DESARROLLO SOSTENIBLE

Misiones impulsa valores cooperativos y ambientales en las escuelas

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Cooperativismo en las aulas, 120 estudiantes de Ruiz de Montoya participaron de una jornada educativa y ambiental.

En la Escuela N.º 300 de Ruiz de Montoya se desarrolló una jornada educativa cooperativa que reunió a 120 estudiantes en el marco del Programa COOPADODS, una iniciativa que busca integrar los valores del cooperativismo y el cuidado ambiental en el sistema educativo misionero. La actividad, impulsada por los ministerios de Acción Cooperativa, Educación y Coordinación de Gabinete, incluyó juegos, la creación colectiva de la bandera cooperativa y la plantación de árboles en el predio escolar.

El programa COOPADODS —acrónimo de Cooperativismo y Objetivos de Desarrollo Sostenible— se propone como un puente entre la educación formal y los valores del movimiento cooperativo, en línea con los compromisos asumidos por Misiones en materia de sostenibilidad y participación ciudadana.

Durante la jornada, el equipo técnico del Ministerio de Acción Cooperativa, encabezado por la ministra Liliana Rodríguez, coordinó dinámicas participativas que pusieron en el centro el trabajo en equipo, la solidaridad y el respeto por el ambiente. “La escuela es un espacio privilegiado para sembrar los valores del cooperativismo y los ODS. Estas experiencias concretas permiten que los chicos no solo aprendan en teoría, sino que vivan la práctica de colaborar, decidir colectivamente y cuidar su entorno”, destacaron desde la cartera provincial.

La plantación de árboles en el predio escolar se integró al componente ambiental del programa, que busca concientizar sobre la sostenibilidad y el cambio climático, reforzando el vínculo entre comunidad educativa y territorio.

Educación, cooperativismo y desarrollo

La actividad forma parte de una agenda más amplia que articula políticas públicas entre los ministerios de Acción Cooperativa, Educación y Coordinación de Gabinete. El objetivo es incorporar de manera sistemática contenidos cooperativos en el ámbito escolar, fortaleciendo la formación ciudadana desde edades tempranas.

El programa ya viene recorriendo distintas localidades de la provincia, con el propósito de que niños, niñas y adolescentes se familiaricen con valores vinculados al compromiso colectivo, la equidad y la sostenibilidad. Se trata de un esfuerzo que conecta con la tradición cooperativista de Misiones, donde el sector cumple un papel central en la producción, la economía regional y el entramado social.

En este sentido, el Ministerio de Acción Cooperativa destacó que COOPADODS no es solo una actividad puntual, sino un proceso pedagógico que busca instalar en el largo plazo una nueva mirada sobre la educación, donde los principios del cooperativismo se conviertan en herramientas de desarrollo comunitario y económico.

La jornada en Ruiz de Montoya refleja una política educativa que trasciende lo curricular y se proyecta al futuro. En un contexto donde la agenda nacional y provincial discute los desafíos del desarrollo sostenible, el cooperativismo emerge como un instrumento institucional para fortalecer la democracia, generar cohesión social y aportar al desarrollo económico local.

En palabras de referentes del programa, “formar estudiantes con conciencia cooperativa es formar ciudadanos que entiendan que el progreso no es individual sino colectivo”. Con esa premisa, el desafío será ampliar la escala del programa, llegando a más escuelas, municipios y comunidades de Misiones.

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Nueva estrategia del Banco Mundial, titulización de préstamos para escalar el financiamiento al desarrollo

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El Grupo Banco Mundial, a través de la Corporación Financiera Internacional (CFI), cerró con éxito su primera operación de titulización de préstamos, una Obligación de Préstamo Colateralizada (CLO) de u$s510 millones, marcando un paso clave en la estrategia de movilización de capital privado hacia los mercados emergentes. La operación, que se negocia en la Bolsa de Valores de Londres, representa un cambio de paradigma en el financiamiento para el desarrollo, con implicancias directas en la capacidad del organismo multilateral de multiplicar su apoyo a países en vías de desarrollo sin sobrecargar su balance.

Un nuevo modelo de “origen a distribución”

La operación se gestó tras dos años de diseño y preparación, en el marco de los lineamientos definidos por el Laboratorio de Inversión del Sector Privado, un espacio de asesoramiento creado en junio de 2023 para identificar obstáculos a la inversión en mercados emergentes.

Hasta ahora, el modelo de financiamiento de la CFI se concentraba en originar créditos directos a empresas y proyectos estratégicos. Con esta innovación, esos préstamos se reestructuran en valores calificados, generando una nueva clase de activos aptos para inversores institucionales como fondos de pensiones, compañías de seguros y grandes administradoras de activos.

En palabras del presidente del Grupo Banco Mundial, Ajay Banga: “Movilizar la inversión privada a gran escala es esencial para crear empleos que permitan a las personas salir de la pobreza y cambiar la trayectoria de una familia durante generaciones. Este es el primer paso de una estrategia con gran potencial para atraer capital privado y liberar nuestro balance para apoyar a más países y actores del sector privado”.

Contenido técnico de la operación

La CLO de u$s510 millones se estructuró en tres tramos: Tramo sénior: u$s320 millones, colocado entre inversores privados institucionales. Tramo mezzanine: u$s130 millones, asegurado por un consorcio de aseguradoras de crédito. Tramo de capital: u$s60 millones, absorbido por la propia IFC y otros actores.

El banco de inversión Goldman Sachs actuó como organizador de la transacción, que despertó fuerte interés en los mercados y sentó precedente para futuras emisiones.

El diseño de la operación permite que la CFI recicle capital propio y, al mismo tiempo, canalice nuevas corrientes de financiamiento hacia proyectos en mercados emergentes bajo estándares internacionales de transparencia y calificación crediticia.

La estrategia responde a una necesidad estructural: el financiamiento público multilateral es insuficiente frente a la magnitud de los desafíos globales, desde la pobreza y la desigualdad hasta la transición energética y el cambio climático. Según datos del Banco Mundial, cerrar la brecha de inversión en infraestructura y desarrollo sostenible en mercados emergentes requiere billones de dólares anuales, imposibles de cubrir solo con recursos fiscales y multilaterales.

En este marco, la movilización de capital privado se presenta como condición sine qua non para sostener el crecimiento. El modelo de titulización facilita esa canalización de fondos, ya que traduce activos considerados riesgosos en instrumentos estandarizados y más líquidos para el mercado internacional.

La operación tiene varias implicancias de fondo: Para los mercados emergentes, abre una fuente adicional de financiamiento en condiciones competitivas y con mayor escala. Para el Banco Mundial, refuerza la capacidad de ampliar su alcance sin depender exclusivamente de aumentos de capital aportados por los Estados miembro. Para inversores globales, ofrece un vehículo de ingreso a mercados de alto crecimiento bajo esquemas de riesgo controlado.

El Grupo Banco Mundial anticipó que este será el primero de una serie de lanzamientos periódicos, con la intención de establecer un modelo escalable y replicable. De consolidarse, el esquema podría convertirse en una referencia para otros organismos multilaterales y gobiernos interesados en atraer inversión privada hacia sectores estratégicos como infraestructura, transición energética, salud y educación.

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La cucaracha inspira innovaciones energéticas e industriales en Brasil

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Por Mario Osava / Inter Press Service – La solución está en la naturaleza, según la biomimética. Para un grupo de científicos de Brasil eso apunta a la cucaracha, más bien a su sistema digestivo que procesa una gran variedad de desechos, urbanos y agrícolas.

“La cucaracha, así como la termita, digiere muy bien la celulosa, es muy eficiente para aprovechar los residuos vegetales, sacarles el azúcar”, según Ednildo Machado, profesor de la Universidad Federal de Río de Janeiro y biólogo con doctorado en química biológica.

Eso es vital en un país donde el etanol, derivado principalmente de la caña de azúcar, tiene en volumen un consumo equivalente al de la gasolina. El proceso de sustitución empezó por un programa nacional de producción del alcohol, iniciado en 1975, tras la primera crisis del petróleo, que cuadriplicó su precio en 1973.

Una parte creciente de la caña de azúcar se destinó a la producción de etanol, a través de la fermentación y la conversión de azúcares en el biocombustible. Se trataba de reducir la dependencia del petróleo importado, que aportaba más de 80 % de la demanda nacional, y agrandaba la deuda externa.

Luego se notaron los beneficios ambientales en el aire de las ciudades, ya que el etanol contamina menos que la gasolina, pero en el campo se multiplicaron los problemas, como las grandes áreas del monocultivo de la caña, el humo de las “quemas” con que se facilitaba la cosecha y los voluminosos desechos, como el bagazo y la vinaza.

Buena parte de esos impactos ambientales se superó, con el aprovechamiento de los residuos y la prohibición de los incendios en la mayor parte de los cañaverales.

Etanol de bagazo

“Brasil busca desde 2005 tecnologías para degradar la biomasa y liberar el azúcar para la producción del etanol de segunda generación”, apuntó Marcos Buckeridge, investigador del Instituto de Biociencias de la Universidad de São Paulo.

Por esa vía se puede aprovechar el bagazo de la caña y ampliar la producción de etanol en 40 %, sin aumentar el área de cultivo, con beneficios económicos, energéticos y ambientales, acotó el biólogo volcado a la bioenergía.

Ya hay producción del etanol de segunda generación en Brasil, pero con tecnología extranjera, con uso de microorganismos, como hongos y bacterias.

“El conocimiento de las enzimas y mecanismos bioquímicos de la cucaracha en la digestión de la celulosa, permitirá costos muchos más bajos en esa producción a partir del bagazo”, sostuvo Buckeridge a IPS por teléfono desde São Paulo.

El bagazo ya se usa como leña que se quema en las calderas de las centrales azucareras, para generación de calor y electricidad. Pero es “un aprovechamiento de bajo valor agregado, una de las peores opciones económicas, se quema el azúcar que es viable sacar del bagazo”, señaló Machado.

Sus investigaciones buscan adaptar la eficiencia digestiva de la cucaracha común en medio da la basura de las ciudades, la Periplaneta americana por su nombre científico, para sacarle el azúcar del bagazo y otras fuentes de celulosa.

“La elección del bagazo es operacional, se trata de un material ya existente en las centrales azucareras, se ahorra el transporte, pero se puede extender a otros residuos urbanos y rurales, como los del maíz, de la remolacha y cáscaras de frutas”, explicó Machado a IPS en Río de Janeiro.

El experto y Buckeridge iniciaron las investigaciones conjuntas en 2010, cuando el segundo dirigía el laboratorio de bioetanol del estatal Centro Nacional de Investigación de Energía y Materiales, en Campinas, una ciudad a 90 kilómetros de São Paulo.

Ellos dos y otros 13 investigadores publicaron en julio el artículo Sugarcane bagasse Polysaccharides decomposition by the Cokroaches digestive system (Descomposición de polisacáridos del bagazo de caña de azúcar por el sistema digestivo de las cucarachas), en la revista estadounidense Bioenergy Research (Investigación en bioenergía).

Mas allá de la cucaracha

“La cucaracha es solo el comienzo”, asegura Buckeridge. Forma parte de la biomimética, una forma de conocimiento que “copia fórmulas y mecanismos de la naturaleza”, desarrollados durante milenios. Con la riqueza natural que tiene, “Brasil es una mina de oro” en esa área, realzó.

Además de las enzimas para cocteles cada día mas eficientes, puede abrir camino a transformaciones en la industria, hasta hoy muy basada en metales, por tanto en estructuras rígidas, que podrán “imitar lo que ocurre en el sistema digestivo de los insectos, con sus movimientos peristálticos, materiales flexibles” y hacerse más productivos, vaticinó.

“Los estudios deben también ampliarse a los fragmentos de bosques dentro de las ciudades, a ver cómo funciona la degradación de la biomasa, sin la cual ya estaríamos enterrados bajo la biomasa”, advirtió.

La biología sintética, que aplica principios de la ingeniería a la biología, combinando las dos áreas, es otro camino futuro, concluyó.

Las cucarachas desarrollaron su sistema digestivo ante “el desafío químico de digerir desechos, restos de plantas y otros insectos y animales, piel, pelos y celulosa”. Es similar a la termita que “degrada 90 % de la celulosa en 48 horas, hazaña que no logra ningún otro sistema biológico”, comparó Machado.

Los mismos componentes en el suelo llevan un mes o más para hacerlo, lo que indica que el ambiente interno de la termita (Cornitermes cumulans) determina el desempeño. Eso indica que mimetizar la estructura de los intestinos de los insectos es el mejor camino para la industria, dedujo.

Eso exige más cerebros y más inversiones en la ciencia, que escasean en Río de Janeiro, lamentó.La producción del etanol de segunda generación necesita cada día más enzimas, que representan cerca de un tercio de su costo de producción.

“Siempre habrá demanda para nuevas enzimas para mejorar sus cocteles y ambientes más favorables para sus funciones”, acotó el investigador.

Sus investigaciones apuntan también a un mejor conocimiento del papel de los insectos. En las ciudades, por ejemplo, reducen la cantidad de basura residuos orgánicos y en consecuencia los costos de recolección y destinación de la basura, que alcanzan entre 200 y 400 reales (37 y 74 dólares) por tonelada, apuntó Machado.

Mario Osava corresponsal de IPS desde 1978 y encargado de la corresponsalía en Brasil desde 1980

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Día del Monumento Natural Yaguareté, símbolo de la biodiversidad y emblema de Misiones

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Argentina celebra el Día del Monumento Natural Yaguareté, la lucha por conservar al gran felino de Misiones

El 13 de septiembre se conmemora en todo el país el Día del Monumento Natural Yaguareté, en homenaje a la especie declarada Monumento Natural Nacional por la Ley 25.463 en 2001, la máxima categoría de protección para la fauna silvestre. La jornada recuerda la urgencia de preservar al mayor felino de América, cuya población en Argentina se encuentra en peligro crítico de extinción.

El yaguareté (Panthera onca), con su cuerpo compacto, pelaje manchado único y capacidad de recorrer entre 10 y 15 kilómetros diarios, fue históricamente un emblema de los ecosistemas del norte argentino. A comienzos del siglo XX se distribuía desde el río Colorado hasta las Yungas, el Gran Chaco y la Selva Paranaense.

Hoy, sin embargo, su hábitat quedó reducido a tres núcleos: la selva misionera, las yungas de Salta y Jujuy, y algunos sectores del Chaco. En los Esteros del Iberá, Corrientes, se lleva adelante un programa de reintroducción que ya logró devolver ejemplares a su ambiente natural.

Desde la Administración de Parques Nacionales recuerdan que el yaguareté está catalogado en “peligro crítico”, lo que implica un riesgo extremadamente alto de extinción en estado silvestre en el corto plazo. La pérdida y degradación de hábitats, la caza furtiva y la disminución de presas naturales son las principales amenazas.

Conservación y políticas públicas: avances y desafíos

La declaración como Monumento Natural Nacional en 2001, impulsada por la Ley 25.463, significó la incorporación de herramientas legales más estrictas para su protección. Bajo este régimen, el yaguareté goza de la máxima categoría de resguardo, similar a la de especies emblemáticas como la ballena franca austral o el huemul.

En Misiones, la provincia con mayor densidad de ejemplares, se articulan acciones conjuntas entre el Estado provincial, Parques Nacionales, ONGs como Red Yaguareté y Fundación Vida Silvestre, y organismos internacionales como WWF. Se destaca la creación de corredores biológicos en la Selva Paranaense y la implementación de tecnologías de monitoreo, como cámaras trampa, para estudiar y proteger a las poblaciones.

Según estimaciones recientes, sobreviven menos de 250 ejemplares en todo el país, de los cuales cerca de 90 habitan en Misiones, donde el Bosque Atlántico constituye su principal refugio.

La conservación del yaguareté no solo implica proteger a una especie carismática, sino resguardar a todo el ecosistema del que depende. “Cuidar al yaguareté es garantizar la salud de la selva”, sostienen los especialistas, ya que como superpredador regula poblaciones de herbívoros y contribuye al equilibrio de la biodiversidad.

El Día del Monumento Natural Yaguareté se presenta, además, como una oportunidad política y social: reafirma el compromiso de la Argentina con la agenda internacional de conservación, en línea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y los compromisos de biodiversidad asumidos en el marco del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB).

El desafío inmediato, advierten los expertos, es consolidar las políticas públicas de largo plazo y garantizar financiamiento estable para programas de conservación, tanto a nivel nacional como provincial.

El futuro del yaguareté depende de la capacidad del Estado y de la sociedad de sostener una estrategia de conservación integral. Los proyectos de reintroducción en Corrientes y el fortalecimiento de corredores biológicos en Misiones ofrecen señales alentadoras.

En un contexto de cambio climático y presión sobre los bosques nativos, la preservación del yaguareté se convierte en un emblema de la lucha por la sostenibilidad. El mensaje del 13 de septiembre trasciende fronteras: proteger al gran felino americano es también defender el patrimonio natural, cultural y productivo de la Argentina.

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Con 15% de crecimiento anual, Paraguay apunta a USD 5.000 millones en exportaciones forestales

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Paraguay avanza a paso firme en el desarrollo de su industria forestal, consolidándose como un actor emergente en la región. Actualmente el país cuenta con 300.000 hectáreas de plantaciones forestales y un ritmo de expansión anual de 50.000 hectáreas, lo que equivale a un crecimiento del 15% anual, según informó la presidenta del Instituto Forestal Nacional (Infona), Cristina Goralewski, durante su presentación en el Paraguay Business Week 2025.

El sector, que ya genera exportaciones por USD 53 millones entre enero y julio de este año, proyecta alcanzar un potencial de facturación de USD 5.000 millones anuales en la medida en que se consoliden inversiones industriales y se amplíen los mercados.

Potencial regional y oportunidades de inversión

Goralewski destacó que Paraguay cuenta con más de 5 millones de hectáreas aptas para el desarrollo forestal, lo que coloca al país en una posición estratégica frente a la creciente demanda global de productos forestales. “El sector puede convertirse en uno de los motores de diversificación económica, contribuyendo al bienestar social y a la sostenibilidad ambiental”, señaló.

El modelo paraguayo sigue una trayectoria similar a la de Uruguay, que a través de un plan sostenido logró transformarse en una potencia forestal regional. Para Paraguay, este camino significa la posibilidad de generar nuevos empleos rurales, atraer capital extranjero y posicionarse como referente en inversiones verdes.

La funcionaria subrayó que la demanda internacional de productos forestales crece de forma sostenida y que el país se prepara para responder a ese mercado con una oferta competitiva y certificada.

Política Forestal Nacional: sostenibilidad y competitividad

La expansión forestal se enmarca en la Política Forestal Nacional, diseñada para equilibrar crecimiento económico y sostenibilidad. Sus ejes incluyen:

  • Provisión de bienes y servicios forestales desde bosques nativos y plantaciones.
  • Agregado de valor y fomento de la competitividad en mercados nacionales e internacionales.
  • Gestión ambiental integral, con control de incendios, manejo de plagas y protección de cauces hídricos.
  • Conservación de la biodiversidad y fortalecimiento de la resiliencia de los ecosistemas.

“Queremos posicionar a Paraguay como un referente regional en inversiones verdes, combinando conservación, desarrollo económico y generación de empleo”, afirmó Goralewski.

La consolidación de la industria forestal paraguaya tendrá repercusiones no solo internas, sino también en el mercado regional del Mercosur, donde la integración logística y comercial con Argentina, Brasil y Uruguay resulta clave.

De confirmarse las proyecciones, el sector podría convertirse en una de las principales fuentes de divisas no tradicionales para el país, diversificando la matriz exportadora más allá de los productos agrícolas tradicionales.

En este escenario, la articulación público-privada y el interés de inversores extranjeros serán determinantes para convertir el potencial de 5 millones de hectáreas en un motor efectivo de desarrollo sostenible.

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