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Luz verde del FMI para el programa fiscal

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Por Isidro Guardarucci / FIELUn abril en positivo. El Sector Público Nacional No Financiero volvió a cerrar abril con superávit primario y financiero. El dato no es menor. En una economía que hasta hace 2 años estaba acostumbrada a que el déficit sea la norma y el equilibrio la excepción, la persistencia de resultados positivos sigue siendo una buena noticia. Más aún, en un contexto donde el ancla fiscal ocupa un lugar central en el programa económico y en la relación con el FMI.

No obstante, mirar sólo el signo del resultado puede llevar a una lectura incompleta. El acumulado del primer cuatrimestre muestra una foto algo menos holgada que la del año pasado. Cuando se compara enero-abril de 2026 con el mismo período de 2025, medido a precios constantes, el resultado primario cae alrededor de 12%, pero si se netean ingresos extraordinarios (en línea con la medición que realiza el FMI para sus metas), la merma real es de casi 27%. Es decir, la caja sigue cerrando, pero con márgenes menores.

Ejecución acumulada enero-abril ($ millones de 2026)

Fuente: elaboración propia en base a Mecon

La explicación es sencilla: aun cuando la consolidación del gasto continúa, los ingresos caen relativamente más. Los recursos totales muestran una baja real superior al 4%, mientras que los ingresos tributarios retroceden alrededor de 7%. Del otro lado, el gasto primario también se contrae, aunque a un ritmo menor, cercano al 3%.

El detalle del primer cuatrimestre

La debilidad de los ingresos tributarios es evidente en el primer cuatrimestre. La caída no descansa en un único componente, sino que se distribuye entre varios pilares de la estructura tributaria nacional. Cabe mencionar que, a diferencia de años pasados, cuando la alta inflación y consecuente licuación de algunas partidas daban aire a la caja, el escenario actual exige que la recaudación acompañe por cantidades y no sólo por nominalidad. Si eso no ocurre, el equilibrio fiscal depende cada vez más de la administración del gasto.

Para estos resultados, pesa la caída de los Derechos de Exportación, afectada por cambios en alícuotas y por la propia dinámica del tipo de cambio. A esto se suman bajas en aportes y contribuciones. Estos dos recursos concentran el 33% y 21% de la baja total de ingresos tributarios, respectivamente. En esta línea, el IVA vuelve a aparecer entre los tributos que más explican la merma. Esta señal es relevante porque se trata de un impuesto muy asociado a la dinámica del consumo y la actividad interna. No obstante, debe tenerse presente que mientras la recaudación a abril muestra una reducción real de 8,4%, la recaudación del Impuesto a los Ingresos Brutos cayó menos del 3% cuando se mira el conjunto de las provincias. Si bien la base imponible de este presenta diferencias con el tributo al consumo nacional, es también reconocido como un indicador de la actividad y refleja un panorama distinto.

Por el lado del gasto, el primer cuatrimestre muestra que la disciplina fiscal sigue a la orden del día. Así, los gastos de funcionamiento no salarial se reducen de forma importante, al igual que las transferencias corrientes a provincias. También se observa una baja real en remuneraciones y en el resto de prestaciones sociales. Estos rubros siguen siendo parte relevante del esfuerzo fiscal.

No obstante, hay otros componentes que muestran una dinámica distinta. Las jubilaciones y pensiones contributivas vuelven a crecer en términos reales, algo esperable luego de la recomposición parcial del poder adquisitivo respecto de los momentos más duros del ajuste inicial. Los subsidios económicos también crecen en la comparación interanual del acumulado, impulsados especialmente por energía. Este punto merece atención, no tanto porque el nivel actual vuelva a los registros del pasado, sino porque se trata de una partida con una larga historia de desbordes fiscales.

La inversión pública nacional, por su parte, ya no muestra el mismo ritmo de caída que en etapas anteriores. El mes de abril mostró un cambió fuerte en la tendencia. Sólo en ese mes se registraron erogaciones equivalentes al 80% del acumulado en el primer trimestre entero.

La lectura de fondo es que la consolidación fiscal entra en una fase distinta. En 2024, una parte importante del ajuste descansó en la licuación inicial del gasto y en el shock de corrección de partidas. En 2025, el superávit se sostuvo con menor holgura, pero todavía apoyado en recortes muy fuertes en subsidios, inversión pública y transferencias. En 2026, el resultado exige una política fiscal más fina. Y acá, el pasado importa. El gobierno argentino ha mostrado en reiteradas ocasiones su voluntad por cumplir con los objetivos fiscales y no hay motivos para creer que 2026 será una excepción a esta dinámica (menos aún en un año que no presenta elecciones en agenda).

Revisión del FMI: programa fiscal aprobado y un futuro previsible

La segunda revisión del acuerdo con el FMI dejó una señal favorable para el gobierno: el programa sigue en pie y la política fiscal continúa siendo reconocida como un pilar del proceso de estabilización. Como era esperable, los nuevos desafíos incluyen avanzar calidad del ajuste, la sostenibilidad y la coordinación con el resto del programa macroeconómico.

