La empresa DASS garantizó la continuidad de la actividad productiva hasta, al menos, junio, luego de los 43 despidos concretados hace casi dos semanas. La confirmación se dio en el marco de una audiencia realizada en el Ministerio de Trabajo, donde las partes resolvieron pasar a un cuarto intermedio y fijar una nueva instancia de negociación para el 20 de febrero, fecha considerada clave por trabajadores y gremios.
Según se informó oficialmente tras el encuentro, la continuidad de la producción durante el primer semestre se sostendrá con la dotación actual de personal, es decir, con la plantilla resultante luego de las desvinculaciones. Desde la empresa explicaron que la decisión de reducir el plantel respondió a la necesidad de mantener niveles de eficiencia que permitan seguir produciendo, lo que, al menos por ahora, aleja la posibilidad de reincorporaciones, tal como venía reclamando el sindicato UTICRA.
Fuentes sindicales señalaron que la empresa manifestó tener asegurados los pedidos correspondientes al primer semestre de 2026, mientras que aún se encuentran en evaluación las órdenes de producción del segundo semestre. En ese sentido, indicaron que el 20 de febrero podría firmarse un acta que deje establecidos los compromisos de la empresa respecto a los pedidos futuros y el horizonte laboral.
Desde el sector gremial reconocen que, si bien la garantía de continuidad hasta junio aporta previsibilidad en el corto plazo, la definición del segundo semestre será determinante. En caso de confirmarse nuevos pedidos, no se descarta que la empresa recurra nuevamente a trabajadores que ya formaron parte de la planta, aunque esa posibilidad hoy aparece condicionada por la estrategia de eficiencia planteada por la firma.
En cuanto al nivel de actividad, no se precisó el volumen de producción que tendrá la planta durante el período garantizado. Sin embargo, tanto fuentes oficiales como sindicales coincidieron en un dato relevante: ninguna de las marcas que trabajan con DASS se ha retirado, lo que mantiene abiertas las expectativas de sostener y eventualmente ampliar la actividad.
Con este escenario, la audiencia del 20 de febrero aparece como un punto de inflexión: allí se espera mayor claridad sobre los pedidos del segundo semestre, el rumbo productivo de la empresa y las posibilidades reales de recomposición del empleo, tras un ajuste que dejó fuerte impacto en la comunidad laboral de Eldorado.
La profundización de la crisis económica nacional y la fuerte caída del consumo están acelerando los despidos en el sector supermercadista de Posadas, con especial preocupación en el Hipermercado Libertad, donde ya se registraron alrededor de cien desvinculaciones y se anticipan nuevas salidas de personal. Así lo advirtió el secretario adjunto del Centro de Empleados de Comercio, Agustín Gómez, quien describió un escenario de ventas en retroceso, reestructuraciones empresariales y creciente incertidumbre laboral.
Según el dirigente gremial, la situación no es aislada ni reciente: se arrastra desde 2024, pero se profundizó de manera significativa durante 2025 y en el inicio de 2026, afectando a comercios de distintos rubros y tamaños, en un contexto marcado por la pérdida del poder adquisitivo y el encarecimiento de los servicios básicos.
Reestructuración del Hipermercado Libertad y recorte de personal
Uno de los casos más delicados se registra en el Hipermercado Libertad de Posadas. Gómez explicó que la empresa atravesó distintas etapas de reconfiguración ante la caída de ventas. En 2023, la firma había invertido en un local de formato reducido sobre la avenida Uruguay, con una dotación de 20 trabajadores, como parte de un plan de expansión barrial. Sin embargo, ese local debió cerrar en 2024 como consecuencia directa del derrumbe del consumo.
Durante 2025, la compañía decidió reconvertir el hipermercado en un formato de supermercado, con el objetivo de reducir costos operativos y alquilar espacios ociosos del predio. Ese proceso, que comenzará a implementarse desde marzo, ya generó alrededor de 100 despidos, reduciendo la plantilla que a comienzos de 2025 rondaba los 220 trabajadores. Según lo informado por la gerencia local al sindicato, la intención sería continuar con las desvinculaciones hasta quedar con aproximadamente 60 empleados.
El dirigente sindical señaló que, en noviembre pasado, la empresa comunicó formalmente un esquema de retiros voluntarios, que incluyó indemnizaciones superiores a las legales —entre un 50% y un 70% más— y que fue aceptado principalmente por personal antiguo, ante el temor de un eventual cierre total. En ese marco, la firma habría tomado un préstamo internacional destinado a afrontar indemnizaciones y salarios. Sin embargo, al agotarse esa instancia, ahora se evalúan despidos directos, que podrían alcanzar a unos 40 trabajadores más en las próximas semanas.
Caída del consumo, tarifas y asimetrías fronterizas
Gómez atribuyó la crisis del comercio a una combinación de factores macroeconómicos. Entre ellos, destacó la fuerte caída del consumo interno, vinculada al deterioro del poder adquisitivo de las familias, el aumento de tarifas de servicios públicos, combustibles, transporte y la ausencia de recomposiciones salariales acordes a la inflación.
A este escenario se suma, en el caso de Misiones, el impacto de las asimetrías económicas con Paraguay y Brasil. El dirigente explicó que hasta 2023 el ingreso de consumidores extranjeros sostenía parte de las ventas en ciudades fronterizas como Posadas, Iguazú o Bernardo de Irigoyen. Desde 2024, con el cambio en el tipo de cambio y la pérdida de competitividad de precios, ese flujo prácticamente desapareció, agravando la situación del comercio local.
“La realidad es generalizada”, sostuvo Gómez, al señalar que los problemas se extienden a locales de venta de ropa, calzado, librerías, ferreterías y otros rubros. En ese marco, el sector comercial aparece como uno de los más golpeados, junto con actividades productivas que también enfrentan dificultades estructurales.
Incertidumbre laboral y posibles escenarios
El secretario adjunto del Centro de Empleados de Comercio indicó que, según lo transmitido por la empresa, la idea original de la firma era retirarse del país, una posibilidad planteada en reuniones mantenidas en noviembre de 2025 entre la gerencia local, la gerencia nacional y representantes sindicales. Si bien esa salida no se concretó, la empresa continúa operando con pérdidas y analizando alternativas, entre ellas la reconversión del negocio, el alquiler de espacios comerciales o incluso la venta de la firma.
En ese contexto, circulan versiones sobre posibles interesados en ocupar parte del predio o adquirir la operación, lo que podría permitir la continuidad de los puestos de trabajo. Sin embargo, Gómez aclaró que se trata de negociaciones privadas a las que el sindicato no tiene acceso formal y que, por el momento, no ofrecen certezas.
Actualmente, en la sucursal Posadas quedarían alrededor de 110 trabajadores, en su mayoría jóvenes, que enfrentan un escenario de alta incertidumbre laboral. Desde el gremio remarcan que, aun con indemnizaciones, la falta de alternativas de empleo y el contexto económico dificultan cualquier salida individual, ya sea mediante nuevos trabajos o emprendimientos propios.
“La situación sigue siendo muy complicada y no vemos señales claras de mejora en el corto plazo”, concluyó Gómez, al advertir que la continuidad del actual esquema económico profundiza los cierres de empresas y la pérdida de empleo, con impacto directo en cientos de familias del sector comercial.
El despido de 43 trabajadores de la planta de DASS en Eldorado, conocido el sábado, generó un fuerte impacto social y económico en la ciudad y volvió a poner en primer plano el efecto del ajuste nacional y la desregulación de las importaciones sobre la industria manufacturera local.
En diálogo con Canal 9 Norte Misionero, el delegado gremial de UTICRA, Gustavo Melgarejo, explicó que, tras la reducción de personal, en la planta “quedan entre 220 y 230 trabajadores”, una cifra que será confirmada formalmente cuando se realice la audiencia con la empresa.
El dirigente señaló que los despidos implicaron la pérdida de una línea completa de producción, con un recorte de mil pares diarios, luego de que “una de las grandes marcas suspendiera la producción local para pasar a importar productos terminados”. “Eso es lo más preocupante”, advirtió, al remarcar el cambio de estrategia empresarial y su impacto directo en el empleo industrial.
Melgarejo detalló que el lunes se realizó una asamblea con participación de funcionarios del Ministerio de Trabajo de Misiones. Allí, los trabajadores plantearon un reclamo concreto: “Saber cuánto tiempo de producción hay asegurado, cuánta gente va a implicar eso y cuál es el futuro de cada uno”. Al mismo tiempo, sostuvo que el pedido de reincorporación de los despedidos sigue vigente, aun reconociendo las dificultades del contexto.
Para quienes continúan en la planta, describió un escenario de alta incertidumbre. “Es despertarte todos los días sin saber qué va a pasar, si vas a tener trabajo o no”, resumió.
Respecto al horizonte productivo, el delegado explicó que, con la actual inestabilidad derivada de la apertura de importaciones, los compromisos se definen en plazos cada vez más cortos. “La producción se va cerrando de manera trimestral o semestral. Puede que en mayo o junio aparezcan nuevos pedidos o puede que no”, señaló. Recordó además que en diciembre la empresa había asegurado producción hasta junio, pero que, tras el regreso de vacaciones, una de las marcas retiró de manera abrupta mil pares diarios, detonando la crisis laboral.
En el plano político, Melgarejo cuestionó la falta de acompañamiento desde el ámbito nacional. “Los legisladores de La Libertad Avanza miran para otro lado. Ninguno se acerca ni intenta ayudar. Es una política del Gobierno nacional que hoy golpea directamente a la industria, no solo a esta, sino a varias”, afirmó. En contraste, destacó el respaldo del Gobierno de Misiones a través del Ministerio de Trabajo.
La audiencia formal aún no tiene fecha confirmada, aunque se prevé que se realice en Posadas. De cara a ese encuentro, el mensaje de los trabajadores es claro: “No queremos que nos vengan a mentir ni a generar falsas ilusiones. Lo único que queremos saber es la verdad: cuánto tiempo, si hay posibilidades o no. Que sean claros y contundentes”.
El cierre de dos plantas de una histórica empresa textil volvió a sacudir al entramado productivo del nordeste argentino. En Goya, Corrientes, al menos 260 trabajadores quedaron sin empleo tras el anuncio de la hilandería Alal, mientras que otros 200 fueron cesanteados en Villa Ángela, Chaco. Este martes, desde las 10, los empleados goyanos y sus familias se concentran frente a la planta ubicada sobre Leandro N. Alem al 349, en una protesta que expone el impacto económico, social e institucional del actual contexto sobre la industria nacional.
La decisión empresaria se conoció ayer pasado el mediodía y generó un inmediato efecto expansivo en la segunda ciudad más importante de Corrientes, que vuelve a perder una de sus firmas emblemáticas. El cierre profundiza una crisis laboral que ya había golpeado a la comunidad en 2019, cuando más de 200 trabajadores quedaron sin empleo tras el cierre de Massalin Particulares, luego de 65 años de actividad en la ciudad.
Una empresa centenaria y un golpe al entramado productivo local
En el caso de Alal, se trata de una empresa textil con más de 100 años de existencia en el país, cuya salida del mapa industrial regional deja un vacío difícil de reemplazar en el corto plazo. Solo en Goya, el cierre implica la pérdida de 260 puestos de trabajo directos, afectando de manera directa a igual número de familias y generando un impacto indirecto sobre comercios, proveedores y servicios asociados a la actividad.
Según trascendió, la empresa atravesaba una situación económica crítica, con pérdidas mensuales estimadas entre 800 y 950 millones de pesos. Estas cifras, que dimensionan la magnitud del desequilibrio financiero, explican la decisión de cerrar las plantas productivas de hilados y telas tanto en Corrientes como en Chaco. En total, el ajuste alcanza a más de 460 trabajadores entre ambas provincias.
A nivel institucional, hasta el momento las autoridades provinciales no realizaron declaraciones públicas sobre el cierre, lo que incrementó la incertidumbre en una ciudad que ya había visto desaparecer su otra gran industria en los últimos años.
Importaciones, contrabando y costos: los factores detrás del cierre
El empresario textil Luis “Pinky” Alal explicó públicamente los motivos que llevaron a una decisión que definió como “no deseada”. En declaraciones al portal Agroperfiles, sostuvo que “lamentablemente llegamos a esta instancia, donde el contrabando de productos textiles como la apertura indiscriminada de las importaciones hacen muy difícil competir en un esquema de altísimos costos que la industria argentina no puede afrontar”.
Según el empresario, el contexto económico y comercial adverso, combinado con problemas estructurales de competitividad, tornó inviable la continuidad de las operaciones, sin que se vislumbren cambios relevantes en el corto y mediano plazo. La referencia apunta a un escenario donde la presión de productos importados y la informalidad erosionan la capacidad de las empresas locales para sostener niveles mínimos de rentabilidad.
Este diagnóstico se alinea con las dificultades que atraviesa el sector textil a nivel nacional, uno de los más sensibles a los cambios en la política comercial, los costos internos y la dinámica del consumo.
Expectativas de reapertura y tensión social en Goya
Pese al cierre, Alal dejó abierta una puerta a la recuperación. “Tenemos la esperanza de abrir otra vez la industria, las máquinas están listas”, afirmó, al destacar que se trata de maquinarias nuevas y con alta capacidad de producción. En ese sentido, remarcó que tanto los equipos como el personal permanecen disponibles, a la espera de un cambio de condiciones.
Con un mensaje cargado de simbolismo, el empresario sostuvo: “Somos algodoneros, somos optimistas. Somos como el algodón, fuerte, capaz de resistir muchas. El contexto nos empujó a cerrar, pero estamos listos para cuando las condiciones mejoren”.
Luis “Pinky” Alal
Mientras tanto, la concentración prevista frente a la planta de Goya refleja la dimensión social del conflicto. La protesta de trabajadores y familias busca visibilizar una crisis que trasciende a una sola empresa y reabre el debate sobre el futuro de la industria nacional, el empleo en las economías regionales y el rol del Estado frente a cierres que dejan cicatrices profundas en ciudades altamente dependientes de pocas actividades productivas.
La nueva tanda de despidos en la fábrica de calzados Dass, en Eldorado, no es un hecho aislado. La desvinculación de más de 40 trabajadores durante las últimas horas se inscribe en un deterioro estructural del sector textil y del calzado a nivel nacional, cuyo nivel de actividad ya se asemeja al de los meses más críticos de la pandemia, en un contexto atravesado además por las discusiones en torno a una reforma laboral que reabre tensiones sobre costos, condiciones de contratación y estabilidad del empleo.
El ajuste en la planta de Eldorado -confirmado por el gremio UTICRA– profundiza la crisis de una empresa que supo ser uno de los principales motores productivos del norte misionero. De emplear a más de 1.500 operarios en su etapa de mayor expansión, hoy la dotación apenas supera los 200 trabajadores, reflejando con crudeza la pérdida de empleo industrial acumulada en los últimos meses en la Argentina. La fábrica de Eldorado, que fabrica zapatillas para las marcas Fila, Umbro y Asics es el termómetro de la situación económica de la Argentina: más de 1.500 empleos cuando comenzó a operar en Misiones a una oleada de despidos durante la presidencia de Mauricio Macri hasta quedarse con 310 empleos, una incipiente recuperación posterior, hasta unos 500 empleos y una nueva caída que no se detiene. Hoy son apenas 200 trabajadores y restando.
Este escenario local encuentra respaldo en los últimos datos difundidos por la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA). En su informe económico presentado el 5 de enero de 2026, la entidad advirtió que la utilización de la capacidad instalada del sector cayó al 32,5%, uno de los niveles más bajos de los últimos años y comparable con los registros de la pandemia. En octubre de 2025, la actividad textil mostró una contracción interanual del 24%, muy por encima del retroceso promedio de la industria en general, que fue del 2,9%.
El impacto sobre el empleo es contundente. Según FITA, entre diciembre de 2023 y septiembre de 2025 se perdieron más de 16.000 puestos de trabajo formales en los sectores textil, confección, cuero y calzado. Solo en septiembre, el sector contabilizó 105.000 empleos registrados, con una baja de 8.000 puestos respecto de igual mes del año anterior.
En Eldorado, la reducción de personal en DASS vuelve a encender alarmas sociales y económicas. El golpe no se limita a los trabajadores despedidos: alcanza al comercio local y a toda la cadena de proveedores y servicios que dependen directa o indirectamente de la actividad de la planta. Las escenas de empleados retirándose con sus pertenencias, difundidas en redes sociales, reflejan la tensión y la incertidumbre que atraviesa la comunidad.
Hasta el momento, la empresa no emitió un comunicado oficial que explique los motivos técnicos o económicos del recorte. La falta de información concreta alimenta el malestar entre los trabajadores y refuerza la preocupación social, en un clima nacional donde el debate por cambios en el régimen laboral suma un nuevo factor de incertidumbre sobre el futuro del empleo industrial.