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Yerba: en febrero hubo caídas en el mercado interno y una desaceleración externa

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Mientras el debate de fondo sigue siendo el precio de la materia prima, la cadena yerbatera muestra señales mixtas en el inicio de 2026. La cosecha de hoja verde comienza a tomar ritmo, pero los despachos al mercado interno y las exportaciones evidencian una desaceleración que impacta en el balance general del sector y que contrastan con el cierre del año pasado.

De acuerdo con los datos del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), en febrero se cosecharon 18.126.439 kilos de hoja verde, lo que representa un incremento del 10,35% respecto a enero y una suba del 8,79% interanual. Este crecimiento en la materia prima confirma un buen arranque de la zafra en términos productivos, a pesar de la fuerte disputa por el precio de la hoja verde, que en promedio no supera los 220 pesos, aunque aparecen algunas señales que ubican los nuevos valores entre 380 y 450 pesos.

Sin embargo, el desempeño comercial no acompaña esa dinámica. La salida de molinos alcanzó los 19.261.816 kilos en febrero, con una caída del 10% mensual y del 9% en comparación interanual, lo que refleja un menor ritmo de colocación tanto en el mercado interno como en los canales de distribución, lo que avala el argumento de la industria de no tener rentabilidad para aumentar el precio de la materia prima.

El dato más llamativo aparece en el frente externo. Las exportaciones totalizaron 2.725.681 kilos, con una fuerte contracción del 23,72% mensual y del 30% interanual, marcando un retroceso significativo en uno de los motores clave del negocio yerbatero, que el año había cerrado con un récord. El primer bimestre sumó 6,3 millones de kilos, apenas por debajo del mismo período del año pasado.

Un bimestre en retroceso

En el acumulado de enero y febrero, la yerba mate alcanzó 46.961.725 kilos, frente a los 48.020.466 kilos del mismo período del año anterior, lo que implica una caída del 2,2%.

Dentro de ese total, el mercado interno absorbió 40.662.630 kilos, mientras que las exportaciones sumaron 6.299.094 kilos.

El INYM destaca que este indicador incluye tanto los envíos a centros de distribución como las compras de mayoristas y supermercados, por lo que funciona como un termómetro directo del consumo

En paralelo, el ingreso de hoja verde a secaderos durante el primer bimestre alcanzó 34.552.751 kilos, consolidando el aumento en la oferta primaria. Este desfasaje entre mayor producción y menor salida comercial podría generar tensiones en los precios de la materia prima en el corto plazo, en un contexto donde ya existe discusión abierta entre industria y productores.

En cuanto a las preferencias de los consumidores, no se registran cambios relevantes. Los paquetes de medio kilo concentran el 54,04% de las ventas en el mercado interno, seguidos por los de un kilo con el 41,08%. Entre ambos formatos explican el 95,13% del total, confirmando la estabilidad estructural del consumo.

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El acopio yerbatero comienza con precios más bajos que hace dos años y menos demanda industrial

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La zafra gruesa de yerba mate en Misiones vuelve a arrancar con señales de alarma. Este año, incluso antes de comenzar formalmente, el proceso ya muestra signos de parálisis: varias de las principales industrias del sector anticiparon que no iniciarán el acopio en abril, en un escenario atravesado por la falta de precios de referencia y condiciones productivas que aún no acompañan.

La Cooperativa Flor de Jardín, de Jardín América, puso sobre la mesa una grilla de precios que refleja la dispersión actual del mercado: ofrece $240 por kilo de hoja verde con pago a 120 días, una alternativa mixta de $230 (con $100 al contado y el saldo diferido a 120 días) y un valor de $210 totalmente al contado. La propuesta, además, contempla descuentos adicionales -como costos de cosecha y eventuales penalizaciones por falta de certificaciones-, lo que en la práctica reduce aún más el ingreso efectivo del productor y profundiza las dificultades para alcanzar un precio de equilibrio en la cadena.

El comunicado de la Flor de Jardín refleja ese intento de ordenar un mercado que, en la práctica, funciona sin brújula. Allí se fijan valores escalonados según modalidad de pago, pero que no logran traducirse en acuerdos generalizados. La consecuencia es directa: la zafra no arranca o lo hace a cuentagotas.

“Yerba con mucha semilla aún, por lo que con seguridad no vamos a iniciar el acopio antes del 15 de abril”, explicó un ejecutivo del sector, dejando en claro que el retraso no responde únicamente a una cuestión económica, sino también agronómica. Sin embargo, el trasfondo del problema es otro: la dificultad para encontrar un precio que cierre en toda la cadena.

