crecimiento

YPF obtuvo mejores calificaciones como emisor a largo plazo, por la cancelación de deuda y el desarrollo de Vaca Muerta

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Fix (Agencia de Fitch Ratings), subió la calificación crediticia de YPF como emisor de lago plazo de AA+ y AAA.

YPF tuvo una mejora en su calificación crediticia, tras mejorar sus métricas operacionales y fortalecer su perfil financiero. Así lo resolvió Fix, la agencia de rating local afiliada a Fitch Ratings.

Según la calificadora de riesgo, YPF obtuvo mejoras tras ciertas medidas, por un sólido flujo operacional y un bajo costo de equilibrio que le permitirá “afrontar un eventual escenario adverso”. “YPF estará en condiciones de monetizar sus recursos hidrocarburíferos no convencionales de los cuáles sólo ha explotado al momento el 1%”, señala el informe.

Proyección

Según este informe en 2022 el EBITDA de YPF podría rondar entre U$S 4000 millones y U$S 4400 millones, con un nivel de producción creciente en el segmento no convencional.  El presente crediticio permitió a la empresa “re-enfocarse en el desarrollo de Vaca Muerta y la infraestructura de tratamiento y evacuación necesaria con un plan esperado de inversiones de más de U$S 15 mil millones en los próximos 3 años”.

Deuda:

YPF posee vencimientos corrientes a junio 2022 por U$S 765 millones, donde asevera Fix “los cuales son manejables considerando el perfil crediticio de YPF”.  Además, señala “el fortalecimiento de su perfil financiero comprobado tras la cancelación de U$S 1713 millones de deuda neta entre diciembre 2019 y junio 2022”.

Este martes registró subas en sus acciones que cotizan en bolsa del 3,18%.

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Cabrales: “Se hace muy difícil un plan de crecimiento o inversión con esta inflación”

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En una entrevista con Bloomberg Línea, el vicepresidente de la empresa cafetera, Martín Cabrales, mostró su preocupación por la falta de previsibilidad en Argentina y pidió consensos para encontrar soluciones

La inflación es un problema mundial en este momento, pero en la Argentina es un mal endémico que arrastramos de distintas administraciones”, considera el empresario Martín Cabrales, quien es parte de la tercera generación en la conducción de Cabrales S.A., la empresa cafetera familiar que fundó su abuelo hace más de 80 años.

La compañía nació en 1941 de la mano de Antonio Cabrales, mientras que en 1970 pasó a manos de sus hijos para comenzar la expansión a gran escala. Actualmente, cuentan con una fuerte presencia en restaurantes, hoteles y supermercados de la Argentina, pero también es una firma exportadora a países como Uruguay, Paraguay, EE.UU., Bolivia y España.

Por su actividad, Cabrales, vicepresidente de la compañía, advierte sobre una complejidad “permanente”, que es la falta de dólares en la Argentina y, si bien asegura entender algunas medidas por parte del Banco Central, remarca la necesidad de que en el país haya mayor oferta y de que la demanda se transforme en “crecimiento permanente”.

La inflación, la previsibilidad y una moneda con poca fortaleza, dentro de las principales preocupaciones del empresario, que pide consensos para avanzar en el mediano y largo plazo.

La siguiente conversación fue editada por motivos de extensión y claridad.

Bloomberg Línea: el INDEC difundió recientemente la inflación de abril, ¿cómo ve esa variable?

Martín Cabrales: La inflación es un problema mundial en este momento, pero en la Argentina es un mal endémico que arrastramos de distintas administraciones, hace muchos años. Es preocupante porque nos saca el poder adquisitivo y, para los empresarios, en particular a los industriales, se hace muy difícil hacer un plan de crecimiento o de inversión con estos niveles de inflación, así como es muy complicado que el país crezca con esta inflación. Evidentemente, el que dice que eliminar la inflación es fácil, miente porque es un problema muy complicado, que es multicausal. Confío en un plan económico y que, a futuro, empiece a bajar. Los argentinos no creemos en nuestra moneda. No tenemos una moneda fuerte, inmediatamente nos vamos al dólar para proteger nuestros ahorros o al consumo, pero no creemos en el peso y eso genera una desconfianza permanente. A eso se deben agregar los problemas mundiales más los problemas de la pandemia y la crisis que llevamos hace años. Se hace cada vez más complicado el tema inflacionario.

