Entre la frustración y el desaliento: el avance de los NiNi en Posadas

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Hay indicadores económicos que, aunque no ocupan el centro del debate público, funcionan como una poderosa señal de alarma sobre el estado social de una comunidad. Uno de ellos es el fenómeno de los jóvenes “NiNi”, es decir, aquellos que no estudian ni trabajan. Detrás de esa definición estadística existe una realidad mucho más compleja: jóvenes que quedaron fuera de los principales espacios de integración social, sin inserción educativa y sin acceso al mercado laboral.

El concepto de jóvenes NiNi suele utilizarse para medir niveles de vulnerabilidad en la transición hacia la vida adulta. Entre los 18 y 24 años se concentran decisiones fundamentales para el desarrollo futuro de las personas: continuar estudios, adquirir experiencia laboral, generar autonomía económica y construir proyectos de vida. Cuando una parte creciente de esa población queda desconectada tanto del sistema educativo como del mundo del trabajo, el problema trasciende lo individual y se transforma en una cuestión estructural, con consecuencias sociales. No se trata solamente de jóvenes sin empleo o fuera de las aulas, sino de una generación que enfrenta mayores riesgos de precarización, dependencia económica y exclusión social.

En Posadas, los datos de INDEC muestran justamente un deterioro sostenido de esta situación durante los últimos años. En 2023, el 15,3% de los jóvenes de entre 18 y 24 años se encontraba en condición de NiNi, equivalente a unas 8.020 personas. Un año más tarde, en 2024, esa proporción subió al 16,9%, alcanzando a 8.249 jóvenes. Pero el dato más preocupante aparece en 2025: el indicador saltó al 20,0%, involucrando ya a 8.510 jóvenes posadeños.

La evolución resulta especialmente delicada porque implica que uno de cada cinco jóvenes del aglomerado se encuentra hoy fuera tanto del sistema educativo como del mercado laboral. Más aún, el crecimiento no parece responder únicamente a problemas coyunturales, sino a un deterioro más profundo de las condiciones de inserción juvenil.

Al observar la composición interna del fenómeno aparecen elementos muy relevantes. En 2023, el 85% de los jóvenes NiNi eran inactivos, mientras que el 15% restante estaba desocupado. Es decir, predominaban claramente quienes ni siquiera buscaban empleo. En 2024 se produjo un cambio significativo: los inactivos bajaron al 65% y los desocupados treparon al 35%. Esto sugiere que una mayor proporción de jóvenes comenzó a buscar trabajo, aunque sin éxito para encontrarlo. En otras palabras, hubo un pasaje desde el desaliento hacia la búsqueda activa de inserción laboral.

Sin embargo, en 2025 volvió a modificarse la dinámica: los inactivos crecieron nuevamente hasta representar el 79% del total, mientras que los desocupados retrocedieron al 21%. Y aquí aparece probablemente la señal más preocupante de todas. Cuando la inactividad vuelve a crecer con fuerza entre los jóvenes NiNi, muchas veces no refleja una mejora laboral sino exactamente lo contrario: jóvenes que dejan de buscar empleo porque consideran que no tienen posibilidades reales de conseguirlo. El mercado laboral deja de funcionar como un espacio de oportunidades y pasa a convertirse en un ámbito percibido como inaccesible.

La posición de Posadas en el marco regional es algo volátil en los últimos años. En 2023, Posadas tenía la menor proporción de NiNi del NEA: ese 15,3% detallado estaba por debajo del 33,7% del Gran Resistencia, del 21,5% de Corrientes y del 28,1% de Formosa. Además, se ubicaba por debajo de la media nacional, que marcaba 19,2%. 

Para 2024, el aglomerado misionero dejó esa posición: el 16,9% que marcó en aquel momento, si bien seguía por debajo de Gran Resistencia (30,9%) y Formosa (34,4%), se ubicaba levemente por encima del resultado de Corrientes (16,5%). Aun así, seguía debajo del nivel nacional, que registró en ese tiempo 20,0%.

En 2025, el 20,0% Posadas volvió a quedar por debajo de Gran Resistencia (29,9%) y de Formosa (con un escandaloso 42,7%), pero otra vez por encima de Corrientes con algo más de margen (17,7%) y, además, pasó a estar por encima del total país que marcó 19,6%. 

En términos de dinámica, la de Posadas fue similar a la de Formosa respecto crecimiento sostenido de los NiNi, aunque en niveles significativamente más bajos; al tiempo que las dinámicas chaqueñas y correntinas fueron diferentes: en el primer caso, baja sostenida pero desde muy altos niveles, y la correntina fue más volátil, con baja en 2024 y nueva suba hacia 2025.

En este marco, también resulta relevante observar cómo se estructuran las trayectorias educativas y laborales de los jóvenes posadeños según género. Los datos muestran que el 48% de las personas de entre 18 y 24 años asiste actualmente a un establecimiento educativo, mientras que el 52% no estudia. Entre quienes estudian, la enorme mayoría no participa del mercado laboral: el 88% se dedica exclusivamente a sus estudios y solo el 12% combina estudio y trabajo.

Ahora bien, las diferencias por género muestran comportamientos particulares. Entre los varones, el 45% estudia y el 55% no lo hace; mientras que entre las mujeres la proporción que asiste a establecimientos educativos es algo mayor, alcanzando el 49%, frente al 51% que no estudia. Esto marca una mayor permanencia educativa femenina en la franja joven analizada.

También aparecen diferencias importantes en la relación con el trabajo. Entre los jóvenes que estudian, la proporción que además trabaja es prácticamente igual entre varones y mujeres (12% y 13%, respectivamente). Sin embargo, las brechas surgen con claridad entre quienes no estudian. En ese segmento, el 77% de los varones se encuentra ocupado laboralmente y solo el 15% permanece inactivo. En cambio, entre las mujeres que no estudian apenas el 51% trabaja, mientras que un elevado 41% se encuentra inactiva.

Este punto resulta particularmente importante porque evidencia que las trayectorias juveniles presentan fuertes desigualdades de género. Mientras los varones que abandonan o finalizan estudios tienden a insertarse más rápidamente en el mercado laboral, entre las mujeres existe una mayor probabilidad de quedar fuera tanto del sistema educativo como del empleo. Allí pueden influir múltiples factores, desde mayores dificultades de inserción laboral hasta tareas de cuidado no remuneradas que recaen principalmente sobre las jóvenes mujeres.

Para resumir y concluir, los datos de Posadas muestran un deterioro sostenido de la situación juvenil en los últimos años. El crecimiento de los jóvenes NiNi hasta alcanzar al 20% de la población de entre 18 y 24 años refleja mayores dificultades de inserción educativa y laboral, especialmente en un contexto donde además crece nuevamente la inactividad. Esto último resulta particularmente relevante porque puede estar indicando un aumento del desaliento entre jóvenes que dejan de buscar empleo ante la falta de oportunidades concretas.

Al mismo tiempo, las diferencias por género muestran que las problemáticas no impactan de igual manera. Mientras los varones presentan mayores niveles de inserción laboral aun fuera del sistema educativo, las mujeres muestran mayores niveles de inactividad, especialmente entre quienes no estudian. Por ello, el fenómeno de los NiNi en Posadas no solo crece en términos cuantitativos, sino que además presenta características estructurales que complejizan su abordaje y que exigen políticas focalizadas tanto en empleo joven como en permanencia educativa e inserción laboral femenina.

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