deuda

No es ideología, es la cuenta

Compartí esta noticia !

Mientras los foros globales discuten roadmaps para 2050 y las corporaciones venden sostenibilidad de catálogo, en los barrios, las chacras y las veredas, una transición práctica y silenciosa ya está en marcha. No la impulsa una ideología, sino la necesidad. No la lideran teóricos, sino quienes, ante el costo insoportable del presente, empezaron a buscarle la vuelta.

Si uno se para en el centro de cualquier ciudad, la narrativa del progreso parece intacta: más consumo, más innovación, más crecimiento. Pero es una fachada. Detrás, la crisis se siente en el bolsillo, en el precio de los alimentos, en la factura de la luz, en la basura que se acumula en las esquinas. La gente está harta de que le “generen conciencia”. La conciencia, hoy, es un lujo que no se pueden permitir. Lo que necesitan son soluciones.

Y en esa búsqueda, sin saber que están protagonizando un cambio de paradigma, millones están inventando el futuro.

Chilico y la sabiduría de lo concreto

En una chacra, lejos del ruido de los gurús del desarrollo, un hombre de escasa preparación académica da una lección de economía avanzada. Chilico, como le dicen, dejó de usar herbicidas no por una epifanía ecológica, sino porque la cuenta no le daba. El precio de los agroquímicos se disparó más del 150% en los últimos dos años en Argentina, volviendo insostenible el paquete tecnológico para un pequeño productor. Los rendimientos prometidos nunca llegaban, y la tierra, cada vez más cansada y dependiente, pedía a gritos otro trato.

Sin planearlo, Chilico inició una transición forzosa hacia la agroecología. Empezó a hacer abono con los residuos de la misma chacra, a rotar cultivos para que el suelo se recupere, a usar menos venenos y observar más. Su métrica no es la tonelada por hectárea que se cotiza en Chicago, sino la resiliencia de su chacra y la salud de su economía familiar. No sabe que está “decreciendo”, pero está aplicando el principio rector del decrecimiento: producir bienestar con menos recursos, priorizando lo local y lo esencial sobre el mercado global.

Chilico no es un caso aislado. Es el síntoma de un agotamiento. El modelo del agronegocio, con su promesa de eficiencia infinita, se está mostrando como lo que siempre fue: un sistema frágil, caro y ecológicamente suicida. La verdadera eficiencia, la que importa cuando se apagan las luces, es la que practica Chilico.

La huerta comunitaria: acción directa frente al colapso

Lo mismo ocurre en los barrios populares. Las huertas comunitarias no brotan de un ideal romántico, sino de una lógica ferozmente práctica. Son una respuesta a la inflación, a la falta de trabajo, a la necesidad de tejer redes de contención en un mundo que se fragmenta. Según el Relevamiento Nacional de la Agricultura Familiar, se estima que existen más de 10.000 experiencias de este tipo en el país, generando alimentos para unas 500.000 familias. Son cifras que hablan de una economía subterránea y vital.

Esta no es la “conciencia ambiental” que venden las multinacionales. Es soberanía alimentaria en acción. Es gente que, ante la incapacidad del sistema de proveerles comida sana y accesible, decide producirla por sus propios medios. Es la “anarquía ubérrima” de la que habla el pensador Carlos Taibo: la gente tomando en sus manos los asuntos que realmente importan —el alimento, la energía, el cuidado— sin pedirle permiso a un mercado que los ha defraudado. Como él mismo dice: “Frente a la ficción de la política institucional, la efectividad de la acción directa que construye mundos nuevos en los márgenes del viejo sistema que se desmorona”.

No están leyendo a Marx o a Kropotkin. Están leyendo la tierra, las estaciones y las necesidades del vecino. Su filosofía no está en los libros, está en las manos metidas en la tierra.

De la teoría a la trinchera: nombrar lo que ya existe

Esta es la gran desconexión entre la academia y la calle. Mientras los intelectuales debaten cómo bajar las emisiones de carbono, Chilico y los huerteros ya están viviendo en un mundo de bajas emisiones. Lo que falta no es conciencia, sino un marco que le dé nombre y apellido a lo que ya está ocurriendo.

A eso le llamamos agroecología: no es una técnica, es la lógica de producir comida sin envenenar la tierra ni endeudarse.

A eso le llamamos decrecimiento:no es pobreza, es la elección inteligente de privilegiar el bienestar sobre el despilfarro.

A eso le llamamos acción directa:no es desorden, es la capacidad de una comunidad para auto-organizarse y resolver sus problemas sin depender de un salvador externo.

El sistema nos dice que somos individuos aislados, culpables de la crisis y responsables de nuestra propia salvación. La práctica de Chilico y las huertas nos demuestra lo contrario: somos redes de cooperación, y la verdadera resiliencia es colectiva. Mientras el modelo extractivista nos empobrece y nos divide, estas prácticas construyen soberanía y comunidad. Son el único antídoto real.

