Diarios de Misiones

Alexa de Amazon y su función de imitación de voces, causa temor a los usuarios

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La asistente digital Alexa de Amazon, se hizo pasar por una abuela fallecida que leía un fragmento del “El maravilloso Mago de Oz”, lo que causó repulsión a sus usuarios.

 El científico Rohit Prasad, jefe de Alexa, comenzó esto de manera inocente tratando de proponer un perfil más humano de la asistente digital, durante una presentación de la compañía. Prasad había señalado que le había sorprendido la relación de amistad que los usuarios desarrollan con Alexa y quería explorar eso. Impulsando características humanas como la “empatía” o el “afecto”, elementos claves para generar confianza con las personas, agregó.

“Estos atributos se han vuelto más importantes en estos tiempos de pandemia en curso, cuando muchos de nosotros hemos perdido a alguien que amamos”, manifestó. “Si bien la IA no puede eliminar el dolor de la pérdida, definitivamente puede hacer que sus recuerdos perduren”, agregó.

La presentación dejó una impresión confusa donde Amazon estaba presentando el servicio como una herramienta para resucitar digitalmente a los muertos. Prasad retrocedió un poco en una entrevista posterior al margen de la conferencia de tecnología re:MARS de Amazon en Las Vegas, diciendo que el servicio no estaba diseñado principalmente para simular la voz de personas muertas.

“No se trata de personas que ya no están contigo”, añadió. “Pero se trata de tu abuela, si quieres que tu hijo escuche la voz de la abuela puedes hacerlo, si ella no está disponible. Personalmente me gustaría eso”.

A medida que la presentación hacía escala en la web, el arrastre dominó al discurso. Aunque surgieron preocupaciones más serias, una de ellas era el potencial para implementar tecnología para crear falsificaciones profundas. Como por ejemplo utilizar una grabación legítima para imitar a las personas que dicen algo que en realidad jamás han pronunciado.

Siwei Lyu, profesor de ciencias de la computación e ingeniería de la Universidad de Buffalo, cuya investigación involucra falsificaciones profundas y análisis forense de medios digitales, señaló estar preocupado por este desarrollo.

“Ciertamente hay beneficios de las tecnologías de conversión de voz que desarrollará Amazon, pero debemos ser conscientes de los posibles usos indebidos”, comentó. “Por ejemplo, un depredador puede hacerse pasar por un miembro de la familia, o un amigo en una llamada telefónica para atraer a las víctimas desprevenidas. Y una grabación de audio falsificada de un ejecutivo de alto nivel comentando sobre la situación financiera de su empresa podría alterar el mercado de valores”.

Si bien Amazon no dijo cuándo se implementaría la nueva función de Alexa, una tecnología similar podría hacer que esas estafas sean mucho más fáciles. Prasad dijo que Amazon había aprendido a simular la voz basándose en menos de un minuto del discurso de una persona. lograr eso antes requería horas en un estudio y hoy está prácticamente en la palma de una mano.  

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Las desconocidas formas en que agregan valor al maíz tres de las mayores empresas del país: Arcor, AGD y Adecoagro

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Ejecutivos de tres de las principales compañías de la Argentina detallaron la importancia fundamental que le asignan al maíz respecto de su capacidad de generar valor y empleo, la mejora del suelo que genera, como por permitir que la industria oleoquímica desplace a la petroquímica, y las oportunidades que brinda para elaborar múltiples productos. Ellos fueron Roberto Urquía, CEO de Aceitera General Deheza; Modesto Magadán, gerente general de Agronegocios de Arcor, y Mariano Bosch, CEO de Adecoagro, que disertaron en el panel “El maíz siempre está” del Congreso Maizar 2022, moderado por Héctor Huergo, prosecretario de Redacción de Clarín.

En el panel “El maíz siempre está”, el moderador Héctor Huergo comenzó recordando que, a quienes duermen con sábanas almidonadas, los sigue acompañando en el sueño el maíz que los acompañó en la leche, las galletitas y la mermelada del desayuno.

Esa omnipresencia es también una potencial palanca para el desarrollo argentino: “Siempre pensé que el maíz era una de las pocas alternativas del país para desarrollarse ordenadamente”, dijo Roberto Urquía, CEO de Aceitera General Deheza. Agregar valor al maíz significa que la gente tenga oportunidades y pueda quedarse a vivir en sus lugares, sin emigrar a la gran ciudad, señaló.

El empresario destacó la importancia del maíz en la industria alimenticia y la oleoquímica. Por eso, dijo, “hay que convencer a la gente que toma decisiones de que pasó el tiempo de exportar tan alta proporción de maíz en grano, y agregarle más valor”.

El maíz y otros cereales perdieron participación a manos de la soja, recordó Urquía, pero eso se revirtió hace unos diez años, cuando el área sojera se estancó o disminuyó y el maíz recuperó centralidad. Una buena noticia, porque “es difícil ser sustentable sin una participación importante del maíz”, dijo Urquía. “Los beneficios del maíz son ecológicos: fija materia orgánica al suelo y a los rastrojos, le da arquitectura al suelo, hace que se necesiten menos agroquímicos y permite diferenciar fechas de siembra”, enumeró. En Córdoba, recordó, el 80% del maíz es del tipo tardío, lo que permitió mejorar el rendimiento.

El maíz también contribuye socialmente, advirtió el empresario, mediante la agregación de valor: moliendas seca y húmeda, producción de etanol, cría de porcinos y vacunos y generación de empleo rural en vastos espacios del territorio. Además, el desarrollo de la oleoquímica empezó a desplazar a la petroquímica, y brinda impulso adicional a la agregación de valor y a las posibilidades de la gente en sus lugares.

Pese a todo esto, dijo Urquía, la Argentina exporta más del 70% del maíz en forma de grano, e industrializa solo 13%, a diferencia de Brasil y Estados Unidos, donde domina claramente la agregación de valor: Brasil exporta 44 millones de toneladas de maíz como grano, pero procesa 73 millones para consumo interno y para exportación, y Estados Unidos exporta 62 millones de toneladas como grano, pero agrega valor a 315 millones. El desafío argentino, para el empresario, es priorizar el valor agregado y más que duplicar el valor en dólares por tonelada. “Tenemos que convencer a la gente de que el maíz es un elemento para desarrollar el país y generar empleo”, señaló. Para eso, prosiguió, es necesaria una activa diplomacia internacional que, por ejemplo, diga a sus interlocutores: “Yo te doy 25 millones de toneladas de maíz, pero comprame valor agregado para tener una balanza comercial más o menos compensada”.

Al respecto, Urquía señaló que la relación de la Argentina en el intercambio con China es de 1 a 10 en términos de valor agregado. “Que los muchachos de Cancillería empiecen a escuchar, miren el largo plazo y trabajen los términos del intercambio”, sugirió. De otra forma, “no podemos generar mano de obra”.

Modesto Magadán, gerente general de Agronegocios de Arcor, señaló que, si bien los caramelos son su producto más conocido, la empresa tiene divisiones de Packaging y Agronegocios que nacieron debido a un concepto de integración vertical, y hoy son unidades de negocio que van más allá del abastecimiento del grupo.

Arcor, precisó, procesa cerca de 1,35 millones de toneladas anuales de maíz, que es choclo, pero también parte de sus caramelos, chocolates, mermeladas, endulzantes, galletitas, salsas, premezclas, productos libres de gluten, aceites, polentas y, además, en la línea de Packaging, parte de adhesivos, cartón corrugado, papeles y bolsas.

Gracias a su política de inversiones, explicó, la unidad de Agronegocios pasó en 7 años de exportar unos 15 a 20 millones de dólares, a exportar 100 millones de dólares, y la empresa pasó de procesar 1.000 toneladas de maíz por día, a 4.000 toneladas. El maíz, dijo, también está en alcoholes para perfumería, sémolas y productos extrusados. La empresa tiene cinco plantas dedicadas al maíz (dos en Arroyito, una en Tucumán, una en Baradero y otra en Chacabuco) y dos centros de desarrollo orientados a generar soluciones para clientes de un amplio abanico de industrias: alimentos, lácteos, bebidas, cosmética, construcción en seco y farmacéutica.

La cercanía con el productor es clave en cada eslabón, dijo Magadán, para generar volumen de negocios y nuevas especialidades, como, por ejemplo, maíz libre de organismos genéticamente modificados para vender caramelos y cereales para desayuno en Bélgica. Lo cual, a la vez, exige trabajar intensamente en el concepto de sustentabilidad, agricultura regenerativa, balance de carbono y agricultura digital.

