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La industria retrocedió 9.7% interanual en el primer trimestre de 2019

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El Índice de Producción Industrial (IPI) de FIEL registró en marzo un retroceso del 11.6% respecto al mismo mes del año anterior de acuerdo con información preliminar. En el mes, todas las ramas mostraron una caída interanual de la producción, destacándose el retroceso de la industria automotriz, siderúrgica, de químicos y plásticos y de minerales no metálicos. No obstante lo anterior, en ramas como alimentos y bebidas ó la metalmecánica se observó una menor dinámica de contracción de la actividad que en meses previos. En relación al mes de febrero, la producción industrial resultó 11.9% superior incluyendo factores estacionales, mientras que si estos se corrigen, la actividad creció 0.3%.
Finalmente, en el acumulado para el primer trimestre del año, la actividad industrial mostró una caída del 9.7% respecto al mismo periodo de 2018, mientras que en relación al cuarto trimestre de 2018 la producción corregida por estacionalidad avanzó 0.2%.
En el primer trimestre del año todas las ramas de actividad acumulan caídas en la comparación interanual. El ranking de crecimiento es encabezado por la producción de insumos textiles que registra un retroceso de 2.8%, seguido de la producción de alimentos y bebidas (3.9%), papel y celulosa (5.2%), petróleo procesado (7.3%), metalmecánica (8.3%) y minerales no metálicos (9.4%). Las restantes ramas de actividad muestran un retroceso interanual superior al promedio de la industria, comenzando con los despachos de cigarrillos (‐9.7%), y siguiendo por insumos químicos y plásticos (‐13.6%), la siderurgia (‐14.7%) y la producción automotriz (‐31%).
Siguiendo la clasificación de las ramas industriales según el tipo de bienes y en línea con el desempeño sectorial descripto, los bienes de consumo durable lideran la contracción en el primer trimestre con una caída del 18.2%. Los bienes de capital acumulan un retroceso de 13.9%, los bienes de uso intermedio ‐9.8%, y los bienes de consumo no durable ‐4.7% en el trimestre y en la comparación interanual en cada caso.
En términos desestacionalizados, el IPI de marzo avanzó 0.3% respecto al mes anterior, encadenando tres meses con datos positivos y acumulando un ligero avance de 0.7% respecto de diciembre de 2018 que fue el nivel más bajo del año anterior. La presente fase recesiva que acumula 15 meses de duración muestra un ritmo de caída equivalente anual de 8.3% en comparación con el 14.3% promedio para las diez recesiones industriales desde 1980. Los indicadores que permiten anticipar una reversión la fase han mostrado una muy ligera mejora. Sin embargo la difusión sectorial de la contracción de la actividad en marzo volvió a mostrar una leve profundización.
En síntesis, en marzo se registró una contracción interanual de la producción, aunque en términos desestacionalizados mostró una ligera mejora en la comparación con el mes de febrero. En el corto plazo el proceso de los granos gruesos traccionara sobre sectores conexos. Brasil no consolida su recuperación, mientras se deterioran las expectativas de crecimiento y confianza en la industria. La actividad industrial en Argentina continúa transitando una fase recesiva.

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Despiértame cuando llegue el temblor

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Desde finales del año pasado que se viene repitiendo, casi como un mantra, que la dinámica cambiaria del 2019 dependerá de los vaivenes políticos. Luego de un marzo agitado, donde el tipo de cambio escaló más de 10% y rozó los 45 ARS/USD, el dólar se estabilizó a comienzos de abril, producto del buen comienzo de la liquidación de agrodólares y las subastas diarias de USD 60 millones del Tesoro Nacional autorizadas por el FMI. En el mismo sentido, la última semana el Banco Central congeló nominalmente la Zona de No Intervención (ZNI) en 39,8 ARS/USD y 51,5 ARS/USD hasta fin de año (eliminó el piso hasta fines de junio). Tras el anuncio del BCRA, la divisa y los mercados de futuro reforzaron la baja, reduciendo la inestabilidad observada en marzo.

 

Ante este contexto de relativa calma, cabe preguntarse si la estabilización será transitoria o permanente. Para responder a este interrogante nos remontamos a contextos similares recientes y los comparamos con el actual, en pos de dimensionar qué magnitud podría alcanzar la dolarización de carteras en la previa electoral.

 

En 2011, la fuga de capitales del sector privado superó USD 18.000 millones en los primeros nueve meses del año. En una dinámica típica de año electoral, el volumen fue in crescendo: USD 3.700 millones en el primer trimestre, USD 6.100 millones en el segundo y USD 8.500 millones en el tercero. Por su parte, en el acumulado enero-septiembre de 2017 la formación de activos externos totalizó USD 15.500 millones. Este número se compone de USD 4.800 millones en el primer trimestre, USD 2.900 millones en el segundo y USD 7.800 millones en el tercero.

 

La dolarización de carteras habría rondado los USD 4.500 millones en el primer trimestre de 2019 (todavía no hay números de marzo), montos similares a los registrados en los primeros tres meses de 2011 y de 2017.

 

Sin embargo, al comparar dichos montos en términos de activos en Pesos que están “haciendo tasa”, los valores de este primer trimestre representaron 12,5% del total de stock de Plazos Fijos del sector privado y de Letras en Pesos (alrededor de USD 28.000 y de USD 7.000 millones, respectivamente), porcentaje significativamente mayor al de comienzos de 2011 (8,8%) y los primeros tres meses de 2017 (6,5%), producto de la significativa depreciación del Peso.

 

Este análisis sería incompleto si no considerásemos el lado de la oferta. La misma se compondrá principalmente de liquidaciones de agrodólares y subastas diarias de USD 60 millones del Tesoro Nacional. Según nuestras estimaciones, las primeras totalizarían USD 6.500 millones en el segundo trimestre y USD 5.500 millones en el tercero. De este modo, la oferta de divisas por agrodólares y licitaciones del Tesoro rondaría USD 10.000 millones del segundo trimestre y USD 9.000 millones en el tercero. Además, si la divisa superara de manera permanente 51,5 ARS/USD, este número se elevaría a USD 18.000 millones, producto de las intervenciones diarias de USD 150 millones del Banco Central.

 

Siguiendo la dinámica de años anteriores, en el segundo trimestre no estimamos que se materialicen mayores presiones cambiarias. Sí es posible que existan fricciones puntuales que anticipen futuras tensiones –por caso el cierre de candidaturas el sábado 22 de junio-, pero las mismas no alcanzarían para llevar al tipo de cambio por encima del techo de la ZNI.

 

En contraposición, durante el tercer trimestre el panorama será más agitado. Las presiones cambiarias se incrementarían por una menor oferta y la dolarización trepará ante la inminencia de elecciones con resultado abierto. En este marco, descartamos que la demanda de divisas del sector privado sea menor a USD 1.200 millones mensuales lo que redundaría en un escenario calmo, con un tipo de cerca del piso de la ZNI.

 

Por el contrario, proyectamos que la dolarización de carteras podría rondar los USD 3.000 millones mensuales. En consecuencia, las luces de alerta serían “amarillas”, con un tipo de cambio que se posaría cerca del techo “congelado” de la ZNI. La divisa podría perforar el límite de 51,5 ARS/USD pero sólo transitoriamente.

 

Para que el tipo de cambio se ubique sistemáticamente por encima del techo de la ZNI, la fuga de capitales debería ser más intensa (USD 6.000 millones mensuales), lo que implica una fuga de más del 15% de los activos en pesos durante un mes. Siguiendo las experiencias anteriores, este desenlace luce poco probable. No obstante, considerando lo “novedoso” de estas elecciones (un resultado muy incierto y mucha divergencia en la orientación económica de los posibles candidatos), no es posible descartarlo.

 

En este sentido, al congelar el techo de la ZNI en 51,45 ARS/USD el Banco Central apunta a intervenir antes frente a las presiones alcistas –por caso, esperábamos un techo de 55 ARS/USD para las PASO -, de manera de contenerlas antes de que provoquen una mayor depreciación del peso y, consecuentemente, suba de precios.

 

A modo de conclusión, podemos afirmar que la calma cambiaria de los últimos días obedece en buena medida a factores estacionales, que se revertirán en la proximidad de los comicios. Esto explica porque, pese a que el dólar está calmo en los últimos días, el riesgo país adoptó un curso ascendente. Asimismo, congelar nominalmente las bandas cambiarias puede acotar la volatilidad y reducir la inflación, pero a costa de un mayor atraso cambiario.

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Las tapas del martes 16: La inflación, los anuncios de Macri y el dólar

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A continuación reproducimos las tapas de los principales diarios del país. Un día antes del anuncio del INDEC, Macri advirtió que marzo marcará un pico de inflación, la frase es analizada por los medios.
El sistema financiero muestra una tendencia a la baja con el ingreso de las divisas del campo, además el BCRA comenzó a licitar 60 millones de dólares por día.

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Fue una semana de pax cambiaria que promete extenderse

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El dólar acumuló una semana completa en baja gracias a los ingresos de divisas del agro. La semana que viene aumentaría el flujo de los exportadores a lo que se sumaría las subastas diarias de US$60 millones por parte del Tesoro. En tanto que la semana corta por el feriado limitará las operaciones
El dólar anotó su quinta semana consecutiva producto de la oferta de divisas aportada por el agro. En el mercado anticipan que la próxima semana la tendencia se acentuaría dado que habrá una mayor oferta, por los exportadores y por las subastas oficiales que comenzarán a partir del lunes. Además, la semana corta por el feriado de Semana Santa limitara las operaciones, acotando los movimientos en el tipo de cambio.
En la plaza mayorista, la divisa perdió 57 centavos en relación al cierre previo y finalizó la rueda en $42,18. En la semana, el retroceso fue de $1,75.
En la punta minorista, en tanto, la rueda finalizó en $43,289, $1,671 por debajo del cierre de una semana atrás, de acuerdo al promedio del Banco Central.
“La tendencia vendedora que apareció el lunes se fue agudizando durante la semana y logró que el precio del dólar terminara la misma en el nivel más bajo desde la última semana de marzo”, apuntó Gustavo Quintana, de PR.
“Ni siquiera la caída del real en Brasil que se hizo más visible a media jornada pudo torcer el rumbo de los precios en el mercado local, que sólo reaccionaron con una tibia recuperación respecto de los mínimos de hoy”, agregó:
Y finalizó: “La semana que viene, reducida en días operativos por los feriados de Semana Santa, puede acelerar la baja del tipo de cambio, teniendo en cuenta que se inicia el período de subastas oficiales de divisas”.
En este sentido, desde ABC Mercado de Cambios señalaron que, además, se espera que “comience más cantidad” de liquidaciones de la cosecha a partir del lunes 15/04, en coincidencia con el inicio de la subasta diaria de US$60 millones del Tesoro.
Además de la oferta, desde ABC también adjudicaron la quita de presión al tipo de cambio a una “baja de posiciones y coberturas por parte de bancos” por la misma baja de la cotización “para colocarse en otros activos con mayor rendimiento en peso, ante un panorama económico aparentemente más tranquilizador”.
De hecho, a pesar de la prolongada caída del dólar, el BCRA convalidó este viernes una leve suba de su tasa de interés de referencia, cortando con un hilo de 8 bajas consecutivas. El rendimiento promedio total tras la subastas de Letras de Liquidez (Leliq) terminó la semana en 66,860%, 0,047 puntos porcentuales más que el cierre previo.

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