Dólar oficial

El dólar superó los $1.500 y el mercado mira ahora las tasas y la actividad

Compartí esta noticia !

El dólar mayorista cerró este lunes en $1.510 y superó por primera vez la barrera de los $1.500, en una jornada que dejó una señal relevante para el mercado: el Gobierno permitió una mayor corrección del tipo de cambio, aunque hacia el final de la rueda apareció intervención oficial para contener la cotización. El movimiento volvió a colocar en el centro de la escena la relación entre dólar, tasas de interés y actividad económica.

La suba fue de $11 respecto del cierre previo, equivalente a 0,7%, y representó el avance diario más importante para un lunes en varias semanas. El dólar oficial en el Banco Nación terminó en $1.480 para la compra y $1.530 para la venta, mientras que el blue cerró en $1.545 y $1.565, respectivamente. El MEP se ubicó en $1.539,70 para la venta y el contado con liquidación llegó a $1.600,40.

El dato central, sin embargo, no estuvo únicamente en el nuevo precio del dólar. Los operadores observaron desde el comienzo de la rueda una menor presencia oficial en el mercado de futuros, una señal que fue interpretada como un relajamiento de la estrategia utilizada durante las semanas anteriores para evitar que el tipo de cambio perforara el techo informal de $1.500.

Gabriel Caamaño, de Outlier, señaló que por primera vez desde el martes anterior la variación diaria del interés abierto en futuros de dólar Rofex resultó negativa, con una reducción de 34.782 contratos. La lectura del mercado fue que el Banco Central habría reducido su participación mediante este mecanismo.

La intervención, de todos modos, no desapareció. Según reportes citados por el mercado, la presencia oficial se hizo visible hacia el cierre para defender el nivel de $1.510. PPI, además, observó un fuerte incremento en la negociación de la letra dólar linked más corta, que movilizó US$168 millones, frente a los US$77 millones del viernes, lo que podría indicar participación del Banco Central en el mercado secundario de estos instrumentos.

El cambio de estrategia adquiere relevancia porque durante las últimas semanas el Gobierno había utilizado distintas herramientas para moderar la presión cambiaria. A las operaciones en futuros y dólar linked se sumaron intervenciones puntuales del Tesoro y una política de tasas que buscó absorber liquidez y contener la demanda de dólares.

Ahora aparece una tensión diferente. Una tasa elevada puede contribuir a sostener la estabilidad financiera y cambiaria, pero también encarece el crédito, dificulta la refinanciación de empresas y familias y puede retrasar la recuperación de sectores con menor capacidad de acceso al financiamiento.

Por eso, el mercado empieza a observar el movimiento del dólar no solo como una cuestión cambiaria sino como parte de una ecuación más amplia. Gustavo Ber planteó que una estabilización de las tasas en pesos resulta necesaria para que la economía pueda recuperar dinamismo. En esa lectura, una menor presión para sostener artificialmente el dólar en $1.500 podría abrir margen para una relajación de los rendimientos financieros.

El costo de defender ese nivel cambiario ya había sido advertido por la consultora 1816. La discusión pasa ahora por determinar cuánto puede desplazarse el tipo de cambio sin trasladar presión significativa a precios y expectativas, y cuánto espacio existe para reducir las tasas sin reactivar una demanda de dólares que vuelva a tensionar el mercado.

El calendario financiero agrega otro elemento. Esta semana vence la D31G6 por US$2.595 millones, el mayor vencimiento de este tipo durante la gestión de Javier Milei, por encima de los US$2.247 millones correspondientes al vencimiento de julio. PPI recordó que, ante el vencimiento anterior, el Banco Central no compró dólares y el Tesoro llegó a vender US$150 millones para mantener el tipo de cambio por debajo de $1.500.

La señal que deja la rueda es, entonces, más compleja que un simple salto del dólar. El Gobierno parece haber tolerado un movimiento alcista acotado, mientras conserva herramientas para intervenir si la cotización amenaza con desbordarse. En paralelo, el mercado empieza a descontar que una menor presión sobre el tipo de cambio podría permitir una reducción de las tasas.

Ese eventual cambio sería relevante para la economía real. La construcción, entre otros sectores que enfrentaron mayores dificultades durante esta etapa, podría beneficiarse de condiciones financieras menos restrictivas. También podrían mejorar las posibilidades de refinanciación para empresas y hogares, siempre que la reducción de tasas no vuelva a alimentar una presión cambiaria que obligue a revertir la estrategia.

La jornada dejó así un nuevo precio de referencia, pero sobre todo una pregunta de política económica: cuánto puede dejar correr el Gobierno al dólar para aliviar las tasas sin perder el control sobre las expectativas cambiarias. La respuesta tendrá impacto directo sobre el crédito, la inversión y la velocidad de recuperación de la actividad.

Compartí esta noticia !

El dólar cerró una semana de calma pese al rebote diario

Compartí esta noticia !

El mercado cambiario cerró la semana con un comportamiento que refleja el delicado equilibrio que atraviesa la economía argentina. Aunque el dólar volvió a subir este viernes y alcanzó los $1.500 en las principales entidades bancarias, la cotización terminó acumulando una baja semanal, en un escenario donde la desaceleración de la inflación comenzó a moderar las presiones sobre el tipo de cambio.

En el Banco Nación, el dólar minorista avanzó $5 hasta los $1.500 para la venta, mientras que el promedio de las entidades financieras relevadas por el Banco Central se ubicó en $1.500,44. El dólar tarjeta, por su parte, quedó en $1.950.

En el segmento mayorista, referencia para el comercio exterior, la divisa subió $2 y cerró en $1.478, aunque todavía acumula una caída de $10 en lo que va de julio. De este modo, el tipo de cambio oficial continúa lejos del techo de la banda cambiaria, hoy ubicado en $1.827,63, una distancia cercana al 24%, lo que reduce, por el momento, las expectativas de una intervención cambiaria.

El dato de inflación de junio, que mostró una variación mensual de 1,9%, comenzó a modificar las expectativas del mercado. Con una nominalidad más baja, los operadores ajustaron sus proyecciones para el dólar oficial, que actualmente estiman en torno a los $1.486,5 hacia fines de julio y cerca de $1.629,5 para diciembre, según las cotizaciones implícitas en el mercado de futuros.

En los segmentos financieros, el dólar MEP finalizó en $1.519,05, mientras que el contado con liquidación (CCL) cerró en $1.574,84. El dólar blue, en tanto, permaneció estable en $1.525 para la venta, consolidando un escenario de menor dispersión entre las distintas cotizaciones.

Sin embargo, la relativa estabilidad cambiaria no alcanzó para sostener el desempeño de los activos argentinos. La Bolsa porteña atravesó su peor semana de julio, con una caída del S&P Merval de 2,4% en pesos y de 3,8% medido en dólares. Los bonos soberanos también retrocedieron, impulsando un incremento del 4% en el riesgo país, que finalizó en 419 puntos básicos, su mayor avance en casi dos meses.

La reacción del mercado respondió menos a factores domésticos que al deterioro del escenario internacional. La persistencia de presiones inflacionarias en Estados Unidos modificó las expectativas sobre la política monetaria de la Reserva Federal, mientras que la renovada tensión geopolítica en Medio Oriente fortaleció al dólar como activo de refugio y elevó los precios internacionales del petróleo.

En contraste con ese escenario, el Banco Central volvió a mostrar fortaleza en el mercado oficial de cambios. La autoridad monetaria cerró la semana con compras netas por US$1.154 millones, el mejor resultado semanal desde 2023 y un cambio de tendencia respecto de junio, cuando la acumulación de reservas había perdido dinamismo.

En lo que va de julio, las compras netas ya alcanzan los US$1.444 millones y, durante 2026, el organismo acumula adquisiciones por US$12.619 millones. Además, extendió a 129 ruedas consecutivas su saldo comprador en el Mercado Libre de Cambios (MULC), una señal que el Gobierno considera clave para fortalecer la posición externa sin alterar el actual esquema cambiario.

El panorama deja una lectura dual para la economía. Por un lado, la desaceleración de la inflación y la capacidad del Banco Central para recomponer reservas contribuyen a reducir la volatilidad del dólar. Por otro, el comportamiento de los mercados financieros evidencia que la confianza de los inversores continúa condicionada por factores externos y por la necesidad de consolidar la estabilidad macroeconómica en el mediano plazo.

Compartí esta noticia !

El dólar oficial retrocedió por segunda rueda consecutiva y borró toda la suba acumulada en julio

Compartí esta noticia !

El mercado cambiario inició la semana con una nueva baja del dólar oficial, que retrocedió por segunda jornada consecutiva y volvió al mismo nivel con el que había cerrado junio. La cotización mayorista descendió seis pesos hasta los $1.482, borrando completamente el avance acumulado durante julio y consolidando un escenario de mayor estabilidad en medio de una creciente intervención oficial sobre los mercados financieros.

La rueda mostró un volumen de negocios de USD 497,9 millones en el segmento de contado, mientras que el tipo de cambio mayorista alcanzó su menor valor desde el 30 de junio. De esta forma, el dólar oficial acumula una suba de apenas $27 en lo que va de 2026, equivalente al 1,9%, muy por debajo de la evolución observada durante el primer semestre.

En paralelo, el Banco Nación redujo cinco pesos la cotización minorista hasta los $1.505 para la venta, mientras que el promedio informado por el Banco Central se ubicó en $1.508,83. En contraste, el dólar blue interrumpió la tendencia bajista y avanzó $15 hasta los $1.525, ampliando nuevamente la diferencia con el tipo de cambio oficial.

La corrección del dólar se produce en un contexto en el que el Banco Central mantiene un amplio margen dentro del esquema de bandas cambiarias. El techo oficial fue fijado en $1.822,74, lo que deja un recorrido potencial superior al 23% respecto de la cotización actual, la mayor distancia observada desde mediados de junio. Esa amplitud brinda espacio para que la autoridad monetaria continúe interviniendo sin comprometer el régimen cambiario establecido por el Gobierno.

Para el economista Gustavo Ber, el retroceso del tipo de cambio constituye un reacomodamiento favorable para la estrategia oficial. Según explicó, una baja gradual permite que el Banco Central prolongue las compras de divisas incluso en una etapa del año caracterizada por una menor estacionalidad en la oferta, al tiempo que reduce el riesgo de un traslado significativo a los precios, uno de los principales objetivos de la política económica.

No obstante, detrás de esa estabilidad cambiaria los analistas advierten una mayor utilización de herramientas alternativas de intervención. Portfolio Personal Inversiones señaló que, aunque la participación del Banco Central en instrumentos dólar linked se moderó durante los primeros días de julio, el volumen operado continúa siendo elevado y el interés abierto en el mercado de futuros volvió a expandirse de manera significativa.

Las cifras reflejan esa tendencia. El interés abierto en contratos de dólar futuro alcanzó los USD 3.988 millones, muy por encima de los USD 2.790 millones registrados a fines de mayo, cuando el Banco Central exhibía su menor posición vendida en los últimos dieciséis meses. Bajo la hipótesis de que cerca del 80% de ese incremento corresponde a intervención oficial, los analistas estiman que la posición “short” del organismo aumentó aproximadamente USD 960 millones en poco más de un mes.

En la rueda de futuros predominó una leve baja de las cotizaciones, de entre 0,1% y 0,4%. El contrato con vencimiento a fin de julio, el de mayor volumen operado, retrocedió $5,50 hasta los $1.493, en una dinámica que el mercado interpreta como consistente con una mayor presencia oficial para moderar las expectativas de devaluación.

Desde Economía Open consideran que el incremento de la cobertura cambiaria responde también a factores estacionales. El economista Federico Machado explicó que durante el invierno suele disminuir la liquidación de divisas del complejo agroexportador, mientras aumenta la demanda por importaciones energéticas, turismo y viajes al exterior, este año reforzados por el Mundial de fútbol. A su juicio, la presión cambiaria debería moderarse a partir de septiembre y aún no puede hablarse de una dolarización preelectoral.

En la misma línea, Christian Buteler advirtió que el segundo semestre presenta tradicionalmente una menor oferta de dólares y una mayor presión compradora. Sin embargo, destacó que las exportaciones energéticas, especialmente las vinculadas al petróleo, podrían aportar un flujo de divisas más estable que el del sector agropecuario, amortiguando parcialmente la estacionalidad del mercado.

Mientras tanto, el Banco Central continúa fortaleciendo su posición externa. Durante la última semana adquirió USD 140 millones en el mercado de cambios, llevando el saldo comprador acumulado del año a USD 11.456 millones. Las reservas internacionales brutas se ubican en USD 48.722 millones, pese al reciente desembolso de más de USD 2.500 millones destinado al pago de intereses de bonos Globales.

Según Ignacio Morales, director de inversiones de Wise Capital, el impacto de esos vencimientos sobre las reservas fue considerablemente menor al esperado gracias al ingreso de USD 3.200 millones provenientes de organismos multilaterales, recursos gestionados por el Ministerio de Economía para fortalecer el programa financiero del segundo semestre y compensar las obligaciones de deuda.

En la misma dirección, el analista Salvador Di Stefano destacó que el Gobierno logró combinar el pago de deuda soberana con nuevas fuentes de financiamiento de largo plazo, mediante garantías obtenidas del Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, además de la renovación de pasivos respaldados por bonos con vencimiento en 2028.

La evolución del mercado cambiario deja en evidencia que el Ejecutivo continúa privilegiando la estabilidad del tipo de cambio como uno de los pilares del proceso de desaceleración inflacionaria. Sin embargo, el crecimiento de las posiciones oficiales en el mercado de futuros muestra que esa estrategia requiere una participación cada vez más activa del Banco Central para contener las expectativas cambiarias en un período de menor ingreso estacional de divisas.

Compartí esta noticia !

El dólar superó los $1.500 por tercera jornada consecutiva y el Banco Central intensifica su intervención

Compartí esta noticia !

El mercado cambiario volvió a enviar una señal de tensión al Gobierno. Por tercera rueda consecutiva, el dólar oficial registró una suba y consolidó su cotización por encima de los $1.500, mientras el Banco Central reforzó su estrategia de intervención indirecta mediante ventas de contratos de dólar futuro y títulos dollar-linked para evitar que el movimiento derive en una mayor volatilidad y, eventualmente, en un traslado a los precios.

La cotización minorista del Banco Nación cerró en $1.510 para la venta, con un incremento diario de $10, mientras que el dólar mayorista avanzó hasta los $1.489, apenas tres pesos por debajo del máximo nominal alcanzado el 24 de octubre pasado. El dólar blue también acompañó la tendencia y finalizó en $1.525, mientras que el contado con liquidación se ubicó en torno a los $1.577, su valor más elevado desde fines de octubre.

El movimiento estuvo acompañado por un elevado volumen de operaciones. En el mercado mayorista se negociaron más de USD 820 millones, confirmando una demanda sostenida de divisas que comenzó a intensificarse en las últimas jornadas y que coincide con una menor oferta proveniente del sector exportador.

Aunque el tipo de cambio continúa lejos del techo de la banda cambiaria fijado por el Gobierno —que actualmente supera los $1.800—, la velocidad del ajuste comenzó a generar inquietud en el equipo económico, que busca preservar el proceso de desaceleración inflacionaria.

El Banco Central intervino con futuros y bonos atados al dólar

A diferencia de otros episodios de tensión cambiaria, la autoridad monetaria evitó vender reservas de manera directa en el mercado spot. En cambio, desplegó una estrategia basada en instrumentos financieros para moderar las expectativas de devaluación.

Operadores del mercado señalaron que el Banco Central incrementó significativamente la venta de contratos de dólar futuro, principalmente en los vencimientos de julio, al tiempo que ofreció importantes cantidades de letras dollar-linked, títulos emitidos por el Tesoro que ajustan según la evolución del tipo de cambio oficial.

La operatoria alcanzó volúmenes inusuales. Solo en el mercado de futuros se negociaron contratos equivalentes a unos USD 1.700 millones, mientras que las operaciones con instrumentos atados al dólar superaron los USD 500 millones diarios, muy por encima del promedio habitual.

La lógica detrás de esta estrategia consiste en ofrecer cobertura cambiaria sin necesidad de desprenderse de reservas internacionales, retirando al mismo tiempo pesos del mercado y reduciendo la presión sobre la demanda de dólares.

Analistas coinciden en que el objetivo oficial no es defender un valor específico del tipo de cambio, sino evitar movimientos bruscos que puedan alterar las expectativas inflacionarias.

Menor liquidación del agro y mayor demanda privada

La suba del dólar encuentra explicación en una combinación de factores estacionales y financieros.

Por un lado, comenzó a reducirse la liquidación de divisas del complejo agroexportador luego del pico registrado durante la cosecha gruesa. Si bien durante junio las cerealeras liquidaron más de USD 3.000 millones, esa cifra representó una caída del 18% respecto del mismo mes del año anterior.

Además, distintos informes privados detectaron una mayor retención de granos por parte de los productores, que esperan mejores condiciones de precios antes de desprenderse de sus exportaciones.

Al mismo tiempo, la demanda privada de divisas ganó protagonismo. Portfolio Personal Inversiones (PPI) sostuvo que el agro mantuvo prácticamente estable su ritmo de liquidación diaria respecto de mayo, por lo que la menor capacidad compradora del Banco Central obedeció principalmente a un incremento en la demanda de dólares por parte de empresas, bancos e inversores.

También influyeron mayores giros de utilidades al exterior y una menor oferta proveniente de la cuenta financiera, luego del fuerte ingreso de capitales registrado durante mayo.

En paralelo, operadores detectaron un cambio en la estrategia de los bancos comerciales. Varias entidades pasaron de mantener posiciones vendidas en dólares a incrementar sus compras para abastecer una mayor demanda minorista, impulsada en parte por el cobro del medio aguinaldo.

Reservas arriba de los USD 47.000 millones, pero con compras moderadas

En ese contexto, el Banco Central volvió a comprar divisas, aunque en un volumen considerablemente inferior al observado durante abril y mayo.

La autoridad monetaria adquirió apenas USD 25 millones durante la primera rueda de julio, equivalente a cerca del 3% del volumen total operado en el mercado oficial.

Pese a ello, las reservas internacionales brutas mostraron una fuerte recuperación y cerraron por encima de los USD 47.000 millones, tras aumentar más de USD 2.180 millones.

El rebote respondió, fundamentalmente, a la reversión de movimientos contables y de encajes registrados en el cierre de junio, por lo que los analistas no interpretan la mejora como un cambio estructural en la capacidad de acumulación de reservas.

Las compras netas del Banco Central durante 2026 ya superan los USD 11.000 millones, aunque el ritmo de incorporación de divisas comenzó a desacelerarse desde junio.

El mercado descarta una devaluación abrupta

Pese al repunte del dólar, el consenso entre economistas y operadores continúa descartando un salto discreto del tipo de cambio.

La expectativa predominante es la de un proceso de depreciación gradual, acompañado por una menor oferta de divisas estacional y por un escenario internacional menos favorable para los mercados emergentes.

Sin embargo, la preocupación comenzó a trasladarse hacia otro frente: el posible impacto que esta aceleración del dólar pueda tener sobre la inflación durante el segundo semestre.

Ese riesgo también explica el fuerte protagonismo del Banco Central en los mercados de futuros y de deuda indexada al tipo de cambio. El Gobierno procura evitar que un movimiento más acelerado del dólar termine alterando las expectativas de precios y reduzca uno de los principales activos políticos de la administración de Javier Milei: la desaceleración de la inflación.

Mientras tanto, el mercado seguirá observando dos variables centrales durante julio: la capacidad del Banco Central para recomponer reservas sin aumentar significativamente su intervención y la evolución de la demanda privada de divisas, que comenzó a convertirse en el principal factor de presión sobre el mercado cambiario.

Compartí esta noticia !

El dólar oficial cerró junio en $1.500 y superó ampliamente a la inflación

Compartí esta noticia !

El dólar oficial cerró junio con una fuerte recuperación y alcanzó los $1.500 para la venta en el Banco Nación, luego de registrar una suba mensual del 5%, muy por encima de la inflación estimada para el período, que las consultoras privadas ubican por debajo del 2%. El movimiento marcó un cambio de tendencia en el mercado cambiario y volvió a instalar el debate sobre las estrategias de cobertura para el segundo semestre del año.

La cotización oficial avanzó cinco pesos en la última rueda del mes, mientras que el tipo de cambio mayorista finalizó en $1.481,50, con un incremento mensual del 5,2%. Aun así, el precio continúa lejos del techo de la banda cambiaria fijado por el Banco Central, actualmente ubicado en $1.806,92, lo que mantiene un amplio margen dentro del esquema de flotación administrada.

La aceleración del tipo de cambio terminó por borrar las ganancias obtenidas durante los últimos meses por las estrategias de carry trade. Quienes apostaron por inversiones en pesos para luego dolarizar sus posiciones registraron pérdidas cercanas al 2,5%, en un contexto donde la apreciación del dólar superó ampliamente el rendimiento obtenido por varios instrumentos financieros de corto plazo.

Detrás de la suba confluyeron diversos factores. La menor liquidación de divisas por parte del complejo agroexportador, la reducción de emisiones de obligaciones negociables en moneda extranjera y un incremento de la demanda de cobertura presionaron sobre el mercado durante todo junio. A ello se sumó la estacionalidad propia del inicio del segundo semestre, cuando disminuye el ingreso de dólares provenientes de la cosecha gruesa y aumenta la incertidumbre financiera.

Los dólares financieros también acompañaron la tendencia alcista. El dólar MEP finalizó el mes en $1.512,05, con un incremento mensual del 5,4%, mientras que el contado con liquidación cerró en $1.561,52, tras avanzar 5% durante junio. En paralelo, el dólar informal concluyó en $1.515, acumulando un aumento cercano al 6%, prácticamente el triple de la inflación esperada para el mes.

En materia cambiaria, el Banco Central moderó el ritmo de intervención. Durante junio compró alrededor de USD 1.371 millones, el volumen mensual más bajo del año, reflejando una menor oferta de divisas en el mercado oficial. Según los datos diarios de la autoridad monetaria, las reservas internacionales se ubicaban en USD 44.873 millones al cierre del 30 de junio, mientras que ese día adquirió otros USD 47 millones en el mercado de cambios.

El fortalecimiento del dólar también se explicó por el reacomodamiento de carteras financieras. La proximidad de importantes vencimientos de deuda en pesos, como el bono CER TZJ26, incentivó el desarme de posiciones en moneda local y elevó la demanda de activos dolarizados. A ello se agregaron factores internacionales, como la apreciación global del dólar frente a otras monedas, fenómeno que también impactó sobre las economías emergentes.

Pese al reciente movimiento, el balance del primer semestre todavía muestra una apreciación relativamente moderada del tipo de cambio oficial, con una suba cercana al 2% desde enero. Durante ese período, las tasas en pesos ofrecieron rendimientos mensuales del orden del 2%, lo que permitió que las colocaciones en moneda local resultaran más rentables que la dolarización. Sin embargo, la recuperación del dólar durante junio modificó parcialmente ese escenario.

Las opiniones entre los analistas continúan divididas respecto de la estrategia más conveniente para los próximos meses. Gustavo Ber considera que el contexto favorece una mayor dolarización de los portafolios ante una esperada reducción de la oferta de divisas. Gustavo Quintana, en cambio, sostiene que la demanda actual responde principalmente a factores estacionales y recomienda prudencia antes de tomar posiciones.

Francisco Díaz Mayer entiende que los actuales niveles no resultan atractivos para comprar dólares con una visión de corto plazo, aunque considera razonable el precio desde una perspectiva de largo plazo. Federico Domínguez mantiene una visión favorable a los instrumentos en pesos, apoyado en el superávit fiscal, el orden monetario y el fortalecimiento del sector exportador.

Desde Cocos Gold, Ian Colombo plantea que la decisión dependerá de la evolución de las tasas de interés. Si los rendimientos en pesos permanecen por encima del 20% anual, el carry trade podría seguir ofreciendo ventajas. En cambio, una reducción adicional de las tasas volvería más atractiva la cobertura cambiaria, especialmente cuando el mercado proyecta un dólar entre $1.630 y $1.650 hacia fin de año.

Otros especialistas, como Juan Pazos, consideran que el segundo semestre podría presentar una dinámica cambiaria relativamente estable gracias a una mayor oferta de granos y una demanda moderada de importaciones. Matías Fernández, de Aurum Valores, señala que el actual nivel del dólar luce elevado en términos reales respecto de meses anteriores, aunque no observa riesgos significativos para la estabilidad cambiaria. En la vereda opuesta, Juan Manuel Truffa, de Outlier, interpreta que el mercado atraviesa un pico estacional y espera una corrección bajista durante las próximas semanas.

Con un riesgo país estabilizado en torno a los 426 puntos básicos y una economía que comienza a transitar un semestre tradicionalmente menos favorable en materia de ingreso de divisas, el mercado seguirá monitoreando la evolución de las reservas, las tasas de interés y la liquidación del sector exportador. La interacción entre esas variables definirá si la reciente suba del dólar representa apenas una corrección transitoria o el inicio de una nueva etapa de mayor volatilidad cambiaria.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin