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Nación recorta transferencias discrecionales y envía a provincias el segundo peor abril desde 2005

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Las transferencias no automáticas del Gobierno nacional a provincias y CABA registraron en abril una caída real del 53% interanual, al totalizar $154.643 millones, según un informe de la consultora Politikon Chaco. Se trata del segundo peor desempeño para un mes de abril desde 2005, solo por encima de 2024.

El dato consolida una tendencia contractiva en los envíos discrecionales y refuerza una señal política: la administración central reduce el uso de transferencias no automáticas como herramienta de financiamiento subnacional. En el acumulado del primer cuatrimestre, la caída alcanza el 57,2% real interanual.

Transferencias discrecionales en retroceso

En el cuarto mes del año, las transferencias no automáticas del gobierno nacional a provincias y CABA totalizaron $ 154.643 millones (etapa pagada). Respecto a abril de 2025 estos envíos mostraron un descenso del 53,0% en términos reales.

En este marco, cabe destacar que se trata del segundo peor mes de abril desde 2005, ubicándose solamente por encima de 2024.

ATN, Jornada Extendida, Comedores Escolares y Cajas previsionales concentraron el 83% de los envíos

En este mes de análisis, en el contexto de bajas transferencias no automáticas a subnacionales, hubo cuatro actividades que concentraron la gran mayoría de los envíos. En primer lugar se ubicaron, nuevamente, los Aportes del Tesoro Nacional (ATN) que totalizaron $ 47.000 millones (a nueve provincias) y concentraron el 30% de los fondos distribuidos. En segundo lugar quedaron los envíos por Universalización de la Jornada Extendida (por $ 35.000 millones) explicando el 23% de total pagado; en tercer lugar se ubicaron los fondos para Comedores Escolares por $ 27.000 millones (17% del total) y luego las Transferencias a Cajas Previsionales Provinciales que participaron del 13% por un total de $ 20.000 millones (a cuatro provincias); así, en conjunto, estas cuatro actividades explicaron el 83% del total del mes; el resto de las actividades explicaron en conjunto el 17% del total del mes.

Buenos Aires, Entre Ríos y Chaco lideraron la recepción de envíos, pero con bajos volúmenes

Las provincias que recibieron los mayores volúmenes de desembolsos en el mes fueron Buenos Aires con el 25,7% del total (por $ 39.708 millones, explicados casi en su totalidad por los fondos para la Universalización Jornada Extendida y para Comedores Escolares); Entre Ríos con el 8,9% del total (por $ 13.836 millones, apoyado en ATN y Transferencias a Caja Previsional) y Chaco con el 6,9% del total del mes (por $ 10.605 millones donde se destacan los ATN y los fondos para la Jornada Extendida). Un poco más atrás quedaron Tucumán con el 6,3% del total (por $ 9.684 millones); Santa Fe con el 6,1% (por $ 9.438 millones); Mendoza con el 5,8% (por $ 9.029 millones); Córdoba con el 5,8% (por $ 9.000 millones); Neuquén con el 5,4% (por $ 8.410 millones); Misiones con el 4,8% (por $ 7.498 millones) y San Juan con el 4,6% (por $ 7.136 millones). Así, entre estas diez provincias mencionadas concentraron el 80% de los envíos totales. Por el contrario, en el fondo de la tabla quedaron Tierra del Fuego, Chubut y Santa Cruz, que recibieron menos de $ 400 millones en cada caso y explicaron, en conjunto, apenas el 0,5% del total.

Respecto a los desempeños relativos, vuelven a observarse muy fuertes heterogeneidades en los resultados, que se explican por la alta distorsión generada de la discrecionalidad de los envíos. Esto se verifica al observar que, si bien el consolidado de transferencias no automáticas cayeron 53,0% real interanual en abril, hay un comportamiento altamente dispar hacia dentro de los territorios: en dos se observó una variación mayor a +1.000% real pero, al mismo tiempo, se ven caídas superiores al -90% real interanual en otros dos distritos.

Ante este escenario, y tal como se indicó en informes previos, se debe tener reservas al momento de evaluar una situación puntual, ya que aun con un crecimiento relativo alto, el volumen de fondos sigue siendo, en términos generales, muy bajo en términos históricos. Se puede consultar la variación interanual real de abril 2026 en el Anexo I a este documento.

Aportes del Tesoro Nacional (ATN) de abril

Respecto a los ATN, como se indicó previamente, en abril 2026 fueron la principal actividad de envío de fondos: se distribuyeron $ 47.000 millones a un conjunto de nueve provincias, distribuido de la siguiente manera:

En este mismo mes, el fondo ATN totalizó $ 86.799 millones según DNAP; por ende, la ejecución del mismo llegó al 54,1%, siendo el segundo mes consecutivo que supera el 50%, algo que no se veía desde finales del 2021.

