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Cabrales: “Se hace muy difícil un plan de crecimiento o inversión con esta inflación”

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En una entrevista con Bloomberg Línea, el vicepresidente de la empresa cafetera, Martín Cabrales, mostró su preocupación por la falta de previsibilidad en Argentina y pidió consensos para encontrar soluciones

La inflación es un problema mundial en este momento, pero en la Argentina es un mal endémico que arrastramos de distintas administraciones”, considera el empresario Martín Cabrales, quien es parte de la tercera generación en la conducción de Cabrales S.A., la empresa cafetera familiar que fundó su abuelo hace más de 80 años.

La compañía nació en 1941 de la mano de Antonio Cabrales, mientras que en 1970 pasó a manos de sus hijos para comenzar la expansión a gran escala. Actualmente, cuentan con una fuerte presencia en restaurantes, hoteles y supermercados de la Argentina, pero también es una firma exportadora a países como Uruguay, Paraguay, EE.UU., Bolivia y España.

Por su actividad, Cabrales, vicepresidente de la compañía, advierte sobre una complejidad “permanente”, que es la falta de dólares en la Argentina y, si bien asegura entender algunas medidas por parte del Banco Central, remarca la necesidad de que en el país haya mayor oferta y de que la demanda se transforme en “crecimiento permanente”.

La inflación, la previsibilidad y una moneda con poca fortaleza, dentro de las principales preocupaciones del empresario, que pide consensos para avanzar en el mediano y largo plazo.

La siguiente conversación fue editada por motivos de extensión y claridad.

Bloomberg Línea: el INDEC difundió recientemente la inflación de abril, ¿cómo ve esa variable?

Martín Cabrales: La inflación es un problema mundial en este momento, pero en la Argentina es un mal endémico que arrastramos de distintas administraciones, hace muchos años. Es preocupante porque nos saca el poder adquisitivo y, para los empresarios, en particular a los industriales, se hace muy difícil hacer un plan de crecimiento o de inversión con estos niveles de inflación, así como es muy complicado que el país crezca con esta inflación. Evidentemente, el que dice que eliminar la inflación es fácil, miente porque es un problema muy complicado, que es multicausal. Confío en un plan económico y que, a futuro, empiece a bajar. Los argentinos no creemos en nuestra moneda. No tenemos una moneda fuerte, inmediatamente nos vamos al dólar para proteger nuestros ahorros o al consumo, pero no creemos en el peso y eso genera una desconfianza permanente. A eso se deben agregar los problemas mundiales más los problemas de la pandemia y la crisis que llevamos hace años. Se hace cada vez más complicado el tema inflacionario.

El problema de la confianza fue reconocido recientemente por el ministro Martín Guzmán, quien habla de un programa macroecómico sostenible. ¿Se ve un programa?

Argentina está sumergida en una crisis económica, pero también política. Entonces, la inflación es multicausal y muchas cosas se deben a la confianza política que la gente tiene. Al haber tantas internas que salen a la luz, que se saben, eso genera mayor desconfianza en la gente, entonces, podés tener el mejor ministro de Economía del mundo, pero necesitamos la confianza política.

Entonces, la inflación en este momento tiene un componente político.

Sí, y es muy fuerte.

¿Y se podría revertir eso?

Si la gente recupera la confianza en la política y con un plan económico sostenido en el tiempo, sustentable, cumplible, con metas que si bien son difíciles, pero que sean lógicas de cumplimiento, la condición mejoraría, pero bajar la inflación va a ser un tema complicado. Nos va a llevar años. No es mágico el tema de bajar la inflación.

La mayoría de los economistas están diciendo que, en el mejor de los casos, la inflación de este año va a ser del 60%.

Realmente es un problema estructural de Argentina de difícil solución. Esperemos llegar al 60%.

En medio de toda esta situación, ¿cómo ve las paritarias? ¿Presionan sobre el IPC?

Creo que hay que someterse a las paritarias y respetarlas. Ir por ese camino de negociación.

¿Y cómo ve lo que se acordó con el FMI?

Creo que era fundamental el acuerdo con el Fondo. Partimos de esa base, en una situación de negociación muy debilitada para la Argentina. Ahora, es cumplir las metas a las que nos hemos comprometido y los plazos, lo cual no va a ser fácil. Sobre todo a la administración que le siga. El Gobierno que le siga, ya sea la continuidad de Fernández o el que sea, va a tener un desafío en forma inmediata. Por eso tenemos que transitar este año y medio de la mejor manera posible y llegar a un nuevo Gobierno de una forma muy profesional, sin improvisación, que en forma inmediata el Gobierno tenga capacidad de reacción absoluta, que genere muchísima confianza en la gente.

¿Ve que se esté improvisando en este momento?

No improvisando, digo que el próximo Gobierno va a tener metas muy duras que cumplir y de entrada no sé si va a tener los famosos seis meses. El próximo Gobierno va a tener que actuar de forma inmediata.

El presidente anticipó que seguramente va a haber alguna revisión.

Hay que pensar que está la pandemia, la guerra. Es decir, va cambiando el mundo con una velocidad y eso obviamente influye en este tipo de acuerdos y la economía argentina.

¿Qué otra dificultad está viendo en este momento, aparte de la inflación?

En el caso que veo como una empresa mediana, familiar, tiene que haber un incentivo a las inversiones. Nosotros también necesitamos una regularización de la economía. Hay una gran parte de la economía que es informal. Tenemos que, paulatinamente, llevarla a la formalidad y, sobre todo, a la gente que vive trabajando en la informalidad. Eso también se demostró en la pandemia que esas personas son las más perjudicadas. Entonces, tenemos que empezar a pensar de acá al futuro cómo legislar los nuevos trabajos, el trabajo para los jóvenes, pensar en la educación, en qué tipo de trabajo se necesita en la Argentina, de atraer a los jóvenes para que se queden y trabajen en la Argentina. Es como el manejo de una empresa: si mi empresa no es atractiva para que la gente venga a trabajar conmigo, va a ir a trabajar a la competencia. Necesitamos crear atractivos para el trabajo, para la inversión no sólo de los capitales extranjeros, sino de los nacionales y la gente común que tiene los dólares en el colchón. Hay que incentivar el consumo, pero hay que incentivar la producción para que haya mayor oferta.

¿De qué manera se podría empezar a revertir esa situación y dar incentivos?

Desde un pensamiento en cuanto a la legislación laboral futura distinta. Ya de los derechos adquiridos no podemos hablar, pero sí del futuro. Desde un plan de incentivos para la inversión. Desde una modernización tributaria porque la Argentina tiene 166 impuestos y recauda con diez. Un plan que yo imagino con un componente político muy fuerte. No sólo del Gobierno, sino también del compromiso de la oposición.

El Gobierno dijo que no quiere una reforma laboral.

Yo no estoy hablando de reforma laboral, sino de, a futuro, sistemas de contratación nuevos para que la gente que está en la informalidad vuelva a la formalidad y para que los jóvenes se queden a trabajar en la Argentina. No estoy hablando de una reforma laboral integral. Creo que hay que ir sector por sector. No es lo mismo alimentación que metalúrgicos o construcción y después, tener en cuenta a las economías regionales. Argentina es un país inmenso con un entramado industrial muy bueno, entonces, tenemos que explotar las economías regionales. Argentina necesita exportar mucho más de lo que exporta para que entren los dólares y para eso tienen que estar estos atractivos y tener en cuenta las diversas regiones del país. Sería interesante que las nuevas leyes que apoyen este plan sean con mayorías especiales. Lo terrible de Argentina, para mí, es la falta de políticas de Estado. Siempre el corto plazo. Siempre lo inmediato. Como empresario, me veo en la obligación de pensar en el mediano y largo plazo. Lo que pasa es que el día a día te atrapa. Cuando no es una cosa es otra. Tenés que exportar, pero se te complica la importación. De los insumos para elaborar los productos, muchísimos son importados, entonces, la falta de insumos también frena la exportación.

Y la Argentina suele cambiar de rumbo con los cambios de Gobierno.

Veo que las políticas de Estado y el compromiso de los distintos sectores del poder político son fundamentales. Por eso hablo de mayorías especiales en el Congreso.

Hablaba de las exportaciones, en un momento en el que la Argentina necesita los dólares, pero también hay trabas. ¿Cómo ve el tema de las importaciones y exportaciones?

Veo como una complejidad que se da en la coyuntura permanente la falta de dólares. Entiendo algunas de las medidas porque es la realidad pero tenemos que pensar con una cabeza más en el mediano y largo plazo. La necesidad de exportar es inmediata y la necesidad de importar para elaborar los productos también. Tenemos que encontrar las soluciones. Sobre todo, la importación de insumos industriales. La Argentina necesita mayor oferta. Hoy la demanda hay que transformarla en crecimiento permanente y para eso se necesita inversión.

