DÉFICIT FISCAL

El Gasto Público y el Déficit Fiscal son los padres de todas las crisis

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Con el comienzo de un nuevo año impar, arranca una nueva y seguramente agotadora batalla electoral, la que tendrá como escenario final el próximo 22 de Octubre cuando se renueven la mitad de las bancas en Diputados y un tercio de las bancas en el Senado de la Nación. Por un lado la oposición intentará recuperar el protagonismo perdido luego de la derrota en las presidenciales de 2015 y sentar las bases para recuperar el poder en 2019, al menos en el caso del Frente para la Victoria. Por el lado del Frente Renovador la idea es no perder el protagonismo que lo llevo al tercer lugar y buscar dar el gran golpe. La fórmula de ambos no es ningún secreto, capitalizar los errores de gestión del actual gobierno relacionados a la caída de la actividad, cierre de empresas, despidos, baja en el consumo, inflación y un nivel de inversiones que se resiste a llover. Por otro lado, el oficialismo, sobre todo luego de la marcha del 1A, buscará confirmar en las urnas la confianza de la gente que lo relance y sobre todo para utilizarlo como trampolín a la hora de tomar las decisiones más difíciles que el gobierno parece haber aplazado para 2018.

En materia de gestión y tras 16 meses en la administración, el oficialismo deja un 2016 con los éxitos encontrados sobre todo en la salida del cepo, el arreglo con los holdouts y la baja en la inflación. Por otro lado, aterriza en un 2017 donde por ahora se anota solo un poroto aunque nada despreciable con el exitoso Blanqueo de Capitales, donde cerró una cifra que no imagino ni el más acérrimo dentro de Cambiemos con USD 116.800 millones, el 80% blanqueado en el exterior ampliando enormemente la base imponible y de los cuales $148.600 millones entraron al fisco, monto que representa un mes de recaudación. El blanqueo significó sin dudas un fuerte voto de confianza, sobre todo si se lo compara con los 2 anteriores realizados durante el gobierno de Cristina Kirchner donde apenas se alcanzó la cifra de USD 7.000 millones uniendo ambos.

Sin embargo, la baja en la inflación en el segundo semestre de 2016, no pudo sostenerse este año, y si bien es cierto que tanto marzo, abril como mayo son meses duros para los precios fuertemente estimulados por el efecto de tarifas, colegios, prepagas pero sobre todo por las paritarias, también es cierto que en los últimos meses el nivel de emisión monetaria se disparó a crecimientos anuales de la base en 35% y 47% en enero y febrero respectivamente, muy lejos de los bajos niveles de 2016 donde se promedió un 28% anual, y bien sabemos tal como sucedió durante el gobierno kirchnerista que esa fuerte emisión (oferta) no convalidada por el lado de la demanda, termina en precios, y así fue. En resumen, la ambiciosa meta del BCRA para finalizar 2017 con una inflación máxima de 17%, ya se ve fuertemente comprometida al sumar un 6,3% acumulado en el primer trimestre, lo que anualizado llega a un 28%, muy lejos de lo buscado. Es decir que para cumplir con la meta oficial será necesario bajar al 1% por mes el IPC.

Fue así como el BCRA a través de Federico Sturzenegger, salió a dar un mensaje contundente en cuanto al objetivo que debe cumplir el BCRA sobre sostener el valor de la moneda, y con el alza de las tasas de interés en 150 puntos básicos, la autoridad monetaria apunta a absorber más pesos del mercado a través de la herramienta de pases pasivos. Sin embargo, semejante movimiento conlleva también algunos riesgos. Uno de ellos es que la actividad económica se vea impactada negativamente en el corto plazo, en particular por un repunte del consumo que demora mucho en llegar. Y por otra parte con tasas tan altas en pesos que acentúa la tendencia al atraso cambiario, ya que para los inversores los rendimientos en moneda local se vuelven cada vez más atractivos por lo tanto deshacen posiciones dolarizadas.

El otro foco de conflicto, como todos los años antes del inicio de clases, se suscitó con los docentes de la provincia de Buenos Aires a través de su representante Roberto Baradel, que no solo busca la reelección en mayo próximo sino que es además un asumido kirchnerista. Y en consecuencia, se plantó ante la gobernadora María Eugenia Vidal, sin ninguna intención de bajar el 35% de recomposición salarial que reclama el gremio y rechazando cualquier cláusula alternativa. Así, más allá de la falta de predisposición de ambas partes para llegar a una zona de entendimiento, quienes pierden son siempre aquellos que buscan recibir educación y los días de clases perdidos difícilmente se recuperen como corresponden. El conflicto, lejos de una solución, se agravo aún más luego de que el gobierno desista de abrir la paritaria nacional docente y peor aún luego que estos fueran desalojados violentamente de la plaza Congreso, cuando intentaban levantar una carpa en señal de protesta y con el propósito de avivar el fantasma de la carpa blanca que durante casi todo el periodo menemista convivió con los porteños en ese espacio público. 

Situación actual

Quien haya venido siguiendo nuestros últimos informes, sabrá que en casi todos ellos hemos venido destacando la aguerrida aunque solitaria labor del BCRA en pos de darle batalla a una inflación que entre el 2002 y el 2015 acumuló 1500% y que sobre todo luego de las fuertes emisiones en 2015, la blindaron de modo tal que hoy esa inflación, más allá de haber bajado en el segundo semestre de 2016, terminó cerrando arriba del 40% y así, sufre el gradualismo con el que la administración actual decidió encarar esta titánica labor, no tanto por la política monetaria que fue el único movimiento agresivo en serio, si no por el resto de las variables que siguen laxas. Y es que, a diferencia de lo que muchos creen, el gradualismo lejos de actuar como un ajuste menos agresivo, termina siendo un paliativo que condena a padecer años esperando salir del estancamiento en el que ya venía surfeando la economía los años anteriores al cambio de gobierno donde ya son 8 los años que llevamos sin lograr crear empleo en el ámbito privado y quienes terminan sufriendo, son los más necesitados que quedan siempre postergados.

Es que la inflación es una bomba silenciosa que no solo destruye el ahorro sino que se va esparciendo sobre todos los sectores de la economía, en unos primero y en otros después, afectando los precios relativos y distorsionando totalmente el sistema de información que los precios representan para el mercado. Si bien es cierto que el gobierno tiene como objetivo central bajar la inflación y tan cierto es que la política monetaria es el principal camino para sortearla, claramente Argentina se encuentra otra vez en su corta historia, en el dilema de no poder sostener un gasto publico que crece cada día más como si los recursos cayeran simplemente del cielo y que atenta contra cualquier intención o plan de bajar los niveles de inflación e inclusive de reactivación genuina de toda la actividad económica. Es decir que el esfuerzo del BCRA y la suba de tasas, termina generando más costos que beneficios, por no alinear el resto de las variables económicas hacia un único frente.

Para que tengamos una dimensión real de lo que hablamos, el gasto público ha crecido desde un 30% del PBI en 2003 a un 47% en 2015 y representa la verdadera “herencia recibida”. Sin embargo este porcentaje ni siquiera se redujo durante 2016, por el contrario subió a 48% incluyendo un déficit del 8,5% del PBI, y 2017 no será la excepción. La gestión de Mauricio Macri se propuso reducir el Déficit Fiscal y actuar sobre el Gasto Público. No obstante, a pesar de estas buenas intenciones, no se advierte un claro resultado. De hecho el organigrama implantado para el Poder Ejecutivo Nacional es contradictorio y ha sido el más frondoso en la historia del país. Se aumentó a 20 y actualmente a 21 el número de ministerios. El mapa del estado confeccionado por el Ministerio de Modernización, antes del último cambio, muestra 21 ministerios, 88 secretarías, 208 subsecretarías, 647 direcciones nacionales y generales, y 120 organismos descentralizados. Compárese esta exuberancia con la estructura de los gobiernos que administraban nuestro país hasta comienzos de los cuarenta, antes del advenimiento del peronismo. Había 8 ministerios, no existían las secretarías, sólo había 1 subsecretario por ministerio para coordinar la propia administración, y el total de direcciones nacionales no llegaba a 50. Los directores nacionales dependían directamente del ministro. El gasto público alcanzaba por ese entonces el 8% del PBI. No es casualidad que en 1947 fue el último año en que nuestra economía acariciaba la 10ma posición mundial en mayor ingreso per cápita. Hoy estamos cómodos en la posición 50, es decir seguimos insistiendo con la misma receta que nos hunde cada vez más.

En resumen, hoy el estado argentino gasta mucho y mal, incluso en sectores claves como la educación, la salud o la seguridad. De hecho en todas esas actividades se ha producido un intenso desarrollo de prestaciones privadas para poder paliar los malos servicios prestados por el sector público. Y esta bola de nieve lejos de achicarse, se agranda produciendo un grave daño a la economía real la cual no resiste un solo aumento más de impuestos y el déficit que crea entre lo recaudado y lo gastado termina siendo financiado con emisión monetaria como sucedió durante el gobierno kirchnerista que termina en inflación y devaluación, o mediante toma de deuda como es la herramienta predilecta del gobierno actual que termina en mayores impuestos a futuro hasta llegar a una crisis de deuda. En ambos casos, siempre la cosa terminó mal, sin embargo nos resistimos a cambiar 180 grados una receta que lleva 80 años sin resultados sostenibles en la economía argentina y por el contrario con una pobreza estructural del 30% en los últimos 40 años.

Perspectivas

El Gasto Público y el Déficit Fiscal son sin dudas la madre y el norte de todas y cada una de nuestras crisis vividas y se adjudica nuestro día a día donde convivimos con una economía siempre deprimida, que tiene los peores índices tanto de crecimiento como de inversiones en la región, razón por las cual dependemos de vientos de cola de la economía mundial. El argentino medio pide más estado y protección a la industria nacional pero después se queja lo que paga por productos de mala calidad, se queja de la inflación, se queja de la deuda, se queja de los impuestos que son producto tanto de la deuda tomada como del gasto, deuda tanto interna como externa que crece porque justamente pedimos mas estado. Y si nuestros sueldos se deprimen, no es casualidad ni maldad empresaria, sino que es producto de la baja capitalización que tiene nuestra economía y que atenta contra la productividad. Para colmo, quien puede hacerlo viaja al exterior o aquí cerca nomas por Paraguay o Chile a buscar precios que son la mitad que en nuestro país. Claramente no es el pobre quien puede hacer esto.

Y es así que tenemos una Presión Impositiva a nivel de los países nórdicos aunque con servicios africanos que nos obliga a pagar un adicional tanto en educación, salud como en seguridad. Esa presión sumada a la inflación, no solamente y lógicamente atenta contra la “lluvia de inversiones”, lo que se traduce en una menor producción y mayores precios además de dejar fuera de competencia a cualquier pyme que quiere crecer puesto que entre los costos laborales, alquileres e impuestos, no le queda margen para competir en precios y quien pretenda exportar en un contexto de dólar barato, se vuelve cada vez más caro. Es un círculo vicioso en el que estamos inmersos y del cual nos resistimos a salir como si los costos de salir fueran más altos que los de no hacerlo.

En conclusión, no podemos esperar ni con este gobierno ni con ningún otro, perspectivas positivas sostenibles más allá de un plazo muy corto, puesto que para poder avanzar en un modelo tal no hace falta emular a Estados Unidos o a Alemania, basta ver lo que están haciendo muchos de nuestros vecinos, que con un estado pagable y por sobre todo eficiente, una inflación de un digito y comerciando con el mundo, no solo crecen sino que han reducido los niveles de pobreza y desempleo de manera elocuente. De lo contrario oscilaremos entre bonanzas y crisis como en el último medio siglo.