En cuanto al pasado reciente, el Fondo destacó el desempeño fiscal, pero también manifestó que el efecto del registro de los intereses capitalizados debajo de la línea totalizó en 2025 un punto del PIB. De modo que, con esto, el balance global (incluyendo intereses) pasaría de un 0,2% positivo a 0,8% negativo. Además, esta revisión confirmó una reducción de la meta de superávit primario para este año la cual pasó de 2,2% del producto a 1,4%, el mismo nivel que el último ejercicio. Esto vuelve al objetivo actual desafiante pero muy razonablemente cumplible. Así, el objetivo de 2,2% quedó mencionado, pero como una meta en el mediano plazo y no como una condición para 2026.

A su vez, la institución volvió a manifestarse a favor de un esquema tributario más eficiente y equitativo (menos impuesto al cheque y retenciones, sumadas a una política de reducción de exenciones y tratamientos especiales). Ninguna novedad; no sería un reporte del FMI si no tuviese este pedido. En la misma categoría se incluye la idea de mejorar la focalización del gasto, especialmente en materia de subsidios. Más relevante (aunque tampoco muy novedoso) es la ratificación de la necesidad de presentar una reforma previsional. No obstante, la fecha fijada para tal evento es diciembre de 2027. Es decir, exactamente después de la renovación del mandato presidencial. Sea este gobierno u otro, esto refleja la intención deliberada de sacar de la agenda electoral el tema y postergarlo para una gestión políticamente renovada.

En resumen: aprobación, una meta menos ambiciosa para este año y el decálogo de buenas prácticas habitual.

El desafío que viene

El gobierno todavía conserva el activo más importante de su programa económico: la convicción fiscal. La pregunta para los próximos meses es si será suficiente para sostener el superávit mientras se espera que el ciclo económico (iniciado en sectores como el agro, las actividades extractivas y financieras) permee al resto de la economía y recaudación. La caja sigue cerrando. Pero, a diferencia del comienzo del ajuste, ahora cada peso cuesta más. Con menos presión del lado del Fondo y sin elecciones este año, no hay motivos para pensar que se incumplirá con los objetivos de este año. 

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Asamblea ambiental insta a una financiación que provoque una inflexión en la defensa de la naturaleza

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Por Cecilia Russel / IPS Noticias – «Aunque las presiones sobre los presupuestos públicos son cada vez mayores y las tensiones geopolíticas van en aumento, puede resultar tentador considerar la financiación medioambiental como algo opcional. No lo es», declaró este viernes 5 Claude Gascon, director ejecutivo interino del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM), durante la clausura de su Octava Asamblea, celebrada en  del FMAM celebrada en  Samarcanda, en Uzbekistán.

Para los países del Sur en desarrollo, los países menos adelantados, los pequeños Estados insulares en desarrollo y los países frágiles y vulnerables, la ayuda al desarrollo exterior es la piedra angular para defender su biodiversidad.

«Porque lo que está en juego no es solo un conjunto de objetivos internacionales. Lo que está en juego es la calidad de vida futura en este planeta. Lo que está en juego es si los niños heredarán ríos que sigan fluyendo limpios, bosques que sigan en pie, costas que sigan protegiendo a las comunidades y economías que puedan prosperar sin destruir los sistemas naturales de los que depende toda prosperidad»., dijo Gascon.

El presidente de la Asamblea, Aziz Abdukhakimov, asesor del presidente de Uzbekistán en materia de medio ambiente y presidente del Comité Nacional de Ecología y Cambio Climático, señaló que la asamblea resultó «especialmente productiva», con más de 50 encuentros paralelos, reuniones bilaterales e intercambios informales.

«El Consejo del FMAM revisó y mejoró decisiones clave, incluidas las orientaciones de programación del FMAM-9″, la novena reposición del Fondo, afirmó, al tiempo que acogió con satisfacción el fuerte énfasis en la programación integrada, la financiación innovadora y la participación inclusiva, incluido el objetivo de destinar al menos 20 % de los recursos del FMAM-9 a los pueblos indígenas y las comunidades locales.

Afirmó que el mensaje del presidente de Uzbekistán, Shavkat Mirziyoyev, de que su país se convertirá en un país donante reflejaba el «compromiso del país con la sostenibilidad medioambiental».

«Esto demuestra nuestra disposición no solo a beneficiarnos de la cooperación, sino también a contribuir a las relaciones medioambientales globales», dijo Abdukhakimov.

Poco antes, en una mesa redonda de alto nivel,  Rosina Bierbaum, presidenta del Panel Asesor Científico y Técnico (STAP) del FMAM, recordó a la Asamblea que, si bien la mitad del producto interno bruto (PIB) mundial depende de la naturaleza, existe un «déficit de financiación de la biodiversidad de 700 millones de dólares al año».

Sin embargo, señaló, un análisis de la internacional consultora McKinsey confirma que la implementación de los objetivos de biodiversidad «30 para 2030», destinados a conservar de manera efectiva al menos 30 % de la superficie terrestre y los océanos del planeta para 2030, generará importantes beneficios en materia de conservación y objetivos socioeconómicos, y sacará a la gente de la pobreza.

Aunque el debate sobre la financiación se producía en un momento difícil, Kenneth Lay, director general sénior de la estadounidense firma de inversión RockCreek y extesorero del Banco Mundial, señaló que la buena noticia era que el sector privado podía ayudar a abordar los problemas.

Al detallar cómo el fondo común de ahorro mundial ha crecido de forma espectacular «impulsado por 15 años de mercados excepcionales», señaló que había billones (millones de millones) de dólares disponibles en fondos de pensiones y fondos soberanos, reservas del sector asegurador y otros, y que estos fondos podrían destinarse a invertir en la naturaleza, pero «los propietarios de los activos no estaban presentes».