Conclusión: El único camino es el que ya estamos caminando

No se trata de convencer a nadie de que adopte una ideología. Se trata de señalar lo que ya está pasando y preguntar: ¿A quién le conviene que no veamos esta rebelión silenciosa?

Le conviene a un sistema que se sustenta en nuestra dependencia. Le conviene a la lógica que nos vende soluciones individuales para problemas colectivos. Frente a esto, el acto más revolucionario es, simplemente, hacer como Chilico: mirar la realidad de frente, hacer la cuenta y empezar a construir, desde abajo, el único mundo posible. Un mundo que, contra todo pronóstico, ya está naciendo.

Compartí esta noticia !

El Tesoro emitirá siete títulos públicos para financiar al Estado sin asistencia del BCRA

Compartí esta noticia !

El Ministerio de Economía lanzó nueva licitación de deuda por más de $28 billones: emisión y ampliación de Letras y Bonos del Tesoro en pesos y dólar link

El Gobierno nacional, a través del Ministerio de Economía, dispuso la emisión y ampliación de siete instrumentos de deuda pública por un monto total potencial superior a $28,4 billones y USD 3.500 millones, con vencimientos que se extienden entre febrero de 2026 y mayo de 2027. La medida, oficializada mediante la Resolución Conjunta 58/2025 de las Secretarías de Finanzas y de Hacienda, publicada este miércoles en el Boletín Oficial, busca asegurar liquidez en pesos, administrar los vencimientos del Tesoro y dar continuidad al financiamiento del gasto público sin acudir al Banco Central.

Estrategia de financiamiento: emisión de nuevos títulos y ampliación de series vigentes

La resolución —firmada por Alejandro Daniel Lew (Secretario de Finanzas) y Carlos Jorge Guberman (Secretario de Hacienda)— autoriza la emisión de tres nuevos instrumentos y la ampliación de cuatro series previamente colocadas, en el marco de las operaciones contempladas por el artículo 37 de la Ley de Presupuesto 27.701, prorrogada para el ejercicio 2025 por el Decreto 1131/2024.

Los nuevos instrumentos a licitar el 5 de noviembre de 2025 son:

  1. Letra del Tesoro Nacional Capitalizable en Pesos con vencimiento 31 de agosto de 2026, por hasta $5 billones (VNO).
    • Fecha de emisión: 10 de noviembre de 2025.
    • Amortización: íntegra al vencimiento.
    • Interés: tasa efectiva mensual capitalizable (a determinar en la licitación).
    • Denominación mínima: $1.
    • Cotización: A3 Mercados S.A. y bolsas nacionales.
  2. Letra del Tesoro Nacional en Pesos a Tasa TAMAR con vencimiento 31 de agosto de 2026, también por hasta $5 billones (VNO).
    • Interés: tasa efectiva mensual TAMAR (plazo fijo mayorista promedio bancos privados), más un margen a determinar en la licitación.
  3. Bono del Tesoro Nacional en Pesos a Tasa TAMAR con vencimiento 31 de mayo de 2027, por hasta $5 billones (VNO).
    • Condiciones: tasa TAMAR TEM capitalizable mensualmente; amortización íntegra al vencimiento.

En paralelo, la cartera económica autorizó la ampliación de cuatro emisiones vigentes, por los siguientes montos máximos:

  • Letra Capitalizable en Pesos (vto. 27/02/2026): hasta $4 billones (VNO).
  • Bono Capitalizable en Pesos (vto. 30/04/2027): hasta $4,9 billones (VNO).
  • Letra Vinculada al Dólar (vto. 30/04/2026, cero cupón): hasta USD 3.500 millones (VNO).

Con estos movimientos, el Tesoro continúa administrando su calendario de vencimientos y ampliando el menú de instrumentos ofrecidos al mercado, con una clara preferencia por colocaciones en pesos ajustadas por tasas de referencia (TAMAR) y dólar link, para mitigar el riesgo cambiario y contener presiones sobre la brecha financiera.

Continuidad de la política de deuda en pesos

El texto cita los fundamentos legales que respaldan las emisiones, en particular las disposiciones de la Ley 24.156 de Administración Financiera, que establece que ninguna entidad de la Administración Nacional puede formalizar operaciones de crédito público sin autorización expresa en el Presupuesto o en una ley específica.

Asimismo, la resolución se dicta bajo las facultades conferidas por el Decreto 1344/2007 (modificado por el Decreto 820/2020), que designa a las Secretarías de Finanzas y de Hacienda como órganos responsables de la coordinación de los sistemas de Administración Financiera del Sector Público Nacional.

Las colocaciones se realizarán conforme al Procedimiento para la Colocación de Instrumentos de Deuda Pública, aprobado originalmente por la Resolución Conjunta 9/2019 de ambas Secretarías, mediante licitación pública por efectivo. Los pagos de servicios se cursarán a través del Banco Central de la República Argentina (BCRA), que actuará como agente de registro y liquidación (CRYL).