La cadena del maíz, insistió Magadán, es muy importante para la Argentina y tiene un potencial increíble a condición de trabajar en su competitividad y en crear condiciones “para que se exprese en el grano y en todos los productos”.

Mariano Bosch, CEO de Adecoagro, contó que la empresa en que trabaja produce maíz en 200.000 hectáreas y señaló que, así como en Brasil la caña de azúcar es el cultivo que mejor fija el carbono y la materia orgánica en el suelo, en la Argentina esa tarea la hace mejor el maíz.

Como ejemplo de agregación de valor, Bosch señaló que Adecoagro destina la mitad del maíz a la producción láctea, porque pretende pasar de los cerca de 200 dólares por tonelada que da el maíz a los 4.000 dólares que da la producción láctea, incluida la leche en polvo y la producción de quesos. La Argentina, enfatizó, tiene grandes condiciones para aumentar el valor agregado, gracias a los miles de emprendedores, técnicos e ingenieros “espectaculares” que hay en todo el país.

Al respecto, Urquía destacó la cantidad de emprendedores de su provincia, Córdoba, y las iniciativas agtech. Magadán señaló como ejemplo de desarrollo el de la leche kosher, y Bosch subrayó la impronta de sustentabilidad de la producción láctea de Adecoagro, con su esquema circular de biodigestores que convierten bosta en electricidad que se vende a la red y en fertilizante orgánico que abona la producción agrícola del entorno.

El maíz está en todos lados y estará en muchos más, concluyó Huergo en el cierre del panel.

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Cómo entender al campo argentino

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Dar la charla incómoda, escuchar al otro y tratar de entenderlo: claves para mejorar la percepción del campo

Cinco jóvenes vinculados al campo, la comunicación y la política coincidieron en que participar de la conversación pública es la herramienta más genuina para dar a conocer la realidad del sector a la sociedad argentina, en el Congreso Maizar 2022. Fue en el panel “Percepción pública y nuevas generaciones”, moderado por Ricardo Bindi, presidente de Agrositio, donde expusieron Thea Belaustegui, subsecretaria de Pymes y Emprendedores de la Municipalidad de Corrientes; Rosendo Grobo, coordinador de Comunicación del PRO Argentina; Marcos Villamil, fundador de Abrazarte Argentina y cofundador de Jornaderos AGRO; Estanislao Montiel, productor agropecuario, y Olivia Casado, estudiante de Antropología.

“Creo que a la Argentina le faltan conversaciones entre distintos, que al campo nos falta conversar con los otros, entender qué es lo que piensan, llegar al otro y desde las distintas miradas intentar construir una mirada para adelante”, afirmó Rosendo Grobocopatel. Y explicó que siempre convivió en él la dualidad del campo y la ciudad. “Es en ese cruce desde donde me gusta mirar al campo. Desde que nací supe que me quería dedicar a la política, pero siempre intenté entender qué es lo que el campo hace mal para contarse en sociedad y qué deberíamos hacer para que el sector se exprese mejor”, contó.

En esa línea, Thea Belaustegui consideró que la gente de campo debe darse la oportunidad de dialogar con quienes tienen una mirada diferente o negativa sobre ellos. “En Corrientes nos juntamos mucho con quienes piensan distinto, para tratar de entender qué es lo que nos separa”, explicó la joven, que se sumó al ateneo de la Sociedad Rural de Corrientes en 2008. “Durante los incendios, me pasó de hacerme compinche de un influencer del veganismo, y aprendí que se puede hablar perfectamente cuando la gente está ahí, no para tirar odio, sino porque es lo que piensan en serio. Si nos tapamos los ojos y nos reunimos solo entre nosotros, no va a cambiar nada”, reflexionó.

Sobre ese punto, Marcos Villamil dijo que “la percepción pública parece algo intangible, pero en realidad es la sumatoria de percepciones individuales”. El joven, ingeniero agrónomo, recorrió 9.000 kilómetros por el país durante 15 meses junto a sus tres caballos, para hacerse su propia idea de la Argentina. “El viaje fue para que nadie me contara de qué se trataba la Argentina, para conocerla en carne propia, y a la gente que no sale en la tele”, dijo acerca de la experiencia, que fue compartiendo en sus redes sociales.

