desregulación económica

El Gobierno eliminó decenas de regulaciones comerciales y cierra formalmente programas de control de precios

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La Secretaría de Industria y Comercio avanzó con una nueva etapa del proceso de simplificación regulatoria al derogar un amplio conjunto de resoluciones vinculadas a programas de control de precios, mecanismos de financiamiento al consumo, regulaciones sobre mercados y herramientas de intervención estatal que habían perdido vigencia o sustento legal.

La medida, formalizada mediante la Resolución 12/2026, consolida jurídicamente decisiones que en muchos casos ya estaban operativamente desactivadas, pero que continuaban formando parte del entramado normativo. Para el sector privado, el principal efecto es la reducción de incertidumbre regulatoria y la eliminación definitiva de obligaciones administrativas asociadas a programas que dejaron de existir.

Limpieza normativa para un nuevo esquema de mercado

La resolución elimina normas que se habían dictado bajo marcos regulatorios posteriormente derogados, entre ellos la Ley de Góndolas, la Ley de Abastecimiento, el Observatorio de Precios y distintos instrumentos de intervención comercial.

También quedan sin efecto regulaciones asociadas a programas de control de precios implementados entre 2021 y 2024, incluyendo sucesivas actualizaciones de esquemas de referencia para productos de consumo masivo.

Desde la visión oficial, la medida busca depurar el sistema normativo para evitar superposiciones y eliminar disposiciones que ya no tienen aplicación práctica. El argumento central es que la acumulación de normas genera costos de cumplimiento, dudas interpretativas y riesgos jurídicos para empresas y consumidores.

La resolución también cierra administrativamente normativas vinculadas a programas de estímulo al consumo financiado que no fueron renovados durante 2025.

El Gobierno sostiene que la normalización del mercado crediticio torna innecesarios estos mecanismos de subsidio indirecto y que la asignación de recursos debe responder a señales de mercado.

Para las empresas comerciales, industriales y de servicios, la decisión implica que desaparecen definitivamente los marcos regulatorios que acompañaban esos programas, eliminando exigencias de adhesión, reportes o condiciones específicas de participación.

El caso del Fondo Estabilizador del Trigo

Otro punto relevante es la eliminación de normativa complementaria vinculada al Fondo Estabilizador del Trigo Argentino.

El fideicomiso había sido revocado en marzo de 2024 por el Ministerio de Economía, pero permanecían disposiciones reglamentarias asociadas a su funcionamiento. La nueva resolución cierra definitivamente ese capítulo regulatorio.

Para la cadena agroindustrial, especialmente molinos, distribuidores y operadores vinculados al mercado de harinas, la medida representa la desaparición formal de uno de los principales instrumentos de intervención utilizados durante los años previos.

Lo que observan las empresas

Más allá del contenido específico de cada norma derogada, el mensaje que observa el sector privado es la continuidad de una estrategia orientada a reducir la intervención administrativa en mercados y simplificar el marco regulatorio.

Entre los efectos prácticos más relevantes aparecen: Eliminación de normas asociadas a controles de precios que ya no estaban operativas. Reducción de obligaciones informativas derivadas de programas extinguidos. Mayor claridad sobre qué regulaciones permanecen vigentes. Cierre formal de instrumentos vinculados a subsidios y mecanismos de estabilización de precios. Menor riesgo de interpretaciones contradictorias dentro del marco regulatorio comercial.

La depuración normativa no modifica por sí sola los costos de producción, la presión tributaria o las condiciones de financiamiento que enfrentan las empresas. Sin embargo, sí forma parte de una transformación institucional más amplia: la migración desde un esquema basado en programas sectoriales y controles administrativos hacia uno sustentado en reglas generales de mercado.

Para el sector productivo del NEA, el desafío será determinar si esta simplificación regulatoria logra traducirse en menores costos operativos y mayor previsibilidad para invertir, dos variables que continúan siendo más determinantes que la cantidad de normas vigentes.