Todos los instrumentos gozarán de las exenciones impositivas vigentes, serán negociables en los principales mercados del país y su ley aplicable será la ley argentina, en línea con la estrategia del Tesoro de reducir exposición a jurisdicciones extranjeras y consolidar deuda local en moneda doméstica.

Estabilizar el mercado de deuda y sostener el financiamiento del Estado

El paquete de colocaciones forma parte de la estrategia de administración de pasivos del Tesoro Nacional para el cierre de 2025 y el primer semestre de 2026, en un contexto de elevada nominalidad y restricciones externas. Según fuentes del Palacio de Hacienda, el objetivo es reforzar el fondeo en pesos, refinanciar vencimientos de corto plazo y dar señales de previsibilidad al mercado.

En los últimos meses, la Secretaría de Finanzas viene alternando entre instrumentos capitalizables, tasa TAMAR y dólar link, buscando diversificar riesgos y mantener la curva de rendimientos doméstica activa.

La introducción de títulos capitalizables mensualmente y la extensión de plazos hasta mayo de 2027 reflejan la intención de prolongar el horizonte de financiamiento del sector público y disminuir el peso de los pagos concentrados en los primeros meses del próximo ejercicio.

Al mismo tiempo, la ampliación de series vinculadas al dólar —por USD 3.500 millones— apunta a absorber demanda de cobertura cambiaria del sector privado, sin recurrir a instrumentos indexados por inflación (CER), que en 2025 acumulan alta volatilidad.

Con la Resolución Conjunta 58/2025, el Ministerio de Economía profundiza la línea de gestión que combina orden fiscal, mercado de deuda doméstico y disciplina monetaria, pilares centrales del programa financiero en ejecución.

Compartí esta noticia !

El déficit comercial con Brasil se mantiene elevado: qué pasa con las exportaciones

Compartí esta noticia !

El déficit comercial con Brasil se mantiene en terreno elevado con exportaciones en caída e importaciones que comienzan a moderarse, según un informe de la consultora Abeceb.

En octubre, la Argentina volvió a mostrar un rojo significativo en su balanza comercial bilateral con Brasil de USD 401 millones, cuando en igual mes del año pasado había registrado un balance negativo de USD 119 millones, lo que representa una diferencia de USD 282 millones. 

Se debe a que las exportaciones argentinas a Brasil en octubre totalizaron USD 1.238 millones y cayeron 13,5% interanual, mientras que las importaciones alcanzaron los USD 1.639 millones, mostrando un crecimiento interanual de 5,7%.

El flujo comercial bilateral total (es decir, el agregado del comercio que incluye importaciones y exportaciones) alcanzó los USD 2.878 millones, una baja de 3,5% superior al de igual mes del 2024, lo que representa la primera baja desde agosto de ese año.  

El principal sector que traccionó el comercio exterior bilateral fue el automotriz, que dio cuenta de un 69% del descenso de las exportaciones: las ventas del sector a Brasil cayeron USD 133 millones, mientras que el total de ventas lo hizo USD 193 millones, aunque con subas en las exportaciones del agro (USD 43 millones entre trigo y lácteos) para compensar. 

Respecto de las importaciones, el rubro automotriz también tuvo una dinámica determinante al momento de explicar las variaciones ya que las compras del sector crecieron USD 67 millones, casi tres cuartos del total (USD 89 millones).

Un factor que morigeró este impacto fue la contracción de USD 22 millones en las compras de energía eléctrica en el mismo mes.

Importaciones

Las importaciones argentinas desde Brasil totalizaron USD 1.639 millones en octubre, y mostraron una suba de 5,7% interanual, la más baja en catorce meses aunque en parte esta desaceleración refleja una comparación con bases de comparación más elevadas. 

En el acumulado de 10 meses del año, las importaciones han crecido un 40,3% acumulado respecto a igual tramo de 2024, lo cual lo pone como el período de diez meses con mayor crecimiento importador en 15 años (desde el 53,0% de 2010, excluyendo la recuperación post-pandemia).

El sector automotriz mostró un fuerte dinamismo en el mes, con los principales rubros creciendo a tasas aceleradas. 

En detalle, el rubro de vehículos automóviles para transporte de mercancías lideró con una suba de 45,5% interanual (a USD 111,2 millones), mientras que las compras de vehículos de carretera crecieron un 21% interanual alcanzando USD 64,2 millones. 

En tanto, los vehículos automóviles de transporte de pasajeros se incrementaron un 6,4% anual y llegaron a USD 312,4 millones, mientras que las compras de partes y accesorios de vehículos automóviles se mantuvieron casi estables con una suba de 1,7% interanual, a USD 156,5 millones. 