¿Y particularmente en el sector del café en qué situación se encuentra?

El sector se encuentra con distintas aristas complicadas. En este momento hay una huelga terrible en la frontera con Brasil, lo que no solo afecta en el café, sino a todos los productos que vienen de Brasil por vía terrestre y en eso rescato y veo una gran actuación del embajador Daniel Scioli, que está resolviendo el problema y está codo a codo con el empresariado. También está el tema de la suba de commodities a nivel mundial. El café en el último año aumentó un 150%, hay una mayor demanda a nivel mundial, hay cosechas por el tema climático que no han sido buenas, entonces hay menor oferta, mayor demanda. Y Argentina, particularmente, con un problema de divisas. La empresa tiene 80 años. La fundó mi abuelo. Argentina siempre tuvo café y no se va a quedar sin café porque confío en la resolución de estos problemas. Algunas cosas cerrarán de a poco, pero iremos buscando soluciones, a veces parciales, para llegar a una definitiva.

¿Cuáles de todas esas complicaciones se terminan trasladando al precio de góndola?

Todas repercuten en el precio de góndola. Después del agua, se toma café. Cada vez el mundo es más cafetero. Nosotros los empresarios, igualmente, los empresarios nos manejamos con el precio oficial de la divisa, pero ha subido mucho el café. Estamos con stocks muy bajos, pero pensando en una solución.

También hay que tener en cuenta la caída de poder adquisitivo en Argentina. ¿Hasta qué punto se puede aumentar?

Hay muchas limitantes. Muchas empresas participamos de los programas de precios, que algunos son muy exitosos. Si bien se nota la reactivación, esa reactivación para transformarla en crecimiento permanente también requiere medidas.

¿Qué programas considera exitosos?

No estoy de acuerdo con los controles en general, pero considero que para momentos especiales, como fue la pandemia, se deben tomar medidas que sirven para la inmediatez, que a mediano y largo plazo no las veo, pero el programa de Precios Cuidados me parece razonable. A veces, hay faltantes por falta de insumos. Hay que ver sector por sector.

¿Cómo siente el empresariado en este momento el diálogo con el Gobierno?

Está poniendo el hombro permanentemente el empresariado. Estamos permanentemente aportando ideas. Está en permanente en colaboración desde la Unión Industrial Argentina, la Copal, la Cámara de Comercio. Estamos en permanente diálogo tanto con el Gobierno como con la oposición.

¿Ve que haya respuestas a los reclamos empresariales?

El diálogo hoy es bueno. Normalmente, dialogo con todos siempre, lo cual no significa que las soluciones estén de manera inmediata o que sean del agrado de todos. Mi posición siempre es de optimismo y creo que las soluciones se van a ir dando en forma paulatina. Hay que ir buscando ventanas que se vayan abriendo y puntos de coincidencia, no diferencias. Ese no es el camino. La única forma de salir adelante en la Argentina es el diálogo. Si no hay diálogo, es imposible.

¿Cómo ve el valor del dólar?

No me preocupa tanto el valor del dólar hoy, sino la perspectiva. Lo más importante es la previsibilidad. Lo que los empresarios necesitamos es previsibilidad porque ayuda a hacer planes de inversión, de negocios. Los únicos que crean trabajo es la industria. El dador de trabajo no tiene que ser el Estado, tiene que ser el empresariado, pero para eso necesitamos incentivos.

Como empresario, si tuviera que elegir dos o tres factores a atacar de manera urgente en la economía argentina, ¿cuáles serían?

Necesitamos un plan estructural que ataque los distintos factores para poder salir y tener mayor inversión, mayor trabajo en blanco, una economía más previsible, ser un país más atractivo para inversiones nacionales, del exterior. Son varios puntos a ver en su conjunto. El tema inflacionario es un tema que preocupa a todos los argentinos, estés en el sector que estés, el tema del tipo de cambio, tener una moneda más fuerte. Los desafíos que tenemos son muchísimos, pero la Argentina es un país lleno de oportunidades. Tiene una capacidad exportadora muy grande que necesitamos desarrollar. Necesitamos ser más creíbles en el mundo.

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La OMC redujo las perspectivas de crecimiento del comercio mundial por la guerra en Ucrania

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La Organización Mundial del Comercio (OMC) redujo hoy la previsión de crecimiento del comercio mundial de bienes para este año del 4,7% al 3%, y advirtió que el porcentaje final es incierto debido a la prolongación del conflicto bélico entre Rusia y Ucrania.