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La economía real y la de manual

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En la Argentina la economía navega en dos dimensiones paralelas y generan realidades contrapuestas. El Gobierno nacional toma medidas a diario para “liberar” la economía, con efectos que se sienten de modo sensible en la punta de la pirámide, mientras que la base está cada día más ajustada. Vía RIGI y ahora Super Rigi, las grandes inversiones están liberadas del impuesto a las Ganancias y podrán llevar al exterior su rentabilidad en dólares sin restricciones. Tampoco pagarán más Ganancias quienes tienen renta de alquileres. 

En contraste, los trabajadores siguen pagando ese impuesto y el FMI recomienda que “al menos el 20% de los trabajadores pague el impuesto a las Ganancias” para que el Gobierno pueda incrementar la recaudación. Esto implica duplicar el actual número de empleados alcanzados por ese impuesto, de casi 900.000 en la actualidad a unos 2 millones de trabajadores en relación de dependencia.

Las provincias pierden recursos y la Nación se desentiende de sus obligaciones, lo que genera una enorme presión en el territorio, con demandas sociales que necesariamente alguien debe atender. La lógica imperante derrumba el ideal de “país federal” y lo convierte en uno concentrado como nunca antes, ni en los mejores sueños unitarios. Esa herida atraviesa la política actual, con un desdén expresado desde el corazón del Gobierno nacional hacia el resto de un país que parece no comprender ni dimensionar. 

El ministro desregulador, Federico Sturzenegger volvió a referirse a la yerba mate en uno de sus habituales raids mediáticos, en el que anunció, entre otras cosas, que va a terminar con el curro de las revisiones técnicas de los automóviles y que ya no será necesario rendir un exámen para obtener un carné de conducir, porque se sobreentiende que nadie se subirá a un volante sin saber conducir… ¿no?

Pero volviendo a la yerba. El funcionario, repetido desde la alianza y Cambiemos, suele citar a la yerba mate como uno de los ejemplos más claros de la lógica desreguladora impulsada por el Gobierno nacional. 

“La yerba mate es un ejemplo extraordinario”, sostuvo Sturzenegger al defender la desregulación y cuestionar que el Estado, a través del Instituto Nacional de la Yerba Mate, fijara precios. “Tiene miles de acopiadores, de procesadores, de marcas, lo sabemos, ¿no? Lo vemos en el supermercado. Entonces es una industria totalmente competitiva”, describió. 

“Javier Milei, con el DNU 70/23, le sacó al INYM la potestad de fijar el precio y el precio cayó a la mitad. Pudimos ver que lo que hacía ese Instituto era duplicar el precio de la yerba que pagan 47 millones de argentinos”, afirmó. 

Ahora tenemos récord de producción, porque acordate, también había una restricción que no podías aumentar la producción, y récord de exportaciones.  Yo creo que en diez años, cuando miremos la industria de la yerba, vamos a ver una actividad mucho más grande y con mucha gente progresando”, concluyó. 

Habrá que estudiar alguna vez por qué la fijación de Sturzenegger con la yerba mate, pero queda claro que la conoce de modo muy superficial. No hay miles de productores y miles de acopiadores. Justamente el desequilibrio que regulaba el INYM obedece a que hay miles de productores y pocos acopiadores, que obtienen mayores ganancias cuanto menor sea el precio de la materia prima. Como sucede ahora

El único precio que cayó “a la mitad” fue el de la materia prima. En góndolas el precio aumentó 140 por ciento en la era libertaria, cierto, eso sí, menos que la inflación acumulada, que llegó al 304 por ciento. 

No hay récord de producción. El acumulado de cosecha entre enero y abril alcanzó los 151.910.206 kilos, lo que representa una caída del 13,03% frente al mismo período de 2025, cuando se habían registrado 174.675.577 kilos y está, en promedio, debajo de los últimos cinco años. 

Tampoco es real que no se pudiera plantar yerba. Todo lo contrario. Entre 2016 y 2025, el área total del país pasó de 165.326 a 231.352 hectáreas, lo que implica un aumento cercano al 40 por ciento en menos de una década. Ese proceso, lejos de ser gradual, se aceleró con fuerza a partir de 2021 y luego se frenó de manera abrupta en 2024 y 2025, cuando el crecimiento interanual cayó primero al 3,64 por ciento y luego al 0,48 por ciento. En términos económicos, esa secuencia es típica de un mercado que entra en saturación: primero se expande rápidamente y luego se detiene porque ya no puede absorber más oferta sin que los precios se deterioren. Dentro de ese proceso, Misiones juega un papel absolutamente determinante. En 2016 concentraba 144.118 hectáreas de yerba mate y en 2025 alcanzó las 203.692, lo que significa un incremento de casi 60.000 hectáreas, es decir, un crecimiento del 41,3 por ciento. Fue por esa explosión de plantaciones que el INYM puso un cupo de cinco hectáreas por productor, para evitar una sobreoferta. Pero fue una medida tardía, que no frenó la expansión productiva.  

