Economía Regional

Misiones reclama baja de retenciones para granos

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La discusión por la competitividad de Misiones sumó un nuevo capítulo en la Legislatura provincial. El diputado Juan José Szychowski presentó un proyecto de comunicación para que la Cámara de Representantes solicite al Poder Ejecutivo nacional una reducción de los derechos de exportación aplicados a los granos producidos en la provincia, bajo el argumento de que Misiones enfrenta condiciones estructuralmente más desfavorables que las regiones agrícolas centrales del país.

La iniciativa plantea que Nación contemple las particularidades agroecológicas, logísticas y geográficas de Misiones, una provincia que no compite en igualdad de condiciones con la Pampa Húmeda ni con los grandes polos exportadores del centro del país.

El texto solicita expresamente que “el Poder Ejecutivo nacional, con el fin de mejorar la competitividad, reduzca los derechos de exportación de granos producidos en la Provincia de Misiones, contemplando las condiciones agroecológicas con respecto a otras regiones agrícolas del país, la lejanía de los puertos exportadores y las características geográficas de frontera internacional de la provincia” .

Szychowski fundamenta que Misiones presenta una situación singular dentro del mapa productivo argentino: más del 90% de sus límites son internacionales, lo que expone de manera directa a la provincia a la competencia fiscal, comercial y cambiaria con Paraguay y Brasil.

Además, sostiene que las condiciones agroecológicas locales difieren fuertemente de las zonas agrícolas centrales, especialmente de la Pampa Húmeda, donde los rendimientos son significativamente mayores y la cercanía a los principales puertos reduce de manera sustancial los costos logísticos.

Uno de los ejes centrales del proyecto es precisamente el sobrecosto logístico. Según el documento legislativo, Misiones enfrenta costos adicionales estimados entre un 20% y un 30% respecto de las regiones centrales del país. Esa brecha responde a múltiples factores: la alta dependencia del transporte terrestre, el deficiente estado y mantenimiento de la red vial nacional, la distancia hacia los puertos exportadores y la falta de operatividad plena del sistema ferroviario de cargas.

En ese contexto, el legislador advierte que la combinación entre esas limitaciones estructurales y las retenciones nacionales encarece aún más los costos de producción y reduce sensiblemente la competitividad del agro misionero.

“El esquema actual termina castigando a provincias periféricas que producen en condiciones mucho más complejas que las zonas núcleo. No se trata de privilegios, sino de corregir asimetrías históricas”, es la lógica que sostiene el planteo parlamentario.

El proyecto también remarca que una eventual reducción de derechos de exportación para Misiones no implicaría una caída significativa de la recaudación nacional, ya que actualmente muchos de estos cultivos no logran desarrollarse plenamente justamente por falta de competitividad.

Por el contrario, Szychowski sostiene que una política diferenciada permitiría incentivar la producción, generar empleo formal, atraer inversiones y potenciar la actividad agropecuaria, industrial y exportadora de la provincia.

“Estas asimetrías justifican la necesidad de promover políticas diferenciadas para nuestra provincia”, señala el texto legislativo, que considera estratégica una rebaja de retenciones como herramienta para fortalecer el desarrollo productivo regional.

El planteo se inscribe en una agenda más amplia que Misiones viene sosteniendo frente a Nación: la necesidad de reglas fiscales especiales para una provincia de frontera que compite diariamente con economías vecinas más agresivas en términos tributarios y logísticos.

La discusión no es nueva, pero vuelve a tomar fuerza en un contexto de fuerte presión sobre los costos, caída de la rentabilidad productiva y una creciente demanda de medidas que mejoren la competitividad estructural del interior profundo.

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Vicepresidente de Playadito avaló que “el INYM fije precios de referencia” para la yerba

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Orlando Stvass, vicepresidente de la cooperativa Agrícola de Colonia Liebig, cuya principal marca comercial es Playadito, sorprendió al avalar que el Instituto Nacional de la Yerba Mate sugiera un precio de referencia, aunque no sea obligatoria, medida que fue rechazada por el resto de la industria y por el presidente del organismo, el libertario Rodrigo Correa. La voz de Stvass tiene peso específico: Playadito es hoy la yerba más vendida dentro de la Argentina. El ejecutivo planteó un diagnóstico crítico sobre la situación del mercado yerbatero: “la sobreoferta de materia prima y la debilidad del consumo están presionando a la baja los precios al productor y no se prevén mejoras en el corto plazo”.

En una entrevista radial en La Red Rural, el referente de la firma que comercializa la marca Playadito describió un escenario de cambio abrupto respecto a años anteriores. “Hoy el mercado está sobreofrecido y eso tira todo para atrás”, explicó, al tiempo que vinculó la situación con el aumento de plantaciones en Misiones y Corrientes y una demanda que no logró expandirse al mismo ritmo.

Comparto que el productor está en una situación difícil, pero la realidad de todo esto es que hubo una oferta enorme. En su momento, con el pleno auge que tuvo la yerba, con eso del ‘oro verde’, vinieron muchos inversores a la zona y muchas plantaciones nuevas”, señaló.

“Corrientes y Misiones plantaron cincuenta y cinco mil hectáreas nuevas, toda alta densidad, alta producción, y el mercado está sobreofrecido. Cuando el mercado está sobreofrecido genera esta situación“, apuntó.

La única solución hoy es que haya algún factor climático, que es lo que pasó anteriormente: hubo tres o cuatro años de sequía y eso fue lo que realmente cambió la situación. Ahí el productor tenía todo el poder para defender el precio”, advirtió.

El rol del INYM en un mercado tensionado

Stvass se refirió al funcionamiento del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), en medio de cuestionamientos de productores por la falta de regulación efectiva.

Según su visión, el organismo “es una herramienta fundamental” para ordenar el sector, aunque señaló que no logró cumplir plenamente su función de promoción y desarrollo del mercado. En particular, planteó que el instituto debe fijar precios de referencia y fortalecer la estadística y el control de producción, pero advirtió sobre las limitaciones de imponer valores en un contexto de exceso de oferta.

“No me metería en el tema de regular precio, porque el Instituto lo que tiene que fijar es un precio de referencia. Ahí es donde está la competencia del productor. No es bueno en ningún lado fijar un precio por ley. Porque si te falta materia prima, se paga sobre el precio que fija el Instituto. Y cuando sobra materia prima, hay todo un artilugio para no pagar ese precio. El Instituto tiene que cumplir sus funciones: marcar un precio de referencia, hacer la estadística, la promoción, el desarrollo y el control de producción”, describió.

El planteo introduce una tensión con el resto de la industria y la política económica del presidente Javier Milei, que a través del DNU 70/23 le quitó al INYM todas las facultades de regulación de precios y de producción.

Decime qué herramienta puede tener el gobierno nacional o provincial para solucionar un tema de sobreoferta. Nos gustaría que la soja valga 600 dólares, que el maíz valga 300 o 400 dólares, pero cuando tenés un commodity, el mercado te marca el piso y el techo. Yo entiendo a todos los productores, yo soy productor también y a mí me gustaría que la yerba valga por lo menos lo que cubra los costos de producción hoy, pero no se está dando por la sobreoferta”.

El eje del problema, de acuerdo al diagnóstico, es el incremento de la producción. Stvass indicó que se incorporaron unas 55.000 hectáreas nuevas en la región, lo que derivó en un excedente de materia prima.

Ese cambio de escenario generó: dificultades para absorber toda la cosecha (parte no se levantó el año pasado y ahora está sucediendo lo mismo en Misiones), presión a la baja sobre el precio pagado al productor y reducción de márgenes en toda la cadena.

En paralelo, la industria ajustó su estrategia. Según lo informado, se aplicaron bajas de entre 20% y 25% en precios de góndola en años recientes y se redujeron márgenes operativos para sostener la comercialización.

El consumo interno, sin embargo, “no bajó”, aunque se registró una absorción de stocks acumulados en mayoristas y supermercados, lo que también impactó en la dinámica del mercado.

Productores presionan, pero el mercado fija límites

El conflicto expone una puja interna dentro de la cadena yerbatera. Por un lado, productores -especialmente los no integrados- reclaman mejores precios. Por otro, las cooperativas y la industria advierten que el margen de maniobra es limitado.

Stvass, en su doble rol de productor e industrial, reconoció la situación social del sector, pero sostuvo que el problema excede la capacidad de intervención directa. “Cuando hay sobreoferta, el mercado marca el piso y el techo”, planteó.

El escenario descrito combina varios factores económicos: caída del precio de la materia prima. Incremento de costos operativos (energía, impuestos). Endeudamiento elevado en la industria.

Según el dirigente, gran parte de las industrias del sector enfrenta niveles altos de deuda, en un contexto donde anteriormente debían pagar precios elevados por la hoja verde para asegurar abastecimiento. “El productor tenía todo el poder y no te entregaba la materia prima si no pagabas de contado. “Después cambió la política nacional, se cortó la expectativa de suba permanente y los mayoristas empezaron a consumir el sobrestock que tenían. Eso generó una contracción de todo el mercado”, precisó.

Entre 2023 y 2025, las ventas en el mercado interno pasaron de 285,3 millones de kilos a 266,8 millones, lo que representa una caída acumulada del 7,1%. Sin embargo, en ese mismo período, la deuda bancaria de los principales molinos saltó de $100.170 millones a $153.580 millones, con un incremento del 53,5%

A esto se suma el impacto impositivo. Entre las medidas sugeridas, mencionó la necesidad de revisar tributos como Ingresos Brutos y el impuesto al cheque, además de avanzar en un fondo anticíclico para amortiguar crisis de sobreproducción.

Presión directa sobre Misiones y Corrientes

El núcleo del problema se concentra en Misiones y Corrientes, donde se expandió la superficie cultivada. La sobreoferta impacta de manera directa en las economías regionales, especialmente en pequeños productores que no están integrados a estructuras cooperativas o industriales.

En ese contexto, las cooperativas aparecen como actores con mayor capacidad de amortiguar la crisis, al capturar valor en toda la cadena productiva.

El corto plazo aparece condicionado por factores que no dependen exclusivamente de decisiones internas del sector. Stvass señaló dos posibles vías de ajuste: un evento climático que reduzca la producción, como ocurrió en años de sequía, o la apertura o consolidación de nuevos mercados de exportación.

También dejó abierta la necesidad de intervención estatal, aunque con herramientas indirectas, como alivio fiscal o instrumentos financieros.

Mientras tanto, el sector transita un período de reacomodamiento, con reuniones entre actores para sostener a los productores más afectados y evitar una salida masiva del sistema.

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Polaris cierra sucursales en pleno centro de Posadas: “Costos al alza y consumo a la baja”

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El mapa comercial del microcentro de Posadas vuelve a mostrar señales de reacomodamiento. En las últimas horas se confirmó el cierre de las sucursales de Polaris, ubicadas sobre la calle Bolívar, frente a la plaza 9 de Juli y al shopping y a pocos metros de otro local recientemente desocupado –Le Utthe-, en una zona que históricamente concentró alto flujo peatonal y marcas consolidadas.

La escena es elocuente: vidrieras cubiertas, persianas bajas y un cartel que anuncia el cierre, acompañado por un mensaje dirigido a los clientes tras más de cuatro décadas de actividad.

Desde la empresa, su titular Pablo Svetaz explicó a Economis que la decisión no responde a un hecho puntual, sino a un proceso más amplio de ajuste del negocio frente a un contexto adverso. “Reorganización, costos al alza y consumo a la baja. No hay mucha más explicación… una mala temporada de verano y la temporada de invierno por delante”, sintetizó.

Y agregó: “No hay mucha más explicación que algo natural que tiene que ver con las características actuales del mercado”.

El cierre se da en un punto neurálgico del comercio posadeño, donde en los últimos meses comenzaron a evidenciarse movimientos: locales que achican superficies, marcas que migran a formatos más chicos o directamente abandonan ubicaciones tradicionales.

En ese sentido, el propio comunicado exhibido en el local refuerza la idea de una estrategia más que de un retiro: la empresa habla de una “reorganización de operaciones en el centro”, con foco en “formatos más eficientes y alineados a las nuevas formas de consumo”.

El mensaje también busca llevar tranquilidad sobre el impacto laboral: “Esta decisión tiene un objetivo claro: seguir trabajando con nuestro equipo, cuidando las fuentes de trabajo y mejorando el servicio”, señala el texto.

El caso de Polaris no es aislado. Se inscribe en una dinámica más amplia que atraviesa al comercio minorista en la región y en el país: caída del poder adquisitivo, menor circulación en el centro y una estructura de costos en ascenso -alquileres, servicios, logística- que tensiona la rentabilidad.

A eso se suma la estacionalidad. Según reconocen desde el sector, el verano no cumplió expectativas en términos de ventas, y el invierno aparece con perspectivas moderadas, lo que acelera decisiones de ajuste.

Una marca con historia en la ciudad

El cierre cobra mayor relevancia por el peso simbólico de Polaris en el comercio local. Con más de 45 años de trayectoria, la firma creció al ritmo de la ciudad, consolidándose como una marca reconocida en su segmento.

Esa historia también aparece reflejada en el mensaje de despedida: “Después de más de 45 años creciendo con la ciudad, seguimos haciendo lo que siempre hicimos: adaptarnos a los distintos escenarios, mirando hacia adelante”.

Lejos de implicar un retiro, la empresa apunta a reconfigurar su presencia, concentrando operaciones en otras sucursales y apostando a formatos más flexibles.

El cierre del local sobre Bolívar, junto a otros movimientos recientes en la zona, refuerza una lectura que ya circula entre comerciantes y analistas: el centro posadeño atraviesa una transición, con costos de alquieres exuberantes poco alineados con la realidad del mercado.

Menos locales grandes, más eficiencia, adaptación al consumo digital y una redefinición del rol de las tiendas físicas parecen marcar el nuevo escenario. En ese contexto, la decisión de Polaris aparece más como un síntoma que como una excepción.

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Misiones 2032: la provincia superará 1,5 millones de habitantes y el norte reordena el mapa poblacional

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Misiones llegará a 2032 con 1.510.218 habitantes, según las proyecciones elaboradas por el Instituto Provincial de Estadística y Censos sobre la base del Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2022. El dato implica un crecimiento de 231.345 personas respecto de 2022, cuando la provincia registraba una población estimada de 1.278.873 habitantes. En términos relativos, el aumento proyectado para la década es de 18,1%.

Misiones seguirá creciendo, pero no de manera homogénea. El incremento demográfico se concentrará en algunos corredores urbanos y fronterizos, mientras varios municipios del interior profundo muestran estancamiento o retroceso. El dato central no es solo que la provincia superará el umbral de 1,5 millones de habitantes, sino dónde se sumarán esos habitantes.

Posadas conservará con amplitud el primer lugar del ranking municipal. Pasará de 328.879 habitantes en 2022 a 378.317 en 2032, con una suba de 49.438 personas. Es el mayor crecimiento absoluto de toda la provincia. Sin embargo, su peso relativo empieza a convivir con una dinámica metropolitana más amplia: Garupá, que ya funciona como expansión urbana de la capital, saltará de 63.520 a 81.574 habitantes, un aumento de 18.054 personas, y quedará como el cuarto municipio más poblado de Misiones.

Municipios que más crecen en Misiones (2022-2032)

Municipio 2022 2032 Variación %
Posadas328.879378.317+49.438+15,0%
Colonia Wanda17.89166.572+48.681+272,1%
Puerto Esperanza19.23741.769+22.532+117,1%
Garupá63.52081.574+18.054+28,4%
Puerto Iguazú54.90367.290+12.387+22,6%
Eldorado75.69287.015+11.323+15,0%
Oberá77.80388.994+11.191+14,4%

Fuente: IPEC en base al Censo 2022

El ranking proyectado para 2032 tendrá en la cima a Posadas, con 378.317 habitantes; Oberá, con 88.994; Eldorado, con 87.015; Garupá, con 81.574; y Puerto Iguazú, con 67.290. Pero la novedad más fuerte aparece inmediatamente después: Colonia Wanda trepará hasta 66.572 habitantes, casi igualando a Puerto Iguazú, con un crecimiento extraordinario de 272% en diez años.

