Daniel Artana

Problemas nuevos y viejas discusiones

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En los últimos meses, algunos observadores han manifestado su preocupación sobre la marcha de la economía. Sin embargo, los datos que acaban de publicarse sobre el estimador del PIB del mes de diciembre han sido mejores a los esperados. Además de que se corrigieron al alza los meses previos, se observó un aumento muy importante en el último mes del año que fue impulsado no sólo por una excelente cosecha fina y por la actividad minera (hidrocarburos) sino también por crecimientos interanuales de dos dígitos en pesca, la actividad financiera y electricidad, gas y agua.

Si se compara el promedio del año pasado con el de 2023, se observa que 8 de los 14 sectores han mejorado su nivel de actividad y el resto todavía se encuentra peor. Dentro de los sectores que todavía tienen problemas, revisten algunos que son trabajo intensivos (definidos como aquéllos que tienen un mayor porcentaje del empleo total que del PIB total). Este es el caso, por ejemplo, de la construcción y el comercio mayorista y minorista y de varias actividades de servicios, pero también tienen un nivel de actividad menor al registrado en el año 2023 algunos sectores capital intensivos, como la industria manufacturera. Del mismo modo, se observa que dentro de los que han mejorado la actividad en los últimos dos años, hay algunos capital intensivos (como el agro y la minería) y otros trabajo intensivos, como el sector de hoteles y restaurantes o las actividades inmobiliarias y financieras. En resumen, no parece haber un patrón muy claro que muestre con elocuencia que los sectores que se expanden son sólo aquellos que usan poca mano de obra.

Durante los últimos meses del año 2025, se observó una reducción de 2% real en los salarios privados formales y de 4% real en los públicos, mientras que los informales mejoraron 2% (aunque registraron caídas durante noviembre y diciembre). Esto puede haber afectado negativamente las decisiones de consumo de las familias y podría explicarse porque las paritarias se cierran para varios meses y la inflación proyectada resultó ser menor a la que finalmente se observó durante el último trimestre del año.

Sin embargo, los trabajadores arrastran una pérdida de ingresos mucho más significativa si se consideran los momentos recientes de mejores salarios reales. Por ejemplo, en el caso del trabajador privado registrado, los ingresos de diciembre de 2025 eran 18% menores que los de marzo de 2018 o 24% más bajos que los de noviembre de 2015. Sin embargo, esos niveles de ingresos probaron ser insostenibles para las cuentas externas de la Argentina. En aquellos años, el déficit externo alcanzó cerca del 3% del PIB en 2015 y casi 6% en 2018. Cuando se redujo el flujo de fondos externos, el tipo de cambio sufrió un salto abrupto y los salarios perdieron contra la inflación. En resumen, no hay magia posible. Los salarios reales en el largo plazo pueden crecer al mismo ritmo que la productividad. Si está se estanca, como ha ocurrido en la Argentina durante las últimas décadas, no hay espacio para mejoras sostenibles de ingresos.

En el frente externo aparecen varios puntos que han despertado interés, entre otros, la reducción de importaciones, la apreciación del tipo de cambio nominal, la acumulación de reservas y el uso de éstas para pagar deuda o fortalecer la posición de reservas netas del BCRA.

La reducción de importaciones guarda alguna relación con el nivel de actividad que se había estancado hasta noviembre, pero también ha influido la normalización de un adelanto en las compras a la espera de una devaluación post elecciones que no ocurrió. Por ejemplo, las compras mensuales de insumos intermedios se habían disociado de la evolución de la producción industrial. Tarde o temprano se debía volver a cierta normalidad.

