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Monseñor Ojea: “No hay reconciliación sin justicia”

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El obispo de San Isidro, monseñor Oscar Ojea, aclaró hoy que la Iglesia no ha hecho “ninguna convocatoria” para reconciliar a familiares de desaparecidos con militares, sino que “inició un camino de reflexión interno en el marco de la cultura del encuentro a la que nos llama el papa Francisco”.

El prelado precisó que en el marco de la 113 Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Argentina, los obispos escucharon este miércoles el “testimonio de víctimas de la violencia de los años 70”.

“Hubo un enorme malentendido sobre el objetivo de este camino de reflexión, que no tiene otra intención que hacer un examen de conciencia, sanar y cerrar nuestras heridas sobre aquellos años”, sostuvo en declaraciones a AICA.

Monseñor Ojea dijo que fue “muy positivo” escuchar los testimonios de Graciela Fernández Meijide, madre de un desaparecido; de Cristina Cacabelos, hermana de dos desaparecidos y de un tercero muerto en un enfrentamiento, y del general de Brigada (R) Daniel D’Amico, hijo de un coronel asesinado por Montoneros.

Tras evaluar del mismo modo el espacio intergeneracional posterior que, aseguró, “permitió dialogar sobre nuestro lugar en aquel tiempo”, anticipó que el camino de reflexión continuará por regiones pastorales.

El obispo lamentó el revuelo que se generó en torno a esta iniciativa eclesiástica y, si bien reconoció que hay “distintos modos de reconciliación”, sostuvo que desde la doctrina cristiana implica “unir lo que está separado, pero no sin justicia”. “No hay reconciliación sin justicia”, aseveró.

Monseñor Ojea aseguró también que al Episcopado lo “sorprendió” el fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación que aceptó la aplicación del cómputo de la pena conocido como “dos por uno” en un caso de condena por delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura.

“Relacionaron una cosa con otra, sin ningún sentido”, dijo en alusión a quienes vincularon la decisión de la Iglesia de abrir un espacio de diálogo para la reconciliación de los argentinos con la sentencia del máximo tribunal.+

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La admisión del cómputo de la pena por la ley del 2 x 1: un fallo irritante

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En una sociedad enervada por la situación económica ambivalente, sumada a las gravísimas situaciones de violencia social (robos, ultrajes, delitos de género, etc.) que los medios informan a diario, la Corte Federal Argentina, emite un fallo con carácter definitivo, en donde admite el derecho de un ex militar condenado por delitos de Lesa Humanidad, a computar la pena asignada conforme a los parámetro fijados por el art. 7° de la ley 24.390, que en su época reformó el art. 24 del Código Penal y reguló de modo más favorable al imputado el cómputo de la prisión preventiva, conocida como la ley del 2×1.

Esta ley fue derogada por la ley 25.430 del 1/06/2001, vale aclarar, que no se encontraba vigente al momento que ocurrieron los delitos cometidos por los militares ni al momento de dictar en sentencia en el caso.

La famosa ley del 2×1 solamente estuvo vigente cuatro años, para su aplicación al caso en concreto, se recurrió al principio de ultractividad de la ley penal más benigna para computar el plazo de la prisión preventiva, tiempo que se descuenta de la pena temporal que es asignada en definitiva.

 

Este principio – ley penal mas benigna- es aplicable a todos los delitos, se encuentra legislado en el Código Penal (art. 2°), como así también en la Convención Americana de Derechos Humanos y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, ambos documentos detentan jerarquía Constitucional pues integran la letra de nuestra Carta Fundamental. 

 

La garantía de igualdad ante la ley, tutela a todos los ciudadanos, sin ningún tipo de distinción, lo que obliga a los jueces a reconocer el derecho de toda persona a ser tratado de igual manera y dar la máxima protección de sus derechos en una contienda jurídica, cualquiera sea su naturaleza.

 

Estos Principios-Garantías, también son Derechos Humanos elementales que no pueden ser ignorados ni interpretados restrictivamente, siendo necesarios tenerlos presentes, al afirmar o negar la vigencia de los Derechos Fundamentales en las decisiones judiciales que dictan los Tribunales. 

