devaluación

Programa Económico 2.0 (actualizado por el FMI)

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Escribe Lorenzo Sigaut Gravina, Economista Jefe de Ecolatina. Tras el anuncio de un préstamo Stand By del FMI por hasta USD 50.000 Millones por tres años, el Ministro de Hacienda y el Presidente del BCRA relanzaron en conferencia el programa económico de la administración Macri. Cabe destacar que no anunciaron un nuevo esquema sino que lo recalibraron: bajo la atenta supervisión del staff técnico del FMI, se modificó la velocidad del gradualismo fiscal y el tempo de las metas de inflación.
En el frente fiscal, el Ministro de Hacienda se comprometió a un ajuste más fuerte para alcanzar el equilibrio primario en 2020 (la propuesta original era conseguirlo en 2019 pero luego se pospuso a 2021), bajando el rojo primario de la meta del 2,7% PBI para este año a un déficit de 1,3% PBI el año que viene. Esto significa que en 2019, año de elecciones presidenciales, el gobierno de Cambiemos deberá hacer un esfuerzo fiscal de 1,4 p.p. del PBI.
En el cuadro se detalla donde se concentrará el recorte de 1 p.p. de las erogaciones primarias en 2019 (gasto de capital, subsidios y transferencia a las provincias caerán en términos nominales) y el aporte de los ingresos (+0,4 p.p. del PBI) gracias a un crecimiento del 2,5% previsto para el año entrante.
Más aún, el FMI sumó al programa fiscal el resultado financiero, que incluye el pago de intereses de la deuda pública (ver abajo) y se negoció una cláusula novedosa en la cual el Estado puede elevar el gasto en planes sociales (+0,2 p.p. del PBI) si la pobreza empeora.

Existen dos incógnitas sobre la viabilidad del planteo fiscal. La primera es sobre la fortaleza política del Ejecutivo ¿puede el gobierno implementar dicho ajuste del gasto? Preocupa particularmente la aprobación en el Congreso de un presupuesto con una reducción de partidas sensibles para las provincias (Ej: transferencias corrientes a las provincias).
La segunda es sobre la factibilidad económica del ajuste fiscal. Si el PBI no crece (no mejoran los ingresos) el recorte del gasto sería aún mayor al estipulado dificultando sobremanera el cumplimiento de la metas fiscal. Vale destacar además que el ajuste pautado para 2019 reduce las posibilidades de expansión de la economía. Es cierto que un clima favorable en la zona agrícola núcleoel año que viene podría recuperar la pérdida de actividad de este año (1 p.p. del PBI), pero el arrastre estadístico de 2018 sería nulo (o incluso negativo) y la política fiscal y monetaria será contractiva para conseguir las ambiciosas metas trazadas.
Por el lado de la inflación, el BCRA recuperó el control sobre la fijación de las metas (el 28 de diciembre de 2017 había perdido esta potestad a manos de Jefatura de Gabinete), y acordó con el Tesoro tres cuestiones que le otorgan mayor margen de maniobra a la hora de desacelerar la suba de precios.
En primer lugar, el Tesoro va a cancelar -anticipadamente y en Pesos- Letras Intransferibles para que el BCRA pueda recomprar/reducir el stock de LEBAC. Esta medida apunta a que el Central recupere gradualmente el control de la tasas de interés de referencia (muy elevada en un escenario de corrida para evitar que el desarme de LEBAC termine presionando al dólar). En segundo término, el BCRA va a dejar de comprar las divisas provenientes de la colocación de Deuda Pública. Esto implica que el Tesoro va a tener que venderlas en el mercado cambiario para hacerse de Pesos, mientras que el Central deja de acumular Reservas y emitir Pesos (contrapartida de esa operación). Por último, se acordó la eliminación de la asistencia al Tesoro, y el envío por parte del Ejecutivo de una reforma de la Carta Orgánica del BCRA para cristalizar legalmente la mayor autonomía conseguida.
En este contexto el presidente del BCRA anunció nuevas meta de inflación para los próximos tres años: 17% en 2019; 13% para 2020 y 9% en 2021. Además, tomó la decisión de dar de baja la meta de 2018 (que a fines del año pasado fue elevada de 12% a 15%) producto del fenomenal desvío respecto de la realidad (esperamos que el año cierre con una inflación de 28,5%). Consistente con esta medida, ayer el gobierno elevó 5% (de 15% a 20%) la pauta salarial que acordaron la mayoría de los gremios en la paritaria de 2018.
La pregunta del millón es si finalmente el BCRA podrá cumplir con la meta de inflación pactada. El saneamiento patrimonial de la autoridad monetaria (principio de solución para la bola de nieve de las LEBAC), la reducción de la emisión monetaria (por asistencia al Tesoro y acumulación de reservas), y precios relativos (tarifas y dólar) más alineados, son elementos que permiten ser optimista sobre alcanzar el 17% el año próximo. Sin embargo, tres años consecutivos de incumplimiento han minado la credibilidad del BCRA, la elevada inercia y lo que suceda con el tipo de cambio nominal serán claves.