Esto responde a una dinámica dual del mercado automotriz argentino: mientras que la venta de vehículos nacionales cayó en lo que va del año, la venta de autos importados (mayormente provenientes de Brasil) sigue creciendo para abastecer un mercado local total que se expandió al 60%.

Las compras del agro bajaron significativamente, con una reducción en las importaciones de soja del 100%, de USD 11,3 millones en oct-24 (es decir, un 0,7% del total) a USD 0,0, mientras que las compras de cacao en polvo, manteca y pasta de cacao bajaron un 35% a USD 21,5 millones.

Por otra parte, se vio un fuerte descenso en las compras de energía eléctrica en el mes, que cayeron un 37,2% anual y alcanzaron USD 36,39 millones.

Exportaciones

En tanto, las exportaciones argentinas a Brasil alcanzaron USD 1.238 millones en el décimo mes, registrando una caída en la comparación anual de 13,5% interanual, significativamente mayor que la baja de 2,8% en septiembre y en línea con las fuertes reducciones de 11,8% en agosto y de 8,2% en julio. 

En el acumulado de 2025, las exportaciones han caído un 3,2% interanual, una baja comparable con la contracción de 3,9% en ene-oct de 2019.

El sector automotriz mostró un desempeño exportador netamente negativo en el mes, con una baja de 36,1% interanual en el principal rubro, el de vehículos de pasajeros, que pasó de representar USD 292,3 millones en oct-24 a USD 186,8 millones el último mes. 

En tanto, las ventas de vehículos automotores para el transporte de mercancías se contrajeron un 7,1% anual a USD 358,7 millones, contra USD 386 millones doce meses atrás. 

El bajo dinamismo de las exportaciones de vehículos respondió principalmente a los cambios en la producción en Argentina, ya que se dejaron de producir localmente modelos como Nissan Frontier y la Taos de Volkswagen (que abastecerán destinos de exportación que cubría Argentina desde México), así como las demoras de modelos importantes para lograr la certificación para entrar al mercado brasileño.

En contraste, el agro mostró una dinámica más positiva, con una suba de 53,3% interanual en las exportaciones de trigo, que alcanzaron USD 85,9 millones, mientras que las ventas de leche, crema de leche, y lácteos excepto manteca o queso crecieron un 48,6% anual, a USD 44,93 millones.

Perspectivas para lo que resta de 2025

Con este dato, el déficit comercial bilateral con Brasil alcanzó en los primeros diez meses del año USD 5.098 millones, contra un déficit de USD 175 millones en igual periodo del año pasado, esto es una diferencia de nada menos que USD 4.922 millones. 

En la comparación histórica, no se registraba un déficit comercial con Brasil en enero-octubre acumulado superior a USD 5.000 millones desde 2017, tal que el dato actual es el segundo más alto desde 1999. 

Este fuerte déficit era en buena medida esperable en un contexto de recuperación económica, mayor apertura y cambios en el mix de productos en varios sectores. 

Para el último bimestre del año, no visualizamos un cambio de tendencia significativa del comercio bilateral, en un contexto de un tipo de cambio real que se mantendría relativamente estable en un contexto de mantenimiento del esquema de bandas y un nivel de actividad en moderada recuperación. 

La elevada base de comparación para las importaciones del cuarto trimestre de 2024 augura tasas de crecimiento más moderadas que las evidenciadas en el primer tramo del año. Con todo, el 2025 cerraría con un déficit bilateral total que estimamos en los USD 6.000 millones.

Por su parte, del lado brasileño, se espera un cuarto trimestre de actividad más moderada en un contexto de tasas que siguen en terreno elevado (15%), inflación lentamente en baja presionando sobre los salarios, y conflicto comercial con Estados Unidos. 

Un factor favoreciendo la balanza comercial es que el real, gracias al fuerte diferencial de tasas con el resto del mundo, se ha apreciado un 12% nominal en lo que va del año. Por ende, el tipo de cambio real bilateral con Brasil ha mejorado un 35% desde 2024.

Compartí esta noticia !

La solvencia misionera: veinte años de desendeudamiento sostenido

Compartí esta noticia !

En tiempos en que la discusión sobre las cuentas públicas suele quedar atrapada en el cortoplacismo (el déficit de hoy, la caja de mañana, la asistencia nacional o la emisión monetaria), vale la pena mirar a contraluz aquellos casos provinciales que, sin mucho ruido, han sostenido una conducta fiscal ordenada y previsora. Hace un par de semanas hablamos del equilibrio en las cuentas públicas misioneras: superávit al segundo trimestre con baja expansión del gasto ante un escenario de ingresos débil. Ahora nos toca hablar de algo que, aun a riesgo de ser insistente (o repetitivo) no debe pasarse por alto: la deuda pública. 

Hace varios años se viene destacando el proceso de desendeudamiento misionero, que tuvo momentos altamente complejos sobre finales del 90 y principios de los 2000 y que paulatinamente comenzó a mejorar su perfil para convertirse, en la actualidad, en una de las provincias más desendeudadas del país. 

¿Qué vemos en la actualidad? Con un stock de $76.374 millones al segundo trimestre, el nivel de deuda pública provincial equivale a apenas el 4% de los ingresos totales

En otras palabras, el peso de los compromisos financieros sobre el presupuesto es prácticamente insignificante. Solo a modo de ejercicio, Misiones podría cancelar toda su deuda con un solo mes de coparticipación y aún así le sobraría. Esa es la dimensión del bajo nivel actual de pasivos que tiene la provincia. 

Este dato, lejos de ser un tecnicismo económico, tiene un fuerte contenido político y de administración. Sostener una política de desendeudamiento no es un fin en sí mismo, sino que es una herramienta de autonomía para que cada peso que ingresa a la caja provincial pueda destinarse al desarrollo, a la inversión social o a la infraestructura, y no a cubrir vencimientos. 

Hagamos un breve recorrido histórico. En 2005 (al segundo trimestre, para comparar periodos iguales), la deuda pública misionera era de $2.680 millones a precios de ese entonces. Si lo convertimos a moneda de hoy (pesos constantes de junio 2025), equivaldría a unos $1.620.020 millones. Más fácil: 1,6 Billones de pesos. 

Diez años después, hacia el año 2015, de nuevo, medido a precios actuales, el stock se había reducido a $559.399 millones: una disminución del 65%. Ahora vamos otros diez años más adelante: para 2025, la reducción de la deuda es del 95% contra 2005 y del 86% respecto a 2015. Vale decir, en este marco, que Misiones virtualmente eliminó sus pasivos a partir de una política deliberada de desendeudamiento que se aplicó por décadas: no se trata de pagar lo que se debe, sino de evitar nuevos pasivos que compliquen el perfil de deuda futuro. 

Esa decisión estratégica tiene un valor doble. Por un lado, permitió descomprimir la presión sobre las cuentas corrientes, liberando recursos que antes se destinaban al pago de intereses. Por otro, construyó una reputación de solvencia y previsibilidad que se volvió un activo en sí mismo. Las provincias que demostraron disciplina fiscal son las que hoy pueden acceder con mayor facilidad y menor costo a los mercados de crédito, cuando lo necesitan. Incluso, Misiones hoy tiene un muy buen perfil crediticio que no usa, pero que podría hacerlo si las condiciones lo ameritan. En un contexto donde varias provincias están saliendo a colocar deuda en el mercado local (y algunas mirando también el internacional) si Misiones quisiera ir por ese camino encontraría condiciones muy favorables respecto a otros subnacionales. Hoy, la decisión es no hacerlo o hacerlo únicamente para obras de infraestructura que demandan una inversión importante, como la energía eléctrica. 

El contraste con otras jurisdicciones del país es evidente. Mientras muchas provincias, incluso algunas con economías más diversificadas o con mayor tamaño relativo, cargan con niveles de deuda que limitan su margen de maniobra. Incluso en el NEA, la diferencia de Misiones respecto a Chaco es muy fuerte y eso traduce en capacidad de acción: cada seis meses, Chaco debe hacer malabares financieros para cumplir sus vencimientos, incluso a costa de recortar gastos sensibles a la ciudadanía, quitándole, aunque sea temporalmente, autonomía de gestión. 

En el contexto macroeconómico argentino, donde la volatilidad de los ingresos provinciales, la inestabilidad macro persistente y las tensiones cambiarias suelen condicionar severamente a las finanzas subnacionales, sostener un perfil de deuda tan bajo no es solo una buena práctica, es casi una excepción virtuosa. 

La característica del perfil de deuda misionero no solo se da por bajo stock y descensos significativos: también en su composición. Apenas el 16% del total de la deuda provincial está nominada en moneda extranjera con un plus: esa deuda nómina en dólares, se paga en pesos. Se trata de una proporción bajísima en comparación con la mayoría de las jurisdicciones del país (promedio nacional por encima del 60%). Esto significa que el riesgo cambiario, uno de los principales factores de vulnerabilidad en la Argentina, prácticamente no afecta al balance financiero provincial.

La importancia de este punto es enorme. En un país donde los ciclos de devaluación son recurrentes y donde la volatilidad del tipo de cambio puede alterar de un día para otro el valor de los compromisos en dólares (ver sino el caso de diciembre 2023, cuando muchas provincias vieron saltar abruptamente sus niveles de deuda tras la devaluación de ese mes), haber optado por endeudarse poco y en pesos fue una decisión estratégica de largo plazo. Es una política de blindaje, de previsión, que evita que la provincia quede expuesta a los vaivenes externos o a shocks financieros globales.

El desafío hacia adelante será mantener esta senda en un contexto nacional incierto. Pero la experiencia de las últimas dos décadas muestra que, cuando la responsabilidad fiscal se vuelve política de Estado, las crisis externas golpean menos y las oportunidades se aprovechan mejor. Misiones es, en ese sentido, una muestra de cómo la prudencia puede ser una forma de fortaleza o escudo ante las crisis.

Compartí esta noticia !

El mercado reacciona como si todo estuviese solucionado

Compartí esta noticia !

Según un informe del Centro de Economía Políticaa Argentina (CEPA) la reacción de los mercados al resultado electoral fue, como era de esperarse, eufórica. El S&P MERVAL tuvo el mejor día su historia subiendo un 34% en dólares, desplazando del récord a la suba de 22% del 21 de enero de 2001. Los bonos en moneda extranjera registraron aumentos de entre 10% y 15% en el tramo corto y hasta 24% en el tramo largo. Generando que al cierre del lunes el riesgo país se ubique en 652 puntos básicos, nivel que no veíamos desde junio de este año. El dólar mayorista abrió a $1355 (-9%), acompañado de los paralelos con el CCL en $1381. Y las tasas en pesos comprimieron fuerte hacia la zona de 10% real anual en la curva CER y del 3% TEM en la curva de tasa fija.

El mercado puso en precios su escenario ideal, que interpretamos en nuestro último newsletter como “plan del gobierno”. Un círculo virtuoso de crecimiento, baja de impuestos y aumentos de la productividad producto de las desregulaciones y la apertura importadora.

La contundencia del resultado reforzó el optimismo, la fuerte baja del riesgo país y la presentación hecha pública este miércoles por parte del BCRA en la que muestra un plan de acumulación de reservas como forma de remonetización de la economía, le permite al mercado prácticamente dar por descontado el refinanciamiento de los próximos pagos de deuda.

La vuelta a los mercados internacionales de crédito tendría múltiples efectos positivos

Con un panorama de bonos cotizando por debajo del 10% TIR, la postura de diálogo con gobernadores por parte del gobierno y considerando la eventual recompra de deuda por educación todavía por delante, los mercados parecerían estar descontando el acceso a los mercados en el futuro próximo. Esto podría reducir muy fuerte la expectativa de devaluación del peso. Ya que el rollover de los vencimientos (nueva deuda para cancelar capital) le permite al Tesoro no verse forzado a comprar en el mercado de cambios una parte considerable de los dólares para hacer frente a los vencimientos de capital (USD 6.258 millones de Bonares y Globales el año que viene), sino que debería conseguir sólo lo necesario para el pago de intereses. Es decir, cumplir el objetivo solamente con compras en el mercado de cambios o mediante emisiones de nuevos BONTE.

También le permitiría, a las grandes empresas argentinas, volver a emitir títulos en el exterior para fondearse a tasas de un digito. Lo que, a la par, implicaría un aumento de la oferta de dólares tanto de forma inmediata como en el futuro. En este sentido, estimamos que el sector que emitirá más fuerte será el petrolero, como ya se vio con la compañía Tecpetrol, endeudándose por USD 750 millones al 7,625% TNA y con la reapertura de Obligaciones Negociables por parte de YPF por un monto de USD 500 millones.

La baja del Riesgo País trae, por diversos motivos, una reducción en las tasas en pesos. Lo que se vio en la semana con la compresión de los títulos a tasa fija (LECAPs/BONCAPs) hasta fin de año a la zona del 30% TNA. La tasa de interés real cae por la disminución de la prima de riesgo soberano, así como también por la reducción en la expectativa de devaluación y el desarme del enorme apretón monetario que se inició con el fin de las LEFI y se profundizó en la previa de la elección. La paulatina baja de encajes (de la cual no hubo mención en la presentación del BCRA) y liberación mediante licitaciones como la que vimos este miércoles (solo renovó el 57% de los vencimientos), ayudarían a llevar la tasa real nuevamente a valores cercanos al 8%. Al cierre de ayer todas las letras que ajustan por inflación se encontraban en un digito de tasa real. Luego de que en los peores momentos de demanda de dinero los bonos CER hayan llegado a rendir más de 30% real a un año. La baja de tasas, además, debería facilitar la vuelta de las cuotas sin interés, que en los últimos meses eran cada vez menos comunes.

Esta es la apuesta oficial: que la baja de tasas y la consolidación de expectativas marque el camino para una reactivación del crédito que vuelva a funcionar como motor de crecimiento. Si bien los créditos al sector privado representan un porcentaje muy bajo del producto bruto en comparación con los demás países de la región (por ejemplo, Brasil tiene una incidencia 5 veces mayor de los créditos al sector privado sobre el PBI) el margen en Argentina deja lugar a la posibilidad de un crecimiento fuerte y sostenido en los próximos años. Pero ese potencial de crecimiento requiere menores tasas y, también, una baja en la morosidad de las familias, que actualmente se encuentra en máximos y creciendo (8,2% créditos personales en la serie que va desde 2009 hasta agosto de este año). Si bien la baja de tasas reduce el valor de las cuotas, creemos que será necesaria una recuperación de los niveles de ingreso de las familias para que el crédito termine de despegar.

El tipo de cambio estuvo desconectado de la euforia en bonos y acciones

Esta semana se vio una dinámica cuanto menos curiosa en el tipo de cambio, siendo que el domingo a la noche la euforia del mercado pronosticaba un derrumbe y una sobrerreacción (hacia abajo) del precio del dólar.

Esta expectativa estaba fundada en la dinámica preelectoral y la construcción del discurso del riesgo político, que llevó a una fuerte cobertura cambiaria por parte de los agentes y financiada por el gobierno por un estimado total en la zona de USD 25.000 millones (un 40% del M2), a través de múltiples frentes: intervenciones de los Tesoros (ARG-USA) en el interior de la banda y del BCRA en el techo; la liquidación extraordinaria del agro; la licitación de títulos dólar linked del Tesoro, que también le canjeó al BCRA para que este descargue en el mercado secundario; y las intervenciones en el mercado de futuros.

El nivel de dolarización de carteras, entonces, se presumía por encima de niveles razonables y, por ende, una vez sorteada la elección, el desarme de esas posiciones llevarían a que el tipo de cambio se derrumbase.

Sin embargo, aunque el lunes la primera operación del dólar mayorista fue a un precio de $1.355, una fuerte caída del 9% respecto del viernes anterior, durante la rueda subió sostenidamente y el último operado fue de $1.435, acotando la caída inicial hasta cerrar en -4% respecto del viernes.

El martes tuvimos un evento particular en lo técnico cambiario que llevó al dólar a aproximarse nuevamente al techo de la banda. Lo que ocurrió es que dentro de los títulos dólar linked que el BCRA vendió en el mercado secundario como mecanismo para contener el dólar, se encontraba una LELINK con vencimiento el 31/10, pero que fijaba el precio de pago a vencimiento según el cierre del tipo de cambio del 28/10 (estos títulos están indexados a la variación del dólar oficial mayorista). Entonces, el sector privado estaba cubierto en esta LELINK por el equivalente a USD 2.800 millones, cuyo precio de pago se fijaba el martes 28. El cierre de esta cobertura transfirió la demanda hacia el dólar mayorista y el mercado de futuros, empujando fuertemente las cotizaciones, y el A3500 (tipo de cambio de referencia para el mercado mayorista, determinado como un promedio aritmético de las cotizaciones del día) cerró en $1470,6.

Sorteadas las elecciones y el vencimiento del dólar linked, deberíamos haber visto el derrumbe del dólar. Pero no pasó. O, al menos, en las magnitudes que se “esperaban”. El A3500 cerró el miércoles a $1.451,5 implicando una baja de sólo $19,3 en el día, el jueves continuó cayendo en una magnitud similar hasta cerrar en $1.433,6 y el viernes cerró la semana en $1.443,0.

Entonces aún con un resultado electoral sorpresivo, el dólar cotiza a 3,6% del techo de la banda con la restricción cruzada, cepo a las empresas y otras capas menores aún vigentes. En el contexto del BCRA y Milei anunciando que su plan es comprar reservas con emisión, esto despierta algunas inquietudes sobre el futuro próximo de la política cambiaria.

En este sentido también es destacable el bajo volumen operado en el mercado de cambios a lo largo de toda la semana, siendo que se operó un promedio de USD 414,6 millones diarios. Normalmente los volúmenes son superiores a USD 500 millones y la semana previa el promedio diario había sido de USD 732,2 millones, a lo que se podría objetar la inusual presión compradora, pero por la contraria entonces sería razonable una inusual presión vendedora en la semana posterior a la elección. El mercado parece estar expectante, cuidándose de no dar un paso en falso que le salga caro, como si dudase del esquema o estuviese esperando novedades.

En la política monetaria parecería que se comienza a desarmar el monstruo restrictivo y el discurso oficial cambia de frente

Los últimos 3 meses de experimentos monetarios nos llevaron a un nivel récord de encajes, registrando un promedio de $16,8B encajados durante octubre, un 42% de la Base Monetaria; y a niveles de tasas de interés destructivos tanto para el financiamiento de las empresas -con los Adelantos en Cta. Cte. promediando 67,16% TNA desde la salida de las LEFI- como para la administración de la liquidez bancaria, con volatilidades en las tasas de interés que nos hicieron ver en un mismo día niveles de 100% y 20%.

Luego del resultado electoral, el gobierno parecería que comienza a desarmar el monstruo restrictivo del crédito que impactó negativamente en la actividad económica. En la licitación del miércoles 29 se renovaron sólo el 60% de los vencimientos y el viernes 31 habrá $4,5B adicionales en circulación, por lo que será crucial ver la magnitud de la baja en las tasas de interés, el movimiento del tipo de cambio y la cuantía del stock de liquidez diaria que el BCRA comience a remunerar en la semana próxima en vistas de aproximar a qué estaría dispuesto en un nuevo marco de política monetaria. Además, el jueves 30 dio un primer -aunque tímido- paso en la normalización de los encajes, con la vuelta a partir de noviembre de la medición mensual, pero con una exigencia diaria del 95% (una disminución de apenas 5 puntos).

Este miércoles, a partir de la presentación del vicepresidente del BCRA con inversores en Washington, podemos ver que, hacia adelante, el plan será una fuerte apuesta al incremento en la demanda de pesos, la cual viene en fuerte caída no sólo por el período preelectoral sino también por los errores no forzados y la absoluta discrecionalidad del gobierno que venimos marcando hace meses, apuntalando la pérdida de confianza en nuestra moneda.

El BCRA argumenta, en una postura muy optimista, que la demanda de dinero crecerá de tal manera que la remonetización no podrá ser a partir de fuentes de “dinero interno” entendidas como el déficit fiscal (flujo de pesos hacia la economía) y los refinanciamientos por debajo del 100% en cada licitación quincenal (consumir el stock de reservas del Tesoro, que luego de la última licitación tiene apenas $5,0B). Por ende, la fuente de dinero para acompañar el crecimiento de la demanda de pesos no queda otra que sea la emisión monetaria no esterilizada para la compra de reservas internacionales. Esto incluso fue confirmado por Milei, que abandona el discurso terraplanista de la cantidad de dinero fija para afirmar que ante una recuperación de la demanda esto implicaría un parate a la actividad económica y deflación, y que entonces el Banco Central puede considerar monetizar comprando dólares.

Si bien los mercados y los analistas estarán contentos. Ya que es lo que vienen pidiendo desde abril de este año, la perspectiva luce demasiado optimista. Primero, la demanda de dinero podría recuperarse por dos procesos: de stock, una desdolarización de carteras que apuesten al carry; y de flujo, a través de un crecimiento sostenido de la actividad. Por lo menos en la primera semana, no se observó una desdolarización de carteras. Una curiosidad que no condice con los últimos cambios de paradigma, donde todos los agentes corrían desesperados a hacer tasa en pesos. La segunda forma de reactivación, vía flujo, podría darse a través de la reactivación del crédito y las inversiones extranjeras en recursos naturales. Pero sería un proceso que se consolida en el largo plazo y que no brinda suficiente empleo.

Además, el BCRA omite -o elige omitir- una fuente importante de “dinero interno”, los encajes. Flexibilizar la situación de los encajes es una fuente no menor de provisión de liquidez que podría contribuir a la remonetización. Y que, si la desdolarización o la actividad no acompañan, el BCRA tendrá menor margen para la compra de reservas. O esta requerirá adquirirlas a un tipo de cambio más alto.

El TMAP no está asegurado

Luego de la contundente victoria del domingo, el mercado nuevamente cree que la pelota está del lado del gobierno, que el acceso a los mercados está descontado y que el crédito y las inversiones mineras y petroleras serán los que reactiven la economía dando inicio al círculo virtuoso de baja de impuestos – desregulación y crecimiento. El cambio desde un escenario de miedo y caos hacia el actual de optimismo se dio de forma muy rápida y brusca. Lo que fuerza que todo debe marchar acorde al plan para mantener este escenario, si bien la película luce mucho más favorable aún quedan factores a seguir de cerca.

El acomodamiento de la política monetaria será clave para el crecimiento del crédito, pero con las bandas cambiarias como están planteadas actualmente y sin una comunicación clara acerca del corredor de tasas, el proceso de la normalización puede encontrarse con problemas en el camino.

Las dos principales cuestiones a monitorear son, en primer lugar, la presión que podría ejercer una fuerte remonetización de la economía sobre un tipo de cambio que se encuentra a solo 3,6% del techo de la banda superior y de cara a un periodo de estacionalidad negativa en la oferta de dólares, por lo menos hasta el inicio de la cosecha gruesa. El plan oficial pareciera ser usar el carry y las colocaciones de deuda en el exterior como pulmones de dólares hasta la llegada de la liquidación del agro. Pero si la apuesta es el carry, sorprende el bajo volumen operado en el dólar. Y lo cerca del techo de la banda que se encuentra.

En segundo lugar, la morosidad de los préstamos, especialmente a las familias, muestra un nivel récord y ascendente, 8,2% en préstamos personales frente al 3,6% un año atrás. Desde este lugar difícilmente se logre una reducción hacia los niveles promedio sólo con una reducción en las tasas de interés, sino que es necesario un aumento en los ingresos de las familias. Hasta que la mora no empiece a disminuir será un factor que ralentice el crecimiento del crédito. Y por tanto de la economía, que se encuentra en un fuerte periodo de estancamiento desde febrero de este año.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin