El ministro de Industria de Misiones, Federico Fachinello, analizó el impacto del levantamiento del cepo cambiario y la actualización del tipo de cambio sobre las economías regionales. En diálogo con Economis, relativizó el efecto directo en sectores como la yerba mate y consideró que el verdadero motor del crecimiento exportador será la diversificación de mercados y de formas de consumo.
“Las exportaciones de yerba no creo que cambien mucho por el tipo de cambio. No creo que esté en el top 3 de factores para que se hagan más o menos exportaciones”, afirmó el funcionario. A su entender, el foco está puesto en otras estrategias: “Es por la apertura de nuevos mercados y van a ir de la mano de otras formas de consumo”.
Fachinello también destacó la evolución del sector hacia una mayor incorporación de valor agregado. “En la Expo también es importante el cambio de granel a envasado, y eso sí se fue dando con el tiempo”, señaló, en referencia a la búsqueda de formatos de exportación más rentables.
Forestoindustria y tipo de cambio más competitivo
En cuanto a la forestoindustria, uno de los pilares económicos de la provincia, el ministro consideró que el nuevo escenario puede representar un avance. “Con la posible –o ya realizada– devaluación, la foresto puede tener un cambio más amigable o más cercano a lo que necesitan las economías regionales”, indicó.
Al referirse al esquema anterior, cuestionó que no se orientaba al desarrollo productivo: “Si el anterior tipo de cambio estaba atrasado o no va a depender de adónde lo miremos. Lo que sí era claro es que era un cambio que no tenía como prioridad el desarrollo productivo”.
Perspectivas para el té y desafíos del consumo interno
Consultado sobre el sector tealero, Fachinello mencionó posibles oportunidades a raíz de los recientes movimientos comerciales internacionales. “Puede ser que se abran nuevos pedidos con los aranceles a China. Hay que ver cómo queda Bangladesh y algún otro competidor. Si nosotros nos quedamos en 10 y ellos en 30 o 100, deberían darse nuevas oportunidades”, explicó.
Por otro lado, el ministro se refirió a la presión que sigue sintiéndose en los precios de los alimentos y el impacto sobre las pequeñas y medianas empresas. “Ayer, alimentos metió 5,1%. Eso en góndola se siente. Es otro desafío para las cadenas alimentarias, más para las empresas chicas o medianas”, advirtió.
Pese a los movimientos económicos recientes, Fachinello aseguró que en los encuentros con cadenas de supermercados de la última semana, no se observaron incrementos en el consumo. “La semana pasada, con ninguna cadena –desde Chango Más a Central Obrera del Sur– que vinieron a la ronda inversa, notaron algún aumento en sus ventas”, comentó, y atribuyó posibles subas a comportamientos “muy estacionales”.
El ministro de Economía habló en la apertura de un foro empresarial en Mendoza. Hubo intercambio de elogios con el gobernador Cornejo y una reafirmación del plan. “Lo que viene es una profundización del rumbo económico”, dijo
“Es cierto que hay precios caros en dólares, pero devaluar no es la solución. Por el contrario, la solución es que esos precios bajen y eso va a pasar con menos impuestos y más competencia”, afirmó el ministro de Economía, Luis Caputo, quien auguró que en la Argentina van a bajar los precios de los autos, de los productos electrónicos y también de la indumentaria. “Ese es el camino. No podemos perjudicar a 50 millones de argentinos y obligarlos a comprar una remera cinco 5 veces lo que vale”, agregó.
Caputo admitió que en el actual esquema económico “va a haber ganadores y perdedores. Tiene que haber una concientización en el sector privado de que estamos ante un modelo diferente en el que la gente tiene que verse beneficiada con mejores productos a mejores precios”.
El ministro de Economía disertó en Mendoza durante la apertura del 6° Foro de Inversiones & Negocios organizado por el Consejo Empresario Mendocino, en un panel en el que estuvo acompañado por el gobernador provincial, Alfredo Cornejo. Caputo arribó a la capital mendocina acompañado por el secretario de Coordinación de Producción, Pablo Lavigne, y el secretario de Industria, Esteban Marzorati, entre otros funcionarios de su equipo.