Asimismo, el consumo está dos por ciento debajo del año pasado y 6,5 por ciento abajo de 2023, el último año con precios regulados. 

La industria tampoco celebra a rienda suelta los efectos de la desregulación. Porque aún con precios de la materia prima que cayeron a la mitad, sus costos de producción se dispararon, lo que achicó los márgenes de rentabilidad. Se exporta más, pero se gana menos. Los datos que exhibe Sturzenegger no parecen tener bases sólidas. En otras áreas también. Pero las consecuencias que deja la desregulación arrolladora, se sufren en el terreno y la deben atender las provincias.

Misiones busca denodadamente soluciones para el sector yerbatero. Ahora se analiza la puesta en marcha de un sistema de trazabilidad para toda la cadena. La iniciativa, presentada por Carlos Rovira, implica conocer el precio que recibe el productor hasta el que se paga en góndola. Identificar cómo se distribuye la renta y transparentar quienes pagan mejor, para que el productor pueda decidir a quién, dónde y cuándo vender. Irá de la mano con incentivos fiscales como la exención del cien por ciento de Ingresos Brutos para quienes comercialicen hasta 25 mil kilos mensuales y del 50 por ciento para quienes lleguen a los 50 mil kilos. De este modo, se incentivará la formalización de la cadena y se respaldará a las cooperativas y pequeñas industrias que compiten con marcas nuevas en un mercado dominado por cuatro o cinco gigantes. En paralelo, se pondrá en marcha una tarjeta sanitaria para cubrir las necesidades de los trabajadores rurales.

Las herramientas fiscales son parte del paquete de medidas impulsadas por Encuentro Misionero para sostener la actividad económica. Este jueves se aprobó una ley para impulsar al sector metalúrgico, cuya industria opera al 45 por ciento de su capacidad. Cerca de 380 pymes serán beneficiadas. 

Esa flexibilización tributaria coincide con el anuncio del gobernador Hugo Passalacqua orientado a aliviar la carga fiscal sobre usuarios de billeteras virtuales y pequeños operadores económicos. Ordenó que se excluyan de las retenciones del Impuesto sobre los Ingresos Brutos a las acreditaciones de menor escala realizadas mediante plataformas digitales de pago. La iniciativa beneficiará a casi 200.000 misioneros que utilizan billeteras virtuales para recibir transferencias, realizar cobros y administrar sus recursos cotidianos. Quedarán excluidas de las retenciones las acreditaciones mensuales de hasta $2.184.404, monto de referencia equivalente al límite vigente de la Categoría D del Monotributo. El límite se irá actualizando vía inflación y otros indicadores. 

El jueves también tomó estado parlamentario el proyecto anunciado por Rovira para que Misiones acceda a financiamiento en el mercado de capitales. La autorización al Ejecutivo provincial será por 300 millones de dólares, con la finalidad de financiar infraestructura, caminos, viviendas, conectividad y empresas de base tecnológica. Será la primera vez que se toma deuda desde 1999, aunque aquella última vez, cuando gobernaba Ramón Puerta, se hizo para financiar gastos corrientes. 

Rovira también anunció que tras la certificación oficial de la consultora Verra, Misiones utilizará los créditos de carbono como mecanismo para apalancar financiamiento externo, a través de un Bono Verde, destinado a financiar desarrollo y políticas ambientales. En una reunión con el ministro del Interior, Diego Santilli y un diálogo con el canciller Pablo Quirno, Rovira consiguió que Nacién avale la emisión de los bonos verdes. 

Misiones acaba de alcanzar uno de los hitos ambientales más importantes de su historia. La organización internacional Verra, responsable del principal estándar mundial de certificación de créditos de carbono, aprobó el Programa Jurisdiccional REDD+ de Misiones, convirtiéndolo en el primer programa forestal de carbono liderado por un gobierno y registrado a escala jurisdiccional bajo el marco JNR (Jurisdictional and Nested REDD+) del sistema Verified Carbon Standard (VCS).

La noticia tiene una dimensión que trasciende las fronteras provinciales. No se trata solamente de una validación técnica. Representa el reconocimiento internacional de un modelo de conservación forestal construido durante años y coloca a Misiones en una posición privilegiada dentro de los mercados globales de carbono, justo cuando la provincia se encuentra a las puertas de concretar su primera gran operación comercial vinculada a estos activos ambientales.

Según informó Verra, el programa misionero cubre aproximadamente más de un millón de hectáreas de Bosque Atlántico nativo y opera bajo el Escenario 2 del marco JNR, un esquema que permite a los gobiernos generar créditos de carbono por áreas forestales que no están incluidas dentro de proyectos privados específicos. Durante el primer período de monitoreo, comprendido entre 2017 y 2022, la provincia logró reducciones verificadas de emisiones equivalentes a unas 13,1 millones de toneladas de dióxido de carbono. Ese volumen constituye la base para la generación futura de créditos comercializables en los mercados internacionales.

La directora ejecutiva de Verra, Mandy Rambharos, destacó que el caso de Misiones demuestra lo que puede lograrse cuando los gobiernos lideran políticas climáticas de largo plazo y logran articular instituciones, regulaciones y alianzas para transformar la conservación forestal en resultados verificables y comercializables. El programa tiene además una característica singular: no concentra los beneficios exclusivamente en el Estado. El esquema prevé mecanismos de distribución para propietarios de tierras con bosque nativo, comunidades locales y proyectos de desarrollo sustentable, incorporando incentivos económicos para quienes contribuyen a la conservación de la Selva Paranaense.

Que las políticas ambientales de Misiones sean destacadas en el exterior y se conviertan en un activo económico, contrasta con la visión que tiene el ala libertaria, que presiona por la soja y otros cultivos de alta demanda de agroquímicos. Javier Mela, ex diputado radical y ahora libertario expuso con crudeza esa mirada: “Yuyos y abandono”, describió sobre el monte misionero, en yuxtaposición con una plantación de soja en Brasil y un camión de carga en Paraguay, también abrazado por el monocultivo. Las respuestas de sus amigos de Facebook no fueron para nada amistosas. 

El respaldo al modelo ambiental de Misiones cobra relevancia si se tiene en cuenta que casi al mismo tiempo que se conoció la decisión de Verra, el Tribunal Internacional de los Derechos de la Naturaleza presentó una sentencia en la que declara que la expansión de monocultivos industriales de pino y eucalipto en Corrientes constituye un ecocidio y una violación a los Derechos de la Naturaleza y de las comunidades campesinas e indígenas afectadas.

La resolución fue aprobada por la Asamblea de Jueces del organismo internacional tras analizar el caso durante su 13° Tribunal Local, realizado en noviembre de 2024. El documento sostiene que la expansión de más de 516.000 hectáreas de plantaciones forestales exóticas alteró los ciclos hidrológicos, afectó humedales y pastizales, redujo poblaciones de fauna nativa y provocó desplazamientos de comunidades rurales. Uno de los aspectos más relevantes es que el Tribunal rechaza expresamente la equiparación entre plantaciones industriales y bosques nativos. Según el documento, los monocultivos de pino y eucalipto no reproducen la complejidad ecológica de un bosque y no pueden ser considerados una herramienta suficiente para la mitigación del cambio climático.

En ese sentido, el fallo cuestiona también los mercados de carbono asociados a este tipo de emprendimientos forestales, a los que define como una “falsa solución” que beneficia principalmente a grandes grupos económicos. La resolución incorpora otro elemento novedoso: declara a los humedales y pastizales correntinos como sujetos de derechos. En un testimonio profundamente emotivo, Mario Benjamín, habitante de Corrientes afectado por el avance forestal, denunció las consecuencias del modelo extractivista sobre la vida cotidiana de las familias campesinas. “La tierra ya no nos responde, no tenemos agua. Los pájaros se fueron, los animales se fueron, y hoy lo que nos rodea es miseria”, expresó. “Nos quitaron el agua, la tierra, los pastizales. Pero no nos vamos a ir. Vamos a seguir luchando porque este es nuestro territorio y nuestra riqueza”.

