economía regional NEA

Misiones retoma la mesa yerbatera en busca de un acuerdo de precios en un mercado sin regulación

Compartí esta noticia !

El Gobierno de Misiones reunió este jueves en Posadas a productores, cooperativas, secaderos e industrias yerbateras en una mesa de diálogo convocada por el Ministerio del Agro y la Producción, con un objetivo: destrabar la crisis de precios que golpea al eslabón primario. Según lo expuesto en la reunión, el valor actual de la hoja verde se ubica alrededor de un 50% por debajo de los costos, lo que implica una pérdida de rentabilidad cercana al 70% para los productores.

El sector ya no cuenta con la herramienta que permitía fijar precios mínimos -atribución que tenía el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM)– y la provincia solo puede tomar un rol de mediación. Pero el dato es que la Industria acudió casi en pleno y escuchó y expuso su posición en un diálogo abierto aunque no exento de tensión con los productores.

Durante el encuentro, los productores plantearon la necesidad de contar con precios de referencia que otorguen previsibilidad a la actividad, mientras que los representantes de los trabajadores rurales expusieron la compleja situación que atraviesa el sector, señalando el impacto directo de la desregulación sobre sus condiciones laborales y de ingresos. Se compartió un diagnóstico generalizado sobre las dificultades que atraviesan especialmente los sectores primarios de la cadena.

Los representantes de la industria misionera manifestaron su disposición a trasladar el planteo a sus respectivas cámaras y federaciones, con el objetivo de avanzar en una propuesta concreta que permita ordenar la discusión de precios. Desde el sector industrial con presencia en Corrientes -particularmente de la cooperativa de Colonia Liebig- se expusieron los valores actualmente abonados por la materia prima, destacando el vínculo con productores misioneros y reconociendo que la situación responde a múltiples factores que inciden sobre la rentabilidad del sector.

Del precio regulado a la negociación entre privados

El ministro del Agro, Facundo Sartori, explicitó en dialogo con Economis ese límite: la provincia no fija precios, pero intenta ordenar el conflicto. “Hoy los valores que se están pagando no cubren los costos”, advirtió, al tiempo que describió un mercado con fuerte asimetría: muchos productores frente a pocos molinos que concentran la capacidad de fijación de precios.

La dinámica actual, según se planteó, responde a un cambio estructural. La oferta de materia prima creció en los últimos años, mientras la demanda no acompañó en igual proporción. Esa combinación, en un esquema sin precios sostén, presiona a la baja el valor de la hoja verde.

El subsecretario de Asuntos Yerbateros, Ricardo Maciel, recordó que este tipo de instancias de diálogo tiene antecedentes previos a la creación del INYM, y remarcó que, más allá de los desafíos, la existencia de ese organismo permitió durante años dotar de mayor previsibilidad al sector. Asimismo, advirtió que los períodos de libre mercado han sido históricamente los más adversos para el conjunto de los actores de la cadena.

Desde la industria, el diagnóstico no difiere en lo general, aunque incluye sus propios problemas. Gustavo Quatrin, de la Cooperativa Liebig, señaló a Economis que el aumento de exportaciones -que llegó a crecer un 37% interanual- se explica en gran medida por la caída de los precios locales, que volvió competitiva a la yerba argentina en el exterior. Sin embargo, ese impulso no alcanza para absorber el excedente: los stocks no bajaron y eso sigue condicionando los valores.

Qué se discute: precios, plazos y poder de mercado

El eje concreto de la negociación pasa por el precio de la materia prima y las condiciones de pago. La cooperativa Liebig anunció un incremento del 5% en los valores que paga por hoja verde y una reducción en el plazo de pago de 30 días, movimiento que fue leído por el Gobierno como un gesto inicial, aunque insuficiente.

Los productores cuestionaron que los precios actuales que ofrece la industria están entre 180 y 250 pesos por kilo, valores que, según afirmaron, no solo eliminan margen sino que generan pérdidas. “Cosechar es entrar en deuda”, sintetizó uno de los referentes.

La posibilidad de medidas de fuerza sigue latente. Algunos sectores ya evalúan sostener la no cosecha e incluso avanzar en cortes para interrumpir la circulación de materia prima, aunque la mayoría pretende seguir el camino de la negociación y el Gobierno busca evitar mediante la mediación. El dato político es que la Industria se sentó a la mesa y sus representantes no bloquearon la discusión. La producción, incluso los más exaltados, también mantuvo una posición negociadora.

El diagnóstico industrial hizo foco en otro dato: el mercado interno mantiene una demanda relativamente estable -definida como inelástica-, lo que limita la capacidad de absorber mayores volúmenes incluso con precios más bajos.

Al mismo tiempo, el crecimiento del mercado externo enfrenta barreras culturales y de escala. Quatrin explicó que la Cooperativa Liebig aunque exporta a más de veinte países, la participación sobre el total sigue siendo marginal, inferior al 2% en volumen. La expansión internacional, entonces, aparece como una estrategia de largo plazo, pero sin capacidad de resolver la sobreoferta inmediata.

El corrimiento del INYM como fijador de precios reconfigura el equilibrio de poder dentro de la cadena. Los molinos basan su capacidad de negociación en un contexto de sobreoferta, mientras los productores quedan están expuestos a la dinámica de mercado.

El Gobierno provincial, sin herramientas regulatorias directas, intenta ocupar un rol de articulador. La mesa de diálogo funciona como espacio de contención institucional, pero su efectividad depende de la voluntad de las partes de ceder posiciones.

La convocatoria a un cuarto intermedio por parte de las cámaras molineras marca el próximo punto de inflexión: deberán definir si avanzan hacia un precio común o sostienen estrategias individuales.

Ingreso rural en riesgo y tensión social

La caída de precios en la hoja verde impacta de forma directa en el ingreso de las familias productoras, que constituyen la base social de la actividad en Misiones. La pérdida de rentabilidad no solo compromete la cosecha actual, sino también la sostenibilidad de las chacras en el mediano plazo.

En paralelo, el encarecimiento del financiamiento -con tasas positivas- limita la capacidad de la industria para sostener stocks y pagar mejores precios, lo que complejiza aún más la ecuación.

Compartí esta noticia !

Yerba mate, AFA y política: el reclamo misionero suma presión transversal para revisar el sponsor brasileño

Compartí esta noticia !

La polémica por el auspicio de una marca brasileña de yerba mate a la Selección Argentina escaló en las últimas horas y dejó al descubierto un fenómeno poco habitual en la política nacional: un reclamo transversal que une a dirigentes del misionerismo con sectores del PRO alineados al oficialismo nacional.

A la iniciativa impulsada por los senadores misioneros Sonia Rojas Decut y Carlos Omar Arce, que solicitaron a la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) revisar el acuerdo comercial, se sumó un documento del senador nacional Martín Goerling, referente del PRO y cercano al mileísmo, que endurece el tono y amplía el alcance del planteo.

El proyecto de declaración presentado por Goerling expresa un “profundo rechazo y enérgico repudio” a la decisión de la AFA de incorporar como sponsor a una yerba mate de origen brasileño, al considerar que la medida “perjudica de manera directa a las economías regionales” y desplaza a la industria nacional de uno de los espacios de mayor visibilidad global.

El dato político no es menor: el cuestionamiento ya no se limita al espacio provincial misionero, sino que alcanza a sectores opositores que, en otros temas, suelen acompañar la agenda del gobierno de Javier Milei. La yerba mate, en este caso, funciona como un eje de defensa productiva que trasciende alineamientos partidarios.

En sus fundamentos, tanto el proyecto de los senadores misioneros como el de Goerling coinciden en un punto central: la contradicción entre el carácter de “Infusión Nacional”, establecido por la Ley 26.871, y la decisión de promover una marca extranjera en uno de los principales símbolos del país.

Goerling advierte que la medida rompe con la tradición de acompañamiento de empresas nacionales a la Selección y constituye “un precedente lesivo para la soberanía productiva” de provincias como Misiones y Corrientes.

El planteo adquiere mayor peso al incorporar datos estructurales del sector: Misiones concentra el 88% de la superficie cultivada de yerba mate en Argentina, con más de 200 mil hectáreas, mientras que la actividad involucra a más de 13.000 explotaciones y sostiene el entramado económico de amplias zonas del noreste.

En ese contexto, los legisladores advierten que la decisión de la AFA no es un hecho aislado ni meramente comercial, sino que impacta directamente en la cadena productiva y en el empleo, en un momento en el que el sector ya muestra señales de deterioro.

Más que un sponsor: visibilidad, mercado y posicionamiento

El núcleo del conflicto no radica únicamente en la elección de una marca extranjera, sino en lo que representa la Selección Argentina como plataforma de posicionamiento global.

“La máxima vidriera deportiva del país” —como la define el documento— es también un espacio estratégico de marketing internacional. Ceder ese lugar a un competidor externo implica, según los legisladores, resignar una oportunidad clave para promover la producción nacional en mercados internacionales.

El argumento se refuerza con un dato simbólico: mientras el mate se consolida como parte de la identidad argentina a nivel global, impulsado incluso por la visibilidad de los campeones del mundo, la AFA opta por asociar esa imagen a un producto importado.

El reclamo comenzó en el ámbito productivo, con el planteo del diputado provincial Juan José Szychowski, pero rápidamente escaló al plano institucional y ahora suma volumen político en el Congreso.

La coincidencia entre el misionerismo y un sector del PRO alineado al oficialismo nacional introduce un elemento nuevo: la posibilidad de que el tema trascienda lo simbólico y se convierta en un punto de tensión concreta entre economías regionales y decisiones de actores privados con impacto público.

Aunque la AFA es una entidad de derecho privado, los proyectos presentados sostienen que su rol excede lo comercial por su peso cultural y representativo, lo que abre un debate más amplio sobre los límites entre mercado, identidad nacional y políticas de promoción productiva.

En ese escenario, la discusión por un sponsor deportivo se transforma en algo más profundo: un test sobre cómo se defienden —o se resignan— los espacios de visibilidad global de las economías regionales argentinas.

Compartí esta noticia !

El acopio yerbatero comienza con precios más bajos que hace dos años y menos demanda industrial

Compartí esta noticia !

La zafra gruesa de yerba mate en Misiones vuelve a arrancar con señales de alarma. Este año, incluso antes de comenzar formalmente, el proceso ya muestra signos de parálisis: varias de las principales industrias del sector anticiparon que no iniciarán el acopio en abril, en un escenario atravesado por la falta de precios de referencia y condiciones productivas que aún no acompañan.

La Cooperativa Flor de Jardín, de Jardín América, puso sobre la mesa una grilla de precios que refleja la dispersión actual del mercado: ofrece $240 por kilo de hoja verde con pago a 120 días, una alternativa mixta de $230 (con $100 al contado y el saldo diferido a 120 días) y un valor de $210 totalmente al contado. La propuesta, además, contempla descuentos adicionales -como costos de cosecha y eventuales penalizaciones por falta de certificaciones-, lo que en la práctica reduce aún más el ingreso efectivo del productor y profundiza las dificultades para alcanzar un precio de equilibrio en la cadena.

El comunicado de la Flor de Jardín refleja ese intento de ordenar un mercado que, en la práctica, funciona sin brújula. Allí se fijan valores escalonados según modalidad de pago, pero que no logran traducirse en acuerdos generalizados. La consecuencia es directa: la zafra no arranca o lo hace a cuentagotas.

“Yerba con mucha semilla aún, por lo que con seguridad no vamos a iniciar el acopio antes del 15 de abril”, explicó un ejecutivo del sector, dejando en claro que el retraso no responde únicamente a una cuestión económica, sino también agronómica. Sin embargo, el trasfondo del problema es otro: la dificultad para encontrar un precio que cierre en toda la cadena.

Hoy, los valores que comienzan a circular -entre $210 y $240 por kilo de hoja verde, según condiciones de pago- no logran conformar a nadie. “Esos 240 pesos nos quedan caros a la industria para pagar y al productor tampoco le sirve. Es malo para toda la cadena”, sintetizó el dueño de una de las principales yerbateras. La frase resume con crudeza el momento: no hay precio de equilibrio.

El contraste con años recientes evidencia un deterioro progresivo. En abril de 2024, en el primer ciclo sin precio sostén del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), tras la desregulación que impuso el presidente Javier Milei, el mercado operó con referencias de entre $290 y $370 por kilo, aunque con fuerte tensión frente a productores que reclamaban cifras mucho más altas. En 2025, los valores se estabilizaron en torno a los $300, todavía lejos de las expectativas del sector primario. En comparación con 2024, los valores ofrecidos ahora son 35 por ciento más bajos, mientras que la inflación fue de 270 por ciento desde que asumió Milei.

Ahora, en 2026, no solo hay una baja nominal de precios -que en términos reales es aún más profunda- sino también una novedad más preocupante: parte de la industria directamente decide no comprar.

Ese freno tiene implicancias inmediatas. Para los productores, significa postergar ingresos en un contexto de costos crecientes. Para los tareferos, implica un retraso en el inicio del empleo estacional. Para la industria, suma incertidumbre en la planificación productiva. Y para el mercado en general, abre interrogantes sobre el abastecimiento y la evolución de los precios en los próximos meses.

El punto de fondo sigue siendo la desregulación del sector. Sin un precio de referencia oficial, el sistema quedó librado a negociaciones directas entre actores con distinto poder de mercado. En ese marco, la falta de acuerdos en un momento clave como el inicio de la zafra expone las tensiones de un modelo que todavía no logra encontrar un nuevo equilibrio.

Así, la cosecha 2026 de yerba mate no solo empieza más tarde: arranca con un nivel de incertidumbre que atraviesa a toda la cadena y que vuelve a poner en debate la sostenibilidad del esquema actual.

Compartí esta noticia !

Inversores chinos proyectan una planta de resina de pino por US$30 millones en Santo Tomé

Compartí esta noticia !

La empresa Resina Rubbers S.A.S., de capitales chinos, anunció una inversión cercana a 30 millones de dólares para desarrollar un complejo industrial dedicado al procesamiento de resina de pino en la provincia de Corrientes.

El proyecto se instalará en el Parque Industrial de Santo Tomé y contempla la construcción progresiva de tres plantas industriales que procesarán derivados de la resina, principalmente colofonia, trementina y otros insumos químicos, utilizados en industrias como la farmacéutica, química, de adhesivos, pinturas y cauchos sintéticos.

Según el plan de inversión difundido por el portal especializado Pinos, la iniciativa se ejecutará en tres etapas hasta el año 2028. La primera fase prevé el inicio de operaciones en agosto de 2026, mientras que la expansión total del complejo permitirá alcanzar su capacidad industrial plena hacia el final del período.

Industrialización de la resina en origen

La iniciativa busca modificar la lógica productiva de la cadena resinera regional. Actualmente, una parte significativa de la resina de pino extraída en el noreste argentino se comercializa como materia prima o se procesa fuera de la región.

Con la nueva planta, el objetivo es integrar más etapas de la transformación industrial dentro del propio territorio forestal, generando mayor valor agregado en origen y fortaleciendo la estructura productiva local.

La resina de pino es una sustancia natural que se obtiene mediante incisiones en los troncos de los árboles. A partir de su procesamiento se obtienen colofonia y trementina, compuestos clave para múltiples aplicaciones industriales.

La empresa ya cuenta con presencia operativa en Santo Tomé, donde mantiene un depósito logístico de acopio de colofonia y trementina, que concentra producción regional y emplea a cerca de 50 trabajadores. Ese centro funciona como base para la expansión industrial prevista.

Corrientes, eje de la foresto-industria argentina

La elección de Santo Tomé responde al peso que tiene Corrientes dentro del mapa forestal argentino. La provincia forma parte del núcleo que concentra más del 85% de las plantaciones forestales del país, junto con Misiones, Entre Ríos y Buenos Aires.

Esta disponibilidad de recursos forestales posiciona al noreste argentino como uno de los principales polos de desarrollo de la foresto-industria nacional.

Diversos estudios sectoriales ya habían señalado el potencial de la región para la radicación de proyectos industriales vinculados a la madera y sus derivados. Un informe del Ministerio de Economía de la Nación elaborado en 2023 identificó a Santo Tomé como un punto estratégico para inversiones de escala dentro de la cadena forestal, debido a la combinación de materia prima disponible, infraestructura productiva y conexión con mercados regionales.

Impacto en la economía regional

Proyectos industriales de este tipo suelen generar efectos económicos que trascienden la propia planta. La instalación de un complejo de procesamiento forestal implica demanda de transporte, servicios técnicos, mantenimiento industrial, logística y proveedores de insumos, lo que multiplica el impacto sobre la economía regional.

Además, contribuye a diversificar la matriz industrial del sector forestal, que ya produce una amplia gama de bienes derivados de la madera, como tableros, celulosa, papel, insumos para la construcción y energía.

La incorporación del procesamiento de resina amplía ese esquema productivo y refuerza la estrategia de industrialización de los recursos naturales en origen, una de las principales apuestas de desarrollo de la región.

Una apuesta de largo plazo

Para la provincia de Corrientes, el fortalecimiento de industrias vinculadas a la madera forma parte de una estrategia orientada a consolidar su perfil dentro de la foresto-industria argentina.

El objetivo es avanzar desde un modelo basado en la producción primaria hacia otro con mayor densidad industrial, empleo calificado y valor agregado.

En ese marco, la llegada de una planta dedicada al procesamiento de resina representa un paso más en la construcción de un ecosistema industrial forestal, con potencial para atraer nuevas inversiones y ampliar la red de proveedores vinculados a la actividad.

Compartí esta noticia !

Yerba: aumenta la tensión entre los productores ante un faltazo del presidente del INYM

Compartí esta noticia !

La tensión en la cadena yerbatera sumó un nuevo capítulo. Distintas asociaciones de productores expresaron su malestar por la suspensión de una reunión previamente acordada con el presidente del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), Rodrigo Correa y por la falta de respuestas frente a la caída del precio de la materia prima.

El encuentro estaba previsto para el viernes a las 16 horas en el SUM de la Municipalidad de Aristóbulo del Valle, pero -según el documento- fue desprogramado a último momento tras una serie de comunicaciones contradictorias con Correa y directivos del INYM. Ante ese escenario, los productores resolvieron avanzar con una convocatoria amplia para debatir la situación del sector.

En el escrito, las entidades sostienen que desde la asunción del presidente Javier Milei, en diciembre de 2023, el sector atraviesa “quizás el peor momento de su historia”, marcado por una fuerte caída del precio de la hoja verde y la eliminación de herramientas regulatorias.

Apuntan específicamente a los decretos 70/2023 y 81/2025, que limitaron facultades del INYM en materia de fijación de precios y regulación del mercado. Según los productores, la pérdida de esas atribuciones dejó al sector sin un instrumento clave para equilibrar la cadena y proteger a los pequeños y medianos yerbateros.

“¿Quién puede subsistir en la Argentina de hoy, donde el combustible y otros servicios esenciales no paran de subir, con un promedio de rendimiento de 6 mil kilos por hectárea, cobrando 180 pesos por kilo y con pagos a 120 días o más?”, plantean en el documento.

“A través de este escrito, evidenciándose claramente que la política de desregulación provoca un criminal deterioro socio económico, les solicitamos formalmente, señor Rodrigo Correa, que gestione, desde el lugar que ocupa en la Institución y ante quien corresponda, la devolución de todas las facultades del INYM y que cese el desguace de normativa y de la estructura de la Institución, que se aceleró a partir de su presencia”, señala el acta firmado por los productores.

Además, citan estudios sectoriales que señalan que la caída del precio no responde a un exceso de producción, ya que los volúmenes prácticamente no variaron en los últimos años mientras que la demanda total creció de manera sostenida entre 2021 y 2025.

Pedido de restitución de facultades al INYM

Las asociaciones sostienen que el INYM debe recuperar “todas las facultades” que le otorga la Ley 25.564, incluyendo la capacidad de fijar precios, controlar calidad, garantizar trazabilidad y poner en marcha programas acordes al Plan Estratégico del sector.

Consideran que el organismo es una herramienta de gobernabilidad para resolver conflictos y sostener la competitividad, y advierten que la desregulación provocó un deterioro socioeconómico que golpea principalmente a los productores primarios.

En la nota también se enfatiza el impacto social del escenario actual, con productores que -según afirman- deben enfrentar aumentos en costos de combustible, insumos y servicios mientras perciben valores por debajo de los costos de producción.

Frente a la falta de respuestas institucionales, los productores convocaron a una asamblea abierta este viernes por la tarde en Aristóbulo del Valle. El objetivo fue debatir la crisis, definir posicionamientos y analizar posibles medidas de acción.

Las entidades firmantes incluyen representantes de asociaciones de productores, cooperativas y organizaciones vinculadas al sector yerbatero, quienes ratificaron su voluntad de diálogo pero reclamaron un encuentro “personal, amplio y diverso” para abordar la situación.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin