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INYM sin funciones: productores yerbateros denuncian competencia desigual y anticipan medidas de fuerza

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Productores yerbateros advierten un “escenario de desaparición” tras la desregulación del INYM y alertan por ventas masivas de chacras

Pequeños productores de Misiones aseguraron que la eliminación del precio mínimo y de las facultades regulatorias del INYM dejó “a toda la economía yerbatera en jaque mate”. Exigen intervención política y anticipan medidas de fuerza.

Un sector estratégico en crisis: caída del precio, asimetrías y riesgo de abandono productivo

La desregulación total del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) —que eliminó la facultad de establecer precios mínimos y debilitó el sistema de control de calidad— disparó un fuerte estado de alerta en el corazón productivo de Misiones. Productores de zonas sur y centro, junto con representantes cooperativos, sostienen que las medidas del Gobierno nacional rompen el equilibrio de la cadena y empujan a miles de familias a abandonar la actividad.

“La quita de funciones al INYM es un jaque mate para las familias productoras de Misiones”, afirmó Luisa Fleitas, productora de la zona sur en una entrevista en LT17 Radio Provincia. Cuestionó que las decisiones se tomaran “desde un escritorio” y sin un diagnóstico territorial: “No vinieron nunca a recorrer una chacra. Es fácil hablar de libre mercado sin conocer cómo se trabaja día a día”.

Según relató, la eliminación del precio mínimo provocó un derrumbe inmediato del valor de la hoja verde, con pagos diferidos a 60, 90 y hasta 120 días, mientras los costos de producción superan los $423,99 por kilo. “Hoy hablan de yerba orgánica, pero ¿cómo vamos a limpiar el yerbal si no cubren ni los costos?”, reclamó.

Fleitas describió un fenómeno que preocupa a toda la zona sur: venta masiva de chacras por imposibilidad de sostener la actividad. “Nunca se vio tantas chacras en venta. No queremos que grandes corporaciones nos saquen de nuestras tierras. La yerba es nuestra identidad”, afirmó.

Productores en alerta: riesgo de desaparición, monopolización y posibles medidas de fuerza

Desde la zona centro, el productor Jorge Skripczuk, integrante del grupo Impulso Yerbatero de Aristóbulo del Valle, fue contundente: “Este modelo de gobierno no le interesa la producción agropecuaria. No se salva nadie. Los pequeños y medianos productores corremos riesgo de desaparecer”.

Skripczuk sostuvo que la desregulación acelerará un proceso de monopolización, ya que las grandes empresas cuentan con stock, plantaciones propias y capacidad financiera para soportar períodos de precios bajos, mientras que los pequeños dependen de ingresos inmediatos.

Además, adelantó que en los próximos días habrá asambleas de productores para evaluar medidas de fuerza, entre ellas dejar de entregar hoja verde. “Vamos a definir una acción concreta. Los riesgos son enormes y las oportunidades directamente no existen”.

El diagnóstico cooperativo: desigualdad de condiciones y precios que no cubren costos

El presidente de la Cooperativa Yerbatera Dos de Mayo, Héctor Dingler, coincidió en que la eliminación de la fijación de precios desprotegió al sector más vulnerable de la cadena: “El Gobierno nacional desprotegió al más débil al quitarle al INYM su principal facultad”.

Dingler explicó en LT17 Radio Provincia que hoy existe una brecha crítica entre el costo de producción —por encima de $423,99 por kilo— y los valores de mercado que distintos sectores están pagando: Zona sur y centro: $150–$180. Zona norte: $280. Cooperativas: $305–$315 (en el caso de Dos de Mayo)

Sin embargo, advirtió que para la próxima cosecha no podrán sostener esos valores, y estimó precios de entre $260 y $280, “salvo que ocurra algo extraordinario”.

El dirigente también alertó que la caída del precio en góndolas, impulsada por las principales marcas, encarece la competencia para pequeñas firmas que intentan posicionarse con productos diferenciados.

Si bien llamó a los productores a no abandonar los yerbales, aclaró que el escenario es complejo:
“La yerba tiene momentos buenos y momentos malos. Hoy no hay rentabilidad, pero hay que mantenerse. El Gobierno pone la música y tenemos que bailar”.

Un INYM debilitado y un mercado dominado por grandes empresas

Los tres entrevistados coincidieron en que el INYM ya venía perdiendo capacidad operativa en los últimos dos años, pero que la decisión reciente terminó por anular la herramienta más relevante para equilibrar la cadena: la fijación del precio mínimo.

Dingler aclaró que, incluso debilitado, el Instituto cumplía un rol clave para evitar prácticas abusivas de hipermercados y grandes molinos:
“El precio base servía para toda la cadena. Las grandes cadenas no podían exigir vender por debajo. Hoy eso desapareció”.

Sin ese piso regulatorio, los productores aseguran que serán las grandes empresas —con producción propia, capacidad exportadora y economías de escala— quienes determinarán los precios en función de su oferta y demanda, acentuando la desigualdad estructural.

Riesgo para 12.500 familias, concentración del mercado y pérdida de arraigo rural

El denominador común de los testimonios es que la desregulación abre un escenario de: Abandono de chacras por inviabilidad económica. Pérdida de arraigo rural, con impacto demográfico y social en Misiones. Mayor concentración industrial, desplazando a pequeños productores. Caída de ingresos familiares, con consecuencias directas en comercio, empleo rural y economías locales.Tensión sectorial, con expectativas crecientes de protestas y medidas de fuerza.

La gravedad del cuadro quedó sintetizada por Fleitas: “Al final del túnel no hay luz. Este libre mercado no es para una economía tan pobre como la nuestra”.

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Productor yerbatero anticipa que no habrá safriña: precios bajos, pagos a plazos y crisis de ingresos

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Crisis en el sector yerbatero, el productor apostoleño Luis Andrusyszyn advierte que la safriña no se cosechará por falta de fondos y precios en caída

La cosecha 2024 de yerba mate dejó un saldo “económicamente nefasto”, según describe un productor de la zona sur de Misiones, afectado por precios muy por debajo de lo acordado, pagos que se extendieron hasta 180 días y un escenario de desfinanciamiento generalizado. La gravedad del cuadro anticipa una decisión inédita: hasta el 70% de los productores analiza no realizar la safriña, lo que podría impactar en toda la cadena yerbatera.

Precios por debajo del convenio, plazos extendidos y costos que no cierran

En diálogo con Economis, el productor apostoleño Luis Andrusyszyn sintetizó el problema: “El balance fue económicamente bastante nefasto. Se pagaron malos precios y hubo plazos de hasta 180 días. Muchos todavía no cobraron la cosecha anterior”.

El convenio sectorial había fijado valores de referencia de $305 por kilo de hoja verde, con la posibilidad de llegar a $320 como compensación. Sin embargo, según el testimonio, ocurrió lo contrario.

Muy pocos particulares pagaron los $305 durante un breve lapso. Los precios “hicieron efecto hacia abajo”, con registros que en otras zonas rurales cayeron hasta $180 por kilo. En la zona sur, la liquidación terminó entre $250 y $290, pero a plazos de 30, 60 y 90 días, lo que trasladó el costo financiero al productor.

El costo real de cosecha —considerando mano de obra, transporte e impuestos— osciló entre $330 y $340 “en blanco”. En el circuito informal, los valores rondaron los $80 a $90, aunque sin garantías laborales ni cumplimiento normativo.

“Si recibís cheques a 30, 60 y 90 días, el costo financiero lo paga el productor. Eso termina llevando el precio real a $250”, explicó.

La safriña en riesgo: falta de circulante y un consenso creciente para no cosechar

El impacto financiero se traduce ahora en una advertencia directa: “Hoy ya no conviene cosechar los yerbales. No hay dinero para hacer la safriña”, señaló Andrusyszyn.

La safriña —la cosecha de verano que complementa el ciclo anual— requiere desembolsos semanales inmediatos para pagar: jornales, fletes, carga y logística, combustibles y servicios.

Sin ingresos previos, muchos productores afirman no poder asumir esos costos.

Según el testimonio: Hasta el 70% del sector ya consensuó no realizar la safriña. Algunas empresas industriales decidieron que no recibirán hoja verde de terceros, sino solo de sus propios yerbales. La falta de circulante agrava la situación: “No hay dinero en la calle para afrontar los costos operativos”.

La decisión implicaría una reducción temporal del volumen disponible en 2025, con consecuencias en el abastecimiento, el empleo rural y los ingresos regionales.

Repercusiones para la economía misionera

La queja más reiterada del sector apunta al vacío normativo tras la eliminación del esquema de precios de referencia del INYM.

“Cuando estaba el instituto, había un precio base y se respetaba. También los plazos”, recordó el productor.

Sin una regulación que ordene precios, plazos y condiciones de pago, el mercado se volvió más volátil y desigual entre actores: algunas cooperativas pagaron $370 a $380 a socios. Otras industrias pagaron entre $280 y $305 a proveedores particulares. El resto del mercado quedó librado a negociaciones a la baja.

La posible suspensión de la safriña implicaría: menos actividad para cosecheros y fleteros, contracción en los ingresos rurales, menor flujo hacia secaderos y cooperativas, tensiones adicionales en la cadena de valor.

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Productores advierten: la desregulación hundió al sector yerbatero en Misiones

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Productores yerbateros de San Pedro reclaman reactivar el INYM y recuperar un precio justo. Reclaman cambios en el Instituto y denuncian pagos en cheques sin fondos.

La crisis del sector yerbatero sumó un nuevo capítulo con el reclamo de productores de la localidad de San Pedro, quienes advierten que la desregulación del mercado profundizó la desigualdad y dejó en una situación crítica a pequeños y medianos colonos. Desde la Asociación Civil Casa de la Familia Yerbatera, su referente Waldemar Schwider remarcó que el objetivo central es “recuperar el funcionamiento pleno del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), con autoridades designadas y un rumbo claro que defienda al productor”.

Desregulación y caída de ingresos

Los yerbateros apuntan a las consecuencias del vaciamiento institucional del INYM y la liberalización del mercado impulsada en los últimos años. Schwider advirtió que la desregulación “no fue la solución, sino que empeoró la situación de los colonos”. Según explicó, la eliminación de controles favoreció a grandes grupos económicos y dejó a los productores más chicos a merced de pagos diferidos, en muchos casos con cheques a 120, 180 o incluso 300 días.

“Mientras los insumos, el combustible y los alimentos deben pagarse al contado, a los productores nos pagan con diferidos que muchas veces no se pueden comercializar. En otros casos, incluso aparecen cheques sin fondos o con denuncias, lo que significa que se trabaja todo un año para terminar con papeles que no valen nada”, sostuvo.

El dirigente remarcó que, al cierre de la última cosecha, el precio en efectivo de la hoja verde rondó los $320 por kilo, mientras que algunos compradores ofrecían hasta $370, aunque en efectivo. Sin embargo, los pagos diferidos reducen drásticamente la rentabilidad: “Un precio de $150 o $180 a 90 días no nos deja nada”, aseguró.

El rol del INYM y la necesidad de reformas

El testimonio recogido en San Pedro también subraya la importancia de reactivar al Instituto Nacional de la Yerba Mate, al que los productores ven como herramienta central para equilibrar la cadena. “El INYM es indispensable, pero debe ser un organismo sano, con nuevas autoridades y una orientación clara hacia la defensa del pequeño y mediano productor”, explicó Schwider.

El dirigente criticó además que, en el pasado, el instituto favoreció a grandes plantadores, lo que incentivó la expansión de superficies en manos de capitales externos. “En San Pedro se plantaron miles de hectáreas de yerba por parte de gente que ni siquiera es del sector, y hoy eso repercute negativamente en toda la sociedad”, denunció.

Los yerbateros consideran que la solución no pasa únicamente por la designación de un presidente en el INYM, sino por un proceso más profundo de reconstrucción institucional: “Ahí recién va a empezar la verdadera lucha, porque hay que cambiar de raíz la forma en que se gestionó hasta ahora. Necesitamos dirigentes con credibilidad, que no se vendan por una moneda”, afirmó.

Hacia la reconstrucción de la confianza

La Casa de la Familia Yerbatera busca impulsar un movimiento de unión entre colonos, en un contexto marcado por la fragmentación interna y la pérdida de confianza. “El productor es reacio, pero si ve que quienes estamos al frente no tenemos intereses creados y realmente defendemos al sector, se va a volver a sumar”, señaló Schwider.

En paralelo, advierten que, sin cambios de fondo, el riesgo es la desaparición progresiva de los medianos productores, quienes hoy concentran las mayores inversiones en tecnología y fertilizantes. “Si no hay precio justo y reglas claras, el colono va a abandonar la actividad. Y eso no solo es un problema productivo: también es un problema social y económico para toda la región”, concluyó.

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Crisis yerbatera: productores autoconvocados exigen recuperación del INYM y llaman a unidad misionera

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En medio de una fuerte tensión en el sector yerbatero, productores autoconvocados de Misiones protagonizan una nueva movilización para reclamar la recuperación del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), tras denunciar abandono institucional, precios de hoja verde históricamente bajos y una grave crisis económica del sector. Luis Andrusyszyn, referente de la protesta, advirtió que la problemática no solo afecta a yerbateros, sino también a tareferos, comerciantes y toda la cadena productiva provincial, y convocó a una “unidad sin banderías políticas” para enfrentar lo que consideran “un intento de desmantelar” el instituto y favorecer a intereses extra provinciales.

La crisis yerbatera y la caída del INYM

La protesta surge tras meses de descontento entre los pequeños y medianos productores de yerba mate por la caída del precio de hoja verde, retrasos en los pagos y ausencia de una conducción clara en el INYM. Según Andrusyszyn, “nos pagan precios miserables” y “los plazos de pago llegan hasta 180 días”, generando una situación crítica similar a la crisis del sector de 2001.

En este marco, los productores señalan un agravante: la percepción de que decisiones políticas y económicas externas están debilitando al instituto, afectando la capacidad de negociación de los productores y abriendo el camino a grandes comercializadores. “Por capricho o intereses de algunos sectores extra provinciales dijeron hay que voltear el instituto así podemos hacer grandes negocios y matamos a los pequeños y medianos productores”, sostuvo Andrusyszyn.

El reclamo no se limita únicamente a la recuperación del INYM, sino también a la designación de una nueva conducción. “Queremos primer lugar que se nombre como corresponde un presidente”, enfatizó. En su denuncia pública, cuestionó la actuación del expresidente anterior y su falta de acompañamiento a los productores en gestiones ante el Gobierno nacional.

Repercusiones para la cadena productiva misionera

La crisis del sector yerbatero se proyecta con impacto directo en varios eslabones de la economía misionera. Según los autoconvocados, los precios actuales de hoja verde llevan a una “miseria productiva” que afecta a tareferos, pequeños productores, comercios y municipios. Andrusyszyn advirtió: “No solo nosotros estamos afectados, también el comercio, los municipios, porque no van a poder pagar impuestos… la cantidad de afectados va a ser enorme”.

La protesta plantea un escenario crítico: pérdida de empleo, cierre de productores medianos y pequeños, y una mayor concentración del mercado en manos de grandes actores. “Hay productores que desaparecieron, pasó en Corrientes, pasó en horticultura, pasa en otros rubros”, alertó. El dirigente remarcó además que esta crisis se traduce en desigualdad económica: el consumidor paga precios altos mientras el productor recibe una fracción mínima. “Hay alguien que se está quedando en el medio. Y el Gobierno nacional está apoyando a esa gente”, denunció.

