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Vuelven a crecer las exportaciones de servicios: 12,8% en el primer semestre

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Desde la imposición del cepo cambiario, las exportaciones de servicios disminuyeron todos los años, incluso en aquellos en que nuestra moneda se devaluó. Así, en el período 2012-2016 los ingresos por esta vía cayeron 11,5%, señala un informe de la consultora Ecolatina.

  • En el primer semestre de 2017, sin embargo, las ventas de servicios al exterior volvieron a crecer: +12,8% interanual (i.a.), y representaron así cerca de un cuarto de las exportaciones de bienes, el máximo valor de los últimos veinte años.
  • Aproximadamente el 36% de las exportaciones de servicios correspondieron a viajes. De esto se desprende que cerca de un tercio de los ingresos de servicios proviene de la explotación turística de nuestro país, porcentaje que se eleva aún más si consideramos los ingresos por transporte de pasajeros (el ratio roza el 40% de las exportaciones de servicios).
  • Si bien parte de estos ingresos dependen de las condiciones naturales que tiene nuestro país para explotar a nivel turístico, el nivel del tipo de cambio permite potenciar fácilmente esta actividad. De hecho, el ingreso de divisas por viajes mostró una importante elasticidad ante las experiencias en que se abarató nuestra moneda: en 2014 crecieron 9,6% anual, y en el acumulado del último año registran un alza de 2,6% i.a.
  • Dentro de los servicios también se destacan los asociados a actividades profesionales y de consultoría (servicios jurídicos, contables, de publicidad e investigación de mercado, etc.), que representan aproximadamente 30% del total exportado. En este caso, al tratarse de prestaciones en las que el valor de la mano de obra tiene un peso significativo dentro de su estructura de costos, también es esperable que la evolución del tipo de cambio (indirectamente, el salario en dólares) afecte su capacidad exportable.
  • Al igual que la mayor parte de las ventas de servicios, en los últimos años su performance fue muy pobre, al punto que incluso a pesar de las devaluaciones de 2014 y 2016 no consiguieron mejorar (desde la imposición del cepo hasta el año pasado se contrajeron 12%). Sin embargo, en el primer semestre de 2017 exhibieron un crecimiento tal (+21,5% i.a.) que les permitió recuperar el terreno cedido: en la primera mitad del año ya se ubicaron 9,4% por encima del nivel de igual período de 2011, explicando además aproximadamente la mitad del incremento que verificaron las exportaciones de servicios en lo que va de 2017.
  • Dentro de estos servicios, resulta interesante detenernos en aquellos asociados a la investigación y el desarrollo, fundamentalmente por el potencial que tienen a la hora de generar valor agregado dentro de la economía. Lamentablemente, en actualidad su peso dentro de los ingresos de divisas de servicios es muy reducido: si bien en los últimos años exhibieron un gran incremento (en el primer semestre del año se ubicaron 38% por encima del valor de igual período de 2011), sólo explican el 2,3% del influjo de dólares de las exportaciones totales.
  • Finalmente, dentro de las exportaciones terciarias le siguen en importancia los servicios de telecomunicaciones, informática e información, que han explicado aproximadamente 12,8% de los ingresos totales por esta vía. Si bien en los últimos años su performance no ha sido alentadora (cayeron 17% desde el 2011), en los primeros seis meses del año acumularon una suba de 16,6% i.a., lo cual constituye una señal positiva en el objetivo de alcanzar una mayor inserción de nuestra economía en lo que constituyen hoy las principales cadenas de valor del mundo.
  • Pese a esta mejora de las exportaciones, las importaciones de servicios crecieron a un mayor ritmo (+15,8% i.a.). De este modo, el déficit de servicios se profundizó en lo que va del año (+20% i.a.), siendo todavía un gran desafío achicar el rojo estructural de la cuenta.
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Los créditos bancarios crecieron 32% en los primeros nueve meses del año

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Pese a que la suba de precios se modera lentamente (en la primera parte del año la inflación estuvo en torno del 2% mensual y bajó a 1,5% promedio por mes en el tercer trimestre), el Banco Central de la República Argentina (BCRA) no ha relajado su política monetaria: la tasa de interés de referencia se mantiene inalterada desde la suba de mediados abril.

Más aún, en las últimas licitaciones de LEBACs el BCRA impulsó un alza de tasas de interés de sus títulos en la parte larga de la curva de rendimientos en un contexto de reducción de las expectativas inflacionarias. Aun cuando esta decisión esté relacionada con la intención del BCRA de extender el plazo medio de su stock de deuda, no hay duda de que la política monetaria profundizó su sesgo contractivo: la LEBAC de mayor plazo presenta un retorno anualizado de 27,4%, mientras que la inflación esperada para los próximos 12 meses promedia 17,4%, según el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del BCRA.

Lógicamente, dicha política monetaria afecta las tasas de interés de todo el sistema financiero local. Por caso, el rendimiento en pesos de los depósitos mayoristas privados (BADLAR) promedió 21,3% anual en septiembre, cuando seis meses atrás estaba por debajo del 19%. Asimismo, la tasa en pesos de Adelantos de Cuentas Corrientes a empresas se encuentra aproximadamente 2 p.p. por encima del valor de mediados de abril, previo a la suba de las tasas de los Pases (26,5% anual en la actualidad, contra 24,5%).

Este resultado no sorprende. La absorción de liquidez por parte del BCRA y la suba del costo de oportunidad de las LEBACs presionan tanto sobre la tasa de interés (pasiva) de los depósitos como la de los préstamos de las entidades financieras (activos). Lo que sí llama la atención, es el dinamismo del crédito bancario en un contexto de tasas elevadas.

El stock de préstamos privados acumula un alza nominal de 32,5% a septiembre, cuando la inflación en dicho período fue mucho menor (16,5%). Más aún, casi la mitad de dicho incremento ocurrió en el tercer trimestre del año, cuando el ritmo de expansión de los créditos se aceleró significativamente. En la primera mitad del 2017 los préstamos al sector privado treparon 2,7% promedio mensual, mientras que entre julio y septiembre el crédito trepó 4,2% por mes. Así, en septiembre de 2017 el stock de créditos aumentó 47,5% interanual, muy por encima de la inflación observada en dicho período 25% i.a.

El crecimiento de los préstamos es relativamente generalizado, lo cual muestra una recuperación genuina de la demanda crediticia pese al alza de las tasas de interés. Sin embargo, algunas de estas líneas crecieron más que otras, lo que ayuda a entender esta paradoja entre la política contractiva del BCRA y la fuerte expansión de los préstamos.


Más profundidad financiera gracias a los créditos en dólares y los indexados

Cuando se analiza la evolución de los préstamos, lo primero que se observa es el fuerte incremento de los créditos en dólares. Es que medidos en su moneda de origen los mismos exhiben un alza de casi 55% en los primeros nueve meses del año, y del 80% en relación a su nivel de un año atrás. De esta manera, aproximadamente un tercio del incremento que verificó el stock total de préstamos en lo que va del año estuvo explicado por el mayor endeudamiento en dólares.

A esta altura, el boom de los préstamos en moneda extranjera no es una novedad. La recuperación de los depósitos en moneda extranjera tras la apertura del cepo amplió la oferta crediticia, y ello a su vez propició la estabilidad de la tasa de interés. En el caso por ejemplo de los préstamos a las empresas (que representan el 80% de los créditos totales en moneda extranjera) la tasa de interés se mantuvo levemente por debajo del 3% anual en dólares en promedio en el tercer trimestre del año.

A su vez, el contexto en que las expectativas de suba del tipo de cambio para el próximo año se encuentran controladas (subieron en las semanas previas a las PASO, pero volvieron a aplacarse), alienta la toma de préstamos en dólares para aquellos sectores que pueden acceder a este tipo de financiamiento (exportadores y firmas asociadas a dichas empresas).

Por caso, al tomar la expectativa de depreciación del tipo de cambio oficial, el costo medido en pesos que pagarían las empresas por Documentos en dólares llegaría a 21,5% anual, un valor por encima de la inflación esperada a un año vista (en torno a 17%, según el REM del Banco Central), pero levemente inferior a la tasa de interés que pagarían por dicha línea de préstamos (documentos) en moneda local (cercana al 22% anual).

Como resultado, cuando comparamos los préstamos a la empresas se observa que el stock de créditos en dólares (una parte significativa destinada a la pre-financiación de exportaciones) exhibió un crecimiento superior al de aquel que se encuentra nominado en moneda local: mientras que en el primer caso el aumento fue de 61% en los primeros nueve meses del año (+89% i.a.), los préstamos en pesos “sólo” crecieron 20% en dicho período (+28% i.a.). 

Más allá de los créditos en moneda extranjera, los otros préstamos que experimentaron un importante incremento en lo que va del año fueron aquellos vinculados a la adquisición de bienes durables, específicamente los créditos prendarios y los hipotecarios, nominados mayormente en moneda local en este caso. Por caso, los primeros exhibieron un incremento de 50% en el acumulado a septiembre (+71% i.a.), mientras que los segundos subieron 54% respecto del cierre de 2016 (+64% i.a.).

En parte, este fenómeno está vinculado a la salida del cepo cambiario y la posterior estabilidad del dólar que normalizaron las operaciones del mercado inmobiliario, e incentivaron la demanda de bienes durables, atados a la evolución del tipo de cambio. Sin embargo, la mejora de los préstamos para la adquisición de bienes durables también responde a la creación por parte del BCRA de los créditos indexados por UVA (por las siglas de Unidad de Valor Adquisitivo), es decir los que ajustan por la inflación oficial.

Particularmente, los préstamos dirigidos a la adquisición de bienes durables involucran montos elevados y, por lo tanto, mayores plazos a la hora de ser repagados. En un contexto de incertidumbre de las variables nominales, tanto los depósitos como los créditos a mayor plazo pierden fuerza. En este sentido, el mecanismo de indexación no sólo acota las dudas respecto al valor real de la cuota del crédito, sino que permite a sectores de ingresos medios calificar a este tipo de financiamiento ampliando la clientela de los bancos (el riesgo de repago de estos préstamos es la pérdida de empleo y que la inflación le gana a los salarios).

La importancia de este instrumento se pone de manifiesto cuando se observa, por caso, que  del total de los créditos hipotecarios realizados en los primeros ocho meses del año poco más del 50% se realizó vía sistema UVA. En el caso de los préstamos personales y los prendarios, el impacto de los créditos indexados es más acotado, con participaciones de 5,5% y 1% para los primeros ocho meses del año, respectivamente. 

En suma, los préstamos hipotecarios y los prendarios explicaron aproximadamente casi el 20% del crecimiento del stock de créditos privados en del año, lo que suma al 30% de los préstamos en dólares. De esta forma, aproximadamente la mitad de la expansión de los créditos en lo que va de 2017 fue producto de las alternativas crediticias que surgieron en el último año: los créditos en moneda extranjera y los ajustados por inflación (destinados en gran parte a la adquisición de bienes durables). Vale destacar que los primeros representan 16% del stock total de préstamos al sector privado, y los hipotecarios y prendarios 12% (es decir 28% en total), lo que da cuenta del gran dinamismo que experimentaron durante el año.

El desafío de avanzar en la profundización financiera

En un año en que parecía que la política monetaria astringente golpearía a los préstamos bancarios, las cifras muestran que el stock se recuperó significativamente, superando el pico de 2015 medido en términos reales. Parte de esta mejora está vinculada al aumento de la demanda, pero también a las nuevas modalidades crediticias que amplían la oferta al público y no se ven afectadas por la suba de tasas del BCRA (crédito en dólares e indexado). A ello se sumó el lanzamiento de préstamos subsidiados del Ejecutivo, como los préstamos ARGENTA dirigidos a los sectores más vulnerables, y la reformulación del Pro.Cre.Ar., que pasó a ser otorgado por bancos y, por ende, a contabilizarse en las estadísticas crediticias.

Aun cuando parte de estas nuevas herramientas de financiamiento implique tomar ciertos riesgos crediticios (descalce de moneda, o bien aumento de la morosidad ante una suba de precios por encima de los salarios), el gobierno consiguió por estas vías revivir una herramienta clave para el crecimiento económico: el crédito bancario. En la actualidad, los préstamos representan poco menos de 12% del PBI (contra más de 50% en Brasil, por ejemplo), de modo que avanzar en la profundización financiera aún es un desafío pendiente.

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La economía de Brasil empieza a dar señales positivas

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  • A partir de 2014 Brasil se sumergió en una de las peores crisis económicas de su historia. La inestabilidad política (y los escándalos de corrupción) hacían prever un peor desempeño de la economía.
  • El PBI del segundo trimestre creció 0,3% respecto al mismo período de 2016. En términos desestacionalizados creció por segunda vez consecutiva (+0,2%). De esta forma, acumula en el primer semestre un alza de 0,9%.
  • La desaceleración de la inflación permitió una mejora del salario real en el segundo trimestre (+2,2% i.a.) que, sumada a la mejora del nivel de empleo permitió traccionar el consumo de las familias. De esta forma el consumo interno junto con el crecimiento de las exportaciones fueron los drivers del crecimiento.

Tras dos años complejos, la situación económica y política se estabiliza

La economía brasileña comenzó a mostrar señales de deterioro en 2014 y para fines del año pasado acumuló una caída de su PBI cercana al 8% (una de las peores recesiones de su historia). Como suele ocurrir en estas oportunidades, la debilidad de la economía fue de la mano de una importante fragilidad política e institucional, que derivaron en la destitución de Dilma Rousseff yen la asunción de Michel Temer como presidentea mediados de 2016.

Aun viniendo del mismo partido político (Temer acompañó a Dilma en la fórmula que ganó las elecciones en 2014), el nuevo presidente hacía pensar en un “cambio de aire”: se esperaba que la situación económica mejorara y que la actividad dejara de contraerse. Sin embargo, en los primeros meses de mandato, los escándalos políticos que salpicaron al Presidente y a su gabinete generaron dudas acerca desu futuro y tuvieron como correlato el derrumbe de las expectativas positivas generadas tras la salida de Dilma.

Sin embargo, los datos de actividad del primer trimestre de 2017 fueron alentadores: el PBI creció 1,1% en términos desestacionalizados rompiendo una racha de ocho caídas trimestrales consecutivas. Cuando parecía que la situación se estabilizaba, a mediados de mayo estalló un nuevo escándalode corrupción (audio) que involucraba directamente a Temer. Pese a que se temía que la debilidad del gobierno afectara la economía, el PBI volvió a crecer (aunque a un ritmo muy acotado) durante el segundo trimestre, avanzando 0,2% en términos desestacionalizados.

Más aún, la tormenta política que enfrentó el actual gobierno parece haber quedado atrás: en los últimos meses el gobierno logró aprobar en el congreso dos reformas significativas (laboral y previsional), y la posibilidad de adelantar las elecciones presidenciales se diluye, teniendo en cuenta que la candidatura del ex Presidente Lula da Silva está sujeta a su situación judicial (aún no definida).

De esta manera, cuando parecía que la conflictividad política impediría la recuperación de la economía, nuestro principal socio comercial muestra señales claras de mejoría: mayor estabilidad política, avances en reformas estructurales (para mejorar su competitividad) que tienen el apoyo de los mercados financieros y dos trimestres consecutivos de crecimiento (en términos desestacionalizados). Esto último significa que Brasil no dejó atrás la recesión sino que lentamente va consolidando su recuperación económica.

 

El consumo privado y las exportaciones impulsan la recuperación de Brasil

En el segundo trimestre de 2017, la economía brasileña trepó 0,2% en la medición sin estacionalidad, confirmando la recuperaciónobservada en los primeros meses del año (+1,1% en términos desestacionalizados tras  ocho trimestres consecutivos de caída). Altratarsedel segundo trimestreconsecutivo de expansión del PBI, se puede afirmar que la economía brasileña ya salió de la recesión.

Más aún, por primera vez desde el 2014, la actividad creció en términos interanuales, ubicándose 0,3% por encima del PBI del segundo trimestre de 2016 (en el promedio del primer semestre igualó el nivel dela primera mitad del año pasado). Estos números fueron bien recibidos por el mercado, que incluso esperaba un crecimiento más moderado para el segundo trimestre del año. Sin embargo, cuando profundizamos sobre la dinámica de esta recuperación, todavía persiste cierta debilidad económica.  

Al desagregar el PBI por rama de actividad se observa que el crecimiento interanual del segundo trimestre fue impulsado por las actividades primarias. Por caso, el sector agropecuariocreció casi 15% i.a. en dicho período (misma tasa que en el primer trimestre del año). De manera análoga, las industrias asociadas a las actividades extractivas(petróleo gas y minería) treparon casi 6% i.a. en el segundo trimestre, acumulando en el primer semestre del año una expansión de 7,7% i.a.

Sin embargo, sectores de mayor envergadura dentro de la economía Brasileña, como la industria o la construcción  continúan en terreno negativo al cierre de la primera mitad del año (en el segundo trimestre cayeron 1,1% i.a. y 7% i.a., respectivamente).

Asimismo, la producción de servicioscayó 0,4% i.a. en el segundo trimestre del año acumulando en la primera mitad de 2017 una contracción del 1%i.a.Ahora bien, dentro del sector terciario durante el segundo trimestrese destacóel buen desempeñodel comercio (+0,9% i.a.) y, en menor medida, el sector inmobiliario (+0,3% i.a.)

La expansión del comercio se explica por la mejora del consumo privado. Este componente de la demanda trepó 1,4% en términos desestacionalizados y 0,8% interanualen el segundo trimestre de 2017. Dicha mejora en el consumo de los hogares se explica por la recuperación del salario real en un contexto de fuerte desaceleración de la inflación y, en menor medida, el incipiente aumento del empleo.

El salario real trepó 2,2% i.a. en el segundo trimestre de 2017 gracias al reducción de la inflación (el menor dinamismo del alza de precios: no sólo impulsó el gasto de las familias, sino que le da margen al Banco Central de Brasil (BCB) para reducir la tasa de interés nominal, mejorando así las perspectivas de crediticias y de inversión real.

Asimismo, durante el segundo trimestre se observó una significativa mejora del mercado laboral. El empleo trepó 1,4% respecto de los primeros tres meses del año y la desocupación bajóde 13,7% a 13% en el segundo trimestre, algo que no se observaba desde 2014.

El mayor consumo de las familias (compensado en parte por la reducción de 2,4% i.a. del gasto del gobierno) estuvo capitalizado en su totalidad por la producción local, en la medida en que las cantidades importadas cayeron 3,3% i.a. durante el segundo trimestre.

Sin embargo, la inversión brasileña aún no consigue despegar: no sólo continúa por debajo de los niveles de 2016 (-5,7% i.a. en el segundo trimestre), sino que además sigue cayendo en términos desestacionalizados: cayó 0,8% respecto delos primeros tres meses del año, tras bajar 0,9% respecto del cierre de 2016.

Finalmente, las exportaciones de bienes y servicios de Brasil han logrado sostenerse en los últimos años pese a la crisis. Este componente trepó 0,5% i.a. en el segundo trimestre, y acumula una expansión del 2,3% i.a. en la primera mitad del año. Vale destacar que,en términos de cantidades, las exportaciones hanalcanzado un nuevo recordhistórico, convirtiéndose e un pilar de la recuperación de la producción Brasileña.

Este modelo de crecimiento se encuentra en las antípodas del observado en nuestro país donde las exportaciones caen, mientras que las importaciones y la inversión trepan fuerte.

En definitiva, los datos de cuentas nacionales de Brasil indican que finalmente la recuperación de Brasil se consolida,aunque a un ritmo lento. La recuperación vino de la mano de la demanda externa y del consumo privado, (y en este último caso por la reducción de la inflación), mientras que la inversión y el gasto del gobierno siguen cayendo.

Por último, vale destacar que mejoraron las expectativas de crecimiento. Según un relevamiento del Banco Central de Brasil a las principales consultoras y bancos de ese país, la actividad trepará 0,7% en 2017 y 2,3% en 2018.

 

La recuperación de Brasil, un aliciente para Argentina

Es muy probable que la economía argentina crezca en 2018, rompiendo la dinámica recesiva observada en los últimos años pares (no electorales). Hay varios factores que explican dicha expansión: arrastre estadístico positivo (+1%), mayor concreción de inversiones privadas; y la concreción de la tan ansiada recuperación de Brasil.

La mejora económica de nuestro principal socio comercial es particularmente relevante para la industria local. Las exportacionesde manufacturas industriales argentinas ya se están recuperando (+12,8% i.a. en los primeros siete meses del año) pero el aporte de Brasil es todavía acotado (+3,4%i.a. en los primeros siete meses del año).

Si el año que viene la demanda de Brasil comienza a dinamizarse, es probable que nuestras exportaciones industriales consoliden su recuperación.

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Presupuesto: Ecolatina dice que el gasto no baja lo suficiente para achicar el déficit

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La consultora Ecolatina realizó un análisis de los principales números del proyecto de Presupuesto 2018 que envió al Congreso el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne.

Entre las principales conclusiones, se destaca la dificultad que encuentra la consultora para bajar el gasto y, por ende, achicar el déficit. Una de las variables claves que mirarán los agentes económicos y los inversores, una vez que pase este año electoral.

“Con la mitad del gasto indexado, será difícil alcanzar la meta de déficit”, dice Ecolatina en su informe. A continuación, repasamos algunos de los comentarios de la consultora que fundó Roberto Lavagna.

  • La Ley de Leyes estipula un crecimiento del PBI de 3,5% para 2018 impulsado por la inversión (+12% anual). Así se rompería la “maldición” de los últimos tres años pares recesivos. Asimismo, prevé para el año que viene una inflación en línea con la ambiciosa meta del BCRA (8%-12%).
  • El proyecto de presupuesto estima que este año el déficit primario cerrará en 4% del PBI. Reducir dicho rojo a 3,2% del PBI en 2018 luce complejo. Sin ingresos adicionales por blanqueo, con casi la mitad del gasto primario indexado y la Reparación Histórica a jubilados, el gobierno apuesta a reducir nominalmente los subsidios y concretar proyectos de inversión público-privado.

El proyecto oficial prevé una inflación promedio de 15,7% para 2018, que entre puntas se alinearía con la meta oficial del BCRA en torno al 10%. En cambio, según nuestras proyecciones el año entrante el aumento promedio rondará 19%. La decisión de alinear la inflación es correcta, pero si el Gobierno/BCRA vuelve a subestimar el alza de precios, la estimación de ingresos y gastos del sector público quedará subestimada, quitándole previsibilidad a la Ley de Leyes.

  • Debido a que la recaudación nacional se mantendría prácticamente estable en términos del producto, para cumplir la meta de déficit primario del 3,2% del PIB, el Ejecutivo planea seguir reduciendo el gasto primario en términos del producto. Según se desprende del proyecto oficial, las erogaciones primarias crecerían 15,1% en 2018 (incremento probablemente subestimado por la baja inflación proyectada), retrocediendo 1 p.p. en términos del PBI. Dicho recorte vendría por el lado de los subsidios económicos (-0,6% del PBI) y en los gastos en bienes y servicios (-0,3% del PBI).
  • De hecho, las correcciones de tarifas de los servicios públicos previstas por el gobierno generarían una reducción del gasto nominal en subsidios en 2018 (-13,2%), siendo el sector energético en donde se observa la mayor caída (-21,1%).
  • El gobierno busca para 2018 sostener su compromiso social junto la ejecución de obra pública, sin descuidar el cumplimiento de la meta fiscal. De esta forma, las erogaciones previsionales aumentarían 22,1% i.a. (+0,2 p.p. del PBI), lo cual no sólo se debe a la movilidad jubilatoria que ajusta semestralmente los beneficios de Jubilaciones y Pensiones, AUH, Asignaciones familiares y Pensiones No Contributivas, sino también al Programa de Reparación Histórica que beneficiará a más de 2 millones de adultos mayores.
  • En cuanto al gasto de capital se prevé un aumento del 21,5% en 2018. Dentro del rubro, destaca el aumento en las erogaciones relacionadas con el sector educativo (+101,2% i.a.), Agua y alcantarillado (+52,8% var i.a.) y Vivienda (+22,4% var. i.a.) mientras que los aumentos previstos en Energía y Transporte son mínimos (+1,9% y +5,4%, respectivamente). Estas discrepancias en los incrementos, lleva a que en términos del PBI el gasto de capital permanezca estable respecto a 2017. Sin embargo, las diferencias en los aumentos no significan a priori que el gobierno nacional busque frenar el avance de proyectos de obra pública, sino que, a partir de 2018, buscará que el sector privado lleve a cabo la mayor parte de su financiamiento, a través de los contratos de Participación Público-Privada (PPP). De hecho, se espera que el gasto en infraestructura ronde $435.000 millones, es decir un 3,5% del PBI.
  • Con un leve aumento en la carga de intereses (+0,1% del PBI), el déficit financiero pasaría del 6,2% del PBI en 2017 a 5,5% en 2018, gracias al menor rojo primario estimado.

Fuente: Ecolatina

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El rojo financiero se incrementa por encima de la tasa de inflación

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En julio de 2017 el déficit primario del Sector Público Nacional No Financiero (SPNF), según base caja, alcanzó los $ 22.090 millones. De esta forma, el déficit cayó 9% i.a., lo cual se explica por un diferencial  positivo de 5 p.p.  entre la tasa de crecimiento de los recursos totales (+28% i.a.) y la expansión del gasto primario (+23% i.a.), señala un estudio de la consultora Ecolatina.

Por el lado de los recursos, en julio la recaudación de AFIP que se le transfiere al Tesoro Nacional  aumentó 28% i.a., con una destacada performance de los impuestos a la seguridad social (+31% i.a.), Ganancias (+36% i.a.) e IVA (+30% i.a.), reflejo de la recuperación del empleo y de aumentos salariales por encima de la inflación. Asimismo, un mayor consumo con preferencia sobre bienes dolarizados se tradujo en mayores derechos de importación (+17% i.a.). Sin embargo, la dinámica de los recursos provenientes del comercio exterior fue magra (+6 % i.a.) por el estancamiento de las retenciones al complejo sojero (-1% i.a.).

En cuanto al gasto primario (+23% i.a.), se observa que este volvió a crecer en línea con la inflación medida por el IPC Nacional Ecolatina (+23% i.a.). Vale destacar que el menor ritmo de expansión de las erogaciones (alineado con la inflación) se observa desde mayo. De hecho, en los últimos tres meses el gasto primario trepó 24% i.a., 12 p.p por debajo del primer cuatrimestre del año (+36% i.a.).

En julio el incremento de las erogaciones primarias estuvo traccionado, principalmente, por las Prestaciones Sociales (+46% i.a.) y los gastos de funcionamiento (+31% i.a.).

En el caso de las prestaciones, la suba se explica por el impacto de la movilidad jubilatoria (+27% i.a.), sobre las jubilaciones, pensiones, asignaciones familiares, Asignación Universal por Hijo (AUH) y Pensiones No Contributivas (PNC), y las mayores erogaciones producto de la reparación histórica, que hoy beneficia a más de 1 millón de jubilados.

En el caso de los gastos de funcionamiento, el principal componente (Remuneraciones) mantiene la desaceleración observada a partir del mes pasado (+29% i.a.). Este componente empieza a reflejar que las paritarias para el Sector Público Nacional fueron inferiores a las del año pasado.

El aumento del gasto primario fue atenuado por a la caída del 29% i.a. en los subsidios económicos, merma explicada fundamentalmente por el menor gasto en transferencias al sector energético (-49% i.a.). Si bien la suba de las tarifas de la energía (luz y gas) es un factor clave que incide en esta cuestión, es relevante tener presente también que en diciembre de 2016 el gobierno le giró anticipadamente a CAMMESA alrededor de $ 30.000 millones.

Asimismo, vale destacar que en julio de 2017 se revirtió la tendencia declinante en la variación interanual del gasto de capital. Este trepó 66% i.a., explicado por fuertes aumentos en las obras de vivienda (+149% i.a.) y Agua potable y alcantarillado (+124% i.a.).

Finalmente, en el séptimo mes del año, el déficit financiero -que incluye el pago de intereses de la deuda pública netos de vencimientos intra sector público- alcanzó $ 32.721 millones (+19% i.a.) producto del incremento del pago de intereses (+230% i.a.).

 

Se complejiza la situación financiera

A julio del corriente año, el déficit primario acumuló $ 166.375 millones trepando 21% i.a. En términos del producto, el rojo primario alcanzó 1,7% del PBI (dato del presupuesto 2017), similar a la marca observada a julio de 2016. Sin embargo, durante los primeros siete meses del año, el déficit financiero (que incluye el pago de intereses de la deuda pública netos de vencimientos intra sector público), rozó los $ 288.267 millones, trepando 40% i.a. La significativa brecha entre la expansión del déficit primario (+21% i.a.) y el rojo financiero (+40% i.a.) corresponde al pago de intereses, que acumula un alza de 78% i.a.

En términos del  PBI, el rojo financiero alcanzó 3% en los primeros siete meses del 2017 producto del pago de intereses por 1,3% del PBI. En cambio, a la misma fecha del año pasado, el déficit financiero trepaba al 2,4% del PBI y los intereses pesaban 0,9% del PBI.

Con las dos primeras pautas fiscales trimestrales cumplidas, se espera que el gobierno haga lo propio con las dos restantes. Según estimaciones de Ecolatina, el rojo primario acumularía 2,5% del PBI para el tercer trimestre y cerraría el año en torno de 4,0% del PBI, cumpliendo la pauta del tercer trimestre y la meta del 2017 (rojo acumulado de 3,2% y 4,2% del PBI, respectivamente).

Esto implica que en términos del déficit primario la tarea estaría cumplida. Sin embargo, no todo es color de rosa: i) La meta original del gobierno para 2017 era un rojo primario de 3,3% del PBI; y ii) Producto del creciente pago de intereses (ascenderían a 2% del PIB a fin de año), el resultado financiero del Sector Público Nacional No Financiero no mostraría ninguna mejora respecto de 2016 (el año pasado rozó 6% del PBI). 

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