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Fate, un síntoma

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Cuando en las próximas horas el Senado convierta en ley la Reforma Laboral -concebida con la premisa de aliviar cargas empresarias y bajo la promesa, todavía incierta, de dinamizar la creación de empleo- el presidente Javier Milei sumará una nueva pieza a su arquitectura económica. En poco más de dos años de gestión, ese engranaje ya incluye el mega DNU de desregulación, la Ley Bases, un presupuesto moldeado por el ajuste y dos salvatajes financieros: uno del Fondo Monetario Internacional y otro del siempre gravitante “Tío Donald” en Estados Unidos. 

Sin embargo, más allá del sostenido superávit financiero, los resultados concretos exhiben una fragilidad evidente. La inflación, lejos de estar bajo control, continúa mostrando una tendencia ascendente desde mayo del año pasado, aun en un contexto de fuerte intervención y cuestionamientos sobre la credibilidad de las estadísticas oficiales.

Mientras se celebra la flexibilización laboral, el cierre de Fate se transformó en un síntoma de la agonía económica: 920 despidos en un miércoles negro, que desnudó los efectos de la apertura de importaciones al mismo tiempo que una desprotección de la producción nacional. No es, ni cerca, un problema exclusivo de la única fábrica de neumáticos de capital nacional, sino un caso testigo de un mal de época que provocó la pérdida de 21.938 empleadores desde diciembre de 2023 (30 por día) y la destrucción de 290.600 puestos de trabajo registrados –más de 400 puestos por día-.

Nadie en el oficialismo puede explicar cómo la Reforma Laboral ayudará a recuperar ese empleo perdido. La oposición y los menos crédulos advierten que eso no sucederá. 

No es que no se crea en las buenas intenciones del Gobierno, sino que los antecedentes no son positivos. La reforma es muy similar a otra que se aprobó a los apurones en los primeros meses del gobierno de Fernando De la Rúa. La recordada “ley Banelco” se emparenta con el proyecto actual, que retoma, casi sin matices, los mismos ejes que ya se intentaron en el pasado: ampliación del período de prueba, descentralización de la negociación colectiva, debilitamiento de la ultraactividad de los convenios, habilitación de modalidades contractuales precarias, reducción o pago parcial del salario y la imposición de cláusulas atadas a la productividad. 

El Gobierno tuvo que quitar el artículo 44, que incluía el “exceso” de imponer descuentos de hasta el 50 por ciento por enfermedad para los trabajadores. 

El conjunto tiene una lógica repetida en otros tiempos de la Argentina: hay que sufrir el presente para aspirar a un futuro, potencial, lejano, que será mejor. Álvaro Alsogaray pedía resignación con su célebre “hay que pasar el invierno”; en 1961, Roberto Alemann insistía en que “suframos hoy, que mañana estaremos bien”. En 1989, Carlos Menem ensayaba el optimista “estamos mal, pero vamos bien”; en 2001, poco antes del estallido, Fernando de la Rúa aseguraba que “lo peor ya pasó”; en 2016, Mauricio Macri prometía “el segundo semestre” y “la luz al final del túnel”. 

En 2024, Javier Milei hablaba de una “salida en V corta” también en el segundo semestre. Distintos contextos, distintas recetas y signos políticos, pero una constante narrativa: la promesa de que el sacrificio presente será recompensado en un futuro inmediato que, casi siempre, se anuncia más cercano de lo que la realidad termina permitiendo.

La reforma laboral fue aprobada en Diputados en medio de un paro general de la CGT. Contundente. El cuarto en la era Milei, que ya se convirtió en el tercer presidente con mayor número de huelgas, detrás de De la Rúa y Raúl Alfonsín. Según la central obrera, se trata del primer paso de una resistencia a la reforma, que seguramente terminará siendo judicializada y con escaso apoyo político: Un monitoreo de la consultora Zentrix sobre la reforma laboral impulsada por el presidente Javier Milei muestra un cambio significativo en la percepción social. En noviembre de 2025, el 55% de los consultados se manifestaba a favor de la reforma, mientras que el 39% se declaraba en contra. Sin embargo, en la medición de febrero de 2026, el apoyo descendió al 48,6%, mientras que el rechazo escaló al 45,2%.

En nombre de la “modernización”, el núcleo del planteo apunta a flexibilizar las condiciones laborales bajo la premisa de dinamizar el mercado de trabajo.

Ese esquema en el año 2000 fue impulsado en su momento por la ministra de Trabajo de la alianza: Patricia Bullrich, promotora también del descuento del 13 por ciento a estatales y jubilados. La promesa era la misma: la flexibilización sería el camino para generar empleo. Un argumento similar usó la senadora, ahora libertaria, Patricia Bullrich para defender la iniciativa rediseñada por Federico Sturzenegger, otro ex alianza, que ahora lidera el plan de desregulación, mientras su esposa cierra jugosos contratos con el Estado. 

A la luz de la experiencia acumulada, la ecuación -menos regulación a cambio de más empleo- no se verificó. De la Rúa se escapó en helicóptero días antes de las navidades de 2001, con 20 por ciento de desocupación y cerca de tres millones de personas sin empleo. 

Hoy la Argentina alcanzó un nuevo máximo en precariedad laboral. Según el Indicador de Trabajo Desprotegido, elaborado en base a la Encuesta Permanente de Hogares, más de 6 millones de personas se desempeñan en puestos de baja calidad laboral, el nivel más alto desde que el INDEC publica esta serie en 2016. El dato refleja un deterioro estructural del mercado de trabajo, con fuerte impacto en jubilados y trabajadores mayores.

La industria advierte que la reforma laboral no cambiará el desequilibrio. En un comunicado, la Unión Industrial remarcó que “las principales economías del mundo no dudan en desplegar instrumentos de defensa comercial cuando perciben amenazas sobre sus cadenas de valor estratégicas”. 

Frente a prácticas de dumping, subsidios encubiertos o distorsiones sistémicas, los Estados intervienen para resguardar su entramado productivo. Pretender que la Argentina compita en un escenario de apertura irrestricta, sin herramientas equivalentes ni correcciones internas, supone ignorar esa evidencia comparada. La Argentina atraviesa una combinación de caída del consumo, suba de costos y competencia externa barata. ¿Si no hay a quien vender, cómo mejorará la ecuación?

El dogma libertario pretende que con menos regulaciones, el mercado se ordenará solo, generará empleo y habrá crecimiento. La yerba mate es un ejemplo cercano de que la desregulación no implica un círculo virtuoso: desplome de precios de la materia prima, con un impacto brutal en el sector productivo, acompañado por importaciones libres y sin control de calidad, lo que amenaza a la misma industria y promueve una guerra comercial de precios bajos con costos por las nubes. Sturzenegger es quien se jacta de hacer realidad la desregulación yerbatera. Los productores no tienen nada para celebrar. El viernes iban a reunirse con el presidente del Instituto Nacional de la Yerba Mate, pero Rodrigo Correa pegó el faltazo sobre la hora. Las entidades productivas firmaron un documento en el que expusieron el estado de situación: las entidades sostienen que desde la asunción del presidente Javier Milei, en diciembre de 2023, el sector atraviesa “quizás el peor momento de su historia”, marcado por una fuerte caída del precio de la hoja verde y la eliminación de herramientas regulatorias.

Apuntan específicamente a los decretos 70/2023 y 81/2025, que limitaron facultades del INYM en materia de fijación de precios y regulación del mercado. Según los productores, la pérdida de esas atribuciones dejó al sector sin un instrumento clave para equilibrar la cadena y proteger a los pequeños y medianos yerbateros.

“¿Quién puede subsistir en la Argentina de hoy, donde el combustible y otros servicios esenciales no paran de subir, con un promedio de rendimiento de 6 mil kilos por hectárea, cobrando 180 pesos por kilo y con pagos a 120 días o más?”, plantean en el documento.

“A través de este escrito, evidenciándose claramente que la política de desregulación provoca un criminal deterioro socio económico, le solicitamos formalmente, señor Rodrigo Correa, que gestione, desde el lugar que ocupa en la Institución y ante quien corresponda, la devolución de todas las facultades del INYM y que cese el desguace de normativa y de la estructura de la Institución, que se aceleró a partir de su presencia”, señala el acta firmado por los productores.

La Provincia quiere que el INYM por lo menos sugiera un precio de referencia y convocó a la industria a una reunión para el 10 de marzo para analizar la situación de toda la cadena y evaluar avances del Centro de Transacción de la Yerba Mate. 

La crisis productiva en la yerba mate es una consecuencia de las políticas nacionales, pero con efecto focalizado en Misiones, como Fate en Buenos Aires, Dass en Eldorado, La Granja Tres Arroyos en Entre Ríos o cientos de pymes en cada punto del país. Las respuestas a esas crisis “locales” son siempre de las provincias, gobernadores e intendentes. Sin embargo, al mismo tiempo, son demonizados por el “costo político” y los “gastos estatales”. Pero sin esa contención, el tejido social ya hubiera implosionado. 

Es la paradoja del momento. Los gobernadores deben negociar la sobrevivencia con Nación y se les exige atender los estallidos. Al mismo tiempo se les cuestiona si se oponen a las políticas nacionales y si no logran contener sus consecuencias. 

Misiones lo puede hacer gracias a una política económica sostenida en el tiempo, aunque está cada vez más exigida. Fue la primera provincia en acordar incrementos salariales para el sector docente y de la seguridad y ya tiene agendados encuentros con otros sectores de la administración pública. 

En conjunto, el salario docente insume alrededor de 60 mil millones por mes. De cada diez pesos que se destinan a educación en Misiones, aproximadamente 6 salen directamente del presupuesto provincial. 

A eso se suman el Boleto Estudiantil y diversos programas de cuidado del bolsillo que continúan vigentes desde hace varios años, desde crisis anteriores. Decisiones políticas al servicio de la sociedad. El gobernador Hugo Passalacqua trazó una línea: se congeló el sueldo hasta diciembre de este año y redobló la exigencia sobre el gabinete para estar cerca y mostrar resultados. La eyección de una funcionaria de Turismo por sus comentarios desaprensivos, es una prueba de que no habrá tolerancia a desvíos.

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Dass garantizó continuidad hasta junio tras los 43 despidos y define su futuro productivo el 20 de febrero

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La empresa DASS garantizó la continuidad de la actividad productiva hasta, al menos, junio, luego de los 43 despidos concretados hace casi dos semanas. La confirmación se dio en el marco de una audiencia realizada en el Ministerio de Trabajo, donde las partes resolvieron pasar a un cuarto intermedio y fijar una nueva instancia de negociación para el 20 de febrero, fecha considerada clave por trabajadores y gremios.

Según se informó oficialmente tras el encuentro, la continuidad de la producción durante el primer semestre se sostendrá con la dotación actual de personal, es decir, con la plantilla resultante luego de las desvinculaciones. Desde la empresa explicaron que la decisión de reducir el plantel respondió a la necesidad de mantener niveles de eficiencia que permitan seguir produciendo, lo que, al menos por ahora, aleja la posibilidad de reincorporaciones, tal como venía reclamando el sindicato UTICRA.

Fuentes sindicales señalaron que la empresa manifestó tener asegurados los pedidos correspondientes al primer semestre de 2026, mientras que aún se encuentran en evaluación las órdenes de producción del segundo semestre. En ese sentido, indicaron que el 20 de febrero podría firmarse un acta que deje establecidos los compromisos de la empresa respecto a los pedidos futuros y el horizonte laboral.

Desde el sector gremial reconocen que, si bien la garantía de continuidad hasta junio aporta previsibilidad en el corto plazo, la definición del segundo semestre será determinante. En caso de confirmarse nuevos pedidos, no se descarta que la empresa recurra nuevamente a trabajadores que ya formaron parte de la planta, aunque esa posibilidad hoy aparece condicionada por la estrategia de eficiencia planteada por la firma.

En cuanto al nivel de actividad, no se precisó el volumen de producción que tendrá la planta durante el período garantizado. Sin embargo, tanto fuentes oficiales como sindicales coincidieron en un dato relevante: ninguna de las marcas que trabajan con DASS se ha retirado, lo que mantiene abiertas las expectativas de sostener y eventualmente ampliar la actividad.

Con este escenario, la audiencia del 20 de febrero aparece como un punto de inflexión: allí se espera mayor claridad sobre los pedidos del segundo semestre, el rumbo productivo de la empresa y las posibilidades reales de recomposición del empleo, tras un ajuste que dejó fuerte impacto en la comunidad laboral de Eldorado.

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Despidos en Dass: incertidumbre laboral y alerta por importaciones en Eldorado

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El despido de 43 trabajadores de la planta de DASS en Eldorado, conocido el sábado, generó un fuerte impacto social y económico en la ciudad y volvió a poner en primer plano el efecto del ajuste nacional y la desregulación de las importaciones sobre la industria manufacturera local.

En diálogo con Canal 9 Norte Misionero, el delegado gremial de UTICRA, Gustavo Melgarejo, explicó que, tras la reducción de personal, en la planta “quedan entre 220 y 230 trabajadores”, una cifra que será confirmada formalmente cuando se realice la audiencia con la empresa.

El dirigente señaló que los despidos implicaron la pérdida de una línea completa de producción, con un recorte de mil pares diarios, luego de que “una de las grandes marcas suspendiera la producción local para pasar a importar productos terminados”. “Eso es lo más preocupante”, advirtió, al remarcar el cambio de estrategia empresarial y su impacto directo en el empleo industrial.

Melgarejo detalló que el lunes se realizó una asamblea con participación de funcionarios del Ministerio de Trabajo de Misiones. Allí, los trabajadores plantearon un reclamo concreto: “Saber cuánto tiempo de producción hay asegurado, cuánta gente va a implicar eso y cuál es el futuro de cada uno”. Al mismo tiempo, sostuvo que el pedido de reincorporación de los despedidos sigue vigente, aun reconociendo las dificultades del contexto.

Para quienes continúan en la planta, describió un escenario de alta incertidumbre. “Es despertarte todos los días sin saber qué va a pasar, si vas a tener trabajo o no”, resumió.

Respecto al horizonte productivo, el delegado explicó que, con la actual inestabilidad derivada de la apertura de importaciones, los compromisos se definen en plazos cada vez más cortos. “La producción se va cerrando de manera trimestral o semestral. Puede que en mayo o junio aparezcan nuevos pedidos o puede que no”, señaló. Recordó además que en diciembre la empresa había asegurado producción hasta junio, pero que, tras el regreso de vacaciones, una de las marcas retiró de manera abrupta mil pares diarios, detonando la crisis laboral.

En el plano político, Melgarejo cuestionó la falta de acompañamiento desde el ámbito nacional. “Los legisladores de La Libertad Avanza miran para otro lado. Ninguno se acerca ni intenta ayudar. Es una política del Gobierno nacional que hoy golpea directamente a la industria, no solo a esta, sino a varias”, afirmó. En contraste, destacó el respaldo del Gobierno de Misiones a través del Ministerio de Trabajo.

La audiencia formal aún no tiene fecha confirmada, aunque se prevé que se realice en Posadas. De cara a ese encuentro, el mensaje de los trabajadores es claro: “No queremos que nos vengan a mentir ni a generar falsas ilusiones. Lo único que queremos saber es la verdad: cuánto tiempo, si hay posibilidades o no. Que sean claros y contundentes”.

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Dass vuelve a recortar en Eldorado: más de 40 despidos y una planta que se achica al límite

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La nueva tanda de despidos en la fábrica de calzados Dass, en Eldorado, no es un hecho aislado. La desvinculación de más de 40 trabajadores durante las últimas horas se inscribe en un deterioro estructural del sector textil y del calzado a nivel nacional, cuyo nivel de actividad ya se asemeja al de los meses más críticos de la pandemia, en un contexto atravesado además por las discusiones en torno a una reforma laboral que reabre tensiones sobre costos, condiciones de contratación y estabilidad del empleo.

El ajuste en la planta de Eldorado -confirmado por el gremio UTICRA– profundiza la crisis de una empresa que supo ser uno de los principales motores productivos del norte misionero. De emplear a más de 1.500 operarios en su etapa de mayor expansión, hoy la dotación apenas supera los 200 trabajadores, reflejando con crudeza la pérdida de empleo industrial acumulada en los últimos meses en la Argentina. La fábrica de Eldorado, que fabrica zapatillas para las marcas Fila, Umbro y Asics es el termómetro de la situación económica de la Argentina: más de 1.500 empleos cuando comenzó a operar en Misiones a una oleada de despidos durante la presidencia de Mauricio Macri hasta quedarse con 310 empleos, una incipiente recuperación posterior, hasta unos 500 empleos y una nueva caída que no se detiene. Hoy son apenas 200 trabajadores y restando.  

Este escenario local encuentra respaldo en los últimos datos difundidos por la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA). En su informe económico presentado el 5 de enero de 2026, la entidad advirtió que la utilización de la capacidad instalada del sector cayó al 32,5%, uno de los niveles más bajos de los últimos años y comparable con los registros de la pandemia. En octubre de 2025, la actividad textil mostró una contracción interanual del 24%, muy por encima del retroceso promedio de la industria en general, que fue del 2,9%.

El impacto sobre el empleo es contundente. Según FITA, entre diciembre de 2023 y septiembre de 2025 se perdieron más de 16.000 puestos de trabajo formales en los sectores textil, confección, cuero y calzado. Solo en septiembre, el sector contabilizó 105.000 empleos registrados, con una baja de 8.000 puestos respecto de igual mes del año anterior.

En Eldorado, la reducción de personal en DASS vuelve a encender alarmas sociales y económicas. El golpe no se limita a los trabajadores despedidos: alcanza al comercio local y a toda la cadena de proveedores y servicios que dependen directa o indirectamente de la actividad de la planta. Las escenas de empleados retirándose con sus pertenencias, difundidas en redes sociales, reflejan la tensión y la incertidumbre que atraviesa la comunidad.

Hasta el momento, la empresa no emitió un comunicado oficial que explique los motivos técnicos o económicos del recorte. La falta de información concreta alimenta el malestar entre los trabajadores y refuerza la preocupación social, en un clima nacional donde el debate por cambios en el régimen laboral suma un nuevo factor de incertidumbre sobre el futuro del empleo industrial.

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Grupo Dass reduce 40% su plantel en Eldorado ante la crisis del calzado

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El fabricante de calzado deportivo Grupo Dass, que produce en Argentina para marcas como Adidas, Nike, Umbro y Asics, inicia una nueva etapa de reestructuración en medio de la caída de la demanda y la apertura de importaciones. Tras el cierre definitivo de su planta en Coronel Suárez a comienzos de este año, la compañía avanza ahora con un fuerte ajuste en su sede de Eldorado, Misiones, donde reducirá en un 40% su plantel permanente.

En un comunicado, la firma de capitales argentinos y brasileños explicó: “La industria nacional del calzado enfrenta nuevos desafíos por la baja en la producción y la apertura de importaciones, y Grupo Dass no es ajeno a esta crítica situación. Frente a la pérdida de competitividad por los altos costos locales y las cambiantes exigencias del mercado, sumado al nuevo contexto cambiario y comercial, hemos agotado todas las alternativas para mantener nuestra estructura actual”.

La planta de Eldorado, que en su mejor momento operó con 60 líneas de producción, hoy mantiene apenas 15 en funcionamiento. Los pedidos de las marcas están en su nivel más bajo de la historia reciente, según fuentes del sector, debido a que importar calzado terminado resulta más barato que producirlo en el país.

La compañía detalló que, “con el objetivo de mejorar la eficiencia y la competitividad en la Argentina, y siendo plenamente conscientes del impacto que esta medida representa, se decidió la desvinculación de 164 colaboradores de la planta de Eldorado, como parte de un proceso de adecuación a las demandas actuales de los clientes”.

Actualmente, la planta emplea 470 operarios, pero a partir de agosto el número se reducirá a 300. Hace poco más de un año, contaba con 600 empleados, lo que significa que en ese lapso la dotación se redujo a la mitad. Dass remarcó que “esta reestructuración es necesaria para sostener los puestos que continúan activos y garantizar la continuidad de las operaciones”.

De la expansión al ajuste

Grupo Dass opera en Argentina desde 2007 y en su pico productivo fabricó más de 22.000 pares de zapatillas por día, con una inversión acumulada superior a 160 millones de dólares. En su mejor etapa, con Nike como cliente principal, superó los 5 millones de pares anuales.

Sin embargo, el aumento de las importaciones y la decisión de Nike de dejar de fabricar en el país golpearon de lleno a la empresa, que entre 2017 y 2019 despidió a 1.200 trabajadores. En 2021 intentó revertir la tendencia con una inversión de 25 millones de dólares, la incorporación de nuevas marcas como Asics y el relanzamiento de la producción de Nike para sustituir importaciones, sumando 250 empleos.

En 2023, la falta de divisas afectó la importación de insumos y provocó reiteradas interrupciones en la planta misionera. Con la llegada del gobierno de Javier Milei y su política de apertura comercial, el escenario volvió a modificarse: el ingreso de productos terminados a bajo costo debilitó aún más la producción local y forzó este nuevo y drástico recorte.

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