La expansión de los eventos masivos acelera nuevos hábitos de seguridad digital
La temporada de festivales, recitales y partidos multitudinarios volvió a instalarse con fuerza en la agenda social argentina, y con ella emergen nuevas conductas vinculadas al uso del dinero digital. Un relevamiento difundido el 12 de marzo de 2026 muestra que 3 de cada 4 argentinos planea asistir a eventos masivos en los próximos seis meses, mientras que 6 de cada 10 ya adopta hábitos específicos para proteger su celular y sus cuentas digitales durante este tipo de encuentros.
El dato no es menor. El teléfono móvil pasó de ser un accesorio a convertirse en la llave de acceso a múltiples funciones dentro de los eventos: desde las entradas digitales hasta los pagos. Ese cambio tecnológico está transformando la relación entre consumo, seguridad y experiencia en espacios de alta concentración de público.
En este escenario, el uso de herramientas digitales para pagar o gestionar gastos se consolida como una práctica dominante. Según el relevamiento realizado por Mercado Pago, el 87% de los encuestados toma recaudos adicionales al momento de pagar, mientras que el código QR se posiciona como el método preferido con el 63% de las elecciones, desplazando al efectivo y a las tarjetas físicas en contextos de alto movimiento.
Del celular como billetera al celular como punto de riesgo
La creciente digitalización de los pagos no solo redefine la forma de consumir dentro de festivales o espectáculos deportivos. También introduce nuevos desafíos de seguridad personal y digital.
El estudio muestra que el 62% de los asistentes adopta medidas de prevención para proteger su dispositivo. Entre las prácticas más frecuentes aparece una conducta sencilla pero significativa: el 46% evita sacar el teléfono en áreas muy concurridas y lo utiliza únicamente para realizar pagos.
A su vez, el 35% utiliza mecanismos físicos de sujeción, como riñoneras, fundas con correa o mosquetones, con el objetivo de reducir el riesgo de extravío o robo.
El fenómeno refleja una adaptación progresiva de los usuarios a la lógica de los pagos digitales. En contextos donde el celular concentra dinero, identidad digital y accesos financieros, su cuidado deja de ser solo una cuestión material para convertirse también en un asunto de seguridad económica.
Seguridad digital: avances y brechas en los hábitos de protección
El relevamiento también revela un contraste interesante entre adopción tecnológica y conciencia de riesgo.
Por un lado, el 52% de los encuestados utiliza herramientas de protección como biometría o reconocimiento facial para reforzar la seguridad de sus cuentas digitales. Estas funciones buscan evitar accesos indebidos incluso cuando el dispositivo está desbloqueado.
Sin embargo, el informe advierte que el 48% todavía no utiliza ninguna capa adicional de protección, principalmente por una baja percepción del riesgo. Dentro de ese grupo, el 33% considera que no es necesario implementar medidas de seguridad adicionales.
Este dato abre un interrogante sobre la madurez digital de los usuarios en un contexto donde las billeteras electrónicas concentran cada vez más operaciones financieras cotidianas.
Aun así, la encuesta identifica un avance en el conocimiento de los protocolos de reacción ante incidentes. Seis de cada diez argentinos sabe que debe reportar el robo o pérdida del teléfono en su cuenta digital para bloquear el acceso, mientras que el 45% identifica el bloqueo del propio dispositivo como una medida clave.
La economía digital entra al corazón del entretenimiento
El crecimiento de los pagos digitales en eventos masivos no responde únicamente a una cuestión de comodidad tecnológica. También refleja una transformación más profunda en los hábitos de consumo.
El QR, que encabeza las preferencias con el 63% de las elecciones, combina rapidez operativa con menor manipulación de efectivo en espacios de alta circulación. Para organizadores y comercios dentro de festivales o estadios, esa dinámica permite agilizar ventas y reducir tiempos de transacción.
Para los usuarios, en cambio, implica una nueva ecuación: la experiencia del evento depende cada vez más de la disponibilidad y seguridad del teléfono.
La consecuencia es visible. El dispositivo móvil se convierte en una herramienta central para ingresar al evento, comprar productos, enviar dinero o administrar gastos en tiempo real.
Una temporada de espectáculos que también redefine conductas digitales
Con una agenda cargada de recitales, festivales y competencias deportivas en todo el país, el fenómeno promete intensificarse durante los próximos meses.
El crecimiento de la asistencia a eventos masivos y la consolidación de las billeteras digitales como herramienta de pago dibujan un nuevo escenario donde entretenimiento, tecnología y seguridad conviven en un mismo espacio.
El desafío hacia adelante no parece ser únicamente tecnológico. A medida que el celular se consolida como centro de la vida financiera cotidiana, la adopción de hábitos de protección y la educación digital se vuelven variables cada vez más determinantes para los usuarios.
En ese cruce entre consumo, tecnología y prevención todavía hay comportamientos en evolución. Y la próxima temporada de grandes eventos probablemente siga mostrando cómo se ajusta ese equilibrio.
