crecimiento económico

Pese a los anuncios, el clima inversor es amarrate: el RIGI es sólo el 1,5% del PBI

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El Gobierno de Javier Milei acumula anuncios de inversiones, mejoras en la calificación de la deuda soberana y un renovado discurso de confianza en el rumbo económico. Sin embargo, detrás de las señales positivas persiste una realidad más compleja: el flujo efectivo de inversiones continúa siendo reducido y los analistas advierten que el sector privado aún espera señales de mayor estabilidad antes de comprometer capitales de largo plazo.

Uno de los indicadores que mejor refleja esa brecha es el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). De acuerdo con estimaciones privadas, de los casi 124.000 millones de dólares en proyectos anunciados, apenas unos 7.881 millones se desembolsarían efectivamente durante los próximos dos años. Esa cifra representa apenas el 7,2% del total previsto y equivale aproximadamente al 1,5% del Producto Bruto Interno (PBI).

Un clima de negocios que todavía no aparece

Para el economista Orlando Ferreres, la principal limitación no pasa por la existencia del RIGI, sino por el contexto general.

Según su análisis, Argentina aún no ofrece un ambiente de inversión comparable con el de otras economías de la región, ya que las empresas prefieren esperar definiciones políticas antes de comprometer grandes desembolsos. El interrogante central continúa siendo qué ocurrirá con el rumbo económico después de 2027.

En la misma línea, el exsecretario de Finanzas Daniel Marx sostiene que la pregunta más frecuente entre los inversores internacionales es si esta vez las reformas tendrán continuidad más allá del actual gobierno. Esa incertidumbre, coinciden distintos especialistas, sigue siendo uno de los principales frenos para el ingreso de inversiones productivas.

Mejora financiera, pero con poco impacto en la economía real

El optimismo oficial se apoya también en la recuperación de la percepción financiera del país. Esta semana, la calificadora Moody’s elevó la nota de la deuda argentina y dejó una perspectiva positiva, alineándose con las evaluaciones de las otras grandes agencias internacionales.

Para el Gobierno, esta mejora constituye una señal de confianza que debería facilitar el acceso al financiamiento y reducir el riesgo país. Sin embargo, los economistas distinguen entre la recuperación del mercado financiero y la inversión en la economía real. Una menor prima de riesgo ayuda a estabilizar el escenario macroeconómico, pero no garantiza por sí sola nuevas fábricas, plantas industriales o generación de empleo.

Pocas inversiones y muy concentradas

Otro de los rasgos que muestran los datos del RIGI es la fuerte concentración sectorial y geográfica.

La mayor parte de los proyectos aprobados corresponde a hidrocarburos, minería e infraestructura energética, principalmente en Río Negro y Neuquén. Tres emprendimientos explican alrededor del 60% de las inversiones previstas para los próximos dos años, una característica que reduce el efecto multiplicador sobre el resto de la economía.

En consecuencia, mientras algunos sectores estratégicos muestran una expansión significativa, buena parte de la industria continúa operando con bajos niveles de utilización de su capacidad instalada y el crecimiento económico se distribuye de manera muy desigual.

El desafío del Gobierno

La administración Milei apuesta a profundizar la desregulación, reducir aún más el riesgo país y consolidar el equilibrio macroeconómico para atraer inversiones de mayor volumen.

No obstante, el principal desafío parece ser transformar las mejoras financieras en decisiones concretas del sector privado. Mientras persista la incertidumbre sobre la continuidad del programa económico y se mantengan elevadas las tasas de interés, gran parte del capital seguirá optando por esperar antes que asumir riesgos en proyectos productivos de largo plazo.

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La economía cayó 0,5% en mayo y creció apenas 0,2% en el último año

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La economía argentina llegó a mayo con señales cada vez más claras de desaceleración y una composición profundamente desigual. El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) registró un crecimiento interanual de apenas 0,2%, mientras que en la medición desestacionalizada cayó 0,5% respecto de abril.

El dato técnicamente mantiene a la actividad en terreno positivo frente al año pasado, pero revela que la recuperación perdió velocidad. Más aún: el crecimiento general se sostuvo gracias al desempeño de un reducido grupo de sectores primarios y extractivos, mientras que la industria manufacturera y el comercio, dos actividades centrales para la generación de empleo y el movimiento del mercado interno, profundizaron su retroceso.

El componente tendencia-ciclo, utilizado para identificar la dirección de fondo de la economía más allá de las oscilaciones mensuales, mostró una mejora de 0,2%. Esa variación evita hablar todavía de una contracción consolidada, aunque confirma una trayectoria de expansión extremadamente moderada.

Dos caídas mensuales en tres meses

La evolución de los primeros cinco meses de 2026 muestra una economía volátil, sin capacidad para encadenar una secuencia sostenida de crecimiento.

En enero, el EMAE avanzó 0,2% respecto de diciembre. En febrero cayó 2,5%, en marzo rebotó 2,8%, en abril volvió a retroceder 1,5% y en mayo disminuyó otro 0,5%.

De esta manera, la actividad registró bajas mensuales en tres de los últimos cuatro meses. El fuerte crecimiento de marzo alcanzó para compensar parte de esas pérdidas, pero no logró consolidar una tendencia expansiva.

En términos interanuales, la secuencia también muestra una marcada irregularidad: la economía creció 2% en enero, cayó 1,5% en febrero, saltó 6,2% en marzo, se moderó a 1,7% en abril y prácticamente se estancó en mayo, con una suba de apenas 0,2%.

Como resultado, el crecimiento acumulado entre enero y mayo fue de 1,7%, por debajo del 2,2% que se registraba al cierre de abril. El arrastre positivo del comienzo del año continúa, pero se reduce a medida que aparecen comparaciones más exigentes y se debilitan algunos motores de la actividad.

El magro crecimiento de mayo también debe leerse contra una base relativamente elevada. En mayo de 2025, la actividad había aumentado 5,3% interanual, en pleno proceso de recuperación después de la recesión de 2024.

El índice original alcanzó en mayo de 2026 los 165,5 puntos, apenas por encima de los 165,1 puntos registrados un año antes. En cambio, el índice desestacionalizado se ubicó en 153,6 puntos, por debajo de los 154,3 de abril y también lejos de los 156,7 alcanzados en marzo.

La comparación permite distinguir dos fenómenos. Por un lado, la economía conserva un nivel superior al observado durante buena parte de 2024. Por otro, desde comienzos de 2026 no logra atravesar con firmeza ese techo: los avances mensuales son interrumpidos rápidamente por nuevas correcciones.

Incluso la tendencia-ciclo, que creció 0,2% mensual y llegó a 154,7 puntos, dibuja una curva ascendente, pero de pendiente muy reducida.

El campo y la minería sostuvieron el resultado

Ocho de los quince sectores que integran el EMAE crecieron frente a mayo de 2025, mientras que siete registraron caídas. Sin embargo, el resultado general estuvo muy concentrado.

La explotación de minas y canteras encabezó las subas, con un incremento interanual de 15,7%. El sector mantiene una expansión de dos dígitos impulsada principalmente por la producción de petróleo y gas, y se consolida como uno de los motores más dinámicos de la economía argentina.

La agricultura, ganadería, caza y silvicultura creció 4,6%. Aunque su porcentaje fue inferior al de la minería, resultó el sector con mayor incidencia positiva sobre el índice general debido a su peso dentro de la estructura productiva.

Entre ambos aportaron 1,2 puntos porcentuales a la variación interanual del EMAE. Dicho de otro modo: sin el empuje conjunto del agro y la actividad minera, el resultado de mayo habría sido claramente negativo.

Electricidad, gas y agua también exhibió una expansión importante, del 8%, mientras que la construcción avanzó 1,9%. Este último dato permitió al sector volver al terreno positivo luego de haber caído 1,8% interanual en abril.

Los servicios sociales y de salud crecieron 0,8%; transporte y comunicaciones, 0,6%; las actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler, 0,4%; y la intermediación financiera, 1,5%.

La industria volvió a quedar en el centro de la caída

La contracara estuvo en la industria manufacturera, que cayó 5,6% frente a mayo de 2025. Fue la actividad con mayor incidencia negativa sobre el resultado general, una señal especialmente relevante por su capacidad para irradiar efectos sobre el empleo, la inversión, el transporte y las cadenas de proveedores.

La caída industrial de mayo fue, además, más profunda que la registrada en abril, cuando la baja había sido de 2,7%. El sector alternó un crecimiento de 5,2% en marzo con retrocesos de 2,4% en enero, 8,4% en febrero, 2,7% en abril y 5,6% en mayo.

La secuencia muestra que el repunte de marzo no alcanzó para revertir una tendencia de debilidad que atraviesa buena parte del entramado fabril.