Transferencias no automáticas acumuladas del 1° cuatrimestre 2026

A nivel acumulado, las transferencias no automáticas totalizaron $ 431.024 millones en el primer cuatrimestre del año 2026, presentando una baja real interanual del 57,2% contra igual período del 2025. En ese marco, se trata del segundo peor primer cuatrimestre de año desde 2005, quedando solo por encima del registro de 2024.

Del total distribuido, CABA (21,0%), Buenos Aires (14,6%), Entre Ríos (9,1%), Córdoba (6,3%) y Misiones (5,8%) fueron los que captaron la mayor parte de los envíos, mientras que en el extremo opuesto La Rioja, Tierra del Fuego y San Luis fueron las provincias que menos recursos captaron por esta vía (apenas 0,6% del total entre los tres).

Reparto de ATN acumulados del 1° cuatrimestre

En los cuatro primeros meses del año, se distribuyeron un total de $ 121.000 millones en Aportes del Tesoro Nacional (ATN), siendo el 28% del total de las transferencias no automáticas pagadas en el período, y mostrando además un alza del 51,6% real contra igual periodo del 2025. Considerando que dicho fondo recaudó unos $ 341.273 millones en este período, la distribución del mismo fue del 35,5%, superior al del primer cuatrimestre 2025 (21,5%) y se convierte en el más alto volumen de ejecución para un primer cuatrimestre desde 2020. De este modo, el saldo sin distribuir por el Fondo ATN totaliza $ 220.273 millones.

Por provincias receptoras de ATN, Misiones ($ 15.000 millones), Mendoza ($ 14.000 millones) y Corrientes ($ 14.000 millones) conforman el podio de mayores montos captados; seguidas luego por Neuquén ($ 12.000 millones), Salta ($ 11.000 millones), San Juan ($ 10.000 millones); Chaco ($ 10.000 millones); Entre Ríos ($ 10.000 millones), Catamarca ($ 6.500 millones), Chubut ($ 6.500 millones), Jujuy ($ 5.000 millones), Santa Cruz ($ 4.000 millones) y cierra Santa Fe ($ 3.000 millones).

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Error no forzado: Hartfield confundió recaudación nominal con caída real y estallaron las críticas

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En su afán de defender el rumbo económico libertario, el diputado nacional Diego Hartfield cometió un insólito error de nominalidad. El ex tenista quiso poner en duda los reclamos de Misiones por la caída de coparticipación y recaudación y, en cambio, exhibió un llamativo desconocimiento al leer los datos de la recaudación misionera que fueron publicados en las últimas horas, sin tener en cuenta la inflación acumulada.

“Ministro Adolfo Safrán, ahora que publicaron finalmente los datos de recaudación provincial de enero y febrero. ¿Ud me podría explicar dónde están los 40 mil millones menos de recaudación que usted dijo y todo el ex Frente Renovador viene repitiendo hace semanas?”, chicaneó el especialista financiero con una foto de los datos de la recaudación de la ATM. 

Los datos, efectivamente exhiben una caída. En el primer bimestre Misiones registró una recaudación propia de impuestos y tasas varias por $179.166 millones, cifra que equivale a una  variación real negativa de -23,4% respecto a igual período del año anterior. En términos de variación relativa, se trata del peor primer bimestre desde 2006. Visto en moneda constante, la recaudación de este 2026 es la más baja desde el año 2020. 

El inicio del año fue muy débil para la recaudación provincial ya que mostró caídas de similares magnitudes tanto en enero (-23,3%) como en febrero (-23,5%) pero, en ese  marco, la situación se agrava al ver la dinámica del último tiempo: la recaudación muestra variaciones negativas interanuales desde marzo de 2025 y en los últimos siete meses la  misma fue de doble dígito. 

Con los datos de la coparticipación agregados, Misiones perdió 43 mil millones en enero y 41 mil millones en febrero. 

La pifia le valió a Hartfield, quien se jacta de “domar renovadores”, varias críticas filosas en las redes sociales, donde el ex tenista se mueve a sus anchas.

Incluso, su colega Oscar Herrera Ahuad le reprochó la constante desinformación. 

“Nunca es bueno desinformar sobre todo en este tiempo. Hay que ser responsables. Por eso aclaro que se están mezclando nominales con reales y eso distorsiona completamente la lectura. Los datos citados muestran variaciones interanuales nominales, es decir, sin descontar inflación. Cuando se corrigen a precios reales, la situación es otra: Misiones sí tuvo una caída real de recursos en el inicio de 2026”, explicó el ex gobernador.