El informe de la OMC indicó que “la repercusión económica más inmediata de la crisis ha sido un marcado incremento de los precios de los productos básicos. A pesar de sus reducidas participaciones en el comercio y la producción mundiales, Rusia y Ucrania son proveedores clave de bienes esenciales, como alimentos, energía y abonos, cuyo suministro se ve actualmente amenazado por la guerra. Los envíos de cereales a través de puertos del mar Negro ya se han interrumpido, lo que podría tener consecuencias nefastas para la seguridad alimentaria de los países pobres”.

En su página web, la OMC remarcó que “la guerra no es el único factor que pesa sobre el comercio mundial en estos momentos. Los confinamientos impuestos en China para impedir la propagación de la Covid-19 están perturbando de nuevo el comercio marítimo en un momento en que las presiones de la cadena de suministro parecían estar atenuándose. Esto podría dar lugar a una nueva escasez de insumos manufactureros y a una mayor inflación”.

La directora general Ngozi Okonjo-Iweala, enfatizó que “la guerra en Ucrania ha causado un inmenso sufrimiento humano, pero también ha perjudicado a la economía mundial en un momento crítico. Su repercusión se dejará sentir en todo el mundo, especialmente en los países de ingreso bajo, en los que los alimentos representan una gran parte del gasto de los hogares”, Okonjo-Iweala señaló que “como resultado de la reducción de los suministros de alimentos y de la subida de los precios de los mismos, los pobres del mundo podrían verse obligados a prescindir de ellos. No se debe permitir que eso ocurra. No es el momento de encerrarnos en nosotros mismos. En una crisis se necesita más comercio para asegurar un acceso estable y equitativo a los artículos de primera necesidad. La restricción del comercio amenazará el bienestar de familias y empresas y dificultará la tarea de forjar una recuperación económica duradera de la Covid‑19”.

Más adelante, la funcionaria exhortó a “los gobiernos y las organizaciones multilaterales a trabajar conjuntamente para facilitar el comercio en un momento de fuertes presiones inflacionistas sobre los suministros esenciales y de crecientes presiones sobre las cadenas de suministro. La historia nos enseña que dividir la economía mundial en bloques rivales y dar la espalda a los países más pobres no conduce a la prosperidad ni a la paz. La OMC puede desempeñar un papel fundamental proporcionando un foro en el que los países puedan debatir sus diferencias sin recurrir a la fuerza, y merece que se la apoye en esa misión”.

Al disponer de pocos datos sólidos sobre la repercusión económica del conflicto y sobre la base de un modelo simulado, la OMC estimó que el PIB mundial aumentaría sólo un 2,8% en 2022, lo que representa una disminución de 1,3 puntos porcentuales con respecto a las previsiones anteriores, que era del 4,1%.

El crecimiento repuntaría hasta alcanzar el 3,2% en 2023, cifra próxima a la tasa media del 3% registrada en el período comprendido entre 2010 y 2019.

Se prevé que la producción de la región de la Comunidad de Estados Independientes (CEI), las ex-repúblicas soviéticas que excluye a Ucrania, disminuya considerablemente, un 7,9%, y que esto provoque una contracción de las importaciones de la región del 12%.

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Proyección del Banco Mundial sostiene que la economía global crecerá menos en 2022

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Luego del fuerte rebote registrado en 2021, el crecimiento de la economía global se desacelerará este año de forma “pronunciada”, según las proyecciones del Banco Mundial.

En su informe bianual de “Perspectivas Económicas Globales”, el organismo colocó de relieve que, luego del fuerte rebote que atravesó la economía mundial en 2021, la misma está entrando en un periodo de “pronunciada ralentización”, mayor a la prevista originalmente, debido a la amenaza de nuevas variantes del coronavirus (incluyendo Ómicron) y el crecimiento de la inflación, así como la deuda y la desigualdad en los ingresos.

En base a esto, la organización con sede en Washington redujo a 4,1% la perspectiva de crecimiento, contra el 4,3% previo.

Advirtieron incluso que el crecimiento podría ser menor, de entre 3,4 y 3,9%, de persistir “las perturbaciones económicas generadas por Ómicron”.

“La rápida expansión de la variante Ómicron indica que la pandemia posiblemente continúe a entorpecer la actividad económica en el corto plazo. Además, una notable desaceleración en las principales economías -incluyendo a Estados Unidos y China- podrá perjudicar la demanda externa en las economías emergentes y en desarrollo”, enfatizó el informe.

