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Consenso productivo: la Coproté definió el precio garantía del brote del té para iniciar la zafra

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La Coprotpe resolvió establecer en 95 pesos por kilo el precio garantía de brote de té, puesto en secadero, con un período de cosecha que se extenderá desde el 1 de octubre de 2025 hasta el 31 de mayo de 2026. Asimismo, se acordó que, de producirse cambios en las variables que influyen en los costos de producción o en las condiciones de exportación, la comisión volverá a reunirse a convocatoria del Ministerio del Agro y la Producción, a fin de revisar y actualizar el valor establecido.

La subsecretaria de Desarrollo y Producción Vegetal, Luciana Imbrogno, destacó “la responsabilidad, compromiso y participación de los representantes de los distintos sectores, que luego de cuatro reuniones generales y mucho intercambio previo acordaron un precio mínimo de base, que será revisado durante toda la zafra para actualizarlo según el movimiento de las variables que influyen en los costos de producción y en las exportaciones. Especialmente quiero agradecer a los representantes de los productores primarios que apostaron al consenso sabiendo que es un año muy difícil para el sector y que los márgenes están muy acotados. También agradecer al ministro por las gestiones para lograr las medidas de apoyo al sector tealero”.

Por su parte, el ministro del Agro y la Producción, Facundo López Sartori, subrayó que “este acuerdo demuestra que, incluso en un contexto complejo, es posible construir consensos que protejan a los productores y fortalezcan a toda la cadena tealera. El precio base es una garantía de previsibilidad, pero también un punto de partida para seguir acompañando con medidas que aseguren sostenibilidad y futuro para la producción de Misiones”.

Beneficios complementarios para el sector

Además de la concertación del precio, el Gobierno provincial dispuso un paquete de medidas para acompañar a los distintos actores de la cadena:

  • Bonificación del 20% en la tarifa eléctrica de los secaderos de té durante seis meses (noviembre 2025-abril 2026), como apoyo directo a la etapa de industrialización.
  • Descuento de cheques diferidos de entre 30 y 90 días con tasa bonificada al 100%, realizadas a precios de referencia.
  • Línea de prefinanciación de exportaciones con créditos de hasta USD 200.000 a una tasa fija del 2,5% anual, a través del Consejo Federal de Inversiones (CFI).

Se aclaró que la industria que no cumpla con el precio de garantía fijado no podrá acceder a estos beneficios, garantizando así que las herramientas de apoyo estén directamente vinculadas al respecto de los acuerdos alcanzados en el marco de la COPROTÉ.

En la reunión también se resolvió convocar a un nuevo encuentro para la primera semana de octubre, con el objetivo de avanzar en la concertación del precio garantía del té elaborado no tipificado, completando así el esquema de referencia de precios para toda la cadena productiva.

Una cadena estratégica para Misiones

El té constituye una de las economías regionales más representativas de la provincia, con fuerte presencia de pequeños y medianos productores y cooperativas. Misiones concentra casi la totalidad de la producción tealera del país y exporta a mercados de América del Norte, Europa y Asia.

El Gobierno provincial, a través del Ministerio del Agro y la Producción, reafirma con estas medidas su compromiso de:

  • Asegurar previsibilidad para el inicio de la zafra.
  • Fortalecer la competitividad internacional del té misionero.
  • Garantizar que las políticas públicas respondan a las particularidades de cada eslabón de la cadena.
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El té se sienta a la mesa: la Coproté y una negociación en tiempos difíciles

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Con el calendario marcando el tramo final de julio, los referentes del sector tealero de Misiones ya se preparan para una nueva ronda de discusiones en el ámbito de la Comisión Provincial del Té (COPROTE). La producción tealera es una de las más importantes de la provincia y, al igual que los otros pilares económicos misioneros, atraviesa un presente más que complejo, agravado por un contexto macroeconómico que no acompaña.

No obstante, el presidente de la Federación Agraria y director también del COPROTE, Fabián Labán, propuso convocar para el viernes 1 de agosto a las 9 de la mañana la primera reunión de la comisión para empezar a tratar el precio del kilo de hoja verde de té de cara a la próxima zafra. Sin embargo, más allá de la fecha, las condiciones que rodean al cultivo son, para muchos, de las más difíciles de los últimos años.

La raíz de esa complejidad está en múltiples factores que convergen sobre una actividad históricamente frágil: costos de producción en alza constante, precio de la materia prima sin recomposición real y mercados internacionales cada vez más retraídos.

Cristian Klingbeil, un histórico productor referente de la zona centro de Misiones, advirtió, en diálogo con Economis, que la próxima discusión de precios será un encuentro complejo y que “la zafra va a ser muy difícil si no hay un dólar realmente competitivo para el sector”.

Cubrir costos

Klingbeil explicó que el valor de referencia fijado para la última campaña fue de 80 pesos por kilo de hoja verde, pero muchos secaderos “pagaron solamente 60 pesos durante toda la zafra”, lo que implicó una pérdida directa para el productor en un contexto de fuerte inflación.

“El productor hizo un esfuerzo gigantesco para mantener la actividad, para que el secadero siga teniendo materia prima, pero hoy ya no se puede más. Se puede tener toda la voluntad, pero sin bolsillo que respalde, se hace imposible”, afirmó. Esta situación lo alejó a él de la actividad que tuvo que incurrir en otros rubros, aunque nunca terminó distanciándose demasiado. “Yo pude realizar otras actividades para alimentar a mi familia, pero no todos los pequeños productores tienen esa suerte”, confesó.

La situación del té no es nueva, en los últimos años se habló mucho de una caída creciente de los mercados internacionales, donde actores asiáticos empezaron a competir con el té local que, del total que se produce, más de un 90% se destina a mercados internacionales.

“Hace mucho tiempo viene mal, pero de los últimos diez años, ocho sacamos de la yerba para mantener el té”, confesó Klingbeil. “Ahora ya no se puede sacar nada de la yerba, así que si el té no se mantiene por sí solo, está mal”. Ese traspaso de recursos entre actividades agrícolas hoy ya no es viable, y la cadena de valor comienza a mostrar signos de fractura.

El sector tampoco recibió medidas de alivio por parte del Gobierno nacional. A diferencia de otras economías regionales, el té y la yerba mate “no tenían retenciones”, por lo que no fueron alcanzadas por las últimas quitas anunciadas tiempo atrás. A eso se suma la eliminación de subsidios que se mantenían en años anteriores, como el apoyo con fertilizantes o abono, y un contexto de incrementos sostenidos en combustibles, que en julio volvieron a subir antes de fin de mes.

“El combustible tiene una alta incidencia en los costos, nunca afectaba tanto como ahora. Si un productor tiene que trasladar una carga a más de 40 kilómetros, el 15% se le va solo en combustible”, detalló Klingbeil.

Mano de obra en fuga

Los insumos no son el único dolor de cabeza de los pequeños productores tealeros. La mano de obra se encarece y el margen de ganancia se achica a puntos insostenibles, por lo que varios trabajadores opten por buscar otras alternativas fuera de la provincia. De esta manera se profundiza el éxodo de trabajadores rurales hacia Brasil, donde encuentran mejores condiciones laborales y salariales.

“La gente que mejor trabaja se está yendo a Brasil. Se están yendo al ‘comunismo’, porque en ‘libertad’ se cagan de hambre. Allá pueden tener un ingreso digno y acá la gente pasa hambre”, ironizó el productor con sorna, apuntando al discurso del oficialismo nacional.

En este punto, Labán coincidió en ese diagnóstico, aunque también señaló las regulaciones laborales que limitan la cantidad de horas por jornal. “Si me pagan 2.000 pesos la hora en Brasil y trabajo 14 horas, gano 28 mil pesos por día. Acá, con suerte, trabajando todo el mes llegás a la mitad de lo que podés juntar allá, porque se trabaja menos horas. Entonces se van a Brasil”.

Pero no solamente los peones desertan de la actividad agrícola, también sucede con las nuevas generaciones de productores, dueños de las tierras que buscan un futuro lejos de la ganadería. En ese punto, Labán señaló que los jóvenes ya no quieren continuar con la producción familiar, al ver el esfuerzo desmedido de sus padres sin una retribución acorde. “Muchos productores vendieron la chacra y se fueron al pueblo. Siempre pasó eso, pero no como ahora, con esta magnitud”, denunció.

Lo más grave, apuntó el dirigente, es que estas tierras terminan siendo adquiridas por grandes empresas, que concentran la producción y desplazan al productor familiar. “Compran las chacras de quienes no pueden sostener los costos, muchas veces por una monedita a gente mayor que ya no puede trabajar. Así, pierden los que hicieron grande al sector”, lamentó.

Sin margen para ajustes

A diferencia de otros cultivos, donde todavía es posible aplicar tecnología para mejorar la eficiencia, en el caso del té “todo lo que sea avances tecnológicos y bajar costos ya se hizo”, según remarcó Klingbeil. La fertilización, la pasada de herbicidas y otras prácticas ya están mecanizadas. “No hay mucho más margen para ajustar. La industria también pasa por lo mismo. Eso de reducir costos es un eufemismo para decir que se reduce mano de obra”.

En ese sentido, resaltó los avances que se lograron en eficiencia energética, especialmente en la quema de chip, pero aclaró que esos esfuerzos no alcanzan sin políticas públicas que acompañen. “Hoy se necesita un dólar competitivo y un valor de combustible coherente, porque el actual no resiste análisis. Tenemos el combustible más caro que Uruguay, que no produce un litro de petróleo”.

La situación de la industria tampoco es alentadora. En el primer semestre, se exportaron cinco millones de kilos menos que en años anteriores, según reportaron exportadores. Varios industriales admitieron tener los galpones llenos y embarques reprogramados, lo que refleja una ralentización preocupante en las ventas externas. “Todo lo que estaba previsto enviar en junio lo harán recién en agosto”, indicaron.

Enrique Urrutia, empresario tealero, graficó con claridad esa retracción. “Un cliente de Estados Unidos compró un 20% menos que en años anteriores. Eso afectó muchísimo a los que exportamos. En nuestro caso, y en el de otras empresas grandes, vendimos menos porque le vendemos a ese cliente que compró menos”.

En su estimación, las exportaciones cayeron entre un 10 y 12 por ciento respecto a años “normales”, que ya venían siendo apenas regulares. “El último año fue peor aún”.

Expectativas acotadas

Arnoldo Schmidt, integrante del directorio de la COPROTE, reconoció que las expectativas para el encuentro de agosto no son buenas. “Las industrias todos los años se quejan”, señaló. De todos modos, están trabajando en una grilla de costos para intentar fundamentar un nuevo valor para el kilo de hoja verde. “Estamos haciendo números finos, para que le sirva al productor”, dijo Labán, aunque advirtió que el contexto económico es muy adverso, con subas mensuales del combustible y un dólar que ya roza los 1.300 pesos.

Para muchos, la única posibilidad de recuperación está atada a una reactivación del mercado internacional. “Todo lo que se diga de la siguiente zafra son solo especulaciones. Hasta noviembre no sabremos cómo estarán las cosas”, explicó Urrutia. Según el empresario, recién entre octubre y noviembre los compradores internacionales empiezan a moverse o consultar por producto, por lo que las expectativas están en pausa.

Mientras tanto, los productores ven cómo la tierra se vacía, las chacras cambian de manos y el trabajo digno se busca del otro lado de la frontera. “No se sabe cómo se hará para salvar todas las actividades regionales. En esto caen tanto el productor chico como el grande”, advirtió Klingbeil. “Lamentablemente hoy, el que invierte en producción agraria termina fundiéndose”.

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El té tiene precio: 80 pesos desde el 1 de octubre

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Por cuarto año consecutivo la COPROTÉ acordó el precio para iniciar la zafra. Se fijó un precio de $80 por kilo de hoja verde de té para la zafra que comenzará el 1 de octubre.

En la mañana de hoy, se reunió la Comisión Provincial del Té (COPROTÉ) para la concertación del precio del brote de té y de esta manera dar inicio a una nueva zafra.

Si bien el estudio de costos de los productores estimaba un precio inicial de $85 por kilo de hoja verde, consideran que el precio fijado es aceptable, ya que el sector industrial planteaba pagar bastante por debajo de ese monto y gracias al compromiso del Gobierno provincial, se logró un precio cercano al óptimo para garantizar rentabilidad a todos los sectores de la cadena productiva.

Tras un mes de trabajo conjunto y diálogo, la COPROTÉ ha alcanzado un acuerdo en el precio de la hoja verde de té para la próxima zafra. Se ha fijado en $80 por kilo de hoja verde puesto en secadero, en una zafra que comenzará el 1 de octubre de 2024 y finalizará el 31 de mayo de 2025.

Este nuevo consenso pone en valor la herramienta de la comisión provincial como espacio para consolidar el apoyo tanto para la industria como para los productores, mostrando que, mediante el trabajo mancomunado y la voluntad de diálogo, es posible alcanzar acuerdos que brinden estabilidad y previsibilidad a todos los actores del sector.

En este marco, el titular de la cartera agraria, Facundo López Sartori manifestó que “iniciar la zafra con un acuerdo establecido aporta previsibilidad y confianza al sector. Si bien las condiciones climáticas son un factor clave y esperamos que acompañen favorablemente, contar con un consenso previo permite a productores e industriales planificar sus actividades con mayor seguridad”.

Desde el Ministerio del Agro y Producción, destacan el esfuerzo y compromiso en la búsqueda de este acuerdo, valorando el trabajo y la disposición al diálogo de cada una de las partes involucradas.

La subsecretaria de Desarrollo Vegetal, Ing. Luciana Imbrogno remarcó la importancia del diálogo entre los sectores y destacó que “no es menor que este sea el cuarto año consecutivo de concertación del precio, en este espacio donde se puede debatir, y presentar la situación actual de los diferentes sectores. El rol de la COPROTÉ y específicamente la provincia de acercar las partes, logrando el entendimiento del sector para que la zafra pueda iniciar con tranquilidad”.