El problema de la confianza fue reconocido recientemente por el ministro Martín Guzmán, quien habla de un programa macroecómico sostenible. ¿Se ve un programa?

Argentina está sumergida en una crisis económica, pero también política. Entonces, la inflación es multicausal y muchas cosas se deben a la confianza política que la gente tiene. Al haber tantas internas que salen a la luz, que se saben, eso genera mayor desconfianza en la gente, entonces, podés tener el mejor ministro de Economía del mundo, pero necesitamos la confianza política.

Entonces, la inflación en este momento tiene un componente político.

Sí, y es muy fuerte.

¿Y se podría revertir eso?

Si la gente recupera la confianza en la política y con un plan económico sostenido en el tiempo, sustentable, cumplible, con metas que si bien son difíciles, pero que sean lógicas de cumplimiento, la condición mejoraría, pero bajar la inflación va a ser un tema complicado. Nos va a llevar años. No es mágico el tema de bajar la inflación.

La mayoría de los economistas están diciendo que, en el mejor de los casos, la inflación de este año va a ser del 60%.

Realmente es un problema estructural de Argentina de difícil solución. Esperemos llegar al 60%.

En medio de toda esta situación, ¿cómo ve las paritarias? ¿Presionan sobre el IPC?

Creo que hay que someterse a las paritarias y respetarlas. Ir por ese camino de negociación.

¿Y cómo ve lo que se acordó con el FMI?

Creo que era fundamental el acuerdo con el Fondo. Partimos de esa base, en una situación de negociación muy debilitada para la Argentina. Ahora, es cumplir las metas a las que nos hemos comprometido y los plazos, lo cual no va a ser fácil. Sobre todo a la administración que le siga. El Gobierno que le siga, ya sea la continuidad de Fernández o el que sea, va a tener un desafío en forma inmediata. Por eso tenemos que transitar este año y medio de la mejor manera posible y llegar a un nuevo Gobierno de una forma muy profesional, sin improvisación, que en forma inmediata el Gobierno tenga capacidad de reacción absoluta, que genere muchísima confianza en la gente.

¿Ve que se esté improvisando en este momento?

No improvisando, digo que el próximo Gobierno va a tener metas muy duras que cumplir y de entrada no sé si va a tener los famosos seis meses. El próximo Gobierno va a tener que actuar de forma inmediata.

El presidente anticipó que seguramente va a haber alguna revisión.

Hay que pensar que está la pandemia, la guerra. Es decir, va cambiando el mundo con una velocidad y eso obviamente influye en este tipo de acuerdos y la economía argentina.

¿Qué otra dificultad está viendo en este momento, aparte de la inflación?

En el caso que veo como una empresa mediana, familiar, tiene que haber un incentivo a las inversiones. Nosotros también necesitamos una regularización de la economía. Hay una gran parte de la economía que es informal. Tenemos que, paulatinamente, llevarla a la formalidad y, sobre todo, a la gente que vive trabajando en la informalidad. Eso también se demostró en la pandemia que esas personas son las más perjudicadas. Entonces, tenemos que empezar a pensar de acá al futuro cómo legislar los nuevos trabajos, el trabajo para los jóvenes, pensar en la educación, en qué tipo de trabajo se necesita en la Argentina, de atraer a los jóvenes para que se queden y trabajen en la Argentina. Es como el manejo de una empresa: si mi empresa no es atractiva para que la gente venga a trabajar conmigo, va a ir a trabajar a la competencia. Necesitamos crear atractivos para el trabajo, para la inversión no sólo de los capitales extranjeros, sino de los nacionales y la gente común que tiene los dólares en el colchón. Hay que incentivar el consumo, pero hay que incentivar la producción para que haya mayor oferta.

¿De qué manera se podría empezar a revertir esa situación y dar incentivos?

Desde un pensamiento en cuanto a la legislación laboral futura distinta. Ya de los derechos adquiridos no podemos hablar, pero sí del futuro. Desde un plan de incentivos para la inversión. Desde una modernización tributaria porque la Argentina tiene 166 impuestos y recauda con diez. Un plan que yo imagino con un componente político muy fuerte. No sólo del Gobierno, sino también del compromiso de la oposición.

El Gobierno dijo que no quiere una reforma laboral.

Yo no estoy hablando de reforma laboral, sino de, a futuro, sistemas de contratación nuevos para que la gente que está en la informalidad vuelva a la formalidad y para que los jóvenes se queden a trabajar en la Argentina. No estoy hablando de una reforma laboral integral. Creo que hay que ir sector por sector. No es lo mismo alimentación que metalúrgicos o construcción y después, tener en cuenta a las economías regionales. Argentina es un país inmenso con un entramado industrial muy bueno, entonces, tenemos que explotar las economías regionales. Argentina necesita exportar mucho más de lo que exporta para que entren los dólares y para eso tienen que estar estos atractivos y tener en cuenta las diversas regiones del país. Sería interesante que las nuevas leyes que apoyen este plan sean con mayorías especiales. Lo terrible de Argentina, para mí, es la falta de políticas de Estado. Siempre el corto plazo. Siempre lo inmediato. Como empresario, me veo en la obligación de pensar en el mediano y largo plazo. Lo que pasa es que el día a día te atrapa. Cuando no es una cosa es otra. Tenés que exportar, pero se te complica la importación. De los insumos para elaborar los productos, muchísimos son importados, entonces, la falta de insumos también frena la exportación.

Y la Argentina suele cambiar de rumbo con los cambios de Gobierno.

Veo que las políticas de Estado y el compromiso de los distintos sectores del poder político son fundamentales. Por eso hablo de mayorías especiales en el Congreso.

Hablaba de las exportaciones, en un momento en el que la Argentina necesita los dólares, pero también hay trabas. ¿Cómo ve el tema de las importaciones y exportaciones?

Veo como una complejidad que se da en la coyuntura permanente la falta de dólares. Entiendo algunas de las medidas porque es la realidad pero tenemos que pensar con una cabeza más en el mediano y largo plazo. La necesidad de exportar es inmediata y la necesidad de importar para elaborar los productos también. Tenemos que encontrar las soluciones. Sobre todo, la importación de insumos industriales. La Argentina necesita mayor oferta. Hoy la demanda hay que transformarla en crecimiento permanente y para eso se necesita inversión.

¿Y particularmente en el sector del café en qué situación se encuentra?

El sector se encuentra con distintas aristas complicadas. En este momento hay una huelga terrible en la frontera con Brasil, lo que no solo afecta en el café, sino a todos los productos que vienen de Brasil por vía terrestre y en eso rescato y veo una gran actuación del embajador Daniel Scioli, que está resolviendo el problema y está codo a codo con el empresariado. También está el tema de la suba de commodities a nivel mundial. El café en el último año aumentó un 150%, hay una mayor demanda a nivel mundial, hay cosechas por el tema climático que no han sido buenas, entonces hay menor oferta, mayor demanda. Y Argentina, particularmente, con un problema de divisas. La empresa tiene 80 años. La fundó mi abuelo. Argentina siempre tuvo café y no se va a quedar sin café porque confío en la resolución de estos problemas. Algunas cosas cerrarán de a poco, pero iremos buscando soluciones, a veces parciales, para llegar a una definitiva.

¿Cuáles de todas esas complicaciones se terminan trasladando al precio de góndola?

Todas repercuten en el precio de góndola. Después del agua, se toma café. Cada vez el mundo es más cafetero. Nosotros los empresarios, igualmente, los empresarios nos manejamos con el precio oficial de la divisa, pero ha subido mucho el café. Estamos con stocks muy bajos, pero pensando en una solución.

También hay que tener en cuenta la caída de poder adquisitivo en Argentina. ¿Hasta qué punto se puede aumentar?

Hay muchas limitantes. Muchas empresas participamos de los programas de precios, que algunos son muy exitosos. Si bien se nota la reactivación, esa reactivación para transformarla en crecimiento permanente también requiere medidas.

¿Qué programas considera exitosos?

No estoy de acuerdo con los controles en general, pero considero que para momentos especiales, como fue la pandemia, se deben tomar medidas que sirven para la inmediatez, que a mediano y largo plazo no las veo, pero el programa de Precios Cuidados me parece razonable. A veces, hay faltantes por falta de insumos. Hay que ver sector por sector.

¿Cómo siente el empresariado en este momento el diálogo con el Gobierno?

Está poniendo el hombro permanentemente el empresariado. Estamos permanentemente aportando ideas. Está en permanente en colaboración desde la Unión Industrial Argentina, la Copal, la Cámara de Comercio. Estamos en permanente diálogo tanto con el Gobierno como con la oposición.

¿Ve que haya respuestas a los reclamos empresariales?

El diálogo hoy es bueno. Normalmente, dialogo con todos siempre, lo cual no significa que las soluciones estén de manera inmediata o que sean del agrado de todos. Mi posición siempre es de optimismo y creo que las soluciones se van a ir dando en forma paulatina. Hay que ir buscando ventanas que se vayan abriendo y puntos de coincidencia, no diferencias. Ese no es el camino. La única forma de salir adelante en la Argentina es el diálogo. Si no hay diálogo, es imposible.

¿Cómo ve el valor del dólar?

No me preocupa tanto el valor del dólar hoy, sino la perspectiva. Lo más importante es la previsibilidad. Lo que los empresarios necesitamos es previsibilidad porque ayuda a hacer planes de inversión, de negocios. Los únicos que crean trabajo es la industria. El dador de trabajo no tiene que ser el Estado, tiene que ser el empresariado, pero para eso necesitamos incentivos.

Como empresario, si tuviera que elegir dos o tres factores a atacar de manera urgente en la economía argentina, ¿cuáles serían?

Necesitamos un plan estructural que ataque los distintos factores para poder salir y tener mayor inversión, mayor trabajo en blanco, una economía más previsible, ser un país más atractivo para inversiones nacionales, del exterior. Son varios puntos a ver en su conjunto. El tema inflacionario es un tema que preocupa a todos los argentinos, estés en el sector que estés, el tema del tipo de cambio, tener una moneda más fuerte. Los desafíos que tenemos son muchísimos, pero la Argentina es un país lleno de oportunidades. Tiene una capacidad exportadora muy grande que necesitamos desarrollar. Necesitamos ser más creíbles en el mundo.

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La OMC redujo las perspectivas de crecimiento del comercio mundial por la guerra en Ucrania

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La Organización Mundial del Comercio (OMC) redujo hoy la previsión de crecimiento del comercio mundial de bienes para este año del 4,7% al 3%, y advirtió que el porcentaje final es incierto debido a la prolongación del conflicto bélico entre Rusia y Ucrania.

El informe de la OMC indicó que “la repercusión económica más inmediata de la crisis ha sido un marcado incremento de los precios de los productos básicos. A pesar de sus reducidas participaciones en el comercio y la producción mundiales, Rusia y Ucrania son proveedores clave de bienes esenciales, como alimentos, energía y abonos, cuyo suministro se ve actualmente amenazado por la guerra. Los envíos de cereales a través de puertos del mar Negro ya se han interrumpido, lo que podría tener consecuencias nefastas para la seguridad alimentaria de los países pobres”.

En su página web, la OMC remarcó que “la guerra no es el único factor que pesa sobre el comercio mundial en estos momentos. Los confinamientos impuestos en China para impedir la propagación de la Covid-19 están perturbando de nuevo el comercio marítimo en un momento en que las presiones de la cadena de suministro parecían estar atenuándose. Esto podría dar lugar a una nueva escasez de insumos manufactureros y a una mayor inflación”.

La directora general Ngozi Okonjo-Iweala, enfatizó que “la guerra en Ucrania ha causado un inmenso sufrimiento humano, pero también ha perjudicado a la economía mundial en un momento crítico. Su repercusión se dejará sentir en todo el mundo, especialmente en los países de ingreso bajo, en los que los alimentos representan una gran parte del gasto de los hogares”, Okonjo-Iweala señaló que “como resultado de la reducción de los suministros de alimentos y de la subida de los precios de los mismos, los pobres del mundo podrían verse obligados a prescindir de ellos. No se debe permitir que eso ocurra. No es el momento de encerrarnos en nosotros mismos. En una crisis se necesita más comercio para asegurar un acceso estable y equitativo a los artículos de primera necesidad. La restricción del comercio amenazará el bienestar de familias y empresas y dificultará la tarea de forjar una recuperación económica duradera de la Covid‑19”.

Más adelante, la funcionaria exhortó a “los gobiernos y las organizaciones multilaterales a trabajar conjuntamente para facilitar el comercio en un momento de fuertes presiones inflacionistas sobre los suministros esenciales y de crecientes presiones sobre las cadenas de suministro. La historia nos enseña que dividir la economía mundial en bloques rivales y dar la espalda a los países más pobres no conduce a la prosperidad ni a la paz. La OMC puede desempeñar un papel fundamental proporcionando un foro en el que los países puedan debatir sus diferencias sin recurrir a la fuerza, y merece que se la apoye en esa misión”.

Al disponer de pocos datos sólidos sobre la repercusión económica del conflicto y sobre la base de un modelo simulado, la OMC estimó que el PIB mundial aumentaría sólo un 2,8% en 2022, lo que representa una disminución de 1,3 puntos porcentuales con respecto a las previsiones anteriores, que era del 4,1%.

El crecimiento repuntaría hasta alcanzar el 3,2% en 2023, cifra próxima a la tasa media del 3% registrada en el período comprendido entre 2010 y 2019.

Se prevé que la producción de la región de la Comunidad de Estados Independientes (CEI), las ex-repúblicas soviéticas que excluye a Ucrania, disminuya considerablemente, un 7,9%, y que esto provoque una contracción de las importaciones de la región del 12%.

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Proyección del Banco Mundial sostiene que la economía global crecerá menos en 2022

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Luego del fuerte rebote registrado en 2021, el crecimiento de la economía global se desacelerará este año de forma “pronunciada”, según las proyecciones del Banco Mundial.

En su informe bianual de “Perspectivas Económicas Globales”, el organismo colocó de relieve que, luego del fuerte rebote que atravesó la economía mundial en 2021, la misma está entrando en un periodo de “pronunciada ralentización”, mayor a la prevista originalmente, debido a la amenaza de nuevas variantes del coronavirus (incluyendo Ómicron) y el crecimiento de la inflación, así como la deuda y la desigualdad en los ingresos.

En base a esto, la organización con sede en Washington redujo a 4,1% la perspectiva de crecimiento, contra el 4,3% previo.

Advirtieron incluso que el crecimiento podría ser menor, de entre 3,4 y 3,9%, de persistir “las perturbaciones económicas generadas por Ómicron”.

“La rápida expansión de la variante Ómicron indica que la pandemia posiblemente continúe a entorpecer la actividad económica en el corto plazo. Además, una notable desaceleración en las principales economías -incluyendo a Estados Unidos y China- podrá perjudicar la demanda externa en las economías emergentes y en desarrollo”, enfatizó el informe.

Tras lo cual, añade que “los rebrotes de coronavirus, los persistentes cuellos de botella en las cadenas de producción, las presiones inflacionarias junto a la elevadas vulnerabilidades financieras y el estrecho margen de estimulo que poseen los Gobiernos de países en desarrollo, podría elevar el riesgo de una desaceleración”.

En tanto, para 2023, se espera que el crecimiento se reduzca al 3,2% a medida que continúan reduciéndose las políticas macroeconómicas acomodaticias.

Respecto a China y Estados Unidos, la entidad revisó a la baja las previsiones para 2022 de ambos países de 5,4% y 4,2% a 5,1% y 3,7% respectivamente.

