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Las curiosidades del informe de gestión de Adorni en el Congreso

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El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, presentó este martes su informe de gestión ante la Cámara de Diputados con el respaldo directo del presidente Javier Milei y la cúpula del Gobierno nacional. La sesión, que comenzó pasadas las 10.40, combinó una exposición sin interrupciones formales con episodios de tensión política, expresados en gritos, gestos irónicos y una oposición que optó mayormente por el silencio mientras el oficialismo defendía variables económicas como la baja de la inflación y la estabilidad del dólar.

Informe de gestión bajo respaldo político pleno

La presentación del jefe de Gabinete se realizó en el marco de las obligaciones institucionales de rendición ante el Congreso. Sin embargo, el contexto político estuvo marcado por una fuerte escenificación de apoyo del Poder Ejecutivo.

En los palcos del recinto se ubicó la plana mayor del Gobierno, encabezada por Milei y la secretaria general Karina Milei, junto a ministros clave como Luis Caputo (Economía), Sandra Pettovello (Capital Humano) y Pablo Quirno (Cancillería). También participaron otros funcionarios y dirigentes del oficialismo, consolidando una señal de respaldo político explícito al funcionario expositor.

La presencia del Presidente dentro del recinto, incluso durante la entonación del himno nacional, fue acompañada por manifestaciones de apoyo de legisladores oficialistas y militantes en los balcones.

Durante su intervención inicial, Adorni centró su discurso en indicadores macroeconómicos, destacando la baja de la inflación, la estabilidad cambiaria y las inversiones en sectores como minería y energía. Según lo expuesto, estos datos formaron parte del eje argumental del Gobierno para sostener su programa económico.

El funcionario evitó referirse a cuestionamientos sobre su patrimonio o viajes al exterior, temas que habían generado expectativas en la previa de la sesión.

Mientras tanto, la oposición adoptó una estrategia de bajo perfil durante la exposición. Legisladores de Unión por la Patria y otros bloques optaron por no interrumpir, limitándose en su mayoría a conversaciones internas o a seguir la sesión desde sus bancas sin intervenir.

Gestos simbólicos y disputa de narrativa

La sesión dejó una serie de episodios que reflejan el clima político dentro del recinto. El diputado Esteban Paulón llevó pochoclos como gesto irónico ante la expectativa de una sesión “picante”. Desde la izquierda, Nicolás del Caño y Myriam Bregman protagonizaron gritos dirigidos al oficialismo, mientras que Romina del Pla cuestionó al Presidente durante un tramo del debate.

También se registró un cruce cuando el diputado Aldo Leiva intentó entregar un mensaje crítico a Adorni, lo que derivó en una intervención de la diputada Lilia Lemoine.

El oficialismo respondió con aplausos en momentos clave del discurso, especialmente cuando el jefe de Gabinete hizo referencia a la condena de la ex presidenta Cristina Kirchner en la causa Vialidad. En contraste, el peronismo mantuvo una postura contenida, en línea con una estrategia previa de no confrontar directamente durante la exposición.

La escena general mostró un oficialismo cohesionado en torno a la figura del jefe de Gabinete, con respaldo visible del Presidente y su equipo. Esta puesta en escena refuerza la centralidad del Ejecutivo en la agenda política y busca consolidar su narrativa económica dentro del Congreso.

Por otro lado, la decisión de la oposición de evitar interrupciones durante la exposición sugiere una estrategia de espera, orientada a trasladar el debate a instancias posteriores o a cuestionamientos más estructurados.

Los cruces aislados y gestos simbólicos funcionaron como expresión de disenso, pero sin alterar el desarrollo formal del informe.

El Gobierno sostiene su narrativa macro

El eje económico del discurso se apoyó en variables como la desaceleración inflacionaria y la estabilidad del dólar. También se mencionaron inversiones en sectores estratégicos, lo que el oficialismo utiliza como respaldo a su programa económico.

Sin anuncios concretos durante la sesión, el impacto inmediato se ubica en el plano discursivo, como parte de la construcción de expectativas en torno a la evolución de la economía.

Aunque la exposición no incluyó referencias específicas a Misiones o al NEA, la mención de inversiones en minería y energía podría tener implicancias indirectas para las economías regionales, en función de cómo se distribuyan esos proyectos y flujos de capital.

La estabilidad macroeconómica señalada por el Gobierno también aparece como un factor transversal que impacta en las provincias, especialmente en variables como precios, consumo y financiamiento.

Del discurso a la confrontación política

El desarrollo de la sesión deja abierto el interrogante sobre cómo evolucionará la relación entre el Gobierno y la oposición en el Congreso. La estrategia de bajo perfil opositor durante el informe podría modificarse en futuras instancias legislativas.

También quedará bajo observación la consistencia entre las variables económicas destacadas por el Ejecutivo y su evolución en el corto plazo, así como la capacidad del Gobierno para sostener respaldo político en el ámbito parlamentario.

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Milei en la Fundación Libertad ratificó el rumbo económico pese a críticas

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El presidente Javier Milei encabezó este 27 de abril la cena anual de la Fundación Libertad, donde desplegó un discurso confrontativo para defender su programa económico, rechazar críticas y sostener que la economía atraviesa una etapa de recuperación. En ese marco, aseguró que “lo peor ya pasó” y que no modificará el rumbo de su gestión.

La exposición, que contó con la presencia del expresidente Mauricio Macri y referentes políticos, combinó definiciones económicas con cuestionamientos directos a economistas, empresarios, periodistas y dirigentes opositores, en un tono que volvió a marcar el clima político del oficialismo.

Defensa del ajuste y del equilibrio fiscal

Milei centró parte de su intervención en justificar el ordenamiento de las cuentas públicas. Afirmó que su administración logró equilibrar el sector público mediante un ajuste de cinco puntos del PBI impulsado por el ministro de Economía.

En esa línea, reiteró su postura crítica sobre el endeudamiento estatal, al calificarlo como “inmoral”, aunque al mismo tiempo sostuvo que el Gobierno cumplirá con los compromisos asumidos y que el riesgo país tenderá a bajar.

El planteo refuerza el eje central de la política económica oficial: equilibrio fiscal, reducción del gasto y sostenimiento de la solvencia como base de la estabilidad.

Durante su discurso, el Presidente trazó una lectura sobre las principales variables económicas. Señaló que la inflación “va a ceder”, aunque reconoció un dato reciente del 33%, que vinculó a tensiones políticas posteriores a elecciones. Afirmó que la economía generó cerca de 400 mil empleos, en su mayoría informales, y defendió la Ley de Modernización Laboral como vía para formalizarlos.

También sostuvo que el consumo no cayó sino que cambió su composición, con mayor peso de plataformas digitales como Mercado Libre. Rechazó la idea de atraso cambiario y proyectó un escenario de aumento de exportaciones.

En paralelo, el mandatario defendió que el crédito comenzó a recuperarse y que los indicadores económicos muestran señales de mejora hacia abril, tras un período de contracción.

Confrontación como estrategia política

El discurso consolidó una estrategia de confrontación directa con múltiples actores. Milei cuestionó a economistas críticos, periodistas y empresarios, a quienes acusó de intentar desestabilizar el programa económico.

También apuntó contra el gobernador bonaerense Axel Kicillof y sectores de la oposición, a los que responsabilizó por impulsar medidas para “destruir el equilibrio fiscal”.

En el plano empresarial, volvió a criticar a grandes grupos industriales, planteando que no corresponde sostener precios elevados en productos como neumáticos o acero.

La combinación de defensa técnica del programa con ataques políticos expone una lógica de polarización que el oficialismo sostiene como parte de su construcción de poder.

El mensaje presidencial reconoce tensiones en el mercado laboral: mientras destaca la creación de empleo, admite que el crecimiento se concentra en el segmento informal.

Asimismo, el diagnóstico sobre consumo y actividad sugiere un proceso de reconfiguración más que de expansión plena, con cambios en los hábitos de gasto y una recuperación incipiente.

En ese marco, la insistencia en mantener la “ortodoxia” económica indica que no habrá cambios de rumbo en el corto plazo, aun frente a indicadores sociales sensibles.

Economía en transición y clima político tenso

El planteo oficial abre un escenario donde conviven señales de recuperación con tensiones persistentes. Entre las variables a observar aparecen: la evolución de la inflación y su impacto en el poder adquisitivo. La capacidad de formalizar empleo en un contexto de crecimiento informal. Y la reacción de actores económicos frente a la continuidad del ajuste.

El Gobierno apuesta a consolidar su programa sin modificaciones, mientras el contexto político y económico mantiene niveles de conflicto que pueden influir en su desarrollo.

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El BCRA flexibiliza el ingreso de divisas para el RIGI mientras caen reservas y sube el dólar

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El Banco Central de la República Argentina (BCRA) avanzó con una flexibilización clave en el ingreso de divisas para proyectos del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), en simultáneo con una jornada marcada por la caída de reservas internacionales y una nueva suba del dólar en todas sus variantes.

A través de la Comunicación “A” 8426, el organismo permitió que socios o accionistas de empresas adheridas al régimen puedan ingresar y liquidar dólares que luego serán computados como fondos propios de los proyectos. La medida apunta a destrabar la operatoria financiera de grandes inversiones, en un escenario donde el flujo de divisas y la estabilidad cambiaria vuelven a estar bajo tensión.

Flexibilización para sostener inversiones

La decisión del BCRA modifica una restricción operativa relevante: hasta ahora, los fondos destinados a proyectos del RIGI debían ingresar de manera directa a través del vehículo de inversión. Con el nuevo esquema, se habilita que esos dólares sean canalizados por los socios y luego transferidos.

El mecanismo incorpora condiciones específicas: Los fondos deben transferirse al Vehículo de Proyecto Único (VPU) dentro de los cinco días hábiles posteriores a su liquidación. Deben quedar registrados contablemente como destinados al proyecto. Se exige una declaración jurada que certifique el origen y destino de los fondos.

Además, la norma introduce una cláusula de retroactividad, permitiendo regularizar ingresos ya realizados bajo estas condiciones.

La flexibilización también alcanza a la importación de bienes de capital: si un socio obtiene financiamiento externo para adquirir maquinaria, esa operación podrá ser computada dentro del esquema del RIGI.

Más margen operativo para el flujo de dólares

La medida redefine la dinámica de financiamiento de grandes proyectos. En términos concretos: Amplía las vías para el ingreso de divisas. Reduce trabas administrativas. Permite mayor flexibilidad en la estructuración financiera de inversiones.

El BCRA también garantizó que la repatriación de capitales o devolución de aportes mantendrá las mismas condiciones que si los fondos hubieran ingresado directamente, lo que busca dar previsibilidad a los inversores.

Sube el dólar y caen reservas

La decisión se da en un contexto financiero más exigente. En la última jornada: Las reservas internacionales brutas cayeron u$s96 millones, hasta u$s46.088 millones. El BCRA, pese a comprar u$s54 millones en el mercado, no logró evitar la baja. La caída se explicó principalmente por la baja en la cotización del oro (impacto estimado en u$s70 millones) y pagos de deuda por unos u$s30 millones.

En paralelo, el tipo de cambio mostró una tendencia alcista: El dólar mayorista subió por cuarta rueda consecutiva, superando los $1.400. El dólar minorista alcanzó los $1.440 en el Banco Nación. También se registraron subas en las cotizaciones financieras y el mercado informal.

Equilibrio entre atracción de dólares y estabilidad

El movimiento del BCRA revela una doble estrategia. Por un lado, busca garantizar el ingreso de divisas para sostener inversiones de gran escala bajo el RIGI. Por otro, enfrenta un mercado cambiario que comienza a mostrar señales de tensión.

El contexto combina varios factores: Tasas en pesos menos atractivas, lo que debilita el incentivo al carry trade. Reacomodamiento del tipo de cambio tras meses de atraso relativo. Mayor demanda de divisas por cierre de posiciones y cobertura de balances.

En este escenario, la flexibilización del acceso al mercado de cambios aparece como una herramienta para fortalecer el frente de dólares financieros, aunque sin resolver las presiones estructurales sobre el tipo de cambio.

Inversión vs. volatilidad

En términos económicos, la medida apunta a: Facilitar la ejecución de grandes proyectos de inversión. Asegurar el financiamiento externo. Evitar demoras operativas que frenen el ingreso de capital.

Sin embargo, convive con un escenario de mayor volatilidad cambiaria, que puede incidir en decisiones de inversión, costos de importación y expectativas inflacionarias.

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El Banco Central lleva 73 ruedas consecutivas de compra de dólares y recompone reservas

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El Banco Central de la República Argentina volvió a intervenir con fuerza en el mercado cambiario y este jueves sumó USD 194 millones, encadenando 73 jornadas consecutivas de compras de dólares. Con ese resultado, las reservas brutas superaron nuevamente los USD 46.000 millones —cerraron en USD 46.167 millones— y el acumulado de 2026 ya supera los USD 6.600 millones. El dato excede lo financiero: consolida el esquema monetario lanzado en enero, pero abre interrogantes sobre su sostenibilidad en un contexto de mayor emisión y presión cambiaria.

Un esquema que prioriza acumulación de reservas

Desde la implementación del nuevo marco monetario a comienzos de 2026, el Banco Central lleva incorporados USD 6.685 millones, equivalente al 66% de la meta anual. Solo en abril, la autoridad monetaria adquirió USD 2.299 millones, lo que evidencia una aceleración del ritmo de compras frente a meses previos.

El objetivo oficial es claro: fortalecer reservas y sostener la estabilidad del tipo de cambio dentro del esquema de bandas. Sin embargo, esa estrategia convive con restricciones operativas. Los pagos de deuda del Tesoro, que se nutren en parte de esas divisas, limitaron el crecimiento neto del stock, que en febrero había alcanzado los USD 46.905 millones, el nivel más alto desde 2018.

Para sostener las compras, el Banco Central amplió la emisión de pesos sin recurrir a instrumentos de esterilización, mientras el Tesoro absorbió liquidez mediante colocaciones en moneda local. La coordinación entre ambas políticas busca evitar un traslado directo a inflación o presión sobre el dólar.

Dólares financieros y deuda corporativa: el otro sostén

El flujo de divisas no depende únicamente de la intervención oficial. Desde las elecciones legislativas de octubre de 2025, las empresas argentinas emitieron deuda en el exterior por cerca de USD 10.000 millones. De ese total, USD 6.800 millones ya ingresaron al mercado local, mientras restan USD 3.200 millones por liquidarse.

Ese ingreso parcial contribuyó a la estabilidad cambiaria reciente y aparece como un factor clave para sostener la oferta de dólares en el corto plazo. La dinámica corporativa, en este contexto, funciona como complemento de la estrategia oficial, aunque su continuidad depende de las condiciones financieras internacionales.

En paralelo, el tipo de cambio mostró señales de tensión: el dólar mayorista subió 14 pesos (1%) y cerró en $1.392, su valor más alto desde el 7 de abril, mientras el minorista alcanzó los $1.415. Aun así, el tipo de cambio oficial se mantiene un 21,5% por debajo del techo de la banda, fijado en $1.691,90.

Equilibrio entre estabilidad y riesgos latentes

La acumulación de reservas fortalece la posición del Gobierno en el frente cambiario y mejora su capacidad de intervención. Al mismo tiempo, le permite mostrar avances concretos frente a inversores, en línea con los objetivos de acumulación de divisas.

Sin embargo, el esquema no está exento de tensiones. La emisión de pesos para sostener compras introduce un riesgo potencial si no se absorbe con eficacia, mientras que la dependencia de flujos externos —como la deuda corporativa— expone al sistema a cambios en el contexto global.

El margen actual dentro de la banda cambiaria le da al Banco Central espacio de maniobra, pero también define un límite implícito: cualquier alteración en la demanda de pesos o en la oferta de dólares puede modificar rápidamente el equilibrio.

Un equilibrio dinámico

La estrategia oficial avanza con resultados visibles en la acumulación de reservas, pero enfrenta un escenario donde cada variable condiciona a la otra. La meta anual —estimada entre USD 10.000 y USD 17.000 millones— dependerá de factores que no están completamente bajo control del Banco Central.

En las próximas semanas, el foco estará puesto en la continuidad del ingreso de divisas, el comportamiento del tipo de cambio y la capacidad del Gobierno para sostener la coordinación entre política monetaria y fiscal.

El dato de reservas por encima de USD 46.000 millones marca un hito operativo. La incógnita es si ese nivel puede transformarse en un ancla duradera o si se trata de una estabilidad que todavía requiere ser consolidada.

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El BCRA acelera compras de dólares y se acerca a la meta anual, pero las reservas no despegan

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El Banco Central compró este miércoles 22 de abril otros u$s105 millones y elevó a u$s6.487 millones el saldo acumulado en 2026, en una estrategia sostenida de intervención que ya cubre más de la mitad de la meta anual de u$s10.000 millones. El dato, impulsado por la liquidación del agro y emisiones corporativas, refuerza la capacidad del Gobierno para sumar divisas. Sin embargo, la dinámica deja una pregunta abierta: ¿alcanza con comprar dólares para fortalecer reservas o el esquema empieza a mostrar límites?

Intervención sostenida con anclaje en el agro y el mercado financiero

El movimiento del Banco Central no es aislado. En abril, la autoridad monetaria ya acumula compras por u$s2.105 millones y logró sostener un ritmo superior a u$s100 millones diarios en 9 de las últimas 11 ruedas. En el año, el promedio asciende a u$s89 millones por jornada, con una participación del 25% del volumen operado en el Mercado Libre de Cambios.

El flujo responde a dos motores concretos: la liquidación del sector agroexportador y el ingreso de divisas por emisiones corporativas. En ese marco, el propio Banco Central proyecta que aún restan ingresar unos u$s3.200 millones vinculados a deuda privada, lo que podría mantener la oferta de dólares en el corto plazo.

El esquema se inscribe en una lógica de administración cambiaria donde la autoridad monetaria aprovecha picos de oferta para recomponer posición, sin alterar el equilibrio del mercado. Es una intervención quirúrgica, pero constante.

Reservas que crecen menos que las compras: la tensión del modelo

A pesar del volumen adquirido, el impacto en reservas brutas fue limitado. En la jornada, el stock creció apenas u$s62 millones, hasta los u$s45.841 millones. La brecha entre compras y acumulación efectiva expone una tensión central del esquema: no todo dólar que ingresa se transforma en fortalecimiento neto de reservas.

Este desfasaje introduce un matiz político y económico. Por un lado, el Gobierno consolida capacidad de intervención y muestra resultados en términos de compras. Por otro, la acumulación real —clave para la estabilidad macro— avanza a un ritmo más moderado.

En términos de correlación de fuerzas, el esquema favorece al Ejecutivo en el corto plazo, al sostener la oferta de divisas y evitar presiones cambiarias. Pero también condiciona el margen futuro si la dinámica de ingresos se desacelera o si las necesidades de absorción crecen.

Un equilibrio atado a la liquidación y al financiamiento

El desempeño del Banco Central depende, en gran medida, de factores externos al propio organismo: la liquidación del agro y el acceso a financiamiento corporativo. Ambos elementos hoy funcionan como soporte del esquema, pero no garantizan estabilidad estructural.

En las próximas semanas, la atención estará puesta en dos variables. Primero, si el ritmo de compras logra sostenerse con la misma intensidad. Segundo, si el ingreso proyectado de u$s3.200 millones efectivamente se concreta y se traduce en mayor acumulación de reservas.

El Gobierno avanza en su objetivo y recorta la distancia hacia la meta anual. Pero el dato que sigue en discusión no es cuánto compra, sino cuánto logra retener.

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