Tras lo cual, añade que “los rebrotes de coronavirus, los persistentes cuellos de botella en las cadenas de producción, las presiones inflacionarias junto a la elevadas vulnerabilidades financieras y el estrecho margen de estimulo que poseen los Gobiernos de países en desarrollo, podría elevar el riesgo de una desaceleración”.

En tanto, para 2023, se espera que el crecimiento se reduzca al 3,2% a medida que continúan reduciéndose las políticas macroeconómicas acomodaticias.

Respecto a China y Estados Unidos, la entidad revisó a la baja las previsiones para 2022 de ambos países de 5,4% y 4,2% a 5,1% y 3,7% respectivamente.

En el caso de los EE.UU, la reducción fue motivada a causa de la variante Ómicron, los problemas persistentes en las cadenas de producción, la mayor inflación, y un retiro de los estímulos monetarios más rápido de lo esperado.

En China la estrategia de “cero tolerancia” frente a los casos de Covid y las mayores regulaciones en los sectores financiero y de propiedades también atentaron contra el consumo privado y el crecimiento económico; aunque el Banco Mundial valoró la política macroeconómica que evitó una mayor ralentización en el país asiático.

Se espera que la Eurozona crezca un 4,2% en 2022, luego de expandirse 5,2% en 2021, en una región donde, advierte el organismo, los altos precios del gas y la electricidad pueden representar un riesgo a la economía, de persistir los mismos.

El Banco Mundial, además, indico que existirá una mayor divergencia en las tasas de crecimiento entre las economías avanzadas y las emergentes: mientras que el crecimiento en las primeras caerá de un 5% en 2021 a 3,8% en 2022 y 2,3% en 2023; en las segundas pasaran de un 6,3% en 2021 a 4,6% en 2022 y 4,4% en 2023, un ritmo que las mantendrá 4 puntos por debajo de la prepandemia.

El informe también subraya a la inflación global, en sus mayores tasas de 2008, como una nueva problemática que afecta especialmente a los trabajadores de menores ingresos y que está motivado a muchos gobiernos a “eliminar los estímulos monetarios para contenerla, mucho antes de que la recuperación se complete”.

Del mismo modo, advirtió que la deuda global se encuentra en el mayor nivel en casi medio siglo, y que las iniciativas coordinadas para aliviar la misma, “afrontaran mayores complicaciones para ser exitosas”.

David Malpass, el presidente del organismo multilateral, subrayó la importancia de estos programas de alivio para los países en desarrollo a través del marco común del G20, lanzado en 2020.

“La prioridad más inmediata es asegurar que las vacunas se distribuyan más amplia y equitativamente para controlar la pandemia. En tiempos de deuda a niveles tan altos, la cooperación mundial será esencial para ayudar a expandir los recursos financieros de las economías en desarrollo para asegurar que alcancen un desarrollo verde e inclusivo”, manifestó Mari Pangestu, directora gerente de Políticas de Desarrollo y Alianzas del Banco Mundial.

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La actividad de la industria creció 10,1% interanual en septiembre y la construcción avanzó 12,4%

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El nivel de producción industrial registró en septiembre un incremento de 10,1% respecto de igual mes de 2020, mientras que la actividad de la construcción marcó una mejora de 12,4% en similar período, informó hoy el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).

En el sector fabril, el acumulado enero-septiembre presentó un incremento de 18,7% sobre igual período del año anterior, en tanto frente a agosto pasado reflejó un avance de 1,1% en la medición desestacionalizada.

Este último dato cobra importancia debido a que interrumpe la baja registrada en julio y agosto en la medición mensual.

Con la mejora de 10,1% registrada en septiembre, el nivel de actividad industrial se ubicó 6,2% por encima del nivel pre-Covid de febrero de 2020.

En términos interanuales, en septiembre crecieron 14 de los 16 sectores industriales, 9 de ellos con tasas de dos dígitos.

En lo que respecta a la construcción, el acumulado de los nueve primeros meses de 2021 presentó una suba de 42,6% respecto a igual período de 2020.

El cotejo intermensual, por su parte, reflejó un retroceso de 2,2% frente a agosto pasado.

Según el Indec, la actividad de la construcción se ubicó en septiembre 19,4% por encima del registro de febrero de 2020, en la etapa pre-Covid.

