Ecolatina

Las ventas de electrodomésticos y artículos para el hogar crecieron 11% interanual en el tercer trimestre de 2017

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Descontada la suba de los precios, las ventas de electrodomésticos y artículos para el hogar treparon 11% en términos internanuales (i.a.) el tercer trimestre de 2017, según cálculos de Ecolatina. Asimismo, se prevé que los precios del sector evolucionarán por debajo del promedio de inflación en los próximos meses.

El INDEC publicó la Encuesta de comercios de electrodomésticos y artículos para el hogar correspondiente al tercer trimestre de 2017 y de la misma se desprende que en el Gran Buenos Aires las ventas en valores corrientes de electrodomésticos y artículos para el hogar exhibieron un incremento del 23,4% i.a. en dicho periodo.

Según el IPC GBA Ecolatina, en promedio los precios en dicho rubro crecieron 13,1% i.a. en el tercer trimestre, mientras que el Nivel general de precios se incrementó 24,5% i.a. Asimismo, si se compara el incremento acumulado a septiembre de la inflación del GBA con el del Índice de Precios de Artículos Para el Hogar, resulta que el primero exhibe una suba del 17,9%, mientras que el segundo del 8,3%, es decir, una diferencia de casi 10 puntos porcentuales. En este sentido, la eliminación del arancel del 35% para la importación de productos electrónicos a principios de año, permitió que los precios internos del rubro se mantuvieran prácticamente estables durante los primeros nueve meses del año (incluso algunos artículos bajaron) y se movieran a una velocidad menor que el promedio de precios de la economía.

Si se resta el efecto precio a las ventas a precios corrientes (facturación) de los comercios de Electrodomésticos y artículos para el hogar del GBA, el resultado arroja un incremento de las ventas en términos reales del 9,1% i.a. en el tercer trimestre de 2017. Asimismo, si suponemos que en dicho rubro la inflación en el interior del país fue similar a la registrada en el GBA, podemos inferir que las ventas en términos reales de Electrodomésticos y artículos para el hogar en nuestro país treparon 11,4% i.a.

Por último, al analizar los primeros nueve meses del año, cabe destacar que las ventas reales (descontada la inflación) de electrodomésticos y artículos para el hogar treparon 4,5% i.a. en el GBA. Asimismo, si suponemos que la inflación en el rubro fue similar en el interior del país, las ventas reales de Electrodomésticos y artículos para el hogar en el país crecieron 6,3% i.a. en dicho período.  

Ante la implementación en noviembre de la eliminación del impuesto interno para celulares, televisores LCD, microondas y aires acondicionados fabricados en Tierra del Fuego y la reducción del 17% al 10,5% para los elaborados fuera de la isla (tanto nacionales como importados), se espera que los precios del rubro continúen moviéndose a un menor ritmo que el IPC en el última parte de  2017 y durante 2018. Inclusive, la reducción del impuesto prevé una baja gradual hasta alcanzar un arancel 0% en 2024.

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Las reformas Laboral, Fiscal y Previsional se discutieron en la 10ma Conferencia Anual de Ecolatina

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El Ministro de Trabajo, Jorge Triaca, junto a los diputados del Pro, Nicolás Massot, y Luciano Laspina, del Frente Renovador, Marcos Lavagna, y del Bloque Justicialista, Diego Bossio, analizaron hoy la marcha de las reformas laboral, previsional y fiscal que impulsa el Gobierno.

Por su parte, El Economista-Jefe del Ecolatina, Lorenzo Sigaut Gravina adelantó que el año próximo la inflación rondará entre el 17 y 18%, la economía crecerá 2,5% y se mantendrá el atraso en el dólar.

Ante más de trescientas de personas que asistieron al encuentro, el Ministro de Trabajo, Jorge Triaca, destacó el acuerdo alcanzado con la CGT para la reforma laboral y que ”las diferencias deben ser tratadas en el Congreso”.

