Ecolatina

Otra semana de calma en el dólar, pero hay tensión en el contado con liqui

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El análisis de Ecolatina sobre la semana financiera muestra que el tipo de cambio oficial se mantuvo estable y el retiro de depósito en dólares se frenó considerablemente. Sin embargo, la brecha con el contado con liquidación (CCL) alcanzó 25% tras el límite impuesto a la operatoria denominada ¨rulo¨.

Esta semana el tipo de cambio oficial continuó estable y cerró en la zona de 56 ARS/USD. Pese a esta calma, el contado con liquidación se disparó en las últimas jornadas y rozó los 70 ARS/USD, estableciendo una brecha de 25% con el dólar oficial.

Este avance no respondió a mayores presiones o temores, sino a las nuevas regulaciones. Consciente de que este desenlace era probable, el Banco Central limitó el “rulo”, entendiendo que es más tolerable una brecha elevada a una constante presión minorista en el tipo de cambio oficial que lo obligara, o bien a convalidar nuevas subas de la divisa, o bien a una venta diaria de Reservas.

En consecuencia, deberían ceder las presiones minoristas en el mercado oficial y trasladarse al paralelo. No obstante, considerando el bajo stock de Reservas netas y el importante retiro de depósitos privados en dólares que tuvo lugar desde las PASO, no podrá darse por ganada la batalla cambiaria en el corto plazo.

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El superávit comercial de 2019 rondará USD 12.500 millones

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Según Ecolatina en julio de 2019, nuestro país registró un superávit comercial de bienes de USD 950 millones, más que revirtiendo el déficit de casi USD 800 millones mostrado en julio del año pasado. De esta manera, se alcanzó casi un año de resultados positivos, algo que no pasaba desde 2012 y da cuenta de cómo la crisis cambiaria que golpea al resto de la economía estimula al sector externo. Mejor aún, si se hubieran mantenido los precios de julio de 2018, el superávit habría alcanzado USD 1.200 millones, por lo que se observa que la recuperación es efecto de las cantidades y no de los precios lo que permite pensar que la misma es más sólida.

En este sentido, resalta el avance de las exportaciones (+8% i.a.), producto de un salto de las cantidades (+20% i.a.) contrarrestado parcialmente por un deterioro de los precios (-10% i.a.). Al igual que en los meses precedentes, el incremento estuvo liderado por el sector agropecuario, dinamizado por baja base de comparación que estableció la sequía del año pasado más la cosecha récord de este año. A contramano, los envíos de productos de origen industrial retrocedieron otra vez en el mes, consecuencia del deterioro de la demanda brasileña y un mundo que se cierra cada vez más, no permitiéndonos colocar los excedentes que genera un mercado interno deprimido.

Por el lado importador, los resultados fueron más homogéneos: caídas en casi todos los frentes, consecuencia de una demanda local que se achica en comparación al año pasado y bienes en dólares que se encarecieron en términos relativos. Tal como podía esperarse, los mayores retrocesos se observan en los bienes finales (de consumo y vehículos livianos) y los bienes de capital, acompañando al desplome de la inversión.

Con estos números, el acumulado a los primeros siete meses del año pasó de un rojo de USD 5.600 millones en 2018 a un superávit de USD 6.500 millones en 2019. De la misma forma que en el dato mensual, la mejora obedeció fundamentalmente al desplome de las importaciones (-27% i.a., pasando de USD 41.000 millones a poco más de USD 31.000 millones) ya que las exportaciones crecieron tibiamente en los primeros siete meses de 2019 (+3% i.a., trepando de USD 35.500 millones en 2018 a USD 36.600 millones este año).

Por último, para lo que resta del año estimamos que seguiría esta racha positiva. Si antes de la reciente crisis cambiaria y financiera, con su correlato negativo en la actividad, estimábamos que el superávit podría rozar los dos dígitos al cierre del año, al momento descontamos que lo superará ampliamente. En este contexto, proyectamos un resultado positivo cercano a USD 12.500 millones, producto fundamentalmente de la contracción importadora (cercana al 20% i.a.), pero también por un avance exportador (+8% i.a.), algo no menor en este contexto global proteccionista y donde nuestro principal socio comercial sigue anémico. Más allá del resultado electoral, el año que viene presentará rasgos parecidos a 2019 en este frente, de modo que podemos hablar de que se encadenarán dos años de superávit, algo que no sucede desde 2013-2014 (y por un monto mucho mayor a entonces).

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El dólar cerró estable, pero tuvo una fuerte suba en la semana

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¿Se termina el veranito?, es la pregunta que se hacen desde la consultora Ecolatina. La cotización mayorista ganó 93 centavos en relación al viernes previo, pero cedió 2 centavos respecto al jueves, cortando 4 jornadas consecutivas de alza.

El tipo de cambio escaló casi 2% esta semana y, así, acumula una suba de 4% en las últimas dos semanas. Como resultado, prácticamente se revirtió la baja nominal registrada desde mediados de junio pasado, puntualmente desde que Mauricio Macri anunció a Miguel Pichetto como su compañero de fórmula.

Más allá de esta volatilidad, lo más relevante es que, otra vez, algunos rumores lograron mover a la divisa. Así como la semana pasada había sido el recorte del FMI en sus expectativas de crecimiento del PBI, esta vez fueron algunas encuestas no tan favorables para el oficialismo en la antesala de las elecciones primarias.

En consecuencia, pese al mayor margen de maniobra del Banco Central en el mercado de futuros que habilitó el FMI en su última revisión y a la leve suba de la tasa de interés de referencia de esta semana (menos de 1 p.p.) la divisa se retomó un sendero ascendente. Por lo tanto, es probable que en los próximos días y hasta las elecciones del 11 de agosto, la volatilidad vuelva a ser la norma dejando atrás al veranito.

“La divisa norteamericana operó con tendencia mixta y marcada volatilidad en la última rueda de la semana. Por segunda semana consecutiva el dólar acumula subas que lo vuelven a ubicar en el nivel exhibido en la segunda semana de junio”, apuntó Gustavo Quintana.

“El dólar termina la semana con una suba de 2,2% a $ 43,35. Hoy hubo una baja del volumen operado de 8,8% a US$716 millones”, señalaron desde ABC Mercado de Cambios.

Por otro lado, el Banco Central convalidó una nueva tasa de interés, que este viernes ganó 0,36 puntos porcentuales y finalizó la semana en el 59,59%.

El Riesgo País, que mide la probabilidad de default de los bonos soberanos, se desplomaba hasta los 789 puntos básicos, cuando un día antes había alcanzado los 830.

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El legado de Macri según Ecolatina: Tarifas subieron 550%, dólar 400% y salarios 200%

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Durante la gestión del presidente Mauricio Macri habrá tenido lugar un reacomodamiento de precios relativos, mientras que la inflación acumularía alrededor de 250% entre 2016 y 2019, las tarifas subirían cerca de 550% y el dólar escalaría más de 400%.

La contracara de este proceso sería que los salarios nominales crecerían en torno a 200%, muy por debajo de la inflación, según las proyecciones del último informe de la consultora Ecolatina, publicado por Ambito.com.

Para la consultora, uno de los principales problemas económicos que heredó Cambiemos fue la distorsión de precios relativos, entre los que sobresalían el atraso tarifario y cambiario. En ese sentido, señaló que entre 2007 y 2015 la inflación acumulada más que duplicó a la suba del tipo de cambio y de las tarifas por lo que el gobierno de Mauricio Macri intentó encarar un proceso de corrección de precios relativos en simultáneo con una reducción de la inflación general.

No obstante, remarcó que “lamentablemente, este segundo objetivo estuvo lejos de alcanzarse ya que la corrección de precios relativos aceleró la inflación”.

Asimismo, sostuvo que la mayor inflación no anuló la corrección de precios relativos dado que el alza de las tarifas de Servicios Públicos superó ampliamente al del IPC GBA Ecolatina entre 2016 y 2018 (370% y 160%, respectivamente).

Según el informe, la suba de tarifas no solo era necesaria para generar un esquema de precios relativos que reflejara más fielmente la estructura de costos de nuestra economía: además, era central para achicar el importante déficit fiscal primario detalló.

Y añadió que de esa forma, los precios regulados crecieron 2 puntos porcentuales por encima de la inflación general entre enero y junio de este año (24,5% y 22,5%, respectivamente).

Indico asimismo que a contramano, en la segunda parte del año, mientras que la inflación general acumularía alrededor de 15%, los servicios públicos crecerían menos de 5%. Y advirtió que dada la ajustada meta fiscal de superávit primario de 2020, “la suba de tarifas seguirá el año próximo y ralentizará la baja de la inflación”.

La suba de tarifas de la segunda parte de 2019 se pateó a 2020

“El reciente congelamiento tarifario residencial puede percibirse como un estímulo no salarial al consumo. Por un lado, los menores incrementos restarían presiones a la inflación, de modo que el deterioro del poder adquisitivo se atenuaría, e incluso podría llegar a crecer en el margen en los meses electorales. Se observa de esta forma cómo, pese a que la principal herramienta oficial de desinflación sería la política monetaria contractiva, contener a los costos –dólar y tarifas- cumple un rol fundamental”, analizó la consultora.

Y remarcó que los ajustes tarifarios pospuestos en la segunda parte de este año deberán llevarse a cabo a comienzos de 2020, sumándose así a las correcciones propias de ese período. Por lo tanto, indicó, el aumento de los precios Regulados excedería nuevamente a la inflación en la primera parte del año próximo.

Sin embargo, afirmó que la actualización tarifaria depende, en gran medida, de la dinámica cambiaria. “El dólar es un componente central en la estructura de costos de las empresas de Servicios Públicos (así como lo es el precio del petróleo). En consecuencia, el ajuste necesario para la primera parte del año que viene dependerá de dónde termine el tipo de cambio este período electoral”.

Por último, destacó que producto de que no es posible bajar sensiblemente la inflación a la vez que se corrigen los precios relativos, y que no será posible incrementar el gasto en subsidios, en 2020 la suba de precios se desacelerará de manera paulatina.

Agregó que la misma pasaría de la zona del 40% en 2019 a un piso de 30% en 2020 (por caso, el FMI elevó su proyección de inflación para el próximo año de 21,2% a 32,1% en su última revisión).

“En este contexto, cabe preguntarse si otra dinámica era posible, es decir, si era posible ajustar precios relativos sin acelerar la inflación. Lamentablemente, y siguiendo la experiencia histórica, parecería que no. Habrá que ver entonces cómo se dirimirá este dilema en el próximo ciclo presidencial. Si bien todavía no podemos afirmar su resultado, algo es seguro: la inflación seguirá elevada”, concluyó.

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Pese al buen arranque del año, la meta fiscal sigue lejos

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En el quinto mes del año, los ingresos fiscales superaron a los gastos primarios en casi ARS 26.000 millones. Este desempeño fue resultado de que, mientras que los recursos del Sector Público Nacional treparon 53% i.a. (-3% i.a. en términos reales), sus erogaciones crecieron sólo 36% i.a. (desplomándose 14% i.a. al descontar el avance de los precios). Así, el balance primario acumuló cuatro de los primeros cinco meses del año en terreno positivo, generando un ahorro de casi ARS 37.000 millones (+0,2% del PBI). De esta forma, más que se revirtió el déficit de 0,4% del Producto observado en el mismo período de 2018 (teniendo en cuenta los gastos asociados a los Programas de Inversión Prioritaria).

Sin embargo, sostiene un documento de Ecolatina, el pago de intereses fue de ARS 64.600 millones en el mes, más que triplicándose respecto a mayo del año previo. Este salto tiene algunos componentes puramente estacionales (el calendario del pago de intereses tiene vencimientos muy grandes que no necesariamente coinciden en años diferentes) así como otros estructurales: en primer lugar, gran parte de los servicios de la deuda son en moneda extranjera, por lo que se dispararon con el salto cambiario de 2018. Además, en mayo se realizó el pago trimestral de los intereses correspondientes al stand-by con el FMI, acreedor que no estaba presente en nuestro país hasta hace un año. Con estos datos, el resultado financiero acumula un rojo de ARS 219.500 millones (en torno a 1% del PBI), borrando la mejora del resultado primario.

 

¿Qué pasará con los ingresos fiscales en adelante?

De la misma forma que en los meses previos, la clave de los recursos tributarios fueron las retenciones. Los derechos de exportación crecen por encima de 300% i.a. desde principio de año, por el nuevo esquema aplicado en el que tributan todas las ventas externas (de bienes y servicios) y no sólo las del complejo sojero. Sin embargo, aún con estos recursos no es suficiente para alcanzar la meta de equilibrio primario.

En ese sentido, Hacienda contará con dos ventajas en los próximos meses. En primer lugar, todavía no realizaron las ventas de activos que habían presupuestado por casi ARS 100.000 millones (0,5% del Producto). Estos recursos podrían ayudar al Tesoro en meses en que el gasto posee una elevada estacionalidad (como junio o diciembre), aportando ingresos necesarios. Por otra parte, si el nivel de actividad hubiera encontrado su piso, los recursos tributarios podrían crecer levemente hacia fin de año. La calma cambiaria (que ya lleva casi 2 meses) y una tibia reactivación del consumo (por la vía de aumentos salariales y de créditos subsidiados) contribuirían a este efecto. En este sentido, creemos que la recaudación puede empezar a recortar su caída próximamente, tanto por este motivo como por el efecto estadístico de una peor base de comparación.

 

¿Cómo evolucionarán las cuentas públicas en lo que queda de 2019?

En junio, el resultado primario será negativo por motivos estacionales. En ese mes, el Estado debe pagar aguinaldo a empleados públicos y jubilados, a quienes también les corresponde el incremento trimestral en su prestación. Esto requerirá el uso de parte del ahorro fiscal obtenido en los primeros meses, dinámica que se repetirá en diciembre. De esta forma, a pesar de los recortes en las erogaciones primarias, será difícil que la exigente meta anual de equilibrio operativo se alcance. No obstante, Hacienda puede tener un déficit de hasta 0,5% del PBI y, utilizando los ajustadores previstos en el acuerdo con el Fondo, mostrar un cumplimiento de los objetivos del stand-by. De esta manera, proyectamos que el Gobierno recibirá los desembolsos pactados a pesar de que el resultado en 2019 será deficitario.

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