Mediante Resolución Nº 533/2020 de fecha 1º de octubre la rectora de la Universidad Nacional de Misiones, resuelve prorrogar la suspensión de actividades presenciales y plazos administrativos vigentes en el ámbito de la institución hasta el 31 de diciembre inclusive.
Esto es hasta la finalización de la “Emergencia Sanitaria y Epidemiológica decretada por el Gobierno Provincial” y en consonancia con las medidas dispuestas por el Poder Ejecutivo Nacional.
Asimismo se recuerda la obligatoriedad de la aplicación del Protocolo de Actuación y Contingencia Coronavirus-2019 mediante resolución Nº 518/20 (Descargar AQUÍ).
El domingo cerró con otros cuatro contagios de coronavirus para acumular 91 casos en Misiones. Se trata de tres pacientes de Posadas y uno más en la ciudad de las Cataratas. Pero la novedad es que se reportó el segundo paciente de menor edad que se tenga registro en la provincia: un bebé de tres meses, con nexo epidemiológico dentro de la familia. El pequeño está internado y con pronóstico reservado. Es el segundo paciente de menor edad registrado en Misiones después de un bebé de 45 días en Eldorado.
1/4 – Paciente sexo femenino, 39 años de edad. Nexo epidemiológico establecido, con contacto estrecho con caso confirmado. Aislamiento domiciliario bajo medidas de bioseguridad. Puerto Iguazú.
2/4 – Paciente sexo masculino, 41 años de edad. Personal esencial. Nexo epidemiológico establecido. Aislamiento. Posadas.
3/4 – Paciente sexo femenino, 34 años de edad. Nexo epidemiológico establecido. Familiar del paciente sexo masculino de 41 años. Aislamiento domiciliario bajo medidas de bioseguridad. Posadas.
4/4 – Paciente sexo masculino, 3 meses de edad. Nexo epidemiológico establecido familiar de pacientes sexo masculino 41 años y sexo femenino de 34 años de edad. Internado. Posadas.
De este modo, septiembre va camino a ser el peor mes en materia de contagios en la provincia, ya que agosto había cerrado con 54 casos.
¿Por qué tanto énfasis en mantener las fronteras cerradas? ¿Por qué no se abren las escuelas si tenemos pocos casos? Preguntas que sobrevuelan en las cada vez más relajadas conversaciones cotidianas en Misiones en los últimos días. Para responderlas hay que ir más allá de los 83 contagios de coronavirus, que mantienen a Misiones en la provincia con menor cantidad de casos del país. Sin embargo, lejos de aplanarse la curva, septiembre es el mes con mayor cantidad de contagios, con 29 en 25 días, dejando atrás a meses con escasos aumentos y semanas enteras sin novedad.
El gobernador Oscar Herrera Ahuad y el vice, Carlos Arce, ambos médicos, analizan otros parámetros que van mucho más allá de el número de contagios y que se focalizan en el riesgo potencial para el sistema sanitario de una apertura descontrolada de las fronteras o las reuniones masivas en lugares cerrados como escuelas o discotecas.
Por eso el comité científico -que encabeza Arce- prácticamente descarta el regreso a clases presenciales en 2020 y brega por mantener el estatus de fronteras bloqueadas.
“Lo económico va por otro lado”, aclaró Herrera Ahuad en referencia a los diez mil millones de pesos que se retuvieron en el consumo misionero al frenar el éxodo hacia las tierras guaraníes. El comercio minorista es el más beneficiado con 6.500 millones extra de consumo interno potenciado, que se convierte también en un excelente argumento para reclamar a la Nación una política diferencial impositiva para toda Misiones.
Pero mientras se negocia con Alberto Fernández por la cuestión económica, se mira con lupa el frente sanitario que llegó a septiembre sin estrés, pero que está expuesto a un riesgo que puede hacerse explícito de la noche a la mañana.
Para una población de 1,3 millones de personas, Misiones tiene 3.626 camas entre el sector público y privado -1.813 en cada uno-, más 2.587 acondicionadas en hospitales de campaña, con 604 camas con gases medicinales y 137 respiradores en UTI.
