El crédito provincial fortalece a las pequeñas marcas yerbateras: destacan el alivio para financiar envases, cosecha y mejores pagos a productores
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La nueva línea de financiamiento impulsada por el Gobierno de Misiones comenzó a recibir el respaldo de las pequeñas empresas yerbateras, que la consideran una herramienta estratégica para sostener la producción en un contexto donde el acceso al crédito resulta limitado y los costos de industrialización y comercialización continúan en aumento.
Desde las cooperativas y pymes del sector coinciden en que el principal cuello de botella ya no pasa únicamente por la producción de hoja verde, sino por la necesidad de contar con capital de trabajo para financiar envases, packaging, cosecha y plazos de pago a los productores.
En ese escenario, el crédito anunciado por el gobernador Hugo Passalacqua fue recibido como un respaldo financiero, pero también como una señal política de acompañamiento a un segmento que concentra buena parte del agregado de valor en origen y la generación de empleo local.
El packaging, uno de los costos que más pesa
El presidente de la Cooperativa Río Paraná, Salvador Torres, explicó que una de las principales dificultades para las pequeñas marcas es afrontar el costo de los envases.
“Este crédito viene muy bien porque siempre se está necesitando algún respaldo económico, fundamentalmente para todo lo que significan los insumos, principalmente los paquetes”, sostuvo.
Torres detalló que la impresión de un lote mínimo de 30.000 paquetes demanda una inversión cercana a los 10 millones de pesos, un monto que muchas cooperativas deben afrontar antes incluso de concretar las ventas.
“Viene muy bien para fortalecer el trabajo que venimos desarrollando”, señaló.
El dirigente agregó que la línea también puede transformarse en una oportunidad para quienes buscan lanzar nuevas marcas o diversificar la producción.
“Es un respaldo económico importante y también un respaldo político e institucional que nos impulsa mucho más”, afirmó.
Su diagnóstico refleja uno de los desafíos estructurales de las pequeñas industrias yerbateras: mientras la materia prima representa una parte del costo total, la industrialización, el envasado, el diseño y la logística requieren inversiones permanentes que muchas veces resultan difíciles de financiar con recursos propios.
Mejorar el flujo de caja para pagar antes al productor
Una visión similar expresó Ricardo Cabral, propietario de la marca Yerba Saltos del Moconá, quien aseguró que el financiamiento llega en un momento clave para afrontar la cosecha.
“Está buenísimo porque ahora nos viene súper bien para el tema de la cosecha”, resumió.
Cabral explicó que uno de los principales beneficios será mejorar el flujo de fondos de la empresa y reducir los plazos de pago a los productores.
“Con esta plata vamos a poder pagar mejor al productor y también en el momento. Antes, al no tener toda la plata, se pagaba una parte y el resto a 30 o 60 días. Con esta ayuda nos beneficia muchísimo”, afirmó.
El empresario señaló que la línea también permitirá financiar una nueva producción de envases.
“Cada vez que hacemos los paquetes tenemos que imprimir 30.000 unidades y necesitamos alrededor de cinco millones de pesos”, explicó.
Más productores buscan incorporarse
Cabral destacó además un efecto que ya comienza a percibirse en el territorio: el interés de nuevos productores por integrarse a proyectos que cuentan con mayor capacidad de financiamiento.
Actualmente, Yerba Saltos del Moconá trabaja con más de veinte familias productoras, pero asegura que el anuncio del crédito ya despertó nuevas consultas.
“La gente se fue enterando y ahora cada vez están llamando más productores de la zona para trabajar con nosotros”, indicó.
Ese fenómeno revela otro de los efectos esperados de estas herramientas financieras: fortalecer la capacidad de compra de hoja verde por parte de las pequeñas industrias, ampliar su red de proveedores y sostener el empleo rural.
Capital de trabajo para agregar valor
A diferencia de las grandes empresas, que suelen contar con mayor espalda financiera o acceso al sistema bancario, las cooperativas y pequeñas marcas dependen en gran medida del capital de trabajo para mantener el ciclo productivo.
En la cadena yerbatera, el financiamiento resulta clave porque buena parte de los gastos —envases, impresión, insumos industriales, logística y cosecha— deben realizarse antes de recuperar la inversión mediante las ventas.
Por eso, desde el sector consideran que el acceso al crédito puede convertirse en una herramienta para sostener la actividad, impulsar nuevas marcas y consolidar un entramado de pequeñas industrias que agregan valor en origen, generan empleo y fortalecen la identidad productiva de Misiones.