En el mes crecieron en términos interanuales las ventas de 8 de los 13 insumos relevados. Lideraron el crecimiento los despachos de Hormigón Elaborado (+67,1% interanual), Resto (+44,1% interanual; incluye tubos sin costura, vidrio y grifería) y Asfalto (+36,8% interanual). Las principales caídas corresponden a Cales (-8,3% interanual), Placas de Yeso (-8,2% interanual) y Ladrillos (-4,0% interanual).

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Informe del Banco Mundial plantea que la riqueza mundial ha aumentado, pero a expensas de la prosperidad futura

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Para el Banco Mundial hay que adoptar una perspectiva integral de la riqueza para enfrentar los desafíos de desarrollo actuales

En un informe del Banco Mundial se proporcionan datos para poder tener una perspectiva más integral del crecimiento económico y de la sostenibilidad, y se concluye que la proporción del total de la riqueza mundial en capital natural renovable está disminuyendo y se encuentra amenazada por el cambio climático.

El mundo enfrenta enormes desafíos interrelacionados: la pandemia de COVID-19, el cambio climático y la pérdida de la naturaleza. Son crisis que obligan a replantear el enfoque y la comprensión del desarrollo. Mientras que los encargados de la formulación de políticas, los inversionistas y los especialistas en desarrollo de todo el mundo intentan determinar cómo embarcarse en una trayectoria de desarrollo más verde, más resiliente e inclusiva, el producto interno bruto (PIB) sigue siendo uno de los principales instrumentos para evaluar el estado de la economía. Sin embargo, el PIB no ofrece un panorama completo.

Al igual que una empresa determina su valor analizando sus ingresos y su balance general, los países deben complementar el PIB con un análisis de su cartera de activos para entender mejor la sostenibilidad de su crecimiento económico. Por sí solo, el PIB no es suficiente para salvaguardar la prosperidad. De hecho, las políticas centradas en el crecimiento del PIB a menudo buscan aprovechar al máximo las oportunidades de obtener ingresos a corto plazo a expensas de los ingresos y el bienestar futuros, entre otras cosas degradando la naturaleza en aras de obtener ganancias en el corto plazo.

Según el nuevo informe del Banco Mundial titulado “La riqueza cambiante de las naciones”, la riqueza mundial ha aumentado en general, pero a expensas de la prosperidad futura y agravando las desigualdades.

Los países que agotan sus recursos para obtener ganancias a corto plazo colocan a sus economías en una trayectoria de desarrollo insostenible. Si bien suelen utilizarse indicadores como el producto interno bruto (PIB) para medir el crecimiento económico, en el informe se sostiene la importancia de analizar el capital producido, el capital humano y el capital natural para comprender si el crecimiento es sostenible.

En el informe La riqueza cambiante de las naciones 2021 se hace un seguimiento de la riqueza de 146 países entre 1995 y 2018 midiendo el valor económico del capital natural renovable (como los bosques, las tierras cultivables y los recursos marinos), el capital humano no renovable (como los minerales y los combustibles fósiles), el capital humano (los ingresos a lo largo de la vida de una persona), el capital producido (como los edificios y la infraestructura) y los activos extranjeros netos. Ese documento también incluye por primera vez el capital natural azul, representado por los manglares y los recursos pesqueros marinos.

“Para lograr un futuro verde, resiliente e inclusivo es esencial comprender mejor y con más amplitud la sostenibilidad de la riqueza”, manifestó la directora gerente de Políticas de Desarrollo y Alianzas del Banco Mundial, Mari Pangestu. “Es fundamental que se asignen al capital natural renovable y al capital humano la misma importancia que a las fuentes más tradicionales de crecimiento económico, de modo que los encargados de formular políticas tomen medidas para poder conseguir la prosperidad a largo plazo”.

De acuerdo con el informe, la riqueza mundial aumentó considerablemente entre 1995 y 2018, y los países de ingreso mediano están alcanzando el mismo nivel que los países de ingreso alto. Sin embargo, la creciente prosperidad ha estado acompañada de una gestión no sostenible de algunos activos naturales.

La riqueza forestal per cápita de los países de ingreso bajo y mediano se redujo un 8 % entre 1995 y 2018, lo que refleja una considerable desforestación. Mientras tanto, el valor de las reservas pesqueras marítimas mundiales cayó un 83 % debido a la gestión deficiente y a la pesca excesiva durante ese mismo período.

Es posible que los efectos que se prevé que tendrá el cambio climático agraven estas tendencias. Además, la valoración incorrecta de activos como los combustibles fósiles que emiten carbono puede provocar una sobrevaloración o consumo excesivo de esos activos. Se puede poner al desarrollo en una trayectoria más sostenible adoptando una perspectiva integral de la riqueza y poniendo en práctica medidas normativas que incluyan establecer precios del carbono que permitan valorar y fomentar mejor activos como los bosques, los manglares y el capital humano.

Según el informe, la desigualdad mundial en cuanto a la riqueza va en aumento. Entre 1995 y 2018, la participación de los países de ingreso bajo en la riqueza mundial no experimentó grandes modificaciones y se mantuvo por debajo del 1 % de la riqueza mundial, a pesar de que alrededor del 8 % de la población del mundo vive en esos países. En más de un tercio de los países de ingreso bajo la riqueza per cápita se redujo. Los países que experimentan una disminución en la riqueza también tienden a tener un deterioro en su base de activos naturales renovables. En el caso de los países de ingreso bajo, sigue siendo fundamental que estos gestionen de manera correcta el capital natural renovable, que representa el 23 % de su riqueza.

En todo el mundo, la proporción del total de la riqueza en capital natural renovable (los bosques, las tierras cultivables y los recursos marinos) se está reduciendo y se encuentra amenazada por el cambio climático. Al mismo tiempo, el capital natural renovable se está tornando más valioso porque brinda servicios esenciales para los ecosistemas. Por ejemplo, los manglares protegen la costa contra inundaciones, y su valor en ese sentido ha aumentado más de 2,5 veces desde 1995 hasta superar los USD 547 000 millones en 2018. El valor de las áreas protegidas por kilómetro cuadrado también ha aumentado rápidamente.

“En el informe ‘La riqueza cambiante de las naciones’ se proporcionan datos y análisis para ayudar a los Gobiernos a establecer precios y políticas adecuados para un desarrollo sostenible”, manifestó la directora del Departamento de Prácticas Mundiales de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Economía Azul del Banco Mundial, Karin Kemper. “Debido a que las repercusiones de la contaminación y del calentamiento climático se pasan por alto, históricamente los combustibles fósiles se han sobrevalorado, mientras que aquellos activos que contribuyen a mitigar el cambio climático, como los bosques, son infravalorados”.

En el informe se muestra que el capital humano, medido como los ingresos que la población prevé obtener en el curso de su vida, es la fuente más importante de riqueza en todo el mundo, y en 2018 abarcaba un 64 % del total de la riqueza mundial. Los países de ingreso mediano acrecentaron sus inversiones en el capital humano y, a su vez, experimentaron importantes aumentos en su proporción de riqueza del capital humano mundial.

Si bien aún se desconocen cuáles serán los efectos a largo plazo de la pandemia de COVID-19, es probable que los países de ingreso bajo sufran los impactos más graves, con una pérdida proyectada del 14 % del capital humano total. Además, el capital humano se reduce debido a las brechas de género que existen en todas las regiones y grupos de ingreso, y que han experimentado pocas mejoras desde 1995.

La calidad del aire también tiene graves consecuencias tanto para el capital humano como para el cambio climático, y representa más de 6 millones de muertes prematuras por año.

La riqueza del capital natural no renovable (los minerales, los combustibles fósiles) se ha reducido desde 2014, principalmente debido a la caída de los precios de los productos básicos. En el informe se abordan los efectos que se proyecta que tendrá sobre la riqueza de los combustibles fósiles una transición hacia menores emisiones de carbono y la aplicación de impuestos de ajuste sobre el carbono en las fronteras, y se incluyen recomendaciones para la gestión de los riesgos económicos que se les plantean a los países dependiente de recursos. Se determinó que los países con una gran dependencia de la riqueza de combustibles fósiles tienen menores proporciones de riqueza proveniente del capital humano, a pesar de sus altos niveles de ingreso, con un capital humano que solo representa un 34 % de su riqueza.

En el informe se describen varios aspectos prioritarios que los encargados de formular políticas deben tener en cuenta a fin de diversificar y reequilibrar sus carteras nacionales para poder ser más resilientes y sostenibles. Se recomienda invertir activamente en bienes públicos, como la educación, la salud y la naturaleza, para evitar el agotamiento no sostenible, y gestionar futuros riesgos. Esas recomendaciones también incluyen medidas normativas y de precios que ayuden a reflejar el valor social de los activos y a dirigir la inversión privada de modo de conseguir mejores resultados para todos. Esto puede incluir, por ejemplo, acciones como reorientar los subsidios a la pesca y tomar medidas para fijar el precio del carbono y promover los activos de energía renovable.

Tendencias regionales

En África al sur del Sahara, la riqueza per cápita ha aumentado en las últimas dos décadas, pero a un ritmo menor que en otras regiones. En 11 países de África al sur del Sahara se observó un estancamiento o incluso una caída en la riqueza per cápita entre 1995 y 2018, puesto que el crecimiento demográfico estuvo por encima del aumento neto del valor de los activos. El capital humano en África al sur del Sahara ha aumentado con mayor rapidez que cualquier otro activo. Sin embargo, este crecimiento ha sido desigual, y la proporción de capital humano de las mujeres representa solo alrededor de un tercio del total. La riqueza del capital natural se encuentra en declive, y muchos países de la región dependen en gran medida de ingresos provenientes de recursos naturales no renovables, en especial combustibles fósiles.

Hasta 2018, la región de Asia oriental y el Pacífico tenía la mayor proporción de riqueza del mundo, con un aumento de un 188 % desde 1995. El capital humano conforma más de la mitad de la riqueza de la región, aunque solo un tercio de ese capital se atribuye a las mujeres. El capital natural conforma el 4 % de la riqueza regional, con una disminución del capital natural renovable, impulsada por la caída de los recursos pesqueros. Se prevé que el cambio climático afectará especialmente la riqueza de las tierras cultivables en los países de Asia oriental y el Pacífico.

En Asia meridional, la riqueza total ha aumentado desde 1995, pero, dado el crecimiento demográfico que se produjo en el mismo período, la riqueza per cápita se sigue encontrando entre las más bajas del mundo. El capital humano constituye más de la mitad de la riqueza de la región, pero está sumamente desequilibrado, ya que más del 80 % se atribuye a los hombres, y esta situación no ha tenido grandes modificaciones en las últimas dos décadas. Si se lograra la paridad de género en Asia meridional, se podría aumentar el capital humano nacionalmente en casi 42 puntos porcentuales. Asia meridional también es la región más seriamente afectada por la pérdida estimada de capital humano debido a la contaminación atmosférica. El capital natural renovable, en especial las tierras cultivables, son de vital importancia para esa región, y el valor de su capital natural azul también ha crecido en las últimas dos décadas.

La riqueza en Europa y Asia central, que, a los fines de este informe, incluye Europa occidental, se ha incrementado un 45 % desde 1995. La riqueza per cápita ha aumentado con lentitud en comparación con muchas otras regiones. El capital humano representa más de la mitad de la riqueza de la región y ha tenido un crecimiento sostenido en relación con otros activos. Los recursos forestales no madereros se están convirtiendo en el principal activo de capital natural renovable en Europa y Asia central debido al valor de los servicios ecosistémicos que brindan, mientras que el valor de los activos de la pesca marina ha caído significativamente.

Si bien en las últimas dos décadas la riqueza total casi se ha duplicado en América Latina y el Caribe, existen contrastes significativos en las tendencias de riqueza per cápita. Algunos países han duplicado con creces su riqueza desde 1995, mientras que en varios países caribeños la riqueza total per cápita ha disminuido. Con el transcurso del tiempo, la riqueza del capital natural no renovable ha comenzado a caer debido a la volatilidad de los precios, pero la riqueza renovable se acrecienta. La riqueza en áreas protegidas ha aumentado más del doble, a pesar de que la superficie forestal se ha reducido. La participación de la mujer en la fuerza de trabajo es mayor que en cualquier otra región, aunque en esta región aún no se ha alcanzado la paridad de género en el capital humano.

En las últimas dos décadas, la riqueza ha aumentado en Oriente Medio y Norte de África, pero en menor medida que el PIB regional en el mismo período. El capital humano constituye la menor proporción del total de la riqueza de esta región en comparación con otras regiones, con un desequilibrio de género significativo. El capital natural no renovable constituye gran parte de la riqueza de la región y ha generado problemas para los países dependientes de los recursos y que experimentan volatilidad en los precios. Los países de la región que dependen de los ingresos derivados de los combustibles fósiles se enfrentan con desafíos singulares en lo que se refiere al desarrollo, en vista de que en el mundo se está intentando pasar a un desarrollo con bajos niveles de emisiones de carbono. Si bien las tierras cultivables siguen siendo el principal activo natural renovable de la región, en las últimas dos décadas, la riqueza de tierras cultivables per cápita se ha reducido. La región deberá conservar y restaurar sus activos naturales renovables para poder respaldar una mayor diversificación de la riqueza.

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