En los hospitales públicos hay solo 162 camas en terapia intensiva, a las que se suman 114 en el sector privado de toda la provincia. Esos son los números que realmente importan, porque son las camas que se necesitarían ante una demanda mayor de contagios.
El jueves, con apenas un contagiado por coronavirus internado, la capacidad de camas críticas del sistema público estaba ocupada en 48 por ciento.
De los tres pacientes internados, solo uno estaba en UTI sin asistencia respiratoria por COVID. Los dos restantes en sala de internación común aislamiento. La ocupación de camas con gases, el mismo día, era del 41 por ciento. ¿Por qué entonces estaban ocupadas casi la mitad de las camas? Accidentes, ACV, infartos u otras patologías que siguen existiendo en paralelo.
Entonces, de las 162 camas, quedan disponibles poco más de 80, casi el mismo número de contagios que exhibe Misiones. Ochenta camas libres parece ser un número elevado para los números de contagios que se registran, pero cobran otra dimensión si se agrega el elemento fronteras abiertas: Misiones está rodeada por más de 602.620 mil contagios (al sábado a la mañana). Cualquier ingreso descontrolado multiplicaría contagios internos y presionará sobre el sistema sanitario porque, como es de uso común, miles de vecinos paraguayos se atienden en la salud pública misionera -por cualquier patología- e incluso hay acuerdos formales entre los gobiernos de ambas orillas.
Otro dato: cada internado por COVID-19 en sala común, le cuesta al Estado 10.000 por día. Si es en terapia intensiva sin asistencia mecánica respiratoria, 19.700 al día. Con asistencia, el monto se eleva a 23.640. Misiones tiene 1.570 médicos en el sistema público.
Abrir la frontera implica un riesgo porque los sistemas sanitarios de la región también están sometidos a un enorme estrés. En Paraguay hay 5800 camas, pero solo 729 de UTI, para una población de 7,2 millones de personas. Con una ocupación esta semana que llegó a 92 por ciento (487 internados). De las camas UTI había 101 pacientes con Covid (31 con respiradores).
En Foz do Iguaçu, con una población de 269.447 personas, de las cuáles 6.828 se contagiaron de coronavirus, hay solo 75 camas UTI, de las cuáles al jueves estaban ocupadas, 55.
Hacia el sur, en Corrientes, hay 300 camas UTI con igual número de respiradores. Hacia el fin de semana había más de 59 internados -41 con Covid- y 294 casos activos de coronavirus, con más de mil contagios. La vecina provincia tenía, en plena pandemia, apenas 38 médicos terapistas en la capital, donde se concentra el sistema de salud. Por eso tuvo que incorporar de urgencia a 70 residentes que se sumaron al plantel.
La cantidad de camas de unidad de terapia intensiva (UTI) representa un importante dato a seguir como medida de disponibilidad de recursos para la atención de pacientes en centros hospitalarios. Antes de la pandemia, Argentina contaba con 8.584 camas de terapia intensiva. Actualmente, se registran 12.023 camas UTI.
Para analizar este dato, se tienen en cuenta distintas métricas: la cantidad de camas UTI cada 10.000 habitantes, cada 1.000 personas mayores a 65 años y cada 1.000 contagios. Esta última métrica, resulta la más alarmante donde Argentina sólo tiene capacidad para proveer con cuidados intensivos al 3,7% de los contagios, cuando en promedio, se espera que el 5% de los pacientes sean críticos. Aquí aparecerían como más complicadas: Buenos Aires (18 camas UTI cada mil contagiados), Mendoza (21), Jujuy (22), Río Negro (24), Santa Cruz (31) y Santa Fe (37), revela un estudio de la fundación Mediterránea.
En Misiones hay 2,2 camas de UTI para mayores de 65 años, con una población estimada en 300 mil.
