devaluación

¿Cuál podría ser el impacto de la crisis de Brasil en la Argentina?

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A simple vista hay bastantes temas para clasificar la respuesta. Por supuesto que es una mirada del escenario que surge de un análisis personal.

Devaluación. Nada indica que la Argentina vaya a sufrir una corrida antes de saber qué pasa con las elecciones de 2019. Hay margen para endeudarse por un tiempo más, lamentablemente.

¿Entonces por qué habría una devaluación sin corrida antes de eso? Definamos los términos, una devaluación es un shock, no puede ser de menos del 20% (¿ó del 15%?) por decir algo. Sólo por decisión del gobierno podría modificarse, y eso tendría que ver con la decisión de cambiar de modelo. Poco probable. A la Argentina le conviene sostener un dólar que a partir de un punto acompañe los precios, sin presionarlos, pero nunca apreciando la moneda local, porque esta lógica no sólo retrae la actividad, y favorece, en el marco de desregulación financiera, la especulación; además sólo se puede sostener con el ingreso de divisas, que con la actividad retraída, sólo pueden entrar por deuda (recordemos que la carta FMI todavía no se jugó), y esto en algún momento explota.

Entonces: no creo que haya una devaluación antes de las PASO de 2019, cosa a su vez, que va conformando una bola de nieve que es insostenible, sobre todo si es en conjunto con mayores compras al exterior de productos terminados, sin regulación de precios, sin regulación financiera para evitar capitales especulativos. Es una verdadera herencia dramática la que consolida Cambiemos. O sea, devaluaciones pequeñas son muy posibles, pero sin afectar el escenario de ingreso de capitales golondrinas especulativos.

Actividad. La actividad va a seguir el camino actual. Mejorará un poquito empujada por el gasto público. Es una mejora mínima, vinculada sobre todo a la baja base de comparación. De hecho la industria en diciembre posiblemente termine peor que en diciembre de 2016, consolidando un proceso de creciente desempleo. Esta mejora mínima no va a llegar a la gente, y hasta es posible que no llegue a las estadísticas agregadas, mostrando a fin de año una nueva caída del PBI con muy pocos jugadores ganadores al interior de pocos sectores (sobre todo exportadores de granos, empresas de servicios de luz, agua, y gas, algunos bancos, algunas multis y algunas empresas amigas del presidente).

De cualquier modo, está claro que Brasil no ayudará. La principal apuesta de un gobierno que quiere lograr una mejora en el nivel de vida, debe estar hoy orientada a alguna estrategia de fortalecimiento del mercado interno. Cosa que Cambiemos descuida.

Empleo. Vinculado a los puntos anteriores. Se puede esperar que todavía no caiga mucho, pero cabe suponer que sin un cambio de modelo (con promoción industrial) no habrá un crecimiento en el empleo de calidad de manera masiva, ni algún aumento (de producirse) podrá ser sustentable si no hay fundamentos. Es verdad que la construcción deberá mejorar respecto del horrible 2016. Y todavía puede ocurrir que las fuerzas liberadas del mercado compensen en parte la caída de la demanda agregada en el mercado interno. Pero nunca a un nivel que ayude al país a desarrollarse, sino sólo a no caer más estrepitosamente.

Inflación. La inflación depende en esta época de las decisiones de ajuste de tarifas del gobierno, que incide en la puja distributiva (causa madre de todo proceso de suba de precios que dirime cantidades, costos, ganancias y de nuevo precios), si no se ajustan más las tarifas puede esperarse una baja en la inflación. Esta baja sería respecto de 2016. Posiblemente luego de las elecciones haya ajustes de tarifas, pero, lo dicho, no del tipo de cambio.

Sin embargo es un error apuntar a moderar la inflación con herramientas monetarias en medio del proceso de ajuste que propuso el gobierno. El acierto hubiera sido la generación de acuerdos productivos, fiscales, salariales, de exportaciones, entre todos los sectores, productivos, sindicales, financieros, transnacionales, evitando con ello la permeabilidad a las crisis externas, y buscando algún desarrollo. La inflación -que nunca es buena en altos niveles- debe entenderse como una relación social y productiva, no como una monetaria. Pero eso Cambiemos no lo entiende.

Elecciones. Todo este escenario se juega además en las elecciones de medio término que operan este año, arrancando con las PASO en agosto. Se supone que no habrá medidas abruptas antes de ellas, pero tampoco luego de ellas, esa es mi hipótesis: un empate en las elecciones, o por lo menos la ausencia de la sensación temprana de derrota en 2019 para Cambiemos, le permite mantener el modelo a Macri, profundizando el ajuste por el lado de mejorar las ganancias de los sectores concentrados, pero sin cambiar la lógica de valorización financiera con tasas por arriba de la devaluación del dólar. Todo esto, en un tablero mundial donde Trump sigue siendo una incógnita.

Finalmente, cabe destacar que Brasil no tiene sólo un problema institucional. El golpe de Estado contra Dilma resultó en un golpe al modelo económico del PT, con reformas que se suceden día tras día. Estas reformas están creando un escenario de desempleo creciente. El malestar entonces no es sólo institucional, sino que está también dado por un modelo neoliberal que destruye el pequeño avance en el nivel de vida de muchos brasileños, no sólo los de clase baja.

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Señales positivas desde el frente externo ante el retraso en el repunte de la actividad

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En un contexto de retraso en el rebote de la actividad y luego de conocerse un indicador de actividad económica (EMAE) del mes de febrero más negativo de lo esperado, los datos comerciales de marzo servirán para reforzar el optimismo y consolidar los pronósticos que apuntan a un segundo trimestre bastante mejor que el primero.

 

Las exportaciones industriales vuelven a terreno positivo

Por el lado de las exportaciones, se registró un incremento moderado, del 2,3% en el total exportado en marzo, en comparación con el mismo mes de 2016. Sin embargo, el dato positivo es que luego de un mes de febrero para el olvido para el sector industrial argentino, la exportación de manufacturas de origen industrial reflejó un aumento del 10,9% en cantidades, con aumentos en casi todos los sectores del rubro, especialmente plásticos, metales y vehículos automotores. La mejora en el sector marzo está relacionada en parte con una mayor demanda de Brasil, que viene repuntando desde fines del año pasado. De esta manera, el trimestre cierra con un aumento del 9,4% en cantidades en la exportación de manufacturas de origen industrial, el sector de exportación más castigado en los últimos años. De todas formas, es importante destacar que los niveles de comercio en el sector manufacturero recién se están recuperando de niveles muy bajos alcanzados en 2016.

 

Con este panorama positivo para las exportaciones industriales, el aumento en las exportaciones totales argentinas no fue mayor en el mes de marzo debido a la caída del 18% en la exportación de productos primarios. Esta caída sigue vinculada con el salto inusual registrado en el primer trimestre de 2016, debido a la venta post-devaluación de la cosecha retenida. De todas formas, la mejora en los precios de commodities respecto al primer trimestre de 2016, especialmente aceites y derivados de soja, moderó la caída en las exportaciones agrícolas.

 

El resultado fue un aumento de las exportaciones en términos desestacionalizados de 4,5%, el segundo aumento en el año, luego de la caída en febrero.

 

Más allá de la mejora en las exportaciones en el agregado, resalta la caída del 6,4%% en las exportaciones a EEUU, relacionada con la menor venta de biodiesel a EEUU. De hecho, luego de meses de aumentos continuos, la exportación de biodiesel registró una de las mayores caídas (35 millones USD menos respecto a marzo 2016). Es imposible no relacionar esta dinámica con la decisión de EEUU de analizar la posibilidad de implementar medidas de anti-dumping y derechos compensatorios al biodiesel argentino.

 

Las cantidades importadas vuelven a crecer en marzo

Tras la caída en las cantidades importadas de febrero, en marzo las mismas se recuperaron evidenciando un aumento del 10,6% con respecto al mismo mes de 2016. El balance del primer trimestre del año arroja un crecimiento del 3,5% en las cantidades importadas en comparación con igual período del año pasado. Es destacable el aumento de la importación de bienes de capital (+31,7% en cantidades), los cuales crecieron un 9,6% en el primer trimestre del 2017, consolidando mejores perspectivas para la inversión a comienzos del año.

 

A su vez, la evolución positiva de las compras de bienes intermedios (+9,7% en cantidades), que no crecían en términos interanuales desde Septiembre del 2016, se agrega a los indicios de una incipiente recuperación de la actividad industrial.

La importación de vehículos, en línea con lo que viene pasando durante los últimos meses, mantiene la tendencia positiva (+63,9%) y ya acumula en los primeros tres meses del año un crecimiento del 43,9% con respecto al mismo período de 2016. La recuperación de la producción de vehículos en Brasil durante el primer trimestre, sumado al boom del mercado automotor argentina está detrás de esta evolución.

 

Otro rubro que mantiene la tendencia de crecimiento es el de bienes de consumo masivo, que creció un 19,8% contra marzo de 2016, y cerró un primer trimestre muy positivo (+17,9%).

Frente a estos resultados, el saldo comercial volvió a deteriorarse considerablemente, registrando un déficit de USD 941 millones, frente al déficit de USD 274 millones de marzo de 2016.

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Dólar futuro: los entretelones de la causa por la que Cristina enfrenta su primer juicio

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Escriben Guillermo Knass y CMartín Leiva Varela, ECONEA.  Claudio Bonadío Juez Federal de la Nación elevo a juicio oral y público a la ex presidenta de la Nación, Cristina Fernández y a otros once funcionarios por la causa del dólar a futuro.

¿Qué tiene de interesante? A todos los presidentes les esperan causas judiciales cuando terminan su mandato; pasó antes, pasa ahora y pasará mañana. Es parte de la vida de un país democrático que los funcionarios, incluyendo a los más altos, rindan cuentas judiciales por sus actos. Que paguen si son culpables y que se declare públicamente su inocencia si correspondiere.

Lo particular de este juicio es que no puede catalogarse como un acto de “corrupción”, al menos no en el sentido tradicional que uno esperaría, como por ejemplo, si se investiga una concesión fraudulenta o sin licitación, sobreprecio de la obra pública, coimas con cualquier fin, etc.

El foco está en que se trata de juzgar algo mucho más complejo, por ser una decisión de política económica, como son las herramientas mediante las cuales el Gobierno interviene en la economía, tratándose en este caso puntal de una política cambiaria, que es una función del Banco Central de la República Argentina. La causa se sitúa a fines del 2015 en un contexto en el que la expectativa de devaluación era muy grande y esto podía repercutir en la situación económica del país, por ende, las autoridades del momento pretendían morigerar el potencial efecto inflacionario de la devaluación vendiendo dólares a futuro, con las consecuencias que el juicio determinará si serán o no responsables tales actores.   
En la causa Nº 12.152/15 dice taxativamente “Elevación a Juicio de  las  presentes  actuaciones registradas bajo el N°12.152/15 respecto de los  encausados  mencionados  al  inicio ( 14 funcionarios en total incluidos el ex ministro de economía Axel Kiciloff, el ex presidente del Banco Central de la República Argentina, Alejandro Vanoli y la ex Presidenta Cristina Fernández),  en  orden  al  delito de administración fraudulenta en perjuicio de la administración  pública    (arts.  173  inc.7°  en  función  del artículo 174, inc. 5° del C.P.N. y 351 y ccds. del C.P.P.N.).-“

Cabe destacar que el BCRA, en el marco de sus funciones delegadas por su carta orgánica, efectúa políticas cambiarias comprando y vendiendo a precios de mercado, en operaciones a contado y a término, divisas, en virtud de lograr alcanzar los objetivos deseados por la política económica, empleando determinadas herramientas como ser, interviniendo en el mercado mayorista o a través de los “Dólares Futuros”.

Para saber el delito primero veamos en que consiste la operatoria:

1-¿Que es el dólar a futuro?:

Consiste en un contrato en el que se acuerda comprar dólares en el futuro a un precio acordado en el presente. A modo de ejemplo, imaginémonos que hoy  Juan se compromete a comprar u$S 10.000 el 31 de julio de 2017 a $ 18 pesos cada uno.

Escenarios posibles:

1 – Cotización oficial del dólar al 31 de julio de 2017 a 19 pesos:

Juan gana 10.000 pesos, porque llegado el día del vencimiento del contrato le deben dar 10.000 dólares que valen $ 19 pesos y el acordó su compra a $ 18 pesos cada uno (estos contratos se emplean también con otros activos financieros como ser, el oro, petróleo, etc). No se entrega el activo, se le liquida a Juan la diferencia, representando tal compensación lo mismo en términos de valor. Entonces, Juan ganó 1 peso por cada dólar comprado a futuro (lo pagó $18 y vale $ 19). La contracara de la ganancia de Juan es la pérdida del vendedor que apostó  a que el dólar iba a salir más barato que $ 18.

2- Cotización oficial del dólar al 31 de julio de 2017 a 16 pesos:

Como es un acontecimiento futuro también puede ocurrir que el dólar baje. Siguiendo la lógica del escenario uno, en este caso Juan pierde 20.000 pesos, porque está obligado por contrato a comprar al vencimiento del mismo 10.000 u$s a  $ 18  cuando en el mercado valen $ 16.  (Lo normal de la operatoria es que Juan debería pagar diferencia: [(18$-16$)x10.000 = $ 20.000], siendo en este caso el vendedor quien gana en esta expectativa sobre la variación del tipo de cambio.

¿Por qué se hace?:

Desde el sector privado, los motivos son básicamente de cobertura o especulación:

  1. Cobertura: los importadores tienen miedo de que el dólar suba mucho, entonces para asegurarse el pago de sus compras en un valor cierto, compran dólares a futuros y ya no les afecta una futura devaluación. Lo mismo para cualquier deudor en dólares.
  2. Cobertura: los exportadores por si temen que el dólar baje para asegurarse un precio más alto de las divisas que van a recibir. Lo mismo para los acreedores en dólares.
  3. Especulación: Si tengo expectativas de que el dólar va a subir, compro a futuro y gano con la diferencia entre el valor que compre y el que estimo que estaría realmente al vencimiento. Si creo que el dólar va a bajar vendo a futuro para que llegado el vencimiento, venda más caro de lo que sale.

El Estado lo hace por motivos de regulación:

  1. En cuanto al comercio internacional lo hace para que los importadores sigan importando teniendo certeza de que no se le van a disparar las deudas en dólares y los exportadores para que no retengan las exportaciones si la tendencia es a la baja. En ambos casos es el estado que asume el riesgo del negocio del comerciante para que este siga comprando-vendiendo y no se detenga la economía. Puede verse como injusto que el estado asuma los riesgos del sector privado pero hay que analizar cada caso en particular, y ya que el estado interviene significativamente en el valor del dólar a veces es necesario para que no se detenga el comercio.
  2. En cuanto a fijar expectativas y detener corridas: las expectativas de devaluación (entendidas como la creencia generalizada de que el dólar va a subir) son muy dañinas para la economía, toda la maquinaria se para o se frena lo máximo posible hasta tener un panorama claro. Entonces puede entenderse que el estado manda una señal del tipo -si te vendo un dólar a futuro a 16 pesos entonces como responsable de la política cambiaria no voy a dejar que se dispare porque si no voy a perder plata pagando los contratos que yo mismo emití…Es mandar una señal clara contra la especulación (la que puede resultar efectiva o no).

 

A esta causa en particular hay que sumarle el condimento de que se vendió a futuro en base a la expectativa de la cotización oficial, cuando había un dólar paralelo que ya tenía un valor más alto y presumía la cotización futura.

 

¿Cómo mirar esta situación?

La perdida por parte del Estado entre la diferencia del contrato y de la cotización posterior (después del cepo) fue de aproximadamente 55.000 millones de pesos. La fiscalía intentará demostrar que la pérdida del Estado, era previsible y por ende, los funcionarios son culpables del prejuicio. La defensa dice que se trató de un manejo de política económica para calmar expectativas devaluatorias totalmente justificable y oportuna, y que el prejuicio se produjo por el cambio de política (entiéndase cambio de gobierno), que si no, no hubiera ocurrido tal prejuicio. Pero básicamente, se juzga una medida de política económica.

 

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Jorge Brito: “Hay muchas teorías, nos han vendido que el consumo es algo populista y está mal”

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San Vicente (Enviados Especiales/Economis). Es uno de los empresarios más importantes y escuchados del país y el jueves estuvo en Misiones. Llegó puntual, a las 17 y bajo una tenue llovizna. Saludó uno por uno a los trabajadores de la flamante sucursal de San Vicente y se hizo tiempo para charlar con algunos vecinos. Lo mismo había hecho en Oberá, un par de horas antes.

Jorge Brito se caracteriza por conocer cada detalle de lo que sucede en su banco que tiene casi 10.000 empleados y 500 sucursales (el más grande de todo el país entre los privados, en este rubro). Así, el Macro se ha convertido en una de las principales entidades financieras del país. Las finanzas y la producción primaria y de productos de exportación, son temas de los que disfruta hablar. Y sus palabras son siempre esperadas porque envían señales que van más allá de un momento político.

En San Vicente, en una distendida rueda de prensa, puso mucho énfasis en dos ejes: el principal, que en la Argentina debe haber un acuerdo de cuatro o cinco puntos centrales sobre los que no haya discusión, para poder pensar a largo plazo. En segunda instancia, advirtió sobre la necesidad de controlar el déficit fiscal y sobre el nivel de endeudamiento, que “en algún momento generará un problema”.


¿Cómo está viendo el escenario económico en este momento?

La economía, todos los economistas hablan de un crecimiento de entre dos y cuatro y medio por ciento. Yo personalmente creo que vamos a estar en dos y medio a tres por ciento. Creo que después de cuatro años que la economía no crece, es esperable que tengamos este rebote. Pero hay que seguir trabajando en muchas cosas, en muchos desajustes que quedaron pendientes de la política económica del Gobierno anterior, que este Gobierno viene retrasando. Entiendo que es difícil hacer todo junto, que aumentar la tarifa de golpe no es positivo, pero hay que tener presente que el déficit fiscal que tiene la Argentina no es aceptable, y que el Banco Central, con la política monetaria no soluciona el tema fiscal.

Para no tener inflación, la política monetaria puede ayudar; pero lo que es central es no tener déficit fiscal. Porque esto es muy claro, es como la economía personal, si vos gastás más de lo que te ingresa, en algún momento vas a tener problemas. El Gobierno se ha endeudado el año pasado en 50 mil millones de dólares, y este año va a ser una cifra parecida. Está bien… pero tenemos que empezar a  pensar en cómo cerrar esa brecha.

 

¿Puede causar problemas a corto plazo este nivel de endeudamiento?

A corto plazo no hay un problema de endeudamiento, porque la deuda de la Argentina media respecto del PBI es muy baja, así que no será un problema este año. Si planteamos para el 2017 una baja medianamente importante del déficit, recortar el déficit que no se ha podido bajar todavía; porque si miramos los números objetivos, la baja que ha tenido el déficit ha sido el ingreso por el blanqueo. En este año electoral, no se pueden pedir muchos ajustes al Gobierno, pero en 2018 hay que hacer las cosas que no se hicieron.

-Sin embargo, el banco Macro sigue invirtiendo ¿confía en la recuperación?

En la Argentina yo nunca tomé una decisión de inversión mirando la tapa de los diarios. No estoy diciendo que esto va a fracasar o pensando en que va  a salir mal, hay que aceptar las críticas. Veo un contexto internacional complicado, americano complicado por el efrcto Trump, no se ve el liderazgo que tenía Brasil, no existe. Lo que puede aprovechar la Argentina es tomar ese liderazgo. El mundo así nos mira, y nosotros tenemos que aprovechar cómo nos mira hoy el mundo, y el mundo nos mira con optimismo. Los argentinos tenemos que dejar de pensar un poco en este Gobierno, y aprender a pensar a largo plazo y pensar a la Argentina como país.

Personalmente creo, sería muy bueno convocar a todos los dirigentes políticos que tengan relevancia para que este país tenga cuatro, o cinco, o seis, no sé, puntos que no estén en discusión. Para que nos pongamos de acuerdo: la educación, el déficit fiscal que hay que controlar, pero que nadie lo quiere bajar. Tenemos que sacar de agenda algunos puntos de discusión. Y no estoy hablando de un Gobierno de coalición, estoy hablando de cuatro o cinco,  puntos problemáticos centrales.

-Usted dijo que este año vamos a crecer 2,5 %, pero ¿se puede aspirar a sumar inversiones  sin reactivar el consumo?

Acá hay muchas teorías, yo creo que a nosotros nos han vendido que el consumo es algo populista y está mal. Si miramos a Estados Unidos, que es un país que no me parece que tenga problemas de populismo, su gran crecimiento en los últimos 80 años fue en función al consumo. No creo que haya país en el mundo que pueda crecer si no es en base a un gran mercado interno. Así creció Brasil, así creció Alemania y así crecieron todos los países que crecieron en la última década.

 

¿Si no reactivamos el consumo, no vamos a tener más inversiones?

Es muy difícil, en el mundo que vivimos, donde cada vez compran menos, pensar en un país que crezca solamente con exportaciones. La  exportación es un componente sí; pero el tema central es el mercado interno.

 

Hablando de la economía misionera que tiene problemas de competitividad, hay algunos que piden una nueva devaluación y hay rumores de que el Gobierno puede tomar una medida ese tipo este año, ¿Serviría una nueva devaluación?

 

No creo en la devaluación per se, yo creo en la palabra competitividad y siempre pongo el mismo ejemplo, porque lo vivo en carne propia hace muchos años.  Yo soy productor, en Salta, en Joaquín V González, en el departamento de Anta. Cuando produzco soja, esa soja llevarla al puerto de Rosario significa 30 por ciento de flete. Yo podría estar pidiendo un 30 por ciento de devaluación para compensar eso. Ahora… eso modifica toda la economía Argentina. Lo más razonable es pensar que haya un Tren Belgrano que ese flete me salga un 10 por ciento y yo reduzco el costo a un 20%. Esto es lo que tenemos que trabajar, bajar el costo de la Argentina.

Yo nunca me meto, ni me metí con el salario justo del trabajador, lo que sí tengo que tener presente que hay un costo fijo que no es un beneficio a pagar al trabajador, que son todos los juicios laborales, las ART. Eso significa el 70 por ciento más del costo. Yo siempre me junto con los delegados y le digo “muchachos ustedes quieren trabajar ahora ustedes nos tienen que ayudar”. Si tenemos un 12% de ausentismo, tenemos que mirar porque de ese ausentismo, todos tenemos que ser conscientes y todos tenemos que mejorar. Y repito, no hablo del salario de los trabajadores, hablo del costo que no es por el trabajador.

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Mejoran las exportaciones después de un año de caída libre

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El primer mes del año confirmó la tendencia positiva mostrada al cierre de 2016. Las exportaciones volvieron a crecer en la comparación interanual, ubicándose en un nivel de USD 4.234 M en enero, 9,3% por encima del mismo mes del año pasado. A su vez, las importaciones registraron un avance de 7,1%, alcanzando USD 4.340 en el mes. Tras registrar dos meses de superávit, el saldo comercial durante el primer mes de 2017 volvió a terreno negativo con un déficit de USD -106 M.

 

Exportaciones continúan al alza impulsadas por productos primarios y sector automotriz

Aunque aún lejos de los niveles de exportación registrados entre 2011 y 2013, el dato de enero de 2017 es similar al de enero de 2014 y 11% superior al nivel de enero de 2015.

La comparación con enero de 2015 permite filtrar el efecto de la devaluación en diciembre de 2016, y da cuenta de la mejora en la dinámica de las exportaciones a partir de mediados de 2016, señala un documento de la consultora ABECeB. 

 

La serie desestacionalizada muestra un crecimiento de 3,1% con respecto al mes previo.

Cabe mencionar que el comportamiento positivo que tuvieron las ventas al exterior durante el último mes tuvo un fuerte componente de precios, ya que los mismos crecieron 5,0% en el mes, con un fuerte aumento en los precios de productos primarios y combustibles. De todas maneras, se registró un fuerte aumento en las cantidades exportadas de bienes primarios (+14,6%), principalmente cereales, y de manufacturas de origen industrial (+18,4%), que incidieron en un aumento de 4% en la cantidad total de exportaciones.

En cambio hubo una caída considerable de la cantidad exportada de Manufacturas de Origen Agropecuario (-9,2% i.a.), compensada por el aumento de precios (+10%). En este sentido, los datos de enero dejan entrever una tendencia hacia una mayor concentración en la exportación de productos primarios de menor valor agregado (cereales, semillas y hortalizas, legumbres y frutas sin elaborar), en contraposición con una caída en la exportación de aceites, productos de molinería y preparaciones a base de cereales, hortalizas y legumbres. Esta tendencia justifica la reciente introducción de reintegros a la exportación de ciertos alimentos procesados, como una medida para incentivar el procesamiento de los productos primarios.

Por otra parte, se destaca el aumento generalizado en las exportaciones de los productos MOI, con fuertes aumentos no solo en el sector automotriz (+101,4%), pero en casi todos los rubros, incluyendo plásticos (+25,8%), papel (+33,3%), metales y sus manufacturas (+65,7%). Gran parte del aumento está relacionado con la recuperación de las compras brasileñas, pero también incidieron favorablemente las exportaciones de biodiesel a EEUU y las exportaciones de vehículos y otras manufacturas a Chile y el resto de América Latina.

Respecto a las importaciones, tras la variación casi nula que registraron las compras al extranjero durante noviembre y diciembre, el mes de enero de 2017 registró el mayor aumento interanual desde octubre de 2013. El mismo fue producto del incremento de 7,2% en las cantidades y apenas 0,1% en los precios. El aumento fue producto de un fuerte aumento en las importaciones de bienes de consumo (+22,5%) y en menor medida de un incremento de las importaciones de bienes de capital (+12,1%), piezas y accesorios de bienes de capital (+6,9%) y de vehículos (+13,6%).

 

Mejoran las exportaciones con los principales socios comerciales

Los tres principales socios comerciales se mantuvieron sin modificaciones, ubicándose Brasil y China en primer y segundo puesto seguido por Estados Unidos. En el comercio bilateral con Brasil, las exportaciones tuvieron un fuerte aumento durante el mes, creciendo 38,0% con un valor de USD 694 M. Las importaciones del país vecino continuaron con su tendencia al alza con una variación interanual del 20,6%.

Con respecto a China, fue llamativo el aumento en las ventas que totalizaron USD 230 M durante el mes con lo cual se consolidó un aumento de 109,1% en el año. La mitad (51,1%) de estas exportaciones se concentró en cuatro productos primarios, estos fueron los Aceites crudos de petróleo, la Carne Bovina, Porotos de soja excluidos para siembre y el Aceite de maní en bruto. Las importaciones del segundo socio comercial retrocedieron 12,6% con respecto a 2015, debido principalmente a la caída en las compras de Piezas y accesorios para bienes de capital.

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