Esto nos lleva a discutir la política cambiaria. Pese a que el Presidente del Central mencionó que intervendrá frente a tendencias disruptivas, dejó de poner un techo al dólar mayorista (oferta de USD 5.000 millones a 25 ARS/USD), dando la señal de volver a un esquema de mayor flotación como exige el FMI. Sin embargo, el Ministerio de Finanzas se comprometió a vender las divisas conseguidas por colocaciones de deuda pública en el mercado cambiario en momentos de presión, por lo que aún no se sabe cuán activa será la participación del Tesoro. Si con los dólares conseguidos se consolida la estabilidad, la tentación de planchar el tipo de cambio el año próximo son elevadas: en el corto plazo el atraso cambiario ayuda a cumplir las metas del programa económico y ganar elecciones.
Pese al relanzamiento del programa económico actualizada por el FMI, la pregunta clave sigue siendo con cuanto ingreso neto de capitales contará la economía argentina. Esta variable define la trayectoria del tipo de cambio y la magnitud del déficit externo financiable. Si contamos con apoyo de organismos financieros internacionales, un posible swap con China, y/o prestamos de un grupo de bancos internacionales, la economía Argentina podría conseguir más de U$S 60.000 millones en los próximos meses, brindándole al gobierno de Cambiemos un dique de contención frente a nuevas presiones cambiarias (por shocks externos o internos).
Para aquellos que piensan que el problema de Argentina es de origen fiscal, dicho financiamiento será el puente para llegar al superávit primario que permite estabilizar el ratio deuda pública producto y además corrige “pari passu” el déficit externo, llevando a nuestro país finalmente a la senda del desarrollo.
Lamentablemente, el principal problema de nuestra economía es la restricción externa, por lo que sin una estrategia clara de promoción de las exportaciones (tipo de cambio real competitivo y apertura de mercados externos) dicho financiamiento sólo servirá para sostener por más tiempo un déficit de cuenta corriente elevado, acumulando mayor deuda en moneda extranjera. Es que este esquema es inestable (depende en demasía del ingreso de capitales) y sólo puede ser exitoso en el corto plazo (lograr estabilidad cambiaria y crecer bajando la inflación como sucedió en 2017) a costa de seguir acumulando desequilibrios externos.

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Mayor capacidad de pago de los exportadores de lácteos, ¿cuánto y cuándo sube el precio de la leche?

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La cadena láctea argentina atraviesa un nuevo momento complejo. La desmejora en el precio de la leche a productor en el último año es significativa, y la suba de costos por sequía y depreciación cambiaria han puesto en jaque la ecuación financiera de los Tambos.  
En tanto, la industria y los eslabones comerciales enfrentan un mercado interno altamente abastecido, que pone límites a la posibilidad de trasladar a precios de venta aumentos de costos.  
En este contexto adverso, ha aparecido un factor alcista en el precio de la leche cruda. Se trata de la depreciación cambiaria de mayo, que genera expectativas de un mejor escenario de negocios para el sub‐circuito exportador (fundamentalmente leche en polvo) y de una suba del precio de la leche cruda en las próximas semanas o meses.  
Esta columna analiza, entre otros temas, lo que viene pasando con las exportaciones, los precios de leche y de productos lácteos y realiza una estimación de cuál puede ser la capacidad de pago por el litro de leche cruda de exportadores e industria en su conjunto en un futuro cercano.
La cadena láctea argentina llegó a ser uno de los sectores agroindustriales con mayor inserción externa del país, especialmente a comienzos de la última década. En el período 2011‐2013 llegó a explicar el 4% del comercio mundial de Leches en Polvo y el 2% del mercado de quesos (considerando sólo el comercio por fuera de la UE‐27).  
En esos años de boom exportador la formación de precios hacia el interior de la cadena estaba muy influenciada por lo que sucedía a nivel internacional, las exportaciones absorbían el 25% de la producción local y por ende tenían potencia para transmitir hacia el mercado interno lo que sucedía con precios internacionales de commodities lácteas y condiciones de exportación en general.  
Luego de esta etapa de auge, los envíos de la cadena al exterior se deterioraron sensiblemente. Se observaron ajustes de cantidades en los años 2014, 2015, 2016 y 2017. Recién en el segundo semestre del año pasado comenzó a normalizarse el flujo, tanto por mejora precios por tonelada exportada como por recuperación de la oferta interna de leche. De todos modos, el año cerró con un despacho de 98 mil toneladas de LPE y una contracción interanual del 30,5% (volumen), mientras que en quesos los envíos totalizaron 44 mil toneladas y el ajuste fue de 17,4%.  
Se estima que en 2017 las exportaciones habrían representado aproximadamente el 14% de la producción de leche total, y por ende su capacidad de tracción habría disminuido en forma importante, un dato importante a tener en cuenta para el análisis que sigue.
