desempleo

Hay dos mil nuevos desocupados en Posadas

Compartí esta noticia !

Después de conocerse los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos sobre el mercado laboral en el primer año y medio de gestión de Mauricio Macri, el Instituto Provincial de Estadística y Censos hizo un análisis sobre la situación en Posadas, donde hay dos mil nuevos desocupados.

 

 

De acuerdo a los resultados obtenidos en la EPH en la ciudad de Posadas, correspondientes al primer trimestre del año 2017, las Tasas de Actividad y Empleo registraron una disminución respecto al cuarto trimestre del año 2016. La Tasa de Actividad cayó del 42,0% al 40,7%; la Tasa de Empleo pasó del 40,8% al 39,0%. Sin embargo, la Tasa de Desocupación, creció del 2,7% al 4,1%.

 

Las Tasas de Subocupación, de Subocupación Demandante y de Ocupados Demandantes de Empleo, mostraron una disminución respecto al cuarto trimestre del año 2016. La Tasa de Subocupación pasó del 10,4% al 7,0%; la Tasa de Subocupación Demandante disminuyó del 7,5% al 5,0%, y la Tasa de Ocupados Demandantes de Empleo disminuyó del 8,6% al 8,3%.

La Tasa de Subocupación no Demandante también disminuyó, puesto que pasó del 2,9% al 2,0%.

Según la EPH, al primer trimestre de 2017 la población total del Aglomerado Posadas asciende a 356.000. Asimismo, la Población Económicamente Activa (PEA) asciende a 145.000 personas. De los cuales, 139.000 se encuentran ocupados y 6.000, desocupados. Hay 12.000 personas que son ocupados demandantes de otra ocupación, y 10.000 subocupados. La cantidad de inactivos asciende a 211.000 personas.

Según la EPH, al cuarto trimestre de 2016, la población total del Aglomerado Posadas ascendía a 355.000. La Población Económicamente Activa ascendía a 149.000 personas. De los cuales, 145.000 se encontraban ocupados, y 4.000, desocupados. Había 13.000 personas que eran ocupados demandantes de otra ocupación, y 15.000 subocupados. La cantidad de inactivos ascendía a 206.000 personas.

La Tasa de Actividad cayó más de un punto porcentual debido a que, por un lado, se incrementó la población total en 1.000 personas y, por otra parte, la población económicamente activa disminuyó en 4.000 personas. La cantidad de personas inactivas se incrementó en 5.000 (derivado del incremento poblacional y de la salida de personas de la PEA).

La Tasa de Empleo cayó 1,8 puntos porcentuales puesto que, por una parte, se incrementó la población total de referencia en 1.000 personas, y por otra, disminuyó en 6.000 la cantidad de ocupados.

La Tasa de Desocupación creció 1.4 puntos porcentuales debido a que se incrementó la cantidad de desocupados en 2.000.

La Tasa de Subocupación disminuyó 3,4 porcentuales debido a que decreció la cantidad de personas subocupadas en 5.000.

La Tasa de Ocupados Demandantes de Empleo cayó 0.3 puntos porcentuales, debido a que la cantidad de población ocupada que busca activamente otra ocupación disminuyó en 1.000 personas.

Compartí esta noticia !

Hay más desempleo en todo el país y en Misiones subió a 4,1 por ciento

Compartí esta noticia !

La parálisis  de la actividad durante el primer año y medio de gestión de Mauricio Macri derivó en un fuerte crecimiento del desempleo en todo el país y no parece haber señales claras de recuperación. El Instituto Nacional de Estadística y Censos informó que la desocupación se elevó a 9,2 por ciento en el primer trimestre del año, 1,6 punto porcentual respecto de los datos del cuarto trimestre de 2016. La comparación debe hacerse con el último tramo del año pasado, ya que no hay datos sobre el primer trimestre del año pasado.

En Posadas también creció el desempleo en comparación al cierre del año pasado, de 2,7 a 4,1 por ciento, por encima del 3,8 por ciento registrado en el primer trimestre de 2015. Es el más alto del Nea.

Según los datos del Indec, la suba del desempleo obedeció a la destrucción de puestos de trabajo y, en menor medida, a que más personas estuvieron dispuestas a buscar una ocupación rentada, lo que se observó en el aumento de dos décimas en la tasa de actividad, que se situó en 45,5%, desde los 45,3% del último trimestre del año pasado. “La tasa de desocupación presenta un incremento estadísticamente significativo”, admite el organismo ahora conducido por Jorge Todesca. En cambio, no  se presentan diferencias estadísticamente significativas en la actividad y el empleo con relación al trimestre anterior.

En general, la tasa de desocupación del primer trimestre del año suele ser mayor a la del último trimestre del año anterior, debido a que suelen ingresar al mercado de trabajo gente que terminó su etapa de instrucción educativa, sin que existan precisiones respecto al impactó de este ítem.

De hecho, y según datos del Indec, el nivel de actividad económica dejó de caer en el primer trimestres del año respecto al período octubre-diciembre.

Los datos del Indec indican que sobre una población económicamente activa en Posadas, hay seis mil desocupados, 12 mil ocupados demandantes de empleo y 10 mil subocupados. 

En tanto, la tasa de actividad también cayó en la capital misionera de 42,0 a 40,7 por ciento, mientras que la tasa de empleo se redujo de 40,8 a 39,0 por ciento en relación al último trimestre del año pasado. 

 

Por regiones, el Gran Buenos Aires, con el 11,8%, fue el conglomerado urbano con mayor nivel de desocupación; seguido por Catamarca, con el 10,8%; Mar del Plata, 10,4%; Gran Rosario, 10,3%; y Córdoba, 9,6%; entre otros puntos.

En contrapartida, las ciudades con menor nivel de desocupación resultaron Viedma-Carmen de Patagones, con el 1,1%; Resistencia, 1,4% ; San Luis, 2,3%; Santiago del Estero, 2,5%; y Formosa, 2,9%; entre otras.

Compartí esta noticia !

El desempleo de los jóvenes triplica al de los adultos en Paraguay

Compartí esta noticia !

Según el informe sobre el mercado laboral para­guaguayo realizado por la OCDE (Organización para la Capacitación y el Desarrollo Económico), la tasa de desempleo de los jóvenes en ese país es bastante alta ya que alcanza el 12 %. La mayoría (un 72 %) de los que están empleados lo hacen en ocupaciones informales, un 15% son tra­bajadores independientes y otros 2%, emprendedo­res.

Con esa cifra del 12 % la tasa de desempleo entre los jóvenes sigue sien­do más de tres veces mayor que el índice de desempleo total de Pa­raguay, y un poco por encima del promedio del 10% que se registra en toda América Latina y el Ca­ribe.

El mismo informe que reseña el sitio 5 días detalla que un 15% de los jó­venes de entre 15 y 29 años no estudian ni trabajan. Este grupo representa un 20% en América Latina y un 15% en los países de OCDE.  

 
Compartí esta noticia !

Más de la mitad de los trabajadores está insatisfecho en el mercado laboral

Compartí esta noticia !

“Es la conjunción de desempleo, subempleo, ocupación informal y la permanente búsqueda de una actividad superadora por parte de una porción relevante de quienes están ocupados, tanto en lo que respecta a ingreso, habida cuenta de que el promedio nacional se mantiene estancado en torno al equivalente a 1.000 dólares por mes por habitante, como también a sus habilidades. Así surge de la relación entre los datos de la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC, al último trimestre de 2016. Los mayores índices se localizan en el área pampeana y, excepcionalmente, en las provincias del norte”, observa el Instituto de Estudios Laborales y Sociales de la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales

 

El estudio de IDELAS resalta que “Es una tentación muy grande vincular el grado de insatisfacción en el mercado de trabajo con la tasa de desempleo, la cual se mide por la diferencia entre la tasa de empleo y la de participación de la población en el mercado de trabajo, y la baja de la tasa de la población económicamente activa, aunque es mayor en términos de la oferta real, ya que se considera desocupado aquel que busca afanosamente desempeñarse en una tarea rentada y no lo logra”.

Pero además, IDELAS profundiza en el análisis de los indicadores que trimestralmente brinda el INDEC de la Encuesta Permanente de Hogares y determinó un “índice de insatisfacción laboral, no ya pleno como el que no logra ocuparse, sino relativo, que comprende a los ocupados demandantes y los subocupados demandantes de un empleo mejor, y también a los que se ocupan en la informalidad, no sólo porque tienen un ingreso muy inferior al promedio nacional, sino también porque muchas veces lo hacen en condiciones de marginalidad extrema, tanto por falencias de la política de fiscalización en los tres órdenes de gobierno: nacional, previsional y municipal, como por prácticas de evasión de las pequeñas y medianas empresas en respuesta a una agobiante presión tributaria.  Así llega a un índice promedio de insatisfacción laboral de 54,4% de la oferta laboral total.

“La suma de trabajadores con algún grado de insatisfacción laboral determinó en términos del total de empleados que el primer puesto le corresponde con más del 60% a Mar del Plata; los 24 partidos del Gran Buenos Aires; y Gran Córdoba.  Le siguen un escalón más abajo, hasta el 50%: Jujuy; Tucumán; Río Cuarto; Gran Rosario; Gran La Plata; y Salta. Mientras que los menores índices, por debajo del 30% se concentraron en las provincias Patagónicas de Santa Cruz; Tierra del Fuego y Chubut y en las norteñas Formosa y Santiago del Estero”, estimó IDELAS. El estudio concluyó que “El altísimo índice de insatisfacción laboral explica en alguna medida la baja productividad media del conjunto de la economía, en particular por parte de los trabajadores que distraen parte de su tiempo en la búsqueda de una mejor actividad, sea en términos de ingreso y condiciones de empleabilidad, como de cambio de rubro donde considera que puede desarrollar a pleno sus habilidades y capacitación”.

Compartí esta noticia !

Brotes verdes, amarillos y rojos: ¿qué pasa con el empleo en Argentina?

Compartí esta noticia !

El pasado jueves 16 de marzo el INDEC dio a conocer datos de desempleo del cuarto trimestre, que dieron una baja respecto al tercero (7,6% contra 8,5%). Unas horas antes de que el organismo de estadística publicara el dato, el diputado oficialista Luciano Laspina tuiteó: “Tengo una buena noticia. El desempleo está bajando en la Argentina. Bajó a 7,6%, casi un punto menos respecto al tercer trimestre”. Sin embargo, a las pocas horas lo borró: quizá porque no corresponde que alguien que no sea el INDEC comunique ese tipo de datos o, quizá, porque la baja del desempleo no se dio por un motivo positivo (como la creación de empleo), sino por otro (personas que no tenían trabajo y buscaban activamente dejaron de buscarlo), como se conoció horas después en el informe del INDEC. Ahora bien, por esta razón es muy errado entender el mercado de trabajo argentino (o el de cualquier país) en base a una sola variable como la tasa de desempleo. En lo que sigue, procuraremos analizar qué está pasando con el mercado de trabajo en la coyuntura actual, tratando de sacar el mayor jugo posible a los datos oficiales.

Los indicadores del mercado laboral

Un niño de 12 años que va a la escuela y por tanto no trabaja, ¿es un desocupado? Un jubilado que trabajó 40 años y ahora tiene 80, ¿lo es?

El desempleo no implica sólo no tener trabajo. También hay una segunda condición: no tenerlo y, además, buscar activamente empleo. Las personas que no trabajan ni buscan activamente empleo se denominan “inactivas” (es el caso del niño y del jubilado mencionados recién, pero también de muchos adultos que, por diversas razones -discapacidad, son amas de casa, desaliento a buscar empleo por falta de oportunidades, etcétera-, no trabajan ni buscan empleo). Por el contrario, los ocupados (se considera ocupado a toda persona que haya trabajado una hora en la semana en la que el INDEC le hace la encuesta -salvo que esté de vacaciones o licencia laboral-) y los desocupados componen lo que se denomina “población económicamente activa (PEA)” o “fuerza laboral”. La “tasa de desocupación” es el porcentaje de los desocupados sobre la PEA, no sobre el total de la población. El 7,6% actual significa que de cada 1000 activos, 76 son desocupados y 924 ocupados.

Como decíamos antes, la desocupación entre el tercer y cuarto trimestre no bajó porque desocupados se transformaran en ocupados, sino que pasaron a ser inactivos. Aún más, los datos del INDEC muestran que hubo 29.000 ocupados menos en el cuarto trimestre respecto al tercero. Este dato debe tomarse con ciertas pinzas, por razones que detallaremos luego.