Bajo esta última métrica, Tierra del Fuego (6,7) y Catamarca (6,5) se posicionan como las provincias con mayor capacidad para atender a los adultos mayores de su población, mientras que Mendoza (1,4), Entre Ríos (1,5) y Buenos Aires (1,5) se colocan en la base de este ranking. De hecho, si se considera el Área Metropolitana bonaerense (CABA + Buenos Aires), la razón de 2 camas UTI cada mil adultos mayores se ubica debajo del total del país.
Misiones es una de las pocas provincias que tiene 200 camas cada mil contagios.
¿Qué pasa cuando se relajan las restricciones?
La cantidad de contagios de coronavirus aumentaron de manera exponencial en las provincias de Córdoba, Santa Fe, Tucumán, Mendoza y Salta en los últimos días, por lo que las autoridades hacen esfuerzos para evitar el colapso del sistema sanitario y piden a la población que mantenga un riguroso aislamiento en las zonas críticas.
El aumento de casos de coronavirus en Córdoba está vinculado a brotes puntuales por la movilidad social en distintas localidades, eventos clandestinos y otros vinculados a contagios en establecimientos geriátricos. El Centro de Operaciones de Emergencia (COE), “permanentemente analiza la alternativa de disminuir la circulación social”.
Córdoba registra hasta hoy 22.546 casos positivos de Covid-19, 278 personas fallecidas y 686 internadas, lo que representa un 51,6 % del total de camas críticas de la salud pública y privada.
En Santa Fe, donde se espera el momento más álgido de la pandemia para inicios de octubre, la curva de contagios se mantiene en alza desde inicios de este mes, que empezó con 600/700 casos diarios y en los últimos días llegó a superar los 1500.
También, en los últimos días creció la incidencia de la ciudad de Santa Fe, que salió de una larga etapa de tranquilidad y en las últimas jornadas viene superando los 100 casos diarios, con un pico este martes de 146.
El Presidente brindó un discurso ante la inauguración de la 75° Asamblea General de las Naciones Unidas. “El verdadero progreso se construye con todos adentro”, indicó el mandatario.
El presidente Alberto Fernández propuso un “cambio estructural de las economías” para “globalizar la solidaridad” en el mundo, un acuerdo colectivo hacia el “crecimiento inclusivo de las Naciones” y un compromiso de que la vacuna contra el coronavirus sea “un bien público global, accesible en forma equitativa” para todos los países.
“No es tiempo de globalizar la indiferencia sino de globalizar la solidaridad en múltiples dimensiones”, frente a la pandemia de coronavirus, reflexionó el Presidente, en un discurso que pronunció ante la 75 Asamblea General de las Naciones Unidas, que se desarrolla en forma virtual.
Fernández llamó al mundo a “aprovechar la oportunidad histórica de unirse como sociedad para hacer frente a una crisis sin precedentes”, en un mensaje en el que orientó hacia la necesidad de revertir globalmente la “injusticia social”.
Además de destacar las medidas centrales implementadas en la Argentina para mitigar las consecuencias de la pandemia de Covid-19, Fernández marcó la importancia de defender una agenda ambiental y de derechos humanos en el mundo y pidió el “compromiso colectivo para la pronta y efectiva implementación del Acuerdo de París”.
En un contexto económico, que definió como “tormentoso endeudamiento global”, el Presidente aseguró que “el verdadero progreso se construye con todos adentro” y sugirió “recrear el multilateralismo basado en la solidaridad” y globalizarla.
También, apeló a que los países consideren a la vacuna de coronavirus como “un bien público global, accesible a todas las Naciones”.
“Tenemos que ser capaces de soñar y construir una vacuna contra la injusticia social, la depredación ambiental, la discriminación en todas sus formas”, expresó.
Con ese objetivo, el jefe de Estado planteó que “el camino de salida de la pandemia requiere promover políticas económicas orientadas al cambio estructural” de las economías, con una “responsabilidad común” en la agenda ambiental y en el “desarrollo integral y sostenible”.
Fernández ratificó los derechos argentinos sobre Malvinas y denunció presencia militar injustificada
El Presidente ratificó ante la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) los “legítimos e imprescriptibles derechos de soberanía” de la Argentina sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes, y denunció la actitud de Gran Bretaña, que “persiste en su actitud de desoír el llamado a reanudar las negociaciones” sobre la disputa territorial.
Fernández, en un discurso grabado de unos 15 minutos, subrayó que Gran Bretaña “también insiste con la injustificada y desmedida presencia militar en las Islas, que no hace más que traer tensión a una región caracterizada por ser una zona de paz y cooperación internacional”.
Recordó que en el 2020 se cumplen 55 años de la resolución 2065, la primera adoptada por la ONU sobre la cuestión de las Islas Malvinas, en la cual solicitó a la Argentina y al Reino Unido mantener negociaciones que permitiesen alcanzar una solución pacífica y definitiva a la disputa de soberanía, en torno a un territorio nacional que “se encuentra ocupado ilegalmente desde hace ya más de 187 años”.
Sin embargo, el Reino Unido “persiste en su actitud de desoír el llamado a reanudar las negociaciones” y además “ha agravado la controversia por los llamados a la explotación ilegal y unilateral de los recursos naturales renovables y no renovables en el área”, en violación a los dispuesto por la resolución 31/49 de la Asamblea, puntualizó.
El presidente hizo hincapié en que el reclamo de negociaciones “se ha mantenido vigente” y “renovado en múltiples ocasiones”, la más reciente el 5 de agosto de este año, cuando el Comité Especial de Descolonización adoptó por consenso una nueva resolución sobre la cuestión.
Señaló Fernández que la Argentina solicitó al secretario general de la ONU que “renueve sus esfuerzos en la misión de buenos oficios que le fuera encomendada” por el organismo internacional y expresó que confía en que esa tarea “puede ser de gran asistencia para que podamos dar cumplimiento a lo dispuesto por la comunidad internacional”.
El secretario de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur, Daniel Filmus, destacó “la claridad y la contundencia” del discurso de Fernández “en el sentido de que el reclamo por Malvinas es una prioridad para su gobierno y que es fundamental que se cumplan las resoluciones del organismo, que desde hace más de medio siglo plantea que el Reino Unido se tiene que sentar a dialogar con la Argentina para dirimir el tema del ejercicio de la soberanía”.
“Fue un mensaje importante, sustantivo, que representa el sentimiento de los argentinos en cuanto a la defensa de la soberanía en diferentes dimensiones y la necesidad de construir un mundo más igualitario para dejar atrás desigualdades muy profundas”, señaló el funcionario en un comunicado.
Discurso completo del Presidente: “Estimado Secretario General, estimado Presidente, miembros de esta honorable Asamblea:
La Argentina fue uno de los Estados fundadores de las Naciones Unidas hace 75 años. Hoy vivimos una crisis sanitaria de dimensiones planetarias que nos invitan a un nuevo comienzo.
El Papa Francisco nos interpela a todos, especialmente a los líderes reunidos en esta ocasión, a pensar en cómo salir mejores y no peores de esta crisis.
Inspirado en su prédica y en su ejemplo, vengo a ratificar un llamamiento al mundo entero a recrear un multilateralismo basado en nuestra solidaridad.
No es tiempo de globalizar la indiferencia sino de globalizar la solidaridad en múltiples dimensiones.
Esta pandemia nos ha revelado frágiles y ha recreado la necesidad de construir puentes entre personas, entre naciones y entre regiones.
Si estamos siendo capaces de fabricar respiradores artificiales uniendo piezas y saberes de diferentes regiones del planeta, tenemos que ser capaces de soñar y construir “respiradores no-artificiales” para el tiempo de la post-pandemia.
Si estamos uniendo esfuerzos de médicos, investigadores, inversionistas y sistemas científicos de todo el planeta para descubrir una vacuna que prevenga el Covid-19, tenemos que ser capaces de soñar y construir una vacuna contra la injusticia social, la depredación ambiental, la discriminación en todas sus formas.
Este espíritu solidario es el que mi gobierno ha priorizado desde su llegada, porque de la pandemia, al igual que de la pobreza, “nadie se salva solo”.
Es por eso que, desde los primeros momentos de la pandemia, la Argentina priorizó la salvaguarda de la vida y el cuidado de los más vulnerables, implementando una serie de medidas de emergencia que permitieron evitar el colapso del sistema de salud y mitigar las consecuencias inmediatas de la pandemia.
Se brindó alivio inmediato a las familias y a las empresas mediante múltiples medidas, con un Estado presente y activo.
En este mismo espíritu de solidaridad, nosotros sostenemos que la vacuna que se produzca para prevenir la enfermedad tiene que ser un bien público global accesible a todas las naciones de una manera equitativa.
Nos sumamos a las resoluciones adoptadas en ese sentido por esta Asamblea General y hemos puesto a disposición nuestras capacidades para la investigación y la producción de la vacuna.
Me puse como objetivo de gobierno “volver a poner a la Argentina de pie”. Podemos juntos “volver a poner al mundo de pie”.
Ello requiere que reconozcamos la importancia del equilibrio. El equilibrio es restablecer las prioridades del sistema multilateral, “empezando por los últimos para llegar a todos”.
Tenemos que ser arquitectos de una nueva “casa común”.
Antes de la aparición de la pandemia, se planteó la necesidad de reformar el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Hay acuerdos sobre rehabilitar la Organización Mundial de Comercio. Se planteó la crisis del mecanismo de las instituciones de Bretton Woods, que habían demostrado limitaciones para responder a la crisis financiera de 2008-2009.
Todos eslabones de la arquitectura multilateral nacida de la posguerra.
La pandemia también ha puesto en crisis las clásicas métricas para determinar el acceso a los recursos para el desarrollo. Indicadores utilizados comúnmente para clasificar las necesidades de los países, como el ingreso per cápita, no dan cuenta de las desigualdades y realidades diversas que existen dentro de un mismo país.
Asimismo, convertimos en invisible el trabajo que millones de personas, mayoritariamente mujeres, aportan con el trabajo doméstico y de cuidados no remunerado.
Resulta indispensable también rever el modo en que concebimos la cooperación, adoptando una perspectiva multidimensional que vaya más allá del ingreso per cápita para determinar los criterios de elegibilidad para recibir Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD).
Más del 60% de los pobres habitan en países de renta media. Si no atendemos a estos países, en forma solidaria, y entendiendo que el verdadero progreso se construye “con todos adentro”, difícilmente logremos realizar avances decididos hacia la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
Todo lo anterior nos indica que resulta imprescindible dinamizar la capacidad de las Naciones Unidas para dar respuesta al mandato para la que fue creada.
Necesitamos unas Naciones Unidas 4.0, con sus valores fundacionales intactos y con la lucidez para incorporar los inmensos cambios tecnológicos en marcha, para hacerlos más humanos, más democráticos y más inclusivos socialmente.
Todo esto marca la necesidad de una profunda reflexión, que trasciende la respuesta dada a la pandemia.
El camino de salida de la pandemia y hacia los objetivos de la Agenda 2030, requiere promover políticas económicas, industriales y sociales orientadas al cambio estructural de nuestras economías.
El compromiso con la agenda ambiental requiere una importante provisión de recursos financieros, creación de capacidades y transferencia de tecnología por parte de los países desarrollados, a la luz del Principio de Responsabilidades Comunes pero Diferenciadas.
Nuestro país está comprometido con una agenda de transición justa hacia el desarrollo integral y sostenible. Transición justa refiere a la gradualidad, el refuerzo de la productividad y competitividad de la economía y la creación de empleos.
Estamos firmemente convencidos de que es necesario un compromiso colectivo para lograr la pronta y efectiva implementación del Acuerdo de París.
Nadie se salva solo en un planeta que se incendia, se inunda o se envenena.
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En este tormentoso contexto global, el endeudamiento externo tóxico e irresponsable con fines especulativos constituye otra ola de atraso y subdesarrollo.
Argentina logró sellar un importante acuerdo con casi la totalidad de sus acreedores externos privados, convirtiéndose en uno de los primeros países en enfrentar el desafío de afrontar una reestructuración de deuda en el marco de la pandemia.
El apoyo de la comunidad internacional, que incluye a varios de los países aquí presentes, como al sector privado, la sociedad civil y la comunidad académica internacional ha sido clave para recuperar la sostenibilidad de la deuda pública.
Las negociaciones con el FMI se encararán de la misma manera, de forma responsable, siendo respetuosos de los compromisos contraídos, evitando al mismo tiempo poner en riesgo las condiciones que permitan la reactivación económica y la construcción de un sendero de desarrollo inclusivo y sostenible.
Hace poco más de 5 años, el 10 de septiembre de 2015, esta Asamblea General aprobó la Resolución 69/319 sobre Principios Básicos de los Procesos de Reestructuración de la Deuda Soberana.
El posicionamiento de la Asamblea General sentó un precedente para la gobernanza de las finanzas internacionales y el reconocimiento de los derechos económicos soberanos frente a comportamientos abusivos y extorsivos.
Todo ello con el objetivo de dar racionalidad y previsibilidad a los procesos de reestructuración de deuda, con base en la buena fe, la transparencia, el trato equitativo, la inmunidad soberana de jurisdicción y de ejecución, la legitimidad, la sostenibilidad y la reestructuración por mayoría.
Instamos a la comunidad internacional a continuar buscando nuevas alternativas multilaterales que faciliten la reestructuración ordenada de las deudas y asegurar la mayor disponibilidad de recursos para la aplicación de políticas públicas para enfrentar la pandemia y sostener el crecimiento inclusivo.
Ningún país puede pagar su deuda a costa de que su pueblo quede sin salud, sin educación, sin seguridad o sin capacidad de crecer.
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También es equilibrio priorizar los derechos humanos por sobre todo lo demás.
La promoción y protección de los derechos humanos es de hecho una política fundamental del Estado argentino desde 1983. Esta decisión se ha traducido en la ratificación y el otorgamiento de rango constitucional a todos los instrumentos internacionales de derechos humanos vigentes y en nuestra activa participación en el sistema universal y regional.
Las banderas de memoria, verdad y justicia guían las instituciones de nuestra democracia, al igual que el respeto a la diversidad y la inclusión.
El mundo pos-pandemia puede exacerbar la grave crisis de refugiados y desplazados que afronta el planeta y nuestra región. La respuesta debe ser la promoción y garantía de los derechos humanos de los migrantes.
Como nunca antes, nuestra condición humana nos demanda solidaridad. No podemos quedar pasivos frente a sanciones que suponen bloqueos económicos que solo asfixian a los pueblos en medio de esta crisis humanitaria.
La lucha contra todas las formas de discriminación y el consecuente compromiso con los derechos de las personas y grupos vulnerables e históricamente discriminados, es parte de esta política del Estado argentino que se proyecta en las numerosas iniciativas que la Argentina apoya y lidera.
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La crisis global provocada por el COVID-19 también ha puesto de manifiesto la grave desigualdad de género.
Para nuestra sociedad, el logro de la igualdad sustantiva entre varones y mujeres es una prioridad y un pilar central de la democracia argentina.
Mi gobierno está comprometido con ella y es por eso que, por primera vez en la historia, hemos creado el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad, así como un Gabinete Nacional para hacer transversales las Políticas de Género.
Nuestro gobierno decidió reforzar las acciones y dispositivos nacionales de atención a las mujeres víctimas de violencia, al tiempo que hemos instrumentado un enfoque de género en las medidas de protección social y laboral, y hemos promovido la corresponsabilidad y una distribución más justa de las tareas de cuidado.
El compromiso ya es evidente. Argentina ha sido clasificado en el ranking de la ONU como el país que más medidas con perspectiva de género implementó durante la pandemia.