Saber lo que está pasando con las exportaciones en 2018 no es tan sencillo, en función que las estadísticas disponibles llegan hasta el mes de febrero1 . Según INDEC, durante el primer bimestre de 2018 se despacharon (en promedio) 8.770 toneladas de LPE, lo que representa una expansión interanual del 7% (volumen). Por su parte, los envíos de queso promediaron las 4.230 toneladas/mes, con un crecimiento del 15% en la comparación al primer bimestre de 2017. 
Durante 2017 las colocaciones de LPE a destinos no Venezuela promediaron US$ 3.290 por tonelada, un 34% más que en 2016. Los quesos, en tanto, promediaron un valor por tonelada de US$ 4.420 (+26%). Aun así, la cadena no pudo sostener su facturación promedio mensual en dólares, enfrentando una baja del 12% con respecto a 2016. 
Si se considera el promedio mensual de litros de leche equivalente exportados (solo aquellos de primera generación: leches fluidas y en polvo, quesos, postres, etc.), los envíos en primer bimestre de 2018 apenas lograron superar los 100 millones de litros equivalentes / mes (aproximadamente 108 millones, lo que representa una suba del 6% respecto a 2017 pero una caída del 22% con respecto a lo observado en 2016, ó del 48% respecto al promedio del período 2011‐2013).  
La generación de divisas, considerando datos anuales, tocó fondo en 2017, la cadena apenas aportó US$ 727 millones, la marca más baja desde 2009, aún contando con precios de exportación por tonelada más altos que en el año referido.
En las últimas semanas la Dirección Nacional de Lechería (DNL)2 de la Nación publicó las nuevas estimaciones de producción de leche cruda para 2017, estimándolas en 10.097 millones de litros. Esto representaría una baja de ‐1,9% con respecto a 2016, y de ‐16,3% respecto a 2015.
Por su parte, los datos para el primer cuatrimestre de 2018 señalan que la producción de leche estaría incrementándose en torno al 9% interanual. Santa Fe lideraría con un crecimiento del 20,6%, seguida por Córdoba +17,2%, contrastando con la suba del 4,2% registrada en Buenos Aires.
Esta mayor producción de los últimos 6 meses es la que habría presionado a la baja (en términos reales) los precios a nivel productor. En efecto, si bien el precio de la leche cruda se ubicó en abril un 17,2% arriba de similar mes del año previo, el poder de compra de los tamberos se redujo un 7,3% a esa misma fecha (considerando una inflación en el orden del 25% anual); además, subas importantes en los precios de granos y demás alimentos del rodeo y en los costos operativos, han dejado muy golpeada la ecuación económica del primer eslabón de la cadena.
En Abril’18 el precio a productor se arrimó a los $6,20 por litro (Panel de 18 Empresas SSL), equivalentes a 30,6 centavos de Dólar. No se sabe todavía como cerrará el precio productor de mayo, pero es de esperar que medido en dólares, se tenga un ajuste muy importante. Por caso, si el precio productor se ubicase en $6,35 en Mayo (+2,4%), representaría en dólares un valor de apenas US$ 26,8 centavos/litro (para un tipo de cambio supuesto en $24 promedio); si la inflación de mayo fuese superior a la suba del precio de la leche cruda, se tendría además otro mes con deterioro en el poder adquisitivo del tambero.
El IERAL monitorea la evolución del valor de una canasta de productos lácteos comercializada en mercado interno (valor de la integración Láctea). Se estima que esta canasta se habría ubicado en los $23,1 por litro en abril 2018, cuando un año atrás su valor equivalía a $25,1 a precios de hoy; se trata de un retroceso de 8,1% en un año. Este ajuste de precios relativos es una señal de un mercado interno muy bien abastecido de leche, indica que la demanda ha pedido precios más bajos de lácteos para absorber toda la producción que se fue volcando al mercado. Con un mercado interno satisfecho, un ajuste de precios relativos se puede evitar sólo si las exportaciones van absorbiendo los excedentes de leche que la producción genera.
El IERAL estima que la participación del productor tambero en la integración láctea destinada a mercado doméstico habría rondado el 26,9% en abril, manteniéndose prácticamente al mismo nivel que doce meses atrás (+0,3pp); lejos está el productor de sus mejores años en materia de participación, por caso del 32,5% que alcanzara en abril de 2014.
Por cada tonelada de leche en polvo que se exporta se tiene un precio implícito para cada litro de leche cruda que se ha utilizado para elaborar el producto. La relación entre este precio implícito y el precio de la leche cruda es lo que se denomina aquí como el margen bruto del exportador.  
Con este margen bruto los exportadores deben asumir todos sus costos de industrialización (menos el de la adquisición de la materia prima), logísticos (fletes) y los demás gastos administrativos o de estructura.  
Las estadísticas históricas muestran que con un margen bruto de entre 25%‐30% las exportaciones se han mantenido en expansión; desde otra perspectiva, que un margen en estos andariveles habría permitido cubrir todos los costos antes mencionados y dejar algún beneficio económico al exportador por el riesgo asumido en la operación. Por el contrario, cuando este margen bruto cayó por debajo del 25%‐30%, los envíos al exterior perdieron su impulso.