La concertación permite que los productores puedan comenzar a preparar sus plantaciones para esta cosecha en este marco complejo de incertidumbre, hoy tienen el precio de garantía que es el precio mínimo acordado para iniciar la zafra, habiendo acordado como siempre que cuando haya cambios significativos en los factores que afectan la estructura de costos de la producción primaria del té la COPROTÉ se vuelve a reunir para evaluar y eventualmente actualizar el valor del brote.

Cabe señalar que Misiones se posiciona como la principal economía de té en el país y participa con un 4% del mercado mundial, lo que convierte al té en uno de los productos más representativos e importantes de la economía de la región.

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Productores solicitan que el kilo del brote de té suba a $21

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En Campo Viera, la Comisión Provincial del Té (CoPRoTé) se reunió para debatir y solicitar una actualización del precio del kilo de brote de té, para que vaya de $17,5 a a $21. Cabe recordar que la última actualización del precio la fijó el Ministerio del Agro y la Producción el 15 de diciembre pasado.

No obstante, según manifestaron los productores este precio ya se encuentra desactualizado, debido a que es una cifra atada al dólar. En la última actualización el dólar estaba $171, por lo que el precio del kilo se fijó a 10 centavos de dólar, es decir $17,1 con un 40 sobrante destinado al subsidio de la energía eléctrica, para mejorar el precio de materia prima.

“Nosotros pedimos una actualización a $21 por kilo de brote de té, teniendo en cuenta el dólar, la energía y, sobre todo, porque los precios se fijan al valor del dólar del momento, que al día siguiente ya sube y la industria empieza a tener un margen a favor, superior a esos 10 centavos de dólar”, expresó un productor que participó de la reunión.

“Hace tiempo veníamos planteando que necesitábamos una reunión, se dio el miércoles por la tarde en Campo Viera, participaron el director de Yerba y Té, la subsecretaria de Producción Vegetal del Ministerio del Agro, Luciana Imbrogno del Ministerio del Agro y por parte de la industria un representante legal.

Fue en ese momento en que empezaron las discrepancias entre los sectores, según explicó el productor, debido a que la industria se niega a pagar más por el kilo del brote de té, alegando que los costos operativos subieron demasiado para ellos y que les es imposible trasladar lo del subsidio de energía al precio, por la suba del servicio. “Tanto nosotros, como ellos, sabían de esa suba y aceptaron igual el subsidio”, manifestó disconforme el productor que prefiere mantenerse en el anonimato.

Por este motivo, los productores solicitaron al Gobierno que intervenga para fijar un precio, donde deberá analizar todas las variables que conforme a las partes. “Pedimos una actualización que vaya más allá del 10 centavos de dólar siendo que ya esa diferencia, que en principio es negativa, en un par de días se empieza a empatar y la industria termina teniendo un saldo a favor”, continuó el productor.

Desde el sector productivo alegan estar en una situación de desventaja con la industria, debido a que los teales ya están en etapa de cosecha y muchos productores deben insertar en el mercado su producto. “Es muy raro que un colono abandone el té en este momento del año, en esta altura de la safra, normalmente si ya hiciste una inversión, vas a seguir cosechando. Entonces como el productor debe seguir cosechando, lo hará a cualquier precio y la industria trata de sacar una tajada más grande todavía”.

Subsidio por fertilizante

Otra problemática a la que se enfrentan algunos productores tiene que ver con el subsidio al fertilizante que debe reintegrar luego de la cosecha. Sucede que los secaderos otorgan cheques con antelación con fecha de cobro a abril y al productor le descuentan ese monto durante la última cosecha que sería a finales de marzo y principio de abril.

Sin embargo, hay un importante secadero que, dicen, ya descontó los fertilizantes en la primera cosecha. “Lo que hacen estos muchachos es ir con esa platita en el bolsillo, van al plazo fijo, juegan con los intereses, después devuelven esta plata con el plazo fijo y se quedan con el neto, porque como las tazas están por las nubes el negocio es redondo. Por lo menos la mitad se libran de devolver con esta maniobra”, explican.

Esta maniobra puso en descontento al sector y empeoró la relación que se empezó a deteriorar entre el sector productivo y el industrial de la producción tealera provincial. “No se le puede ceder a la industria el manejo del mercado, tiene que estar intervenido, se tiene que fijar precio, no hay otra manera”, remarcó el productor.

“Los que hablan de liberar el precio demuestran total desconocimiento de cómo se maneja el poder económico o quieren ser cómplices de estos poderes económicos que van por todo, que a nosotros ya nos costó ocho mil de hectáreas de té, desaparición del sector cooperativo y todas esas cosas. Una pelea más, un diálogo que parecía sincero con la industria quedó todo roto”, finalizó.

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