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Sturzenegger reactiva en el Congreso la “Ley Hojarasca” para derogar decenas de normas

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El Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado volvió a mover una pieza central de su agenda: el reenvío al Congreso de la denominada “Ley Hojarasca”, un proyecto que propone derogar decenas de leyes consideradas obsoletas o restrictivas. La iniciativa, impulsada por Federico Sturzenegger y alineada con la visión del presidente Javier Milei, reabre el debate sobre el alcance de la desregulación en la Argentina actual. El dato político no es menor: el oficialismo busca instalar la idea de que “cuantas menos leyes, más justicia”, en un contexto donde la discusión por el tamaño del Estado sigue en el centro de la escena.

La pregunta subyacente es inevitable: ¿se trata de un avance concreto hacia un nuevo orden normativo o de un gesto político para consolidar el rumbo libertario en el Congreso?

Un proyecto que apunta a desmontar capas del Estado

La “Ley Hojarasca” se inscribe dentro del proceso de desregulación iniciado con el decreto 70 y normas posteriores. En este caso, el foco está puesto en una depuración normativa que abarca leyes de distintas épocas —desde fines del siglo XIX hasta principios del siglo XXI— agrupadas en seis bloques temáticos.

El proyecto incluye la eliminación de normas que, según el Ejecutivo, limitan libertades individuales, afectan el derecho de propiedad o imponen cargas burocráticas sin impacto real. Entre ellas aparecen regulaciones sobre control estatal de medios, restricciones a reuniones públicas, intervenciones en actividades productivas o privilegios para determinados sectores políticos.

También se propone derogar leyes que quedaron superadas por marcos normativos posteriores, otras que perdieron sentido por avances tecnológicos y un conjunto amplio de disposiciones que sostienen estructuras burocráticas o trámites considerados innecesarios.

En términos institucionales, el movimiento no implica una reforma integral del sistema legal, pero sí una intervención selectiva sobre capas acumuladas del ordenamiento jurídico. La lógica es clara: reducir el volumen normativo como forma de simplificar la gestión estatal y la actividad privada.

Impacto político: entre la narrativa de la libertad y la resistencia implícita

La iniciativa refuerza la narrativa del oficialismo basada en la desregulación y la reducción del Estado. En ese esquema, el Gobierno busca consolidar una identidad política que traslade al Congreso su agenda reformista, incluso en áreas donde no hay urgencia económica inmediata.

Al mismo tiempo, el proyecto introduce tensiones. La eliminación de normas vinculadas a regulación de actividades, promoción sectorial o estructuras públicas puede generar resistencias en distintos niveles del sistema político, incluso sin que esas leyes estén actualmente en uso efectivo.

Hay otro elemento en juego: la señal hacia el sector privado. La depuración normativa se presenta como una herramienta para reducir costos indirectos, eliminar trabas y mejorar condiciones de funcionamiento. Sin embargo, el impacto concreto dependerá de qué leyes efectivamente mantienen efectos reales y cuáles ya operaban como “letra muerta”.

En términos de correlación de fuerzas, el oficialismo intenta capitalizar la iniciativa como un paso más en su agenda de reformas, mientras que la oposición deberá definir si confronta sobre el fondo o si deja avanzar una medida de bajo costo político inmediato.

Un proceso abierto: entre lo simbólico y lo operativo

El reenvío de la “Ley Hojarasca” no cierra una etapa, sino que abre un nuevo capítulo en la estrategia de desregulación. El desafío no está solo en la aprobación legislativa, sino en el impacto efectivo de la norma una vez sancionada.

Queda por ver si el Congreso acompaña la lógica de depuración o si introduce modificaciones que diluyan el alcance del proyecto. También será clave observar si esta iniciativa se convierte en un antecedente para reformas más profundas del entramado legal o si queda circunscripta a una limpieza normativa de carácter más simbólico.

En un escenario donde la política económica y la institucionalidad siguen entrelazadas, la discusión sobre cuántas leyes necesita el Estado argentino vuelve a instalarse. Esta vez, con una hoja de ruta que apuesta a reducir antes que a expandir, pero cuya efectividad todavía está en construcción.

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Sturzenegger llevó la desregulación argentina a Nueva York y puso a la yerba mate como símbolo del nuevo modelo económico

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En medio de la estrategia del Gobierno por consolidar respaldo internacional a su programa económico, el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, presentó en Nueva York un balance político y económico de las reformas impulsadas por la administración de Javier Milei. Lo hizo durante el Argentina Week, ante inversores y referentes del sistema financiero en la sede del Bank of America, en un encuentro organizado junto al Council of the Americas.

El eje del mensaje fue claro: la desregulación como motor de crecimiento. Y para ilustrarlo, el funcionario eligió un caso emblemático de la economía regional argentina: la yerba mate. Según explicó, la eliminación de la autoridad regulatoria del sector y de su capacidad para fijar precios redujo a la mitad el precio del producto para el consumidor, al tiempo que impulsó un aumento del 29% en la producción durante 2024 y llevó a casi 58 millones de kilos las exportaciones en 2025, un récord histórico.

La exposición no se limitó a una presentación técnica. Funcionó como una señal política hacia el mercado internacional: mostrar que el proceso de reformas económicas iniciado por el Gobierno no sólo continúa, sino que busca consolidarse como el nuevo marco estructural de la economía argentina.

La pregunta que sobrevuela ese mensaje es si la estrategia de desregulación logrará consolidar una nueva arquitectura económica duradera o si enfrentará resistencias internas capaces de frenar su avance.

La yerba mate como símbolo político de la desregulación

El caso de la yerba mate ocupó un lugar central en la presentación. Para Sturzenegger, el mercado yerbatero representa un ejemplo concreto de lo que el Gobierno describe como liberación de sectores productivos históricamente regulados.

Según los datos que expuso ante inversores, la disolución del esquema de intervención estatal que ejercía el Instituto Nacional de la Yerba Mate eliminó la capacidad de fijar precios mínimos para la materia prima. En la lectura del ministro, ese cambio permitió reducir costos para el consumidor y expandir la producción.

El argumento apunta a un punto sensible del debate económico argentino: el rol del Estado en la regulación de cadenas productivas regionales. Durante años, el mercado yerbatero funcionó bajo un sistema de precios acordados que buscaba equilibrar el ingreso de productores, secaderos e industria.

La decisión de desactivar ese esquema forma parte del giro económico impulsado por el Gobierno, que plantea que la intervención estatal generaba distorsiones de precios y restricciones a la expansión productiva.

La elección de la yerba mate como ejemplo ante inversores internacionales no es casual. Se trata de un producto profundamente asociado a la identidad económica del nordeste argentino y, al mismo tiempo, de un mercado históricamente atravesado por tensiones entre regulación estatal y competencia.

Una batería de cifras para defender el programa económico

La exposición del ministro incluyó un recorrido más amplio por los resultados que el Gobierno atribuye a su agenda de desregulación.

Entre los datos presentados ante la comunidad financiera internacional, Sturzenegger mencionó que el precio de los alquileres cayó 30% tras la eliminación de la ley que regulaba ese mercado. También sostuvo que las exportaciones de pequeñas y medianas empresas yerbateras crecen a una tasa anualizada del 40%.

En paralelo, mostró un gráfico sobre la reducción del empleo público desde diciembre de 2023. Según afirmó, la plantilla estatal se redujo en 65.000 personas, sin impacto en la calidad de los servicios.

El ministro vinculó esos cambios con una narrativa más amplia sobre el crecimiento económico. En ese marco, señaló que la economía creció 6,6% en el primer año de gestión y 3,5% en el segundo, con 400.000 empleos creados durante ese período.

La lógica del mensaje fue presentar un patrón: menos regulación, mayor actividad económica.

Internet satelital, aviación regional y apertura productiva

Otro de los ejemplos que el funcionario utilizó para ilustrar el impacto de las reformas fue el del internet satelital. Según explicó, una normativa previa impedía su uso en el país para proteger a proveedores tradicionales. Tras eliminar esa restricción, el servicio comenzó a expandirse rápidamente, alcanzando zonas que históricamente carecían de conectividad.

El ministro también destacó cambios en el mercado aerocomercial. De acuerdo con los datos presentados, 1,2 millones de argentinos tienen ahora un vuelo comercial a menos de 50 kilómetros de su hogar, gracias a la operación de aerolíneas que utilizan aeronaves de seis a 19 asientos en rutas regionales.

Se trata de un esquema que apunta a expandir la conectividad aérea en rutas de baja densidad, un segmento históricamente poco atendido por la aviación comercial tradicional.

A esa agenda se suman otras medidas de apertura económica mencionadas en la presentación, como la habilitación de la importación de bienes de capital usados, que permitiría a empresas acceder a maquinaria a una fracción de su costo anterior, y la autorización del uso de bitrenes, camiones capaces de transportar dos contenedores en lugar de uno, con potencial de reducir hasta 40% los costos logísticos.

Patentes, ciencia y la relación tecnológica con Estados Unidos

Uno de los anuncios más relevantes de la exposición fue la intención de avanzar con la adhesión de Argentina al Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT).

Sturzenegger definió esa decisión como el mayor progreso posible para el sistema científico y tecnológico argentino en décadas. Según explicó, la ausencia de Argentina en ese sistema obliga a investigadores a patentar sus desarrollos en otros países, lo que genera intermediaciones que pueden absorber entre 10% y 15% del capital accionario de los proyectos tecnológicos.

El punto conecta con la agenda bilateral con Estados Unidos y con la estrategia del Gobierno de integrar más profundamente a la Argentina en el sistema global de innovación.

Economía política de las reformas

Más allá de los datos económicos, el ministro ofreció una lectura política del proceso de reformas.

En su exposición identificó tres actores que, según su visión, históricamente bloquearon cambios estructurales en la Argentina: los sindicatos, el capitalismo de amigos y el kirchnerismo. Los describió como los vértices de un “Triángulo de las Bermudas” institucional que habría impedido reformas durante décadas.

La estrategia de desregulación, según planteó, busca desarticular la arquitectura legal que permitió la consolidación de esos actores. En esa lógica ubicó la reforma laboral, la apertura comercial y la implementación de la Boleta Única de Papel, aprobada por el Congreso en 2024.

La exposición, así, combinó argumentos económicos con una narrativa de confrontación política que apunta a legitimar el proceso de reformas.

El mensaje a los inversores y lo que viene

La presentación en Nueva York tuvo un destinatario claro: la comunidad financiera internacional. Argentina busca atraer inversión y consolidar credibilidad en su programa económico en un contexto global todavía cauteloso respecto al país.

El mensaje central fue que el proceso de desregulación no se detendrá.

Sin embargo, la sostenibilidad política de esas reformas sigue siendo una variable abierta. La agenda económica del Gobierno avanza en paralelo con un escenario político dinámico, donde las reformas estructurales pueden generar apoyos, pero también resistencias.

El recorrido de las próximas medidas —como la adhesión al tratado global de patentes o la continuidad del proceso de desregulación— será un indicador clave para medir hasta dónde puede avanzar el rediseño institucional que propone el Gobierno.

Por ahora, el mensaje en Nueva York buscó instalar una idea simple: que la transformación económica argentina ya está en marcha. Pero el verdadero test de ese modelo todavía se juega en el terreno político y productivo del propio país.

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Milei: “Bajar impuestos es devolver propiedad privada”

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El presidente Javier Milei volvió a ubicar la desregulación y la baja de impuestos en el centro de la narrativa económica oficial. Este miércoles, durante una visita al Centro de Monitoreo de Transacciones de Visa en Argentina, sostuvo que “cada vez que bajamos impuestos y la inflación, y desregulamos, estamos devolviendo la propiedad privada”, en un discurso que buscó conectar la agenda de reformas del Gobierno con nuevas inversiones en el sistema de pagos digitales.

El mensaje no fue casual. El mandatario participó del anuncio vinculado a la adquisición de Prisma, Upay y Texpert por parte de Visa, una operación que —según se explicó durante la presentación— apunta a fortalecer la infraestructura de pagos digitales, incorporar tecnologías como tokenización y autenticación biométrica, y acelerar la adopción de soluciones para consumidores y comercios.

En ese marco, Milei utilizó el evento empresarial para reforzar un eje político central de su gestión: el vínculo entre liberalización económica, inversión privada y crecimiento.

Inversión privada y desregulación: el marco político del mensaje presidencial

Durante su exposición, el Presidente sostuvo que la inversión “fomenta la competencia, resultando en mejores servicios y en beneficio para los consumidores”. En su interpretación, la expansión de la infraestructura de pagos digitales refleja el tipo de dinámica económica que el Gobierno busca promover.

“El sector privado, único generador de riqueza, es el mayor proveedor de soluciones que elevan el bienestar de la población”, afirmó. En esa línea, defendió el “capitalismo de libre empresa” como el sistema que permite ampliar oportunidades y mejorar la eficiencia en la circulación del dinero dentro de la economía.

El mandatario vinculó directamente la inversión de Visa con el marco regulatorio que impulsa el Ejecutivo desde el inicio de la gestión. “Semejante inversión se da en un contexto favorable para la iniciativa privada”, sostuvo, al tiempo que destacó el trabajo del Ministerio de Desregulación y del Ministerio de Economía para generar condiciones propicias para la actividad empresarial.

En términos conceptuales, Milei insistió en que la eliminación de regulaciones y la reducción de impuestos forman parte de un proceso de restitución de derechos económicos al sector privado. Según su definición, “cuando se desregula y se quitan impuestos, se le devuelve al sector privado la propiedad privada”.

Pagos digitales, crédito y circulación del dinero

El anuncio empresarial también fue utilizado por el Gobierno para subrayar el rol del sistema financiero digital en la economía. Milei señaló que mejorar la eficiencia en los mecanismos de pago permite que el dinero “fluya mejor entre las personas”, lo que —según su visión— facilita transacciones, crédito y actividad económica.

En ese sentido, sostuvo que un sistema financiero más dinámico puede ampliar el acceso al financiamiento. “El crédito se convierte en una poderosa herramienta de ascenso social”, afirmó, al explicar que permite acceder a recursos sin depender exclusivamente de avales tradicionales.

El Presidente planteó además una relación directa entre regulación estatal y costos económicos. “Regular y cercenar el comercio encarece el traspaso del dinero al añadir incertidumbre”, dijo, mientras que la apertura económica —según su argumento— reduce fricciones en el funcionamiento del sistema de precios.

La agenda de reformas del Gobierno

Más allá del anuncio empresarial, el discurso incluyó una señal política sobre el rumbo legislativo que el Gobierno busca consolidar. Milei adelantó que el Ejecutivo impulsará este año 90 proyectos destinados a construir lo que definió como la “arquitectura jurídica de la Argentina libre”.

El objetivo, según explicó, es establecer reglas económicas duraderas que garanticen “respeto por la propiedad privada” y estabilidad institucional durante décadas.

En ese marco, el Presidente también invitó a empresas internacionales a invertir en el país. “Quienes inviertan hoy tendrán la posibilidad de ser pioneros en este cambio de época”, afirmó.

Un mensaje dirigido al mercado y al Congreso

El escenario elegido para el anuncio combina señales económicas y políticas. La presencia del Presidente en una empresa global de pagos digitales busca mostrar confianza inversora en el proceso de reformas impulsado por el Gobierno.

Al mismo tiempo, la referencia a una agenda de 90 proyectos anticipa que el Ejecutivo pretende trasladar esa narrativa al terreno legislativo. La discusión sobre regulaciones, impuestos y apertura económica seguirá atravesando el debate político en los próximos meses.

La inversión en infraestructura financiera aparece así como un caso concreto que el Gobierno utiliza para respaldar su diagnóstico: menos regulación y menor carga impositiva como motores de inversión y competencia.

El desafío será observar si ese marco logra sostener nuevas decisiones empresariales y si la arquitectura legal que el Presidente propone logra avanzar en el Congreso. En la política económica argentina, la relación entre reformas, inversión y estabilidad sigue siendo una ecuación en permanente construcción.

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