Las colocaciones de LPE en abril promediaron US$ 3.066 (considerando todos los destinos). Tomando este precio como referencia, más el reintegro del 3% al valor FOB,3 el ingreso recibido por tonelada exportada se habría ubicado en US$3.158. A su vez, dado un precio del dólar de $20,23, el polvero exportador habría obtenido un ingreso equivalente a $7,70 por litro de leche cruda procesado en sus ventas de abril.  
Considerando este precio implícito del litro de leche y el precio de la leche cruda ($6,20, Panel 18 Empresas SSL‐Minagro), surge que el margen bruto del industrial polvero habría sido de $1,50 por litro de leche procesado y vendido (esto es, antes de afrontar gastos de industrialización, flete a puerto, gastos de fobbing, impuestos, etc.), equivalente al 24% del costo de la materia prima. Este margen de abril se ubicaría por debajo del andarivel de referencia (30%) antes mencionado y no sería un margen “pro exportación”; desde otra perspectiva, se infiere que las operaciones hechas con ese margen bruto deben haber tenido una rentabilidad muy ajustada, sino nula o negativa, lo cual no era claramente una buena noticia para la cadena.
La depreciación cambiaria de mayo ha venido a modificar significativamente esta ecuación. Con un tipo de cambio de $23,70 (promedio estimado mayo), suponiendo un precio FOB LPE a US$ 3.063 (promedio primer cuatrimestre) con reintegros del 3% (que incrementa el ingreso por tn a US$3.155), se tiene un precio implícito del litro de leche exportada de $9,01. En caso de haberse pagado $6,60 por litro de esta última, se tendría un margen sobre el costo de la materia prima de $2,41, es decir, del 36,5%.  Nótese que si el tipo de cambio se estabilizase en $25,0 en Junio y el precio FOB LPE se mantuviese en US$ 3.063, la industria polvera exportadora podría obtener un margen bruto de exportación del 35,8% (una referencia muy razonable para exportar) pagando $7 por litro la leche cruda.
Con la devaluación la industria exportadora ha mejorado su capacidad de pago por leche cruda y es de esperar que ésta ofrezca en semanas y meses que vienen (junio /julio) un valor por la leche cruda que será probablemente superior al de meses anteriores en términos reales (una recomposición de precios nominales mayor a la tasa de inflación).  
El caso de la industria que vende a mercado interno es diferente, dado que sus ingresos dependen de lo que esté dispuesto a pagar el consumidor local menos los costos del eslabón comercial. A su vez, la disposición a pagar del consumidor depende (ceteris paribus preferencias, composición familiar, etc.) básicamente de su ingreso y cómo evolucione éste en relación al valor de otros bienes y servicios.
En los costos comerciales influyen, a su vez, los precios de salarios, energía, alquileres, la inflación general. El contexto actual del mercado interno, donde la inflación ha mostrado una leve aceleración, el crecimiento se está corrigiendo a la baja y el poder adquisitivo del salario se encuentra muy amenazado por la suba de precios (con segmentos de clase media afectados por suba de tarifas), no parecería ser el más propicio para absorber precios de lácteos creciendo en términos reales.
Desde otra perspectiva, un aumento importante de costos en las usinas lácteas, como implicaría la suba del precio de la leche cruda en un porcentaje como el que pueden pagar hoy los exportadores, que intente ser trasladado a precios de venta, podría “chocar” con una demanda muy “sensible”, con escasa predisposición a permitir ajustes de precios.  
Por otra parte, no debe perderse de vista que los precios de los lácteos en góndola se encuentran muy retrasados en lo que va de 2018, en el sentido de que, si bien han venido aumentando, lo han hecho a menor ritmo que otros productos. De hecho la canasta de productos lácteos (integración láctea) que monitorea IERAL se encuentra hoy un 8%/10% más barata que el año pasado (en términos reales). Este atraso en algún momento se debe corregir.
Considerando lo anterior y la suba del tipo de cambio de mayo, no debería sorprender si los productos lácteos se encarecen y suben por encima de la tasa de inflación en estas semanas que vienen. Por caso, bajo un escenario de inflación del 3% y 2,5% para mayo y junio’18, no sería descabellado pensar en una integración láctea subiendo entre un 7%‐10% en 2 meses.
A su vez, si los productores mantienen la participación que tuvieron en jun’17 (26,7% del valor de la integración al mercado interno), la sub‐cadena que comercializa en mercado local podría llegar a pagar entre $6,60‐ $6,80.   En un contexto en que el mercado externo podría pagar un valor cercano a $7, y estaría con expectativas de crecer, la industria láctea podría ofrecer para junio valores en el rango que va de $6,60 a $7, según el mix de mercados que se atienda (mercado interno / mercado externo).
La clave estará finalmente en cómo se terminen alineando la oferta de productos lácteos y la demanda en el mercado interno; por ejemplo, si el sub‐circuito exportador lograse “sacar mucha leche” (por ser éste un buen momento para el negocio y/o porque la expectativa es que el negocio sea bueno a futuro), de forma tal que la oferta de lácteos al mercado local se termine resintiendo respecto al 2017, en ese caso, si habría más recorrido posible en los precios que reciben los distintos actores de la cadena (leche cruda / productor, lácteos / industria). Pero si la exportación se apropiase, por caso, de sólo una parte de la mayor producción de leche que aparentemente habrá este año (+4%/+5%), y la oferta neta de lácteos al mercado interno se mantuviese igual o por encima de la del 2017, menos chances habrá de observar mejoras de precios relevantes en la parte de la cadena que se encuentra vinculada al mercado interno. 

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La fuga del contado con “liqui”

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Los episodios de corrida cambiaria de magnitud que se registraron luego de la salida de la convertibilidad fueron tres: en enero de 2014, abril de 2016 y el que estamos experimentando en este momento. En los primeros dos casos los agentes locales fueron los principales promotores, dado que la suba del tipo de cambio ocurrió en simultáneo con una caída en los depósitos en moneda local y un aumento significativo de la formación de activos externos (FAE). En esta oportunidad, el fenómeno tiene origen en factores domésticos como la implementación de un gravamen a los tenedores extranjeros de títulos valores, acompañado por factores externos como la suba en la tasa de interés de los Estados Unidos. La novedad es que en esta oportunidad la salida de capitales no fue acompañada por un desarme de posiciones locales a plazo en pesos; es una fuga liderada por los movimientos del “contado con liqui”, el tipo de cambio implícito que surge de operaciones en el mercado de bonos, la que contagió a la economía real a través del arbitraje de este tipo de cambio con el dólar mayorista.
La corrida cambiaria de enero de 2014 contaba con la particularidad de un cepo cambiario que regulaba los movimientos en el mercado de capitales, por lo que el tipo de cambio simplemente fue un fenómeno local que vino precedido por una caída de los depósitos en pesos de casi 4% en términos reales y una retracción en la actividad económica. La devaluación de marzo de 2016 ocurrió con el Brexit como contexto y también con un ritmo de actividad en retroceso. En aquel momento, la caída real de los depósitos en moneda local fue de 2,3% en el mes previo.
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El actual es un proceso completamente diferente. La actividad económica se encuentra en máximos históricos y los depósitos venían creciendo en términos reales, al ritmo de la creación de préstamos al sector privado más grande de los últimos años. El contexto internacional con una tasa de interés “libre de riesgo” aumentando favoreció la salida de capitales, es cierto. Sin embargo, la salida se activó a partir de la implementación de un gravamen a las tenencias de activos locales por parte de no residentes que provocó una estampida en el Mercado Abierto Electrónico (MAE) de tenedores extranjeros de títulos locales de renta fija. Esto queda claro al ver el comportamiento del tipo de cambio “contado con liquidación” en los distintos días en que duró la corrida. En particular, el viernes 11 de mayo el BCRA dejó flotar la moneda durante toda la rueda con un objetivo claro: intervenir al cierre con fuerza y “aleccionar” a los especuladores. Lo hizo vendiendo más USD 1.000 MM al final de la jornada y logró que el tipo de cambio mayorista cierre en torno a $/USD 23 cuando a mitad del día había tocado $/USD 24,5. Sin embargo, entre las 15 hs. y las 17 hs., con el mercado de cambios cerrado y con un BCRA sin herramientas, el MAE llevó el tipo de cambio implícito a 25, nivel que debió ser convalidado en la apertura del lunes con un “offer” en bloque en el mercado mayorista spot. Esto fue así ya que generalmente ambos mercados (spot e implícito) se mueven en tándem. Todos los días excepto el 11 de mayo.
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En otro momento, con un mercado de capitales más reducido, la política cambiaria del BCRA se complementaba con las intervenciones de compra y venta de títulos públicos por parte del Fondo de Garantía de Sustentabilidad en el MAE. Hoy esa herramienta no está y las reservas del Banco Central no tienen el poder de fuego que tenían, dado los volúmenes que se operan en el MULC (los cuales alcanzan los U$S 50.000 mln mensuales, casi la totalidad de las reservas). Si bien esto impide que pocos actores relativamente chicos enciendan corridas cambiarias, queda claro que la intervencion por cantidades (venta de reservas) no es la herramienta a utilizar en estos episodios. Este esquema monetario y este volumen de capitales requiere intervenciones por “precio” (tasa de interés) o operaciones a término (mercado de futuros) pero no sólo en moneda local, sino también garantizando un rendimiento en moneda extranjera.
Las secuelas de la falta de diagnóstico y utilización de las herramientas adecuadas ya se ven: el crédito hipotecario, prendario y personal nominado en UVA se frenó. A los aumentos de tarifas originalmente previstos, se le sumarán los aumentos por la suba del tipo de cambio[1], llevando la proyección de inflación en torno a 27,4% en diciembre. La suba de la tasa de interés, la consecuente retracción del crédito y la caída de los salarios reales por la suba de precios se sentirán en la actividad económica si no se toman medidas al respecto. Este año esperamos una leve caída del producto, versus las proyecciones originales de crecimiento en torno a 2%.
A la luz de los motivos que originaron la corrida queda claro las herramientas que hay que utilizar. Hoy no podemos decir que el evento haya terminado: las presiones cambiarias continúan y es menester evitar que vuelvan a plasmarse en una suba abrupta del tipo de cambio a futuro. El mercado de capitales no puede tener este nivel de desregulación y en el momento oportuno es deseable implementarlas lentamente, mostrando que somos capaces de aprender de la historia.
[1] El esquema de Revisión Tarifara Integral dispone que las tarifas de energía se ajusten por las variaciones del tipo de cambio.

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Empresarios del norte salieron al cruce de afirmaciones de Dietrich

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Empresarios del norte de Misiones desmintieron al ministro Dietrich que de regreso de su visita a Iguazú salió a decir en Buenos Aires que la devaluación solucionó los problemas en la frontera”. Aquí la situación sigue siendo crítica”, afirmaron y relativizaron los efectos de la devaluación porque la inflación no se detiene y porque además el Real también perdió frente al dólar. En San Antonio y Bernardo de Irigoyen hay un éxodo para trabajar del lado brasileño
MisionesPlural – “Aquí la situación es muy crítica ya que la devaluación viene con inflación y no corrige las cuestiones de fondo”, subrayaron empresarios del norte de la provincia. De esa manera salieron al cruce del ministro de Transporte de la Nación, Guillermo Dietrich, quien en declaraciones a una radio porteña afirmó “que en Iguazú están felices con el tipo de cambio” y distorsionó el sentido de las conversaciones que tuvo con comerciantes y empresarios de servicios.
Dietrich se aventuró a decir en Buenos Aires que los misioneros apoyaban sin miramientos lo sucedido en el mercado financiero la semana pasada. Recordemos que la semana que finalizó, Dietrich y su par de Turismo, Gustavo Santos, visitaron Iguazú por las obras en el aeropuerto. Dijo el Ministro “no entiendo – me decían los empresarios de Iguazú- por qué se preocupa la gente, para nosotros es lo mejor que nos puede pasar en el mundo, van a venir más paraguayos, más brasileños, más personas de todas partes”.
Esa justificación, recortada de una charla privada circuló por las redes y fue replicada por otros medios. Tiene el propósito de crear un clima de apoyo a la crisis cambiaria que costó 8 mil millones de dólares de reserva y obligó al gobierno nacional a incumplir con la promesa de no volver a pedir prestado al Fondo Monetario Internacional.
La situación es crítica
Conocidas las declaraciones del funcionario nacional, desde el norte misionero, el presidente de la Cámara de Comercio de San Antonio, Miguel Silva Dico fue contundente en corregirlo. “En esta localidad fronteriza se perdió el 70 por ciento de las ventas. Más del 50 por ciento de los comercios se cerraron”, recordó para dejar aclarado el sentido de las conversaciones con Dietrich.
De su parte empresarios de puerto Iguazú que solicitaron la reserva de sus nombres afirmaron que si le tienen que contestar al funcionario nacional deberían utilizar palabras que no son acordes a la responsabilidad que tienen. ““Aquí (por Iguazú) la situación está muy crítica Es cierto que se devaluó el peso, pero también se devaluó el Real y con la diferencia que en Brasil la devaluación se produjo sin inflación. Es decir que se mantuvieron los precios”; dijo un empresario del rubro gastronómico.
De su parte un comerciante del rubro de limpieza dijo que “la gente cuida sus pesos y se cruzan a Foz de Iguazú. Es mentira, como dijo Dietrich que en Iguazú hay trabajo, todo lo contrario, se están cerrando negocios todos los días”.
Los empresarios y comerciantes de Puerto Iguazú calificaron a la situación de “muy grave. Necesitamos urgente un cambio de rumbo porque cada vez estamos peor”.
En San Antonio
En San Antonio la situación es aún más grave. De las cuatro estaciones de servicio que habilitadas; funcionan como tales dos. “Hay dos que están vendiendo un poco de combustible, pero las restantes no expenden combustible y sólo venden y otro tipo de mercaderías”; dijo el comerciante Carlos Fonseca
En el supermercado del presidente de la Cámara de Comercio de esa localidad fronteriza, Miguel Silva Dico a media mañana del viernes el panorama era desolador. “Hoy (por el viernes) abrí a las 7:00, son las 10:30 y vendí lo mínimo. La gente compra en San Antonio lo que se olvidó de comprar en Santo Antonio en Brasil. Acá nos compran el pan, un poco de verduras, alguna golosina y nada más. En mi negocio las ventas bajaron un 70 por ciento”.
Silva Dico dijo que “en San Antonio no hay trabajo. No tenemos industrias y los comercios se están cerrando. A mí me hubiera gustado que (Guillermo) Dietrich se acerque hasta nuestra localidad, Le hubiera llevado a recorrer toda la ciudad y mostrarle la crítica situación en la que estamos”.
Silva Dico sostuvo que “la gente se está yendo a trabajar a Santo Antonio (localidad brasileña ubicada frente a San Antonio) Allí consiguen trabajo en negocios o en una gran industria textil que está tomando mano laboral misionera”.