Lay sugirió que el FMAM convocara a los responsables de los bancos centrales, el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial y los reguladores de valores, entre otros, y se asegurara de que «invertir en la naturaleza sea tan natural como invertir en infraestructuras». Asegurarse de que invertir en la naturaleza sea tan natural como invertir en infraestructuras.

Valerie Hickey, directora de Medio Ambiente del Grupo del Banco Mundial, afirmó que el FMAM tenía un papel que desempeñar en la creación de una normativa propicia y una previsibilidad de las políticas para ayudar al sector privado a gestionar el riesgo.

Para ello, consideró, hay que centrarse en lo que denominó la combinación «Goldilocks (crecimiento constante)» de financiación concesional y comercial para amortiguar los fracasos de las inversiones, al tiempo que se garantiza que la inversión tenga rentabilidad comercial y sea lo suficientemente sólida desde el punto de vista financiero como para movilizar capital privado que genere «resultados medioambientales cuantificables».

También hubo advertencias.

Líderes y delegados de gobierno, de Uzbekistán y del FMAM posan para la foto de familia al concluir la octava Asamblea del FMAM en la ciudad uzbeca de Samarcanda. Imagen: Stella Paul / IPS

Rachel Kyte, representante especial para el clima del Reino Unido, advirtió de que un estudio revelaba que su país era «altamente vulnerable al colapso de los ecosistemas».

«¿Qué significa eso? Significa que, para una familia británica, su capacidad para llenar el carrito del supermercado con lo necesario para mantener sanos a sus hijos está totalmente ligada a la integridad de la cuenca del Congo. Y que, si algo llegara a amenazarla aún más, habría implicaciones para la seguridad y la defensa», agregó.

Implicar a las comunidades locales y a los pueblos indígenas a través de soluciones centradas en las personas, inclusivas y económicamente viables era clave, afirmó Joyelle Clarke, ministra de Desarrollo Sostenible y Medio Ambiente, Acción Climática y Empoderamiento de la Ciudadanía de San Cristóbal y Nieves. Explicó cómo el mercado del carbono azul estaba infravalorado y a menudo resultaba difícil de comprender.

Clarke puso como ejemplo un sitio declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco que conserva tortugas, en una zona donde la dieta de la comunidad pesquera incluía este animal. Al ofrecer oportunidades laborales alternativas en la industria turística, se logró obtener el apoyo de la comunidad para el sitio.

Gascon, el líder del FMAM, recordó a la plenaria conclusiva de la octava Asamblea que el medioambiente no era una «cuestión secundaria».

«En primer lugar, debemos defender y reforzar la ayuda pública al desarrollo para los países… Por lo tanto, la continuidad de la AOD (ayuda oficial al dsarrollo) pública no es solo un compromiso moral. Es una inversión en la estabilidad global, en la seguridad humana y en el futuro compartido de todas las naciones», remarcó.

A continuación, afirmó que «los países deben armonizar sus políticas nacionales con los resultados medioambientales que persiguen. No podemos decir que estamos comprometidos con la sostenibilidad mientras seguimos premiando la destrucción de los ecosistemas, el uso excesivo de los recursos naturales o la contaminación del aire, la tierra y el agua».

En tercer lugar,dijo,  el FMAM debería liberar todo el potencial del capital privado y garantizar que el sector privado se convierta «no solo en una fuente de financiación, sino en un verdadero socio en la gobernanza y la consecución de resultados medioambientales a escala mundial».

Y, por último, se necesitaban «el compromiso de todo el gabinete y la participación de toda la sociedad» para alcanzar los objetivos medioambientales.

«Necesitamos liderazgo nacional, pero también necesitamos implicación local. Eso significa escuchar y trabajar con las comunidades, los pueblos indígenas, las mujeres, los jóvenes, la sociedad civil, los científicos, las autoridades locales, los agricultores, los trabajadores y los empresarios. Significa reconocer que las soluciones duraderas no se imponen, sino que se construyen juntos, planteó Gascon.

Por último, el director ejecutivo interino del FMAM afirmó que el impulso final hacia 2030 «debe ser más que una cuenta atrás. Debe ser un punto de inflexión».

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El Mercosur avanza en un contexto internacional desafiante

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El Mercado Común del Sur (Mercosur) cerró 2025 con un crecimiento de cinco por ciento en sus exportaciones de bienes y servicios, a pesar de un contexto internacional marcado por la incertidumbre económica y las tensiones geopolíticas, señaló este jueves 4 un nuevo informe de la Cepal.

El avance, según la Cepal (Comisión Económica para América Latina y el Caribe), estuvo impulsado por una buena cosecha agrícola, el dinamismo del sector energético, el aumento de la demanda externa y el fortalecimiento del comercio automotor dentro del bloque.

Integran el Mercosur lo socios fundadores en 1991, Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, más Bolivia en proceso de incorporación definitiva plena, y Venezuela, suspendida indefinidamente del bloque desde 2016 por incumplimiento de compromisos democráticos y comerciales.

Como Estados asociados, que participan en zonas de libre comercio y tratados comerciales complementarios, tiene a los restantes países sudamericanos: Chile, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú y Suriname.

En su informe “El acuerdo con la Unión Europea: una oportunidad de crecimiento, desarrollo productivo y consolidación institucional para el Mercosur”, la Cepal destaca, desde esta capital chilena, las oportunidades que genera el acuerdo comercial con el bloque europeo, en vigor desde mayo de este año.

