El bolsillo sufre por la inflación desbocada. Mauricio Macri terminará su mandato con una inflación acumulada de 250% entre 2016 y 2019. El último año fue, sin dudas, el peor en cuanto a la suba de precios. Pero la inflación no es la misma para todos ni es igual en el universo de precios que se mide. Un producto sobresale sobre el resto y es, llamativamente, la leche.
A los datos: la nafta entre julio de 2018 y este mes, aumentó 62 por ciento. El dólar saltó de 29 a 43 pesos, con una suba de 48 por ciento. La leche, en el mismo período, trepó 88,4 por ciento, aunque hay precios que incluso elevan el promedio.
Por supuesto, con una inflación promedio de 59 por ciento en los últimos doce meses, el consumo cae drásticamente. La venta promedio en los supermercados fue 40,7%, superior al mismo periodo del año pasado, 19 puntos abajo. El consumo de leche estuvo diez puntos por debajo de la inflación.
Una lata de leche Nido estaba en julio del año pasado en Posadas, 162 pesos. Hoy cuesta, la misma, 280 pesos, pero las hay -misma marca y peso- de 489 pesos. La inflación varía de acuerdo a las ganas de caminar del cliente.
La caída del consumo de leche es un peligro latente para la primera infancia. Es el tiempo clave en el que los chicos deben estar bien alimentos para formar cerebro y desarrollar aprendizajes. La caída en el consumo o el reemplazo de leche por seudo productos “en base a leche” es una trampa que marcará el futuro de miles de niños. Los ni ni del futuro se están desarrollando en este momento.
El consumo per capita en la Argentina está en 177 litros anuales, por debajo de los registros de 2001, cuando estalló la crisis y puso fin al fugaz gobierno de la alianza encabezada por Fernando De la Rúa.
Las diferencias también se notan respecto de las farmacias. Comparando con los precios de Julio de 2018, algunas marcas aumentaron hasta 115%. En tanto, la diferencia entre las marcas premium y las segundas es de alrededor del 20%.
Para un supermercadista local, las ventas mejoraron en Junio con el pago de los aguinaldos. “Para el día del padre las ventas fueron muy buenas. La gente consumió alimentos también”, remarcó Nelson Lukowski.
“Esta semana bajaron un diez por ciento los precios. Esto se dio por la poca demanda de los meses anteriores. La expectativa es que mejoren las ventas a partir de la estabilidad de los precios”, agregó el comerciante, al mismo tiempo que señaló que bajó tanto el consumo de yogurt que ahora está más barato que la leche.
Desde otro supermercado posadeño, señalaron que las ventas de leche se mantienen. Sólo varían cuando los proveedores dejan de enviar los productos.
En tanto que las farmacias dan cuenta del bajón en las ventas de la leche entera común.
“Las maternizadas en polvo se continúan vendiendo, pero ahora, la gente usa más la obra social para comprar la leche. Sobre todo IPS que cubre el 60%”, destacaron desde un local que tiene una cadena de farmacias. Hay que tener en cuenta que las maternizadas tienen un costo que va desde 590 hasta los 1000 pesos cuando el producto es para bebés prematuros.
“Las que bajaron mucho en ventas, son las maternizadas líquidas, que son muy costosas. La gente busca precios todo el tiempo”, señalaron.
La diferencia de precios entre farmacias también es notoria. Mientras que en una, la leche Nido (800gr) cuesta 310 pesos, a una cuadra, otra farmacia la vende a $330. Un poco más lejos, se encuentra a 365 pesos. Pero la misma marca en un supermercado cuesta $319 y en otro, asciende a $489. El récord se encuentra en una farmacia en Uruguay casi Mitre de Posadas, con 543 pesos.
“En Misiones sólo encontrás tres marcas para la leche en polvo y de esas, la que más se vende es Purísima, porque es la más barata”, explicó Lukowski. La Serenísima es otra marca que puede encontrarse, pero no en todos los supermercados; la caja de leche en polvo de 500gr cuesta $257, mucho más costosa que las otras marcas.
“Queremos despedir sin causa ni motivos a cualquier empleado”, disparó, sin preámbulos el empresario Julio Crivelli al defender la reforma laboral que impulsa el Gobierno nacional. “Queremos que sea más fácil despedir gente”, primereó Martín Cabrale, director de la compañía de café homónima. La crudeza con la que se expresaron va en sintonía con las reformas de segunda generación que se están gestando en la esperanza de que Mauricio Macri sea reelegido.
Esos son los grandes temas en los que “no se puede volver atrás”, dicotomía favorita del Gobierno para hacer campaña agitando el fantasma de un pasado que nos condenaba a ser Venezuela.
“La gente está dispuesta a seguir sacrificándose en apoyo a un proyecto que permitiría una salida definitiva a la crisis”, dijo en su breve paso por Misiones la vicepresidenta Gabriela Michetti en defensa de las políticas económicas aplicadas por el Gobierno nacional que generaron un desempleo de dos dígitos y la pobreza del 35 por ciento. Es el sacrificio que debe ofrecer el argentino para “no volver atrás”.
Pero Argentina ya tiene antecedentes de reformas laborales (y otras similares que se quieren desempolvar) y los resultados no fueron los que se prometieron antes, iguales a los que se promocionan ahora.
Durante la segunda mitad de la década de los 90, el entonces presidente Carlos Menem impulsaba reformas similares para “facilitar las negociaciones laborales y darles a las empresas más flexibilidad para contratar y despedir”. Eso, se suponía, ayudaría a las empresas pequeñas y medianas, reduciendo una tasa de desempleo que andaba por entonces entre 13 y 15 por ciento. En el paquete de decretos impuesto por el riojano, se suplantaba el régimen de indemnizaciones por un fondo de desempleo que cubría los nuevos despidos. Ese fondo, con aportes de los empleadores, otorgaba a los trabajadores una cobertura mucho menor que las indemnizaciones vigentes.
Después la fugaz alianza tuvo sus propias reformas, con la Banelco grabada a fuego. Las consecuencias no fueron elogiosas en ningún caso. Menem se fue con récord de desempleo y pobreza y el gobierno de De la Rúa estalló en medio de un caos de ambos. Cuando el ahora fallecido ex presidente huyó en helicóptero, el desempleo acariciaba el 18 por ciento. Hoy ya está nuevamente arriba de 10 y la pobreza es del 35 por ciento, según el último informe de la Universidad Católica Argentina.
Sin embargo, las demandas de una reforma vuelven a dominar la agenda política central, que se ofrece como única alternativa, las dos caras de la grieta. El discurso se repite casi sin atenuantes, pero poco se habla de cómo generar empleo para sacar a los millones que hoy naufragan en la pobreza.
El presidente Mauricio Macri, a poco más de un mes para las PASO, disparó la munición más gruesa contra la oposición. A falta de propuestas -y sobre todo de resultados-, la oferta electoral mutó ahora al descrédito del rival. El candidato a la reelección sostuvo que “la fórmula Fernández-Fernández es una destrucción de futuro para los argentinos”.
Del otro lado, la respuesta de Alberto y Cristina es mostrar que la destrucción es el presente y no el futuro.
No son esos los intereses de Misiones, aunque parezca repetitivo. La campaña sucia que domina la contienda nacional contempla pocos problemas reales de las provincias y es más un catálogo de demandas de sectores en puja.
Por caso, el Gobierno nacional ofreció a las “economías regionales” la rebaja de un peso en las retenciones a las exportaciones. El gesto, a 30 días de las Primarias, alcanzó a productos del núcleo central del país y dejó fuera a decenas de otros sectores. En Misiones, la yerba, el té, la madera y el tabaco, brillaron por su ausencia y solo los cítricos tuvieron consuelo, pero tienen escasa incidencia en la economía global.
Tampoco hay generosidad en el gesto preelectoral del Gobierno.
Los empresarios misioneros advierten que cuando los exportadores liquidan divisas cobran al tipo de cambio que hoy ronda los 40 pesos, menos tres pesos de derechos de exportación, lo que equivale a unos 37 pesos. A eso hay que sumarle que hoy la tasa de interés promedio para prefinanciar exportaciones está entres cinco y seis por ciento, más los costos de logística en aumento, los combustibles que siguen costando cada día más y costos laborales. Cuando los exportadores liquidan sus divisas también queda menos dinero para que haya derrame en la provincia.
En realidad, un Gobierno preocupado por el bienestar general equilibrado entre regiones, debiera aplicar una suerte de corte regulador. Si el dólar cuesta $ 46/47, el exportador paga los 3 pesos, pero a medida que baja el precio del dólar debe pagar menos derechos de exportación.
Esa es una demanda que debe emerger del interior que busca recuperar competitividad y que bien puede sumarse al reclamo de una compensación histórica que enarbola Misiones para cubrir el atraso en el reparto de recursos, lo que genera una profunda desigualdad con el resto de las provincias.
Es, también, un argumento que sustenta al “misionerismo” como oferta electoral y que se desmarca de la grieta, como bien explicó el gobernador Hugo Passalacqua en un spot de campaña.
“Los misioneros y misioneras tomamos hace algunos años una decisión histórica. Tomamos la decisión, refrendada el 2 de junio de ir hacia un proyecto social, político y económico, misionerista. Nuestro. Que nadie nos diga de afuera lo que tenemos que hacer o dejar de hacer”, reflexionó el Gobernador.
Antes, para que no queden dudas, dio un fuerte mensaje político en el aniversario de la Independencia. Recordó que hubo una declaración previa, en 1815, que tuvo como protagonista a Misiones y las demás provincias del Litoral, pese a que la historia oficial sepultó ese grito. Y advirtió: “No vamos a tolerar que se traicionen los intereses del pueblo de Misiones”.
“Nuestros diputados cuando vayan a Buenos Aires, deben ir –y si no, rendirán cuenta acá- a representar la soberanía de los misioneros, no de ningún interés de afuera de Misiones, solamente el de la gente que está hoy acá, que nos sigue por los medios, no vamos a tolerar que se traicionen los intereses sagrados del pueblo de Misiones”, insistió en parte de su mensaje por el día de la Independencia, durante el acto central que se realizó en la avenida Costanera de Garupá.
Ese es el argumento central de la boleta corta que defiende la Renovación. Que los diputados que se elijan sean los representantes que vayan a defender las demandas locales y no las impuestas por los partidos centronacionales.
No es banal el planteo. El diputado nacional Luis Pastori, reciente candidato a vicegobernador por la alianza Cambiemos, hizo gala de la histórica sumisión del radicalismo al poder central y cuestionó al “misionerismo” que ahora reclama “justo al gobierno más federal”.
El “misionerismo” se acuerda de reclamar federalismo justo con el gobierno más federal. Antes se arrodillaban ante CFK y no se animaban a decirle nada.
Pastori insiste en que el Gobierno provincial “llora miseria”, porque “nunca recibió” tanta coparticipación como ahora.
La realidad se empecina en contradecirlo. Un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) reveló que Buenos Aires es la única provincia del país en donde los envíos automáticos de fondos por parte del Gobierno nacional a través de la Coparticipación Federal se incrementaron en términos reales durante en lo que va del año.
De acuerdo al informe publicado por la consultora que conduce Nadin Argañaraz al mes de junio de 2019 el monto recibido por los distritos a través de la Coparticipación Federal superó los $158.000 millones. Esto significa un incremento del 46,6% respecto al envío de fondos durante el mismo mes del año anterior. Sin embargo, por efecto de la inflación en términos reales se registró una caída media del 5,8%. En el caso de Misiones, la coparticipación aumentó 48,1 por ciento en el primer semestre, contra una inflación que superó los 50 puntos, por lo que la caída real es de cuatro puntos porcentuales.
Tampoco es el reparto nominal el eje del reclamo “misionerista”, que no apunta con exclusividad al gobierno de Macri, sino a quien se siente en la Rosada, sino que Misiones plantea una compensación histórica que la equipare con los recursos que recibe El Chaco, la provincia más beneficiada del NEA, pese a que tiene menos población y actividad económica. La coparticipación acumulada en cuatro años en la provincia gobernada por Domingo Peppo equivale a un presupuesto actual de Misiones: 70 mil millones de pesos. Misiones reclama un aumento proporcional de recursos estimado en unos 3.700 millones mensuales.
Misiones, con menos recursos, mantiene en marcha una ingeniería económico-financiera que permite al mismo tiempo aliviar el impacto de la inflación e inyectar optimismo a un sector comercial que vive la depresión del momento. El Ahora Carne, que debutará en las próximas horas en más de 300 carnicerías de la provincia o la nueva línea de préstamos a tasas bajísimasque lanzó el Fondo de Crédito de Misiones, son apenas muestras del esfuerzo que realiza el Estado para sostener la actividad económica. No se encuentran en otras latitudes, sinergias semejantes.
Debate al margen, queda claro que el misionerismo no es un concepto que abracen todos. Pero no será ese un impedimento a la hora de decidir en el cuarto oscuro: los candidatos presidenciales también irán en boleta corta, ya que la Justicia electoral avaló la coexistencia de boletas.
El argumento jurídico es que el elector tiene que tener a mano todas las opciones necesarias y que no puede ser obstaculizado a la hora de decidir el voto.
Con esa premisa se puso en marcha la campaña de la Renovación. El jueves, más de mil dirigentes de toda la provincia se citaron en el Centro de Convenciones para afinar el mensaje y alistar la tropa. El argumento a utilizar para retener el voto misionerista, más allá de las preferencias nacionales.
El acto fue encabezado por el gobernador electo, Oscar Herrera, quien arengó a la Renovación a salir a buscar el voto, uno por uno, en cada uno de los 76 municipios. Insistió en que los diputados misioneristas serán vitales para sostener la gobernabilidad en Misiones y presionar para lograr que se atiendan las demandas locales.
Las cuestiones técnicas y legales de la boleta corta fueron explicadas por Ricardo Wellbach, Fabiana Marchuk, Claudia Gauto, Gabriel Manito y Patricia López, encargados del andamiaje jurídico electoral de la Renovación.
“El ciudadano espera que lo ayudemos a vivir mejor y, en ese sentido, hay que ayudarlo a elegir lo mejor”, definió Diego Sartori, quien encabeza la lista de diputados nacionales, junto a Ivonne Aquino, Néstor Pitana y Chela Leyes.
En rigor, la Renovación es el único espacio que está decididamente haciendo campaña. El resto de los espacios todavía no se sacó la modorra, pese a que queda poco tiempo para el primer encuentro con las urnas. En Cambiemos se esperanzan con que el Presidente logre recuperar el ímpetu y genere un efecto arrastre a favor de los candidatos propios. Pero primero tienen que resolver la interna del 11 de agosto. La vicepresidenta Gabriela Michetti dejó claro que el candidato macrista es Alfredo Schiavoni. Del otro lado, el veterano Ricardo Barrios Arrechea empuja al radicalismo para lograr imponer la candidatura del joven Ricardo Andersen. Por el peso partidario, quizás logre su cometido. Las consecuencias pueden ser inesperadas.
A continuación, repasamos las tapas de los diarios del miércoles 10 de julio. El fallecimiento del ex presidente, Fernando de la Rúa, a los 81 años fue el tema principal. También, los distintos desfiles y actos por el 9 de Julio, en especial el que se realizó en la Avenida Libertador, en Buenos Aires.
Traje sastre negro, zapatos de cuero con un mínimo taco. Borceguíes y tatuajes varios combinados con ropa formal. Zapatillas y jeans. Estilos diferentes, pero un común denominador: son muy jóvenes, profesionales y simbolizan un nuevo tiempo. Rita Núñez, Anazul Centeno y Soledad Balán, las tres primeras candidatas a diputadas de la Renovación, son los nuevos rostros de un espacio político que nacía cuando ellas eran apenas unas adolescentes a las que poco importaba la política. Son además las primeras sin lazos partidarios previos, una característica que distingue a los candidatos actuales de los antecesores: el candidato a gobernador, Oscar Herrera Ahuad, se sumó a la política en la génesis de la Renovación. El candidato a vice, Carlos Arce, hace cuatro años era un médico del sector privado sin pertenencias partidarias. Rita es la mayor con 37 años. Se recibió de abogada a los 23 años, aunque pudo ser cantante. Es la presidente de la comisión provincial de Prevención de la Tortura. Cursaba la facultad de Derecho cuando estalló la crisis de 2001, pero fue en la secundaria cuando supo que si iba a ser abogada, la legislación era lo suyo, antes que el litigio. Entró a la Legislatura en 2007 como asesora y desde entonces, no paró. Fue una de las que trabajó en la creación del Digesto Jurídico de Misiones. Anazul estaba en la secundaria en 2003 y reconoce que a esa edad, “me importaba más salir con mis amigas, descubrir la vida, que la política”. Lo que sabía de la política era por su padre, médico peronista y militante estudiantil en plena dictadura. Se recibió de abogada en la UBA y tras un paso por el Senado de la Nación, se convirtió en una luchadora por los derechos femeninos y la igualdad de género. Militó con el pañuelo verde. Soledad también cursaba la secundaria en 2003. Pero en su Bragado natal. Es licenciada en Comunicación y estudió marketing. La organización Techo le mostró la realidad y se convirtió en su directora en Misiones. Eso la hizo palpar las necesidades sociales en Buenos Aires y en la tierra colorada. Es capaz de entrar a cualquier barrio de Posadas y ser abrazada como una más. Adoptó a la Renovación sin militancia en otro espacio político. Aunque cada una sabía de la otra, no se conocían hasta hace unas pocas horas. Economis las juntó para un reportaje en el que ellas mismas terminaron sabiendo de sus futuras compañeras de banca. Soledad Balán (izq), Rita Núñez, centro, Anazul Centeno, (der)
La Rita adolescente ya se marcaba el camino. Cuando participó del Parlamento Estudiantil fue elegida presidenta de bloque. “Tengo una personalidad muy directa, digamos”, ríe. Y aunque prefiere evitar los litigios, anticipa que será la negociación su estrategia para el trabajo legislativo. Anazul muestra sus credenciales. “Empecé a militar en política en la facultad, estudié Derecho en la UBA, que, si bien dentro de las facultades es la que políticamente es más lenta, empecé ahí con la militancia, más que nada militancia de base, no partidaria. Una vez recibida comencé a trabajar en el Senado de la Nación con Salvador Cabral Arrechea, que fue uno de los fundadores de la Renovación. Ahí empezó mi contacto con la política provincial, porque estando lejos es un poco difícil. Ahí empecé mi contacto con la Renovación, y cuando volví, también milité desde el Sindicato de Amas de Casa”. Soledad es casi debutante en cuestiones partidarias. “Vengo de un espacio social, trabajé diez años en Techo, por eso me vine a vivir a Misiones. Y lo primero que conocí de Misiones fueron los sectores más vulnerados, por eso también elijo este camino, porque sino, siento que no le puedo dar una solución real y estructural a los problemas que padecen misioneros y argentinos hoy”. Soledad viene de Techo, donde era una joven admirada por sus convicciones. Pero cuenta…. “Cuando me metí en política, fue al revés, es como que provoca rechazo. Pero veo en la política la oportunidad de hacer cosas desde otro lugar, con mucho más impacto. La vocación política debiera ser la que más admiración despierte por tener posibilidad de transformación. Necesitamos más políticos con valores”. ¿Qué ven en la Renovación? Soledad– “En lo personal y en la temática que trabajo, en un contexto socioeconómico de crisis nacional, creo que lo que la Renovación logró engrosar ese colchón para los sectores más vulnerables que estaba quedando cada vez más finito. Con un montón de medidas que son paliativas, por supuesto y que hay que trabajar con una proyección a futuro para que, ojalá, ya no sean necesarias, pero hoy hacen que muchos misioneros la estén pasando mejor, sin siquiera la comparación con otras provincias. Veo cómo se está trabajando con el agua en los distintos barrios, es la segunda provincia que más soluciones habitacionales entrega. Todos los Ahora que están beneficiando a diferentes sectores, los operativos del PAS, que permiten un acercamiento y herramientas a estos sectores que de otras formas no lo podrían hacer. Los que estamos en la política tenemos que ser pontífices, que viene de crear puentes, porque no se puede pensar en gobernar una provincia, un país, pensando en un solo sector, porque ningún puente se sostiene de un solo lado, hay que incluir a los sectores más vulnerados en esto, si queremos lograr una sociedad más justa y más igualitaria. Me parece que estas medidas hacen esto, y, también lo hacen desde cosas más explícitas, como ir abriendo caminos. Los Patitos es un barrio de Posadas, que hoy tiene más de 40 años, es uno de los asentamientos más antiguos, y hoy se está terminando si el clima lo permite, el asfalto para conectar con la 213, que son 35 cuadras y que antes era impensado. Es unir, desde algo tan físico y tangible como eso, hasta con oportunidades para todos. Anazul -Me parece que Misiones es como un ejemplo, un laboratorio de ideas que debería ser tomado en cuenta, no sólo por las provincias, sino para la Nación, especialmente en este momento en donde hay una total crisis de representación política. La Renovación viene hablando del consenso, que hoy está tan en boga y tan en boca de todos, viene haciendo consenso desde 2003. O sea, que venimos con una escuela, de larga data de incluir a todos los sectores políticos. Hoy las sociedades están compuestas por personas dinámicas que están todo el tiempo cambiando, entonces encerrarse en cuestiones egoístas, es como que no llegan a nada, me parece que la construcción pasa por otro lado, me parece que es valorable que podamos seguir en este camino, transformado estructuralmente a la provincia, está buenísimo. Rita- Yo que vengo trabajando hace un poco más en política, no me sorprende la capacidad de transformación de la Renovación, que se va adaptando a las circunstancias, va evolucionando como lo exige la propia especia humana, una especie que evoluciona constantemente. Y la política no debe ser ajena a eso, en ese camino, la importancia de la generosidad y de la visión estratégica del partido y de todos sus componentes que se adhieren a esto. Porque a veces, en otros espacios, la conducción dice algo, y, los espacios internos generan rompimientos. Nuestros dirigentes tienen muy en claro cuál es la línea de trabajo, y se adhieren a esas líneas. Con eso uno se siente a salvo y en casa, sabiendo que el misionero piensa para el misionero. Esa es una cuestión que siempre resalto: No es que uno no piensa en Argentina, o en el país, se siente parte, porque sería absurdo decir que es sólo Misiones y nada más. Pero claramente uno puede ocuparse de lo suyo primero, resolver esa prioridad, y, luego sí abrirse. De hecho, somos ejemplo nacional en un montón de cosas. Todo lo que se hace en el ámbito estatal en nuestra provincia, es reconocido por la excelencia. Pensá en salud, en el Centro del Conocimiento, que no lo tiene nadie. Viene gente de afuera y dice ¿cómo puede ser que una provincia tan chica tenga tantas cosas? El Centro del Conocimiento tiene eventos propios, cuando la Nación está desfinanciando ballets, gente que se quedó sin trabajo de la cultura, viene a probar a Misiones para ingresar a las orquestas. Todo lo que tiene que ver con educación, con la innovación, toda la cuestión de la producción, la biofábrica. Hay una infinidad de instituciones que se juntan y que tienen personal calificado, que está formado acá en Misiones. Entonces, esa transformación fue no sólo impulsada, sino que, llevada adelante por la Renovación. El proyecto misionerista no es una frase, es una realidad palpable por todos. ¿Qué pueden aportar ustedes, en un año en el que la mujer va a tener mucho protagonismo a partir de la Paridad de Género? Anazul– Desde mi formación quizás, yo soy abogada, pero especializada en género y políticas públicas, justo estoy terminando mi tesis de mi maestría, siempre en la lucha por los derechos de las mujeres por supuesto. Y esto que hablábamos de que quizás la incorporación de este nuevo género de mujeres, que tiene que ver con una visión distinta. Si bien traemos experiencias, que forman parte de nuestra identidad política, con toda la trayectoria de mujeres que han luchado para que estemos acá, nosotras vamos por lo que sería la cuarta ola de feminismo. Mira que yo hablo de feminismo en una provincia que es difícil hablar de feminismo. En todos lados se le ha dado como una carga negativa, sin embargo, en ser feminista no hay nada más que entender que hay una relación desigual de poder para las mujeres y que te parezca que eso está mal. Nada más. Es la búsqueda de la igualdad, siempre escuchamos que el feminismo es justicia social y yo creo que estoy absolutamente de acuerdo con eso. Entonces yo por ahí vengo desde ese lado, a ponerle esa cara. Me parece que es un mérito de Carlos Rovira como conductor poder distinguir cuáles son las necesidades del pueblo que quieren representar, en este caso ponerle cara, darle voz, darle un lugar muy importante. Rita– ¿Qué puedo aportar? Primero un compromiso inclaudicable con mi pueblo, con Misiones, claramente con el partido y con lo que significa. Más allá de la cuestión partidaria, lo que significa el proyecto misionerista, el proyecto de la Renovación. Me considero a mí misma, alguien a quien le gusta laburar, las mujeres de mi casa siempre trabajaron, yo viví en un matriarcado. Mi papá es mecánico, mi mamá fue directora de escuela, supervisora, siempre hizo su carrera, mi papá siempre con nosotros, mecánico, con su taller en la casa, y mamá siempre laburando. El compromiso, porque es la base de todo, la lealtad, las causas tienen que ver con las necesidades de la gente, eso básicamente, compromiso y trabajo es lo que voy a ofrecer. Estoy abierta a los desafíos que requiera la conducción, que requiera el bloque de mí. Mis habilidades las conocen, claramente. Me considero un soldado de la Renovación, siempre lo fui. Y en eso me siento tranquila, porque uno va trabajando mientras hay alguien que está pensando, uno va haciendo lo que la conducción va mandando. No me siento un títere, porque hay gente que dice que uno no toma sus propias decisiones, y sí las tomo, porque mis decisiones son hacer la dinámica. Porque uno viene de un bloque, que tiene una dinámica propia, a la que uno le pone su impronta, pero tiene que sumarse. Soledad -En mi caso lo que puedo aportar es la tranquilidad, la escucha, estar al lado de los sectores más vulnerables, el estar al lado de la gente, porque se dice mucho y no deja de ser real por más que se repita tanto, que creo que eso que nos lleva a tomar decisiones en cuanto a las realidades, a las grandes necesidades y sueños de los misioneros, así que esa es mi apuesta y lo que puedo ofrecer. Por supuesto con muchísimas cosas para aprender y seguir profundizando para dar respuesta a todos los sectores. Las responsabilidades vienen de la mano de las oportunidades, hoy hay muchos sectores que necesitan esas oportunidades, así que, trabajar para esa igualdad. ¿Cuál sería el nuevo desafío del momento? Soledad En lo político, si venís hablando de la paridad, que surjan miles de mujeres que quieran participar en política y que ganemos esos espacios. Es esta provincia es en donde tenemos mayores diferencias entre lo que ganan hombres y mujeres por su trabajo, tenemos muchas luchas que dar desde este lugar, creo que la Cámara es un gran lugar para poder hacerlo, y nosotras, desde la juventud y como mujeres podemos incentivar a que más mujeres se quieran meter. Rita– Que le pierdan el miedo a la política. Anazul -Me parece que también hay que entender que muchas mujeres participen en la política, no significa que participen con una mirada de género, entonces es un poco abrir la cabeza y transversalizar la mirada de género en la política, en la Cámara y en las instituciones. Creo que el feminismo popular ha tenido esa característica, de haber influido en las instituciones, leyes y en distintos lugares, de manera positiva para nosotras. Para mí el feminismo es lo máximo, nos ha ayudado en un montón de aspectos, entiendo que es un movimiento masivo con el “Ni una menos”, que ha logrado sacar a la calle a millones de mujeres. ¿Anazul, vos tenés militancia con el pañuelo verde y en Misiones hay un proyecto para que sea declarada pro Vida? Anazul- No se ha declarado, fue un proyecto que se presentó, pero nunca fue declarada por la comisión. Creo que es una discusión muy profunda y es un debate que tendrán que volver a dar nuestros representantes y nuestras representantes en Cámara alta también. Me parece que está bueno abrir la discusión en forma interna, creo que también tiene que ver con eso mi inclusión en la lista, el poder ponerle la cara, porque el movimiento feminista en Misiones también tuvo mucho peso, así que está bueno plantear las distintas ideas. ¿Cómo resolver cuestiones de género como salario y violencia? Rita Salarios es difícil, porque no se puede legislar desde acá. Más que nada primero hay que contarlo más, porque cuando se saben los problemas, cuando se conocen, decimos “tenemos que solucionarlos”. Y a veces no se habla de eso. Sobre el femicidio, que es el peor resultado de la violencia, hay que difundirlo, se tiene que saber qué es violencia. Yo creo que hay que trabajarlo muy fuertemente y también es una cuestión también de ustedes como comunicadores, contarlo, decirlo, y, cómo se titula. Porque es como decía Anazul de la transversalidad, los derechos humanos en general deberían ser transversales, y nos ha pasado lamentablemente, que se han mal utilizado, se le daba mala prensa, sobre todo con este último Gobierno nacional, que demonizó un trabajo tan fantástico como la reivindicación de los derechos humanos, no. Hoy tenemos un Ministerio de Derechos Humanos totalmente flojo, que habla de una crisis penitenciaria como el éxito de un sistema de seguridad, que me parece un espanto. Lo más grave es que no solamente lo diga el ministro Garavano, sino que hay mucha gente que lo escucha y coincide. Pero me parece que falta la difusión. Anazul- Una deconstrucción. Rita– Debatir que se pueda decidir qué es lo mejor para la ciudadanía. Porque en definitiva la decisión la tiene que tomar el pueblo, somos nosotros sus voces. Seremos si Dios quiere. ¿Qué piensan del momento económico, momento de crisis? Anazul– Es terrible. Uno de cada tres argentinos es pobre, y, dentro de eso, siete de 10 son mujeres. Misiones gracias a esos planes, a esos programas, que se implementaron, el impacto es fuerte, pero puede sobrellevarse. En 2001 del riesgo país no entendía mucho, ahora recién empiezo a entender el concepto. No lo puedo creer, pensé que era un ciclo que no lo iba a ver nunca más y hoy se está repitiendo. Muy triste la realidad de muchos argentinos. Rita -Lo decían muchos intendentes, en las recorridas, mucha gente te pide para comer. Creo que eso es el desafío, es ver esa necesidad, ver cómo colaborar a paliar eso sin pasar al asistencialismo masivo, que también es un riesgo. Hay que generar trabajo. Creo que la línea de la agricultura familiar, las huertas, generan trabajo. Ver la producción alimentaria, enseñar que la gente puede comer lo que crece en su lugar, creo que es una herramienta clave. El fomento de las cooperativas, me parece que la economía fraterna o social, así la llamamos porque mi hija va a una escuela donde lo tenemos muy asimilado como fraterno. Creo que el desafío está en no perderse, porque hay muchos que se van en lo semántico y no bajan a lo práctico, en una crisis que está atravesándonos, sería un error grave y las consecuencias las pagaría el pueblo.
Antes de que se agote la encendida discusión nacional sobre la despenalización del aborto, con los medievales consejos del médico Abel Albino incluidos, el presidente Mauricio Macri hizo otro aporte a la grieta: firmó el decreto autorizando a las fuerzas armadas a volver a operar sobre la seguridad interna.
Con argumentos poco claros, más allá de la mención vaga a lucha contra “nuevos enemigos” como el narcotráfico o el ciberterrorismo, Macri revivió un tema que trae a la memoria los años más oscuros del país. La nostalgia de la mano dura alimenta la grieta que tan buenos dividendos le dio a Cambiemos. Plantea la idea de que quien no apoya su iniciativa, está a favor de. A favor de puede ser del narcotráfico, de las mafias, o de Cristina. Igual suma y refuerza la identidad de quien está a favor, mayoritariamente votante de la alianza gobernante, según muestran las primeras encuestas.
En 1975, la última vez que un presidente constitucional firmaba un decreto similar, se abría la puerta a la “aniquilación” de la subversión, paso previo a la más feroz de las dictaduras en la Argentina. Ahora siquiera hay un enemigo identificado y tampoco una estrategia definida sobre qué harán las fuerzas armadas. Lo único que parece determinar la decisión es la mano dura que obnubila a las derechas del continente.
Colombia, México o el cercano Brasil con su paradisíaco Río de Janeiro son ejemplos claros del fracaso de la militarización en la lucha contra las drogas. Tampoco son iguales las condiciones. En esos países el flagelo de la droga generó estados paralelos, ejércitos narcos y millones de dólares sucios. En Argentina ni siquiera en estado incipiente hay similitudes. En cualquier caso, el problema principal está fronteras afuera. El soldado, cuando dispara, lo hace a matar. Esa es su formación. ¿Qué hará en las fronteras? ¿Tirar a matar a las mulas que cargan los fardos de marihuana? ¿Establecer una pena de muerte exprés?
El dueño del negocio no se expone a un encuentro de ese tipo. Y ahí radica el fracaso de las guerras abiertas en Colombia, México o Brasil. Millones de dólares dilapidados en perseguir y matar, mientras la droga sigue fluyendo.
En México, una de las consecuencias de militarizar las calles fue una ola de violencia inusitada, con más de 150.000 muertos, 27.000 desaparecidos y 35.000 desplazados, carteles más fuertes y militares seducidos por jugosos sobornos. La batalla sigue y encuentra adeptos cada día: México es según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, el segundo país con más disparidad económica entre ricos y pobres. Todavía no hay certezas sobre el rumbo que tomará el combate a las drogas con Andrés Manuel López Obrador, quien antes de ganar las elecciones propuso una “amnistía”.
Las consecuencias de la guerra abierta del plan Colombia, con una inyección de dólares y armas de Estados Unidos, todavía son inconmensurables, pero se asemejan a la palabra fiasco. Miles de millones de dólares, recursos y soldados dilapidados en una escalada de violencia que lo único que hizo fue tecnificar la producción de cocaína.
La paradoja es que el tío Sam es el principal consumidor de la exportación colombiana. El novelizado Pablo Escobar fue apenas el precursor de un negocio que se globalizó.
En Brasil la guerra militar de Michel Temer contra el narcotráfico en las favelas despertó las aspiraciones primarias de un generalato nostálgico de la mano dura. Tanto que aspiran a recuperar un rol protagónico en la política, por las urnas o por la fuerza. “Estamos en un momento crítico, al filo de la navaja”, dijo Antonio Mourão, general retirado de cuatro estrellas que el año pasado, cuando aún estaba de servicio, sugirió que sería necesaria una intervención militar para purgar a la clase política.
Mourão, el general retirado, y otros oficiales jubilados han respaldado con entusiasmo la postulación presidencial del senador de ultraderecha Jair Bolsonaro, un excapitán del Ejército que ha hecho propuestas polémicas para la restauración del orden, como darle a la policía más campo de maniobra para matar a presuntos criminales.
En Argentina y menos en sus fronteras, se encuentran paralelismos con las condiciones previas que desencadenaron esas fallidas batallas. No es con militares entrando a la fuerza a las villas que se terminará el narcotráfico. La idea, nada original, se hizo spot de campaña de Fernando De la Rúa, el fugaz presidente radical que huyó dejando un tendal de muertos en plaza de Mayo. Fue refrescada por Sergio Massa, cuando aspiraba a ser Presidente para que las Fuerzas Armadas puedan “atacar y bloquear las fronteras” y “entrar a los barrios más humildes” donde “los narcos infectan a nuestros jóvenes”. ¿Resiste análisis la propuesta de desatar una guerra inmediata con países vecinos? ¿Resiste análisis no advertir que el consumo de droga también se da en los barrios ricos?
La estigmatización es permanente, pero ni en la Triple Frontera, donde conviven decenas de agentes orgánicos e inorgánicos de diversas agencias de seguridad internacionales, se generó en los últimos años alguna prueba concluyente de que sea zona liberada para algo más que un gran mercado de baratijas tax free.
En cualquier caso, un ataque con morteros y armas largas no parece ser la mejor herramienta para tan compleja trama. La seguridad más efectiva viene de la mano de la inteligencia y no de la fuerza. En Misiones se puso en marcha una intervención mucho más fuerte de la Policía en el combate al narcotráfico y en menos de tres años ya se decomisó marihuana por el equivalente a 900 millones de pesos y 37 toneladas de marihuana. Sin estridencias, los resultados están a la vista.
En rigor, tampoco hay demasiadas precisiones sobre qué harán las fuerzas armadas con el permiso del Presidente. Los uniformados no parecen estar cómodos con la idea de salir a la calle a cazar ladrones de gallinas. No están preparados para ello ni cuentan con los elementos necesarios. Tampoco aprecian convertirse en protagonistas de una puja de la que no quieren ser parte en momentos en que la sociedad recién deja atrás los malos recuerdos de los años de plomo.
La última encuesta de la consultora D’Alessio Ariol, arroja que el 50 por ciento cree que la reconversión de las Fuerzas Armadas servirá para mejorar la seguridad. Ocho de cada diez votantes de Cambiemos confían en el éxito, pero solo dos del Frente para la Victoria comparten esa mirada.
La grieta es menor cuando se analiza la política económica del Gobierno. Allí la mayoría reconoce que está peor que hace algunos años y que el ajuste les empeoró las condiciones de vida.
La imagen negativa de Macri asciende a 67,8 por ciento y el 58,3 desaprueba su gestión, según un estudio del Grupo de Opinión Pública.
La imagen negativa del Presidente creció al 59,7 por ciento, según Ricardo Rouvier, para quien la gestión tiene una calificación negativa del 62,8 de sus encuestados. El consultor advierte que creció el voto a Cristina Fernández.
La discusión sobre la despenalización del aborto y las fuerzas armadas en la calle, cobra otra dimensión mirada a la luz de las encuestas. Parece necesario evitar poner el foco en la economía. Y no es solo el éxito de las medidas, sino la permanente vocación por el ajuste siempre, siempre, sobre los que menos tienen.
Es esclarecedor que el Presidente les haya garantizado a los patrones de la soja que no iba a volver a subir -siquiera a congelar la baja- las retenciones agrarias, pero pocas horas después el Gobierno anuncie un severo plan de ajuste sobre las asignaciones familiares. Ahora no habrá plus por zona desfavorable y se puso como tope máximo para cobrar asignaciones familiares un ingreso familiar de 83.917 pesos. La pareja tampoco podrá cobrar las asignaciones si uno de los dos miembros percibe más de 41.959 pesos. Es decir, bajan las retenciones al campo, pero se las suben a cada una de las familias argentinas. La decisión generó un amplio descontento y hasta algunos radicales la criticaron, como Ricardo Alfonsín.
Es cada vez más visible la distancia entre los macristas y los radicales dentro de Cambiemos. El joven Pepe Pianesi no dudó en mostrarse sonriente con el ascendente Federico Villagra, el economista crítico de las decisiones del Gobierno nacional. Ambos quieren “más protagonismo” dentro de la alianza y temen quedar fuera del reparto de candidaturas para 2019. Es que se menciona algunos de la vieja guardia para las principales postulaciones, como Germán Bordón o Mario Pegoraro en la UCR y hasta algunos viejos peronistas ligados a Ramón Puerta. La idea de Villagra y Pianesi es fortalecer la línea de radicales nacidos en democracia. Esa línea generacional no se anima a respaldar las medidas de ajuste impuestas por sus socios y por lo bajo cuestionan a la cúpula que banca banderas de las que el radicalismo abjuró, como la injerencia militar en la seguridad interior. Del otro lado, se lo vio a Luis Pastori, defensor a ultranza de las medidas de ajuste, justificar la política de mano dura para hacer un “uso racional y práctico para las Fuerzas Armadas”.
Misiones se muestra como el contraste a la política de ajuste social que aplica Macri. El Presupuesto 2019, aún con la austeridad de los tiempos, invierte el 60 por ciento de los recursos en las áreas sociales: la Educación sigue siendo la prioridad de la gestión renovadora, complementada con la mejora en la salud y el desarrollo social integral.
En política y economía, las decisiones recién pueden valorarse a mediano plazo. Las buenas y las malas. Alcanzar un buen resultado en educación o en salud es la consecuencia de medidas tomadas hace diez o más años. Son procesos.
A la inversa, es lo mismo. En cinco años se podrán apreciar las consecuencias de los ajustes de este año. La Nación anuncia tijera masiva para todo lo que no sea cumplir con las metas del Fondo Monetario Internacional. Eso implica incluso la desaparición del Fondo Nacional de Viviendas. Es decir, quien no tiene un hogar, no podrá esperar ayuda del Gobierno nacional que había prometido un millón de viviendas en cuatro años. En última instancia, quedará en los malabarismos que puedan hacer los gobernadores para arreglarse con menos recursos. Lo mismo pasa con el Fondo Nacional de Incentivo Docente.
Nicolás Dujovne y Rogelio Frigerio, ya les anticiparon a los gobernadores que puede haber un recorte equivalente al cinco por ciento de la coparticipación que reciben las provincias para alcanzar la reducción del déficit que impone el FMI.
Los ministros se regodean con números que “demuestran” la generosidad de la Nación para con las provincias en los últimos años. Los datos, que son repartidos a los periodistas por los diputados de la alianza gobernante para justificar los ajustes, señalan que en junio, las provincias recibieron 108.221 millones de pesos, 51,7 por ciento más que el mismo mes del año pasado.
Pero hilando fino se advierte que no es tanta la abundancia. Entre enero y junio de este año, la coparticipación creció 46,2 por ciento, pero solo 15,6 por ciento si se le descuenta la inflación acumulada, con el agravante de que, por la devaluación, el peso vale casi 50 por ciento menos que en los primeros días de 2018. Lo mismo sucede con Misiones, con un aumento del 15,6 por ciento de coparticipación, pero con una caída del 60 por ciento en las transferencias de capital, fondos para viviendas, obras viales, programas de salud y hasta el programa El Hambre es Más Urgente, adeudado desde febrero.
La coparticipación, por cierto, es variable, ya que depende de la recaudación y, más allá del efecto inflacionario, es probable que tienda a bajar si se extiende la recesión como pronostica el bueno del FMI.
Es decir, el Gobierno nacional generó condiciones económicas adversas y ahora el peso recaerá sobre los gobernadores, que tendrán que atajar los desbordes que se pudieran generar. El Pacto Fiscal, sellado hace pocos meses, es una muestra del fracaso de las proyecciones nacionales: una de las garantías de que las provincias no iban a perder recursos se daba con la promesa de un crecimiento económico del 3 por ciento. El propio FMI dice que este año no habrá crecimiento y que, con suerte, se recuperará paulatinamente entre 2018 y 2019. Mientras tanto, las provincias ya tienen menos recursos y la enorme transferencia de recursos hacia el sector privado más concentrado, no se tradujo en grandes inversiones ni en más empleo.
De hecho, en Misiones ya se paró una inversión por la escalada del dólar y crece el descontento oficial con el sector forestal, que no generó ni una sola nueva inversión pese a que cuentan con todos los beneficios.
Sin embargo, Misiones es una de las pocas provincias donde el empleo no sufrió en demasía. En mayo, según los datos oficiales, se destruyeron 27 mil puestos de trabajo en todo el país. Aquí, aunque se está lejos del pico de 16 mil puestos, se crearon 1.278 empleos y se llegó a los 111 mil.