El índice sectorial de la industria se ubicó en 114,4 puntos, por debajo de los 121,2 de mayo de 2025 y también de los 134,8 puntos que había registrado en mayo de 2023. La comparación expone que la producción manufacturera no solo perdió terreno durante el último año, sino que continúa alejada de niveles previos.

El comercio refleja la debilidad del consumo

El comercio mayorista, minorista y las reparaciones retrocedieron 4,3% interanual. El dato prolongó la caída de abril, que había sido de 3,2%, y se sumó a los descensos de enero y febrero.

El deterioro comercial representa una de las señales más directas sobre el estado del mercado interno. Aun cuando la desaceleración de la inflación permitió cierta recomposición de los ingresos reales, el consumo continúa condicionado por el debilitamiento del empleo, la pérdida de poder adquisitivo acumulada, el encarecimiento del crédito y la cautela de los hogares.

El índice del sector comercial descendió desde 160,9 puntos en mayo de 2025 hasta 153,9 en mayo de 2026. La actividad también quedó por debajo del nivel de marzo, cuando había alcanzado los 160,3 puntos.

Industria y comercio, junto con la pesca, restaron en conjunto 1,4 puntos porcentuales al resultado interanual. Ese aporte negativo fue superior a la expansión total del EMAE y debió ser compensado por las actividades primarias y extractivas.

La pesca registró el mayor derrumbe

La pesca sufrió la caída sectorial más pronunciada, con una baja interanual de 29,3%. El retroceso se produjo después de una contracción de 28,4% en abril y cortó el fuerte crecimiento registrado durante el primer trimestre.

Hoteles y restaurantes también pasaron a terreno negativo, con una disminución de 1,8%, después de haber permanecido sin variaciones en abril. Otras actividades de servicios comunitarios, sociales y personales retrocedieron 1,3%.

La administración pública y la defensa cayeron 1,4% interanual, prolongando la reducción observada desde comienzos de 2025. Enseñanza disminuyó 0,1%, mientras que los impuestos netos de subsidios crecieron apenas 0,5%.

Una economía con motores de crecimiento poco intensivos en empleo

El informe de mayo describe una economía partida. De un lado aparecen el agro, la energía y la minería, actividades competitivas, generadoras de exportaciones y divisas, pero con una capacidad de creación directa de empleo relativamente menor que la industria, la construcción o el comercio.

Del otro lado se encuentran precisamente los sectores más vinculados con el mercado interno, el entramado de pequeñas y medianas empresas y la ocupación urbana. La caída fabril y comercial indica que la mejora de las variables macroeconómicas todavía no se traduce en una recuperación homogénea de la economía real.

La construcción ofreció una señal moderadamente favorable, aunque su crecimiento de 1,9% debe leerse con cautela: el nivel de actividad del sector se mantiene muy por debajo de sus registros de 2023. El índice de mayo fue de 124,4 puntos, contra 147 puntos en el mismo mes de aquel año.

Algo similar ocurre con hoteles y restaurantes. Pese a que el nivel sectorial es superior al de 2023 y 2024, en mayo mostró una caída interanual, lo que podría anticipar una pérdida de impulso en el consumo de servicios.

Del rebote a una meseta

Durante 2025, la economía había crecido 4,5% en el acumulado anual, impulsada en buena medida por la comparación contra la recesión de 2024. Ese efecto estadístico comenzó a diluirse.

En los primeros cinco meses de 2026, el avance acumulado se redujo al 1,7%. Mayo representa la expresión más clara de ese cambio: la actividad ya no compara contra los meses más profundos de la recesión, sino contra una economía que un año antes se encontraba en recuperación.

El desafío dejó de ser simplemente rebotar desde niveles bajos. Ahora consiste en transformar la estabilización en crecimiento sostenido, ampliar la recuperación hacia la industria y el comercio y generar una expansión capaz de mejorar el empleo y los ingresos.

Por el momento, el EMAE muestra una economía que evita la recesión, pero que tampoco consigue acelerar. El agro, la minería y la energía mantienen encendido el motor externo; la industria y el consumo interno, en cambio, continúan funcionando a media marcha.

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Milei y Reidel presentan un modelo matemático que busca explicar por qué algunas economías quedan atrapadas en la pobreza

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El trabajo académico Minimum Viable Scale: Extinction and Escape under Increasing Returns desarrolla un modelo formal para demostrar que, bajo determinadas condiciones, existe una escala mínima de capital necesaria para que una economía logre un sendero de crecimiento sostenido. El estudio combina teoría económica, demostraciones matemáticas y verificación computacional.

El presidente Javier Milei y el jefe del Consejo de Asesores Económicos, Demian Reidel, publicaron el paper “Minimum Viable Scale: Extinction and Escape under Increasing Returns”, un trabajo de investigación que propone un modelo matemático para analizar uno de los problemas clásicos del desarrollo económico: por qué algunas economías logran despegar mientras otras permanecen atrapadas en un equilibrio de baja productividad.

El estudio se inscribe dentro de la tradición de la teoría del crecimiento económico, aunque incorpora herramientas poco habituales en la literatura económica convencional, como pruebas matemáticas verificadas mediante algoritmos computacionales. El objetivo central es demostrar formalmente la existencia de una escala mínima viable (Minimum Viable Scale), es decir, un umbral de capital por debajo del cual una economía tiende a extinguir su capacidad productiva y por encima del cual puede iniciar un proceso sostenido de acumulación.

El modelo parte de un supuesto de rendimientos crecientes a escala, una característica presente en numerosos sectores intensivos en tecnología, infraestructura o conocimiento. Bajo estas condiciones, pequeñas diferencias iniciales en la dotación de capital pueden generar trayectorias completamente distintas para economías que, en apariencia, comparten condiciones similares.

Uno de los principales aportes del trabajo consiste en identificar matemáticamente dos regiones bien diferenciadas. La primera corresponde a una zona de extinción, donde el capital disminuye progresivamente hasta converger a cero. La segunda representa una región de alta acumulación, donde el crecimiento se vuelve autosostenido una vez superado un determinado umbral. Entre ambos escenarios existe una franja intermedia en la que las decisiones óptimas determinan si la economía consigue escapar del estancamiento o termina retrocediendo.

El paper demuestra que existe un nivel crítico de capital —denominado κ (kappa)— por debajo del cual ningún sendero factible logra sostener el stock de capital en el tiempo. A partir de las simulaciones certificadas, los autores concluyen que toda trayectoria que comience por debajo de ese umbral converge inexorablemente hacia la desaparición del capital productivo.

En el extremo opuesto, el trabajo sostiene que, una vez alcanzada la región superior de capital, la política óptima consiste en permanecer dentro de ese rango de alta acumulación. La demostración matemática establece que, para el intervalo de parámetros analizado, todas las trayectorias óptimas terminan ingresando y permaneciendo en esa zona de mayor escala productiva.

Una característica distintiva del estudio es la utilización de un sistema de verificación computacional para validar las demostraciones. En lugar de depender únicamente de desarrollos analíticos tradicionales, los autores construyen un “certificado” matemático compuesto por grillas discretas, funciones barrera y políticas óptimas verificadas mediante algoritmos que permiten garantizar rigurosamente los resultados obtenidos.

Desde el punto de vista conceptual, el trabajo intenta ofrecer una explicación formal sobre los denominados “poverty traps” o trampas de pobreza. Según el modelo, cuando una economía opera por debajo de la escala mínima necesaria, los incentivos individuales no alcanzan para generar el volumen de inversión requerido que permita salir del estancamiento. En cambio, una vez superado ese umbral, los rendimientos crecientes aceleran la acumulación de capital y consolidan una trayectoria de crecimiento.

El documento también introduce una interpretación relevante para el debate sobre política económica. Si bien no formula recomendaciones explícitas, el modelo sugiere que las economías podrían enfrentar restricciones estructurales asociadas a la escala productiva, más allá de los incentivos de mercado de corto plazo. En otras palabras, el tamaño inicial del capital disponible condicionaría las posibilidades de converger hacia un equilibrio de alto crecimiento.

Milei y Reidel: marco teórico para defender la desregulación by CristianMilciades

El paper evita extender sus conclusiones directamente al caso argentino y mantiene un enfoque estrictamente teórico. Los parámetros utilizados corresponden a un modelo abstracto diseñado para demostrar la existencia del fenómeno, sin realizar estimaciones empíricas sobre países específicos. Sin embargo, la publicación adquiere especial relevancia porque proviene del propio Presidente de la Nación y del principal asesor económico del Gobierno, en un contexto en el que la administración libertaria sostiene que la estabilidad macroeconómica, la inversión y la desregulación constituyen las condiciones necesarias para aumentar la escala de producción y acelerar el crecimiento de largo plazo.