También apostó a “contar la vida del campo” a través de sus redes sociales Estanislao Montiel. Hoy es productor agropecuario, pero antes tuvo una vida de oficina que decidió abandonar para trabajar en el campo. “Empecé a estudiar producción agropecuaria para irme al campo; tuve la suerte de conseguir un trabajo en Corrientes y me fui para allá”, explicó. De modo casi intuitivo empezó a mostrar la vida del campo a través de las redes, primero a familiares y amigos, y luego, al notar el creciente interés, se dio cuenta de que era una oportunidad para dar a conocer estas historias a un público mayor.

“Yo sentía que faltaba comunicar lo que es el campo argentino: tiene un montón de potencial, pero hay una visión negativa hacia el campo, y creo que somos todos responsables de transformar esa mirada”, sintetizó.

Los jóvenes expositores tienen al celular como herramienta de comunicación por excelencia y promueven su uso para intervenir en la conversación pública. “Este aparato nos permite conversar con gente muy diversa; estamos más conectados que nunca, y eso permite que haya muchas conversaciones sobre el campo, muchas percepciones. Creo que estamos en falta, porque no pasamos la prueba central: el campo argentino compite en el top 3 mundial, le competimos a los gringos de igual a igual en producción agropecuaria, pero no somos top 3 en la percepción”, reflexionó Grobo.

En esa línea, invitó a “salir a hablarle a la sociedad de la misma manera que hablamos entre nosotros”, y agregó: “Creo que todos tenemos que dar la conversación, soltar la energía y hablar de todos los temas. Entendiendo que hay gente que no quiere escuchar, gente que sí, otros que quieren aprender, y todos tenemos que aportar algo, porque todos tenemos algo para decir”.

Los integrantes de la mesa coincidieron en que el gran desafío era animarse a tener conversaciones, quizás incómodas; animarse a responder preguntas y a cotejar distintas perspectivas sobre el campo, que permitan enriquecer las miradas. “¿Cuántos de nosotros vamos a escuchar a los otros, por ejemplo, a los ambientalistas? ¿Cómo estamos parados frente a la gente que piensa distinto?”, se preguntó Belaustegui ante el público, en su mayoría joven, que seguía la conversación del panel.

Olivia Casado, estudiante de Antropología, aportó su mirada, que definió como “periférica sobre el campo”. Consideró que el gran desafío del sector es animarse a preguntarles a quienes hoy no escuchan.

Y aseguró que “el campo tiene la suerte de que la sociedad le plantea cómo se siente. Para comunicar hay que ver qué le pasa a la sociedad, y pensar y preguntarse qué es y cómo lo comunicamos”, dijo.

Villamil consideró que un buen puntapié para generar encuentros está en dejar de plantear diferencias discursivas, ya que hablar de “ellos y nosotros” es algo que de por sí genera una división. “Yo creo que es sentido común. Si vos te estás sentando a hablar con una persona con lógica o sentido común, y si esa persona lleva la conversación a un punto de conflicto y vos te das cuenta, el sentido común tiene que preponderar. Sea ambientalista, productor o lo que sea, todo hacemos cosas bien y mal”, dijo.

Para Montiel, la clave es “estar abiertos a lo que nos vienen a decir. Tanto en Corrientes como en Balcarce me ha tocado tener conversaciones con gente que viene a cuestionar cosas, y muchas veces tienen razón, y ahí hay que abrir la cabeza; pero otras veces hay gente que no conoce, no entiende o no sabe, y tenemos que darnos el tiempo para explicar”.

Grobo insistió en la importancia de escuchar y entender al otro. Por ejemplo, dijo que cree que el ambientalismo en muchos casos defiende causas razonables, y en otros no, y agregó: “Los que nos dedicamos a trabajar el campo, nos gusta nuestra tierra, queremos la Argentina. Los que nos queremos quedar acá la tenemos que pelear. No nos podemos encerrar a decir ´ellos no entienden´”.

Villamil coincidió: “No nos podemos quedar con lo que hacemos y nada más”. En ese sentido, Belaustegui consideró que lo importante es tener empatía al abordar la conversación pública: “Todos somos argentinos, claro que hay resentidos y demás, pero no tenemos que quedarnos con eso, esa es la fácil. Hay que ser empáticos, entender que el otro también es una persona y tiene preocupaciones genuinas, y quiere al país. Creemos que somos los héroes y estamos sirviendo a la patria, y el otro también. Somos todos argentinos y todos queremos lo mismo”, dijo, y agregó con emoción: “La Argentina tiene demasiada buena gente como para quedar atrapada en una pelea”.