 

El Principio de Buena Fe, signado en la Convención de Viena de 1969, obliga a los operadores del servicio de justicia, a una interpretación pro homine del derecho, y una aplicación preferencial de normas internacional por sobre las locales en caso de conflictos.

 

Es doctrina añeja de la CS, que la primera fuente de interpretación de la leyes su letra, sobre todo cuando concuerda con la acepción corriente en el entendimiento común, cuando la ley no exige esfuerzo de comprensión, ésta debe ser aplicada directamente, con prescindencia de consideraciones ajenas al caso que aquella contempla.

 

De este cuadro de mandatos Constitucionales, los jueces no pueden escapar ni obviar, y es exactamente lo que han hecho los Ministros de la Corte Federal al votar de la manera que lo han hecho en el caso concreto.

 

Básicamente estamos ante un fallo técnico, con amplia base constitucional de principios inescindibles, teniendo como contra peso, la posibilidad de que todas las personas condenadas por el mismo tipo de delitos, cometidos durante la última dictadura reclamen un nuevo computo de pena pasado en esta  interpretación constitucional sobre la ultraactividad de la ley penal más benigna y el Principio de Igualdad ante la ley.

 

Esta es la situación que irrita a las Ongs de derechos humanos, en donde advierten la posibilidad de los represores condenados puedan acortar sus condenas con la interpretación amplia de la ley dada por la Corte Suprema.

Algunos autores Constitucionalistas, consideran que los delitos de lesa humanidad, al ser considerados imprescriptibles, deberían estar fuera del principio de la aplicación de la ley más benigna, opinión que chocaría con la letra de la norma penal en concreto (art. 3° del C.P.) y los tratados internacionales en materia de derechos humanos mencionados.

 

La polémica está abierta, y éste solamente ha sido un capítulo más que trae al presente un pasado que, sin olvidar, el algún momento, debemos dejar atrás, para construir entre todos, una Nación signada por la paz y la inclusión social.

 

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Ahondar la grieta

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Las lágrimas del diputado Jorge Ratier sorprendieron a todos en la primera sesión de la Cámara de Diputados de Misiones. Se debatía, aunque con un llamativo consenso, el repudio al fallo de la Corte que benefició con el 2×1 a un represor condenado por delitos de Lesa Humanidad. Ratier recordaba a su tío, Hugo Norberto Ratier Noguera, un militante del ERP que se exilió en Chile, donde finalmente fue asesinado a quemarropa en 1983 por la dictadura de Augusto Pinochet.

Ratier Noguera llegó a Chile en 1970. Hijo de una familia peronista de Misiones y sobrino del contralmirante Enrique Noguera Isler, edecán del ex presidente Juan Domingo Perón, Ratier era de izquierda y cruzando la cordillera se unió al MIR. Fue un destacado dirigente de su comité central y luchó por la libertad de Chile.

“Estas cosas duelen, siento el dolor en los ojos de mi viejo cuando recordaba a su hermano. Entonces, repudio esto. Nos vuelve atrás, a discutir algo que habíamos pasado”, dijo Ratier, emocionado antes de sumarse al unánime repudio. Sin embargo, el diputado del PRO exculpó al gobierno nacional del contenido del fallo firmado por los dos ministros nombrados por el presidente Mauricio Macri y Elena Highton de Nolasco, quien permanece en la Corte pese a tener más de 75 años.

Esa mirada fue puesta en duda por algunos de sus colegas. “El momento político permitió este fallo. Esto se soluciona con más política, saliendo de la grieta en la que nos han puesto y de la antipolítica que imponen los medios nacionales”, sentenció el diputado de Vanguardia Radical, Hugo Escalada, uno de los integrantes del interbloque Avancemos.

El fallo de la Corte se conoció apenas horas después de que la cúpula de la Iglesia argentina llamara a una nueva “reconciliación” entre víctimas y represores, que fue rechazada por todos los organismos de derechos humanos. El punto en común es el tiempo político. La decisión cortesana y la convocatoria eclesiástica hubiesen sido inconcebibles hace un par de años. Ahora tienen sabor a revancha y calzan a la perfección en la estrategia que mejor le sienta al Gobierno: profundizar la grieta, ensancharla. Desafiar al otro para fortalecer la propia identidad. Una estrategia que necesita imperiosamente que el otro acepte el rol que le toca. La ex presidenta Cristina Fernández parece no querer sumarse y dio señales de que no será candidata, aunque trabaja en la unidad del peronismo bonaerense, clave para poder recuperar terreno.  

Polarizar la elección con el pasado permite disimular las falencias propias que, en comparación, empequeñecen aquello que se cuestiona. La economía no levanta cabeza en año y medio de gestión, la inflación sigue por encima del poder adquisitivo, el déficit fiscal se agranda a pasos agigantados y será el tercero más alto de la historia, “apenas” por detrás del Rodrigazo y del “pico” de Raúl Alfonsín. Los brotes verdes no alcanzan para compensar el empleo perdido ni las caídas de las ventas en niveles preocupantes. Las cantidades vendidas por los comercios minoristas cayeron 3,8% en abril frente a igual mes del 2016. Con ese resultado, las ventas acumulan una baja promedio anual de 3,7% en los primeros cuatro meses del año. Las asimetrías generadas por el dólar planchado y los tarifazos impactaron peor en las provincias fronterizas: en Misiones las cantidades vendidas cayeron 8,3 por ciento anual, dinero que se fuga diariamente a Paraguay.

La crisis se siente en las ollas. Durante 2016 los argentinos consumieron cuatro litros de leche menos que en 2015, el nivel más bajo desde la crisis de 2001. La ingesta por persona se redujo así a 40,1 litros anuales, menos de media taza por día.

Por eso, al Gobierno le conviene repetir el escenario de confrontación.  Ellos o nosotros. Suponiendo, ingenuamente –suena inconcebible que no supiera el contenido de semejante fallo- que no comparta la decisión de la Corte, le viene bien, porque exacerba las diferencias entre un modelo u otro. La apuesta, claro, es a retener a aquellos que optaron por terminar con aquel.

De cualquiera manera, ante la desazón que se extendió por todo el país, las principales figuras del Gobierno salieron a despegarse de la decisión de la Corte. El jefe de Gabinete, Marcos Peña, aseguró que “el 2×1 es símbolo de impunidad” y más aún que se aplique a los crímenes de Lesa Humanidad. Pero, por las dudas, aludió a la “independencia de poderes” para rechazar que se relacione al fallo con una postura oficial del Gobierno.

El fallo cortesano se ajusta a derecho, dicen los defensores de la justicia “ciega”. Pero la ley que otorga el 2×1 fue derogada por el evidente fracaso en apurar los procesos penales y descomprimir la congestión en las cárceles. El sistema está lleno de presos con prisión preventiva y procesos demorados por los que nadie se interesa demasiado.

La Corte, en cambio, elige, al azar, de una pila de causas dormidas, preocuparse por un represor y beneficiarlo con un derecho que, paradoja, fue pisoteado durante los años de la dictadura cívico militar. Es, quizás el golpe más duro a la memoria después de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida.

Se viene una nueva discusión en la justicia: diferenciar lo legal de lo legítimo, el derecho de la justicia”, precisó un magistrado misionero. El juez puso énfasis en la distancia que hay entre lo que piensa la justicia, la legalidad y la legitimidad. “Cuando la sociedad se va expresando, crea normas de conducta y lo legítimo, pasa a superar la normativa sustantiva”, analizó. Es decir, la sociedad –o gran parte de ella-, para cerrar una herida abierta, entendió que los genocidas deben estar tras las rejas.

Técnicamente correcto, el fallo abre una enorme grieta en la justicia y ahonda la que sigue abierta en la sociedad.

El prestigioso abogado penalista Miguel Iglesias abunda en argumentos. “En una sociedad enervada por la situación económica, sumada a las gravísimas situaciones de violencia social (robos, ultrajes, delitos de género, etc.), la Corte Federal Argentina, emite un fallo con carácter definitivo, en donde admite el derecho de un ex militar condenado por delitos de Lesa Humanidad, a computar la pena asignada conforme a los parámetro fijados por el art. 7° de la ley 24.390, que en su época reformó el art. 24 del Código Penal y reguló de modo más favorable al imputado el cómputo de la prisión preventiva, conocida como la ley del 2×1. Esta ley fue derogada en 2001 y no se encontraba vigente al momento que ocurrieron los delitos cometidos por los militares ni al momento de dictar en sentencia en el caso”, explica.