“Nosotros creemos que los sectores más representativos del gremialismo han debatido”, este proyecto de reforma Laboral “con una metodología que, por primera se aplica vez en Argentina, en la que cada uno ha hecho su aporte, y que ahora hay que debatirlo en el Congreso”, afirmó el titular de la cartera laboral.

Triaca consideró que la demora en el tratamiento por parte del Senado del proyecto de Reforma Laboral obedece a que “algunas centrales, que tienen vinculaciones con sectores políticos que manifiestan su oposición, pero para resolverlas está el Congreso”.

Destacó que el triunviro de la CGT “la organización sindical de mayor representación, ya ha hecho explícito su apoyo”.

Por su parte el presidente de la bancada del PRO en Diputados, Nicolás Massot, adelantó que la semana próxima el paquete de reformas se trata en comisiones, para lograr su aprobación ante de Navidad.

El proyecto de Reforma Tributaria “ha tenido un amplio apoyo de los representantes justicialistas en el Senado, y creemos que también continuará en Diputados, donde esperamos tratar el tema la semana próxima” dijo Massot .

En tanto, el Diputado del Frente Renovador, Marco Lavagna, destacó “falta mucho por delante” para acordar la reforma tributaria y adelantó su rechazo al nuevo cálculo de actualización de jubilaciones.

“Solo el crecimiento económico, la creación de puestos de trabajo puede ayudar a la sustentabilidad” del sistema previsional y criticó “la lógica de ajustes tras ajustes” que viene llevando adelante el Gobierno, dijo Lavagana.

A su turno, el diputado del Bloque Justicialista, Diego Bossio, destacó que “consenso en una palabra muy amplia, que implica que estamos todos de acuerdo” y ponderó la creación de “una gran mayoría” alcanzada tras el acuerdo entre la Nación y los Gobernadores, para tratar estas reformas.

“Desde la oposición nos sentamos a discutir. Tenemos diferencias en temas puntuales pero tenemos que llegar a acuerdos sobre un país que universaliza las jubilaciones, y está muy bien que así sea, pero que no debate cómo financiar esas prestaciones”, dijo Bossio.

Por su parte el Diputado del PRO, Luciano Laspina aseguró que el nombre de la justicia social “es poner en blanco al tercio de trabajadores que hoy están en negro” y advirtió que todas las reformas “están ligadas entre si”, por lo que todas requieren aprobación.

Para el cierre, el Economista Jefe de Ecolatina, Lorenzo Sigaut Gravina destacó que durante el año próximo volverá a crecer la construcción y se consolidará una suba de la industria, alentada por el mejor desempeño de Brasil.

En el plano macroeconómico, la inflación rondará entre el 17 y 18%, el PBI crecerá alrededor del 2,5%, y se mantendrá el atraso cambiario, debido al ingreso de divisas.

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Aseguran que el PBI recuperó el terreno perdido desde 2015

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Lentamente, la recesión de 2016 fue quedando atrás dando paso a la esperada recuperación. Cerrando el año y con los datos del nivel de actividad de los primeros nueve meses es posible hacer una caracterización de la performance que tuvo la economía en 2017. Sabemos que el crecimiento se fue acelerando a medida que avanzaba el año y que durante el tercer trimestre se alcanzó el pico anterior, pero la forma que tomó la evolución del PBI no fue homogénea, señala un estudio de la consultora Ecolatina.

Durante los primeros tres meses de 2017 la recuperación fue acotada y el PBI sólo avanzó 0,7% i.a. Esta expansión no fue generalizada, algunas ramas importantes como comercio e industria se mantuvieron en rojo, mientras que otras como construcción y transporte mostraron recuperación, aunque en el primer caso no logró compensar la caída del año previo. Más importante aún, ni la inversión (+3,2% i.a.), ni las exportaciones (-1,2% i.a.) mostraron el dinamismo esperado.