“Entre enero y febrero, la provincia registra una pérdida de más de $40.000 millones en términos reales, explicada por la baja tanto en la coparticipación como en la recaudación propia. Solo en enero, la caída total real fue de $43.492 millones, y en febrero de $41.159 millones interanual”, detalló.

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Transferencias en caída: por el ajuste nacional Misiones perdió 164 millones de dólares de Coparticipación

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El recorte de transferencias del Gobierno nacional a provincias acumuló una caída equivalente a US$18.000 millones en los últimos 26 meses, según un informe que analiza el período entre enero de 2024 y febrero de 2026. El dato no es solo fiscal: revela una redefinición del vínculo entre Nación y jurisdicciones subnacionales en un contexto de ajuste sostenido. La pregunta que sobrevuela es si este movimiento consolida un nuevo equilibrio de poder o si abre un frente de tensión política con impacto en el Congreso y las finanzas provinciales.

En el caso de Misiones el informe muestra que en 26 meses la provincia dejó de percibir 164 millones de dólares de Transferencias Automáticas (Coparticipación). Además, el IARAF estima que si sumamos las transferencias no automáticas la perdida crece a 500 millones de dólares.

Un ajuste con doble vía: discrecional y automático

El informe distingue dos canales clave: las transferencias no automáticas —definidas por decisión del Gobierno— y las automáticas, atadas a la recaudación de impuestos coparticipables.

En el primer caso, la caída acumulada para el conjunto de las 23 provincias alcanzó $20,5 billones a valores constantes de febrero de 2026, mientras que en el segundo se sumaron $15,6 billones adicionales de pérdida. La combinación arroja un recorte total de $36 billones, donde el 57% responde a decisiones discrecionales y el 43% a la dinámica de ingresos tributarios.

Ese desdoblamiento no es menor. Mientras el ajuste en transferencias no automáticas refleja una estrategia directa del Ejecutivo para reducir gasto, la contracción en las automáticas responde a cambios en la recaudación, atravesados por modificaciones tributarias y decisiones de administración fiscal, como la restitución de certificados de exclusión del IVA en 2025 o reducciones impositivas en Ganancias y Bienes Personales.

En paralelo, aparece una excepción que altera el mapa: CABA registró un incremento acumulado de $550.000 millones, impulsado por una medida cautelar de la Corte Suprema que elevó su coeficiente de coparticipación del 1,4% al 2,95%. Esa asimetría introduce un componente institucional que reconfigura la distribución.

Pérdidas generalizadas y brechas por habitante

El ajuste no fue homogéneo. En términos absolutos, Buenos Aires encabezó la pérdida con $14.117.000 millones, seguida por Santa Fe ($2.531.000 millones) y Córdoba ($2.115.000 millones). En el extremo opuesto, Chubut, Tierra del Fuego y La Pampa registraron caídas menores en volumen total.

Pero la foto cambia cuando se mide por habitante. Allí, el impacto se vuelve más profundo en provincias de menor escala: La Rioja lidera con una caída de $3.086.000 por habitante, seguida por Tierra del Fuego ($1.980.000) y Formosa ($1.776.000). En contraste, Córdoba ($533.000), Mendoza ($485.000) y Chubut ($463.000) muestran menores descensos relativos.

El dato per cápita revela una tensión estructural: el ajuste golpea con más fuerza a economías provinciales más chicas, donde el peso de las transferencias nacionales es mayor en la estructura de ingresos.

Menos discrecionalidad, más presión

El recorte en transferencias no automáticas reduce uno de los principales instrumentos históricos de negociación política entre Nación y provincias. Menos recursos discrecionales implican menor margen para acuerdos puntuales, pero también mayor presión sobre los gobernadores para sostener sus cuentas.

Al mismo tiempo, la caída en las transferencias automáticas —ligadas a la recaudación— limita la posibilidad de compensar ese ajuste por la vía institucional tradicional de la coparticipación. El resultado es un doble condicionamiento: menor asistencia directa y menor flujo estructural.

En ese esquema, la situación diferencial de CABA introduce un factor adicional. El cumplimiento de la cautelar de la Corte no solo mejora su posición relativa, sino que también puede convertirse en un antecedente de disputa para otras jurisdicciones que busquen revisar su participación.

Un nuevo equilibrio en construcción

El movimiento no parece aislado. La reducción sostenida del gasto nacional en transferencias redefine el federalismo fiscal en los hechos, aun sin cambios formales en la ley de coparticipación.

Queda por ver cómo se procesa este reordenamiento en el plano político. ¿Se traducirá en mayores demandas de las provincias en el Congreso? ¿Acelerará reclamos judiciales o negociaciones por nuevos esquemas de financiamiento? ¿O consolidará un modelo con menor dependencia de la Nación?

Por ahora, los números muestran una tendencia clara. Pero el impacto político todavía está en desarrollo.

Caída de Transferencias Nacionales en Las 23 Provincias by CristianMilciades

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El Gobierno activaría adelantos de coparticipación por $400 mil millones y busca contener la tensión financiera en provincias

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El Gobierno nacional tiene listo un decreto para habilitar adelantos de coparticipación por hasta $400 mil millones destinados a 12 provincias con dificultades financieras, entre ellas Misiones. La medida, que se publicaría en los próximos días en el Boletín Oficial, introduce un mecanismo de financiamiento con una tasa del 15% y devolución dentro del mismo año. En un escenario de caída real de ingresos y transferencias, el Ejecutivo interviene para ordenar el flujo de fondos subnacionales. La pregunta que emerge es si se trata de una herramienta de estabilización o de un nuevo esquema de dependencia financiera entre Nación y provincias.

Un mecanismo financiero con lógica de control

El esquema prevé anticipar a las provincias recursos que ya les corresponden por coparticipación, con un tope global de $400 mil millones y asignación según el coeficiente de cada jurisdicción. La clave está en el cambio de modalidad: el sistema reemplaza los pedidos mensuales de adelantos extraordinarios por una planificación previa de necesidades.

En términos institucionales, el movimiento ordena una práctica histórica —los giros discrecionales— bajo una lógica más previsible, al menos en la formulación. Las provincias deberán informar anticipadamente sus requerimientos y comprometer su devolución en el mismo ejercicio fiscal, lo que permite al Gobierno nacional administrar con mayor precisión el flujo de recursos.

El dato no es menor: frente a tasas de mercado que oscilan entre el 30% y el 45%, la tasa del 15% funciona como un ancla financiera. Traducido a política real, el Ejecutivo ofrece oxígeno a los distritos, pero bajo condiciones que centralizan la administración del financiamiento.

Caída de ingresos y presión sobre las cuentas provinciales

La medida llega en un contexto de deterioro fiscal. Según estimaciones citadas, la recaudación nacional cayó 8% interanual en términos reales durante el primer trimestre de 2026, mientras que las transferencias a provincias y CABA retrocedieron 6,5%.

El impacto es directo: menos recursos automáticos y mayores dificultades para cubrir gastos corrientes. En marzo, las transferencias totales alcanzaron $5,02 billones, con un crecimiento nominal del 27,2%, pero con una caída real cercana al 4%. Si se consideran solo las transferencias automáticas, la baja real asciende al 7,4%.

La tendencia se repite: por tercer mes consecutivo, las transferencias automáticas caen, con una pérdida acumulada estimada en $1,15 billones en el trimestre. En ese marco, el acceso al mercado financiero se vuelve más costoso, lo que explica la intervención del Ejecutivo.

Provincias asistidas y reconfiguración del vínculo fiscal

El decreto alcanzará a Catamarca, Chaco, Chubut, Corrientes, La Rioja, Mendoza, Misiones, Río Negro, Salta, Santa Cruz, Tierra del Fuego y Tucumán. A este esquema se suma Entre Ríos, que ya había sido incorporada en enero de 2026.

En términos de correlación de fuerzas, el Gobierno nacional se posiciona como garante de liquidez en un momento de restricción. Las provincias acceden a financiamiento más barato, pero a cambio aceptan un esquema que ordena —y condiciona— su gestión financiera.

El dato político es que la asistencia no se presenta como excepcional, sino como parte de una política estructurada. Eso redefine la relación fiscal: menos discrecionalidad en los pedidos, pero mayor centralización en la decisión de otorgamiento.

Un equilibrio inestable

El movimiento del Ejecutivo puede leerse como una respuesta táctica a un problema concreto: evitar que las provincias se endeuden a tasas altas en un contexto de caída de ingresos. Pero también abre interrogantes sobre su sostenibilidad.

En las próximas semanas, habrá que observar cómo se implementa el mecanismo y qué nivel de adhesión real logra entre los distritos. También si el esquema logra estabilizar las finanzas provinciales o si solo posterga tensiones más profundas.

Porque en un escenario de recursos en retroceso, la discusión de fondo no es solo cómo se financian las provincias, sino quién administra ese margen de maniobra. Y ahí, el decreto empieza a marcar una línea.