El ministro destacó que “esta vez no es lo mismo, no aplica el ‘ya la vimos’. Esto no pasó nunca. Es la primera vez que hay un orden macro por decisión política y esto no va a cambiar. Eso hace cambiar el chip de los empresarios y de la sociedad”. “Tiene que haber una concientización en el sector privado de que estamos ante un modelo diferente en el que la gente tiene que verse beneficiada con mejores productos a mejores precios”
Sobre la rentabilidad, señaló que los empresarios “no le pueden pedir a la Argentina los mismos retornos que en el pasado. Con una economía ordenada, la forma de conseguir rentabilidad es con mayor producción, hay que pensar más en Q y menos en P”.
Con respecto al acuerdo con el FMI, Caputo reafirmó que el nuevo programa estará cerrado antes de que finalice el primer cuatrimestre del año. Sin dar cifras concretas, afirmó que habrá “fondos frescos” para recapitalizar el balance del BCRA mediante la cancelación de su deuda con el Tesoro, e insistió que no implicará un aumento de la deuda bruta.
“Es un paso muy importante. Va a haber un acuerdo para el primer cuatrimestre, nos hemos puesto de acuerdo en como sigue el programa económico. Jamás el Fondo pidió devaluación”, dijo. Y afirmó que el fortalecimiento del Banco Central es “uno de los pasos para salir del cepo”.
Para cerrar el acuerdo, Caputo dijo que deben cumplirse pasos con la burocracia del Fondo Monetario y “también, en las próximas semanas, con nuestra propia burocracia, porque el acuerdo tiene que ir al Congreso”.
Ante un auditorio colmado de empresarios locales que lo aplaudió y lo persiguió para tomarse selfies al final de su discurso, Caputo afirmó que “lo que viene es una profundización del modelo. Más reformas estructurales, más desregulaciones, menos impuestos, la reafirmación de este rumbo. Aunque sea un año electoral, no nos vamos a mover un ápice de ahí”.
Además de exponer ante el foro empresarial, Caputo también reforzó el acuerdo del gobierno nacional con el gobernador Cornejo. “Voy a ayudar a Alfredo en todo lo que pueda”, dijo Caputo, tras elogiar el rumbo económico del mandatario mendocino, quien comentó tanto sus planes productivos como el efecto de su propia motosierra sobre las finanzas provinciales, con recortes de gastos y reducción del empleo público.
“El Gobierno está enderezando el país en la senda correcta. No me ruborizo en el apoyo , estoy satisfecho de haberlos apoyado desde el principio, el país no se podían perder 4 años más”, dijo Cornejo, quien destacó que la estabilidad de la macro está empujando lo micro en diversos sectores de su distrito.
“El entorno de negocios no lo da solo la provincia, sino la macroeconomía. Necesitamos una economía sana y sanar, lleva su tiempo. Las provincias tienen que ayudar, tienen que hacer su tarea. Con populismo, imprimiendo billetes, es imposible crear un buen clima de negocios. En el pasado, ha habido una política de estado en negar que el déficit sea un problema y pagamos las consecuencias”, explicó el gobernador.
Cornejo resaltó que el desarrollo debe venir de la inversión privada. “En Mendoza podemos mostrar resultados, porque la participación del estado es mucho más chica que antes”, dijo.
Puso como ejemplo que en la provincia hay inversiones en energías limpias por USD 850 millones, “todas del sector privado, sin garantías del estado, a riesgo del empresario. Ese es el camino a seguir”.
Cornejo repasó las actividades económicas de su provincia, abordando la minería metalífera, la exportación de vinos con la que espera “hacer destrozos” en los mercados internacionales, e incluso el petróleo, donde aseguró que Mendoza sigue produciendo “a pesar de que Vaca Muerta se llevó todas las inversiones”
La entidad monetaria acumula en febrero compras netas por USD 1.787 millones. Las reservas cedieron a USD 28.574 millones
Con USD 373,9 millones negociados en el segmento de contado este jueves, el Banco Central se alzó con una modesta compra de USD 23 millones en la plaza mayorista.
En febrero, el BCRA acumula un muy destacado saldo positivo de USD 1.787 millones por su intervención cambiaria, el mejor registro mensual desde mayo del año pasado. Vale señalar que la autoridad monetaria suele ser vendedora en el cierre del mes, por cuanto habrá que esperar a los datos consolidados, con una jornada cambiaria por delante en febrero, para verificar este nivel del saldo neto a favor.
Las reservas internacionales retrocedieron en USD 138 millones, a USD 28.574 millones. Estos activos registran una baja de USD 1.033 millones en el transcurso de 2025.
La caída de reservas del día obedeció al retroceso de cotizaciones de activos como el oro (-1,4%) y el yuan chino (-0,4% respecto del dólar). Es de prever para el viernes 28 una baja de reservas por motivos técnicos, debido a movimientos contables de los bancos para cumplir con la posición global neta en moneda extranjera con el cierre de mes, divisas que regresan a las reservas con el inicio del marzo.
Desde que Javier Milei llegó al Gobierno, las compras netas ejecutadas por el Banco Central en la plaza de contado ascienden a unos 24.954 millones de dólares. Asimismo, las reservas brutas marcaron en el mismo plazo un ascenso de USD 7.366 millones o un 34,7%, desde los USD 21.208 millones del 7 de diciembre de 2023.
“Hubo una sola vez que salimos del cepo de manera ordenada, con el gobierno de Cambiemos allá en el 2015. En ese momento hubo toda una discusión también sobre cuál era el precio del dólar”, afirmó Aldo Abram, director de la Fundación Libertad y Progreso.
“Muchos decían que iba a pasar al dólar libre, algunos decíamos que se iba a ubicar por debajo del dólar libre, porque es ese el que está mostrando la realidad del mercado de este momento”, señaló Abram a Radio Panorama.
El BCRA prorrogó hasta fin de año la norma que desde agosto de 2024 obliga a los bancos a admitir entre sus clientes dólares “cara chica” o algo “dañados”. Lo hizo mediante la Comunicación “A” 8205, que le posibilita a los bancos recibir esos billetes, en cuyo caso acceden de manera gratuita al servicio de envío de esos dólares al Tesoro de Estados Unidos para su cambio por emisiones nuevas.
“El Gobierno colocó $4,4 billones en la licitación de ayer y cubrió todos los vencimientos de febrero. Asimismo, los instrumentos de mayor adjudicación fueron las letras capitalizables (Lecap) que fueron emitidas con tasas por encima del mercado secundario. En particular, aquella a marzo cerró con una tasa efectiva mensual del 2,58%”, precisó un reporte de Puente.
“La licitación de ayer sugiere que las tasas se mantendrán en los niveles actuales por más tiempo, con recortes tímidos a medida que la inflación disminuye. El Tesoro pagó una prima sobre las tasas de mercado y, aunque la licitación fue pequeña, sugiere que la estrategia del gobierno no está completamente clara y probablemente seguirá cambiando”, comentaron los analistas de Max Capital.
Según Federico Furiase, director del BCRA, la estrategia ahora es centrarse en absorber pesos para recomponer la cuenta del Tesoro, convalidando una curva de pesos invertida.
Por ora parte, el Banco Central informó que el 24 de febrero, los depósitos en dólares cayeron USD 130 millones. Desde el 15 de agosto, con el blanqueo de capitales, se incrementaron USD 11.856 millones, que dejaron los depósitos del sector privado en moneda extranjera en un total de 30.452 millones de dólares.
Según la consultora Ecolatina el Gobierno de Javier Milei va rumbo “Hacia tiempos de definiciones” en el panorama cambiario monetario.
Finaliza una semana relativamente estable en el plano cambiario-monetario. Por un lado, la brecha cambiaria se mantuvo sin grandes variaciones. Por otro lado, el BCRA sostuvo la postura compradora y adquirió USD 283 M en las últimas cinco ruedas, aunque por debajo de los USD 578 M de una semana atrás.
La semana estuvo cruzada por las discusiones acerca del esquema cambiario-monetario y el potencial nuevo acuerdo con el FMI. Esto reavivó los debates acerca de la salida del CEPO, especialmente respecto a la tercera condición (la igualación de la BM con la BMA). Y es que, la recuperación de la demanda de dinero impulsó al alza a la base monetaria, que representa cómodamente más del 60% de la BMA desde principios de año. Como correlato a la recuperación del crédito, la falta de liquidez en pesos comenzó a tensar las licitaciones de Finanzas y obtener un rollover por debajo del 100%, llevando a los depósitos en pesos al nivel más bajo desde mayo del 2024. Sin embargo, también cuenta con depósitos en los bancos comerciales por $12,3 bn (nov-24 último dato disponible), aunque buena parte de ese stock corresponde a capital de trabajo y hay un nivel mínimo que debería quedar como remanente. Hacia adelante, el superávit fiscal dotaría de pesos para afrontar los compromisos financieros, pero el panorama no deja de ser desafiante frente a vencimientos que ascienden por más de $70 bn en los que resta del año.
Lo implícito de todo esto es hacía que esquema monetario-cambiario desean dirigirse las autoridades. Desde el punto de vista del Gobierno, la búsqueda es que la remonetización sea mediante la denominada dolarización endógena. No queda claro si las personas se inclinarán por estas operaciones (a diferencia de las transacciones de facto que ocurren en otros mercados), y suena dificultoso que la adaptación se realice en el tiempo y profundidad que requiere el esquema. De todas formas, se puede flexibilizar la BMA, evitando mantener un escenario que derivaría en tasas de interés más altas, lesionando la recuperación económica en curso y afectando la percepción sobre la sostenibilidad de la deuda pública.
Finaliza una semana relativamente estable en el plano cambiario-monetario. Por un lado, la brecha cambiaria se mantuvo sin grandes variaciones, con los dólares financieros rozando los $1.190. Por otro lado, el BCRA sostuvo la postura compradora, pero desacelerando la marcha al compás de una liquidación del sector agropecuario que sigue sin despegar (promedió USD 59 M los últimos cuatro días, la cifra más baja del mes). En números, la autoridad monetaria adquirió USD 283 M en las últimas cinco ruedas, por debajo de los USD 578 M una semana atrás. En este marco, el riesgopaís, en medio de un panorama internacional volátil (el miércoles superó los 700 p.b.), finalizó en 675 puntos en la jornada de hoy.
La noticia positiva estuvo en el frente de los precios. En enero persistió la moderación inflacionaria (2,2% mensual; -0,5 p.p. respecto a diciembre), siendo no sólo la inflación mensual más baja desde mediados del 2020, sino también el mejor enero de los últimos 6 años. En cuanto a las categorías, los precios Estacionales (ayudados por las verduras) jugaron a favor de la moderación al avanzar apenas un 0,4% mensual, al tiempo que los precios Regulados aumentaron 2,6% y el IPC Núcleo subió 2,4% (-0,8 p.p. respecto a diciembre). Visto por agrupación, los Bienes desaceleraron por debajo del ritmo de devaluación (+1,5%), mientras que los Servicios (+3,8%) siguieron mostrando una mayor resistencia a la baja, aunque rompieron el 4% mensual por primera vez.
En otro orden, durante la semana Finanzas obtuvo en la licitación un rollover por debajo del 80%. Con este resultado los depósitos del Tesoro en el BCRA caerían cerca de $1,5 bn (la subasta se liquida hoy, pero el dato se conocerá después), arrojando un stock por debajo de $2,8 bn, el valor más reducido desde mayo de 2024 previo a la rotación de pesos desde Pases del BCRA al Tesoro. Al margen de esto, en la adjudicación siguió primando el apetito por la renta fija (90% de lo adjudicado), siendo la novedad la colocación de tan sólo el 2% en el nuevo bono dollar linked (vencimiento enero del 2026) ofrecido en medio de los debates públicos en torno al esquema cambiario y las negociaciones con el FMI. De esta forma, los inversores continúan inclinándose por una postura de carry en USD en detrimento de la cobertura cambiaria ofrecida.
Justamente, en el rally mediático del Presidente y el Ministro de Economía en medio de las discusiones del esquema cambiario-monetario y el acuerdo con el Fondo, aclararon cuales son las tres condiciones para salir del CEPO: 1) Que la inflación converja al crawling peg + la inflación internacional; 2) Que la Base Monetaria (BM) se iguale con la Base Monetaria Amplia (BMA), es decir, que la demanda de dinero absorba el excedente monetario heredado; y 3) Una recapitalización del BCRA.
Con respecto al primer punto, dada la velocidad actual del crawling peg (1% mensual) ello implicaría una inflación mensual del 1,5%. Frente a la baja de retenciones, la suba de la carne en febrero y las eventuales presiones estacionales que podrían aparecer en marzo, luce poco probable alcanzar el objetivo durante el primer trimestre. Sin embargo, no descartamos que en caso de lograrlo continúen reduciendo el crawling peg, lo cual movería hacia abajo el objetivo de inflación mensual.
En cuanto al tercer punto, las autoridades aclararon que la idea sería utilizar los eventuales desembolsos del FMI para recomponer la hoja de balance de la autoridad monetaria (lo cual estimamos que podría ser a través de la cancelación de Letras Intransferibles, cuyo stock ronda los USD 70.000 M). Más allá de ello, la maniobra podría tener en paralelo el objetivo de mantener constante la deuda bruta de la administración central (aunque cambiaría su composición, incrementando la deuda con acreedores internacionales) para evitar que el eventual nuevo programa con el FMI tenga que pasar por el Congreso.
Además, el Presidente agregó que un nuevo programa con el FMI podría acelerar la salida del CEPO, aunque en los días posteriores el Ministro salió a aclarar que ello no implicaría un salto discreto del tipo de cambio ni un levantamiento de los controles cambiarios al día siguiente. En tal sentido, vemos muy poco probable que el Gobierno decida convalidar un salto cambiario en la previa a las elecciones, dado que implicaría interrumpir el proceso de moderación inflacionaria, el principal sostén del apoyo popular.
En esta misma línea, más allá de las condiciones mencionadas, desde nuestra perspectiva la salida del CEPO no sólo depende de la evolución de diferentes variables macroeconómicas, sino que se trata de una decisión de política económica (con sus consecuentes beneficios, costos y riesgos) en el medio de un año electoral.
Volviendo a las condiciones económicas establecidas por las autoridades, hoy centraremos el análisis en el segundo punto: la igualación de la BM con la BMA. Recordemos que, a finales de julio del año anterior, el BCRA lanzó la denominada Fase 2 del programa monetario. El mismo consistió en dejar fija la cantidad de dinero en $47,7 bn representados por la Base Monetaria Amplia, que se encuentra compuesta por la Base Monetaria (circulante en pesos + encajes en el BCRA), las LEFI (ex Pases) y Depósitos en pesos del Tesoro (contrapartida de la recaudación + instrumentos financieros). La fijación del techo se mantendrá hasta que la BM vaya ganando participación y represente los $47,7 bn, valor equivalente en términos reales a la BM con la que operaba la economía en agosto del 2019 (previo a la imposición de controles cambiarios).
Ahora bien, ¿qué factores hacen crecer la BM? En pocas palabras, la asistencia al Tesoro, la compra/venta de divisas en el MULC y un aumento de la demanda de dinero. Cerrar las dos primeras canillas fueron parte de la primera (superávit fiscal) y segunda etapa (venta de USD en el mercado financiero) del programa monetario. Ergo, se busca que en la medida que persista la moderación inflacionaria, las tasas de interés acompañen y se recuperen los ingresos, la demanda de dinero vaya absorbiendo el sobrante monetario de modo que la BM se iguale a la BMA.
Ahora bien, pongámosle números a todo esto. Desde abril (período base de fijación del techo) la demanda de crédito en pesos viene creciendo a un ritmo mensual del 7% en términos reales y sin estacionalidad, propulsado por un acelerado crecimiento de los créditos vinculados al sector hipotecario y prendario (+9%), aquellos dirigidos al consumo (+8%) y en menor medida los créditos comerciales (+6%).
Producto del repunte del crédito, los bancos privados evidenciaron una reducción de la liquidez disponible en pesos. La liquidez amplia de las entidades financieras[1] en moneda doméstica llegó a ubicarse en 35,9% a finales de enero, el valor más bajo para la serie iniciada en 2017. De esta forma, los bancos privados comenzaron a desprenderse de LEFIs hasta una tenencia actual de $3,3 bn (vs un pico de más de $6 bn), venta de títulos en el mercado secundario, Pases activos e interbancarios, y cada vez en mayor medida de vencimientos de letras y bonos con Finanzas (es decir, no “rolleando” la deuda).
Relacionado a ello, la base monetaria comenzó a viajar al 5% mensual y a ganar una creciente participación en la BMA, representando cómodamente más del 60% desde principios de año. Como correlato, la falta de liquidez en pesos comenzó a tensar las licitaciones de Finanzas, al tiempo que puso sobre la mesa la discusión en torno a un eventual rediseño de la estrategia monetaria dada la proximidad a su cumplimiento.
Pero, vayamos de a poco. Lo primero a preguntarse es ¿cuánto más tiene para crecer la BM? Dada una BM, los bancos privados tienen la cualidad de “multiplicar” el dinero que pone en circulación el BCRA (cuando da un préstamo, “crea” un depósito). Este multiplicador monetario se encuentra acercándose al histórico promedio cercano al 2x (2003-17) con el que operan las entidades (cada 1 billete circulando, el sistema financiero privado duplica la cantidad). En este sentido, el gobierno podría ganar un poco de tiempo relajando la exigencia de encajes sobre los depósitos que tienen las entidades, otorgando mayor margen de maniobra para el otorgamiento de créditos.
No obstante, en perspectiva el trecho sigue siendo enorme. Cuando se compara los agregados monetarios con relación a la cantidad de bienes y servicios que produce la economía, aún se encuentran muy por debajo del promedio 2016-19 (meses sin CEPO). Para dimensionar, la base monetaria se aproxima al 4% del PIB (vs más de 8%), el circulante de pesos 2,5% (vs 6%) y el M3 privado que incluye depósitos a la vista y plazos fijos está en 13% (vs 17%).
Por estas razones, el rollover por debajo del 100% del Tesoro asociado a la falta de liquidez no necesariamente es una noticia negativa, porque implica una reducción de la deuda pública y una mayor disponibilidad de pesos para prestarle al sector privado. El problema viene con el respaldo en pesos que posee Hacienda, que como vimos al principio están cayendo a su nivel más bajo desde mayo del 2024. Asimismo, los saldos en dólares que tiene el Tesoro estimamos que los estaría reservando para afrontar los compromisos próximos en moneda extranjera (pago al FMI, vencimientos con bonistas en julio, entre otros).
Sin embargo, además de los pesos en la cuenta del BCRA, la administración nacional tiene saldos en los bancos comerciales por $12,3 bn (nov-24 último dato disponible), siendo seguramente menor en la actualidad debido al déficit fiscal de diciembre. De todas formas, aparecen algunas cuestiones a considerar: 1) No todos esos pesos son del Tesoro, sino que también se incluye a organismos descentralizados, la ANSES y otros entes; y 2) Buena parte de ese stock corresponde al capital de trabajo, es decir, hay un nivel mínimo que debería quedar como remanente y no estaría disponible para afrontar pagos de deuda en pesos (promedió $8,5 bn entre 2022-23 a precios de hoy).
Asimismo, a diferencia de la cuenta en el BCRA, esos pesos están circulando dentro del sistema financiero, razón por la cual su utilización tendría otras repercusiones adicionales en el esquema monetario. ¿A qué nos referimos? Más allá de lo que puedan cubrir los bancos públicos con su liquidez en efectivo, buena parte de los depósitos tienen como contrapartida LEFIs ($7,3 bn al 13/02) o incluso títulos públicos. Por ende, la eventual asistencia de liquidez al Tesoro vería reducir el stock de LEFIs, o un desprendimiento de títulos públicos con un potencial impacto en el mercado secundario.
En suma, si bien es verdad que Hacienda cuenta con más recursos que los que se reflejan en sus cuentas en el BCRA, estimamos que dichos recursos no estarían completamente disponibles para afrontar los pagos de deuda, razón por la cual habrá que seguir de cerca el rollover en las próximas licitaciones.
Hacia adelante, sin dudas que el superávit fiscal ayudaría a acumular una mayor disponibilidad de pesos para afrontar los compromisos financieros. No obstante, el panorama no deja de ser desafiante frente a vencimientos que ascienden a más de $70 bn en los que resta del año, en medio de una expansión del crédito en pesos, una menor liquidez en moneda local y la típica incertidumbre de un año electoral.
Entonces, ¿qué estamos discutiendo? Lo implícito de todo esto es hacía que esquema monetario-cambiario desean dirigirse las autoridades. Probablemente, esto se encuentra sobre la mesa en las discusiones que se están sosteniendo para el nuevo programa con el FMI.
Desde el punto de vista del Gobierno, la búsqueda es que la remonetización sea mediante la denominada dolarización endógena. Esto es, ante la escasez de pesos en el sistema, que las personas comiencen a transaccionar en dólares (habilitado recientemente para comercios). No obstante, obviando los tiempos en la aplicación de las nuevas normativas, no queda claro si las personas se inclinarán por estas operaciones. A priori, a diferencia de las transacciones de facto que ocurren en mercados como el inmobiliario y de vehículos, suena dificultoso que la adaptación se realice en el tiempo y profundidad que requiere el esquema.
De todas formas, siempre se puede apelar a una flexibilización de la BMA mediante una serie de medidas, como el aumento del techo y/o dejar de esterilizar las compras de USD. Lo que queda claro, es que el paso del tiempo obligará a una toma de decisiones, ya que de mantenerse este escenario las tasas de interés se tornarán cada vez más positivas, lo que lesionaría la recuperación económica en curso y podría afectar la percepción sobre la sostenibilidad de la deuda pública.
El BCRA compra divisas en el MULC
Durante las últimas 5 ruedas, BCRA sostuvo la postura compradora al hacerse de USD 283 M, desacelerando respecto a la semana previa (USD 578 M) al compás de una liquidación del sector agropecuario que sigue sin despegar (promedió USD 59 M los últimos cuatro días, la cifra más baja del mes). En consecuencia, las Reservas Netas cerraron la semana en terreno negativo por cerca de USD 8.800 M (-USD 6.300 M si no se descuentan los depósitos del Tesoro).
La brecha se mantiene relativamente estable
Durante la última semana, los dólares paralelos se mantuvieron estables. En números, mientras el dólar blue subió 1,2% semanal ($1.220), el dólar MEP bajó 0,2% ($1.185) y CCL se redujo 0,5% ($1.197). Como resultado, la brecha cambiaria promedio terminó la semana en la zona del 13%.
Estabilidad en los futuros del dólar
Los contratos a futro del dólar terminaron la semana sin variaciones significativas. En detalle, tanto los contratos del primer trimestre del año (los más relevantes en cuanto a volumen) como aquellos con vencimiento de mayo en adelante cerraron en terreno neutro. Respecto a las devaluaciones implícitas, promedian un 1,6% entre febrero y abril, y un 1,9% en adelante.
[1] Proporción de efectivo, cuenta corriente en BCRA, LEFI, Pases, instrumentos del BCRA y títulos públicos encajables con relación a los depósitos.
En un mundo económico cada vez más globalizado, la competencia entre monedas y el papel de la banca central son temas de gran relevancia. En Argentina, las propuestas del economista Javier Milei han resurgido el debate sobre la dolarización de la economía y la posibilidad de una banca privada que compita en un entorno más libre. Este artículo explorará la competencia de monedas, el concepto de “Banca a la Simons”, el cepo cambiario y las reservas internacionales, así como las ideas contemporáneas de Milei en este contexto.
Competencia de Monedas
La competencia de monedas se refiere a la coexistencia de diferentes monedas en un mismo mercado, donde los ciudadanos pueden elegir con qué moneda realizar sus transacciones. Este concepto, defendido por economistas como Friedrich Hayek, sugiere que permitir que las personas elijan su moneda puede fomentar la estabilidad económica y reducir la inflación. En Argentina, donde la inflación ha sido un problema crónico, la idea de permitir que los ciudadanos opten por monedas más estables, como el dólar estadounidense, ha ganado adeptos. Proponentes de la competencia de monedas argumentan que esto podría llevar a un mayor control sobre la inflación, mayor inversión extranjera y un entorno económico más predecible.
Banca a la Simons
La “Banca a la Simons” hace referencia a las ideas del economista estadounidense Henry Simons, quien abogaba por un sistema bancario que limitara la creación de dinero por parte de los bancos comerciales. Simons propuso que la banca debería estar restringida a actividades de intermediación financiera, y que el dinero debería ser emitido exclusivamente por el estado. Esta propuesta busca evitar crisis financieras al reducir el riesgo de sobreendeudamiento y la especulación. En este marco, la banca a la Simons enfatiza la necesidad de un sistema financiero más sólido, donde los bancos operen de manera más conservadora y responsable. La idea es que, al limitar la capacidad de los bancos para crear dinero de la nada, se puede evitar la inflación y fomentar un entorno de confianza en la moneda.
El Cepo Cambiario y las Reservas Internacionales
El cepo cambiario es un conjunto de restricciones impuestas por el gobierno argentino para controlar la compra y venta de divisas, particularmente el dólar. Implementado en 2011 y endurecido en años posteriores, el cepo busca evitar la fuga de capitales y proteger las reservas internacionales del país. Sin embargo, sus efectos han generado un mercado paralelo de divisas, conocido como “dólar blue”, que opera a un precio significativamente más alto que el dólar oficial. Las reservas internacionales, por otro lado, son los activos en moneda extranjera que posee el Banco Central y que sirven como una especie de colchón financiero para el país. Las reservas son cruciales para mantener la estabilidad del tipo de cambio y respaldar la deuda externa. Sin embargo, la presión sobre las reservas ha aumentado debido a la alta inflación, la fuga de capitales y la falta de confianza en la política económica del país. El cepo cambiario ha generado críticas, ya que se considera que limita la libertad económica de los ciudadanos y afecta negativamente la inversión. Además, el acceso restringido a divisas ha llevado a un aumento en la demanda de dólares, lo que a su vez alimenta la brecha entre el dólar oficial y el dólar blue.
Las Ideas Actuales de Javier Milei
Javier Milei, economista y político argentino, ha sido un defensor ferviente de la dolarización y la liberalización económica. Sus propuestas incluyen la eliminación del Banco Central de la República Argentina (BCRA) y la adopción del dólar como moneda oficial. Milei argumenta que la dolarización podría estabilizar la economía argentina, reducir la inflación y fomentar la inversión. Milei también ha criticado el sistema bancario actual y el cepo cambiario, sugiriendo que la competencia de monedas y un sistema bancario menos regulado podrían dar lugar a una mayor eficiencia y estabilidad. En lugar de un BCRA que emita dinero de forma discrecional, Milei propone un sistema donde la moneda sea elegida por los ciudadanos, promoviendo así la competencia y la disciplina fiscal.
En resumen; La competencia de monedas, el cepo cambiario y la propuesta de una banca a la Simons se insertan en un debate más amplio sobre cómo lograr un sistema económico más estable y eficiente. Las ideas de Javier Milei, aunque controvertidas, reflejan un anhelo por un cambio radical en la política económica argentina. La posibilidad de adoptar el dólar y permitir una mayor competencia en el sistema bancario podría ofrecer una solución a los problemas crónicos de inflación y desconfianza en la economía. Sin embargo, estas propuestas no están exentas de críticas. Los detractores argumentan que la dolarización podría limitar la capacidad del país para manejar su política monetaria y que un sistema bancario menos regulado podría incrementar la vulnerabilidad ante crisis financieras. Asimismo, la eliminación del cepo cambiario sin un plan estructurado podría generar aún más inestabilidad en un contexto de escasas reservas internacionales. En última instancia, el futuro económico de Argentina dependerá de un delicado equilibrio entre estabilidad, competencia y responsabilidad fiscal. A medida que el debate avanza, será crucial evaluar las implicaciones de estas propuestas en el contexto de un mundo que se enfrenta a desafíos económicos cada vez mayores.