El segundo trimestre del año trajo resultados más alentadores. La actividad mostró una expansión de 2,7% i.a. con crecimientos más generalizados entre los sectores. Por un lado la industria y el comercio comenzaron a dar señales de recuperación (+2,5% i.a. y +1,7% i.a., respectivamente), por el otro, la construcción aceleró su ritmo de expansión (+9,7% i.a.) y buena parte de las ramas de servicios lograron superar el pico de actividad alcanzado en 2015. Por otro lado, en relación a la demanda agregada, la inversión bruta interna fija creció 7,7%, algo más cerca de la ansiada “lluvia de inversiones”. Además, si bien el crecimiento mejoró el ánimo local también despertó lo que actualmente se erige como uno de los mayores focos de dudas acerca de la sostenibilidad del modelo: el deterioro del frente externo. Es que las importaciones mostraron un crecimiento de 9,1% i.a., mientras que las exportaciones cayeron -1,2% i.a.

Si bien aún no se informaron los datos de crecimiento del PBI correspondiente al tercer trimestre de 2017, la información que se desprende del Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) nos permite estimar que el período mostrará un alza cercana a 4,3% i.a. Nuevamente, el sector de la construcción (por el lado de la oferta) y la inversión (por el lado de la demanda) impulsaron la actividad así como también lo hizo el consumo agregado. Sin embargo, la brecha generada en el sector externo siguió profundizándose.

En este marco, las expectativas acerca de la evolución de la actividad durante los últimos tres meses del año son elevadas y son varias las incógnitas a responder. ¿Será posible que continúe acelerándose el ritmo de crecimiento para promediar una expansión del 3% en 2017? O en los últimos meses la actividad ralentizará su alza. Esto es relevante para el pago del Cupón del PBI.

La heterogeneidad como única constante

Los datos del EMAE correspondiente a los meses del tercer trimestre mostraron una aceleración y expansión de la recuperación hacia más sectores. A nivel agregado la actividad ya alcanzó el pico de 2015 y esto se replica en varias actividades. Además, la evolución de la producción de casi todos los bienes y servicios está en terreno positivo (a excepción de dos sectores: minas y canteras, y producción de electricidad, gas y agua).

Las perspectivas para el cuarto trimestre de 2017 son un poco menos alentadoras. Como marcamos, el nivel de actividad alcanzó el máximo previo, razón por la cual todo avance sería, a partir de ahora, una expansión genuina, lo cual hace más difícil el aumento. En lo que respecta a la producción de bienes, si bien es de esperar que la construcción continúe en un sendero ascendente y se mantenga como motor del crecimiento, algunas variables pueden disminuir su dinamismo. Por un lado, pasadas las elecciones, la obra pública evidenciará un freno en su expansión. De hecho, en términos nominales, el gasto en bienes de capital correspondientes al mes de octubre se redujo 28% i.a. (es importante destacar que esta fuerte reducción responde a un pago extraordinario de Pro.Cre.Ar. que se realizó en octubre de 2016). En la misma línea, respecto a los montos desenvueltos en promedio durante el tercer trimestre, el gasto de capital de octubre fue 12,9% inferior, variación aún más negativa en el área vivienda, la cual se ubicó 50% por debajo de aquel período. Sin embargo, indicadores relacionados con la obra privada, como el Índice Construya, muestran que en octubre la demanda de materiales continúa en alza (+21% i.a.), tendencia que se mantendrá durante los últimos dos meses del año.

Por otro lado, se mantendrá la tendencia de crecimiento en lo que respecta al sector agropecuario, la industria y los servicios. El complejo manufacturero, traccionado por la producción automotriz, y los insumos intermedios (metálica y minerales no metálicos) y la construcción continuarán contribuyendo al crecimiento. Por el lado de los servicios, la intermediación financiera y transporte y comunicaciones prolongarán su crecimiento más allá de haber superado el pico previo.

Por el lado de la demanda, la inversión continuará siendo la principal impulsora del alza de la actividad, aunque probablemente su ritmo también se desacelere en relación al alza del tercer trimestre. Por el otro, el consumo, que tomó impulso durante los meses de elecciones, continuará mostrando variaciones interanuales positivas de acuerdo al incremento en el poder adquisitivo de los ingresos laborales y pasivos y al mayor acceso al crédito. Es que la lenta desaceleración de la inflación durante el año, implicó una recuperación de los salarios de los trabajadores, especialmente en bienes durables. A ello se sumaron distintas políticas que lo apuntalaron, como la ampliación de beneficiarios de los créditos Argenta (ver ISE 1.140). Si bien esta tendencia probablemente continúe, en los últimos meses del 2017, los aumentos de tarifas gas y electricidad anunciados van reavivar el aumento de precios de la economía afectando parcialmente el dinamismo del consumo.

El crecimiento del consumo y la inversión tiene un doble efecto. Por un lado, impulsaron el nivel de actividad, pero gran parte del incremento de la demanda interna está siendo cubierta con importaciones. Las cantidades de bienes de consumo compradas al exterior en octubre fue 16,3% superior al mismo periodo del año anterior, mientras que las compras de bienes de capital crecieron 16,5% en el período, en ambos casos acelerándose respecto a los meses previos. Es posible que, a diferencia de lo que ocurrirá con el resto de las fuentes de demanda, las importaciones aceleren su ritmo de crecimiento durante el último trimestre. Lamentablemente, la velocidad a la que se expandirán las exportaciones será significativamente menor.

Las subas de tarifas, el menor dinamismo de la obra pública y el endurecimiento de la política monetaria por parte del BCRA pueden ralentizar en el margen el ritmo del crecimiento, por lo que 2017 cerraría con un alza del PBI inferior al 3%. Como se observa en el gráfico, para que se gatille el pago del cupón del PBI, la actividad debería acelerarse en el cuarto trimestre.

Otros aspectos del crecimiento

La expansión del año impactará en la dinámica económica de distintas maneras. En primer lugar, y a diferencia de lo ocurrido en 2015, dejará un arrastre estadístico positivo superior al 1% para 2018, lo cual resultará significativo a la hora de analizar la magnitud del crecimiento del año próximo.

Al mismo tiempo que incrementa las chances de crecer de forma significativa el próximo año, la expansión de 2017 no será suficiente para disparar el pago de los distintos bonos atados al crecimiento económico. Más allá de la base utilizada para el cálculo de los mismos, no crecer por encima del 3% durante el año afectará el precio de estos instrumentos financieros al mismo tiempo que implicaría un ahorro superior a US$ 2.500 millones para el Tesoro Nacional.

Pese a que el nivel de actividad ya recupero todo el terreno cedido durante la recesión de 2016, preocupa el creciente deterioro del sector externo, talón de Aquiles de nuestra economía. Es que durante los últimos meses se evidenció una situación repetida muchas veces en la historia argentina. Por cada punto de crecimiento, las importaciones aumentan significativamente más que el PBI y que las exportaciones, lo que termina generando escasez de divisas comerciales o “restricción externa”. En un contexto en el que prima el tipo de cambio flexible y existe una oferta de divisas financieras significativas esta restricción puede posponerse en el tiempo, pero lo cierto es que en la medida que no se generen dólares genuinos por la vía comercial el crecimiento tendrá un techo acotado. Actualmente, una parte de las importaciones corresponden a compras de bienes de capital (22% del total importado en el año) que se espera incrementen la productividad y la competitividad no cambiaria, pero las exportaciones todavía no muestran señales claras de despegue.

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Vuelven a crecer las exportaciones de servicios: 12,8% en el primer semestre

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Desde la imposición del cepo cambiario, las exportaciones de servicios disminuyeron todos los años, incluso en aquellos en que nuestra moneda se devaluó. Así, en el período 2012-2016 los ingresos por esta vía cayeron 11,5%, señala un informe de la consultora Ecolatina.