Para dar un ejemplo de lo mencionado más arriba, durante 2017 es muy probable que la Reforma Impositiva tan prometida comience a tener mayor eco en los medios y que su tratamiento e implementación se lleve a cabo a partir de 2018. Ahora bien, si los impuestos que son 45 a nivel nacional (muchos de ellos distorsivos y que encima no cubren el gasto) realmente bajaran, será necesario hacer un fuerte ajuste del gasto público ya que la brecha del déficit se acrecentara sobre todo en las provincias. Sin embargo, la baja en el gasto público (incluye a 3.490.056 empleados con un crecimiento del 70% entre 2002 y 2015) seguramente buscara consenso mediante el resultado de las elecciones puesto de que otra forma el gobierno pensara q es imposible llevar a cabo un cambio de rumbo sin que la situación no se vaya de cauce en materia social. Y como la reforma seguramente se llevará a cabo de una forma u otra, salvo que sea más un maquillaje que una verdadera reforma, será inviable excepto tomando más y más deuda. Creo que no hace falta mencionar las consecuencias que puede derivar semejante decisión, sobre todo cuando el financiamiento externo se corte. E inclusive, el probable Blanqueo Laboral (actualmente hay 4.500.000 empleados en negro) jamás será un éxito si es que no se bajan los impuestos al trabajo, lo que refuerza lo mencionado anteriormente. La pregunta es quien le pone el cascabel al gato.

Por el lado del Dólar, entre el ingreso de billetes producto del blanqueo, la fuerte liquidación de la cosecha gruesa que ha comenzado y suele llegar hasta principios de julio, sumado a la fuerte toma de deuda que tanto la Nación como las Provincias están colocando adelantándose a una probable suba de tasas y el desarme de posiciones dolarizadas de la gente para pasarse a tasas en pesos producto de la tasa que fija el BCRA, su cotización tenderá mayormente a la baja que a la suba, aunque muy probablemente en la segunda parte del año la cotización comience un proceso de acomodamiento, cuando la inflación empiece a mostrar nuevamente signos de debilitamiento, se termine el periodo fuerte de liquidación y los inversores empiecen a blindarse nuevamente en dólares a la espera de lo que pueda suceder post elecciones de octubre. Lo mayormente incierto es si el proceso de toma de deuda continúa o no lo cual claramente forzará a una mayor apreciación del tipo de cambio.

Respecto de las Tasas, el BCRA ya mostró sus cartas y no le temblará el pulso, aun en periodo eleccionario, para seguir subiendo la misma si su objetivo no muestra logros. Su talón de Aquiles viene dado no solo porque la suba del gasto atenta contra cualquier política monetaria sino también por el aumento de la emisión que el propio BCRA realiza y que termina compensando y peor aún, anulando cualquier esfuerzo mediante una tasa tan alta, además de sus consecuencias.

Finalmente, la Inflación muy relacionado siempre con dólar y tasas, puede llegar a mostrar signos positivos los cuales difícilmente puedan sostenerse hasta tanto se tome cartas en el asunto a nivel integral, pero está claro que el gobierno, desde el poder ejecutivo y más allá de las internas entre todos los ministros del área económica, le ha dado el respaldo al presidente del BCRA y el motivo principal está dado, además de los beneficios obvios de una inflación baja tanto para las inversiones como para el crecimiento, por la firme convicción de este gobierno de reflotar el crédito hipotecario y la construcción, lo cual sin tasas de un digito se torna complicado de llevar adelante. Veremos donde nos encuentra el próximo informe. Hasta ese entonces…

 

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Nicolás Dujovne presentará el jueves el resultado fiscal del primer trimestre del año

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El jueves 27 de abril, el Ministro Nicolás Dujovne presentará el resultado fiscal correspondiente al primer trimestre del año, en una conferencia de prensa que se llevará a cabo a las 11 horas en el microcine del Palacio de Hacienda. Acompañarán al Ministro los Secretarios Sebastián Galiani, de Política Económica, y Rodrigo Pena, de Hacienda.

Si bien el anuncio del resultado fiscal correspondiente al primer trimestre del año estaba previsto para el martes 25, éste debió posponerse a raíz de la participación de Dujovne en la Reunión del Concejo de Embajadores de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que se desarrollará mañana en París.

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La inyección de recursos en obra pública dispara el déficit fiscal: creció 60,7% en febrero

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El Ministerio de Hacienda de la Nación dio a conocer hoy el Resultado Primario del Sector Público Nacional no Financiero (SPNF) correspondiente a febrero de 2017. En el informe puede verse cómo, durante el segundo mes del año, la obra pública comienza a cobrar dinamismo.

 

“Seguimos reorientando el gasto público de acuerdo a nuestras prioridades. Destinamos cada vez más recursos en mejorar la infraestructura del país, con más obra pública, y la situación de aquellos sectores más vulnerables. De cada $ 4 nuevos que se han gastado en lo que va del año, $ 3 los destinamos a obra pública y prestaciones sociales. Y de a poco vamos gastando menos en subsidios económicos. Todo ello en un marco de previsibilidad y consistencia que nos dan las metas fiscales”, explicó el Ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne.

 

El titular del Palacio de Hacienda detalló que “el gasto de capital creció 64% en relación a febrero del año pasado, destacándose el incremento en la construcción de viviendas sociales, escuelas y jardines, y transporte, como la ampliación de la red de autopistas y la mejora de los trenes“. “En el mismo sentido, el gasto en prestaciones sociales creció 47% anual, el cual incluye el gasto en jubilaciones, que creció 49%, y la Asignación por Hijo y Familiares, que crecieron 66%”, subrayó Dujovne.

 

En cuanto al Resultado Fiscal, el Ministro explicó que “el resultado primario alcanzó en los dos primeros meses del año un déficit de $ 23.200 millones, siendo consistente con nuestra meta trimestral de $ 58.500 millones para el primer trimestre”.

 

El Sector Público Nacional registró en el mes de febrero un resultado primario en base caja de -$26.746,8 millones (M.), lo cual representa un aumento interanual del déficit de $10.104,4 M. Dicha diferencia resulta explicada por un incremento de los recursos de $35.811,5 M. (35,6% a/a), mientras que el gasto primario lo hizo en $45.915,9 M. (39,1% a/a). Cabe aclarar que este indicador fiscal excluye tanto las eventuales rentas ingresadas por utilidades del BCRA como los intereses generados en operaciones de financiamiento Intra-Sector Público.

Al considerar el pago de intereses de la deuda pública, el resultado financiero observó un déficit de $29.999,8 M., esto es $9.463,1 M. mayor respecto del resultado negativo del año anterior.

El Informe de Ingresos y Gastos adjunto permite observar en el análisis mensual que entre los mayores recursos impositivos se distinguen los correspondientes a Aportes y Contribuciones a la Seguridad Social (39,5% a/a) y a los impuestos al Valor Agregado (19,7% a/a) y a los Créditos y Débitos en Cuentas Corrientes Bancarias (31,6% a/a).

Con respecto al gasto primario, en primer lugar, se destaca el incremento de 47,1% a/a en las “Prestaciones Sociales”. Ello fue determinado, esencialmente, por los mayores pagos en concepto de “Jubilaciones y pensiones contributivas”, ante el ajuste bianual aplicado a estos haberes por ley de movilidad (con impacto simultáneo en las “Pensiones no contributivas”), como así también por los progresivos efectos derivados de la Ley N° 27.260 en relación al Programa Nacional de Reparación Histórica para Jubilados y Pensionados. Entre el resto de los programas con finalidad social, sobresalió este mes la suba anual de 65,5% en “Asignaciones Familiares” (incluyendo a la Asignación Universal por Hijo para Protección Social-AUH y por Embarazo) por igual criterio de movilidad aplicado sobre las mismas que el calculado para las prestaciones previsionales del SIPA-Ley N°27.160, además de la ampliación del beneficio de las Asignaciones Familiares a los trabajadores inscriptos en el Régimen Simplificado para Pequeños Contribuyentes (Monotributo) a partir de mayo de 2016 (Decreto N° 593/2016), y el aumento del tope salarial para poder percibir las Asignaciones Familiares. Asimismo, con finalidad social, se destacan las subas originadas en las diversas coberturas asistenciales administradas por el INSSJyP (ex-PAMI).

En segundo término, se distinguen los gastos de capital al registrar un aumento de 64,0% a/a. Los programas determinantes de dicho aumento fueron los vinculados a vivienda y urbanismo (289,5% a/a), educación (95,3% a/a), transporte (41,4% a/a) y seguridad interior.

Por su parte, las transferencias corrientes a otros niveles de gobierno continúan exponiendo un alto dinamismo (prácticamente 300% a/a), producto principalmente de las mayores asistencias financieras dispuestas en educación a través del Fondo Nacional de Incentivo Docente (FONID), y en seguridad social para ser destinadas a las cajas jubilatorias provinciales.

En cuanto a la suba en los gastos de funcionamiento, la misma responde principalmente al concepto “Remuneraciones”, el cual registró un 29,3% de aumento en relación al mismo mes del año anterior, básicamente por los progresivos incrementos interanuales en todo el ámbito el Sector Público Nacional y, en menor medida, por el pago de la cuota final de la bonificación extraordinaria no remunerativa ni bonificable comprometida a fines del ejercicio anterior (Decreto N° 1.240/16).

Finalmente, los subsidios económicos continuaron cayendo en términos reales por segundo mes consecutivo. En los primeros dos meses del año tuvieron un crecimiento nominal de 10,9% a/a. Los destinados al sector energético cayeron 12,2% a/a, mientras que los de transporte crecieron 27,7% a/a.

En consecuencia, el resultado primario acumulado del primer bimestre del corriente ejercicio fiscal ascendió a -$23.159,6 M., incrementándose la suma de $7.257,9 M. respecto de los primeros dos meses del año 2016. Este comportamiento fue producto de un crecimiento de los recursos de $84.447,0 M. (38,0% a/a) y de un aumento del gasto primario de $91.704,9 M. (38,5% a/a). El resultado financiero acumulado, en tanto, registró un déficit de $35.555,7 M., observándose un aumento de dicho indicador de $12.821,9 M. en relación a igual período del año anterior.

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Jorge Brito: “Hay muchas teorías, nos han vendido que el consumo es algo populista y está mal”

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San Vicente (Enviados Especiales/Economis). Es uno de los empresarios más importantes y escuchados del país y el jueves estuvo en Misiones. Llegó puntual, a las 17 y bajo una tenue llovizna. Saludó uno por uno a los trabajadores de la flamante sucursal de San Vicente y se hizo tiempo para charlar con algunos vecinos. Lo mismo había hecho en Oberá, un par de horas antes.

Jorge Brito se caracteriza por conocer cada detalle de lo que sucede en su banco que tiene casi 10.000 empleados y 500 sucursales (el más grande de todo el país entre los privados, en este rubro). Así, el Macro se ha convertido en una de las principales entidades financieras del país. Las finanzas y la producción primaria y de productos de exportación, son temas de los que disfruta hablar. Y sus palabras son siempre esperadas porque envían señales que van más allá de un momento político.

En San Vicente, en una distendida rueda de prensa, puso mucho énfasis en dos ejes: el principal, que en la Argentina debe haber un acuerdo de cuatro o cinco puntos centrales sobre los que no haya discusión, para poder pensar a largo plazo. En segunda instancia, advirtió sobre la necesidad de controlar el déficit fiscal y sobre el nivel de endeudamiento, que “en algún momento generará un problema”.


¿Cómo está viendo el escenario económico en este momento?

La economía, todos los economistas hablan de un crecimiento de entre dos y cuatro y medio por ciento. Yo personalmente creo que vamos a estar en dos y medio a tres por ciento. Creo que después de cuatro años que la economía no crece, es esperable que tengamos este rebote. Pero hay que seguir trabajando en muchas cosas, en muchos desajustes que quedaron pendientes de la política económica del Gobierno anterior, que este Gobierno viene retrasando. Entiendo que es difícil hacer todo junto, que aumentar la tarifa de golpe no es positivo, pero hay que tener presente que el déficit fiscal que tiene la Argentina no es aceptable, y que el Banco Central, con la política monetaria no soluciona el tema fiscal.

Para no tener inflación, la política monetaria puede ayudar; pero lo que es central es no tener déficit fiscal. Porque esto es muy claro, es como la economía personal, si vos gastás más de lo que te ingresa, en algún momento vas a tener problemas. El Gobierno se ha endeudado el año pasado en 50 mil millones de dólares, y este año va a ser una cifra parecida. Está bien… pero tenemos que empezar a  pensar en cómo cerrar esa brecha.

 

¿Puede causar problemas a corto plazo este nivel de endeudamiento?

A corto plazo no hay un problema de endeudamiento, porque la deuda de la Argentina media respecto del PBI es muy baja, así que no será un problema este año. Si planteamos para el 2017 una baja medianamente importante del déficit, recortar el déficit que no se ha podido bajar todavía; porque si miramos los números objetivos, la baja que ha tenido el déficit ha sido el ingreso por el blanqueo. En este año electoral, no se pueden pedir muchos ajustes al Gobierno, pero en 2018 hay que hacer las cosas que no se hicieron.

-Sin embargo, el banco Macro sigue invirtiendo ¿confía en la recuperación?

En la Argentina yo nunca tomé una decisión de inversión mirando la tapa de los diarios. No estoy diciendo que esto va a fracasar o pensando en que va  a salir mal, hay que aceptar las críticas. Veo un contexto internacional complicado, americano complicado por el efrcto Trump, no se ve el liderazgo que tenía Brasil, no existe. Lo que puede aprovechar la Argentina es tomar ese liderazgo. El mundo así nos mira, y nosotros tenemos que aprovechar cómo nos mira hoy el mundo, y el mundo nos mira con optimismo. Los argentinos tenemos que dejar de pensar un poco en este Gobierno, y aprender a pensar a largo plazo y pensar a la Argentina como país.

Personalmente creo, sería muy bueno convocar a todos los dirigentes políticos que tengan relevancia para que este país tenga cuatro, o cinco, o seis, no sé, puntos que no estén en discusión. Para que nos pongamos de acuerdo: la educación, el déficit fiscal que hay que controlar, pero que nadie lo quiere bajar. Tenemos que sacar de agenda algunos puntos de discusión. Y no estoy hablando de un Gobierno de coalición, estoy hablando de cuatro o cinco,  puntos problemáticos centrales.

-Usted dijo que este año vamos a crecer 2,5 %, pero ¿se puede aspirar a sumar inversiones  sin reactivar el consumo?

Acá hay muchas teorías, yo creo que a nosotros nos han vendido que el consumo es algo populista y está mal. Si miramos a Estados Unidos, que es un país que no me parece que tenga problemas de populismo, su gran crecimiento en los últimos 80 años fue en función al consumo. No creo que haya país en el mundo que pueda crecer si no es en base a un gran mercado interno. Así creció Brasil, así creció Alemania y así crecieron todos los países que crecieron en la última década.

 

¿Si no reactivamos el consumo, no vamos a tener más inversiones?

Es muy difícil, en el mundo que vivimos, donde cada vez compran menos, pensar en un país que crezca solamente con exportaciones. La  exportación es un componente sí; pero el tema central es el mercado interno.

 

Hablando de la economía misionera que tiene problemas de competitividad, hay algunos que piden una nueva devaluación y hay rumores de que el Gobierno puede tomar una medida ese tipo este año, ¿Serviría una nueva devaluación?

 

No creo en la devaluación per se, yo creo en la palabra competitividad y siempre pongo el mismo ejemplo, porque lo vivo en carne propia hace muchos años.  Yo soy productor, en Salta, en Joaquín V González, en el departamento de Anta. Cuando produzco soja, esa soja llevarla al puerto de Rosario significa 30 por ciento de flete. Yo podría estar pidiendo un 30 por ciento de devaluación para compensar eso. Ahora… eso modifica toda la economía Argentina. Lo más razonable es pensar que haya un Tren Belgrano que ese flete me salga un 10 por ciento y yo reduzco el costo a un 20%. Esto es lo que tenemos que trabajar, bajar el costo de la Argentina.

Yo nunca me meto, ni me metí con el salario justo del trabajador, lo que sí tengo que tener presente que hay un costo fijo que no es un beneficio a pagar al trabajador, que son todos los juicios laborales, las ART. Eso significa el 70 por ciento más del costo. Yo siempre me junto con los delegados y le digo “muchachos ustedes quieren trabajar ahora ustedes nos tienen que ayudar”. Si tenemos un 12% de ausentismo, tenemos que mirar porque de ese ausentismo, todos tenemos que ser conscientes y todos tenemos que mejorar. Y repito, no hablo del salario de los trabajadores, hablo del costo que no es por el trabajador.

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