Desde la perspectiva académica, el trabajo busca aportar una demostración formal de que la escala inicial importa y que, bajo determinados supuestos tecnológicos, las economías pueden enfrentar puntos críticos a partir de los cuales cambian completamente sus perspectivas de desarrollo. La combinación entre teoría económica, matemáticas avanzadas y verificación computacional convierte al estudio en una contribución metodológica poco frecuente dentro de la literatura sobre crecimiento económico.

Minimum Viable Scale por Milei y Reidel by CristianMilciades

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El FMI mantuvo su pronóstico para la Argentina, pero alertó que la guerra en Medio Oriente enfría la economía mundial

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El Fondo Monetario Internacional (FMI) mantuvo sin cambios su proyección de crecimiento para la economía argentina en la actualización de julio de las Perspectivas de la Economía Mundial (WEO). El organismo prevé que el Producto Bruto Interno (PBI) crecerá 3,5% durante 2026 y acelerará hasta el 4% en 2027, en una señal de continuidad respecto del escenario planteado en la revisión anterior.

La decisión marca un cambio respecto de la actualización previa, cuando el organismo había reducido sus expectativas para el país por el impacto inicial del conflicto en Medio Oriente. En esta oportunidad, el FMI consideró que la economía argentina mantiene una trayectoria estable, aunque aclaró que el contexto internacional continúa mostrando elevados niveles de incertidumbre.

El panorama mundial, en cambio, exhibe un deterioro moderado. El FMI redujo levemente su previsión de crecimiento global y estimó que la economía mundial avanzará 3% este año y 3,4% en 2027, por debajo del promedio registrado en los dos años anteriores. La revisión responde principalmente al impacto económico derivado de la guerra en Medio Oriente, que elevó los costos energéticos, incrementó la volatilidad financiera y volvió a tensionar las cadenas globales de suministro.

El organismo explicó que el efecto negativo del conflicto fue parcialmente compensado por el fuerte dinamismo asociado a la inteligencia artificial, cuya rápida adopción continúa impulsando inversiones, productividad y actividad en varias economías tecnológicas. Sin embargo, advirtió que los beneficios no son homogéneos y dependen tanto de la inserción de cada país en las cadenas de valor como de su exposición a la crisis energética.

En ese escenario, los exportadores de energía ubicados fuera de la región en conflicto resultaron favorecidos por mejores términos de intercambio, mientras que economías con fuerte participación en la industria tecnológica, como Corea del Sur, Taiwán, Malasia y Tailandia, lograron un desempeño superior al esperado gracias al auge de la inteligencia artificial.

Inflación, petróleo y riesgos financieros

Uno de los principales focos de preocupación del informe es la inflación global. El FMI sostuvo que el proceso de desinflación observado desde 2024 se interrumpió por el aumento de los precios de la energía y de los alimentos. En ese contexto, proyectó un incremento de la inflación mundial y estimó un precio promedio del petróleo cercano a los 89 dólares por barril, aproximadamente un 9% superior al previsto en abril.

Además del conflicto bélico, el organismo identificó varios riesgos que podrían deteriorar aún más la actividad económica. Entre ellos mencionó una eventual profundización de la guerra en Medio Oriente, un recrudecimiento de las tensiones comerciales, mayores restricciones al comercio internacional y una posible corrección abrupta en las valuaciones bursátiles de las empresas vinculadas con la inteligencia artificial.

El informe advierte que una caída significativa en las expectativas de rentabilidad del sector tecnológico podría generar un endurecimiento de las condiciones financieras internacionales, afectar el consumo privado por efecto riqueza y extender la desaceleración hacia otras economías mediante los flujos comerciales y financieros.

Recomendaciones para la política económica

El FMI sostuvo que los bancos centrales deberán mantener el foco en la estabilidad de precios y preservar su independencia frente a presiones políticas, especialmente en un contexto donde la inflación podría volver a acelerarse por factores externos. También recomendó reconstruir el espacio fiscal mediante una mayor eficiencia del gasto público, fortalecimiento de la administración tributaria y una mejor focalización de las políticas sociales.

En paralelo, el organismo planteó que las reformas estructurales orientadas a mejorar la productividad, ampliar la infraestructura energética y acelerar la incorporación de tecnologías digitales serán determinantes para sostener el crecimiento en los próximos años. También insistió en la necesidad de preservar reglas comerciales previsibles y fortalecer la cooperación internacional para reducir los efectos de la fragmentación económica y las interrupciones en las cadenas de suministro.

Para la Argentina, la ratificación de las proyecciones representa una señal de estabilidad dentro de un contexto internacional considerablemente más complejo. Sin embargo, el propio FMI advierte que la evolución del conflicto geopolítico, la volatilidad financiera y la persistencia de presiones inflacionarias seguirán condicionando el desempeño de las economías emergentes durante los próximos trimestres.

Actualización perspectivas economía mundial FMI by CristianMilciades

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La economía volvió a crecer en mayo, pero la recuperación pierde fuerza y sigue sin superar el techo de 2025

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La recuperación de la economía argentina continúa, pero a un ritmo cada vez más moderado. Así lo refleja la última medición del Índice Compuesto Coincidente de Actividad Económica de Argentina (ICA-ARG), elaborado por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), que registró una variación mensual de apenas 0,03% en mayo, acumulando siete meses consecutivos de crecimiento. No obstante, la comparación interanual todavía arroja un resultado negativo de 0,8%, confirmando que la actividad aún no logra superar el máximo relativo alcanzado durante 2025.

El informe describe una economía que continúa avanzando, aunque de forma heterogénea y con crecientes diferencias entre sectores. Mientras el agro volvió a convertirse en el principal sostén de la actividad, la industria, la construcción, el consumo y parte de la inversión comenzaron a mostrar signos de agotamiento, configurando una recuperación que todavía carece de una base suficientemente amplia para consolidarse.

El Índice Compuesto Coincidente de Actividad Económica de Argentina (ICA-ARG) tuvo una variación del 0,03% en mayo, mientras que la comparación contra igual mes del año pasado exhibe una caída del 0,8%.

Este resultado indica un proceso de recuperación de la actividad económica a bajo ritmo, que no logra superar el máximo relativo alcanzado en 2025, a pesar de que el ICA-ARG acumula siete meses consecutivos de variaciones mensuales positivas.

En el quinto mes del año se destaca la recuperación del sector agrícola, que nuevamente alcanzó un máximo histórico, acompañado por buenos datos de recaudación del gobierno nacional y de ventas minoristas. En contraposición, en mayo se observaron deterioros puntuales en el sector industrial y en la construcción, que se suman a la caída de las importaciones de bienes y del patentamiento de vehículos de los últimos dos meses.


1.    Los indicadores del ciclo económico argentino

Al analizar la Tabla 1, se observa que sólo cuatro de los diez indicadores presentaron tasas mensuales positivas, dos con variaciones neutras y las restantes con desempeño negativo. La Tabla 2, por su parte, señala que cuatro de las series componentes del ICA-ARG se ubicaron por encima del registro de igual mes del año pasado/1.

Luego de dos meses de caída, durante mayo las labores agrícolas compensaron el retraso provocado por las lluvias en los meses previos. En efecto, el avance mensual de labores agrícolas tuvo una variación mensual del 2,6%, mientras que los buenos resultados globales de la actual campaña agrícola se reflejan en un incremento del 10,5% en la comparación con igual mes del año pasado. El avance récord en las labores de cosecha de soja registrado en mayo impulsó al indicador a un nuevo máximo histórico.

La producción industrial, por su parte, tuvo un impasse en el quinto mes del año, presentando una caída mensual luego de cinco meses consecutivos de recuperación. En la comparación interanual, por su parte, se advierte una caída del 0,3% frente a igual mes de 2025. Entre las ramas que explican la caída se destaca la industria automotriz, a la par que las exportaciones de Manufactura de Origen Industrial (MOI) tuvieron en mayo una caída mensual desestacionalizada luego de varios meses consecutivos de subas.

La actividad de la construcción interrumpió el incipiente proceso de recuperación que mostraba con la primera variación mensual negativa en lo que va del año, del -0,7%. En relación con mayo de 2025, en cambio, se observa un incremento del 2,7%, gracias al buen inicio de año en el sector.

Las importaciones totales de bienes continúan alternando breves periodos de caídas y recuperaciones que configuran una evolución negativa desde comienzos de 2025. En el último mes el ingreso de bienes desde el exterior disminuyó un 1,2% mensual, en tanto la variación interanual evidencia una merma del 6,1%. Se destaca que, el entorno recesivo en el que se encuentra el indicador se explica primordialmente por una disminución de importaciones relacionadas con la producción (insumos, bienes de capital y sus piezas y accesorios) y las importaciones energéticas (gracias a mayor producción doméstica), mientras que las asociadas al consumo (bienes de consumo, vehículos automotores y courier) presentan un desempeño positivo.

En las ventas minoristas se estima para mayo una variación mensual del 0,3%, constituyendo el segundo dato mensual positivo, mientras la comparación interanual exhibe una caída del 7,0%. Si bien el indicador continúa en niveles similares al mínimo de 2024, el repunte de los últimos dos meses representa una noticia alentadora, apuntalada por una leve mejora de las ventas en supermercados.

El indicador de patentamientos de vehículos nuevos presenta su segundo mes de contracción mensual significativa, con una merma del 5,2%. En la comparación contra igual mes del año pasado, el nivel de patentamientos del quinto mes del año se ubica un 18,6% por debajo del registrado en mayo de 2025 y ya perdió toda la recuperación acumulada durante los primeros tres meses del año.

La recaudación total del gobierno nacional encadena tres meses consecutivos de recuperación, con una suba en mayo del 1,5%. La tasa de cambio interanual, por su parte, se ubicó en terreno positivo por primera vez desde mediados del 2025, al registrar un incremento del 0,3%. En el quinto mes del 2026, se observa una mejora de la recaudación por impuestos internos (DGI) –impulsada por el impuesto a las ganancias–, aunque continúa en disminución la recaudación por el impuesto al valor agregado (IVA), mientras que la recaudación por impuestos aduaneros (DGA) tuvo una caída mensual por primera vez en 2026.

El número de asalariados privados registrados pone pausa al deterioro que exhibe desde inicios del año pasado, con una recuperación mensual en abril y una tasa de cambio neutral estimada para mayo. La variación mensual el último mes fue de -0,02%, mientras que la variación interanual se ubicó en -1,7%. Ello representa una caída de alrededor de 107 mil trabajadores menos en relación con el mismo mes del año pasado.

Por su parte, la tasa de entrada al mercado laboral presenta seis meses en línea de recuperación, con una variación estimada para mayo del 0,7%. Así, la comparación interanual da cuenta de una suba del 8,5%, que representa un incremento de 0,17 puntos porcentuales en la tasa (fue 1,96 en mayo de 2025 y 2,13 el último mes/2).

Por último, se estima un comportamiento estable en mayo de la remuneración bruta total de los empleados privados registrados, con una tasa de cambio mensual de -0,02%. La comparación con igual mes del año pasado evidencia un deterioro del 1,5%, aunque el balance en los primeros cinco meses del año arroja un saldo levemente positivo con relación a diciembre de 2025.


2.    Síntesis y perspectivas

El buen inicio del 2026 en materia de actividad económica se debilitó en mayo, particularmente por caídas en dos sectores que habían traccionado en los meses previos: la construcción y la industria. Sin embargo, el sector agrícola sostuvo al índice de actividad agregado, mientras que los indicadores del mercado laboral comienzan a exhibir algunas señales positivas, aunque con comportamientos dispares.

En el quinto mes del año sólo cuatro de los diez indicadores que conforman el ICA-ARG tuvieron un desempeño positivo, aunque el índice de difusión de series coincidentes/3 se incrementó levemente (3 puntos porcentuales), superando la línea del 50% por primera vez desde comienzos de 2025. Si bien dicho umbral constituye un parámetro relevante para el análisis cíclico, el nivel actual del indicador es muy inferior al que usualmente se observa luego de siete meses de variaciones positivas del ICA-ARG. Ello da cuenta de que la marcha de la actividad continúa de manera heterogénea para los distintos sectores de la economía argentina.

/1 La tonalidad de colores en las tablas se gradúa en base a la mayor tasa de cambio positiva y negativa, respectivamente, que haya presentado cada serie en su último ciclo completo (valle-pico-valle).
/2 La tasa de entrada al mercado laboral es un indicador expresado en tasas porcentuales, por lo cual para la construcción del ICA-ARG la misma se introduce como diferencia, en lugar de tasa de cambio. Sin embargo, en el análisis presentamos sus variaciones como tasas de cambio porcentual, para facilitar su lectura, en lugar de diferencia de puntos porcentuales en su nivel.
/3 Este índice representa el porcentaje de indicadores que tuvieron variaciones positivas durante los últimos seis meses.

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