Diarios de Misiones

La inflación persiste y afecta al crecimiento mundial

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• El FMI y el Banco Mundial revisaron al alza sus proyecciones de crecimiento para 2023 ante el buen desempeño del consumo privado y la actividad en medio del fuerte ciclo de alzas de tasas de interés.

• No obstante, la resistencia a la baja de la inflación en las principales economías y las subas adicionales de tasas de referencia que generó afectarán el crecimiento global en 2024.

• De concretarse alguno de los riesgos a la baja que podrían afectar a la economía global, Argentina podría sufrir una menor demanda por sus exportaciones, pero verse beneficiada por un aumento en el precios de las commodities.

Las perspectivas internacionales para 2023 tuvieron una leve mejora. El Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) lanzaron, recientemente, la actualización de sus proyecciones para el escenario 2023 y 2024. Ambos organismos coincidieron mejorando las estimaciones para 2023 (+0,4 p.p. BM, +0,2 p.p. FMI), pero no así en 2024 (-0,3 p.p. BM, sin cambios FMI).

El WEO (World Economic Outlook) del FMI proyectó un crecimiento global del 3%, implicando una desaceleración interanual de 0,5 p.p. y un registro muy por debajo del promedio histórico de 3,8% (2000-19). En tanto, las proyecciones para 2024 se mantuvieron sin cambios (3%).

La región latinoamericana se espera crezca 1,9% en 2023 (+0,3 p.p.), sufriendo una marcada desaceleración interanual (-2 p.p.), previéndose una leve mejora en 2024 (+2,2%). Destaca el desempeño de nuestro principal socio comercial Brasil, que transita una de sus mejores campañas agrícolas, con un crecimiento de 2,1% (+1,2 p.p.) en 2023, pero estimándose una abrupta desaceleración en 2024 al 1,2%.

La inflación mundial se revisó a la baja para 2023, trepando a 6,8% (-0,2 p.p.), una desaceleración interanual de 1,9 p.p., y al alza en torno al 5,2% en 2024 (+0,3 p.p.), tasas que aún se ubican muy por encima de los valores pre pandemia (3,5% en 2017-19). La resistencia que presenta la inflación núcleo, que se estima en 6% para 2023 y 4,7% para 2024, es la principal razón para un escenario más pesimista en 2024. Estos registros se encuentran muy alejados del 2% que tienen como objetivo los principales bancos centrales (ver gráfico).

¿Qué factores subyacen detrás de las perspectivas para 2023 y 2024 ¿cuáles son los principales riesgos a la baja? ¿cómo se verá afectada la economía local?

Una economía global endeble

El consumo interno sostiene la actividad en las principales economías. En medio de un fuerte ciclo de subas de tasas de interés por parte de los principales bancos centrales, mercados laborales resilientes se encuentran permitiendo sostener el consumo y la actividad, razones para un pronóstico más optimista en 2023.

Dicho consumo se vuelca al sector de servicios. Economías como la norteamericana crecieron durante el segundo trimestre por encima de lo esperado a un ritmo del 2,4% anual, con una marcada contribución del consumo privado en servicios de 1 p.p. (vs 0,2 p.p. bienes), y la FED de Atlanta espera que el crecimiento se eleve al 4,1% durante el tercer trimestre.

En este sentido, actores del sector de servicios esperan que se sostenga la actividad durante julio. La encuesta realizada por S&P para construir el PMI de servicios a los principales gerentes de la rama de servicios -un indicador utilizado para anticipar el nivel de actividad, donde valores por encima de 50 indican una mejora o aumento respecto al mes anterior- arrojó como resultado que se espera un leve crecimiento durante julio en las principales economías, a contramano de lo que esperan aquellos relacionados a la industria manufacturera. Resultados que se vienen repitiendo a lo largo del año.