El tipo de cambio nominal se ha apreciado más que otras monedas, aún a pesar de que el BCRA compró muchos más dólares que lo proyectado a finales del año pasado. Hay cuestiones puntuales como la normalización de la demanda de divisas para atesoramiento, que volvió en noviembre y diciembre a los niveles del primer semestre (alrededor de US$ 1.500 millones por mes) comparado con algo más de US$ 5.000 millones durante los meses de julio a octubre, de incertidumbre electoral. Durante el mes de enero, hubo un rebote de alrededor de 50%, pero habrá que esperar a los próximos meses para poder estimar cuál es una demanda “normal” de divisas de las familias.

También se profundizó el financiamiento neto a empresas y provincias y ayudó la excelente cosecha fina. Pero hay un debate de mediano plazo. Por un lado, en la medida en que se concrete el shock previsto en las exportaciones de minería e hidrocarburos, en el mediano plazo habría un salto de ventas al exterior de alrededor de US$ 20.000 millones. Y si la economía continúa su proceso de normalización, la dolarización de ahorros debería ceder aún con la cuenta capital abierta (digamos unos US$ 10.000 millones menos). Esto sería bastante mayor a la normalización en los pagos al exterior de empresas todavía restringidos por el cepo y requeriría de un aumento equivalente en la demanda por importaciones de bienes y servicios o pagos netos de deuda al exterior para repetir valores históricos del tipo de cambio real. Obviamente que puede interceder el BCRA comprando divisas para terminar de resolver una debilidad del programa en curso, pero terminado el proceso de remonetización y alcanzada una inflación “normal”, el señoreaje sólo permitiría compras no esterilizadas por alrededor 0.5% de PIB al año. Un Tesoro con más sobrante de pesos que pueda cancelar deuda ayudaría. Si bien no es tarea fácil de lograr, sería positivo que se tratara de alcanzar un superávit primario de 2.5% del PIB como se acordó con el FMI en abril de 2025. Puesto de otra manera, el influjo de dólares es de los privados y el que debería cancelar deuda neta (o mejorar sus activos) es el gobierno. Esto requiere que el BCRA o el Tesoro tengan ingresos suficientes para poder completar esa tarea.

Algunos analistas plantearon alguna objeción al uso de las divisas compradas en el mercado para eventualmente reducir la deuda externa pública. En la medida en que el swap de monedas con Estados Unidos sea creíble, cancelar un pasivo no es muy diferente que acumular un activo líquido. Pero si se pierde esa opción, entonces parecería que un activo líquido da algunas opciones de manejo adicionales, al menos en el cortísimo plazo.

Finalmente, el conflicto en Medio Oriente plantea algunas oportunidades y desafíos que obviamente dependen de cuál sea su duración. El primer efecto sobre las exportaciones argentinas es positivo. Por cada US$ 10 que aumente el precio del petróleo en el mercado internacional, las exportaciones aumentarían en alrededor de US$ 3 millones por día. Al mismo tiempo, hay un efecto negativo sobre los subsidios que todavía paga el Tesoro Nacional porque aumentaría el costo marginal de la energía eléctrica que se produce con derivados del petróleo. También es de esperar que en un escenario de mayor incertidumbre global aumente el riesgo país y se fortalezca algo el dólar americano.

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Ante una gran oportunidad

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Se abre una oportunidad para promover reformas estructurales ambiciosas. Queda pendiente mejorar las reservas del BCRA, y hay espacio para que esta compra de divisas se realice sin esterilizar.

El resultado de las elecciones del 26 de octubre ha sido muy positivo para el funcionamiento de la economía argentina. En la previa de las elecciones, había una gran tensión financiera que contaminaba a la economía real (aplacada, sólo en parte, por la ayuda del gobierno de Estados Unidos). Las exorbitantes tasas de interés en pesos no eran suficientes para evitar que el tipo de cambio alcanzara el techo de la banda de flotación y ello tenía consecuencias sobre el nivel de actividad y algunas decisiones de consumo.

Se percibía un riesgo político creciente desde el resultado en las elecciones bonaerenses del 7 de septiembre y también las consecuencias de algunos errores en decisiones de política económica. El resultado de la elección del domingo 26 no sólo le dio al gobierno más musculatura de la esperada en el Congreso, lo cual debería ayudar a lograr reformas más potentes, sino que redujo significativamente la probabilidad de que a fines de 2027 regrese al poder una fuerza política que todavía pregona la necesidad de un nuevo default y no reniega de sus errores que resultaron en déficits fiscales financiados con emisión y, por lo tanto, en tasas de inflación astronómicas.

Esa menor probabilidad de retornar al populismo debería ayudar a motorizar inversiones. Nadie hunde mucho capital en una economía si espera que le cambien las reglas de juego en forma arbitraria al poco tiempo. Los congelamientos de tarifas, las modificaciones a la libre disponibilidad de divisas aprobada por ley y alteraciones a la estabilidad tributaria son algunos ejemplos del comportamiento oportunista del populismo vernáculo en el pasado no tan lejano.

El resultado electoral también debería favorecer la aprobación de reformas estructurales más ambiciosas. En el campo laboral, hay problemas con la rigidez contractual, los costos del cese laboral, la litigiosidad y los costos impositivos y no impositivos. Los problemas de rigidez no sólo incluyen a la negociación colectiva que impone las mismas condiciones para realidades muy diferentes entre provincias. La Argentina tiene poca flexibilidad a la hora de hacer contratos a tiempo parcial o temporarios. La indemnización por despido, calculada como un mes de sueldo por cada año de antigüedad, es alta en la comparación internacional, pero la litigiosidad la eleva aún más y lo mismo aplica para los riesgos del trabajo. Una posible solución es fusionar el fuero laboral con el comercial, pero se requiere también que las provincias resuelvan los problemas que se generan en su ámbito de competencia. Además, es necesario establecer criterios más acotados y precisos para reducir los márgenes de interpretación de la ley. Finalmente, la Argentina tiene la mayor brecha entre costo laboral y salario neto de la región, pero reducirla requiere recursos fiscales alternativos. Además, los sindicatos obtienen ingresos anormalmente elevados, sin que se perciba una contraprestación para el trabajador. Reducir este “impuesto con recaudación privatizada” debería ser una prioridad de la reforma.

En materia tributaria, los problemas que aquejan a la “competitividad” se originan en los impuestos a las transacciones financieras, las retenciones, el impuesto a los ingresos brutos, el impuesto de sellos y la tasa de seguridad e higiene. El problema es que éstos recaudan alrededor de 7% del PIB y que intervienen los tres niveles de gobierno. La reducción en el número de impuestos no es una reforma relevante; lo importante no es la cantidad de impuestos sino los problemas que cada uno de ellos generan. Simplemente pensemos que el sistema tributario argentino sería todavía peor que el actual si se reemplazaran todos los impuestos por un “gran impuesto a los ingresos brutos”. Y modificaciones en el impuesto a las ganancias de las personas físicas que reduzcan el peso del impuesto no disminuyen costos de las empresas, reducen la recaudación y afectan la capacidad distributiva del gravamen.

Finalmente, el resultado electoral ha reducido significativamente el riesgo político. Pero la economía necesita volver a los niveles de tasas de interés que regían antes del 15 de julio. Es posible que ello no resulte en un tipo de cambio más depreciado que el actual si se consideran sólo los flujos de oferta y demanda de divisas privados. Pero queda pendiente mejorar las reservas del BCRA y ello va a requerir que, como estaba previsto en el acuerdo con el FMI, la autoridad monetaria compre divisas dentro de la banda de flotación. La ventaja es que hay suficiente espacio para remonetizar la economía partiendo de niveles muy bajos de la cantidad de dinero transaccional.

El cuadro adjunto compara distintos agregados monetarios medidos en porcentaje del PIB para los meses con inflación menor o igual al 2% desde 2003 a la fecha, lo ocurrido en un periodo sin cepo y la situación actual. Se puede ver que existe espacio para remonetizar, lo que permitiría comprar reservas sin esterilizar su efecto monetario.

En cambio, las compras de divisas para atender pagos de deuda pueden reducirse o dejar de ser necesarias si se accede a los mercados de capitales, lo que ahora parece posible por la ayuda americana.

En ese contexto, las opciones pasarían por avanzar hacia una flotación sin bandas, sin reservas netas y con el swap negociado con el gobierno americano como un sustituto temporario de esa fragilidad en los activos del BCRA.

O, alternativamente, modificar las bandas subiendo el techo y sobretodo el piso para tratar de evitar la tentación de fortalecer el peso antes de que lluevan exportaciones e inversiones.

Como puede verse, los desafíos siguen siendo importantes, pero el gobierno parece haber aprendido de algunos de sus errores. Esperemos que el 26 de octubre se haya abierto la puerta para empezar a recuperar tanto terreno perdido.

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Logros y desafíos

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Hubo logros importantes durante el primer año y medio de gobierno, pero aparecen nubarrones en el frente externo. Sin embargo, la disciplina fiscal y la flotación cambiaria deberían ser suficientes para evitar que los pronósticos catastróficos se materialicen.

Se han cumplido 18 meses del nuevo gobierno y los indicadores económicos han sido favorables. Tanto el PIB como el consumo privado han mostrado recuperaciones en forma de V y lo mismo puede decirse de los salarios privados formales y de los informales (con los problemas de medición que tiene esta última variable). Junto con la reducción de la tasa de inflación mensual de 10% en los cinco meses que van de julio 2023 a noviembre de ese año a una del orden del 2% mensual, eso ha permitido una disminución importante en la pobreza y la indigencia.

A su vez, la tasa de inversión medida a precios constantes alcanzó en el primer trimestre del año al 21%, ubicándose cerca de los máximos, aunque a precios corrientes fue de sólo 15%, probablemente explicado por un cambio en la composición de la inversión (menor construcción y más equipo durable).

Sin embargo, la evolución de las cuentas externas plantea algunas dudas. El déficit devengado de la cuenta corriente del balance de pagos en el primer trimestre de 2025 fue de US$ 5200 millones y el de caja de US$ 4200 millones. En ambos casos, ello se explica por una reducción en el superávit de bienes y un aumento en el saldo negativo de turismo, que alcanzó 1.3% del PIB durante el primer trimestre, cerca del máximo observado durante el mismo período de 2018. La cifra de déficit de turismo devengada es incluso mayor, reflejando que las familias utilizan dólares propios sin pasar por el mercado de cambios.

Ello naturalmente lleva a un debate sobre el nivel de tipo de cambio real, potenciado porque a fines de junio expiró la reducción temporaria en los derechos de exportación del maíz y la soja que alentó una importante liquidación del sector en el segundo trimestre del año, lo que seguramente fue en parte influido por un anticipo de ventas que habrían ocurrido en el segundo semestre.

Desde que empezara el nuevo esquema cambiario de bandas de flotación, el tipo de cambio nominal se depreció alrededor del 10%. Junto con una depreciación del dólar a nivel global, ello generó que el tipo de cambio real multilateral de la Argentina se depreciara casi 8% durante el primer semestre del año.

Pero, en definitiva, en un esquema de flotación, el tipo de cambio obedece a la oferta y demanda. Es cierto que desde mediados de abril no estuvo presente la demanda del sector público nacional que se suponía iba a comprar divisas para mejorar las reservas netas del BCRA y para hacer frente al servicio de deuda pública. Sin embargo, sobre el final del semestre, el Tesoro decidió comprar alrededor de US$ 200 millones en bloque y, antes de eso, se colocaron bonos en pesos contra dólares y se hizo un segundo REPO para acercarse a cumplir con la meta de reservas netas acordada con el FMI que permite utilizar, para tal fin, endeudamiento por encima de US$ 1.500 millones.

En otras palabras, se eligió acumular reservas vía la política de deuda pública y no por medio del señoreaje que era lo que podía preverse de la lectura del informe del equipo técnico del FMI.
También es cierto que el BCRA vendió futuros durante mayo por el equivalente a US$ 1500 millones, pero esa intervención habría menguado en junio.

En cualquier caso, para los casi cuatro meses que restan del ciclo electoral es importante tener en cuenta que:
a) El BCRA tiene suficientes reservas para controlar un ataque especulativo contra el techo de la banda de flotación porque, si ello ocurriera, puede utilizar incluso las divisas que le desembolsó el FMI.
b) La tasa de interés en pesos también es un factor que puede incentivar a una menor demanda de divisas. Por ejemplo, la tasa Badlar medida en términos reales fue en promedio neutra durante el primer cuatrimestre del año y pasó a ser 8% real anual positiva durante mayo y junio (medida contra la inflación núcleo).
c) Debería esperarse que continúe el flujo de préstamos a provincias y empresas privadas y, además, debería revertirse el saldo negativo de la inversión extranjera directa que se observó en el balance cambiario del BCRA durante los primeros cinco meses del año.
d) El BCRA tiene todavía margen de US$ 7.000 millones para intervenir en el mercado de futuros. Sería prudente no utilizarlo y dejar que el peso se deprecie algo si esa es la tendencia, pero en cualquier caso, el margen existe.

En resumen, existen varios problemas que resolver, pero la disciplina fiscal y la flotación cambiaria deberían ser suficientes para evitar que los pronósticos catastróficos se materialicen

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Artana estimó que la inflación seguirá cayendo en mayo

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“La preocupación de la gente ha cedido un poco”, sostuvo el economista. El economista Daniel Artana estimó que la inflación continuará cayendo en mayo y señaló que a raíz de este comportamiento la sensación es que la preocupación de la gente por el aumento de los precios “ha cedido un poco”.

“Nuestra medición mostró que la inflación en la primera semana de mayo fue de 1,8% y es un buen dato. La tendencia descendente de la inflación continuaría en mayo”, sostuvo en declaraciones al programa “Esta Mañana” por Radio Rivadavia.

El economista destacó que si bien la tasa de inflación es “extravagante” y similar a la de abril del año pasado, ahora “la situación es diferente y eso da cierto alivio”.

“La situación es distinta porque limpiaste el déficit fiscal y los fundamentos básicos macroeconómicos están más sólidos”, subrayó Artana.

Respecto a la discusión acerca del nivel de tipo de cambio consideró  que hay indicadores que marcan una alerta y otros que aún muestran una situación manejable.

“Cuando miras el tipo de cambio real como lo mide el BCRA te da la sensación que estás en un tipo de cambio bajo y que te podes meter en un atraso cambiario, pero cuando miras otra medida de tipo de cambio, como por ejemplo contra los costos laborales, te da que la Argentina está recontrabarata “porque los precios se movieron más rápido que los salarios”, explicó.

Por lo tanto, afirmó que “algunos indicadores te sugieren que te estás metiendo en un lío y otros no”.

Artana advirtió que “este atraso en los salarios va a durar poco” y por eso evaluó que “tal vez no hoy, pero en unos meses,  te podés meter en un problema” de atraso cambiario.

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¿Cómo encarar la crisis económica? Daniel Artana ofrece claves en una entrevista esencial

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En una charla con Economis, el economista Daniel Artana ofreció claves de cara a los próximos comicios. Explicó que estamos ante “un Banco Central que no tiene reservas, con un gobierno que no tiene acceso al financiamiento y, por lo tanto, le da la maquinita y sobran pesos” que nadie quiere porque tenemos una inflación muy alta y los pesos pierden valor a un ritmo de 10 o 12% mensual”. Además cargó contra Javier Milei por sus declaraciones “a mi juicio, poco felices del candidato que ganó las primarias, prácticamente diciéndole a la gente que tenía que huir del peso”.

La Confederación Económica de Misiones (CEM) y la Cámara Argentina de Comercio (CAC) se unieron para organizar una fascinante charla titulada “Contexto Político y Económico 2023”. Este evento se abrió a la comunidad empresarial y emprendedora de Misiones, brindando un espacio para analizar el estado actual del país a través de las perspicaces voces del economista Daniel Artana y el filósofo y ensayista Santiago Kovadloff.

En la previa de su charla Daniel Artana charló con Economis sobre las Perspectivas Económicas y Desafíos para Argentina en un contexto de mucha ansiedad preelectoral.

¿Qué perspectivas hay? ¿Se pueden hacer proyecciones de lo que va a ser la actividad económica con esta ansiedad que hay de cara a las elecciones?

Siempre se pueden hacer proyecciones. Lo que pasa es que se ha complicado un poco porque en una situación de fragilidad, con un Banco Central que no tiene reservas, con un gobierno que no tiene acceso al financiamiento y, por lo tanto, le da la maquinita y sobran pesos que nadie quiere porque tenemos una inflación muy alta y los pesos pierden valor a un ritmo de 10 o 12% mensual. En el medio de esa situación de gran fragilidad tuvimos las declaraciones, a mi juicio, poco felices del candidato que ganó las primarias, prácticamente diciéndole a la gente que tenía que huir del peso.

En parte por los errores del gobierno, en particular las decisiones de Massa de regalar plata que no tiene el Estado argentino. Y esta declaración imprudente ha complicado la situación aún más. Lamentablemente va a complicar a la gente en particular, a la gente de menores recursos, al trabajador, al jubilado, que no tiene la forma de defenderse de un salto en el tipo de cambio que hemos tenido.

Hay empresas que han tenido que frenar su producción, hoy se dio el caso de General Motors, justamente porque ante esta falta de dólares también se genera falta de insumos, lo que también complica más la situación de previsibilidad económica.

Bueno, lo que ha pasado ahí es que desde el año 2022, Argentina tiene un sistema bastante kafkiano para importar, porque hay que pedir autorización para poder importar y después tienen que pedir a la Secretaría de Comercio, lo que se llaman las SIRAs, y después tienen que pedir autorización al Banco Central para que te permita pagar. Lo que ha venido ocurriendo es que el Banco Central ha venido cambiando la normativa y atrasando el momento en el que las empresas pueden pagar al exterior, con lo cual ha obligado, de hecho, a las empresas que quieren mantener su nivel de actividad y por lo tanto necesitan insumos o equipos de capital importados, las ha obligado a endeudarse con sus proveedores del exterior, con sus casas matrices o sus proveedores del exterior.

Esa deuda, según uno la puede estimar mirando los datos oficiales, tiene un incremento en la deuda no deseado de alrededor de 15.000 millones de dólares a marzo, hoy debe andar por alrededor de 20.000 millones y en algún momento los proveedores del exterior se cansan, hoy le cortan el financiamiento, porque hay algún riesgo de que las empresas no puedan acceder a los dólares para poder regularizar esa situación en un plazo corto. Y por lo tanto empieza a aparecer esta cuestión, como la que vos comentabas de General Motors, que aparentemente ha tenido que paralizar o cortar algún turno producto de la falta de insumos importados.

¿Cómo se sale de esto?

Se sale haciendo buena política económica, entendiendo que la primera cuestión es que Argentina tiene que bajar a niveles internacionales la tasa de inflación, eso en el contexto actual de Argentina, yo diría, excepto si uno le pregunta a economistas del gobierno, hay bastante consenso entre los economistas de que hay que resolver el tema fiscal, porque Argentina tiene lo que llamamos los economistas de dominancia fiscal.

Como el gobierno no tiene acceso al financiamiento, cuando tiene déficit le da la maquinita, y cuando le da la maquinita, eso pega en la brecha cambiaria, pega en la tasa de inflación, obliga a devaluar, etc. Entonces hay que resolver eso. Lamentablemente el ministro candidato ha agravado la situación fiscal, bajando impuestos y aumentando gastos cuando el gobierno no estaba en condiciones de hacer frente a eso. Deja una herencia muy pesada para el que asuma como Presidente o Presidenta el 10 de diciembre, sea él o alguno de los otros dos candidatos que tienen chance.

Después de eso uno tiene que ir destrabando la cantidad de regulaciones, impuestos disparatados que tiene Argentina que afectan al que quiere producir en la Argentina. Y producir es un concepto amplio, no es solo la industria, el agro, la minería, el comercio, todas son actividades productivas. Y hoy en la Argentina un empresario tiene que lidiar, además de con las complicaciones que tiene su negocio en cualquier parte del mundo, es qué van a querer los consumidores del producto, cómo llego a los consumidores, cómo bajo costos para poder ser más competitivo cuando exporto al resto del mundo, cuando compito con importaciones.

En la Argentina tienen que pasar una parte importante del talento empresarial, haciendo cola en la Secretaría de Comercio, haciendo cola en el Banco Central, respondiendo a regulaciones kafkianas. Es muy difícil ser empresario en la Argentina. Entonces eso genera una pérdida de oportunidades enorme. La Argentina es un país que tiene enormes oportunidades, lamentablemente no las podemos capitalizar porque tenemos una política pública que es un desastre. Y lamentablemente este gobierno, yo lo he dicho hace mucho tiempo, nunca tuvo un diagnóstico correcto de cuáles eran los problemas de Argentina y por lo tanto nunca pudo encontrar la solución.

Misiones tiene un contexto muy particular que es la frontera con Paraguay y con Brasil, que son socios o competencia, en la producción agraria y agropecuaria y acá arraigó mucho la idea de el proyecto de uno de los candidatos que es el proyecto dolarizador. ¿Cómo producir en un contexto dolarizador y no caer en la crisis que tuvimos en los ´90 donde éramos demasiado caros en dólares en relación a nuestros vecinos?

A ver, hoy estamos en lo opuesto, somos demasiado barato en dólares. Ahora, en definitiva, el atraso cambiario que hubo en los ´90 fue consecuencia de la inconsistencia en las políticas públicas. Argentina tenía un tipo de cambio fijo de uno a uno y expandió el gasto público en aquel momento en dólares. En la década del ´90 se multiplicó, no recuerdo bien el número, pero se duplicó y en algún momento eso no estuvo más disponible.

El atraso cambiario puede producirse por buenas noticias y uno tendrá que lidiar con eso, por ejemplo, nos llueven exportaciones porque subieron nuestros precios de exportación, entonces por el mismo esfuerzo productivo nos dan el doble de dólares o puede producirse por las malas razones y eso lo hemos visto en los ´90, lo hemos visto en los primeros dos años de la presidencia del ingeniero Macri donde el gobierno se endeuda en el exterior y eso trae un montón de dólares que atrasan el tipo de cambio. Ahora, eso no es genuino.

Entonces, si uno corrige el problema fiscal y además no creo que haya mucho financiamiento ahora para la Argentina, ese riesgo no está. Ahora, después, si la Argentina va a ser un país donde vamos a ser caros en dólares porque de repente nos llueven dólares de exportación, fue muy bien lo que nosotros hacemos, bueno eso habrá que bancárselo de alguna manera, pero no creo que ese sea el problema.

O sea, uno puede dolarizar y tener salario de mil dólares por mes o puede dolarizar con salario de 200 dólares por mes. Va a depender de otras cuestiones y obviamente que sería mejor que dolaricemos con mil dólares por mes. Hoy no parece que esté disponible ni parece que sea la idea de la Libertad Avanza, que en alguna medida está fogoneando un tipo de cambio más alto para dolarizar con los pocos dólares que entiendo yo pueden conseguir. Por un problema de dolarizar sin dólares es medio complicado, es como buscar cuadrar de círculo.

Ayer el candidato a la libertad avanza en una entrevista en Crónica decía que ya tenía, según él, confirmado con un fondo de inversión que iban a traer 60 mil millones de dólares para que él pueda dolarizar. No dijo a cambio de qué, pero sería algo irreal.

La primera cuestión es que yo no creo que Argentina tenga capacidad de endeudarse 60 mil millones de dólares hoy. Piensen ustedes que toda la deuda que Argentina tiene con los privados, la que salió de la reestructuración innecesaria que hizo el ex ministro Guzmán es de alrededor de 90 mil millones. Estamos hablando de expandir eso.

Hoy el riesgo país argentino muestra que si Argentina quisiera flotar un bono hoy tendría que pagar 30 por ciento en dólares anual. Entonces yo no creo que Argentina tenga esa capacidad de endeudarse. Pero bueno, en realidad cuando se le han pedido precisiones a Milei, el no las da. Él dice que tengo un fondo y yo puedo decir que tengo dólares y qué se yo. Estoy a beber para creer lamentablemente, pero capaz que los tiene, pero me parece parte de un discurso de campaña electoral.

¿Y qué debería hacer el empresario hoy? De acá hasta el 22 de octubre.

Yo creo que esto va a depender un poco porque hoy se ha metido en mucha ansiedad. Hoy esto está más guiado por una cuestión de expectativas. Si te están diciendo que van a dolarizar y te sugieren que dolarizar un tipo de cambio recontralto es lo que le cierra al candidato que ganó las primarias y ese candidato gana las elecciones, bueno, vas a tener que seguir teniendo inestabilidad porque la gente se anticipa. Pero eso va a depender mucho del resultado electoral.

Yo creo que si esto termina en un balotaje entre Javier Milei y Sergio Massa vamos a seguir teniendo mucho ruido macroeconómico. O sea, hasta que no se defina quién es el próximo presidente. Sí, bueno, hasta que no se define cuáles sean sus políticas. Y acá no hay mucho tiempo para aprender en el trabajo, como dicen los americanos, son the shoplearners. Acá hay que tener muy claro lo que hay que hacer porque la situación es delicada. Sin reservas en el Banco Central y con reservas negativas en el Banco Central hay que acertar rápido porque si no la situación se puede complicar más todavía.

¿El que gane no va a tener los 100 días de gracia?

No, va a tener que tomar medidas para tratar de aprovechar esos 100 días y que esas medidas puedan ser aprobadas. Y eso, acá, mira, en economía hay una cuestión central que si uno puede tener un gran programa económico pero si no genera confianza es muy cuesta arriba. Aún cuando tengas el mejor equipo económico y el mejor programa económico.

Ahora, si no tenés el mejor equipo económico y el mejor programa económico es muy difícil generar la confianza. Entonces es muy importante que el programa sea ambicioso, que tenga apoyo legislativo, que resuelva las dudas que hoy tienen. No los inversores internacionales, que tienen los argentinos. Porque los primeros que desconfiamos de todo esto somos nosotros los argentinos.

Entonces, una vez que se anuncia el equipo económico, se anuncia el programa económico, pasa por el Congreso y la gente dice, oh, capaz que esto funciona. Ahí, mágicamente, vas a tener un montón de alivio. Ahora, si estamos a, no sé, marzo del año que viene y todavía estamos dando vuelta respecto a lo que hay que hacer, en el medio de la inflación se aceleró y el gobierno va a ir a pie con bola, si el Congreso no lo apoya. Y ahí la cosa se va a complicar.

Es muy importante generar confianza y eso hoy no se genera con biribiri. Se genera con acciones concretas porque la Argentina no tiene credibilidad. El gobierno argentino no le despierta credibilidad a la Argentina como marca.

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