La alianza abre las puertas a un mercado que representa una cuarta parte de la economía mundial y se espera que impulse las exportaciones agropecuarias, energéticas e industriales de la región.

De cara a 2026, la Cepal advierte sobre un escenario internacional más complejo: los aranceles promedio que enfrentan las exportaciones del Mercosur hacia Estados Unidos pasaron de 2,1 % al 12,8 % en poco más de un año, afectando especialmente a sectores como la industria automotriz, el acero y el aluminio.

A eso se suma la incertidumbre generada por los conflictos en Oriente Medio, que han elevado la volatilidad de los precios del petróleo.

Esa situación podría beneficiar a Argentina y Brasil, como exportadores netos de combustibles, mientras que los demás países del bloque podrían verse perjudicados por su dependencia de las importaciones energéticas.

El análisis de la Cepal destaca que las exportaciones de bienes en 2025 aumentasen 4,5 % y las de servicios 7,5 % en el conjunto del bloque, aunque el valor de las importaciones del bloque creció 8,5 % (9,6 % en bienes y 5,7 % en servicios), y superó ampliamente el ritmo de expansión de las exportaciones.

Ese dinamismo fue impulsado por la apreciación de las monedas de los países miembros, en un marco de sobreoferta global de manufacturas. Como resultado, hubo un deterioro del saldo comercial del bloque, que pasó de 1,1 % del producto interno bruto (PIB) en 2024 a 0,6 % en 2025.

Este desempeño se explica por la reducción del superávit comercial de bienes (de 3,2% del PIB a 2,7%) y un déficit estructural en la cuenta de servicios, que ascendió a 2,1% del PIB en el último año.

Para el corto plazo, el año 2026, la Cepal anticipa un contexto geopolítico desafiante. Los aranceles adicionales establecidos por Estados Unidos continuarán impactando sobre el Mercosur, con efectos heterogéneos entre sectores.

Algunos han quedado exceptuados, como los hidrocarburos y ciertos minerales estratégicos, otros afrontan el arancel general de 10 %, y un tercer grupo, que incluye a la siderurgia y la metalmecánica, el equipamiento eléctrico, el aluminio, el azúcar y la industria automotriz, debe enfrentar aranceles que llegan hasta 50 %.

La Cepal anticipa también réplicas del conflicto bélico en Oriente Medio, que ya han provocado un marcado incremento y una mayor volatilidad en los precios del petróleo y sus derivados.

Esto, en términos de comercio exterior, podría beneficiar a Brasil y Argentina en su carácter de exportadores netos de combustibles, y perjudicar a los demás países del bloque en su condición de importadores netos.

Más allá de ese efecto, una desaceleración generalizada del comercio mundial podría afectar las exportaciones de una serie de materias primas relevantes para el conjunto de países del bloque.

El estudio repasa las oportunidades y desafíos que plantea para el Mercosur la asociación comercial con la Unión Europea, representando la suma de sus economías 25 % del PIB mundial.

Entre las oportunidades se destaca el margen para expandir las exportaciones agropecuarias, energéticas, de minerales críticos y de insumos industriales.

Se advierte, no obstante, la persistencia de restricciones de acceso al mercado europeo bajo la forma de contingentes arancelarios y, eventualmente, la aplicación de salvaguardias que podrían restringir los beneficios potenciales.

También se advierte que el acuerdo plantea riesgos y retos para el Mercosur, especialmente en algunos rubros manufactureros que podrían verse desplazados por una competencia europea más eficiente.

En algunos sectores, como el automotor, se prevén plazos de desgravación más extensos para facilitar la adaptación. Otros retos se relacionan con segmentos del sector de alimentos y bebidas, como el lácteo y el vitivinícola, en los que la Unión Europea presenta importantes ventajas competitivas.

La Cepal alienta a los países del Mercosur a trabajar con urgencia para aprovechar plenamente los beneficios del acuerdo, con estrategias de desarrollo productivo orientadas a dotar al bloque de una mayor competitividad, así como de mayores capacidades institucionales.

Eso implica identificar aquellos nichos en los que sea posible fomentar el agregado de valor, aprovechando sectores con ventajas preexistentes, y además cerrar brechas regulatorias y consolidar la coordinación institucional del bloque.

Con información de IPS Noticias

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Menos alumnos, más decisiones

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Por Ivana Templado / FIEL – Los datos del censo 2022 confirmaron un fenómeno que había sido malinterpretado tras la irrupción de la pandemia en 2020: la marcada caída de la natalidad de todo el país. Durante un tiempo se pensó que los niños más pequeños no “volvían” al jardín una vez regularizadas las clases presenciales. Pero no era que no volvían, sino que había (y hay) menos niños para ingresar al jardín. Y este hecho, como ya han advertido varios especialistas, tendrá consecuencias en muchos aspectos sociales y económicos. El que más nos interesa aquí, es el que tendrá en el sistema educativo.

La Dirección Nacional de Población (2025) publicó un informe donde proyectaba y analizaba la caída sostenida de la matrícula en el nivel primario. Luego, un informe de Argentinos por la Educación (2026) ahondó en las implicancias que esta caída de la matrícula en primaria tendría sobre la cantidad de secciones, cargos docentes y recursos. En esta nota amplío la mirada tratando de analizar varias dimensiones que creo también importantes; por un lado miro el sistema educativo obligatorio en su conjunto, que es el que tienen bajo su responsabilidad las jurisdicciones, por otro lado, focalizo en el sector de gestión estatal, porque es donde los datos de costos educativos están más completos y finalmente contrasto también con los niveles de aprendizajes para valorar las posibles ventanas de oportunidad.

El punto de partida es el Gráfico 1, que muestra la evolución de la matrícula estatal proyectada a 2040 para el total del país, separada en dos bloques: inicial más primaria por un lado, y secundaria por el otro (ver nota metodológica al final). La diferencia temporal es esperable en términos demográficos pero observar la claridad de la secuencia no deja de ser interesante. El bloque inicial + primaria[1] viene contrayéndose desde la década pasada, y entre 2024 y 2030 perderá en torno al 26% de su matrícula estatal. La secundaria, en cambio, todavía crece levemente hasta 2027-2028 y recién a partir de ahí inicia su caída, que se acelera notoriamente en la segunda mitad de la próxima década. Dos curvas que cuentan la misma historia pero con una diferencia de casi diez años.

Gráfico 1Matrícula estatal proyectada a 2040

Fuente: elaboración propia con base en datos de la Dirección Nacional de Población (proyecciones poblacionales 2022-2040).

Esta diferencia temporal es el puntapié a todo lo que sigue, porque define dos ventanas de oportunidad distintas. Bajo el supuesto de mantener (en términos reales) el gasto educativo realizado por cada provincia en 2024 sin cambios hasta 2030, la caída de matrícula (barras verdes) implica automáticamente un aumento del gasto por alumno estatal (GAE, barras naranjas): los mismos recursos repartidos entre menos estudiantes. Las diferencias entre provincias vienen tanto por lo que cada una asigna al nivel como por su patrón demográfico. En el bloque inicial + primaria, ese aumento proyectado del GAE entre 2024 y 2030 oscila entre el 22% en Misiones y Chaco, y el 59% en Tierra del Fuego, con la mayor parte de las provincias ubicadas entre el 28% y el 46% (Gráfico 2). No es un incremento trivial. La pregunta es si las potenciales mayores ventajas pertenecen a aquellas provincias donde más falta hace.

Gráfico 2: Inicial + Primaria Estatal. Variaciones proyectadas en matrícula y gasto por alumno. 2024-2030.

Gráfico 3: Inicial + Primaria Estatal. Variaciones proyectadas en matrícula vs. aprendizajes.

Fuente: elaboración propia con base en proyecciones DNP, RA 2024, CGECSE y Aprender 2023

El Gráfico 3 cruza ese margen proyectado en el GAE de inicial + primaria con los aprendizajes de matemática en 6° grado según el operativo Aprender 2023. Dado el cambio demográfico, uno desearía que las provincias con peores aprendizajes fueran también las que más recursos por alumno van a tener disponibles para reasignar. No es lo que se observa. Un número muy importante de provincias se ubica en el cuadrante inferior izquierdo, que son las que tienen el menor margen en inicial + primaria y los resultados educativos más bajos del país. Allí se observa a varias de las provincias del NEA: Misiones, Chaco, Corrientes y algunas del NOA o Cuyo como Salta,  La Rioja o San Juan. El cuadrante donde deberían concentrarse las miradas —margen alto y aprendizajes bajos— está relativamente vacío, pero esas provincias (Santa Cruz, Catamarca, Tucumán, Entre Ríos, San Luis), no deberían dejar pasar la oportunidad.

Vale enfatizar también que con niveles de logro por debajo del 60% en matemática, la mayoría de las jurisdicciones — incluso las del cuadrante con mejores aprendizajes relativos — tiene motivos, y ahora la oportunidad, para revisar qué intervenciones pueden mejorar los resultados, en línea con la evidencia internacional sobre programas efectivos.

En secundaria, el panorama de corto plazo es radicalmente distinto. Hasta 2030, los cambios en la matrícula secundaria son pequeños y el signo varía según la jurisdicción: en Chaco la matrícula todavía crece un 10%, lo que reduce el GAE secundario un 9%; en Jujuy y San Luis ya cae, lo que genera un margen positivo para el GAE de 7% y 6% respectivamente; en la mayoría de las provincias el movimiento no supera el ±3% (Gráfico 4). La ola demográfica todavía no llegó a secundaria en buena parte del país, y eso configura una situación particular ya que es justamente en este nivel donde los aprendizajes son más preocupantes —apenas entre el 8% y el 35% de los estudiantes alcanza el nivel satisfactorio o avanzado en matemática según Aprender 2024— y donde, en el corto plazo, hay menos margen fiscal automático para hacer algo al respecto.

Gráfico 4: Secundaria Estatal. Variaciones proyectadas en matrícula y gasto por alumno. 2024-2030.

Gráfico 5: Secundaria Estatal (corto plazo). Variación en el gasto proyectado por alumno vs. aprendizajes

Fuente: elaboración propia con base en proyecciones DNP, RA 2024, CGECSE y Aprender 2024.

El Gráfico 5 muestra el cruce entre la variación proyectada del GAE secundario en el corto plazo y los aprendizajes actuales en secundaria. Las provincias con peores resultados —Chaco, La Rioja, Catamarca, Santiago del Estero— aparecen concentradas en el margen izquierdo del gráfico, con muy bajos niveles de aprendizaje, pero con variaciones de GAE que van en sentidos opuestos: algunas tienen un pequeño margen positivo porque su matrícula ya empieza a caer (La Rioja, Catamarca, Santiago), otras están perdiendo GAE porque su matrícula secundaria todavía crece (Chaco, Misiones). Es decir, este grupo tiene urgencias pedagógicas muy concretas en el corto plazo y no van a poder hacer uso de casi ningún margen que venga del lado demográfico.

En el mediano plazo, en cambio, entre 2030 y 2040, la matrícula secundaria cae en todas las provincias sin excepción, entre el 29% en Misiones y el 52% en Santa Cruz. El GAE secundario sube entre el 40% y el 110%. Es la misma magnitud de lo que hoy ya está pasando en inicial y primaria, pero corrida una década.

Y acá surge una tercera lectura relevante. La caída de la matrícula en inicial y primaria abre una gran oportunidad para mejorar los aprendizajes antes de que esa misma cohorte llegue a la secundaria. Si las provincias aprovechan este margen para fortalecer los resultados educativos hoy, dentro de una década podrían beneficiarse por dos vías: por un lado, recibirán en la secundaria estudiantes con una base académica más sólida; por otro, la menor presión demográfica liberará recursos que podrán destinarse a mejoras cualitativas en todos los niveles. La contracara es que, si esa ventana no se aprovecha, las provincias podrían llegar a la etapa de reducción de matrícula en secundaria con cohortes que, al igual que hoy, arrastren déficits de aprendizaje, descartando los potenciales beneficios demográficos.

Dicho esto, ¿puede el margen que se libera en un nivel usarse para reforzar el otro? El Gráfico 6 muestra esa posibilidad en el corto plazo (hasta 2030): la variación proyectada del GAE de inicial + primaria en el eje horizontal, y la del GAE secundario en el eje vertical. La mayor parte de las provincias está en posición asimétrica —el GAE de inicial + primaria sube entre el 20% y el 60%, mientras que el de secundaria se mueve apenas entre el -10% y el +7%— lo que abre un espacio concreto de reasignación entre niveles. Reasignar parte de los recursos que libera el primer tramo para reforzar el segundo, anticipando la ola que llegará después de 2030, es una estrategia posible. Las provincias en el cuadrante superior derecho —Jujuy, San Luis, La Pampa, Catamarca— tienen margen en los dos niveles a la vez, lo que amplía aún más esa posibilidad. Las del cuadrante inferior izquierdo —Chaco, Misiones—tienen menos margen en primaria y ninguno en secundaria, y son, a la vez, las de aprendizajes más bajos. En esas provincias, la reducción de la matrícula no llega a representar una ventaja que compense la necesidad pedagógica.

Gráfico 6: Relación en la variación en el gasto proyectado por alumno entre Inicial + Primaria y Secundaria Estatal. 2024-2030

Fuente: elaboración propia con base en proyecciones DNP, RA 2024, CGECSE.

A modo de cierre. Primero, el descenso demográfico existe, pero como vimos, no es un fenómeno homogéneo entre jurisdicciones y vale la pena mirarlo para todos los niveles del sistema educativo en su conjunto. Hay provincias donde la dinámica de reducción de la matrícula ofrece un margen de acción importante y temprano, en otras este margen es menor y/o llega más tarde; y en algunas, directamente no existe en el nivel que más lo necesita. Segundo: en las provincias del NEA, donde la matrícula secundaria todavía crece en el corto plazo y los aprendizajes son los más bajos del país, no hay reasignación posible entre niveles sin poner recursos adicionales o sin decidir explícitamente qué se posterga. Si esa decisión no se toma de manera deliberada, la tomará el presupuesto por defecto. Tercero: el tiempo importa. La ventana en inicial + primaria es ahora, no en 2030. Si no se la usa con intención —para mejorar aprendizajes en el primer tramo, para reforzar la transición hacia secundaria, para anticipar la segunda ola— puede diluirse en otros gastos sin dejar huella en los resultados. El cambio demográfico es una oportunidad, no un resultado.

Notas metodológicas

Las proyecciones de matrícula estatal surgen de aplicar las tasas de cobertura por nivel y provincia del año 2024 (Relevamiento Anual, RedFIE-DIE) a las proyecciones de población en edad escolar elaboradas por la Dirección Nacional de Población para el período 2022-2040. Se adoptó la estructura académica de cada jurisdicción (6+6 o 7+5) para la asignación de edades a niveles. El gasto por alumno proyectado se calcula bajo el supuesto de gasto educativo real constante a partir del dato 2024, con base en el Cuadro de Gasto en Educación de la Coordinación General de Estudio de Costos del Sistema Educativo (CGECSE). Para el nivel inicial + primario, se trabajó con el gasto agregado de ambos niveles dado que diez jurisdicciones no reportan el desglose en la fuente. Los datos de aprendizajes corresponden al operativo Aprender 2023 (primaria, 6° grado) y Aprender 2024 (secundaria, último año), porcentaje de estudiantes con nivel satisfactorio o avanzado en matemática, sector estatal.

Fuentes: Dirección Nacional de Población (proyecciones poblacionales 2022-2040); Relevamiento Anual 2024 y 2025, RedFIE-DIE, Ministerio de Educación; CGECSE (gasto educativo); Aprender 2023 y 2024, Secretaría de Evaluación e Información Educativa.


Referencias

De Simone, M., Alzú, M.S. & Nistal, M. (2026). Presente y futuro de la cantidad de alumnos por docente y por grado. Argentinos por la Educación.

Dirección Nacional de Población [DNP]. (2025). Natalidad y educación en Argentina: Perspectivas a futuro. Ministerio del Interior, República Argentina. https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/2025/08/natalidad_y_educacion_en_argentina._perspecti vas_a_futuro._-_2025.pdf    

[1] Se trabaja con ambos niveles agregados porque diez jurisdicciones no reportan el desglose presupuestario entre inicial y primaria.

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El comercio externo de la Argentina sigue por buen camino en un mundo cada vez más fragmentado

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Por Marcela Cristini y Guillermo Bermúdez / FIEL – El comercio y las inversiones internacionales son ejes centrales para el desarrollo de la Argentina, reconocidos como tales en el actual programa de gobierno. El objetivo de la política económica de ganar una mayor inserción internacional busca solucionar la escasez histórica de divisas para financiar el crecimiento y acelerar la modernización y el desarrollo de nuestro país.

La iniciativa local se ha dado en un momento crítico de las relaciones políticas y económicas del mundo, como ya se viene advirtiendo desde esta sección de Indicadores de Coyuntura. En lo político, las relaciones internacionales evolucionan con una marcada inestabilidad que incluye avances y retrocesos en los graves conflictos armados en curso (invasión rusa a Ucrania y guerra entre Irán y Estados Unidos/Israel), crecimiento del armamentismo, incluida la amenaza nuclear y distanciamiento entre aliados históricos (crisis de la OTAN) entre los aspectos más notables.

Los cambios son tan importantes como frecuentes y obligan a mantener el diagnóstico y las perspectivas actualizadas. En el plano económico mundial, el crecimiento volvería a disminuir en 2026 con pronósticos del 3,1% al 2,6% dependiendo de la evolución de los conflictos y la consecuente moderación de los precios internacionales de la energía. En el caso del conflicto actual en el Golfo Pérsico, los analistas internacionales ven cerca las posibilidades de un plan de paz que ayudaría a impulsar nuevamente el crecimiento mundial en 2027. También se prevé un aumento de la inflación, en especial en los Estados Unidos, y de la deuda internacional, con algún riesgo para la estabilidad financiera. En ese escenario, el comercio mundial mantiene una notable resiliencia. Luego de un importante aumento de su valor en 2025, el año 2026 muestra un primer cuatrimestre con un 7,5% de aumento en el valor del comercio de bienes y servicios, manteniendo la dinámica en bienes y con un recorte en el crecimiento de los servicios.  Parte de estos resultados se explican por el aumento de precios de los productos básicos (commodities) liderados por el petróleo y por la redistribución del comercio mundial a partir del “desacople” entre los Estados Unidos y China.

La competencia entre los Estados Unidos y China, en el marco de un intercambio comercial bilateral muy favorable al segundo país, tuvo un punto de aceleración luego de la pandemia del COVID 19. El gobierno demócrata del Presidente Biden ya había tomado medidas de protección al abastecimiento estratégico de los Estados Unidos y una política industrial de apoyo a la competitividad de las industrias locales. Desde abril de 2025, el gobierno del Presidente Trump hizo explícito el enfrentamiento económico entre los dos países por la vía de fijación de altos aranceles. Las medidas de represalia entre ambos países se matizaron con retrocesos tácticos y reuniones periódicas. Desde entonces, el comercio bilateral se redujo significativamente (ver Gráfico 1).

Gráfico 1

Fuente: FIEL con base en datos Bureau of Labor Statistics, USA.

En efecto, por detrás del escenario de fragmentación mundial creciente sigue vigente la competencia económica y también geopolítica entre las dos primeras economías globales. Las reuniones entre sus máximos líderes se caracterizan por buscar la reducción de las tensiones bilaterales sin presentar soluciones efectivas a los problemas (normalización de relaciones China-Taiwán, amenazas de limitación de exportación china de tierras raras, represalias de los Estados Unidos por falta de control en la provisión china de fentanilo, restricciones bilaterales al intercambio de nuevas tecnologías). Los presidentes Trump y Xi Jinping se reunieron 7 veces desde 2017 y en 2025-26 tuvieron dos reuniones en el marco del ya mencionado “desacople” comercial entre ambas economías.

En ese contexto, y en ausencia de tendencias reconocibles, los analistas utilizan técnicas prospectivas de escenarios para trazar estrategias. Estas técnicas parten de reconocer la situación de las principales variables que dan forma a las relaciones políticas y económicas internacionales para, a continuación, proyectar su evolución en escenarios alternativos. Generalmente se construirïa un escenario de tendencia, uno optimista, otro pesimista y alguno con algunas modificaciones frente a la tendencia principal. La dificultad actual es que tanto la ruptura del mundo multilateral en lo económico como del mundo unipolar en lo político, complica la proyección de una tendencia dominante a la vez que los escenarios pesimistas llevarían a resultados con gravísimas consecuencias al involucrar riesgos de ataques con armamento nuclear.

Por su parte, los países en desarrollo se encuentran alejados de los conflictos, pero enfrentan sus consecuencias. Si bien el crecimiento de estos países será en promedio más alto que el de los países avanzados en 2026, su tasa es mucho menor que la registrada durante el período de la globalización. En particular, en el caso de China la tasa pronosticada es del 4%, menos de la mitad de su tasa histórica reciente. También el resto de las economías en el Este asiático, las del Sur de Asia (India es la excepción con una tasa pronosticada del 6,5%) y las de Europa del Este tendrán tasas de crecimiento menores a las del año 2025. Las economías de América Latina alcanzarían un crecimiento del 2,2% (CEPAL), destacándose la Argentina con una tasa del 3,3%, mientras que México y Brasil estarían por debajo del promedio.

En términos del comercio mundial, los actuales conflictos llevaron a una intensificación de los flujos Sur-Sur. Las proyecciones para América Latina son de un crecimiento por debajo del promedio de esos flujos, en particular para el Mercosur, que todavía mantiene un nivel bajo de inserción mundial. Por último, el crecimiento de los flujos de inversión extranjera directa se ha concentrado en los países más avanzados con mermas para los países en desarrollo. En el caso de América Latina, México y Brasil siguen concentrando el 70% del total de los flujos de ingreso de inversiones. Los inversionistas en nuestra región se concentran en sectores estratégicos de recursos naturales.

El caso de la Argentina presenta algunas particularidades positivas derivadas de su reforma económica y de un buen año en términos de clima que favoreció una cosecha récord. En el capítulo del comercio exterior, el primer cuatrimestre de 2026 mostró novedades importantes en el crecimiento y en el patrón exportador, luego de un buen 2025 con un crecimiento del 9,3%. Así, las exportaciones argentinas de bienes del primer cuatrimestre totalizaron USD 30.820 millones, equivalente a un incremento de 21,5%. Las importaciones cayeron un -6,4% en línea con el menor nivel de actividad económica y la amplia recomposición de inventarios de los dos años anteriores.

En cuanto a la composición del comercio, las exportaciones de productos primarios y de la agroindustria mantienen su importancia con un 57% del total exportado y con un crecimiento del 31% y 8,6%, respectivamente. Como tendencia importante, la balanza de combustibles muestra un crecimiento de su saldo positivo como consecuencia del aumento de la producción de petróleo. Este resultado no muestra aún el impacto pleno del potencial de los yacimientos de gas no convencional de Vaca Muerta. Se estima un saldo positivo de USD 12000 millones proveniente de este sector para 2026 como resultado del aumento del volumen exportador, pero también por el significativo aumento de los precios internacionales derivado del conflicto entre Irán y Estados Unidos/Israel. En el caso de la industria automotriz, que es la exportación manufacturera más relevante de nuestro país, aunque la balanza se mantiene negativa, el primer cuatrimestre muestra la continuidad en el aumento de las exportaciones (28,8%), con base en los vehículos para transporte de mercancías.

Como parte del objetivo de ampliación de la inserción internacional de nuestro país, la firma reciente de acuerdos comerciales con la Unión Europea y el EFTA en el marco del MERCOSUR y del acuerdo bilateral con los Estados Unidos, muestran un sendero inicial prometedor.  En el caso de la Unión Europea, Argentina fue el primer miembro de MERCOSUR en ratificar el acuerdo y ocupar los cupos de exportación de algunos productos agroindustriales (huevos, miel). En una primera etapa estas cuotas se están cubriendo por orden de llegada y está pautada una negociación entre los miembros del MERCOSUR para coordinar su reparto. Este proceso está previsto para los próximos meses y no estará exento de roces hasta alcanzar algún mecanismo de asignación. En el caso de los Estados Unidos, la ampliación del cupo de importaciones de carne vacuna permitió un importante envío en el primer cuatrimestre de este año (en torno a 20000 toneladas).

A la vez, la política oficial se ha orientado a reducir la carga impositiva sobre los productos exportables con bajas de derechos de exportación. Como se ha repetido desde este espacio muchas veces, estos derechos se encuentran entre los instrumentos tributarios más distorsivos de la producción y las inversiones y reducen las oportunidades de crecimiento de largo plazo. Por esta razón son sólo utilizados excepcionalmente en el resto del mundo, mientras nuestro país ha abusado de su utilización a lo largo de nuestra historia. Durante el anterior gobierno (presidencia de A. Fernández) estos impuestos representaron el 8% de la recaudación total, para reducirse a un poco más del 4% en la actualidad, en el marco de un sendero descendente al que se ha comprometido el actual gobierno (Gráfico 2).

Gráfico 2

Fuente: FIEL con base en Ministerio de Economía de la Nación.

Estos aspectos describen las fortalezas que está adquiriendo nuestro país, a las que se han sumado varias iniciativas para atraer nuevas inversiones a través de regímenes especiales como el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y el Régimen de Incentivos para Medianas Inversiones (RIMI), que serían continuados por un “Súper RIGI”. Este último se orientaría a la creación de nuevas industrias y pensado para completar las cadenas de valor a partir de la explotación de recursos naturales como el litio o los productos de la energía. En todos los casos, las normas incluyen la amortización acelerada de inversiones y la devolución anticipada de los saldos tributarios favorables (IVA) entre los principales beneficios.

En síntesis, hasta el inicio del segundo cuatrimestre de 2026, el balance de la situación comercial externa parece favorecer a la Argentina, pese a los riesgos internacionales. La continuidad de esta tendencia dependerá de seguir reconociendo y corrigiendo nuestras debilidades históricas, promoviendo la inserción internacional y la ampliación de las inversiones.

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