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Economía oficializó el bono en dólares al 6,50% bajo ley argentina

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El Ministerio de Economía oficializó la emisión del “Bono del Tesoro Nacional en dólares estadounidenses 6,50% con vencimiento 2029”, con un tope de USD 4.000 millones en valor nominal. La colocación, autorizada mediante la Resolución Conjunta 62/2025, forma parte del esquema de financiamiento aprobado por la Ley de Presupuesto vigente y apunta a reforzar la estrategia de estabilización fiscal y coordinar el perfil de vencimientos del Tesoro.

Un instrumento clave dentro del marco legal de crédito público

La Resolución Conjunta 62/2025, firmada por la Secretaría de Finanzas y la Secretaría de Hacienda, establece la emisión del nuevo bono en dólares para su licitación este 10 de diciembre de 2025, con fecha de emisión el 12 de diciembre y vencimiento el 30 de noviembre de 2029.

El instrumento se inscribe en el marco del Sistema de Crédito Público regulado por la Ley 24.156 y en las autorizaciones de endeudamiento previstas en la Ley 27.701, que continúa vigente para 2025 conforme al artículo 27 de la Ley 24.156 y a las adecuaciones implementadas por los decretos 436/2023, 56/2023, 23/2024, 280/2024, 594/2024 y 1104/2024.

El texto oficial recuerda que, conforme al artículo 60 de la Ley 24.156, ningún organismo de la Administración Nacional puede formalizar operaciones de crédito público no contempladas en el Presupuesto o en una ley específica. En este caso, la emisión se encuentra dentro de los montos autorizados en la planilla anexa al artículo 37 de la Ley 27.701.

Características financieras del bono y condiciones de colocación

El nuevo Bono del Tesoro en dólares presenta condiciones orientadas a fortalecer la demanda institucional y mejorar el perfil de financiamiento del Estado. Entre los puntos centrales:

  • Monto máximo autorizado: hasta VNO USD 4.000.000.000, según demanda de la licitación.
  • Moneda: denominación, suscripción y pago en dólares estadounidenses.
  • Tasa de interés: 6,50% nominal anual, pagadera por semestre vencido cada 30 de mayo y 30 de noviembre, con cálculo base 30/360.
  • Primer pago: 30 de mayo de 2026, período irregular.
  • Amortización: íntegra al vencimiento en 2029.
  • Denominación mínima: USD 1 de valor nominal original.
  • Negociación: cotización solicitada en A3 Mercados SA y en bolsas y mercados de valores del país.
  • Registro: bajo Certificados Globales a nombre de la CRYL del Banco Central, como Agente de Registro.
  • Exenciones impositivas: aplica las previstas en la legislación vigente.
  • Ley aplicable: República Argentina.

La colocación se realizará bajo los procedimientos aprobados en la Resolución Conjunta 9/2019, que regula la emisión de instrumentos de deuda pública, habilitando tramos múltiples según determine la Secretaría de Finanzas.

La resolución también delega en las autoridades de la Oficina Nacional de Crédito Público y áreas técnicas competentes la firma de la documentación necesaria para implementar la operación.

Financiamiento, orden fiscal y señales al mercado

La decisión se da en un momento de fuerte reordenamiento macroeconómico, donde el Gobierno sostiene que la consistencia fiscal resulta indispensable para la recuperación sostenida y la reducción del riesgo país.

Dentro del marco presupuestario vigente, la emisión busca: reducir tensiones de corto plazo en el perfil de vencimientos, fortalecer el programa financiero del Tesoro, ampliar la base de instrumentos en dólares bajo ley local, lo que aporta previsibilidad jurídica y operativa, y ofrecer alternativas a demandantes institucionales que operan en moneda extranjera.

La referencia explícita del decreto a la coordinación entre Finanzas y Hacienda —en línea con el Decreto 1344/2007— refleja la intención de mantener disciplina en el uso del crédito público, un componente central de la estrategia de estabilización.

En el sistema financiero, la expectativa es que el bono en dólares atraiga interés de bancos, compañías de seguros, fondos institucionales y operadores de mercado que buscan instrumentos de renta fija con rendimiento en moneda dura y bajo ley argentina.

También se prevé impacto en la curva local en dólares, que podría ganar profundidad y liquidez si la colocación alcanza montos significativos dentro del límite autorizado.