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La recaudación crece 26,2% pero pierde contra la inflación y acumula ocho meses de caída real

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La recaudación tributaria de marzo volvió a encender una señal de alerta en el frente fiscal: aunque alcanzó los $16.071.028 millones y mostró un crecimiento interanual del 26,2%, el dato quedó por debajo de la inflación estimada en torno al 33% en los últimos doce meses. El resultado no sólo implica una nueva caída en términos reales, sino que extiende a ocho meses consecutivos la contracción del ingreso tributario ajustado por precios, en un contexto donde el Gobierno sostiene su estrategia de alivio impositivo y enfrenta tensiones crecientes en la relación con las provincias.

El dato, informado el 1 de abril de 2026 por la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), confirma una moderación en el ritmo de expansión de los recursos fiscales y abre un interrogante central: ¿hasta qué punto la baja de impuestos y la desaceleración de la actividad condicionan la capacidad de financiamiento del Estado?

Menos ingresos reales y señales de enfriamiento fiscal

El número de marzo no sólo quedó por debajo de la inflación interanual, sino también del registro de febrero, cuando la recaudación había alcanzado $16,2 billones. En términos acumulados, el primer trimestre cerró con ingresos por $50.640.483 millones, con una suba del 22,7% interanual, consolidando una dinámica de crecimiento nominal pero con pérdida de poder real.

Desde el organismo recaudador explicaron que el resultado estuvo afectado por la ausencia de ingresos clave: “no hubo ingresos de anticipos de Ganancias de sociedades con cierre de ejercicio de diciembre (el más importante del año) ni anticipo de Ganancias de personas humanas”. Este factor puntual amplificó una tendencia más estructural: la desaceleración de la recaudación en términos reales.

En paralelo, el efecto de la baja de impuestos y retenciones también incidió en el resultado final, reduciendo el flujo de recursos disponibles. Este punto introduce un componente político relevante, ya que la política tributaria no sólo impacta en la macroeconomía, sino también en la distribución de recursos entre Nación y provincias.

IVA y Seguridad Social sostienen, Ganancias se rezaga

El desempeño de los principales tributos mostró un comportamiento heterogéneo. El IVA neto se consolidó como el principal sostén de la recaudación, con ingresos por $5.619.607 millones y un crecimiento interanual del 28,7%. Dentro de este tributo, el componente impositivo avanzó 32,5%, mientras que el IVA aduanero creció 19,1%, evidenciando una brecha entre el mercado interno y el comercio exterior.

Por su parte, el Impuesto a las Ganancias recaudó $2.609.519 millones, con una suba del 17,1%, claramente por debajo del promedio general. La dinámica del tributo refleja tanto la ausencia de anticipos como una menor tracción relativa frente a otros ingresos.

El impuesto a los Débitos y Créditos mostró uno de los mayores incrementos, con $1.304.386 millones y una suba del 38,4%, mientras que los recursos de la Seguridad Social alcanzaron $4.451.245 millones, con un crecimiento del 28,5%, en línea con la evolución de los salarios formales.

A nivel agregado, el subtotal de impuestos avanzó 31,8%, mientras que los recursos aduaneros crecieron apenas 9,5%, confirmando el menor dinamismo del sector externo frente a la actividad interna.

Tensión fiscal y reparto de recursos

La caída real de la recaudación introduce una variable clave en la dinámica política: el margen fiscal del Gobierno se vuelve más estrecho justo cuando necesita sostener equilibrio en las cuentas públicas y, al mismo tiempo, administrar demandas territoriales.

En este escenario, la menor recaudación impacta directamente en la masa coparticipable, lo que tiende a tensar la relación con las provincias. La combinación de baja de impuestos, menor ingreso real y desaceleración económica configura un triángulo complejo para la gobernabilidad fiscal.

Al mismo tiempo, el comportamiento dispar de los tributos refuerza una lectura estructural: el consumo interno —reflejado en el IVA— sigue siendo el principal sostén, mientras que el comercio exterior y los impuestos más vinculados a resultados empresariales muestran menor dinamismo.

RECAUDACIÓN MARZO by CristianMilciades

Un equilibrio en construcción

La dinámica de marzo no redefine por sí sola el rumbo fiscal, pero sí marca un punto de atención. La continuidad de caídas reales en la recaudación obliga a observar de cerca dos variables: la evolución de la inflación y el impacto efectivo de la política tributaria sobre la actividad.

En las próximas semanas, el foco estará puesto en si esta tendencia se consolida o si aparecen factores estacionales o económicos que permitan revertirla. En un escenario donde cada punto de recaudación cuenta, la tensión entre alivio impositivo y sostenibilidad fiscal seguirá en el centro del tablero.

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