Como consecuencia, los volúmenes del comercio global sufrirán una desaceleración durante 2023. Un crecimiento global sostenido por el consumo interno de servicios implica una menor actividad de la industria manufacturera y un menor consumo de bienes transables, a lo que se suman barreras comerciales que debilitan el comercio. De este modo, se espera que los volúmenes del comercio internacional crezcan 2% en 2023, para mejorar al 3,7% en 2024, valores muy por debajo del promedio histórico (4,9%).

Asimismo, este consumo sostenido genera inflaciones más rígidas a la baja. Una desaceleración a un ritmo mucho menor al esperado y aún muy alejada de la meta del 2%, en conjunto con mercados de trabajo recalentados y consumo sostenido generan una disyuntiva en torno a detener o continuar con la subida de tasas.

En este marco, las expectativas de inflación se encuentran muy volátiles en el corto plazo -pero ancladas en el largo plazo-. Por caso, luego de las primeras quiebras en marzo de los bancos regionales Sillicon Valley Bank Signature Bank en EE.UU., el mercado comenzó a descontar que la FED comenzaría a descender las tasas durante este año.

Lejos de ello, el ciclo de subas continuó hasta julio acumulando una suba de 75 p.b., ubicando a la tasa de referencia en el rango de los 5,25%-5-50%, la más elevada en 22 años. Por cierto, la estrategia está comenzado a dar buenos resultados, luego que los datos de inflación de julio marcaran que continua la desaceleración en el IPC núcleo -excluido alimentos y energía-. A lo realizado por la FED, le seguiría luego el BCE (Banco Central Europeo), llevando la tasa a 4,25% y el BoE (Banco de Inglaterra), elevándola a 5,25%.

Por estas razones, el BM redujo sus perspectivas de crecimiento para 2024. Las consecuencias que tendrá el tightening monetario y sus efectos rezagados, afectarán la inversión, el consumo y la actividad en general durante el segundo semestre de 2023 y 2024.

Riesgos a la baja

Inflación. La inflación podría ser mayor a la esperada por diversos factores, como una inercia mayor debido a la robustez de mercados laborales y salarios reales crecientes, shocks de oferta de materias primas por un recrudecimiento de la Guerra entre Rusia y Ucrania -la Iniciativa de Granos del Mar Negro, que permite que fluyan las exportaciones por dicho lugar, se encuentra suspendido desde finales de julio- o fenómenos climáticos como “El Niño”, generando sequía en el hemisferio norte. Eventos de esta naturaleza podrían derivar en políticas monetarias más contractivas y riesgos de que las expectativas de inflación de largo plazo se desanclen.

Inestabilidad financiera. La volatilidad de las expectativas de corto plazo con respecto al sendero de tasas que seguirán los bancos centrales podría generar nuevas caídas en el precio de los activos, empeorando las condiciones crediticias. Asimismo, políticas monetarias más restrictivas generan mayores tensiones a en los balances de las instituciones financieras y los mercados inmobiliarios, con peligros de default de hipotecas, derrumbe de los precios y el consecuente contagio al resto de los sectores, en particular al bancario que presenta un grado de exposición elevado en las economías avanzadas. De suceder este escenario, el BM estima que la economía global experimentaría una recesión durante 2024.

Menor crecimiento de China. Luego del repunte de la actividad experimentado en el primer trimestre de 2023 (+2,2% t/t) debido al fin de las restricciones y la política de “COVID cero”, la economía asiática sufrió una fuerte desaceleración en el segundo trimestre (+0,8% t/t). Los indicadores anticipados de la actividad -como el PMI- no presentan mejoras para julio en el sector manufacturero, pero, al igual que en el resto de las economías, sí para el sector de servicios. Para peor, en julio las exportaciones (-14,5% i.a.) e importaciones (-12,4% i.a.) sufrieron la caída interanual más aguda desde la pandemia en febrero de 2020. Por último, este crecimiento menor al esperado se ve acechado por un mercado inmobiliario (1/5 del PIB) que no logra estabilizarse y presenta serios inconvenientes en los proyectos abordados en las regiones de menores ingresos, con una débil demanda hacia los desarrollos del sector privado -representan el 25% del sector- a los cuales el sistema bancario se encuentra muy expuesto.

Riesgos de default soberanos. La disparada de tasas puso en jaque a un conjunto de países emergentes y de bajos ingresos que, producto de la pandemia, vieron crecer con fuerza su deuda pública, llevándola a niveles históricamente elevados. Asimismo, los reducidos buffers fiscales para enfrentar el nuevo contexto de altas tasas implican menos herramientas para evitar un contagio a la actividad económica. A un nivel de tasas que implica que el 25% de las economías emergentes y en desarrollo se encuentren por encima de los 1.000 p.b. en junio -vs 6,8% hace dos años-., un escenario de tasas mayores podría derivar en tensiones de deuda soberanas.

Impactos en la economía argentina

Los principales factores que se encuentran impactando en la economía local son idiosincráticos, ajenos al devenir de la economía mundial: el agudo shock de la sequía, sumado a las inconsistencias macroeconómicas, altos y crecientes niveles de inflación y una elevada incertidumbre propia de los años electores.

Asimismo, si bien Argentina se encuentra aislada de los mercados financieros globales, sigue siendo relevante analizar las vías de contagio del panorama mundial a nuestra economía, destacándose el canal comercial.

Menor crecimiento mundial. La desaceleración global le restaría dinamismo a la demanda por nuestras ya deterioradas exportaciones. Hacia 2024 el menor crecimiento global en general y de Brasil (1,2% en 2024 vs 2,1% en 2023), China (4,5% vs 5,2%) y Estados Unidos (1% vs 1,8%) en particular podría debilitar la demanda por los productos de exportación locales, mucho peor de existir un virtual desencadenamiento de una crisis financiera global. Asimismo, esto afectaría negativamente los precios de las commodities: el FMI proyecta que los precios de commodities no energéticas retrocedan 4,8% en 2023 y 1,4% en 2024, aunque aún se encontrarían un 39% y 37% por encima del nivel de precios de 2019, respectivamente.

Inflación. Una mayor rigidez la baja podría correr el techo de las tasas de interés, derivando en (1) un fortalecimiento del dólar vis a vis un debilitamiento de las commodities, generando condiciones financieras más duras para nuestros principales socios comerciales, como Brasil, y una salida de capitales emergentes en el marco del “flight-to-quality”; (2) un sendero de reducción de tasas en 2024 que parte de un techo mayor, resultando en niveles de tasas más elevados en un contexto donde Argentina se ve obligada a retornar a los mercados financieros para rollear el elevado vencimiento de deudas de cara a 2025.

No obstante, si la razón de un descenso menor de los precios se da por una sequía más aguda en el hemisferio norte o un recrudecimiento de la guerra entre Rusia y Ucrania, Argentina podría verse beneficiada por el aumento en el precio de las commodities en un escenario de menor necesidad de importación de combustibles por la puesta en marcha del Gasoducto NK.

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Deuda del BCRA en ascenso: causas y posibles salidas

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 En las últimas décadas, la política monetaria del BCRA se encontró condicionada por diferentes canillas de emisión de dinero que se fueron sumando a la ya estructural dominancia fiscal, condicionando así su efectividad para contener las presiones cambiarias e inflacionarias.

 En este marco, los pasivos remunerados se han convertido en una herramienta clave para esterilizar el excedente de pesos que se generan por distintos frentes, aunque su stock se ha incrementado notoriamente, constituyendo una potencial fuente de inestabilidad.

 No obstante, la dinámica actual no necesariamente debería desembocar en un escenario explosivo. Para ello será clave desactivar las principales canillas de emisión e instrumentar un plan de estabilización que contribuya a recuperar la demanda de dinero y el crédito.

El origen de los desequilibrios: las canillas de emisión

En las últimas décadas, la efectividad y credibilidad de la política monetaria para contener las presiones cambiarias e inflacionarias se encontró condicionada por la dominancia fiscal. Con la llegada de la pandemia en 2020, y frente a la falta de fuentes de financiamiento alternativas, el BCRA se vio forzado a emitir dinero (expandiendo la Base Monetaria) para cubrir un creciente déficit fiscal producido por el fuerte aumento del gasto público para fin de mitigar los efectos nocivos de la crisis, frente a un desplome en los ingresos asociado a la recesión económica.

El financiamiento directo del BCRA al Tesoro vía Adelantos Transitorios y Transferencia de Utilidades saltó al 7,4% del PIB en 2020, nivel récord de las últimas décadas (el máximo en los últimos 20 años había sido en 2014, con el 3,2% del PIB).

Sin embargo, a partir de allí se observó una tendencia a la baja: la asistencia monetaria directa pasó a representar 4,6% del PIB en 2021 y se redujo al 1,1% en 2022 en el marco del acuerdo con el FMI, excluyendo en ambos casos la utilización de DEG para cancelar Adelantos Transitorios.

Para este año, el financiamiento monetario fue inicialmente restringido por el acuerdo al 0,6% del PIB, aunque en lo que va de 2023 ya se duplicó el límite pactado para todo el año, superando el 1,2% del PIB. En este sentido, en el reciente comunicado del FMI se menciona que se procurará no incrementar la dependencia del Tesoro del financiamiento monetario, aunque no se brindan detalles al respecto.

Nuevos motores de emisión

Ahora bien, asociado a la acumulación de desequilibrios macroeconómicos, desde mediados de 2022 aparecieron (o tomaron mayor relevancia) otras canillas de expansión monetaria que no ingresan en el radar de la meta acodada con el FMI ni en los límites que establece la Carta Orgánica:

1) El BCRA emite para adquirir títulos del Tesoro en el mercado secundario a fin de contribuir a mejorar su financiamiento neto (asistencia indirecta) y evitar episodios disruptivos en el mercado de la deuda en pesos como el experimentado en junio 2022, momento a partir del cual esta tendencia se acentuó;

2) La emisión asociada a la implementación de los diversos “dólar soja/agro” desde septiembre del año pasado, donde el BCRA compra “dólares caros” (a un tipo de cambio en promedio 40% superior al oficial);

3) Producto de la flexibilización de la normativa del BCRA, ha ido creciendo la proporción de integración de encajes bancarios con títulos públicos: dinero que antes estaba encajado en el BCRA y no circulaba en la economía fue canalizado para financiar el déficit fiscal. Si bien esto no genera un incremento en la Base Monetaria, modifica su composición e inyecta pesos en circulación.

Más allá de la dinámica de la Base Monetaria (BM: dinero en circulación más depósitos en pesos de las entidades financieras en el BCRA), con el pasar de los años y la evolución del sistema financiero comenzaron a cobrar mayor relevancia otros agregados (M2 o incluso M3) más amplios (incluyen también los depósitos) para monitorear la dinámica de la oferta monetaria.

Este fenómeno se vio aún más potenciado en los últimos años producto de la acelerada innovación en los medios de pago electrónicos generada por la pandemia: por un lado, disminuyó el uso de efectivo (contemplado en todos los agregados monetarios) y, por el otro, aumentó el uso de medios de pago digitales (tenidos en cuenta únicamente en M2 y M3).

Como consecuencia, M2 y M3 mostraron un crecimiento más acelerado que el de la Base Monetaria. No obstante, dicho incremento en la oferta monetaria habría sido incluso superior de no ser por la esterilización instrumentada por el BCRA vía LELIQ y Pases Pasivos.

El rol (y el costo) de los pasivos remunerados

Los pasivos remunerados (principalmente LELIQ y Pases Pasivos) se han convertido en una herramienta clave para aspirar (esterilizar) el excedente de oferta de pesos que circula en la economía. El objetivo es evitar mayores presiones sobre el mercado cambiario y sobre los precios en el marco de una débil y descendente demanda de dinero y frente a un exceso de demanda de divisas en el mercado cambiario.