Sobre el cierre, Montiel propuso “estar abiertos a escuchar distintas opiniones, interesarnos en temas que no sepamos para poder hablar de eso y tratar de transmitir desde el lugar en el que está cada uno. Aprovechar ese sentido de pertenencia que todos tienen para salir de esa brecha del campo sí, campo no, y tirar todos para el mismo lado”.

Dar la charla incómoda, transmitir mejor las miradas, ponerse en el lugar del otro, escuchar al que piensa distinto, participar de la conversación pública para sumar a la construcción de percepción del campo en la sociedad fueron las propuestas de los cincos jóvenes.

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La guerra y la seguridad alimentaria, oportunidades y desafíos para la cadena del maíz, con la mira en el 2030

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Los encargados de las carteras agrícolas de Estados Unidos, Brasil y la Argentina, los países de mayor peso en el comercio mundial de maíz, expusieron en el panel “Oportunidades y desafíos para la cadena del maíz al 2030” en el Congreso Maizar 2022, con el hincapié puesto en la seguridad alimentaria mundial y el desafío que sumó la guerra en Ucrania. Alfredo Paseyro, director ejecutivo de la Asociación de Semilleros Argentinos, moderó el panel, que contó con palabras de Tom Vilsack, secretario del Departamento Agricultura de Estados Unidos; Marcos Montes Cordeiro, ministro de Agricultura de Brasil, y Julián Domínguez, ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Argentina.

“El alimento es lo más sensible que tiene la humanidad, y casi 1.000 millones de seres humanos se van a dormir sin comer. Es nuestra responsabilidad, producimos alimentos y el mundo nos interpela”, dijo Alfredo Paseyro al iniciar el panel. Y resaltó que “el maíz nos dio una amistad estratégica con Estados Unidos y Brasil, con los que ya hace casi diez años conformamos Maizall, para asegurar la provisión de alimentos al mundo cuando no imaginábamos ni una pandemia ni una guerra”.

Presente de manera virtual, el ministro de Agricultura de Brasil, Marcos Montes Cordeiro, se refirió a la seguridad alimentaria global y a la preocupación sobre cómo la guerra en Ucrania afectó la oferta mundial de granos, además de desestructurar profundamente las cadenas globales de suministro de commoditties, y que insumos esenciales como los fertilizantes estén expuestos a la escasez y al aumento de precios.

“Como mayor productor y exportador de alimentos del planeta, Brasil está más que preparado para hacer su aporte como proveedor confiable de alimentos”, dijo, y recordó que, durante la pandemia, el país fue capaz de aumentar la producción y exportación agrícola. Brasil es uno de los pocos países del mundo capaces de incorporar áreas productivas cuidando la sustentabilidad, y de consolidarse como pilar de las cadenas globales de alimentación, consideró.

Al respecto, Paseyro agregó que Montes Cordeiro y Domínguez acordaron una “agenda prioritaria” para lograr el autoabastecimiento regional de fertilizantes. Además, recordó que, en los años ’70, Brasil era importador de alimentos y requería subsidios, y que en esa transformación que le permite producir hoy alimentos para más de 1.200 millones de personas tuvo un gran papel Alysson Paolinelli, indicado como candidato al Premio Nobel de la Paz, y “amigo de Maizall”.

Tom Vilsack, secretario de Agricultura de Estados Unidos, de visita en Tokyo, estuvo presente a través de un mensaje que fue leído por la consejera agrícola de la Embajada estadounidense en la Argentina, Rachel Bickford. El discurso subrayó cómo la invasión rusa a Ucrania afectó no solo al pueblo ucraniano sino también la seguridad alimentaria de los países del Medio Oriente y del Norte de África. “Rusia está usando los alimentos como arma y afectando al resto del mundo”, dijo, pero la comunidad agrícola es resiliente y resolverá la inseguridad alimentaria “a través de acciones conjuntas”. Como ejemplo, citó la declaración conjunta de la Argentina, Brasil, Canadá, Estados Unidos y México en la reciente Cumbre de las Américas sobre la necesidad de superar la inseguridad alimentaria garantizando la provisión de insumos y fertilizantes.

Vilsack no se privó de condenar, como lo hizo también la reciente Conferencia de Ministros de la OMC, las restricciones a las exportaciones, que “hacen que la situación empeore”. Como fuerzas positivas destacó las herramientas biotecnológicas para combatir plagas y enfermedades y proveer alimentos nutritivos, y reiteró el pedido de que los gobiernos apliquen “medidas basadas en la ciencia”, elogiando las acciones de la Argentina, en línea con Estados Unidos, “para promover la adopción de productos biotecnológicos”.

El funcionario norteamericano recordó que la Argentina, Brasil y Estados Unidos son los grandes exportadores mundiales de maíz, con Ucrania en cuarto lugar; pero agregó que, en la campaña 2022/23, por la guerra, la producción ucraniana se reducirá de 15 a 9 millones de toneladas, y los suministros de la Argentina y Brasil serán importantes para reducir esa brecha.

Paseyro recordó que, según las Naciones Unidas, la población mundial será en 2050 de 9.800 millones de personas, con gran parte del aumento en el sur de Asia y en África, y que la producción mundial deberá aumentar en medio de un clima más desafiante, sobre la base de innovaciones basadas en la ciencia, como los eventos biotecnológicos y la edición génica.

El panel lo cerró el ministro argentino Julián Domínguez, que se refirió al maíz como “la estrella de este tiempo”. El ministro de Agricultura argentino adelantó estimaciones de su cartera según las cuales, a pesar de las consecuencias de la sequía, la actual campaña maicera tendrá “mejores resultados que lo previsto”.

Destacó también la centralidad del productor: “Si hay un clima de esperanza y vitalidad e incorporación de tecnología, le va bien al resto de la cadena”, dijo, y subrayó la “institucionalidad agrícola” argentina, por la amplia presencia en el territorio de entidades del agro, como las rurales, el INTA, el SENASA, las facultades de Agronomía y Veterinaria, las escuelas técnicas y los colegios agrícolas de todo el país, entre otras.

La centralidad del productor y la institucionalidad agrícola, dijo, hacen que la Argentina esté preparada para “un tiempo bisagra”, que, además, el agro comprende más que otros sectores de la economía debido a su “alta sensibilidad para percibir los cambios a nivel global”. Un escenario, remarcó, en el que la Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay tienen un “destino compartido” y en el que los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) “vuelven a ser determinantes en el escenario global”.

Domínguez indicó también que, a pesar del actual escenario de inseguridad alimentaria a causa de la guerra, las exigencias de trazabilidad y ambientales vinieron para quedarse. Precisó que en la Argentina ya hay más de 2.000 empresas que están certificando producción en diferentes cadenas, y que en agosto, en un encuentro, su cartera buscará alcanzar un protocolo común de buenas prácticas y de certificación para todo el país. Una “pedagogía de la certificación nos daría valor económico diferencial”, afirmó.

La guerra en Ucrania, dijo Domínguez, produjo un “extraordinario desbarajuste”, pero la Argentina hará un extraordinario aporte de producción. La contracara son los problemas de provisión de combustibles, reconoció, pero afirmó que “ni la siembra ni la cosecha del segundo semestre están comprometidas; el combustible está garantizado para siembra y cosecha”, aseguró. Además, precisó que, en lo que va del año, la Argentina importó 900.000 toneladas de fertilizantes, no tanto menos que las 950.000 toneladas de igual período de 2021. “Tenemos problemas, pero sería una chambonada que falten fertilizantes para esta campaña; nos zambullimos en los problemas para poder resolverlos”, aseguró, y visualizó un “horizonte más tranquilo al respecto”.

Para él, el nuevo escenario promete un horizonte de inversiones para asegurar “reservas de proteínas” que tendrán “un valor como nunca antes” tuvieron, ya que la actual “es la guerra de las proteínas”.

El ministro concluyó reiterando la “oportunidad histórica” que el nuevo escenario alimentario mundial brinda a la Argentina, para lo cual será necesario discutir los temas del sector separando “la discusión político-partidaria de los intereses reales de la Nación”. En definitiva, dijo, “el productor reclama previsibilidad: lo que quiere es trabajar tranquilo, hasta donde le da la nafta; no se puede estar discutiendo todos los días el escenario de inversión y producción”.

“Sueño con ser el ministro que cierre la grieta que se abrió en el sector. La Argentina necesita a los productores; somos complementarios, parte de un destino común”, remarcó Domínguez. Reiteró las “altas expectativas” sobre la actual campaña, su fe en que lleguen “las lluvias que el sector necesita”, y le agradeció a la cadena maicera “ser la niña bonita del sector agrícola en este momento”.

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La vida del creador de Android, a quién Google cerró la puerta: escándalos, red de prostitución y fraude

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El creador de Android, con un curioso comienzo y una vida llena de sucesos complejos que avanzaban a medida que crecía su fama, pasó de estar en la cima de la tecnología a acusaciones de ser la cabeza de una red de prostitución. Andy Rubin es una de las mentes brillantes a quien Google le dio la espalda.

Si bien su historia se rige por una vida común a muchas figuras de la industria tecnológica, con una infancia sin lujos, un talento innato por las máquinas y sobre todo, por estar en el lugar y el momento oportuno. El final del camino, fue completamente diferente al resto de los ejecutivos “4.0”.

Rubin nació en Chappaqua, un pequeño pueblo al norte de Nueva York. Ya desde chico, la tecnología era uno de sus intereses, pero su pasión por los “fierros”, sería lo que lo llevaría a estudiar ingeniería en informática. Se graduó en 1986, en Utica College.

Se recibió de especialista en robótica y su primer empleo fue en la óptica alemana Carl Zeiss, en la sede de Nueva York. Su pasión por los robots era enorme, al punto que muchos amigos lo llamaban “Android”, apodo que se relacionaba con su nombre real (incluso Android.com fue su página personal durante muchos años).

En un viaje a las Islas Caimán en 1989, una situación increíble cambió su vida. Andy Rubin, de paseo por las playas se encontró a un hombre que dormía en una silla, porque había discutido con su pareja y esta lo habría echado de su habitación.

Este hombre era Bill Caswell, ingeniero de Apple. Rubin se apiadó de él, lo invitó a quedarse con él, por lo que enseguida se hicieron amigos. Sin saberlo, Rubin había forjado una amistad clave en su carrera: Caswell lo recomendó a sus empleadores, por lo que “Android” ingresó a la empresa de Steve Jobs, comenzando así su carrera en Silicon Valley.

Ingresó como Ingeniero de fabricación, luego al año pasó al área de I+D y en 1990 formó parte de un spin off llamado General Magic donde, junto a su equipo creó Magic Cap.

Era un sistema operativo para celulares, que por estar en exceso adelantado a la época, fue desestimado por Apple. Incluso crearon algunos de los primeros dispositivos portátiles conectados a Internet.

Android y sus inicios

A pesar de que su primer proyecto fuera descartado, se hizo muy famoso. Incluso la revista Forbes llamó a General Magic “La compañía muerta, más importante” de la zona. De ese equipo de trabajo, nacieron los siguientes empleadores de Rubin, Steve Perlman y Phil Goldman, quienes fundaron WebTV, empresa que después adquirió Microsoft.

Para inicios del 2000, Rubin tenía clara su meta: los sistemas operativos móviles. En 2003, fundó Android, marcando su propio camino. El startup rápidamente llamó la atención de los inversores del Silicon Valley: Redpoint Venture apostó algunos millones por la firma, que empezó a escalar.  

En su primer año, quisieron ingresar al negocio de las cámaras para teléfonos, que en ese momento era un mercado incipiente, por lo que al poco tiempo decidieron que no tenía suficiente escala, por lo que fueron a por lo grande.

La empresa se destacó por la tecnología, pero estaban muy lejos de “Break even”: Porque a pesar de la innovación, siempre se podía caer en bancarrota.

Pero el golpe de suerte llegó con los inicios de Blackberry y Nokia, quienes dominaban el pequeño mercado de los teléfonos inteligentes, además de Apple, quien estaba incursionando apenas en este sector. Android empezó a tener relevancia, pero necesitaba un comprador.

La relación con Google

En el 2005, con Google en escena, las cosas dieron un giro cuando se concretó una oferta de compra. La misma era superior a los U$S 50 millones y la promesa de incorporar a Rubin al directorio de la firma. En ese momento, todas las preocupaciones del genio parecían estar resueltas.

Años más tarde, con el iPhone en el mercado, salió a la calle el primer celular con el sistema operativo Android, asociado a la pujante firma asiática HTC. Rubin pasó a ocupar el puesto de vicepresidente de Google, dando un gran salto en su carrera.

Aun así, el mismísimo Steve Jobs lo acusó de ser un fanfarrón, de haber copiado gran parte de las características de iOS, el sistema operativo móvil de Apple.

En la vida de Rubin, todo parecía ir viento en popa. El poderoso ejecutivo, conoció a Rie Hirabaru, quien era la gerente de Marketing de la empresa, con quien se casó y tuvo un hijo.

Pero en 2013 las cosas tomaron otro color. De un día para otro, Sundar Pichai fue nombrado CEO de la compañía, puesto al que aspiraba Rubin. Y en principio, Andy Rubin pasó de ser vicepresidente a ser desplazado a la división de robótica, para en unos meses ser invitado a retirarse de la firma.

Si bien, fue una sorpresa para la industria tecnológica, todo parecía que era en buenos términos, ya que se dijo que Rubin se marchaba para abrir su propia incubadora de startups. Si bien, tanto Google y Tencent aportaron un gran capital en esta nueva incubadora llamada Digital Playground, con unos U$S 300 millones de inversión, muchas dudas estaban plasmadas.

Por otro lado, Rubin también recibió alrededor de U$S 90 millones, en concepto de “paracaídas”, por lo que la situación en esos términos no parecía ser mala. Incluso Larry Page, el cofundador de la compañía, había declarado en una especie de despedida que: “quiero desearle a Andy todo lo mejor en lo que siga. Con Android creó algo verdaderamente notable, con millones de usuarios felices”.

Ya en 2017, Rubin lanzó otro ambicioso proyecto llamado Essential. Este apostaba por una marca propia en el mercado de Smartphones, donde quiso hacer foco en un segmento de lujo con dispositivos de alta gama e importantes prestaciones.

Los Essential Phone, fueron los responsables de popularizar los diseños de celulares de “pura pantalla” (sin marcos superiores e inferiores), la firma no logró despegar. Aunque este diseño lo adoptaron varias marcas, Apple entre ellas. Sin embargo, lo que pasaría después fue lo que puso en pausa todos sus proyectos.

Los escándalos

En 2018 el New York Times, publicaría un artículo revelando los motivos reales por lo que Google había invitado a Rubin a alejarse. Una empleada lo había acusado de tener una conducta sexual inapropiada durante un viaje de trabajo en 2013.

La firma, quien al parecer habría investigado la causa, decidió cerrar la relación con él. El New York Times, acusó en este artículo a Google de que pagó a Rubin por su salida (cuando no debería haberle dado un solo dólar) además de mantener en secreto todo lo ocurrido.

Pero no terminó allí, sino que su exmujer Hirabaru, había hecho serias denuncias y declaraciones. En 2018 lo acusó de mentir sobre el dinero que recibió de Google tras su salida y de despojarla de sus derechos con respecto a la fortuna que le correspondía por la separación.

Pero lo más serio, fueron las declaraciones de Hirabaru sobre que Rubin era el líder de un círculo sexual, en el que se habría gastado cientos de miles de dólares para controlar, poseer y prestar mujeres a otros hombres.

En una demanda, reveló además que Rubin, desviaba los cheques que recibía de Google a una cuenta bancaria secreta con el fin de cubrir los gastos de ese círculo de al menos cinco mujeres, a las que consideraba “su propiedad”.

Como prueba, su ex mujer presentó una serie de emails que Rubin intercambiaba con una mujer llamada “M”, quien sería la coordinadora del resto del grupo. En total se lo acusó de ocho cargos, entre los que se incluye fraude, ruptura de deberes fiduciarios, ruptura de contrato y negligencia profesional.

A partir de ese momento, la carrera del genio detrás de Android fue en picada. Essential desapareció del mercado, mientras que si bien Playground sigue activo, Rubin ya no está en sus filas. Incluso Silicon Valley, al parecer le habría cerrado sus puertas para siempre.

El camino de las demandas, las acusaciones y los problemas económicos, tornaron un futuro oscuro y alejado de todo lo que en principio parecía ser la cima de la montaña, para este genio de la telefonía móvil.

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