Volvamos por un minuto a las medidas que se usan para analizar el mercado de trabajo. Además de la tasa de desocupación, hay otras que son muy importantes. Por ejemplo, una de ellas es la “tasa de actividad”, que mide cuántas personas son activas (ocupados más desocupados) cada 100 habitantes. Entre el tercer y el cuarto trimestre, tal cifra cayó del 46% al 45,3%. De ahí que haya bajado la desocupación en simultáneo con el empleo. Otro indicador muy relevante es la “tasa de empleo”, que muestra cuántos ocupados hay cada 100 habitantes. Quizá esta medida es mejor indicador de la situación económica que el desempleo, ya que efectivamente nos muestra qué porcentaje de la población trabaja. Teniendo en cuenta que la población argentina crece al 1% por año, ello significa que el empleo debiera crecer al mismo ritmo para que la tasa de empleo se mantenga constante. Habida cuenta de que tenemos poco más de 18 millones de ocupados, eso implica que tendríamos que crear 180.000 puestos de trabajo al año para mantener la tasa de empleo constante. “Se sostuvo el empleo”, frase que diversos gobiernos han destacado como una noticia positiva en algunos contextos, no es algo demasiado promisorio: si el empleo se sostiene (sin crecer), la tasa de empleo empeora. En otras palabras, se mantienen los ocupados pero las nuevas personas que ingresan al mercado laboral no logran insertarse. La variable demográfica es clave en los análisis económicos: de ahí que tampoco sea del todo útil decir “mienten cuando dicen que la economía no creció durante el último gobierno de Cristina, ya que el PBI creció 0,2% por año”. Crecer al 0,2% por año implica una caída del 0,8% anual en términos per cápita. Del mismo modo, si el PBI creciera 2,5% en 2017 y volviera a los niveles de 2015, estaríamos 2% abajo en materia per cápita (por el crecimiento demográfico de 2016 y 2017). Nada que festejar.

Hay diversas variables adicionales que importan en el mercado de trabajo. Hay dos de ellas que suelen tener rebote mediático (aunque menor al de la desocupación): la subocupación y la informalidad. Un subocupado es un tipo específico de ocupado: aquel que trabaja menos de 35 horas semanales por causas involuntarias, y que además está dispuesto a trabajar más horas. La tasa de subocupación -al igual que la de desocupación- se calcula como porcentaje de la PEA, y no sobre la población total (como ocurre con la tasa de actividad y la tasa de empleo). Entre el tercer trimestre y el cuarto casi no cambió: pasó del 10,2% al 10,3% (por debajo del 11,2% del segundo trimestre).

Por su lado, la informalidad es muchas veces tomada como síntoma de precariedad laboral o empleo vulnerable. Dentro de los asalariados (esto es, los ocupados que están en relación de dependencia, a diferencia de los patrones -que tienen personal a cargo- y cuentapropistas -que no tienen personal a cargo pero no están en relación de dependencia-), tenemos los “en blanco” o “formales” o “registrados”, que son aquellos que aportan al sistema jubilatorio (y que además suelen tener obra social y vacaciones pagas, por ejemplo), y los “en negro” o “informales” o “no registrados”, que no aportan al sistema jubilatorio (y no tienen obra social y, en muchos casos, tampoco vacaciones pagas). Lo que conocemos como “tasa de informalidad” refiere al porcentaje de asalariados que no aporta al sistema jubilatorio: en el cuarto trimestre, tal cifra estuvo en el 33,6% (la última medición kirchnerista daba 33,1% en el segundo trimestre de 2015). Tal 33,6% esconde heterogeneidades regionales: el noroesta (NOA) superó el 40% y en la Patagonia rondó el 17%.

El problema de la “tasa de informalidad de los asalariados” es que se dejan afuera a los trabajadores no asalariados (también llamados trabajadores independientes, que son aproximadamente el 24% del total), para los cuales medir formalidad es más complejo (puede ser como aportantes a la seguridad social vía regímenes como monotributo, aunque otros análisis definen informalidad no asalariada en función del nivel de calificación del ocupado). Si tomáramos a los no asalariados (recordemos, patrones y cuentapropistas) de baja-media calificación como informales y a los de alta calificación como formales, la informalidad en Argentina (contando todo) estaría en torno al 40%. Tomando a la fuerza laboral en su conjunto (esto es, ocupados más desocupados), tenemos que alrededor del 45% de la PEA tiene problemas de empleo (esto es, son desocupados o asalariados informales o trabajadores independientes informales). El Gráfico 1 a continuación muestra el mapa del empleo en Argentina al segundo trimestre de 2016 de acuerdo a microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC. Si bien el desempleo entonces era del 9,3% y en el cuarto trimestre del 7,6%, el diagnóstico no cambia en lo esencial. Cambiar para bien significativamente ese mapa del empleo sólo se puede dar en el largo plazo por medio del desarrollo económico y productivo; hacerlo para mal puede hacerse más rápidamente por medio de catástrofes económicas (algo que por suerte no ocurrió en el segundo semestre de 2016).

Gráfico 1: Composición de la fuerza laboral en Argentina (segundo trimestre de 2016), en porcentaje

 

Fuente: elaboración propia en base a INDEC

Ay, INDEC

¿Cómo podemos analizar en el tiempo lo que pasa en el mercado de trabajo argentino? En primer lugar, vale aclarar que hay dos grandes fuentes de información para monitorear las tendencias del mercado de trabajo. La más famosa es la EPH que realiza el INDEC, que cubre 31 aglomerados urbanos del país que representan el 62% de la población nacional. Al encuestar unos 26.000 hogares por trimestre, la EPH permite conocer múltiples aspectos de la población, como por ejemplo las mencionadas tasas de desocupación, subocupación, empleo, actividad o informalidad.

Lamentablemente, es difícil tener una comparabilidad fiable con los datos de la EPH 2016 con la de los años previos. ¿Por qué pasa esto? Básicamente porque es difícil poner las manos 100% al fuego por la EPH del período 2007–2015, de la intervención kirchnerista en el INDEC. Es complicado saber bien qué se manipuló (si es que efectivamente se manipuló) de la EPH durante los últimos años kirchneristas. Existen ciertos indicios de que se toqueteaba “quirúrgicamente” la tasa de desempleo, por medio de por ejemplo la “oficina matadesocupados” (que llamaba a los que eran desocupados y les hacían una serie de repreguntas para ver si los transformaban en “inactivos”). Sin embargo, no podemos saber a ciencia cierta cuánto incidía ello en el desempleo (mi intuición: en torno a 0,5 y 1 punto porcentual, al menos a partir de comparar los datos de desempleo de CABA según la EPH y la Dirección de Estadísticas de CABA, que tiene su propia medición del mercado laboral porteño).

Si la tasa de desempleo del cuarto trimestre de 2016 estuvo en el 7,6% (en un contexto recesivo), no suena del todo descabellado que el desempleo durante los últimos años kirchneristas estuviera en torno al 6/7%, tal como mostraban las cifras oficiales. Luego, el resto de los datos de la EPH de los años kirchneristas (tasa de informalidad, porcentaje de ocupados, ingresos, etcétera) luce medianamente razonable. He pasado días enteros comparando la EPH 2016 (sin sospechas de intervención K) con la de los años anteriores y -salvo en lo mencionado del desempleo- no vi nada extraño. Si los ingresos de la población hubieran estado muy inflados durante los años kirchneristas (para amplificar mejoras en el salario real por ejemplo, aún tomando datos alternativos de inflación), tendríamos que haber encontrado que entre 2015 y 2016 habrían subido muy poco según la EPH. No ocurrió ello: por el contrario, los salarios según EPH subieron poco más del 30% entre esos años (segundos trimestres), cifra razonable, a tono con los registros administrativos del Estado y las paritarias.

De todos modos, en lo que concierne a desempleo, no podemos saber exactamente qué pasó. El último dato oficial del INDEC kirchnerista dio un desempleo del 5,9% en el tercer trimestre de 2015. No tenemos datos oficiales del cuarto trimestre de 2015, comparable -por razones estacionales- con el cuarto trimestre actual (la comparabilidad del mercado de trabajo siempre es mejor hacerla con el mismo trimestre de años anteriores y no contra otros trimestres del mismo año). Del cuarto trimestre de 2014 sí tenemos datos: 6,9%. Pero lamentablemente no podemos poner las manos en el fuego por ellos, al menos en lo que concierne al desempleo. ¿Qué podemos hacer, entonces, para analizar comparativamente?

El SIPA: virtudes y defectos

Hay una segunda gran fuente de información para analizar el mercado de trabajo argentino, que es el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), la cual tiene dos grandes ventajas y una gran desventaja respecto a la EPH. La desventaja es que el SIPA solo capta el empleo registrado, dejando fuera de cobertura a todos los informales y, obviamente, a los desocupados. Por su lado, la primera gran ventaja del SIPA es que no se trata de una encuesta (que tiene errores muestrales –de ahí que no podamos decir con precisión que entre el tercer y el cuarto trimestre de 2016 se destruyeron 29.000 empleos, como surge de la EPH, ya que hay un margen de error estadístico importante). Por el contrario, los datos de SIPA surgen de registros administrativos del Estado (CUIT y CUIL), de modo que conocemos con exactitud la cantidad de asalariados formales (y monotribustistas/autónomos). Aun más, hasta podemos tener un alto detalle de lo que pasa en cada provincia o en cada rama de actividad. Otra gran ventaja del SIPA es que durante el período 2007–2015 sus datos no han sido impugnados por nadie, a diferencia de los del INDEC.

¿Qué dicen los datos del SIPA, en lo que concierne al empleo asalariado formal en el sector privado -que es el que todos los gobiernos dicen querer fomentar, a diferencia del empleo público, que muestra más divisiones ideológicas-? El Cuadro 1 exhibe la variación del empleo asalariado formal privado en el cuarto trimestre de 2016 respecto al mismo período de 2015, para el total del país y para las 24 jurisdicciones del país. Los datos efectivamente no son nada buenos: el empleo asalariado “en blanco” del sector privado (poco más de 6 millones de personas) cayó 1,1% interanual, la cifra más fuerte que 2009, por encima de los recesivos 2012 y 2014, cuando el empleo se mantuvo estable. La hipótesis de Sergio Berensztein, consultor cercano al PRO, no es irrazonable, aunque sí insuficiente: antes de 2016 las empresas se cuidaban de despedir por temor a las represalias del gobierno anterior. Sin embargo, 2016 se caracterizó por algo que 2014 (de caída similar del PBI y del mercado interno) no tuvo: mayor apertura comercial, que afectó severamente a diversos segmentos industriales, muchos de ellos intensivos en empleo (como calzado, textiles o metalurgia). En efecto, 2016 fue un año anómalo: las cantidades importadas subieron en conjunción con una recesión. Sólo en 1916, 1925, 1945 y 1975 se había dado ello.

La dinámica del empleo en 2016 fue muy desigual a nivel regional y sectorial. En el Cuadro 1 vemos un dato muy importante (recomendamos tenerlo en el radar habida cuenta de que en unos meses tenemos elecciones): en 8 de los 24 distritos (Chaco, Santiago del Estero, Río Negro, Misiones, Catamarca, San Luis, Formosa y Tierra del Fuego, en donde el empleo asalariado formal privado se contrajo un dramático 12,9%, de la mano de la crisis del ensamble de electrónicos), la merma del empleo asalariado formal privado fue la peor desde 2002. En la petrolera Santa Cruz, la caída del 10% es la peor desde que se tiene registro (1996). En estas provincias, el principal factor que explica la caída del empleo formal es el parate en la construcción (en Santa Cruz el empleo en este sector cayó ¡40%! entre el cuarto trimestre de 2015 y el tercero de 2016 de la mano del freno a la obra pública), salvo en Tierra del Fuego (donde primó la destrucción de empleo manufacturero). En Chubut, Neuquén, Corrientes y Buenos Aires se dio algo similar al país, en el sentido de que la destrucción de empleo formal privado fue la peor desde 2009. En provincias agroindustriales como Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos o La Pampa, la situación fue mucho menos dramática (de hecho La Pampa es la de mejor performance relativa, con crecimiento del empleo del 1,9%). Jujuy y Tucumán -también de base agroindustrial- acompañaron a La Pampa en el club de las ganadoras de empleo en 2016.

Las heterogeneidades del empleo formal (proxy de las de la actividad económica) no sólo se dieron a nivel regional, sino también a nivel sectorial (Cuadro 2). Sectores como la salud y la educación privada, el agro, el financiero o el comercio incrementaron su empleo en 2016, aunque a tasas menores que en 2015 (salvo el agro, que lo hizo a tasas mayores). En contraste, la construcción tuvo un pésimo año (-7,1% cayó el empleo formal privado entre el cuarto trimetre de 2016 respecto al mismo período de 2015), debido al parate de una obra pública que recién comenzó a reactivarse gradualmente hacia el final del año (el argumento oficial fue la auditoría de los proyectos de obra pública que había iniciado el kirchnerismo). En la industria, azotada por la caída del mercado interno, las altas tasas de interés, la suba de costos energéticos y la apertura comercial, ocurrió algo similar: la caída del empleo en blanco en el sector fue de casi el 4%, la peor desde 2002, y todavía no se vio el punto de inflexión hacia la recuperación (a diferencia de la construcción). El sector petrolero sufrió una aguda crisis (-6,7% cayó el empleo en blanco), debido a la dinámica de precios internacionales. Esta baja es la peor desde que se tenga registro (1996).