  • En el primer semestre de 2017, sin embargo, las ventas de servicios al exterior volvieron a crecer: +12,8% interanual (i.a.), y representaron así cerca de un cuarto de las exportaciones de bienes, el máximo valor de los últimos veinte años.
  • Aproximadamente el 36% de las exportaciones de servicios correspondieron a viajes. De esto se desprende que cerca de un tercio de los ingresos de servicios proviene de la explotación turística de nuestro país, porcentaje que se eleva aún más si consideramos los ingresos por transporte de pasajeros (el ratio roza el 40% de las exportaciones de servicios).
  • Si bien parte de estos ingresos dependen de las condiciones naturales que tiene nuestro país para explotar a nivel turístico, el nivel del tipo de cambio permite potenciar fácilmente esta actividad. De hecho, el ingreso de divisas por viajes mostró una importante elasticidad ante las experiencias en que se abarató nuestra moneda: en 2014 crecieron 9,6% anual, y en el acumulado del último año registran un alza de 2,6% i.a.
  • Dentro de los servicios también se destacan los asociados a actividades profesionales y de consultoría (servicios jurídicos, contables, de publicidad e investigación de mercado, etc.), que representan aproximadamente 30% del total exportado. En este caso, al tratarse de prestaciones en las que el valor de la mano de obra tiene un peso significativo dentro de su estructura de costos, también es esperable que la evolución del tipo de cambio (indirectamente, el salario en dólares) afecte su capacidad exportable.
  • Al igual que la mayor parte de las ventas de servicios, en los últimos años su performance fue muy pobre, al punto que incluso a pesar de las devaluaciones de 2014 y 2016 no consiguieron mejorar (desde la imposición del cepo hasta el año pasado se contrajeron 12%). Sin embargo, en el primer semestre de 2017 exhibieron un crecimiento tal (+21,5% i.a.) que les permitió recuperar el terreno cedido: en la primera mitad del año ya se ubicaron 9,4% por encima del nivel de igual período de 2011, explicando además aproximadamente la mitad del incremento que verificaron las exportaciones de servicios en lo que va de 2017.
  • Dentro de estos servicios, resulta interesante detenernos en aquellos asociados a la investigación y el desarrollo, fundamentalmente por el potencial que tienen a la hora de generar valor agregado dentro de la economía. Lamentablemente, en actualidad su peso dentro de los ingresos de divisas de servicios es muy reducido: si bien en los últimos años exhibieron un gran incremento (en el primer semestre del año se ubicaron 38% por encima del valor de igual período de 2011), sólo explican el 2,3% del influjo de dólares de las exportaciones totales.
  • Finalmente, dentro de las exportaciones terciarias le siguen en importancia los servicios de telecomunicaciones, informática e información, que han explicado aproximadamente 12,8% de los ingresos totales por esta vía. Si bien en los últimos años su performance no ha sido alentadora (cayeron 17% desde el 2011), en los primeros seis meses del año acumularon una suba de 16,6% i.a., lo cual constituye una señal positiva en el objetivo de alcanzar una mayor inserción de nuestra economía en lo que constituyen hoy las principales cadenas de valor del mundo.
  • Pese a esta mejora de las exportaciones, las importaciones de servicios crecieron a un mayor ritmo (+15,8% i.a.). De este modo, el déficit de servicios se profundizó en lo que va del año (+20% i.a.), siendo todavía un gran desafío achicar el rojo estructural de la cuenta.
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Los créditos bancarios crecieron 32% en los primeros nueve meses del año

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Pese a que la suba de precios se modera lentamente (en la primera parte del año la inflación estuvo en torno del 2% mensual y bajó a 1,5% promedio por mes en el tercer trimestre), el Banco Central de la República Argentina (BCRA) no ha relajado su política monetaria: la tasa de interés de referencia se mantiene inalterada desde la suba de mediados abril.

Más aún, en las últimas licitaciones de LEBACs el BCRA impulsó un alza de tasas de interés de sus títulos en la parte larga de la curva de rendimientos en un contexto de reducción de las expectativas inflacionarias. Aun cuando esta decisión esté relacionada con la intención del BCRA de extender el plazo medio de su stock de deuda, no hay duda de que la política monetaria profundizó su sesgo contractivo: la LEBAC de mayor plazo presenta un retorno anualizado de 27,4%, mientras que la inflación esperada para los próximos 12 meses promedia 17,4%, según el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del BCRA.

Lógicamente, dicha política monetaria afecta las tasas de interés de todo el sistema financiero local. Por caso, el rendimiento en pesos de los depósitos mayoristas privados (BADLAR) promedió 21,3% anual en septiembre, cuando seis meses atrás estaba por debajo del 19%. Asimismo, la tasa en pesos de Adelantos de Cuentas Corrientes a empresas se encuentra aproximadamente 2 p.p. por encima del valor de mediados de abril, previo a la suba de las tasas de los Pases (26,5% anual en la actualidad, contra 24,5%).

Este resultado no sorprende. La absorción de liquidez por parte del BCRA y la suba del costo de oportunidad de las LEBACs presionan tanto sobre la tasa de interés (pasiva) de los depósitos como la de los préstamos de las entidades financieras (activos). Lo que sí llama la atención, es el dinamismo del crédito bancario en un contexto de tasas elevadas.

El stock de préstamos privados acumula un alza nominal de 32,5% a septiembre, cuando la inflación en dicho período fue mucho menor (16,5%). Más aún, casi la mitad de dicho incremento ocurrió en el tercer trimestre del año, cuando el ritmo de expansión de los créditos se aceleró significativamente. En la primera mitad del 2017 los préstamos al sector privado treparon 2,7% promedio mensual, mientras que entre julio y septiembre el crédito trepó 4,2% por mes. Así, en septiembre de 2017 el stock de créditos aumentó 47,5% interanual, muy por encima de la inflación observada en dicho período 25% i.a.

El crecimiento de los préstamos es relativamente generalizado, lo cual muestra una recuperación genuina de la demanda crediticia pese al alza de las tasas de interés. Sin embargo, algunas de estas líneas crecieron más que otras, lo que ayuda a entender esta paradoja entre la política contractiva del BCRA y la fuerte expansión de los préstamos.


Más profundidad financiera gracias a los créditos en dólares y los indexados

Cuando se analiza la evolución de los préstamos, lo primero que se observa es el fuerte incremento de los créditos en dólares. Es que medidos en su moneda de origen los mismos exhiben un alza de casi 55% en los primeros nueve meses del año, y del 80% en relación a su nivel de un año atrás. De esta manera, aproximadamente un tercio del incremento que verificó el stock total de préstamos en lo que va del año estuvo explicado por el mayor endeudamiento en dólares.

A esta altura, el boom de los préstamos en moneda extranjera no es una novedad. La recuperación de los depósitos en moneda extranjera tras la apertura del cepo amplió la oferta crediticia, y ello a su vez propició la estabilidad de la tasa de interés. En el caso por ejemplo de los préstamos a las empresas (que representan el 80% de los créditos totales en moneda extranjera) la tasa de interés se mantuvo levemente por debajo del 3% anual en dólares en promedio en el tercer trimestre del año.

A su vez, el contexto en que las expectativas de suba del tipo de cambio para el próximo año se encuentran controladas (subieron en las semanas previas a las PASO, pero volvieron a aplacarse), alienta la toma de préstamos en dólares para aquellos sectores que pueden acceder a este tipo de financiamiento (exportadores y firmas asociadas a dichas empresas).

Por caso, al tomar la expectativa de depreciación del tipo de cambio oficial, el costo medido en pesos que pagarían las empresas por Documentos en dólares llegaría a 21,5% anual, un valor por encima de la inflación esperada a un año vista (en torno a 17%, según el REM del Banco Central), pero levemente inferior a la tasa de interés que pagarían por dicha línea de préstamos (documentos) en moneda local (cercana al 22% anual).

Como resultado, cuando comparamos los préstamos a la empresas se observa que el stock de créditos en dólares (una parte significativa destinada a la pre-financiación de exportaciones) exhibió un crecimiento superior al de aquel que se encuentra nominado en moneda local: mientras que en el primer caso el aumento fue de 61% en los primeros nueve meses del año (+89% i.a.), los préstamos en pesos “sólo” crecieron 20% en dicho período (+28% i.a.). 

Más allá de los créditos en moneda extranjera, los otros préstamos que experimentaron un importante incremento en lo que va del año fueron aquellos vinculados a la adquisición de bienes durables, específicamente los créditos prendarios y los hipotecarios, nominados mayormente en moneda local en este caso. Por caso, los primeros exhibieron un incremento de 50% en el acumulado a septiembre (+71% i.a.), mientras que los segundos subieron 54% respecto del cierre de 2016 (+64% i.a.).

En parte, este fenómeno está vinculado a la salida del cepo cambiario y la posterior estabilidad del dólar que normalizaron las operaciones del mercado inmobiliario, e incentivaron la demanda de bienes durables, atados a la evolución del tipo de cambio. Sin embargo, la mejora de los préstamos para la adquisición de bienes durables también responde a la creación por parte del BCRA de los créditos indexados por UVA (por las siglas de Unidad de Valor Adquisitivo), es decir los que ajustan por la inflación oficial.

Particularmente, los préstamos dirigidos a la adquisición de bienes durables involucran montos elevados y, por lo tanto, mayores plazos a la hora de ser repagados. En un contexto de incertidumbre de las variables nominales, tanto los depósitos como los créditos a mayor plazo pierden fuerza. En este sentido, el mecanismo de indexación no sólo acota las dudas respecto al valor real de la cuota del crédito, sino que permite a sectores de ingresos medios calificar a este tipo de financiamiento ampliando la clientela de los bancos (el riesgo de repago de estos préstamos es la pérdida de empleo y que la inflación le gana a los salarios).

La importancia de este instrumento se pone de manifiesto cuando se observa, por caso, que  del total de los créditos hipotecarios realizados en los primeros ocho meses del año poco más del 50% se realizó vía sistema UVA. En el caso de los préstamos personales y los prendarios, el impacto de los créditos indexados es más acotado, con participaciones de 5,5% y 1% para los primeros ocho meses del año, respectivamente. 

En suma, los préstamos hipotecarios y los prendarios explicaron aproximadamente casi el 20% del crecimiento del stock de créditos privados en del año, lo que suma al 30% de los préstamos en dólares. De esta forma, aproximadamente la mitad de la expansión de los créditos en lo que va de 2017 fue producto de las alternativas crediticias que surgieron en el último año: los créditos en moneda extranjera y los ajustados por inflación (destinados en gran parte a la adquisición de bienes durables). Vale destacar que los primeros representan 16% del stock total de préstamos al sector privado, y los hipotecarios y prendarios 12% (es decir 28% en total), lo que da cuenta del gran dinamismo que experimentaron durante el año.

El desafío de avanzar en la profundización financiera

En un año en que parecía que la política monetaria astringente golpearía a los préstamos bancarios, las cifras muestran que el stock se recuperó significativamente, superando el pico de 2015 medido en términos reales. Parte de esta mejora está vinculada al aumento de la demanda, pero también a las nuevas modalidades crediticias que amplían la oferta al público y no se ven afectadas por la suba de tasas del BCRA (crédito en dólares e indexado). A ello se sumó el lanzamiento de préstamos subsidiados del Ejecutivo, como los préstamos ARGENTA dirigidos a los sectores más vulnerables, y la reformulación del Pro.Cre.Ar., que pasó a ser otorgado por bancos y, por ende, a contabilizarse en las estadísticas crediticias.

Aun cuando parte de estas nuevas herramientas de financiamiento implique tomar ciertos riesgos crediticios (descalce de moneda, o bien aumento de la morosidad ante una suba de precios por encima de los salarios), el gobierno consiguió por estas vías revivir una herramienta clave para el crecimiento económico: el crédito bancario. En la actualidad, los préstamos representan poco menos de 12% del PBI (contra más de 50% en Brasil, por ejemplo), de modo que avanzar en la profundización financiera aún es un desafío pendiente.

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