“La famosa ley del 2×1 solamente estuvo vigente cuatro años. Para su aplicación al caso en concreto, se recurrió al principio de ultractividad de la ley penal más benigna para computar el plazo de la prisión preventiva, tiempo que se descuenta de la pena temporal que es asignada en definitiva. Este principio – ley penal más benigna- es aplicable a todos los delitos, se encuentra legislado en el Código Penal, como así también en la Convención Americana de Derechos Humanos y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, ambos documentos detentan jerarquía Constitucional pues integran la letra de nuestra Carta Fundamental.  La garantía de igualdad ante la ley, tutela a todos los ciudadanos, sin ningún tipo de distinción, lo que obliga a los jueces a reconocer el derecho de toda persona a ser tratado de igual manera y dar la máxima protección de sus derechos en una contienda jurídica, cualquiera sea su naturaleza”, emumera Iglesias.

“Básicamente estamos ante un fallo técnico, con amplia base constitucional de principios inescindibles, teniendo como contrapeso, la posibilidad de que todas las personas condenadas por el mismo tipo de delitos, cometidos durante la última dictadura reclamen un nuevo computo de pena basados en el mismo principio y y la Igualdad ante la ley. Esta es la situación que irrita a las Ongs de derechos humanos, ya que advierten la posibilidad de los represores condenados puedan acortar sus condenas con la interpretación amplia de la ley dada por la Corte Suprema. Algunos autores Constitucionalistas, consideran que los delitos de lesa humanidad, al ser considerados imprescriptibles, deberían estar fuera del principio de la aplicación de la ley más benigna, opinión que chocaría con la letra de la norma penal en concreto (art. 3° del C.P.) y los tratados internacionales en materia de derechos humanos mencionados”, advierte Iglesias.

En la misma línea, el fiscal Marcelo Ozuna asegura que el fallo de la Corte “se ajusta estrictamente a la ley”.

“El problema es que la corte lo aplica en estos casos tan sensibles como los de Lesa Humanidad.  Pero no se inventa nada. El Derecho dice que al imputado se debe de aplicar la ley más benigna al momento de su proceso. En este caso… y para quienes están detenidos desde esa época, está es la ley más benigna. Pero la ley no hace distinciones entre casos de Lesa, violaciones u homicidios. La ley es la ley aunque puede ser injusta en la aplicación al caso concreto. Si los jueces no aplicaran esta ley estarían haciendo lo mismo que le criticamos a los militares: pasar por alto las normas vigentes. Estamos hablando en el fondo de garantías constitucionales”, señaló el funcionario judicial.

El argumento choca con el reclamo de sociedad de penas más duras para enfrentar los casos de inseguridad. Es decir, podrá haber presos por robo, con más años de prisión efectiva que un torturador, asesino o apropiador de bebés, que saldrá a la calle con tranquilidad. La Corte, que es conservadora en materia penal, hoy se reveló hipergarantista en un caso de lesa humanidad, definió el jurista Roberto Carlés, ex candidato a integrar esta Corte. Doble moral insoportable.

“Con este fallo del máximo tribunal estamos a un paso de cometer un nuevo error, estamos a un paso de condenar a las nuevas generaciones a perder su memoria”, define el politólogo Leonardo Amarilla.

El abogado penalista y profesor de Derecho, Gonzalo De Llano Macri es lapidario. “No podemos pensar que es una apreciación “técnica”, no después del genocidio sufrido en este país, no después de los esfuerzos ímprobos de los grupos de poder para escapar a la Justicia de un Estado de Derecho. El Derecho no es inocente, es político, porque es una manifestación del poder”.

El caso Muiña será el testigo. Pero muy pronto quizás se vea salir en libertad a Jorge “Tigre” Acosta, Alfredo Astiz, Jorge Rádice, Ricardo Cavallo, Adolfo Donda, represores emblemáticos de la ESMA condenados a prisión perpetua en 2011 por secuestros, torturas, violaciones, homicidios y las aberraciones sistemáticas cometidas en ese centro clandestino de detención, uno de los más grandes que funcionó en la última dictadura.

El obstetra de la ESMA Jorge Luis Magnacco, condenado por el robo de bebes; Alejandro Lazo, condenado por torturas, y el ex prefecto Juan Antonio Azic, apropiador de la actual diputada Victoria Donda, se sumaron al represor Víctor Gallo, el primero en solicitar el beneficio. El coronel retirado Héctor Salvador Giribone lo intentó pero recibió el rechazo del TOF 5.

Los matones en tiempos en los que las urnas estaban bien guardadas, serán actores centrales del tiempo electoral. Sirven a unos y causan zozobra en los otros, ahora a la defensiva por el cambio de los tiempos.

Sin conocer la decisión de la Corte, que todavía no había trascendido, el gobernador Hugo Passalacqua utilizó una metáfora castrense para definir el posicionamiento político de la Renovación en Misiones en relación con el Gobierno nacional. “Somos consecuentes con la Nación. Pero no tenemos “obediencia debida”, somos respetuosos del concepto nacional que la gente voto a nivel país, pero no tenemos alineación directa. Colaboramos en lo que podemos pero no somos seguidistas. Somos opositores a la Nación pero con criterio de construcción colectiva. Simplemente somos nosotros, los misioneros y nuestras circunstancias. No somos prepotentes, pero tampoco somos parte de ningún esquema del país central. Vamos a seguir dando gobernabilidad a nuestro presidente de la Nación pero sin arriar jamás las banderas y convicciones que nos identifican”, aseguró el mandatario en su mensaje de Estado durante la apertura de las sesiones de la Legislatura provincial.

Allí, Passalacqua marcó las diferencias con la Nación, fundamentalmente en el rol del Estado. Destacó que sin endeudarse, Misiones sigue creciendo y que es una de las provincias donde menos aumentó el empleo público. El reparto de los recursos fue otro de los puntos centrales mencionados por el Gobernador. “El año 2016 y lo que va del 2017 están siendo críticos y debemos decirlo”, apuntó. En todo el año 2016 la Provincia recibió 162.200.000 pesos menos de lo estimado en el Presupuesto nacional. Para el primer cuatrimestre, estaban presupuestados 6.615.667 millones, pero lo acreditado en las arcas provinciales resultó significativamente inferior, ya que se percibieron 186.414 millones menos. El Fondo de la Soja no corrió mejor suerte. La variación interanual entre abril del 2016 y este último mes fue de 39 por ciento menos. Estos recursos deben destinarse a obras de infraestructura, que, ante su ausencia, deben ser cubiertos indefectiblemente por la Provincia.

Lo mismo sucede con los adicionales docentes. Hubo un recorte del 25 por ciento que tiene que ser cubierto por la Provincia en detrimento de otras inversiones. Mal se puede pretender mejorar la calidad educativa si cada vez son más escasos los recursos federales, lo que, en definitiva, no hace más que prolongar las desigualdades. Sin embargo, Misiones avanza con la titularización de cinco mil docentes, un logro gremial conseguido en la Mesa de Diálogo, donde están representados los sectores legalmente reconocidos. Los que no, insisten en la denuncia como mecanismo de visibilización, incluso poniendo en riesgo los recursos que llegan al bolsillo de los docentes.  

Vivir con lo nuestro, frase acuñada por el presidente de la Legislatura, Carlos Rovira y esencial del misionerismo, deja de ser una definición política para convertirse en una imperiosa necesidad.

No es casual, entonces, que hasta las fuerzas políticas de la oposición reconozcan que el debate electoral debe centrarse en Misiones. Salvo Cambiemos, que necesita imperiosamente aumentar sus escaños en el Congreso, el resto de las fuerzas se concentra en las bancas provinciales y eligió un discurso de neto corte “misionerista” para salir a captar votos.

La estrategia de Cambiemos es lógica. El Presidente necesita garantizarse gobernabilidad por el resto del mandato. Contar con más hombres –o en última instancia, no menos- en el Congreso, es vital para las aspiraciones de continuidad del cambio. Por eso no hubo demasiados roces en la definición de los candidatos: Humberto Schiavoni, un hombre cercano y de confianza de Macri, irá por el Senado y el radical Luis Pastori buscará repetir en la Cámara baja.

La vicepresidenta Gabriela Michetti, de paso por Iguazú, donde inauguró un centro comunitario, elogió al titular de la Entidad Binacional Yacyretá, que esta semana fue protagonista de un acuerdo histórico logrado con Paraguay para el arreglo de la deuda mutua y la decisión de iniciar la ampliación de la represa con la construcción del brazo Aña Cuá. Sin embargo, la buena noticia para la Argentina que significa poder contar con más energía, fue opacada por un anuncio de Enarsa, que en la redefinición del proyecto del Gasoducto del NEA, dejó definitivamente afuera a Misiones. Habrá que volver a pelear duramente para que el gas natural llegue a la provincia, alguna vez, en un futuro incierto.

El PRO, de todos modos, sabe que los resultados de la gestión no son su principal bandera. Por eso busca fortalecerse en el Congreso con sus dirigentes más reconocidos –Macri ya se sacó fotos con varios-. El radicalismo, como socio principal pretende colarse entre los primeros lugares de cada lista. Todo indica que quedará poco espacio para Alex Ziegler y sus seguidores, aunque todavía queda tiempo para negociar.

El frente Avancemos busca insertarse como el único espacio opositor en Misiones y en la Nación. Adolfo y Alejandro Velázquez, los radicales de Vanguardia, María Losada y Hugo Escalada y los legisladores de Trabajo y Progreso, Claudio Wipplinger y Victor Kreimer decidieron apostar a una construcción de corto y mediano plazo, en la que las pertenencias nacionales quedaron en segundo plano.

La Renovación enfocada en la gestión, esperará casi hasta último momento para mostrar sus cartas con la premisa de mostrar su propia renovación, mezclada con la experiencia de los años. La premisa será, como dijo Passalacqua, garantizar la gobernabilidad pero, ya pensando en 2019, sin dejar de lado las demandas de los misioneros, que son, como se ven, reivindicaciones históricas, pero también futuras.

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2×1: “Muiña “y el país que retrocede

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¿Que es el 2×1? La ley 24.390 se promulgó en 1994 y se basaba en contabilizar cada día que el imputado pasó en prisión preventiva (detenido sin condena) como “dos de prisión o uno de reclusión”. Esta ley fue derogada en el año 2001, y tuvo básicamente dos objetivos:  el primero, “apurar” los procesos e intentar orientarlos hacia el plazo razonable al que obliga el art. 8.1 de la  Convención Americana de Derechos Humanos.  El segundo, una búsqueda de descompresión de la población carcelaria. Ninguna de las dos cosas sucedió, y hoy en día tenemos procesos lentos, muchos presos y poquísimos con sentencias firmes.

¿Que falló (nunca mejor dicho) la Corte? La mayoría de la Corte (Highton, Rosenkrantz y Rossatti) consideró que por aplicación del principio configurado como “ley penal más benigna”, Luis Muiña, represor  condenado en el 2003, puede ser beneficiado con el 2X1.  Entiende que este principio no excluye a los delitos de lesa humanidad. Considera que si bien estos delitos no pueden ser indultados, ni prescriptos no deberían ser discriminados de la ley penal más benigna.  En disidencia, Lorenzetti y Maqueda opinan, entre otros fundamentos,  que no debe aplicarse porque sólo es “ley penal más benigna” la que baja la escala penal. Fundamentalmente consideran que existe una clara diferenciación entre los delitos ordinarios y los de lesa humanidad.

Explicado lo jurídico, hay algo que se debe decir. Estamos frente a una decisión política que al ciudadano no le puede pasar desapercibida.  El Supremo Tribunal  elige a “Muiña”, de entre los millones de casos que tiene para resolver, para decir esto y de esta manera. La Corte utiliza el 280 (desestimación sin fundamentos) como caramelos pero en este caso no, y se expresó. No podemos pensar que es una apreciación “técnica”, no después del genocidio sufrido en este país, no después de los esfuerzos ímprobos de los grupos de poder para escapar a la Justicia de un Estado de Derecho. El Derecho no es inocente, es político, porque es una manifestación del poder. La hipocresía que pretenden los Supremos al querer vendernos un “garantismo inevitable” (mención especial merece el voto culposamente freudiano de Rosatti) no nos puede convencer. No después de todo lo vivido,  y sufrido. Es mentira que esta interpretación de la Corte abre la puerta para que el ladrón de gallinas del barrio se vea beneficiado, porque el colectivo carcelario que ingresa en la hipótesis Muiña son ALFREDO ASTIZ, JORGE “TIGRE” ACOSTA, RICARDO CAVALLO, etc. EL POBRE VA A SEGUIR ESTANDO PRESO en prisión preventiva, en una cárcel común y  siendo pisoteado, sin dignidad.

Ahora bien, la pregunta fundamental es qué va a pasar con esto. Los fallos de la CSJN no son obligatorios, y los jueces -sistema de control de constitucionalidad difuso- pueden apartarse. Es decir, cada juez en nuestro país puede fallar conforme su criterio alejándose de lo que digan Estrados Superiores.  Los magistrados federales ¿se van a apartar del fallo “Muiña”? Si es no así, se desnaturalizarán la condenas, la lucha y el sufrimiento que costó poder apresar, juzgar y condenar a los genocidas argentinos (además de la responsabilidad internacional).

Como dijimos en el comunicado de la Asociación Pensamiento Penal : algunos son mas iguales que otros. (http://www.pensamientopenal.org/algunos-son-mas-iguales-que-otros-la-csjn-y-el-2×1/ ) Nosotros sabemos mejor que nadie el valor de las herramientas constitucionales para ponerle límites al poder punitivo de un Estado que siempre se las agarra con los más débiles. Pero también conocemos el trasfondo macabro del Poder, y las implicancias que estos fallos traen. La Corte Suprema tiene una mora con muchísimas personas que se encuentran privadas de su libertad con recursos sin resolver ante sus instancias, y elige otorgar prisiones domiciliarias a represores e indultarlos con el 2×1.  Cuando les explique de nuevo a mis alumnos que el Derecho no es otra cosa que la herramienta del Poder,  y que el Poder en nuestro país nunca cambia de manos, voy a poder utilizar el vergonzoso ejemplo que me ha dado la Corte actual.

 

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2×1: Pasos en falso

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Cuando hablamos de “crímenes de lesa humanidad” estamos haciendo referencia a crímenes que ofenden, agravian o insultan a la humanidad. Estamos frente a actos que definen los destinos de un pueblo, estamos marcando los valores morales de una Nación.

La justicia debería ser la espada precisa de los sentimientos de cualquier pueblo, debería representar los intereses justos de una sociedad sensata. Sin embargo, los fallos judiciales son tan discutidos en todo el mundo que nos permitimos dudar de lo justo o lo verdadero. Este fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación lesiona la conciencia colectiva del Nunca Más, rompe la balanza de lo justo y sucumbe la salud social.

Los historiadores dicen que cuando pasan más de 30 años de un acontecimiento histórico relevante se pueden ver análisis más objetivos de la propia historia. Considero que la sociedad no pone en discusión lo que fue la última dictadura militar, no se pone en tela de juicio la complicidad del Estado con los asesinatos, desapariciones, torturas y apropiaciones ilegales de personas.

Por lo tanto, reflotar la teoría de los dos demonios, llamar al diálogo religioso entre familiares de las víctimas y los genocidas, un indulto encubierto por este nuevo fallo dibuja una realidad que provoca un sentimiento de desazón (como cuando percibís que tus instituciones no piensan igual a ti).

El compromiso generacional de los que nacimos en democracia pasa por marcar los límites a quienes deben ejercer “la justicia”, marcar los disgustos o los aciertos de los tres poderes del Estado. Debemos protestar ante el Congreso cuando queremos nuevos derechos, debemos reclamar ante la Casa Rosada cuando demandamos mejoras salariales, pero también debemos demandar a los jueces (que no son en ningún caso elegido por el sufragio popular) cuando consideramos que se equivocaron con un fallo.

Todo el pueblo debe expresarse libremente, aunque deseo poner el foco en los hijos de los hijos, en los jóvenes que no vivieron esos años pero sí reconocen los errores del presente. Y esto sucede porque hay conciencia manifiesta, porque se demanda un futuro sin instituciones manchadas por la sangre del poder.

Hoy los genocidas están a un paso de recuperar su libertad pero lo que no nos damos cuenta es que con este fallo del máximo tribunal estamos a un paso de cometer un nuevo error, estamos a un paso de condenar a las nuevas generaciones a perder su memoria. No podemos vaciar la memoria, el juicio y castigo; porque el único soberano siempre será el pueblo argentino.

 

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