El dirigente comercial dijo que esta empresa brasileña hizo un acuerdo con la cámara empresarial de Santo Antonio y acordó la incorporación de personal misionero”.
El otro problema que tiene San Antonio es la falta de energía. “Sabemos del esfuerzo del gobernador Hugo Passalacqua en la adquisición de un generador de mayor potencia, pero no nos alcanza para la radicación de industrias”; dijo Silva Dico.
Al mismo tiempo lamentó la falta de organismo nacionales como el Anses; Pami; Banco de la Nación Argentina y Correo Argentino “Estos organismos nacionales se encuentran en Bernardo Irigoyen (localidad situada a unos 30 kilómetros) y en Andresito (situada a unos 70 kilómetros), por consiguiente, la gente viaja a realizar sus trámites y aprovecha para hacer sus compras en esas localidades.”,
En no más de dos meses estará habilitada la sucursal del Banco Macro. “Se está trabajando a un ritmo muy acelerado. Esta sucursal paliará un poco la situación”.
En Irigoyen y Cerqueira
La situación es similar a la descripta en Iguazú y San Antonio, en la localidad de Bernard de Irigoyen, frontera seca con Dionisio Cequeira. “La devaluación no nos favoreció para nada. Brasil también devaluó”; dijo un comerciante.
“Lamentablemente la gente se está quedando sin trabajo y busca obtenerlo en Dionicio Cequeira”; agregó el comerciante del rubro vestimenta.
En Bernardo de Irigoyen también criticaron las declaraciones efectuadas por el ministro Guillermo Dietrich en radio La Red en el programa que conduce el periodista Luis Novarecio. “Viven en otro país. Las ciudades fronterizas se están muriendo”.
En Dionicio Cequeira la situación comercial es distinta. “Los argentinos siguen viniendo a comprar porque es más barato”, dijo Marcelino Santos dueño de un supermercado ubicado a unos 150 metros del resguardo aduanero
“En nuestro caso el 70 por ciento de nuestras ventas son a personas que vienen desde Misiones. Inclusive nosotros les cruzamos con nuestra camioneta la mercadería”.
En este supermercado los precios no solo están en reales sino también en pesos. “Es que acá recibió pesos, reales, dólares, tarjetas de crédito y débito e inclusive cheques”.
Ante la falta de trabajo en Bernardo de Irigoyen muchas personas cruzan a diario la frontera para trabajar en negocios de la ciudad de Dionisio Cequeira.
Tal es el caso de Lidia Miranda, tiene tres hijos, todos en edad escolar, vive en el paraje Dos Hermanas ubicado a unos 20 kilómetros de Bernardo de Irigoyen, sobre la ruta provincial 17. Desde hace dos años y medio trabaja en un comercio de venta de ropa ubicado sobre la avenida principal de la localidad brasileña. “Trabajo de lunes a sábado de 8:00 a 18:00, cobro 1.200 reales por mes unos 8.000 pesos. Ese dinero me alcanza porque hago mis compras en Brasil”.
“En Dos Hermanas y en Bernard de Irigoyen no hay trabajo. En esta ciudad hay muchos misioneros que trabajan en locales comerciales”.
A su lado Micaela Floris dijo que “en Dos Hermanas con secundario terminado sólo conseguí trabajo como empleada doméstica. Trabajaba en dos casas de familia y cobraba en total unos 3.500 pesos. Acá cobro unos 8.000 pesos mensuales y me alcanza para mantener a mi hija. Vivo con mi madre”.
 

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Aprender: los malos resultados en Matemáticas llegan al cien por cien en algunos pueblos

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El análisis de los datos oficiales del operativo Aprender revela un mapeo de la calidad educativa municipio por municipio. Pese a lo que podría pensarse, en Posadas no se concentran los mejores resultados, pero en algunos municipios pequeños, se registraron los peores. Hay datos sobre el conocimiento de Matemáticas que llaman la atención por lo desmesurado: pueblos donde casi la totalidad de los chicos de quinto año estuvo por debajo del nivel básico. ¿Problemas de los adolescentes? ¿De los docentes? ¿Del modo de enseñanza?
Esas preguntas intenta responder por estas horas la ministra de Educación, Ivonne Aquino, quien junto a su equipo hizo un análisis pormenorizado de los resultados del operativo de evaluación nacional, que muestran, en la secundaria, un nivel entre satisfactorio y avanzado, del 53,7 por ciento en Lenguas.
En cambio, en Matemáticas, el 51,8 por ciento de los jóvenes estuvo por debajo del nivel básico, el 29,9 en el básico y solo 17,2 por ciento tuvo resultados satisfactorios, mientras que apenas 1,2 mostraron conocimientos avanzados. “Hay mucho por trabajar”, reconoce la ministra. Pero entre los interrogantes aparece si no hay algo más profundo que no saber una simple ecuación. Los métodos de enseñanza y el contexto socioeconómico también están en discusión ante resultados que son transversales a clases sociales y pequeños o grandes centros urbanos.
Candelaria es el departamento con peores resultados en Matemáticas, donde el 62 por ciento de los chicos estuvo por debajo del nivel básico, seguida por San Javier -57,7- y San Pedro, con 57,4. El mayor nivel satisfactorio fue alcanzado en el departamento General San Martín, con 24,7 y allí también se concentró la mayor cantidad de chicos en nivel avanzado, con 3,5 por ciento.
En promedio, el 51,8% de los alumnos tuvo un desempeño por debajo del Nivel Básico, porcentaje superado por diez de los 17 departamentos.
El nivel de desempeño “Satisfactorio” alcanzado en la provincia fue de 17,2%, porcentaje superado solamente por los departamentos de Apóstoles, Capital, Eldorado y Libertador San Martin. En cuanto al nivel “Avanzado” los porcentajes son muy bajos en todos los departamentos, la mayoría no supera el 1%.
De los 75 municipios –Pozo Azul todavía no había debutado como tal-, el 68% (51 municipios) tuvo valores de desempeño, por “Debajo del Nivel Bajo”, más altos que el del total provincia (51,8%). Los municipios Ruiz de Montoya, Colonia Polana y Loreto fueron los que menor porcentaje tuvieron en esa categoría de desempeño.
El desglose por municipio muestra datos alarmantes: en Profundidad el cien por ciento de los chicos estuvo por debajo del nivel básico. En Tres Capones un 90.
El mejor nivel avanzado fue alcanzado en Ruiz de Montoya, donde el 8,7 por ciento de los estudiantes demostró conocimientos excelentes. En Capioví el 8,2 también demostró conocimientos avanzados, mientras que en Colonia Alberdi el 6,1 alcanzó ese estándar. En Posadas el 47,2 estuvo por debajo del nivel mínimo y el 20,7 registró un nivel satisfactorio.
Aproximadamente un 30% de los alumnos en la provincia tuvo un desempeño “Básico”. De los 31 municipios que superan este porcentaje, ninguno lo hace con valores mayores al 41%.
El Nivel de desempeño “Satisfactorio” en la provincia fue de 17,2%, Ruiz de Montoya fue el único municipio cuyo porcentaje (37 %), para este nivel de desempeño, amerita mencionar. En 47 municipios (62,6%) ningún alumno obtuvo nivel de desempeño “Avanzado”, en este nivel de desempeño los valores más altos correspondieron a Capioví (8,2%) y a Ruiz de Montoya (8,7%).
La escuela técnica tuvo mejores resultados en todos los niveles de desempeño que la modalidad Bachiller/orientadas y que el total provincia. Los niveles de desempeño de los alumnos que asisten a escuelas urbanas presentan valores mejores que los del “Total Provincia”; no así los del ámbito rural, con un 60,7% de alumnos con desempeño por debajo del nivel básico y solo un 4,5% con desempeño Avanzado.
El Sector público de gestión privada, tuvo un 27,2% de alumnos con un desempeño satisfactorio o avanzado, valor que supera el mismo porcentaje para el Total Provincia y para el sector público de gestión estatal. Este sector tuvo mejores resultados en todos los niveles de desempeño que el estatal y que el total provincia.
 
Lengua, mejor
En Lengua los resultados son más alentadores.  Solo el 20,8 por ciento de los estudiantes estuvo por debajo del nivel básico. El 43,6 por ciento alcanzó un nivel satisfactorio y 11,1, llegó al avanzado. El departamento con peores resultados es 25 de Mayo con 32,2 por ciento. En cambio, el nivel satisfactorio más alto es compartido por el departamento Libertador General San Martín y Apóstoles, con 47 por ciento. El nivel avanzado más alto se registró en General San Martín con 16,4 por ciento.
El 43,6% de los alumnos de toda la provincia tuvo un desempeño Satisfactorio, se destacan por encima de este valor los departamentos de: Apóstoles, Capital, Iguazú, Libertador San Martin, Montecarlo y San Ignacio.
Por debajo del Nivel Básico el porcentaje provincial fue de 20,8%, porcentaje superado por diez Departamentos.
Si sumamos los porcentajes de los niveles Satisfactorios y Avanzado a nivel provincia, se obtiene un 54,7%, es decir, más del 54% de los alumnos evaluados en lengua tuvieron un desempeño igual o mejor al nivel satisfactorio, este comportamiento se replica en los departamentos de Apóstoles, Capital, Eldorado, Iguazú, Libertador San Martin y San Ignacio.
El nivel avanzado más alto se registró en Capioví, con el 18 por ciento de los chicos, seguido por Eldorado, donde 17,5 por ciento de los estudiantes estuvo en ese rango.
En los municipios de Caayarí, Dos Arroyos, Florentino Ameghino y Gobernador López presentan los valores más altos (cerca del 60%) para el nivel de desempeño “Por debajo del Nivel Básico”.
En cambio, en los municipios de Capioví, Colonia Polana, Eldorado, Jardín América, Oberá, Posadas, Puerto Rico, Ruiz de Montoya y Santo Pipo, 60% o más de los alumnos tuvieron un desempeño Satisfactorio o Avanzado. Destacándose Ruiz de Montoya con un 77%.
 

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