Hoy, los valores que comienzan a circular -entre $210 y $240 por kilo de hoja verde, según condiciones de pago- no logran conformar a nadie. “Esos 240 pesos nos quedan caros a la industria para pagar y al productor tampoco le sirve. Es malo para toda la cadena”, sintetizó el dueño de una de las principales yerbateras. La frase resume con crudeza el momento: no hay precio de equilibrio.

El contraste con años recientes evidencia un deterioro progresivo. En abril de 2024, en el primer ciclo sin precio sostén del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), tras la desregulación que impuso el presidente Javier Milei, el mercado operó con referencias de entre $290 y $370 por kilo, aunque con fuerte tensión frente a productores que reclamaban cifras mucho más altas. En 2025, los valores se estabilizaron en torno a los $300, todavía lejos de las expectativas del sector primario. En comparación con 2024, los valores ofrecidos ahora son 35 por ciento más bajos, mientras que la inflación fue de 270 por ciento desde que asumió Milei.

Ahora, en 2026, no solo hay una baja nominal de precios -que en términos reales es aún más profunda- sino también una novedad más preocupante: parte de la industria directamente decide no comprar.

Ese freno tiene implicancias inmediatas. Para los productores, significa postergar ingresos en un contexto de costos crecientes. Para los tareferos, implica un retraso en el inicio del empleo estacional. Para la industria, suma incertidumbre en la planificación productiva. Y para el mercado en general, abre interrogantes sobre el abastecimiento y la evolución de los precios en los próximos meses.

El punto de fondo sigue siendo la desregulación del sector. Sin un precio de referencia oficial, el sistema quedó librado a negociaciones directas entre actores con distinto poder de mercado. En ese marco, la falta de acuerdos en un momento clave como el inicio de la zafra expone las tensiones de un modelo que todavía no logra encontrar un nuevo equilibrio.

Así, la cosecha 2026 de yerba mate no solo empieza más tarde: arranca con un nivel de incertidumbre que atraviesa a toda la cadena y que vuelve a poner en debate la sostenibilidad del esquema actual.

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Industria y Gobierno de Misiones abren diálogo por el precio de la yerba, pero aún sin acuerdo

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En medio de la fuerte preocupación por los bajos precios de la materia prima, el Ministerio del Agro y la Producción de Misiones reunió este martes a representantes de las principales industrias yerbateras de la región para analizar la situación del sector y discutir la posibilidad de establecer un precio de referencia para la hoja verde y la yerba canchada. La industria expuso la imposibilidad de establecer un precio uniforme y contrastó las demandas productivas con su propia realidad: aumento de costos operativos, escasa rentabilidad y un endeudamiento que comienza a encender luces de alarma. 

Del encuentro participaron empresas y entidades clave de toda la cadena productiva,la Cámara de Molineros, FedeCoop, además de representantes de la industria correntina, en una convocatoria que desde el Gobierno provincial consideraron significativa por la presencia de todos los actores invitados.

Aunque no se alcanzó un acuerdo concreto, el encuentro dejó un dato político y sectorial relevante: la industria aceptó sentarse a discutir la situación del mercado en un momento marcado por la desregulación del sector y la caída del precio que reciben los productores.

Desde el Ministerio del Agro se planteó ante las empresas la preocupación creciente por los valores que paga el mercado por la materia prima y la necesidad de establecer un piso de referencia que permita ordenar la cadena.

“Detrás del precio que paga el mercado hay actores que pagan menos. Y quienes pagaban mejor terminan bajando para competir, generando una carrera hacia abajo”, explicaron durante la reunión.

Según se expuso, cuando el precio deja de ser la única variable competitiva, aparecen riesgos de competencia desleal vinculados a la calidad del producto, una situación que la cadena ya atravesó en otros momentos.

Desde el sector industrial se planteó que uno de los problemas centrales es la sobreoferta de materia prima, producto -según indicaron- de varios años con precios altos que incentivaron la plantación de nuevos yerbales.

También señalaron dificultades para el acceso al crédito y cuestionamientos vinculados a la presión impositiva, aunque al mismo tiempo reconocieron la importancia de las líneas de financiamiento impulsadas por el gobierno provincial. El otro dato saliente es que la industria también planteó que atraviesa su propia crisis, por aumento de costos operativos y un virtual congelamiento de precios, con la yerba en góndola aumentando por debajo de la inflación. El argumento se basa en números concretos: en conjunto, las principales industrias yerbateras deben a los bancos 230 mil millones de pesos, el equivalente al 83 por ciento de la canchada en stock. 

En el debate también surgieron referencias a los costos de producción, con estimaciones que ubican los valores mínimos entre 330 y 350 pesos por kilo de hoja verde, incluyendo una rentabilidad mínima para el productor.

Sin embargo, ante la propuesta de crear una “pizarra” o valor de referencia, las empresas evitaron pronunciarse sobre cifras concretas.

El principal argumento fue que se trata de un mercado privado en el que cada empresa tiene estructuras de costos diferentes, por lo que consideran difícil establecer un valor único.

Precio de referencia y financiamiento

Desde el Gobierno provincial insistieron en que contar con un valor orientativo podría ayudar a ordenar el mercado y a sostener el sistema productivo frente a las distorsiones actuales.

Además, señalaron que un precio de referencia permitiría mejorar las condiciones de financiamiento del sector, ya que hoy las empresas enfrentan dificultades para obtener crédito mediante warrants debido a la ausencia de valores de mercado claros para la yerba mate.

En ese marco también se mencionó la implementación de herramientas de monitoreo y trazabilidad como el CeTYM, impulsado tras la desregulación del sector, con el objetivo de seguir la evolución de la cadena yerbatera.

Calidad: una preocupación compartida

Uno de los pocos puntos de consenso fue la preocupación por la calidad del producto, un aspecto que, según coincidieron los participantes, puede afectar a toda la cadena si se deteriora.

Durante el encuentro se advirtió que la presión competitiva en los precios podría terminar afectando estándares de calidad y, en consecuencia, poner en riesgo el posicionamiento de la yerba mate en los mercados.

A pesar de la falta de acuerdos concretos, desde el Ministerio del Agro valoraron la reunión como un primer paso para reconstruir el diálogo entre los distintos actores del sector.

“La tarea ahora es sostener una agenda de trabajo permanente”, señalaron autoridades del ministerio del Agro. 

El hecho de que todas las empresas invitadas -incluidas las correntinas- hayan participado fue interpretado como un gesto de apertura en un momento crítico para la cadena yerbatera, que se prepara para el inicio de una nueva zafra en medio de tensiones por los precios y la regulación del mercado.

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Éxodo misionero: crece la cantidad de tarjetas CPF para argentinos que buscan trabajar en Brasil

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El diario brasileño Folha de São Paulo, uno de los más influyentes del país vecino, publicó este fin de semana un extenso artículo en el que analiza el aumento de trabajadores argentinos que buscan empleo en Brasil, con foco en la provincia de Misiones, principal región productora de yerba mate.

El informe pone el acento en un dato que refleja la magnitud del fenómeno: el fuerte crecimiento en la emisión del CPF (Cadastro de Pessoas Físicas), un documento tributario indispensable para trabajar legalmente en Brasil.

Según datos de la Receita Federal, citados por el medio paulista, la cantidad de CPFs otorgados a ciudadanos argentinos pasó de un promedio de unos 8.000 por año entre 2016 y 2021 a cerca de 40.000 en 2025, lo que marca un salto significativo en el interés por acceder al mercado laboral brasileño.

El CPF funciona en Brasil como una identificación fiscal obligatoria para casi todas las actividades económicas: desde firmar un contrato laboral hasta abrir una cuenta bancaria o alquilar una vivienda.

Misiones, en el centro del fenómeno

El artículo sitúa el fenómeno principalmente en Misiones, provincia fronteriza con Rio Grande do Sul, Santa Catarina y Paraná, y principal productora de yerba mate en la Argentina.

Según el reportaje, parte de los trabajadores rurales misioneros comenzó a tramitar el CPF para poder emplearse en actividades agrícolas del sur de Brasil, especialmente en las cosechas de uva, tomate y frutas.

“El número de CPFs concedidos a argentinos aumentó cerca de 8.000 al año entre 2016 y 2021 y llegó a casi 40.000 el año pasado”, señala la publicación brasileña.

Para el medio paulista, este crecimiento está vinculado a la situación económica del sector yerbatero argentino tras la desregulación del precio de la materia prima, que hasta 2023 era fijado por el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM).

Trabajadores misioneros en las cosechas brasileñas

El artículo recoge testimonios de tareferos y productores misioneros que relatan cómo parte de la mano de obra rural comenzó a migrar temporalmente a Brasil.

Uno de ellos es Joaquín Ríos, un trabajador rural de San Pedro que viajó recientemente a la ciudad gaúcha de Pinto Bandeira para participar en la cosecha de uva.

Según cuenta al diario brasileño, en el establecimiento donde trabaja hay cerca de 500 argentinos empleados en tareas rurales.

Otro trabajador, Lucio Rodríguez Velásquez, asegura que viene realizando trabajos estacionales en Brasil desde 2018, en cosechas de tomate, uva y frutillas en distintas localidades del estado de Rio Grande do Sul.

Demanda laboral del lado brasileño

El reportaje también recoge la mirada de dirigentes rurales y empresarios brasileños, quienes destacan el creciente número de trabajadores argentinos en las cosechas.

El presidente del Sindicato de Trabajadores Rurales de Bento Gonçalves, Cedenir Postal, afirmó que la presencia de argentinos en la vendimia viene aumentando en los últimos años.

Según explicó, muchos llegan por recomendación de familiares o conocidos que ya trabajan en el país vecino.

Al mismo tiempo, productores brasileños destacan la experiencia de los trabajadores misioneros en tareas agrícolas, particularmente en la cosecha de yerba mate, donde poseen un conocimiento específico del cultivo.

Un indicador que sigue creciendo

Más allá de las interpretaciones políticas que plantea el artículo, el dato que sobresale es el crecimiento acelerado del CPF entre ciudadanos argentinos, una señal clara del interés por acceder al mercado laboral brasileño.

En regiones fronterizas como Misiones, donde la movilidad laboral entre ambos países forma parte de la dinámica histórica de la zona, el aumento en la tramitación de este documento aparece hoy como uno de los indicadores más visibles de esa tendencia.

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Yerba: aumenta la tensión entre los productores ante un faltazo del presidente del INYM

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La tensión en la cadena yerbatera sumó un nuevo capítulo. Distintas asociaciones de productores expresaron su malestar por la suspensión de una reunión previamente acordada con el presidente del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), Rodrigo Correa y por la falta de respuestas frente a la caída del precio de la materia prima.

El encuentro estaba previsto para el viernes a las 16 horas en el SUM de la Municipalidad de Aristóbulo del Valle, pero -según el documento- fue desprogramado a último momento tras una serie de comunicaciones contradictorias con Correa y directivos del INYM. Ante ese escenario, los productores resolvieron avanzar con una convocatoria amplia para debatir la situación del sector.

En el escrito, las entidades sostienen que desde la asunción del presidente Javier Milei, en diciembre de 2023, el sector atraviesa “quizás el peor momento de su historia”, marcado por una fuerte caída del precio de la hoja verde y la eliminación de herramientas regulatorias.

Apuntan específicamente a los decretos 70/2023 y 81/2025, que limitaron facultades del INYM en materia de fijación de precios y regulación del mercado. Según los productores, la pérdida de esas atribuciones dejó al sector sin un instrumento clave para equilibrar la cadena y proteger a los pequeños y medianos yerbateros.

“¿Quién puede subsistir en la Argentina de hoy, donde el combustible y otros servicios esenciales no paran de subir, con un promedio de rendimiento de 6 mil kilos por hectárea, cobrando 180 pesos por kilo y con pagos a 120 días o más?”, plantean en el documento.

“A través de este escrito, evidenciándose claramente que la política de desregulación provoca un criminal deterioro socio económico, les solicitamos formalmente, señor Rodrigo Correa, que gestione, desde el lugar que ocupa en la Institución y ante quien corresponda, la devolución de todas las facultades del INYM y que cese el desguace de normativa y de la estructura de la Institución, que se aceleró a partir de su presencia”, señala el acta firmado por los productores.

Además, citan estudios sectoriales que señalan que la caída del precio no responde a un exceso de producción, ya que los volúmenes prácticamente no variaron en los últimos años mientras que la demanda total creció de manera sostenida entre 2021 y 2025.

Pedido de restitución de facultades al INYM

Las asociaciones sostienen que el INYM debe recuperar “todas las facultades” que le otorga la Ley 25.564, incluyendo la capacidad de fijar precios, controlar calidad, garantizar trazabilidad y poner en marcha programas acordes al Plan Estratégico del sector.

Consideran que el organismo es una herramienta de gobernabilidad para resolver conflictos y sostener la competitividad, y advierten que la desregulación provocó un deterioro socioeconómico que golpea principalmente a los productores primarios.

En la nota también se enfatiza el impacto social del escenario actual, con productores que -según afirman- deben enfrentar aumentos en costos de combustible, insumos y servicios mientras perciben valores por debajo de los costos de producción.

Frente a la falta de respuestas institucionales, los productores convocaron a una asamblea abierta este viernes por la tarde en Aristóbulo del Valle. El objetivo fue debatir la crisis, definir posicionamientos y analizar posibles medidas de acción.

Las entidades firmantes incluyen representantes de asociaciones de productores, cooperativas y organizaciones vinculadas al sector yerbatero, quienes ratificaron su voluntad de diálogo pero reclamaron un encuentro “personal, amplio y diverso” para abordar la situación.

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