Unidad y estrategia: el llamado a la acción de los productores autoconvocados

La movilización busca generar un frente común que supere diferencias políticas y personales. Andrusyszyn hizo un fuerte llamado a la “unidad misionera”: “Esto no es de un solo partido político, se trata de una problemática de todos los misioneros. Hay que dejar de lado el fanatismo político y sumar fuerzas”.

La estrategia planteada incluye reclamos legales y acciones públicas: “Hoy tenemos que recurrir a la justicia para hacerle entender que se están pasando leyes por arriba de los productores y ciudadanos”, sostuvo. El objetivo central, según el dirigente, es recuperar la conducción del INYM como paso inicial para garantizar precios justos y condiciones sostenibles para los productores de la provincia.

El líder de la protesta dejó un mensaje claro: “Acá hay que poner espalda con espalda y sacar las cosas como corresponde… después sí repartir las cosas. Antes no se puede hacer, porque termina perjudicando a la clase pequeña y mediana de los misioneros”.

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Hugo Sand: “La irresponsabilidad de Milei provocó un daño histórico al sector yerbatero”

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Productores yerbateros denuncian perjuicios millonarios por la desregulación y exigen respuestas al Gobierno. En un reclamo que tomó forma de abrazo simbólico, productores de distintas zonas de Misiones advirtieron que la desregulación del sector yerbatero generó pérdidas por más de $200.000 millones en un año.

Señalaron la “irresponsabilidad” del Gobierno nacional, la falta de representación de Corrientes y la complicidad del poder político y judicial en una situación que afecta directamente a pequeños productores y trabajadores rurales.

Reclamo frente a la desregulación del mercado

Durante una manifestación reciente, el histórico productor yerbatero Hugo Sand explicó la magnitud de la crisis que atraviesa el sector tras la eliminación de los mecanismos de regulación. “Estamos los productores del norte de la provincia, la zona de Andresito, San Pedro, del centro y del sur, además de delegados de asociaciones y obreros rurales tareferos. Estamos aquí para pedirle al presidente de la República, Javier Milei, que cese con el delito”, afirmó.

Sand recordó que la denuncia por incumplimiento de deberes de funcionario público ya fue presentada en Comodoro Py, pero cuestionó la falta de avances en el ámbito judicial. “¿La justicia va a dilatar cuarenta años más todavía?”, se preguntó, en referencia al estancamiento de la causa.

Pérdidas millonarias para el sector primario

Según los cálculos presentados por el productor, en el primer año de desregulación los yerbateros dejaron de percibir $200.000 millones. El dato surge de una producción de casi 1.000 millones de kilos de hoja verde: mientras el sector reclamaba $500 por kilo, el precio pagado fue de apenas $180.

“Dejamos de percibir $200 por kilo. Multiplicado por la producción total, son $200.000 millones que se le quitaron al sector primario”, detalló.

El problema se repite en la cosecha actual, que aún no tiene cifras finales, pero que muestra el mismo desfasaje de precios. “Es mucho dinero perdido por la irresponsabilidad de Javier Milei y del Gobierno de Corrientes, que tampoco manda su delegado a las reuniones. A esto se suma la mirada cómplice de diputados y senadores misioneros que avalaron sin discusión el problema yerbatero”, enfatizó Sand.

Un conflicto político, económico e institucional

La desregulación de la yerba mate no solo tiene un impacto económico directo sobre los productores y trabajadores rurales, sino que abre un debate político más amplio sobre la capacidad de las provincias para defender sectores estratégicos de su economía regional.

La ausencia de representación de Corrientes en las instancias de negociación, sumada a la falta de un marco de precios de referencia, coloca a los pequeños productores en una situación de vulnerabilidad frente a grandes operadores e industriales.

El reclamo de Sand y de los productores que participaron del abrazo simbólico apunta directamente a tres actores: El Gobierno nacional, al que responsabilizan por “la desregulación y el delito contra los productores”. La Justicia federal, a la que acusan de demorar indefinidamente causas que podrían reparar los perjuicios. Los legisladores nacionales por Misiones, señalados por su falta de defensa del sector en el Congreso.

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