Concretamente, estos instrumentos han reducido la base monetaria (impacto neto descontando emisión por intereses) un 3,3% del PIB en 2020, un 1,2% del PIB en 2021, un 1,9% del PIB en 2022 y un 0,3% del PIB en lo que va del 2023. En otras palabras, el excedente de pesos en la economía fue barrido por debajo de la alfombra de los pasivos remunerados.

Ahora bien, no hay que pasar por alto la doble cara de esta política: la emisión monetaria asociada a los intereses de los propios pasivos remunerados. Luego de retirar los pesos vía utilización estos instrumentos, el BCRA debe emitir dinero para pagar los intereses que abonan, cuya magnitud crece en función de su stock y el nivel de tasa de interés vigente.

De hecho, su costo cuasifiscal (emisión por intereses de los pasivos del BCRA) fue en 2022 del 4,1% del PIB (2,9% del PIB en 2021), superior al déficit financiero consolidado de Nación y Provincias (3,5% del PIB). Por su parte, en lo que va de 2023 ya asciende a 3,5% del PIB, siendo la principal fuente de emisión monetaria.

En este marco, el BCRA se enfrenta a un complejo rompezabezas entre emisión, stock de pasivos remunerados y tasa de interés: achicar el stock volcaría más pesos a la economía (más presión sobre los precios y los dólares libres), mientras que mantenerlo implica un riesgo latente hacia adelante y limita la efectividad de la suba en la tasa de interés. En forma similar, bajar la tasa generaría menor emisión por intereses (la inflación licuaría el stock más rápido), pero atentaría contra la necesidad de contener las presiones inflacionarias y sobre la brecha cambiaria, además de incumplir con lo acordado con el FMI.

¿Qué tan preocupante es la dinámica de la deuda del BCRA?

Claramente, la contracara de las políticas de esterilización y, por ende, de la de caída real en la base monetaria fue un marcado incremento en el stock de pasivos remunerados: crecieron a un ritmo promedio de 140% i.a. en los primeros siete meses del 2023 y se duplicaron en términos reales con respecto a los primeros meses del 2020.

Por esta razón, no sólo debe prestársele atención a la dinámica de la deuda de Tesoro, sino también a la que adquiere la del BCRA, dado que estos pesos retenidos (dinero no demandado) constituyen una potencial fuente de inestabilidad que debe ser resuelto en el tránsito hacia la estabilidad macroeconómica.

¿Este incremento en los PR o se explica por el fuerte aumento de la tasa de interés que comenzó desde mediados de 2022? Es posible argumentar que no, dado que ha tendido a ser negativa en términos reales la mayor parte del tiempo (a excepción de los últimos meses producto de la moderación transitoria de la inflación). Por ello, bajar la tasa no sería la solución a este problema: el principal detonante de dicho incremento real fueron las fuentes de emisión exógenas asociadas a los desequilibrios macroeconómicos.

¿Es riesgoso en el corto plazo? En primera instancia, pese al destacado crecimiento real en los últimos años, los pasivos remunerados en moneda constante aún se encuentran 11% por debajo de los máximos históricos en 2018.

A su vez, el riesgo cambiario sistémico inminente del escenario actual es distinto al vigente en 2018 con las LEBAC, las cuales podían estar en poder de individuos o fondos del exterior capaces de ejercer presión sobre el mercado cambiario en un marco en que no existía un control de capitales como el actual. Hoy existen férreas restricciones cambiarias y las LELIQS están en manos de los bancos, entidades que tienen una posición global en moneda extranjera limitada.

No obstante, el elevado stock de pasivos remunerados claramente limitará los márgenes de maniobra de la autoridad monetaria en 2024.

¿Cómo podría solucionarse este problema?

Tras varios años de presiones sobre la expansión de los agregados monetarios por encima de su demanda, la efectividad de la política monetaria difícilmente se resuelva de la noche a la mañana. Pretender reducirlo a su mínima expresión rápidamente implicaría una resolución de shock: una abrupta licuación inflacionaria o una ruptura de contratos (por caso, “Plan Bonex”), sabiendo que los efectos nocivos de una resolución de este estilo serían severos -más aun contemplando la creciente exposición del sistema financiero-.

Además, la potencial recuperación de Reservas Internacionales implicará necesariamente una mayor emisión para la adquisición de divisas, lo cual seguiría profundizando la dinámica de mayores pasivos remunerados vista hasta el momento.

En consecuencia, a fin de evitar una resolución traumática creemos que el primer paso es revertir la tendencia de aumento en el stock de PR. En este sentido, recordemos que, conceptualmente, los PR son dinero no demandado que el BCRA debe absorber para evitar que se traslade a los precios de la economía.

Por este motivo, cobrará especial relevancia el manejo de las expectativas: la instrumentación de un plan de estabilización integral, creíble y con amplio respaldo político contribuiría a mejorar la confianza de los agentes económicos, permitiendo que el desarme de los pasivos remunerados sea absorbido paulatinamente por una mayor demanda genuina de dinero (y crédito) sin generar presiones inflacionarias o cambiarias adicionales.

Ahora bien, depender excesivamente en la expectativa de una veloz reversión de la inestable y difícil de predecir/controlar demanda de dinero en Argentina no está exento de riesgos.  Por esta razón, el manejo de expectativas debería estar acompañado por un marcado esfuerzo en ir desactivando las principales canillas emisión exógena.

En este sentido, la clave pasará por: 1) un saneamiento de la hoja de balance del BCRA que incluya una corrección del desequilibrio cambiario, a fin de recuperar la capacidad de acumular reservas; y 2) una drástica reducción del financiamiento directo e indirecto de la autoridad monetaria al Tesoro, la cual necesitará estar acompañada por un veloz tránsito al menos al equilibrio fiscal que contribuya adicionalmente a anclar expectativas. Simultáneamente, este último punto colaboraría a mantener el rollover de la deuda del Tesoro y a reducir la necesidad de emitir para sostener los precios de los títulos en el mercado secundario.

En suma, será esencial implementar un esquema monetario-cambiario consistente con el esfuerzo fiscal requerido que ayude a mitigar la amenaza latente del excedente de pesos sin depender principalmente de una recuperación robusta de la demanda de dinero. Por lo tanto, un programa monetario que atienda las implicancias negativas de este exceso de liquidez en pesos se convierte en una pieza fundamental para determinar el éxito o fracaso de un futuro plan de estabilización.

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PASO 2023: El Registro de las Personas estará entregando DNI los días sábados y domingo

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Hay más de 9000 documentos para ser retirados en el Registro de las Personas

Paula Echevarría, directora general del Registro de las Personas de Misiones, contó en Open 101.7, que hay entre 9000 y 9100 documentos para ser retirados.

Ante esta situación, el día de la votación las más de 100 oficinas en toda la provincia estarán abiertas en horario corrido, de 8 a 18 horas. No es necesario la constancia de DNI en trámite.

“Si en el padrón aparece el DNI antiguo, no hay problema. Pero si no, van a necesitar el nuevo”, afirmó y señaló que en la Plaza 9 de julio de Posadas, habrá una mesa de informes.

Según Echeverría, el hecho de que hayan tantos documentos sin retirar es común porque “cuando piden uno nuevo y recuperan el anterior, se quedan con ese. Pero para votar o salir del país, van a necesitar el nuevo”.

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PASO 2023: En Misiones 988.482 electores están habilitados para votar el domingo

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El secretario electoral nacional del Distrito Misiones, Eduardo Bonetto, contó en Radio Open 101.7 que ya todo está dispuesto para las elecciones PASO el próximo domingo 13 de agosto. 

“Ya está en marcha la entrega de los materiales de las autoridades de mesa. Se hace la distribución a través del Correo Argentino, bajo la custodia del Comando Electoral. Hoy se despachó el último de los camiones con destino a la zona sur y mañana se hace la distribución del material que va a la zona Capital, Posadas, Garupá, Fachinal”.

El total son 988.482 electores habilitados, en 454 establecimientos y 2.879 mesas. En comparación con la última elección, el número de votantes no varió demasiado, aunque aumentó debido a que la edad habilitante para votar (16 años) se incluye hasta octubre, para las elecciones generales. 

Los jóvenes de 16 años cumplidos habilitados para votar son 14.227, y los de 17 años, 20.260. Es decir, 34.500 electores que van a poder emitir su primer voto en estas elecciones PASO.

Bonetto recordó los casos en los que los votos son anulados. 

  • usar una boleta no oficializada. La mesa electoral recibe un sobre sellado por la Justicia Electoral dos ejemplares de boleta de cada agrupación en competencia.
  • poner objetos extraños dentro del sobre, que no sea la boleta exclusivamente.
  • rotura de boleta en las partes esenciales que es la que encierran los datos que tiene que tener en cuenta el presidente mesa para poder asignar ese voto a un partido X.
  • el elector encima boletas de dos listas distintas dentro del mismo partido inclusive

Este año, son 27 las listas a presidente de la nación, pero se dio la particularidad de que 2 listas a presidente no presentaron la boleta de inicio, que cada partido debía entregar 100 por mesa por partido en una primera instancia. Se trata de la lista “Transformar” y “Paz, Soberanía y Democracia”, sin competencia en Misiones.
Por último, Bonetto invitó a quienes estén interesados en participar y contribuir con la Justicia Nacional Electoral y el proceso electoral, a inscribirse en el Registro Público de postulante voluntario como autoridad de mesa. Puede hacerlo a través de Internet en la misma página donde se hacen las consultas al padrón. www.padrón.gob.ar

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Patricia Duran destacó la “visualización de las oportunidades y desafíos que cuenta el turismo en Misiones”

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El AteNEO realizó la Sessión #2 “Construyendo el Turismo del Futuro. Un enfoque sostenible y visionario” con la empresaria hotelera Patricia Durán.

En el edificio empresarial del Silicon Misiones se realizó la segunda sesión del AteNEO que convocó a empresarios, representantes de las universidades, emprendedores y referentes del sector turístico para analizar junto a la empresaria hotelera Patricia Durán el futuro del turismo en la provincia de Misiones.
La presentación estuvo a cargo del coordinador del AteNEO, José Luis Pastori, quién explicó la dinámica de trabajo donde se busca generar un ámbito de participación e innovación entre el sector privado y público.

El objetivo es analizar los desafíos emergentes y las oportunidades latentes en la industria, con especial énfasis en el desarrollo sostenible y la protección del valioso patrimonio natural de la región.

A través de estas discusiones, se busca fomentar la generación de soluciones innovadoras y prácticas que promuevan un crecimiento turístico responsable, y que, a su vez, beneficien el bienestar económico y social de las comunidades locales.

En esta oportunidad, los asistentes tuvieron la posibilidad de conocer de primera mano las experiencias de Patricia Durán, cuyo éxito en el sector turístico la ha convertido en una figura ejemplar en la industria.
Durán cuenta entre sus emprendimientos el hotel ecosustentable “El Pueblito”, “La Aldea de la Selva Lodge”, “Glamping Selva Iguazú” y la Agencia de Turismo “Cuenca del Plata” y actualmente es la Presidente de la Asociación Argentina de Organizadores y Proveedores de Exposiciones, Congresos, Eventos y Burós de Convenciones (AOCA).

Durante la charla, la empresaria compartió sus logros y desafíos, además de abordar temas clave para el desarrollo del turismo y el crecimiento empresarial.

Patricia Durán destacó la importancia de estos espacios como el que ofrece el AteNEO “porque son necesarios para la articulación entre el sector público, privado y la academia además de la visualización de las oportunidades y desafíos que cuenta el turismo en la provincia de Misiones”.

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