¿Qué 2017 se nos viene?

Los datos de actividad económica del INDEC muestran que la economía tocó fondo a mediados de año, y que en el cuarto trimestre creció un 0,5% contra el tercero (sin estacionalidad). Los datos de empleo asalariado formal privado muestran algo similar: lo peor se dio hacia mediados de año. ¿Cómo puede ser entonces que los datos del INDEC hayan mostrado una caída del empleo en el cuarto trimestre respecto al tercero? La razón principal es que, al parecer, las mejoras registradas en el empleo formal en SIPA fueron más que compensadas por destrucción de puestos de trabajo informales (sólo captables por la EPH). En efecto, la EPH sugiere que en el cuarto trimestre hubo 13.000 asalariados formales más (públicos y privados) que en el tercero, pero que eso se vio compensado por la destrucción de 35.000 puestos de trabajo asalariados informales y 7.000 no asalariados. De todos modos, estos guarismos deben ser tomados con cautela, habida cuenta de que la EPH tiene el mencionado “error muestral”, por medio del cual no podemos saber con 100% de precisión de cuánto fue la caída del empleo en el cuarto trimestre (quizá fue menos que 29.000 puestos, o quizá más).

En resumen, la información disponible permite ver que en 2016 el mercado de trabajo no “explotó” como sí lo hizo en recesiones como 1995 o la de la crisis de la Convertibilidad. Sin embargo, sí se precarizó. En el segundo trimestre de 2015, de cada 1000 ocupados, 513 eran asalariados en blanco. En 2016, tal cifra estuvo en torno a 500 (Gráfico 2). Por el contrario, los que ganaron mayor peso son los “no asalariados” (cuentapropismo, mayormente), cuya fragilidad laboral suele ser más grande. La información disponible también nos permitió ver una enorme heterogeneidad tanto regional como sectorial en lo que concierne al empleo (asalariado formal privado).

Gráfico 2: Composición de los ocupados en Argentina (2015 y 2016)

Fuente: elaboración propia en base a EPH-INDEC. El número romano indica el trimestre.

2017 probablemente sea un año de crecimiento: algunos, más cautos, lo ubican más cercano al 2% (como la Consultora Contexto); otros, más optimistas como Miguel Bein, por arriba del 4%. En promedio, las consultoras -la mayoría de ellas afines al gobierno actual- pronostican un crecimiento del 3%. Si ello efectivamente es así, probablemente el mercado de trabajo tenga una dinámica más auspiciosa que la de 2016, habida cuenta de que el crecimiento económico es una variable crucial por detrás de las tendencias del mercado de trabajo. Sin embargo, es factible que tal crecimiento sea heterogéneo, con sectores como el agro con bonanza y otros (como algunos sectores industriales sensibles a la competencia extranjera y castigados por la apertura comercial y la apreciación del tipo de cambio) que pueden agudizar los problemas de 2016. El perfil sectorial del crecimiento no es un dato menor, pues hay sectores que crean mucho empleo indirecto (por ejemplo, cada puesto de trabajo creado en la industria suele implicar 2,5 puestos adicionales a raíz de las múltiples demandas que genera a otros sectores) y otros que no (es el caso, por ejemplo, del sector educativo).

Por último, una reflexión final: si la población crece al 1% al año (2% desde 2015) y el empleo formal privado asalariado se contrajo 1,1% a lo largo de 2016, entonces debiera crecer 3,1% en 2017 para volver a la situación de 2015 (en lo que concierne a la cantidad de asalariados privados formales cada 100 habitantes). Ello implicaría una generación de poco más de 180.000 puestos de trabajo formales privados nuevos. ¿Será posible? Difícil con una economía creciendo al 2/3%; más factible con una creciendo por encima del 4%, y de la mano de sectores traccionadores del empleo (como por ejemplo el industrial). Crecer al 4% es más probable si los salarios reales y el gasto público se expanden (ya que son componente clave de la demanda); en tanto, el perfil sectorial del crecimiento tendrá mucho que ver con las políticas productivas del gobierno.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin