“La banda cambiaria del dólar es sicológica. Estamos en un pasaje hacia un plan de estabilidad, sin inflación” sostuvo Carlos Melconián.
“Les hablaron antes de la elección de la provincia de Buenos Aires de empate técnico y en la Casa Rosada se agrandaron pero. nada de lo pronosticado ocurrió en las urnas” sostuvo Melconián.
“Están en el gobierno empecinados en ir a los programas del Gordo Dan y ratificar todo lo que están haciendo en lugar de anunciar modificaciones”.
“El presidente hablaba de un dólar a $ 600 y resulta que está a $ 1.500. Yo quiero ser el 9 de Racing pero no me da para eso. La realidad me ubica. El gobierno tiene que aceptar su propia realidad”, describió el economista.
Van a vender, como dice Luis Caputo, hasta el último dólar de plata que no es de ellos. Son encajes de los depositantes privados o de préstamos que hay que devolver porque las reservas son alquiladas.
“Una economía estable en Argentina puede llevar 10 años en un país como Argentina. El gobierno se tendría que dedicar a corregir el infarto que está padeciendo. No podemos movernos con panic atack”.
“Milei es hoy más un secretario de Hacienda que un ministro de Economía o un presidente de la Nación”.
Melconián: “cumplir la palabra”
“Milei quiso ser presidente en medio de este quilombo y ahora se las tiene que bancar. Pero, si anuncio 10 temas por semana y no cumplo ninguna, al poco tiempo ya nadie me escucha”.
“El gobierno debe tener mensajeros de diálogo, como Guillermo Francos. Basta de tipos que quieren romper todo desde los medios”.
“Milei debe estar a la altura de la crisis que estamos viviendo, debe ser el padre de todos nosotros y ser el que ofrece la paz, no la pelea” propuso el experimentado economista.
El ingreso disponible de los hogares argentinos —el dinero que queda luego de pagar los gastos fijos— mostró una leve mejora durante 2025, pero aún se mantiene 7% por debajo de noviembre de 2023, el mes previo a la devaluación impulsada por el Gobierno de Javier Milei. Según un relevamiento privado, en junio volvió a caer un 0,4% real respecto de mayo, lo que refleja la presión de tarifas, alquileres y transporte sobre los presupuestos familiares.
Más de seis de cada diez argentinos declararon haber resignado consumos habituales como ocio, primeras marcas en el supermercado, compra de ropa o vacaciones. El fenómeno impacta en empresas locales y plantea un desafío para la recuperación del consumo masivo, pese a la mejora del crédito y el repunte en bienes durables.
El deterioro del ingreso disponible no comenzó con Milei. Entre 2017 y 2023, los salarios reales habían perdido 25% de poder adquisitivo, según el Indec, por efecto de la crisis cambiaria del macrismo, la pandemia y el estallido inflacionario del último gobierno kirchnerista.
Con la devaluación de diciembre de 2023, la liberación de precios y la quita de subsidios en tarifas de servicios públicos, el oficialismo buscó reordenar precios relativos y estabilizar la economía. La estrategia logró desacelerar la inflación y recuperar en parte el salario en dólares, pero modificó la estructura de gasto familiar: los gastos fijos representan hoy en promedio 23% de los ingresos, con un peso mucho mayor entre inquilinos (36%) que entre propietarios (19%).
El consumo privado, medido de forma amplia, creció 11,6% interanual en el primer trimestre de 2025, impulsado por el crédito a bienes durables y el uso de ahorros, pero el consumo masivo en supermercados y mayoristas muestra un retroceso constante.
Radiografía del ingreso disponible: datos de Empiria y UTDT
El último informe de Empiria, la consultora que dirige el exministro Hernán Lacunza, detalla que en junio los ingresos crecieron apenas 0,2% real, con impulso de jubilaciones actualizadas por inflación. Los salarios privados registrados avanzaron 0,1%, mientras que los del sector público cayeron 0,3%.
Los gastos, en cambio, subieron 2% real, principalmente por alquileres y expensas (+2,8%) y transporte (+2%). En 2025, los gastos fijos ya acumulan un aumento del 1%, tras el salto del 50% en 2024.
La evolución fue dispar por segmentos:
Hogares de ingresos altos: caída de 0,1% en junio, con mejora acumulada de 2% en el semestre, aunque aún 3% debajo de 2023.
Hogares de ingresos bajos: retroceso de 0,5% en junio y caída acumulada del 10% respecto de noviembre de 2023, pese a una mejora del 3% en el semestre.
El 36% de los hogares declaró usar ahorros para gastos corrientes en el primer trimestre, cinco puntos por encima del promedio histórico. El crédito con tarjeta, en cambio, se estancó en julio por la suba de tasas.
El Índice de Confianza del Consumidor (ICC) de la UTDT cayó 13,9% en agosto respecto de julio, y se ubicó en 39,94 puntos. En el Gran Buenos Aires, en plena campaña electoral hacia el 7 de septiembre, la confianza bajó 15,8%.
Para el exministro Dante Sica, director de Abeceb, el problema central es la competencia por el ingreso disponible: “El salario real privado volvió a niveles de 2023, pero ahora ese ingreso debe afrontar tarifas plenas y compite con el ahorro en pesos y con los importados. Con menor inflación, los consumidores comparan más y las empresas deben adecuarse a un mercado distinto”.
En tanto, Ecolatina, que dirige Federico Moll, advierte que la presión de servicios inelásticos como salud y educación limita la mejora del ingreso: “No se ven señales de un crecimiento significativo del ingreso disponible en lo que resta del año. El Gobierno privilegia bajar la inflación, aun a costa de un menor nivel de actividad”.
El ajuste en el consumo se refleja en las decisiones familiares: una encuesta de Casa Tres indicó que el 63% de los hogares recortó algún gasto, en particular ocio (60%), primeras marcas (47%), ropa (44%) y vacaciones (41%)
Consumo en tensión de cara a las elecciones
El escenario hacia fin de año dependerá de la evolución de tres variables clave:
Inflación y salarios reales, que marcarán el margen para recomponer ingresos.
Costo de los servicios básicos, que seguirá condicionando el presupuesto familiar.
Clima político y electoral, especialmente en el GBA, donde el humor social se vincula directamente con el bolsillo.
Mientras el consumo de bienes durables como autos, motos y electrodomésticos aún resiste, la contracción del gasto corriente plantea un desafío para el mercado interno y la industria local. La estabilidad nominal logró frenar la inflación, pero dejó a las familias con menos margen de maniobra y mayor disciplina de consumo, un factor que pesará en la agenda política y económica de los próximos meses.
El déficit de divisas por turismo alcanzó niveles récord en el primer semestre: mientras el complejo oleaginoso-cerealero liquidó u$s16.750 millones, los argentinos gastaron u$s5.360 millones en el exterior. La salida de divisas por viajes ya representa el 32% de lo que ingresa por el campo y tensiona la política cambiaria del Banco Central.
El turismo volvió a posicionarse como uno de los principales focos de demanda de dólares en la economía argentina. Según estimaciones privadas, durante el primer semestre de 2025 los argentinos gastaron en el exterior u$s5.360 millones netos, una cifra equivalente al 32% de los u$s16.750 millones liquidados por el complejo agroexportador en el mismo período.
La dinámica se vio potenciada por el tipo de cambio real apreciado y la relativa estabilidad de la brecha cambiaria, lo que incentivó viajes al exterior en un contexto de dólar “barato”.
El fenómeno se asemeja a lo ocurrido en años previos de fuerte atraso cambiario: el saldo neto de la balanza de turismo en junio fue deficitario en u$s863 millones, el mayor nivel para ese mes desde 2017, según cálculos de Equilibra.
El dato técnico: récord en gasto con tarjetas y liquidación del agro
Un indicador que permite anticipar la magnitud del gasto en divisas es el stock de préstamos con tarjetas en moneda extranjera, que alcanzó u$s794 millones a fines de julio, de acuerdo con la consultora 1816 en base a datos del Banco Central (BCRA).
Para la economista de Equilibra, Laura Vernelli, los egresos de julio se habrían acelerado: “Calculo unos u$s1.300 millones, contra los u$s1.100 millones de junio. Con eso, el saldo neto estaría entre u$s900 y u$s1.000 millones de déficit”.
En paralelo, la liquidación del agro marcó un hito. Según CIARA-CEC, en julio se registró una oferta de u$s4.100 millones, el mayor monto en más de dos décadas, favorecido por la reimposición de retenciones a fines de junio. Sin embargo, tras la reducción permanente de derechos de exportación, las ventas comenzaron a desacelerarse: en la primera semana completa de agosto apenas se liquidaron u$s88 millones, lejos de los picos del mes anterior.
El impacto del tipo de cambio y la demanda de divisas
El ajuste cambiario de julio, que implicó una suba real del peso del 14%, fue bien recibido por el mercado en tanto no se trasladara a precios. Sin embargo, la apreciación se moderó en agosto con una caída del 5%, lo que vuelve a poner en duda la capacidad del Gobierno de equilibrar el déficit turístico en el corto plazo.
El economista de Banco Provincia, Matías Rajnerman, explicó: “El turismo es sensible al tipo de cambio real, pero no inmediatamente. La gente compra pasajes con anticipación. La corrección se verá recién en algunos meses, algo similar a lo que ocurrió entre 2018 y 2019”.
El problema, sin embargo, excede al turismo. Desde la flexibilización del cepo cambiario, se observó un incremento sostenido en la demanda de dólares por parte de individuos. El economista de ACM, Francisco Ritorto, advirtió: “Las personas humanas ya acumulan cerca de u$s9.600 millones de demanda neta. Esto explica en buena medida la presión cambiaria”.
El déficit en la cuenta de turismo se suma a otros factores de presión: importaciones, pagos de deuda y atesoramiento. Con la caída en el ritmo de liquidaciones del agro tras el efecto inicial de las retenciones, los analistas advierten que el flujo de divisas podría ser insuficiente para sostener la estabilidad cambiaria en los próximos meses.
Entre los posibles escenarios se destacan:
Persistencia del déficit turístico: por el efecto rezagado de las compras de pasajes y paquetes, el gasto en divisas se mantendrá elevado hasta fin de año.
Desaceleración de liquidaciones del agro: tras el récord de julio, la oferta de dólares tendería a moderarse, replicando experiencias de “blanqueos” o medidas de incentivo que pierden fuerza con el tiempo.
Presión sobre el BCRA: la entidad no logró recomponer reservas desde el cambio de régimen cambiario, lo que limita su capacidad de intervención.
En este contexto, la tensión entre el boom turístico al exterior y la necesidad de divisas para sostener el programa económico será uno de los principales desafíos de la segunda mitad de 2025.
El Ministerio de Economía oficializó la emisión de una nueva “Letra del Tesoro Nacional vinculada al dólar estadounidense cero cupón” por hasta 1.000 millones de dólares, junto a la ampliación de otros instrumentos de deuda en pesos por un valor nominal total que podrá alcanzar los 12 billones de pesos. La medida, oficializada mediante la Resolución Conjunta 31/2025, busca optimizar la gestión del financiamiento público dentro del marco presupuestario y normativo vigente para el ejercicio fiscal 2025.
Detalles técnicos de la emisión de deuda pública
La nueva letra del Tesoro vinculada al dólar, con vencimiento el 31 de octubre de 2025, se emitirá a partir del 10 de julio y tendrá un plazo de 113 días. Este instrumento es de tipo cero cupón —es decir, se emite a descuento sin pago de intereses periódicos— y se amortizará íntegramente al vencimiento en pesos, ajustados al tipo de cambio oficial publicado por el Banco Central de la República Argentina (BCRA). La colocación se realizará en uno o varios tramos, según lo determine la Secretaría de Finanzas, y su negociación estará habilitada en los mercados locales.
En paralelo, se amplían emisiones de letras y bonos capitalizables en pesos con vencimientos en agosto, septiembre y octubre de 2025. En conjunto, estos títulos podrán alcanzar un valor nominal original de hasta 12 billones de pesos para cubrir la demanda en la licitación prevista para el 7 de julio.
La emisión y ampliación de estos instrumentos se fundamentan en las facultades otorgadas por la Ley 27.701 de Presupuesto General para 2023 —que rige para 2025 según modificaciones posteriores— y la Ley 24.156 de Administración Financiera. Asimismo, se enmarcan en decretos presidenciales y resoluciones conjuntas que regulan la administración y coordinación financiera del sector público nacional.
El tope máximo para la emisión en dólares está limitado a un valor nominal original de 1.000 millones, mientras que en pesos se respeta el límite de 12 billones, conforme a lo dispuesto en la normativa vigente. La Secretaría de Finanzas y la Secretaría de Hacienda, dependientes del Ministerio de Economía, serán las responsables de ejecutar estas operaciones.
Esta resolución busca responder a las necesidades de liquidez y manejo eficiente del programa financiero del Estado nacional en un contexto de elevada demanda de financiamiento público. La utilización de letras vinculadas al dólar con amortización en moneda local refleja la estrategia oficial para captar recursos en moneda extranjera evitando riesgos cambiarios directos, a la vez que se mantiene alineada con el régimen presupuestario vigente.
La ampliación de emisiones en pesos apunta a diversificar los instrumentos de deuda y ofrecer alternativas a inversores institucionales, fortaleciendo la sustentabilidad de la deuda pública y la estabilidad del mercado financiero local. La colocación y negociación en mercados autorizados brindará mayor transparencia y accesibilidad al mercado de capitales argentino.
Desde la Secretaría de Finanzas indicaron que “la emisión y ampliación de estos títulos públicos forman parte del compromiso del Ministerio de Economía para optimizar la gestión de la deuda y cumplir con los objetivos del programa financiero 2025, en un marco de legalidad y previsibilidad”. Además, destacaron que los instrumentos gozarán de exenciones impositivas vigentes y serán administrados bajo estrictos controles conforme a las normativas vigentes.
La Resolución Conjunta 31/2025 representa una medida clave para asegurar la continuidad y el equilibrio del financiamiento estatal durante el ejercicio 2025. La combinación de emisiones en dólares y pesos, ajustadas a normativas actualizadas, contribuye a robustecer la gestión financiera del Estado argentino, con vistas a mitigar la presión sobre las cuentas públicas y garantizar la sostenibilidad fiscal en el corto plazo.
La consultora Ecolatina realizó un análisis de los anuncios del nuevo régimen para remonetizar la economía anunciado ayer por el gobierno nacional.
Mientras el dólar oficial y los dólares futuros se mantuvieron con relativa estabilidad, la novedad de la semana se concentró en el lanzamiento del Plan de reparación histórica de los ahorros argentinos, un conjunto de medidas destinadas a eliminar y simplificar los regímenes de información fiscal, aumentar las escalas y el lanzamiento de un régimen simplificado de Ganancias.
Las medidas apuntan a incentivar la bancarización de ahorros/transacciones que se encuentran en la informalidad, reduciendo los costos y la burocracia de las operaciones alcanzadas. De esta forma, dicha estrategia tiene un objetivo dual: a) Motorizar aún más la actividad económica en ciertos sectores (automotriz, inmobiliario, etc.) vía la utilización de dichos stocks; y b) Incrementar la oferta de USD en la economía, buscando así tender un nuevo puente con el ahorro argentino acumulado fuera del sistema. Respecto a esto último, la estimación de los dólares “debajo del colchón” alcanza los USD 246.000 M (40% del PIB del 2024). Más allá de la certeza de una cifra difícil de estimar, las medidas recientes no parecen tener la fuerza suficiente para incentivar un mayor uso de estos dólares, a lo que se suma el reciente blanqueo.
Las acciones se pueden interpretar como un primer paso hacia un conjunto de reglas que tengan como objetivo de mediano plazo la mayor participación en la economía real del ahorro argentino acumulado en las últimas décadas. Para que esto suceda, será fundamental contar con una macroeconomía estable que aleje los fantasmas de los controles cambiarios, junto con evidencia concreta de que el cambio de reglas será sostenible en el tiempo y llegó para quedarse.
La semana finalizó con relativa calma en el plano cambiario. Con un volumen operado estable, el dólar oficial se mantuvo levemente por encima de la semana previa al promediar cerca de los $1.140, al tiempo que las cotizaciones de los dólares futuros no registraron sobresaltos y rindiendo por debajo de los distintos instrumentos en pesos (fundamental para el carry).
La principal novedad tuvo lugar el jueves por la mañana, cuando se dio una conferencia de prensa conjunta entre los encargados de la cartera de Economía, BCRA y ARCA (ex AFIP) en la cual dieron a conocer los detalles de las múltiples medidas denominadas como “Plan de reparación histórica de los ahorros argentinos”. Dentro de las medidas señaladas, podemos resumir:
1. Eliminación y simplificación de los regímenes de información. Se eliminarán y simplificarán los regímenes de información aplicados a diferentes consumos, dentro de los que se encuentra tarjetas de créditos, compra-venta de autos usados, reporte de operaciones inmobiliarias (CITI y COTI), expensas y servicios públicos (gas, luz, agua).
2. Aumento de escalas. Se actualizarán los umbrales mediante los cuales se determinaban las exigencias para informar operaciones. Dentro de las más relevantes, se encuentran: Transferencias y acreditaciones bancarias ($1 M a $50 M); Extracciones de efectivo (de todas las operaciones a partir de $10 M); Plazos Fijos ($1 M a $100 M para personas físicas y $30 M para jurídicas); Transferencias y acreditaciones en billeteras virtuales ($2 M a $50 M personas físicas y $30 M jurídicas); Tenencia AlyCs (todas a $100 M personas y $30 M jurídicas); y Compras consumidor final ($250 mil a $10 M personas; $400 mil a $10 M jurídicas).
3. Nuevo régimen de Ganancias. Se lanzará un nuevo régimen simplificado de Ganancias a partir del primero de junio (impactando por tanto durante mayo del próximo año), en donde la declaración pasará a informarse mediante la facturación y los gastos deducibles, dejando de ser necesario lo correspondiente a consumos personales e información patrimonial.
En otro orden, también se cuentan la prohibición de solicitud de DDJJ de impuestos nacionales por parte de los bancos, y un conjunto de medidas (aún resta conocer detalles) destinadas a simplificar y mejorar la calidad de los servicios del sistema financiero bajo el paraguas del “Sistema de Finanzas Abiertas” (SFA). La reglamentación inicial de las medidas se dará mediante Decretos presidenciales y modificaciones de las autoridades competentes que comenzaron durante la jornada de hoy, y luego se espera aprobar una serie de leyes para darle mayor previsibilidad a futuro.
Más allá de las motivaciones de índole política-ideológica en un año electoral, las medidas apuntan a incentivar la bancarización de ahorros/transacciones que se encuentran en la informalidad, reduciendo los costos y la burocracia de las operaciones alcanzadas. De esta forma, dicha estrategia tiene un objetivo dual: a) Motorizar aún más la actividad económica en ciertos sectores (automotriz, inmobiliario, etc.) vía la utilización de dichos stocks; y b) Incrementar la oferta de USD en la economía, buscando así tender un nuevo puente con el ahorro argentino acumulado fuera del sistema.
¿Dónde están los dólares que busca el Gobierno? Primero hagamos un repaso de las estadísticas de las cuales se estima la cantidad de USD que los argentinos tienen fuera del sistema financiero o, dicho de otro modo, “debajo del colchón”. El INDEC calcula los Activos y Pasivos de Argentina con el resto del mundo en base a los flujos de la Balanza de Pagos, construyendo así la Posición de Inversión Internacional Neta. Dentro de esa construcción, aparecen 4 actores: el Gobierno general (deudor neto), el BCRA, los Bancos y el Sector Privado no Financiero (acreedor neto). A su vez, cuando el INDEC computa un flujo de dinero, puede inferir su destino y/o origen mediante estadísticas cruzadas en algunos casos (por ejemplo, si ese dinero se utiliza para comprar un bono, se registra como inversión de cartera).
Focalicémonos en el Sector Privado No financiero, si bien dicho sector tiene pasivos por casi USD 228.000 M, su activo es altamente superior al rondar los USD 400.000 M. De esta manera, dicho sector es acreedor neto con el resto del mundo por más de USD 172.000 M, contrastando con un Gobierno general que posee un saldo deudor cercano a los USD 116.000 M.
Entonces, ¿cómo está compuestos el activo del Sector Privado No Financiero? USD 51.500 M corresponden a Inversión directa, USD 102.400 M se explican por Inversión de Cartera (títulos de deuda o acciones minoritarias) y USD 246.000 M se registran como Otra inversión (con el blanqueo se redujeron USD 11.300 M el último año). Este último rubro es al cual se hace referencia cuando se habla de los dólares “debajo del colchón”. Para dimensionar esta cifra, la misma duplica por nueve las Reservas Brutas del BCRA, por casi 20 el circulante de billetes en moneda nacional, y representa cerca del 40% del PIB del 2024.
No obstante, un punto no menor es que su cálculo surge como un remanente de las operaciones en las cuales no puede distinguirse un destino con claridad. En tal sentido, si bien una parte se puede inferir como depósitos en el exterior, la mayoría de dichos stocks no tiene una clara identificación y no necesariamente están en el exterior, simplemente están fuera del sistema. En otras palabras, además de ser USD debajo del colchón, pueden ser USD en cajas de seguridad o incluso ese mismo dinero puede haberse destinado a adquirir otro tipo de activo no tan líquidos, como propiedades inmobiliarias. Por ende, cuando hablamos sobre aquel stock, debemos tener en claro que sólo una porción de ellos se encuentra en activos líquidos que podrían volcarse al sistema financiero argentino eventualmente.
Como una proxy al potencial de estos recursos en divisas tenemos al blanqueo reciente. Si bien en las estadísticas de INDEC la reducción del stock durante 2024 fue de USD 11.300 M, los depósitos en moneda dura del sector privado aumentaron casi USD 13.000 M desde el inicio del blanqueo hasta fines del año pasado. De tal forma, el flujo de divisas favoreció a los mercados financieros (mediante inversiones en el mercado de capitales, compra de títulos públicos, etc.) y permitió dinamizar los préstamos en dólares que otorgan los bancos a empresas exportadoras, aumentando así la oferta de divisas en el MULC para que el BCRA acumule divisas.
No obstante, en un principio las medidas recientes no parecen tener la fuerza suficiente para incentivar un mayor uso de estos dólares. De hecho, parecen estar más orientadas a que se vuelque dinero informal al sistema (sin diferenciar pesos de dólares) y fomentar la actividad. Asimismo, con el mencionado blanqueo realizado hace poco tiempo, no queda clara la predisposición y la liquidez que tengan los agentes para poder seguir ingresando dólares al sistema.
Desde nuestra perspectiva, si bien puede haber un remanente de fondos que puede optar por volver al sistema argentino en caso de que el Gobierno avance con mayores medidas en búsqueda de ello, el grueso del ahorro argentino no volverá inmediatamente. De todas formas, las acciones se pueden interpretar como un primer paso hacia un conjunto de reglas (en donde entrarían en juego las leyes que envíen al Congreso) que tengan como objetivo de mediano plazo la mayor participación en la economía real del ahorro argentino acumulado en las últimas décadas. Para que esto suceda, será fundamental contar con una macroeconomía estable que aleje los fantasmas de los controles cambiarios, junto con evidencia concreta de que el cambio de reglas será sostenible en el tiempo y llegó para quedarse.
Relativa estabilidad del dólar oficial
Con un volumen en el mercado oficial creciente durante la semana, reflejando la dinámica de liquidación del sector agropecuario, la cotización del dólar oficial finalizó con una tendencia bajista ($1.137; -0,8%). Por otro lado, el BCRA siguió sin intervenir en el mercado oficial, y las Reservas Netas descontando los depósitos del Tesoro, BOPREAL y DEG estarían rondando un rojo por USD 13.100 M (+USD 4.700 M sin descontar aquellos ítems).
La brecha cambiaria se mantiene estable
En sintonía, los dólares paralelos finalizaron a la baja. En números, el dólar minorista se redujo 0,9% ($1.157) respecto al viernes anterior, el dólar MEP bajó 0,7% ($1.141), el dólar CCL medido en CEDEARs cayó 1,2% ($1.165) y, por el contrario, el dólar blue subió 0,4% ($1.170). De esta forma, la brecha cambiaria promedio finalizó en la zona del 2%.
Los futuros de dólar ceden
Los contratos a futuro del dólar terminaron con levesbajas en la semana. En detalle, los contratos de mayo a julio (los más relevante en cuanto a volumen) bajaron 0,8%, y aquellos con vencimiento de agosto en adelante se mantuvieron relativamente estables. Respecto a las devaluaciones implícitas, el mercado cerró con una devaluación próxima al 2,4% para el mayo-julio, y promedia un 8,6% para el trimestre siguiente.