Milei en la Fundación Libertad ratificó el rumbo económico pese a críticas
El Presidente defendió el ajuste fiscal, negó atraso cambiario y apuntó contra opositores, empresarios y periodistas. Reafirmó que “lo peor ya pasó” en medio de tensiones económicas y políticas.
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El presidente Javier Milei encabezó este 27 de abril la cena anual de la Fundación Libertad, donde desplegó un discurso confrontativo para defender su programa económico, rechazar críticas y sostener que la economía atraviesa una etapa de recuperación. En ese marco, aseguró que “lo peor ya pasó” y que no modificará el rumbo de su gestión.
La exposición, que contó con la presencia del expresidente Mauricio Macri y referentes políticos, combinó definiciones económicas con cuestionamientos directos a economistas, empresarios, periodistas y dirigentes opositores, en un tono que volvió a marcar el clima político del oficialismo.
Defensa del ajuste y del equilibrio fiscal
Milei centró parte de su intervención en justificar el ordenamiento de las cuentas públicas. Afirmó que su administración logró equilibrar el sector público mediante un ajuste de cinco puntos del PBI impulsado por el ministro de Economía.
En esa línea, reiteró su postura crítica sobre el endeudamiento estatal, al calificarlo como “inmoral”, aunque al mismo tiempo sostuvo que el Gobierno cumplirá con los compromisos asumidos y que el riesgo país tenderá a bajar.
El planteo refuerza el eje central de la política económica oficial: equilibrio fiscal, reducción del gasto y sostenimiento de la solvencia como base de la estabilidad.
Durante su discurso, el Presidente trazó una lectura sobre las principales variables económicas. Señaló que la inflación “va a ceder”, aunque reconoció un dato reciente del 33%, que vinculó a tensiones políticas posteriores a elecciones. Afirmó que la economía generó cerca de 400 mil empleos, en su mayoría informales, y defendió la Ley de Modernización Laboral como vía para formalizarlos.
También sostuvo que el consumo no cayó sino que cambió su composición, con mayor peso de plataformas digitales como Mercado Libre. Rechazó la idea de atraso cambiario y proyectó un escenario de aumento de exportaciones.
En paralelo, el mandatario defendió que el crédito comenzó a recuperarse y que los indicadores económicos muestran señales de mejora hacia abril, tras un período de contracción.
Confrontación como estrategia política
El discurso consolidó una estrategia de confrontación directa con múltiples actores. Milei cuestionó a economistas críticos, periodistas y empresarios, a quienes acusó de intentar desestabilizar el programa económico.
También apuntó contra el gobernador bonaerense Axel Kicillof y sectores de la oposición, a los que responsabilizó por impulsar medidas para “destruir el equilibrio fiscal”.
En el plano empresarial, volvió a criticar a grandes grupos industriales, planteando que no corresponde sostener precios elevados en productos como neumáticos o acero.
La combinación de defensa técnica del programa con ataques políticos expone una lógica de polarización que el oficialismo sostiene como parte de su construcción de poder.
El mensaje presidencial reconoce tensiones en el mercado laboral: mientras destaca la creación de empleo, admite que el crecimiento se concentra en el segmento informal.
Asimismo, el diagnóstico sobre consumo y actividad sugiere un proceso de reconfiguración más que de expansión plena, con cambios en los hábitos de gasto y una recuperación incipiente.
En ese marco, la insistencia en mantener la “ortodoxia” económica indica que no habrá cambios de rumbo en el corto plazo, aun frente a indicadores sociales sensibles.
Economía en transición y clima político tenso
El planteo oficial abre un escenario donde conviven señales de recuperación con tensiones persistentes. Entre las variables a observar aparecen: la evolución de la inflación y su impacto en el poder adquisitivo. La capacidad de formalizar empleo en un contexto de crecimiento informal. Y la reacción de actores económicos frente a la continuidad del ajuste.
El Gobierno apuesta a consolidar su programa sin modificaciones, mientras el contexto político y económico mantiene niveles de conflicto que pueden influir en su desarrollo.
