COSECHA DE YERBA MATE

El mercado externo salva la yerba: el segundo mejor mes de la historia en exportaciones

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Las exportaciones continúan siendo el principal sostén del negocio yerbatero en un contexto de menor cosecha y consumo interno prácticamente estancado. Durante el primer semestre de 2026, las salidas de molino destinadas tanto al mercado local como al exterior alcanzaron 163.234.270 kilos, una cifra levemente superior a la registrada en igual período del año pasado. En contraste, los productores buscan declarar la emergencia para la yerba mate por el desplome de los precios de la materia prima y mantendrán este jueves una cumbre con el obispo de Posadas, Juan Rubén Martínez y otra reunión con el gobernador Hugo Passalacqua.

Los datos difundidos por el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) muestran que en junio las salidas de molino destinadas al mercado interno totalizaron 23.458.938 kilos, mientras que las exportaciones sumaron 7.040.971 kilos, el segundo mejor mes de la historia, detrás de agosto del año pasado, cuando se habían enviado al exterior 7.252.770 kilos.

De esta manera, entre enero y junio el mercado interno absorbió 137.336.991 kilos, lo que representa una baja acumulada del 0,7% respecto del mismo período de 2025. En términos mensuales, las ventas domésticas también mostraron una retracción cercana al 3%.

El indicador de salida de molino es considerado el mejor termómetro del consumo, ya que refleja el volumen que las empresas envían a distribuidores, supermercados, hipermercados y mayoristas antes de llegar a las góndolas.

El mercado externo compensa la desaceleración local

A diferencia del comportamiento del consumo interno, las exportaciones mantienen una tendencia claramente expansiva. Durante junio se embarcaron 7.040.971 kilos, llevando el acumulado anual a 25.897.279 kilos. Esto representa un crecimiento del 30,83% frente al primer semestre del año pasado y confirma que la demanda internacional sigue siendo el principal motor del sector.

Gracias a ese desempeño, el total comercializado entre mercado interno y exportaciones alcanzó 163.234.270 kilos, superando los 162.587.947 kilos registrados en igual período de 2025.

El crecimiento externo cobra aún mayor relevancia en un escenario atravesado por la crisis de precios de la hoja verde, las consecuencias de la desregulación del mercado y las dificultades económicas que enfrentan los productores.

La cosecha sigue por debajo del año pasado

En paralelo, el avance de la cosecha continúa mostrando menores volúmenes. Las declaraciones juradas presentadas ante el INYM indican que entre enero y junio ingresaron a secaderos 417.543.666 kilos de hoja verde, reflejando un ritmo de cosecha inferior al registrado durante el año anterior.

La menor disponibilidad de materia prima responde tanto a cuestiones climáticas como a decisiones de muchos productores de reducir la cosecha ante los bajos precios que recibe la hoja verde.

El paquete de medio kilo sigue siendo el favorito

El informe del INYM también ratifica que los hábitos de consumo prácticamente no cambiaron.

Durante junio, el 56,79% de las ventas al mercado interno correspondió a paquetes de medio kilo, consolidándose como el formato más elegido por los consumidores.

En segundo lugar se ubicaron los envases de un kilo, con el 37,33% de participación. Más atrás quedaron los paquetes de dos kilos (1,64%), los de 250 gramos (0,68%), mientras que los otros formatos representaron apenas 0,17%. El rubro “sin estampillas” explicó el 3,38% restante.

En conjunto, los envases de 500 gramos y un kilo concentran el 94,13% del mercado interno, una distribución que prácticamente no ha variado en los últimos años.

Un mercado sostenido por las exportaciones

Los datos del primer semestre muestran con claridad la nueva dinámica de la actividad yerbatera. Mientras el consumo doméstico permanece estable, las exportaciones ganan protagonismo y evitan una caída en el volumen total comercializado.

Sin embargo, detrás de esos números persiste la principal preocupación del sector: la rentabilidad de los productores. La caída de la cosecha, sumada a los bajos precios que recibe la hoja verde tras la desregulación del mercado, mantiene abierta la crisis que atraviesa la producción primaria, aun cuando la industria y las exportaciones muestran signos de fortaleza.

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La yerba mate profundiza su crisis: caen la cosecha, el consumo interno y las exportaciones

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No es únicamente el precio lo que cae en la yerba mate. Todos los eslabones de la cadena entraron en un terreno negativo. Los datos acumulados entre enero y mayo de 2026 reflejan una caída simultánea en los tres principales indicadores de la actividad: producción, consumo y exportaciones. El resultado es una contracción general del mercado que confirma las advertencias que vienen realizando productores, cooperativas e industrias sobre el deterioro de la cadena. Los datos negativos llegan en un momento particular: por primera vez el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, aceptó recibir a los representantes de la cadena yerbatera para analizar el impacto de la desregulación. Aunque son prácticamente inexistentes las posibilidades de que haya una revisión del plan económico, los representantes de la cadena yerbatera presentes en el directorio del Instituto Nacional de la Yerba Mate fueron convocados para el próximo 8 de julio a a una reunión con Sturzenegger; el secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca, Sergio Iraeta; y el secretario de Coordinación y Producción del Ministerio de Economía, Pablo Lavigne.

El dato más contundente surge de la cosecha. Entre enero y mayo ingresaron a secaderos 275,17 millones de kilos de hoja verde, lo que representa una caída del 13,06% respecto del acumulado previo y una baja interanual del 13,46%.

La reducción en el ingreso de materia prima confirma que la zafra avanza con menor volumen, en un contexto marcado por precios deprimidos para el productor, incertidumbre regulatoria y una menor rentabilidad en las chacras. La caída productiva no encuentra compensación en la demanda.

El mercado doméstico, principal destino de la yerba mate argentina, también muestra señales de debilidad. Las salidas de molino destinadas al consumo interno alcanzaron 113,09 millones de kilos entre enero y mayo de 2026, frente a los 116,88 millones de kilos registrados en igual período de 2025.

La diferencia equivale a 3,79 millones de kilos menos, una contracción del 3% interanual acumulada.

La tendencia negativa se profundizó durante mayo. Las ventas al mercado interno fueron 5% inferiores a las de abril y quedaron 7,72% por debajo del mismo mes del año pasado, evidenciando que el consumo sigue sintiendo el impacto de la pérdida de poder adquisitivo y la retracción general del gasto de los hogares.

Aunque la yerba mate conserva su condición de producto esencial en la canasta de los argentinos, la desaceleración del consumo se hace visible en las estadísticas de salida de molino, el indicador más cercano al comportamiento real de las ventas en góndola.

Las exportaciones tampoco logran despegar

El frente externo, que había funcionado como un sostén para la actividad durante 2025, también comenzó a mostrar signos de agotamiento. Entre enero y mayo se exportaron 18,81 millones de kilos, lo que implica una baja acumulada del 0,53% interanual.

Más preocupante aún resulta el desempeño de mayo, cuando los embarques registraron una caída del 19,18% respecto del mismo mes de 2025. El dato marca una desaceleración importante en los mercados internacionales y pone en evidencia que el crecimiento exportador observado durante el año pasado perdió impulso.

La combinación de menores ventas internas y exportaciones en retroceso impactó directamente sobre el volumen total comercializado por la cadena. Entre enero y mayo de 2026, las salidas de molino destinadas al mercado interno y al exterior sumaron 131,90 millones de kilos.

En igual período de 2025 habían alcanzado 135,79 millones de kilos.

La diferencia es de 3,89 millones de kilos, equivalente a una caída cercana al 2,9% interanual.

Se trata de un dato particularmente relevante porque resume el comportamiento agregado del sector: la yerba mate está vendiendo menos tanto dentro como fuera del país.

La fotografía de los primeros cinco meses del año muestra un fenómeno poco habitual para la actividad yerbatera: caen simultáneamente la oferta y la demanda.

Por un lado, los productores entregan menos hoja verde a los secaderos. Por otro, los molinos colocan menos producto tanto en el mercado doméstico como en el exterior.

La situación adquiere mayor relevancia en un contexto en el que el sector continúa atravesado por la discusión sobre el impacto de la desregulación impulsada por el DNU 70/2023 y la pérdida de facultades regulatorias del Instituto Nacional de la Yerba Mate.

Mientras las entidades de productores sostienen que la crisis de precios está afectando la rentabilidad y desincentivando la cosecha, los números oficiales comienzan a reflejar una desaceleración integral de la actividad.

El consumidor sigue prefiriendo los paquetes de medio kilo

En medio de la caída general del mercado, los hábitos de consumo muestran pocos cambios.

Los envases de medio kilo continúan liderando ampliamente las preferencias de los compradores y representan el 56,3% de las ventas internas.

Los paquetes de un kilo concentran el 37,78%, mientras que los formatos de dos kilos apenas alcanzan el 1,59%.

En conjunto, las presentaciones de medio kilo y un kilo explican más del 94% del mercado interno, confirmando una tendencia que se mantiene estable desde hace varios años.

Una cadena bajo presión

Los números de mayo consolidan una tendencia que se viene observando desde comienzos de año: la yerba mate enfrenta una retracción generalizada.

La cosecha cayó más de 13%, el mercado interno retrocede 3%, las exportaciones dejan de crecer y el volumen total comercializado se reduce en casi cuatro millones de kilos.

Para una economía regional que tiene en la yerba mate uno de sus principales motores productivos, los datos encienden una señal de alerta. La evolución de los precios al productor, el comportamiento del consumo y la capacidad de recuperar mercados externos serán factores decisivos para determinar si la actividad logra revertir la tendencia durante el segundo semestre.

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Yerba: récord exportador, consumo en recuperación y cosecha en retroceso

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El cierre del año 2025 dejó una fotografía nítida y, a la vez, compleja para la cadena yerbatera. Los datos oficiales del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) confirman un récord histórico de exportaciones, una recuperación sostenida del mercado interno y, en contrapartida, una caída significativa en el volumen de cosecha, que reabre interrogantes sobre el equilibrio futuro del sector.

El dato más contundente del balance 2025 llegó desde el frente externo. Entre enero y diciembre, las exportaciones de yerba mate alcanzaron 57.980.912 kilos, el mayor volumen registrado en la historia del sector.

Este desempeño implicó un crecimiento interanual del 32,2%, consolidando una tendencia que ya se venía anticipando durante el año y que tuvo su pico en diciembre, mes en el que se exportaron 4.387.107 kilos.

El récord exportador no solo ratifica la consolidación de mercados tradicionales, sino que también refleja la capacidad de la yerba mate argentina para sostener competitividad internacional, con costos internos crecientes y tensiones macroeconómicas.

En el mercado doméstico, el desempeño también fue positivo, aunque con matices. Durante 2025, la yerba mate a salida de molinos destinada al consumo interno sumó 266.788.512 kilos, lo que representó una suba del 3,08% respecto de 2024.

Si bien el dato confirma una franca recuperación del consumo, todavía se mantiene por debajo del año 2023, que continúa siendo el máximo histórico en ventas internas. La comparación deja en evidencia que el consumo se recompone, pero aún no logra recuperar plenamente los niveles previos al ajuste del poder adquisitivo de los hogares.

Cabe recordar que el indicador de salida de molinos es el más cercano al comportamiento real de la yerba en góndola, ya que incluye tanto los envíos a centros de distribución de las firmas yerbateras como las compras de mayoristas, hipermercados y supermercados.

En términos generales, el total de yerba mate a salida de molinos -sumando mercado interno y exportaciones- alcanzó en 2025 los 324.769.423 kilos, lo que implicó un crecimiento global del 7,3% frente al año anterior.

Cosecha: menos hoja verde, señal de alerta estructural

El contraste del balance aparece con claridad en el eslabón primario. Según el registro de ingreso de materia prima a secaderos, durante 2025 se cosecharon 889.253.082 kilos de hoja verde, lo que significó una caída del 9,97% respecto de la zafra 2024.

Si bien el volumen se mantuvo por encima de campañas anteriores, la merma interanual marca un punto de atención para el sector, especialmente en un contexto donde crecen las exportaciones y el mercado interno vuelve a traccionar demanda.

La menor cosecha introduce tensiones potenciales sobre la disponibilidad futura de materia prima, los costos y la sustentabilidad económica de los pequeños y medianos productores, un debate que vuelve a cobrar relevancia en el actual escenario de desregulación del mercado yerbatero.

En cuanto a los hábitos de consumo, los datos de diciembre de 2025 confirman una estabilidad estructural en los formatos elegidos por los consumidores.

Los envases de medio kilo se mantuvieron como los más demandados, concentrando el 55,14% de las salidas de molino al mercado interno. Les siguieron los paquetes de un kilo, con el 39,45%.

En proporciones significativamente menores se ubicaron los envases de dos kilos (1,69%), los de cuarto kilo (0,79%), el rubro otros formatos (0,21%) y el segmento sin estampillas, que representó el 2,72%.

En conjunto, los formatos de medio kilo y un kilo concentraron el 94,59% del total, un patrón que, según las series históricas del INYM, no registra variaciones relevantes a lo largo del tiempo.

Un balance con luces y sombras

El balance 2025 deja una señal clara: la yerba mate argentina exhibe fortaleza comercial, con récord exportador y una demanda interna en recuperación. Sin embargo, la contracción de la cosecha introduce un factor de tensión que obliga a mirar el mediano plazo con cautela.

En ese marco, los datos del INYM permiten observar con precisión los logros alcanzados por el sector antes de la nueva etapa de desregulación, y funcionan como insumo clave para el debate sobre la continuidad de políticas que garanticen previsibilidad, equilibrio entre eslabones y sustentabilidad productiva en una de las economías regionales más emblemáticas del país.

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Yerba Mate: “El productor está terminando una zafra con valores muy por debajo de lo que debería estar recibiendo”

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Afirmó el director del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) por la provincia de Misiones Ricardo Maciel al sostener que “hoy el productor recibe unos 240 pesos por kilo de hoja verde, cuando hace un año y medio cobraba 400 pesos”

-El 30 de septiembre finaliza la zafra de invierno. ¿Qué análisis hace?

“Si mira todas las informaciones de estadísticas del negocio yerbatero, la información es que el negocio está bien por el hecho de que estamos terminamos un semestre con volumen de exportación superior al año pasado. En tanto que el mercado interno se recuperó muy bien. Ese buen estado se da en lo macro; mientras que en lo micro no se refleja en absoluto, ya que el productor está terminando una zafra con valores muy por debajo de lo que debería estar recibiendo. Están percibiendo entre 200 y 240 pesos por kilo hoja verde con pagos con cheques de hasta 120 días cuando hace un año y medio atrás percibía unos 400 pesos por kilo de hoja verde.

Con esta baja del valor de la hoja verde no le cierran los números porque todo lo que hace el costo de producción, de los insumos que requiere tanto de combustible, mano obra, fertilizante, se incrementaron sobremanera. Muchos dicen que la yerba mate tiene ciclo, o sea, crisis cíclicas. Yo creo que el negocio de la yerba mate nunca entró en riesgo o en crisis. La yerba mantuvo el volumen de venta siempre. Lo que es cíclico es la distribución de la ganancia y que en la década del `90 post desregulación de la Comisión Reguladora de la Yerba Mate (CRYM) nos llevó 5 o 6 años en terminar en una crisis de 2001.

La desregulación que se impuso a fin del 2023 hizo que el impacto fuese mucho más rápido y hoy los precios para los productores son muy bajos y, sin embargo, al consumidor los precios no bajaron. Los secaderos medianos y chicos están en la misma situación, en referencia a aquellos que venden materia prima, tanto hoja verde como canchada. Justamente el primero que recibe el impacto es el secadero que no está integrado, el que vende la canchada y si a él le bajan el precio por supuesto que no tiene margen como para pagar la hoja verde en mejores condiciones. Si esto no se revierte en forma rápida está en riesgo nuevamente un proceso de concentración similar a que tuvimos en la década del ´90.

Son cinco o seis empresas las que acuerdan los valores que van a salir a comprar”

-En la época de la regulación, ¿el Estado establecía el precio de la hoja verde?

“Cuando hablábamos de fijación de precio no era el Estado el que imponía un precio, sino lo que había era una mesa en el INYM en donde todas las partes buscaban un acuerdo de precio. De los 12 directores, nueve son del sector privado, o sea, mayoritariamente era el privado el que discutía los valores de la hoja verde. Y si no llegaban a un acuerdo, el paso siguiente era un laudo nacional a partir de las posiciones de cada de uno de los sectores privados. Esos valores permitían garantizarle al productor que vende la hoja verde un piso de referencia y que la competencia de cada una de las empresas se de a partir de ese piso.

Hoy al no tener valores de referencia, lo que hace la industria es competir con el precio hacia abajo. El riesgo mayor es que teniendo la experiencia de los ´90, es que después de una competencia de precio hacia abajo empieza todo lo que es buscar adulterar el producto. O sea, buscar margen de ganancia metiendo más palo en el paquete, metiendo la yerba no en condiciones como para salir a competir en el mercado. Por suerte, aún el INYM tiene la facultad de fiscalizar la calidad del producto, en la provincia lo hacemos con saneamiento ambiental. Para los pequeños agricultores, especialmente el yerbatero, es necesario fijar un precio de referencia mínimo.

En Misiones tenemos, por ejemplo, la mesa de fijación de precio para el té, con la Coproté, se puede estar de acuerdo o no, con valor que se fija, pero es un mínimo que se estipula, lo mismo con el tabaco. O sea, con la yerba que es nuestro principal producto, no lo tenemos. Yo soy un convencido que la mejor herramienta que tenemos hoy es el INYN, por tal motivo debemos tratar de recuperar sus funciones en pleno porque nos demostró en estos 20 años de funcionamiento que la recuperación fue creciendo y cuando estábamos en el mejor momento de ese proceso de recuperación nos fuimos nuevamente para atrás. Por lo menos, si vas a cambiar la regla de juego, hacerla con una transición para que los actores que menos tienen puedan hacer un proceso de organización y de prepararse para tal situación, pero no en la forma que se hizo” 

-¿Cuál sería el precio de referencia para la hoja verde? 

“Hoy el costo de producción está en 411 pesos el kilo de hoja verde puesto en secadero sin margen de rentabilidad para el productor; en tanto que con rentabilidad debería estar más de 600 pesos”

 -¿Qué pasa con el costo de la estampilla? 

“Estamos con un valor de estampilla que fue aprobado a fines del 2023”.

-El gobierno y los productores yerbateros misioneros están a favor de la regulación, en tanto que todo indica que el gobierno y los empresarios de Corrientes están a favor de la desregulación yerbatera

 “Creo que en este momento a los correntinos también les conviene la regulación del precio porque aún a las industrias grandes una situación de no control también les juega en contra”.

-Usted recorre el interior de Misiones ¿ve que se están vendiendo chacras y que la gente se está yendo a las ciudades?

“Siempre está ese riesgo cuando la actividad no funciona. El productor tiende a tomar otra alternativa y la chacra impacta de la misma forma que impacta en cualquier comercio”

-¿Siria sigue siendo el mayor importador exportador de yerba?

“Sí. En realidad, a Siria va mucho volumen, pero desde Siria se distribuye a otros en otros países, pero sí sigue siendo el mayor importador. Después lo sigue Chile, España. España. España y el resto de los países, todos están creciendo. Hay una importante expansión de China al mundo lo que hace que este ingresando yerba. La figura de Messi tomando mate genera curiosidad del producto y nos abre las puertas también en la India”

-¿Está ingresando yerba de Paraguay y de Uruguay? 

“El año pasado hubo un fuerte impacto porque la Nación liberó la importación de productos alimenticios. En el primer semestre del año pasado ingresó mucha yerba mate canchada especialmente de Paraguay. La liberación de la importación mata al producto nacional”

-¿Cómo vislumbra lo que queda del año para el sector yerbatero?

“Complejo por el hecho de que el productor termina una zafra con kilos de yerba en su chacra posiblemente por no tener los recursos para poder levantar la cosecha. El productor yerbatero está muy golpeado. El productor que pudo diversificar y fortalecer en otras actividades productivas va poder sortear el año “.

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Trabajadores rurales afectados con la emergencia agropecuaria y ¿social?

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La situación de emergencia agropecuaria, caracterizada principalmente por las sequías y los incendios en la región NEA, esboza un panorama para nada alentador. Las pérdidas generadas siguen siendo incalculables y sus efectos exceden las consecuencias en cultivos y territorios, alcanzando también el propio suministro de servicios como agua y luz, e impactando directamente sobre los rindes de los productores y el ingreso de los trabajadores. 

La preocupación en torno a la posible merma de trabajo en distintas cosechas es el tema central en la agenda de la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE) por estos días. Economis entrevistó a Carmelo Rojas, subdelegado de UATRE, para conocer cuáles son las expectativas y las medidas que están tomando. 

La caída en la demanda de mano de obra es una situación generalizada que puede afectar a diversas actividades a lo largo y ancho del país. En Misiones, por ejemplo, afecta no únicamente al sector forestal y yerbatero, sino también el citrícola y tealero entre otros.  

“En el caso del té por ejemplo, hubo una importante caída en la brotación, lo cual impacta de forma directa en la contratación de mano de obra”, ejemplificó Rojas. 

Pero el sector que más preocupa es el yerbatero, dado que a las consecuencias de la sequía en la contratación de la mano de obra ya se hizo sentir durante la zafrilla o zafra de verano, que tradicionalmente se da entre los meses de diciembre y marzo. “Generalmente se cosecha un importante porcentaje de yerba en esta época pero este año no se realizó prácticamente nada, los porcentajes de trabajo fueron reducidos por la falta de desarrollo de las plantaciones”, detalló.

Y esta situación podría replicarse e incluso empeorar a partir de abril, tiempo en que anualmente comienza la zafra gruesa y se extiende hasta el mes de septiembre inclusive. “Ante la falta de desarrollo de las plantas y sus hojas, las probabilidades de que la zafra empiece más tarde, son altas… si bien el impacto de la sequía fue mayor en algunas partes que en otras, se estima que para mayo o junio recién cosecharán y sin duda se reducirá muchísimo la mano de obra”, remarcó.

Entre 12 a 15 mil trabajadores que anualmente se abocan a la safra gruesa de la yerba mate en distintos puntos de Misiones se verían afectados por la merma en el rendimiento de las plantas, según indicó el subdelegado. Frente a esa posibilidad, desde UATRE están generando distintas solicitudes tanto en el plano provincial como nacional, para mitigar de alguna manera las consecuencias negativas resultantes de la merma de demanda de la mano de obra en el campo. 

Esta situación también cruzará el arco, ya que “muchos trabajadores viajaban a Corrientes en determinada época para trabajar en la forestación y en la yerba mate. No podemos determinar cuántos trabajadores exactamente, pero son muchos y hoy no sabemos si serán absorbidos por otras actividades en Misiones”. Dependiendo de la afectación que hayan tenido los empleadores de la vecina provincia, la situación será mayor o menor. 

Pedimos que se extiendan los subsidios intercosecha y que se amplíen hasta mayo inclusive. Además, solicitamos que se refuercen los módulos alimentarios que se entregan a los trabajadores de la yerba mate”, explicó Rojas. Hace dos semanas, luego del pedido a la Nación, referentes de la UATRE mantuvieron una reunión con la ministra de Trabajo y Empleo de la provincia, Silvana Giménez, quien desde el ministerio se comprometió a acompañar dichos pedidos.

 DIÁLOGOS INTERSECTORIALES. El subdelegado de UATRE adelantó a Economis que una de las principales líneas de trabajo para este año en Misiones, es profundizar el diálogo con referentes del sector forestal para avanzar en un posible convenio de corresponsabilidad gremial.  

PIE DE FOTO: “Desde UATRE, estamos iniciando las conversaciones para un posible convenio de corresponsabilidad gremial para la actividad forestal en general para la provincia de Misiones”. 

Siguiendo la modalidad de trabajo que tradicionalmente se implementa, las primeras conversaciones serían con los empleadores y las asociaciones que nuclean a los trabajadores del sector así como también con los ministerios de Trabajo tanto de la Provincia como de la Nación. A posteriori, a medida que vaya prosperando el diálogo, se irían sumando otras instituciones vinculadas a la actividad a las primeras rondas y espacios de negociación.

Rojas expresó que en el caso puntual del sector forestal en Misiones, existe una amplia diversidad de tareas realizadas por los trabajadores, sobre todo si se considera el caso de los pequeños productores, que cuentan con gran porcentaje de actividad manual. A su vez, hay empleadores que tienen un alto grado de mecanización y el costo por supuesto, varía respecto de los pequeños productores que utilizan motosierras y otras herramientas manuales. 

Mencionó además, la posibilidad de hacer extensivos los convenios de corresponsabilidad gremial a otras actividades como la tealera y la citrícola: “el objetivo del convenio de corresponsabilidad es formalizar a los trabajadores para que puedan acceder a sus derechos y a los beneficios de seguridad social, etc”. 

Si bien desde UATRE están interesados en todas las actividades rurales, el foco está puesto prioritariamente en aquellas que generan mayor mano de obra y cuentan con un alto grado de informalidad. “Nos interesan todas las actividades. El tabaco y la mandioca, son actividades importantes en la provincia. Pero por ejemplo, en el caso de la mandioca, no tenemos conocimiento de trabajo registrado”, contó. 

LAS CIFRAS DEL TRABAJO RURAL. Históricamente, fue imposible el registro taxativo de trabajadores rurales por actividad. Más allá de otras cuestiones organizativas y censales, la realidad indica que los trabajadores rurales suelen oscilar entre diversos cultivos y cosechas durante un mismo año e incluso, se pasan temporalmente a otros sectores no vinculados directamente a la actividad rural, como por ejemplo la construcción.

En la actividad forestal por ejemplo, actualmente se calculan entre 3.500 y 5.000 trabajadores en campo, es decir en actividades primarias de cosecha. Para el caso del té, se estiman alrededor de 3.500 trabajadores, mientras que para el citrus entre 2.000 y 3.000.

Claro que, dependiendo de la época del año, el trabajador oscila entre diversas actividades. Es decir que, cuando termina o disminuye una actividad, el trabajador busca otra salida laboral y se cambia temporalmente a otro sector. 

La falta de registro formal continúa siendo el principal problema del trabajador rural, que no le permite la cobertura social. Hoy los trabajadores rurales tienen la suerte de contar con la AUH -Asignación Universal por Hijo-, pero la ART y la Obra social son factores necesarios e importantes que les permiten acceder a otros beneficios”, sostuvo Rojas

La resolución que garantiza dicha compatibilidad es el Decreto 514/21, que establece que todos los trabajadores permanentes discontinuos rurales puedan trabajar sin perder los beneficios sociales. 

La medida fue tomada en un contexto en el cual los trabajadores rurales que realizan actividades temporales y estacionales se hallan expuestos a mayores niveles de informalidad y precariedad, 

Desde el punto de vista del subdelegado, esta medida vino a “tranquilizar a los trabajadores para que entiendan que contarán con los beneficios sociales” pero, aún así, “sigue el temor de los trabajadores a perder la AUH o los beneficios de algún programa social  si acceden a un trabajo formal registrado”.

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