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El dólar oficial sube a $1.480 y el CCL marca su mayor baja en dos semanas tras el anuncio del Presupuesto 2026

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Los mercados reaccionan al mensaje de Milei y a la estrategia cambiaria del Banco Central en la recta final antes de las legislativas

El dólar volvió a ser protagonista en el inicio de la semana financiera. Este martes 16 de septiembre, el tipo de cambio oficial minorista en el Banco Nación subió a $1.480, mientras que el mayorista avanzó $2 hasta $1.469, quedando apenas a 0,3% del techo de la banda de intervención ($1.473,90). Sin embargo, el dato central de la jornada fue la fuerte baja de los dólares financieros: el MEP retrocedió a $1.474,07 y el Contado con Liquidación (CCL) cayó a $1.483,35, su mayor descenso diario en dos semanas.

El movimiento se produjo tras la cadena nacional en la que el presidente Javier Milei presentó el Presupuesto 2026, en el que ratificó que la política de equilibrio fiscal y superávit primario seguirá siendo la prioridad de su gestión.

El mensaje de Milei, grabado en la tarde del lunes, adoptó un tono más moderado tras la derrota electoral en la provincia de Buenos Aires. El Presidente buscó enviar señales de responsabilidad fiscal a los mercados y a los votantes, asegurando que el programa económico permitirá crecer a un ritmo del 5% anual a partir de 2026.

Sin embargo, en el plano financiero persisten dudas sobre la capacidad del Banco Central (BCRA) para sostener la banda cambiaria hasta las elecciones legislativas. El organismo perdió ayer u$s 461 millones de reservas, que quedaron en u$s 39.048 millones, principalmente por pagos a organismos bilaterales. Además, esta semana el Tesoro deberá enfrentar nuevos compromisos externos, lo que podría tensionar aún más el frente cambiario.

En el mercado de futuros, los contratos para septiembre retrocedieron y quedaron en torno a los $1.467,50, por debajo del techo de la banda. No obstante, las expectativas siguen apuntando a que en octubre el tipo de cambio supere los $1.494,55 y se acerque a los $1.524,50.

Repercusiones y análisis de mercado

El analista cambiario Gustavo Quintana destacó que, aunque el dólar mayorista mantiene una trayectoria alcista, la suba de los primeros días de esta semana fue mucho más moderada que la de la anterior. “La rueda mostró una demanda activa en un entorno de menor nivel de actividad, lo que volvió a aproximar los precios al límite superior de la banda y generó expectativa sobre la respuesta oficial cuando ese nivel sea alcanzado”, señaló.

Desde Adcap Grupo Financiero, Federico Filippini advirtió que el presupuesto mantiene un sesgo “optimista”: “El Gobierno sostiene que este ajuste fiscal sentará las bases para un crecimiento anual del 5%. Sin embargo, sin conocer los detalles del escenario macroeconómico, es razonable asumir que el Presupuesto repite supuestos que ya han sido cuestionados en otras instancias”.

En paralelo, los operadores señalan que si el BCRA utiliza dólares del FMI para intervenir en el mercado y contener la cotización en la franja superior, podría debilitar su capacidad futura de pago de deuda, generando mayor incertidumbre entre los tenedores de bonos.

El Presupuesto 2026 será discutido en el Congreso en las próximas semanas y, de aprobarse, marcará la hoja de ruta fiscal del Gobierno en un año electoral clave. Los mercados seguirán de cerca tanto el nivel de reservas como la capacidad del Ejecutivo de mantener la calma cambiaria sin agotar recursos.

En lo inmediato, el dólar financiero mostró que puede reaccionar a señales políticas, aunque los fundamentos de la economía siguen condicionados por la fragilidad externa y el calendario de vencimientos. El escenario hacia octubre dependerá de la interacción entre intervención oficial, expectativas electorales y el nivel de reservas disponibles.

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Arriazu: “El dólar no superará el techo de la banda y es momento de hacer carry trade”

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El economista Ricardo Arriazu, uno de los referentes más influyentes para el presidente Javier Milei y el círculo financiero, aseguró que el Banco Central cuenta con reservas suficientes para sostener el tipo de cambio dentro de la banda acordada con el FMI. Pese a la desconfianza de los inversores, recomendó aprovechar las altas tasas en pesos y anticipó un alivio cambiario para 2026 gracias a una mejora en la cosecha.

En un panel organizado por la Cámara de Agentes de Bolsa, donde compartió escenario con el politólogo Sergio Berensztein, Ricardo Arriazu cuestionó varias de las medidas implementadas tras la liberación del cepo cambiario, en particular el esquema de bandas de flotación acordado con el Fondo Monetario Internacional.

“El dólar no puede flotar en Argentina porque es unidad de cuenta. Ir al esquema de bandas nos costó más inflación que la que hubiéramos tenido en otro escenario y, además, la economía tocó un techo en febrero y ahora empezó a caer”, afirmó.

Aun así, recomendó aprovechar el marco vigente: “El Gobierno está comprometido a que el dólar no supere el techo de la banda y tiene de sobra para evitarlo. Todo el mundo tendría que estar haciendo carry trade”, señaló Arriazu.

Actualmente, el techo de la banda cambiaria ronda los $1.460. El Banco Central, según detalló el economista, dispone de USD 25.000 millones líquidos para defender ese límite, frente a vencimientos de apenas USD 1.800 millones hasta fin de año.

Tasas en alza y desconfianza del mercado

El “apretón monetario” del Banco Central se tradujo en un aumento de las tasas de interés, incentivando el rendimiento en pesos frente a la devaluación. Ayer, los bancos ofrecieron una Tasa TAMAR del 64% anual para depósitos de grandes inversores, mientras que el Tesoro colocó LECAP al 75,6% anual efectiva con vencimiento en septiembre.

Pese a estas condiciones favorables para el carry trade, Arriazu reconoció que la confianza de los inversores sigue siendo muy baja: “Este techo está aprobado por el FMI y tienen los dólares para defenderlo. ¿Por qué la gente duda? Por la política”.

Advirtió que persiste lo que definió como “riesgo Argentina”, más allá de las tensiones ideológicas: “Más que riesgo K, yo diría que es directamente riesgo argentino. Mucho más cuando vemos cómo el Congreso aprueba leyes que sólo buscan empujar a un nuevo default”.

Perspectivas para 2026 y riesgos latentes

De cara al próximo año, Arriazu se mostró moderadamente optimista. Pese a las pérdidas por las inundaciones, estimó que la recomposición de la humedad de los suelos permitirá un incremento de USD 6.000 millones en la cosecha 2026, generando un alivio en el frente externo.

En paralelo, sostuvo que sigue en pie la expectativa de una baja del riesgo país, lo que habilitaría al Gobierno a recuperar el acceso al financiamiento internacional.

Sin embargo, advirtió sobre riesgos de corto plazo:

  • El traspaso del dólar a los precios no está cerrado: “Lo que ocurrió fue que bajaron los precios internacionales de muchas materias primas y eso se trasladó al mercado local”.
  • Muchas empresas aún cargan con sobrestock, lo que obliga a reducir precios para sostener ventas.
  • El propio Gobierno, según su visión, preferiría un tipo de cambio más bajo, en torno a los $1.320.

Arriazu cerró con un mensaje doble: confianza en la capacidad del Banco Central para sostener el esquema cambiario, pero escepticismo frente al comportamiento político del país: “El problema central es que los inversores no creen que Argentina pueda sostener un verdadero cambio”.

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El dólar oficial bajó a $1.356 tras suba de encajes: el BCRA busca anclar expectativas

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El Banco Central de la República Argentina (BCRA) logró frenar la escalada del tipo de cambio oficial tras aplicar un nuevo aumento en los encajes bancarios, medida que absorbió liquidez en pesos y brindó un respiro luego de cuatro ruedas consecutivas de subas en el mercado mayorista. El dólar oficial, que el lunes se había acercado a su récord histórico de $1.374, retrocedió este martes en medio de un clima de tensión financiera y política marcado por las denuncias de corrupción contra funcionarios nacionales y la proximidad de las elecciones en la provincia de Buenos Aires.

En el mercado mayorista, el dólar cayó $5,5 (-0,4%) para cerrar en $1.356,5, luego de haber acumulado un salto de $69,5 en apenas cuatro jornadas. En el segmento minorista, el promedio informado por el BCRA marcó $1.377,12, mientras que en el Banco Nación permaneció estable en $1.370.

La política del BCRA se centró en endurecer la absorción monetaria mediante un incremento de los encajes bancarios, lo que obligó a las entidades financieras a inmovilizar una mayor proporción de sus depósitos. Esta medida, de corte contractivo, apunta a contener la demanda de divisas en el Mercado Único y Libre de Cambios (MULC) y limitar la expansión de la base monetaria.

Pese a la intervención, la demanda privada de dólares se mantiene elevada, con un volumen operado superior a u$s665 millones, reflejo de la dolarización de carteras en un contexto de incertidumbre política y económica.

Los dólares financieros también mostraron leves retrocesos. El MEP bajó 0,4% a $1.356,92, mientras que el contado con liquidación (CCL) lo hizo 0,3% a $1.358,42. En tanto, el dólar blue cerró sin cambios en $1.365, según relevamientos privados.

En el frente de los contratos de futuros, se operaron más de u$s1.681 millones, con precios mixtos: el mercado proyecta un dólar mayorista en torno a $1.354,5 para agosto y una cotización cercana a $1.552 en diciembre, por encima del techo de la banda cambiaria vigente.

El especialista Rafael Di Giorno, de Proficio Investment, explicó que la reciente volatilidad refleja una dinámica conocida: “Cuando los gobiernos ponen la tasa en niveles altos en pesos y frenan el tipo de cambio, cualquier shock político o financiero dispara al dólar. El lunes lo vimos con claridad”, advirtió.

Estrategia oficial: bonos y absorción monetaria

En paralelo a las medidas del BCRA, el ministro de Economía, Luis Caputo, confirmó que este miércoles se ofrecerán al mercado bonos TAMAR (atados a la tasa mayorista) y títulos dólar linked, con vencimientos a enero y febrero de 2026. El objetivo es secar la plaza de pesos y despejar compromisos inmediatos en un contexto en el que vencen $9 billones en deuda.

El llamado a licitación incluirá Lecaps, dólar linked y bonos TAMAR, en línea con la estrategia de trasladar vencimientos hacia 2026 y evitar presiones cambiarias en el corto plazo. La coordinación entre el BCRA y el Tesoro busca anclar expectativas en torno al tipo de cambio y contener la inflación de cara al tramo final del año.

Fuentes del mercado estiman que, tras el ajuste de encajes y la batería de instrumentos del Tesoro, el dólar mayorista podría estabilizarse en torno a la franja de $1.350 en las próximas ruedas. Sin embargo, persisten riesgos asociados a la firme demanda de divisas, la caída en las importaciones y el desarme de posiciones en pesos.

La clave estará en cómo evolucione la estrategia oficial en materia de tasas y rolleos de deuda. “Si el Gobierno logra estabilizar el frente monetario y dejar de contener artificialmente el dólar con tasas excesivas, el mercado podría ganar previsibilidad”, anticipó Di Giorno.

De cara a las elecciones de octubre, el desenlace de la licitación de deuda y la capacidad del BCRA para sostener el tipo de cambio oficial sin perder reservas serán determinantes para el rumbo económico y político.

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El dólar mayorista cerró en $1.362 y el Gobierno enfrenta presión cambiaria y crisis de liquidez

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El salto cambiario enciende alarmas en la previa electoral

El mercado cambiario argentino volvió a encender las alarmas: el dólar mayorista subió $41 y cerró en $1.362, mientras que el minorista promedió $1.367,91, apenas por debajo de su récord nominal histórico de $1.374. En paralelo, el dólar blue trepó $20 hasta $1.365, alcanzando su valor más alto desde abril.

La escalada se dio en una rueda atravesada por la doble presión de los ruidos políticos —potenciados por el escándalo de presuntas coimas que involucra a la Secretaría General de la Presidencia— y los desequilibrios monetarios vinculados a la falta de liquidez y las tasas de corto plazo.

El volumen operado en el segmento de contado alcanzó los u$s472,2 millones, mientras que en futuros se negociaron más de u$s2.038 millones, reflejo de la búsqueda de cobertura en plena incertidumbre preelectoral.

Ruido político y fragilidad monetaria: el cóctel detrás de la suba

La jornada reflejó una dinámica que combina desconfianza política y vulnerabilidad financiera. El economista Gustavo Gardey, cofundador de Bull Road Investments, explicó que la escalada responde a “dos factores centrales: el ruido político y la falta de liquidez monetaria”.

En materia financiera, destacó que la caución bursátil operó al 54% y las Lecaps superaron el 60%, lo que evidencia “un problema de liquidez que ni el BCRA logró resolver con su ventanilla de liquidez, ni con el rollover de deuda negativo”.

La volatilidad se profundizó con las tasas de caución a un día, que llegaron al 82%, marcando la presión sobre el sistema financiero. “El Gobierno está corriendo detrás de la curva y no logra controlar la base monetaria”, advirtió Gardey.

En el plano político, el escándalo que salpica a la funcionaria Karina Milei intensificó la desconfianza. “Los agentes económicos aprovechan la caída de activos para rearmar posiciones, pero la inestabilidad política exacerba la dolarización de carteras en un contexto de elecciones cercanas”, añadió.

Expectativas del mercado y riesgos preelectorales

El mercado de futuros ya “pricea” un dólar mayorista en $1.360 para fines de agosto y en $1.553 para diciembre, lo que refleja la percepción de que el tipo de cambio seguirá presionado más allá del calendario electoral.

El economista Federico Machado, del Observatorio de Políticas para la Economía Nacional (OPEN), subrayó que “a 15 días de las elecciones, la curva de pesos está muy dañada por la política monetaria errática del Gobierno”. Además, advirtió que el margen de maniobra para seguir drenando liquidez es cada vez menor “sin generar costos mayores en otros frentes de la economía real”.

Por su parte, el analista Gustavo Ber enfatizó que los inversores muestran mayor cautela “a la espera del mapa de poder pos-octubre”, en un escenario de polarización política extrema. En ese marco, las encuestas privadas empiezan a ganar centralidad como termómetro de expectativas económicas.

Desde el Palacio de Hacienda, el ministro Luis Caputo intentó descomprimir las críticas al afirmar que las tasas de interés “son endógenas” y que la volatilidad responde al “contexto preelectoral”. No obstante, admitió que la política monetaria podría tener “impacto negativo en el nivel de actividad en el corto plazo”.

Brechas, cotizaciones y la foto del mercado

  • Dólar mayorista: $1.362 (+$41).
  • Dólar minorista (promedio BCRA): $1.367,91.
  • Banco Nación: $1.370.
  • Dólar blue: $1.365 (récord desde abril, debajo del oficial BNA).
  • Dólar MEP: $1.362,22 (+2,3%).
  • Dólar CCL: $1.365,65 (+2,2%).
  • Dólar tarjeta/solidario: $1.781.
  • Dólar cripto: $1.358,95.

La brecha entre el oficial mayorista y el blue se redujo al 0,2%, una rareza que refleja la distorsión actual. Incluso, el dólar paralelo cerró por debajo de la cotización en el Banco Nación, algo que no ocurría desde el 8 de agosto.

La escalada cambiaria expone la fragilidad del esquema económico en la previa electoral. El desafío para el Gobierno será contener la presión sobre el dólar sin paralizar la actividad, en un contexto de tasas altísimas, caída de activos y desconfianza política.

Si bien los analistas no prevén un salto brusco inmediato, la expectativa devaluatoria hacia fin de año ya está instalada en precios y contratos. La combinación de ruido político, desequilibrio monetario y calendario electoral anticipa semanas de extrema volatilidad en la city.

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Inflación mayorista: subió 2,8% en julio y superó al IPC por el salto del dólar

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La inflación mayorista trepó 2,8% en julio, con fuerte incidencia de los productos importados

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informó que el Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) aumentó 2,8% en julio de 2025, impulsado por un alza del 5,7% en los productos importados y del 2,6% en los bienes de origen nacional. La variación interanual alcanzó el 20,9%, mientras que el acumulado de los primeros siete meses del año se ubicó en 12,3%.

El dato se da en un contexto de recalentamiento cambiario: el tipo de cambio mayorista oficial subió 14% en el mismo período, lo que repercutió directamente en los bienes transables y explica la aceleración respecto de la inflación minorista, que fue del 1,9% en el mes.

Contexto y factores que impulsaron el alza

El informe oficial detalla que, dentro de los productos nacionales, las mayores incidencias provinieron de los productos agropecuarios (+4,2%), las sustancias y productos químicos (+4,3%), los refinados de petróleo (+3,9%) y los vehículos automotores y repuestos (+3,7%). En alimentos y bebidas, la variación fue más acotada (+1,1%), mientras que algunos rubros incluso mostraron caídas, como madera (-0,1%) y petróleo crudo y gas (-0,9%).

Los productos importados, en tanto, fueron los que más traccionaron la suba del índice: avanzaron 5,7% mensual, más del doble que los nacionales, reflejando la sensibilidad del comercio exterior a la volatilidad del dólar.

El Índice de Precios Internos Básicos al por Mayor (IPIB), que excluye el efecto de impuestos, subió 3,0% en el mes, mientras que el Índice de Precios Básicos del Productor (IPP), que mide los precios percibidos por la producción local e incluye exportaciones, también registró un alza del 3,0%.

El aumento de los precios mayoristas, especialmente en insumos clave como químicos, petróleo y metales básicos (+4,9%), anticipa mayores presiones sobre los costos de la industria y la construcción en los próximos meses. En particular, el impacto sobre alimentos y bebidas (+1,1%) podría trasladarse de forma gradual a las góndolas, aunque con menor velocidad que en los sectores de manufacturas intermedias.

La brecha entre el IPIM (2,8%) y el IPC (1,9%) muestra que el pass-through del tipo de cambio aún no se trasladó completamente al consumidor final, pero sí está afectando a la cadena productiva. De mantenerse la volatilidad cambiaria, los sectores más dependientes de insumos importados —como automotriz, químicos y electrónicos— enfrentarán mayores desafíos de competitividad.

El acumulado interanual del 20,9% y la variación de 12,3% en lo que va de 2025 configuran un escenario de presión inflacionaria que podría condicionar la política monetaria y los acuerdos paritarios en el último tramo del año.

La evolución de los precios mayoristas en el segundo semestre estará condicionada por tres factores: la dinámica del dólar, la actualización de tarifas de energía y transporte, y el nivel de demanda interna. Un punto de atención lo constituye la energía eléctrica (+1,7% en julio, 36,3% interanual), que si bien tuvo una variación mensual moderada, muestra un acumulado de fuerte impacto en el costo industrial.

En este marco, los analistas advierten que un nuevo salto cambiario o ajustes en combustibles podrían acelerar el traslado de los precios mayoristas al consumidor, estrechando la brecha entre IPIM e IPC y comprometiendo el poder adquisitivo en los próximos meses.

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