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No quisiera dejar de ratificar que la Argentina condena al terrorismo en todas sus formas y manifestaciones y privilegia su tratamiento en el marco de los foros multilaterales. Siempre en el marco del imperio del estado de derecho y el respeto a los derechos humanos.
A 26 años del atentado a la sede de la AMIA quiero continuar la política iniciada en este ámbito en 2003 y continuada posteriormente, y requerir a las autoridades de la República Islámica de Irán que cooperen con las autoridades judiciales argentinas para avanzar en la investigación de dicho atentado.
También solicitamos a la comunidad internacional cumplimentar las solicitudes contenidas en las cédulas rojas de Interpol ante la eventual presencia de un imputado en sus territorios, algo que Argentina jamás dejó de reclamar.
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Para terminar, quiero reafirmar los legítimos e imprescriptibles derechos de soberanía de la República Argentina sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes, los cuales forman parte integrante del territorio nacional argentino. Y que se encuentran ocupados ilegalmente por el Reino Unido desde hace ya más de 187 años.
Este año se cumplirán 55 años de la resolución 2065, la primera adoptada por esta Organización relativa a la Cuestión de las Islas Malvinas que solicitó a la Argentina y al Reino Unido mantener negociaciones que permitiesen alcanzar una solución pacífica y definitiva a esta disputa de soberanía.
Ese pedido se ha mantenido vigente y ha sido renovado en múltiples ocasiones, más recientemente con la adopción por consenso de una nueva resolución sobre la Cuestión por parte del Comité Especial de Descolonización el pasado 5 de agosto.
El Reino Unido persiste en su actitud de desoír el llamado a reanudar las negociaciones respecto de la disputa territorial y ha agravado la controversia por los llamados a la explotación ilegal y unilateral de los recursos naturales renovables y no renovables en el área, acción contraria a la resolución 31/49 de esta Asamblea-
También insiste con la injustificada y desmedida presencia militar en las Islas, que no hace más que traer tensión a una región caracterizada por ser una zona de paz y cooperación internacional.
Hemos solicitado al Sr. Secretario General que renueve sus esfuerzos en la misión de buenos oficios que le fuera encomendada por esta Organización. Confiamos en que esta misión puede ser de gran asistencia para que podamos dar cumplimiento a lo dispuesto por la comunidad internacional.
Quisiera despedirme de esta honorable Asamblea, haciendo un llamamiento para que aprovechemos esta oportunidad histórica de unirnos como sociedad para hacer frente a una crisis sin precedentes.
La pandemia del coronavirus se ha llevado la vida de más de 1 millón de personas, y está dejando dolorosas secuelas que se manifiestan en mayor pobreza, hambre, y desigualdad, poniéndonos de nuevo a prueba.
Espero que la solidaridad, el diálogo y la cooperación entre naciones, como alguna vez supimos hacerlo, sigan siendo el camino para enfrentar los desafíos que tenemos como humanidad.
“No hay ninguna prueba absoluta, de ninguna comunidad científica, que avale el tratamiento médico del dióxido de cloro”, asegura Carlos González, titular de la cátedra de toxicología y química legal, de la Facultad de Ciencias Exactas, Químicas y Naturales (FCEQyN) de la UNaM.
Si bien el tema se viene discutiendo hace más de una década, en los últimos días fue noticia la actitud de una reconocida conductora argentina, quien durante su programa televisivo, ingirió una bebida compuesta por ClO2 o dióxido de cloro. Incluso, buscando en la web, algunas páginas hablan sobre los beneficios del consumo de CIO2 como método curativo para HIV, diferentes tipos de cáncer, el tratamiento de la malaria, y ahora, aparece el COVID-19. Sin embargo, las consecuencias pueden ser graves e irreparables. La semana pasada, una junta médica convocada por el Ministerio Público Fiscal de la provincia de Neuquén, ratificó que un pequeño de cinco años falleció tras un “fallo multiorgánico” por ingerir dióxido de cloro. Ante esta realidad, especialistas y organismos se pronunciaron y advierten sobre riesgos para la salud del consumo como medicamento de dióxido de cloro o clorito de sodio para prevenir o tratar el COVID-19. En este contexto, el profesor González informa y aclara algunas ideas.
¿Qué es el dióxido de cloro? ¿Para qué se usa y dónde se encuentra? El dióxido de cloro es un compuesto gaseoso de color amarillo – rojizo (según la concentración), altamente reactivo, con propiedades oxidantes. Puede descomponer en una reacción explosiva en cloro y oxígeno, por eso generalmente se lo encuentra disuelto en agua. Se lo utiliza para: – Producto blanqueador de la pasta de celulosa – Potabilización del agua de bebida – Desinfectante de envases y superficies – Antimicrobiano – Tratamiento de frutas Se lo puede encontrar en productos desinfectantes en ferreterías y comercios afines.
Ante versiones de que supuestamente ayuda como prevención o tratamiento contra el coronavirus. ¿Cuáles son los efectos del uso de dióxido de cloro en nuestra salud? No existe ninguna institución médica-científica (en el mundo) que avale propiedades curativas del dióxido de cloro. En los últimos 10 años aproximadamente se ha difundido en EEUU y América Latina que el ClO2 posee propiedades beneficiosas porque “oxigena las células del organismo” y sería beneficioso para el tratamiento de cáncer, autismo, malaria, VIH, entre otros y ahora Covid-19. Se han popularizado productos como “MMS” – Suplementos Minerales Milagrosos o también como “CDS”. Instituciones como la OMS, OPS a nivel global o la ANMAT, la ATA (Asociación Toxicológica Argentina), el Ministerio de Salud de la Nación, entre otros en la Argentina, han advertidos que no hay ninguna evidencia que el uso médico del dióxido de cloro sea beneficioso para la salud sino todo lo contrario. Es una sustancia tóxica, capaz de producir graves consecuencias en el organismo e incluso responsable de producir intoxicaciones fatales. El ClO2 es una sustancia altamente reactiva con capacidad oxidante. Al tomar contacto con las mucosas produce reacciones de irritación cáustica (tipo quemaduras). Si se ingiere puede producir náuseas, vómitos, diarreas, cólicos abdominales severos. Si se inhala puede generar broncoespasmos, neumonitis química y edema de glotis, comprometiendo la capacidad respiratoria del sujeto y generando cuadros de hipoxias / asfixia. Si el tóxico alcanza el torrente sanguíneo puede producir metahemoglobinemia y hemólisis, agudizando la dificultad del transporte de oxígeno a los tejidos. A nivel cardiovascular puede producir vasodilatación severa. A nivel del corazón puede modificar la estructura cardíaca y alterar la conducción eléctrica, generando arritmias y riesgo de parada cardiaca. También compromisos renales
¿Cuáles son los peligros de la desinformación en el contexto de pandemia? El covid-19 es una virosis que todavía no tiene cura. Existen tratamientos paliativos, pero hay una población de riesgo (adultos mayores, asmáticos y otras patologías respiratorias, alteraciones cardiovasculares, etc.) que puede enfermar de gravedad, aún con los mejores tratamientos. Todavía no hay evidencias exitosas de una vacuna que termine con la pandemia. Ante esta situación, difundir prácticas erróneas de profilaxis o tratamiento de la enfermedad, es exponer a la población a un riesgo mayor, que puede facilitar el contagio, la propagación de la enfermedad con falsas prácticas curativas que puede agravar aún más el sufrimiento social.
¿Cuál es la importancia de los medios de comunicación en este momento? Los medios de comunicación tienen una importancia central, en difundir conocimientos que provengan de instituciones con aval y rigor científico, con probada representatividad profesional. También de alertar sobre falsas propuestas de tratamientos y evitar desinformación que confunda a la población en general.
Si tenemos dudas, ¿dónde podemos obtener información fehaciente y responsable? ¿Qué medios nos recomienda? ANMAT – Ministerio de Salud de la Provincia y la Nación – Colegio Médico de Misiones – UNaM – Asociación Toxicológica Argentina – ATA