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¿Por qué mantener cerradas las fronteras? El riesgo de un estrés sanitario en Misiones

¿Por qué mantener cerradas las fronteras? El riesgo de un estrés sanitario en Misiones
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¿Por qué tanto énfasis en mantener las fronteras cerradas? ¿Por qué no se abren las escuelas si tenemos pocos casos? Preguntas que sobrevuelan en las cada vez más relajadas conversaciones cotidianas en Misiones en los últimos días. Para responderlas hay que ir más allá de los 83 contagios de coronavirus, que mantienen a Misiones en la provincia con menor cantidad de casos del país. Sin embargo, lejos de aplanarse la curva, septiembre es el mes con mayor cantidad de contagios, con 29 en 25 días, dejando atrás a meses con escasos aumentos y semanas enteras sin novedad.

El gobernador Oscar Herrera Ahuad y el vice, Carlos Arce, ambos médicos, analizan otros parámetros que van mucho más allá de el número de contagios y que se focalizan en el riesgo potencial para el sistema sanitario de una apertura descontrolada de las fronteras o las reuniones masivas en lugares cerrados como escuelas o discotecas. 

Por eso el comité científico -que encabeza Arce- prácticamente descarta el regreso a clases presenciales en 2020 y brega por mantener el estatus de fronteras bloqueadas. 

“Lo económico va por otro lado”, aclaró Herrera Ahuad en referencia a los diez mil millones de pesos que se retuvieron en el consumo misionero al frenar el éxodo hacia las tierras guaraníes. El comercio minorista es el más beneficiado con 6.500 millones extra de consumo interno potenciado, que se convierte también en un excelente argumento para reclamar a la Nación una política diferencial impositiva para toda Misiones. 

Pero mientras se negocia con Alberto Fernández por la cuestión económica, se mira con lupa el frente sanitario que llegó a septiembre sin estrés, pero que está expuesto a un riesgo que puede hacerse explícito de la noche a la mañana. 

Para una población de 1,3 millones de personas, Misiones tiene 3.626 camas entre el sector público y privado -1.813 en cada uno-, más 2.587 acondicionadas en hospitales de campaña, con 604 camas con gases medicinales y 137 respiradores en UTI

En los hospitales públicos hay solo 162 camas en terapia intensiva, a las que se suman 114 en el sector privado de toda la provincia. Esos son los números que realmente importan, porque son las camas que se necesitarían ante una demanda mayor de contagios. 

El jueves, con apenas un contagiado por coronavirus internado, la capacidad de camas críticas del sistema público estaba ocupada en 48 por ciento

De los tres pacientes internados, solo uno estaba en UTI sin asistencia respiratoria por COVID. Los dos restantes en sala de internación común aislamiento. La ocupación de camas con gases, el mismo día, era del 41 por ciento. ¿Por qué entonces estaban ocupadas casi la mitad de las camas? Accidentes, ACV, infartos u otras patologías que siguen existiendo en paralelo. 

Entonces, de las 162 camas, quedan disponibles poco más de 80, casi el mismo número de contagios que exhibe Misiones. Ochenta camas libres parece ser un número elevado para los números de contagios que se registran, pero cobran otra dimensión si se agrega el elemento fronteras abiertas: Misiones está rodeada por más de 602.620 mil contagios (al sábado a la mañana). Cualquier ingreso descontrolado multiplicaría contagios internos y presionará sobre el sistema sanitario porque, como es de uso común, miles de vecinos paraguayos se atienden en la salud pública misionera -por cualquier patología- e incluso hay acuerdos formales entre los gobiernos de ambas orillas.

Otro dato: cada internado por COVID-19 en sala común, le cuesta al Estado 10.000 por día. Si es en terapia intensiva sin asistencia mecánica respiratoria, 19.700 al día. Con asistencia, el monto se eleva a 23.640. Misiones tiene 1.570 médicos en el sistema público. 

Abrir la frontera implica un riesgo porque los sistemas sanitarios de la región también están sometidos a un enorme estrés. En Paraguay hay 5800 camas, pero solo 729 de UTI, para una población de 7,2 millones de personas. Con una ocupación esta semana que llegó a 92 por ciento (487 internados). De las camas UTI había 101 pacientes con Covid (31 con respiradores).

En Foz do Iguaçu, con una población de 269.447 personas, de las cuáles 6.828 se contagiaron de coronavirus, hay solo 75 camas UTI, de las cuáles al jueves estaban ocupadas, 55. 

Hacia el sur, en Corrientes, hay 300 camas UTI con igual número de respiradores. Hacia el fin de semana había más de 59 internados -41 con Covid- y 294 casos activos de coronavirus, con más de mil contagios. La vecina provincia tenía, en plena pandemia, apenas 38 médicos terapistas en la capital, donde se concentra el sistema de salud. Por eso tuvo que incorporar de urgencia a 70 residentes que se sumaron al plantel. 

La cantidad de camas de unidad de terapia intensiva (UTI) representa un importante dato a seguir como medida de disponibilidad de recursos para la atención de pacientes en centros hospitalarios. Antes de la pandemia, Argentina contaba con 8.584 camas de terapia intensiva. Actualmente, se registran 12.023 camas UTI.

Para analizar este dato, se tienen en cuenta distintas métricas: la cantidad de camas UTI cada 10.000 habitantes, cada 1.000 personas mayores a 65 años y cada 1.000 contagios. Esta última métrica, resulta la más alarmante donde Argentina sólo tiene capacidad para proveer con cuidados intensivos al 3,7% de los contagios, cuando en promedio, se espera que el 5% de los pacientes sean críticos. Aquí aparecerían como más complicadas: Buenos Aires (18 camas UTI cada mil contagiados), Mendoza (21), Jujuy (22), Río Negro (24), Santa Cruz (31) y Santa Fe (37), revela un estudio de la fundación Mediterránea.

En Misiones hay 2,2 camas de UTI para mayores de 65 años, con una población estimada en 300 mil. 

Bajo esta última métrica, Tierra del Fuego (6,7) y Catamarca (6,5) se posicionan como las provincias con mayor capacidad para atender a los adultos mayores de su población, mientras que Mendoza (1,4), Entre Ríos (1,5) y Buenos Aires (1,5) se colocan en la base de este ranking. De hecho, si se considera el Área Metropolitana bonaerense (CABA + Buenos Aires), la razón de 2 camas UTI cada mil adultos mayores se ubica debajo del total del país.

Misiones es una de las pocas provincias que tiene 200 camas cada mil contagios. 

¿Qué pasa cuando se relajan las restricciones?

La cantidad de contagios de coronavirus aumentaron de manera exponencial en las provincias de Córdoba, Santa Fe, Tucumán, Mendoza y Salta en los últimos días, por lo que las autoridades hacen esfuerzos para evitar el colapso del sistema sanitario y piden a la población que mantenga un riguroso aislamiento en las zonas críticas.

El aumento de casos de coronavirus en Córdoba está vinculado a brotes puntuales por la movilidad social en distintas localidades, eventos clandestinos y otros vinculados a contagios en establecimientos geriátricos. El Centro de Operaciones de Emergencia (COE), “permanentemente analiza la alternativa de disminuir la circulación social”.

Córdoba registra hasta hoy 22.546 casos positivos de Covid-19, 278 personas fallecidas y 686 internadas, lo que representa un 51,6 % del total de camas críticas de la salud pública y privada.

En Santa Fe, donde se espera el momento más álgido de la pandemia para inicios de octubre, la curva de contagios se mantiene en alza desde inicios de este mes, que empezó con 600/700 casos diarios y en los últimos días llegó a superar los 1500.

También, en los últimos días creció la incidencia de la ciudad de Santa Fe, que salió de una larga etapa de tranquilidad y en las últimas jornadas viene superando los 100 casos diarios, con un pico este martes de 146.

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