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Deuda en dólares: el Gobierno vuelve a los mercados y coloca US$1.000 millones en el bono 2029

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El Gobierno vuelve a los mercados y coloca US$1.000 millones a una tasa del 9,26% en el BONAR 2029

El Ministerio de Economía logró su objetivo de financiarse en los mercados internacionales con la colocación de US$1.000 millones del Bono del Tesoro en dólares con vencimiento en noviembre de 2029. La operación, adjudicada a una tasa anual del 9,26%, marca el retorno del Gobierno a las emisiones externas y refuerza la estrategia oficial de consolidar “fundamentals económicos” para sostener el programa financiero.

Una licitación clave: fuerte demanda y tasa del 9,26%

La Secretaría de Finanzas informó que en la licitación del BONAR 2029N —Bono del Tesoro Nacional en dólares 6,50% con vencimiento el 30 de noviembre de 2029— se recibieron 2.693 ofertas, por un total de US$1.420 millones de valor nominal (VNO). De ese total, se adjudicaron US$1.000 millones, equivalentes a US$910 millones de valor efectivo.

El rendimiento final se ubicó en 9,26% (TNA), lo que implica que el Estado pagará aproximadamente US$92,6 millones por año en concepto de intereses. El precio de corte se fijó en US$910 por cada US$1.000 de VNO, y dado el alto nivel de demanda, Economía aplicó un factor de prorrateo del 40,9516867971678% para las propuestas presentadas al precio final.

El Ministerio de Economía destacó que la operación “refleja el valor asignado a la estructura de mercado, con amortización íntegra al vencimiento y una demostrada confianza de los inversores en las mejoras de ‘fundamentals’ económicos”.

Con esta colocación, el nuevo valor nominal en circulación asciende a US$1.000 millones, correspondiente al instrumento AN29.

Impacto financiero y señales al mercado

La emisión se transforma en un indicador clave para el escenario financiero argentino: representa la primera colocación de magnitud desde el relanzamiento del programa económico y se interpreta como una prueba de demanda para los títulos soberanos en dólares.

El rendimiento del 9,26% se ubica dentro del rango esperado por los analistas para un bono a cinco años, mientras que la relación entre US$1.420 millones ofertados y US$1.000 millones adjudicados muestra un nivel de apetito relevante para instrumentos soberanos en moneda dura.

La adjudicación también deja señales institucionales importantes: Fortalece el programa financiero, al garantizar recursos en dólares a mediano plazo. Ordena el perfil de vencimientos con un bono de amortización íntegra al final del período. Actúa como referencia de tasa para futuras emisiones, tanto soberanas como corporativas.

Además, el resultado amplifica las expectativas oficiales de recuperar progresivamente la confianza de los inversores, un elemento que la propia cartera económica subrayó al mencionar “la demostrada confianza en las mejoras de fundamentals”.

Efectos sobre financiamiento, mercados y política económica

La licitación puede tener repercusiones en varios frentes del ecosistema económico:

Mercado de deuda

El éxito en la demanda puede mejorar la percepción de riesgo país en los tramos medios de la curva, y servir como guía para operaciones futuras, tanto en dólares como en instrumentos ajustados por inflación.

Programa financiero

Los US$1.000 millones adjudicados representan una fuente relevante para cumplir con vencimientos en moneda extranjera, reducir presiones sobre las reservas y mejorar la previsibilidad fiscal.

Relación institucional

El comportamiento de los mercados se interpreta como una señal política: valida parcialmente el rumbo económico y otorga margen al Ministerio de Economía para sostener su hoja de ruta mientras se negocian otras variables del programa fiscal.

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Economía define si logra rollover total de $14,5 billones con tasas más bajas

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El ministro de Economía, Luis Caputo enfrenta un test clave, busca refinanciar $14,5 billones y el mercado mira el rollover y la tasa

El Ministerio de Economía realizará este miércoles una nueva licitación de deuda en pesos para enfrentar vencimientos por $14,5 billones, en un test decisivo para evaluar la capacidad del Tesoro de sostener su programa financiero sin generar una mayor emisión monetaria. El resultado del rollover, la tasa convalidada y el nivel de demanda bancaria marcarán el pulso del mercado de pesos en las próximas semanas.

La estrategia oficial combina incentivos regulatorios, canjes previos y una política de tasas más bajas por parte del Banco Central (BCRA), en un intento por alargar plazos, reducir el costo de financiamiento y evitar tensiones en la liquidez del sistema.

Un vencimiento extraordinario y una licitación que definirá el humor del mercado

El menú de instrumentos ofrecidos por la Secretaría de Finanzas incluye títulos en pesos y en dólares, diseñados para extender la curva y disminuir la carga de intereses. Con un vencimiento de magnitud inusual, el mercado analiza principalmente un dato: cuánto rolleará Caputo y a qué tasa.

Una renovación inferior al 100% obligaría al Tesoro a pagar la diferencia en efectivo. Ese flujo de pesos, además de liberar liquidez al mercado, reduciría el saldo que hoy mantiene el Tesoro en su cuenta del Banco Central, actualmente en torno a $4,5 billones.

Finanzas llega a esta instancia con un alivio previo: la semana pasada, el Tesoro y el Banco Central realizaron un canje de títulos por aproximadamente $2 billones, reduciendo parcialmente la carga del pago de esta semana.

Tasas más bajas, encajes más flexibles y un mercado atento a la señal oficial

El Banco Central ejecutó dos medidas claves para favorecer la licitación: Redujo la tasa de referencia a 20%, con el objetivo explícito de presionar a la baja los rendimientos que exigirán los bancos. Flexibilizó los encajes bancarios, ampliando la liquidez disponible y permitiendo a las entidades participar en la licitación sin necesidad de desprenderse de efectivo.

Ambas decisiones apuntan a anclar las expectativas de tasa, sostener la demanda de instrumentos del Tesoro y evitar que se disparen los costos de financiamiento. En simultáneo, forman parte del rediseño del mercado de pesos bajo el programa de estabilización económica.

El volumen, la tasa y la composición de la demanda definirán el clima financiero posterior: un rollover holgado reforzaría la señal de control fiscal y orden monetario; uno más débil reabriría dudas sobre la capacidad del Tesoro de sostener su programa financiero sin recurrir a emisión indirecta.

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Argentina tiene el salario en dólares más bajo de la región y quedó por debajo del nivel de 2001

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Argentina quedó ubicada en el último lugar del ranking regional de salario mínimo medido en dólares, según un informe del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (Celag). Con un valor equivalente a 225 dólares, el Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) se hundió por debajo de países vecinos con economías mucho más pequeñas, como Paraguay (411 dólares) y Bolivia (395 dólares), y quedó lejos de los niveles que exhiben Costa Rica (729 dólares), Uruguay (593 dólares), Chile (567 dólares) o Ecuador (470 dólares).

El retroceso del salario mínimo argentino se profundizó durante los últimos dos años en un contexto de inflación persistente, caída del consumo y pérdida acelerada del poder adquisitivo. El SMVM no solo es el más bajo de Latinoamérica, sino que además ya se ubica por debajo del nivel registrado en 2001, previo a la salida de la convertibilidad.

País Salario Mínimo (USD) Posición Regional
Costa Rica 729
Uruguay 593
Chile 567
Ecuador 470
Paraguay 411
Bolivia 395
Argentina 225 Último

El deterioro comenzó a acelerarse en diciembre de 2023, cuando el salario mínimo cayó un 15% real, seguido por un desplome del 17% en enero de 2024. Aun con algunas mejoras nominales en meses puntuales, la tendencia general continuó en rojo.

De acuerdo con la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, el SMVM acumuló en septiembre de 2025 un descenso del 34% en términos reales respecto de noviembre de 2023, y solo en 2025 registra una caída del 5,6%. El valor actual también es 63% inferior al pico histórico de la serie, alcanzado en septiembre de 2011.

Los salarios registrados también pierden contra la inflación

El deterioro no afecta solo al salario mínimo. Las remuneraciones de los trabajadores registrados también quedaron por detrás de la inflación. Según datos del INDEC, en septiembre:

  • El salario del sector privado registrado aumentó 1,4%.
  • El público, 1,1%.
  • La inflación, en cambio, fue de 2,1%.

El índice salarial general subió 2,2%, impulsado por una fuerte recuperación del segmento no registrado, que avanzó 5,7%. Sin embargo, en términos interanuales los registros muestran un panorama desigual:

  • Privado registrado: +32,9%
  • Público: +35%
  • No registrado: +120,2%

En el acumulado desde diciembre de 2024, los salarios muestran una mejora de 30,4%, pero aún así continúan rezagados frente al aumento del costo de vida.

Un país más pobre en la comparación latinoamericana

La fotografía regional deja a Argentina en una posición crítica: es el país con el salario mínimo más bajo del continente. Mientras varios vecinos lograron sostener o incluso mejorar el ingreso básico en dólares, el SMVM argentino fue erosionado por la inflación, la recesión y la inestabilidad macroeconómica.

El ranking elaborado por Celag muestra una brecha que se ensancha: Costa Rica casi triplica el salario argentino; Uruguay y Chile lo duplican; incluso Paraguay y Bolivia se ubican muy por encima. La pérdida de competitividad social se vuelve evidente en un país donde el salario mínimo ya no cumple su función de referencia.

La combinación de ingresos deprimidos y precios en ascenso impacta directamente en la capacidad de consumo y profundiza las desigualdades territoriales, en especial en provincias donde el mercado laboral es más frágil. Con el deterioro de los últimos años, la Argentina enfrenta el desafío de recomponer un ingreso básico que no solo quedó relegado en el ranking internacional, sino que además retrocedió a niveles previos a la crisis de 2001.

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La deuda pública cayó US$11.835 millones en octubre y acumuló seis meses de baja

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La deuda pública cayó en octubre y acumula seis meses consecutivos de descenso en medio de la incertidumbre política

El stock de deuda bruta de la Argentina se redujo en octubre a US$442.196 millones, tras una baja mensual de US$11.835 millones. Se trata del sexto mes consecutivo de descenso, impulsado por pagos por US$10.959 millones y una menor exposición en moneda extranjera. La dinámica se produce en un contexto marcado por la volatilidad electoral y la transición legislativa del 26 de octubre.

Seis meses de bajas: composición, monedas y peso de cada instrumento

El informe oficial difundido por la Secretaría de Finanzas detalla que el stock de deuda en situación de “pago normal” se ubicó en US$439.688 millones, lo que representó una reducción mensual de US$11.187 millones (-2,62% respecto de septiembre).

Del total de la deuda bruta:

  • 76,3% corresponde a Títulos y Letras del Tesoro Nacional.
  • 22,3% se compone de obligaciones con Acreedores Externos Oficiales, incluidos organismos financieros internacionales.
  • 0,6% son Adelantos Transitorios otorgados por el Banco Central al Tesoro.
  • 0,8% representa otros instrumentos.

El recorte de octubre se dio en un contexto político especialmente sensible, tras las elecciones legislativas del 26 de octubre, que generaron presión sobre el mercado financiero y expectativas respecto del rumbo económico del nuevo Congreso. En ese marco, la reducción del stock se interpretó como una señal de disciplina fiscal y gestión activa del pasivo público.

En cuanto a la composición por moneda, el informe precisa que:

  • El 57% del total corresponde a deuda en moneda extranjera por US$250.845 millones.
    • De ese monto, 75% corresponde a instrumentos emitidos en dólares (US$187.668 millones).
    • 23% son Derechos Especiales de Giro (DEG) equivalentes a US$56.763 millones.
    • El 2% restante corresponde a euros, por US$6.024 millones.
  • El 43% de la deuda está nominada en pesos, con un total de US$188.843 millones.
    • De ese porcentaje, US$101.050 millones se encuentran en tasa ajustable (54%).
    • Y US$87.793 millones en tasa no ajustable (46%).

La reducción simultánea del stock en moneda extranjera y en pesos confirma una estrategia de administración orientada a disminuir vulnerabilidades cambiarias y reforzar el perfil de vencimientos.

Pagos por US$10.959 millones y efecto fiscal: cómo impacta en las cuentas públicas

La Secretaría de Finanzas precisó que durante octubre la administración central realizó pagos por US$10.959 millones, de los cuales: 96% se efectuó en moneda nacional y 4% correspondió a pagos en moneda extranjera.

La mayor parte de los desembolsos se destinó a cancelación de capital, por un total de US$10.715 millones, lo que redujo la necesidad de refinanciamiento y comprimió el stock general.

Este comportamiento se suma a otros elementos de la estrategia oficial: la búsqueda de superávits fiscales primarios, la expansión de instrumentos en pesos y la moderación del financiamiento monetario. Con seis meses consecutivos de caída, la deuda muestra una tendencia compatible con el enfoque de consolidación fiscal que el Gobierno sostiene como eje de su programa económico.

Implicancias para el mercado y perspectivas

La reducción mensual del stock en octubre —uno de los mayores del año— envía una señal de previsibilidad al mercado financiero en un mes particularmente volátil. La caída de US$11.835 millones se combina con pagos en moneda local que reducen la presión sobre el tipo de cambio y los vencimientos en divisas.

En paralelo, la menor exposición en dólares y DEG atenúa los riesgos externos, aunque la estructura de pasivos continúa siendo sensible a variaciones del tipo de cambio, tasas internacionales y negociaciones con organismos multilaterales.

De cara al cierre del año, los analistas seguirán de cerca la evolución del endeudamiento en pesos ajustables, la dinámica de Letras y Títulos del Tesoro y la capacidad del Gobierno para sostener la trayectoria descendente del stock en un contexto de fragilidad política y demanda creciente de financiamiento por parte de provincias y sectores productivos.

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