En el caso de los EE.UU, la reducción fue motivada a causa de la variante Ómicron, los problemas persistentes en las cadenas de producción, la mayor inflación, y un retiro de los estímulos monetarios más rápido de lo esperado.

En China la estrategia de “cero tolerancia” frente a los casos de Covid y las mayores regulaciones en los sectores financiero y de propiedades también atentaron contra el consumo privado y el crecimiento económico; aunque el Banco Mundial valoró la política macroeconómica que evitó una mayor ralentización en el país asiático.

Se espera que la Eurozona crezca un 4,2% en 2022, luego de expandirse 5,2% en 2021, en una región donde, advierte el organismo, los altos precios del gas y la electricidad pueden representar un riesgo a la economía, de persistir los mismos.

El Banco Mundial, además, indico que existirá una mayor divergencia en las tasas de crecimiento entre las economías avanzadas y las emergentes: mientras que el crecimiento en las primeras caerá de un 5% en 2021 a 3,8% en 2022 y 2,3% en 2023; en las segundas pasaran de un 6,3% en 2021 a 4,6% en 2022 y 4,4% en 2023, un ritmo que las mantendrá 4 puntos por debajo de la prepandemia.

El informe también subraya a la inflación global, en sus mayores tasas de 2008, como una nueva problemática que afecta especialmente a los trabajadores de menores ingresos y que está motivado a muchos gobiernos a “eliminar los estímulos monetarios para contenerla, mucho antes de que la recuperación se complete”.

Del mismo modo, advirtió que la deuda global se encuentra en el mayor nivel en casi medio siglo, y que las iniciativas coordinadas para aliviar la misma, “afrontaran mayores complicaciones para ser exitosas”.

David Malpass, el presidente del organismo multilateral, subrayó la importancia de estos programas de alivio para los países en desarrollo a través del marco común del G20, lanzado en 2020.

“La prioridad más inmediata es asegurar que las vacunas se distribuyan más amplia y equitativamente para controlar la pandemia. En tiempos de deuda a niveles tan altos, la cooperación mundial será esencial para ayudar a expandir los recursos financieros de las economías en desarrollo para asegurar que alcancen un desarrollo verde e inclusivo”, manifestó Mari Pangestu, directora gerente de Políticas de Desarrollo y Alianzas del Banco Mundial.

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La actividad de la industria creció 10,1% interanual en septiembre y la construcción avanzó 12,4%

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El nivel de producción industrial registró en septiembre un incremento de 10,1% respecto de igual mes de 2020, mientras que la actividad de la construcción marcó una mejora de 12,4% en similar período, informó hoy el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).

En el sector fabril, el acumulado enero-septiembre presentó un incremento de 18,7% sobre igual período del año anterior, en tanto frente a agosto pasado reflejó un avance de 1,1% en la medición desestacionalizada.

Este último dato cobra importancia debido a que interrumpe la baja registrada en julio y agosto en la medición mensual.

Con la mejora de 10,1% registrada en septiembre, el nivel de actividad industrial se ubicó 6,2% por encima del nivel pre-Covid de febrero de 2020.

En términos interanuales, en septiembre crecieron 14 de los 16 sectores industriales, 9 de ellos con tasas de dos dígitos.

En lo que respecta a la construcción, el acumulado de los nueve primeros meses de 2021 presentó una suba de 42,6% respecto a igual período de 2020.

El cotejo intermensual, por su parte, reflejó un retroceso de 2,2% frente a agosto pasado.

Según el Indec, la actividad de la construcción se ubicó en septiembre 19,4% por encima del registro de febrero de 2020, en la etapa pre-Covid.

En el mes crecieron en términos interanuales las ventas de 8 de los 13 insumos relevados. Lideraron el crecimiento los despachos de Hormigón Elaborado (+67,1% interanual), Resto (+44,1% interanual; incluye tubos sin costura, vidrio y grifería) y Asfalto (+36,8% interanual). Las principales caídas corresponden a Cales (-8,3% interanual), Placas de Yeso (-8,2% interanual) y Ladrillos (-4,0% interanual).

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