La segunda tesis es que el departamento Iguazú se convierte en el gran motor demográfico de la década. Pasará de 100.096 habitantes en 2022 a 185.035 en 2032, una suba de 84.939 personas, equivalente a 84,9%. Ningún otro departamento muestra una expansión semejante. Dentro de ese salto, sobresalen tres casos: Colonia Wanda, que suma 48.681 habitantes; Puerto Esperanza, que pasa de 19.237 a 41.769; y Puerto Iguazú, que suma 12.387 habitantes.

Las proyecciones consolidan un eje norte de fuerte presión urbana, social y de servicios. Wanda dejará de ser un municipio intermedio para convertirse en uno de los seis más poblados de Misiones. Puerto Esperanza, a su vez, superará los 40 mil habitantes y quedará por encima de ciudades tradicionales como Leandro N. Alem, Jardín América, Montecarlo, Puerto Rico o San Javier.

El ranking de crecimiento absoluto entre municipios lo encabezan Posadas (+49.438), Colonia Wanda (+48.681), Puerto Esperanza (+22.532), Garupá (+18.054), Puerto Iguazú (+12.387), Eldorado (+11.323) y Oberá (+11.191). Allí se observa una combinación de capitalidad, frontera, turismo, servicios, expansión residencial y corredores económicos.

La Capital seguirá siendo el mayor aglomerado provincial, pero ya no será el único polo de presión demográfica. El departamento Capital pasará de 392.919 a 460.496 habitantes, con un crecimiento de 67.577 personas. Pero Iguazú crecerá aún más en términos absolutos: sumará 84.939 habitantes y quedará como el segundo departamento más poblado de Misiones, por encima de Oberá, Eldorado y Guaraní.

También habrá movimientos relevantes en municipios medianos. Candelaria pasará de 18.112 a 22.142 habitantes; Santa Ana, de 8.229 a 10.566; Puerto Rico, de 23.526 a 27.463; San Ignacio, de 14.073 a 16.966; El Soberbio, de 27.166 a 31.282; y San Javier, de 15.557 a 18.007. Son crecimientos menos explosivos que los del norte, pero suficientes para modificar demandas de infraestructura, vivienda, salud, educación y conectividad.

Municipios con caída poblacional proyectada (2022-2032)

Municipio 2022 2032 Variación %
San Pedro26.76223.631-3.131-11,7%
Aristóbulo del Valle20.47517.741-2.734-13,4%
Caraguatay3.0942.875-219-7,1%
Comandante Andresito19.77019.596-174-0,9%
Colonia Polana710564-146-20,6%
Arroyo del Medio1.9891.859-130-6,5%
General Urquiza1.092998-94-8,6%

Fuente: IPEC en base al Censo 2022

La contracara está en los municipios con caída proyectada. San Pedro bajaría de 26.762 a 23.631 habitantes, una pérdida de 3.131 personas. Aristóbulo del Valle caería de 20.475 a 17.741, con una merma de 2.734 habitantes. También retroceden Caraguatay, Comandante Andresito, Colonia Polana, Arroyo del Medio, General Urquiza, Mojón Grande, Colonia Alberdi, Campo Ramón y Gobernador López.

El dato político y económico de fondo es que la demografía anticipa demandas. Donde crece la población, crecerá la presión por suelo urbano, transporte, empleo formal, escuelas, centros de salud, energía, agua potable, saneamiento y seguridad. Donde la población se estanca o cae, el desafío será otro: sostener arraigo, producción, conectividad y servicios básicos sin perder escala social.

Misiones 2032 proyecta una provincia más poblada, más urbana y con un norte mucho más gravitante. Posadas seguirá siendo el vértice del sistema, pero el mapa demográfico se moverá con fuerza hacia Iguazú, Garupá, Wanda y Puerto Esperanza. La próxima década no solo sumará habitantes: también reordenará prioridades de inversión pública, planificación territorial y estrategia productiva.

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Correa niega una crisis en la yerba y defiende la desregulación: “Hay un cambio de modelo”

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En medio de un escenario de protestas, reclamos por precios y advertencias de una “crisis terminal” en el sector yerbatero, el presidente del Instituto Nacional de la Yerba Mate, Rodrigo Correa, trazó una lectura diametralmente distinta: negó que se trate de una crisis estructural y sostuvo que la actividad atraviesa una transición derivada de la desregulación.

“Hay un cambio de modelo (…) la desregulación trajo buenas noticias, como por ejemplo, el frente exportadores creció, tuvo récord, el consumo interno se estabilizó (…) pero hay variables que se están corrigiendo”, señaló en una entrevista concedida a Radio Rivadavia. Sin embargo, los datos no convalidan esa tesis. Si bien hubo un récord de exportaciones, el consumo interno está por debajo de 2023, el último año con el mercado regulado, que cerró con 285.430.373 de kilos, el volumen más alto de la historia. El año pasado se vendieron en el mercado interno 266 millones de kilos. 

Lejos de convalidar el diagnóstico de los productores, Correa encuadró el momento actual como un proceso de ajuste tras años de intervención estatal.

El funcionario apuntó directamente al esquema previo de regulación de precios como origen de los desequilibrios actuales.

“Venimos de un proceso de intervención estatal (…) donde el Estado intervenía mediante la fijación de un precio. Eso trajo a colación que muchos oportunistas se metieran en el rubro porque el Estado les garantizaba una rentabilidad”, argumentó.

Según su mirada, esa lógica distorsionó el mercado. “Eso benefició a algunos y a la gran mayoría de los argentinos le trajo un perjuicio, sobre todo al productor genuino (…) porque eso trajo sobreproducción de yerba mate”.

Correa detalló que “del 2016 al 2025 crecieron casi un 40% de las superficies implantadas de yerba mate. Eso denota el oportunismo”. Ante esa expansión el INYM había emitido la resolución 170, que limitaba las nuevas plantaciones a cinco hectáreas por productor, pero las grandes industrias, de Corrientes y de Misiones lograron que la Justicia frene esa medida. 

Correa en cambio, sin identificar actores puntuales, remarcó que las nuevas plantaciones pertenecen a “nuevos jugadores” atraídos por un negocio con rentabilidad asegurada.

Correa defendió el nuevo esquema sin intervención estatal, donde los valores se determinan entre privados. “Estamos en un modelo que se rige por oferta y demanda y ahí se establecen los precios”, resaltó en defensa del DNU presidencial que provocó un desplome del valor de la hoja verde, que se paga hoy menos que hace dos años. 

Y fue enfático respecto al rol del organismo: “EI Instituto hoy no cuenta con facultades para intervenir en los precios (…) y yo como representante del Ejecutivo nacional apoyo esa idea”.

Para el titular del INYM, la caída del precio de la hoja verde responde a un reacomodamiento tras la sobreoferta generada en años previos.

Cuando las cosas iban bien, no se quejaron y hoy día (…) al establecer los precios entre privados hay resistencia y la distribución se modificó”, remarcó. 

En respuesta a los reclamos de los sectores productivos, Correa también relativizó la dimensión del universo afectado. “Tenemos registrados productores por 14.200, pero en los últimos 6 años entregaron hoja verde 9.200 (…) pequeños productores no tenemos más de 5.000”, criticó. 

“Cuando digo pequeños productores, digo productores que van de 5 hasta 10 hectáreas (…) y hasta 15 hectáreas”, diferenció. 

En línea con la política de desregulación que emana del Gobierno, el presidente del INYM planteó que la solución pasa por expandir el consumo. “La solución acá es trabajar en la demanda de producto, es aumentar la demanda”.

Y vinculó directamente la desregulación con un cambio en la estructura comercial. “Históricamente las exportaciones representaban un 10% (…) hoy representan cercano al 20% a dos años de implementación”.

“Eso nos está mostrando el camino por donde debemos encauzar esta situación”, aseguró. Sin embargo, las principales industrias advierten que el aumento de las exportaciones no es sinónimo de rentabilidad, afectada por la suba de tarifas y el combustible. De hecho, Argentina exporta a un valor menor por tonelada que Brasil, el principal competidor global.  

Correa planteó que el futuro del sector no pasa sólo por el consumo tradicional, sino que “tenemos que ir detrás de las necesidades del mundo y abrir otros rubros como el energizante, cosmético, farmacéutico”.

En paralelo, propuso una transformación del rol del productor que “tiene que integrar todo el ciclo productivo y eso se está dando con pequeñas marcas”.

Sobre el debate por los costos, cuestionó los esquemas homogéneos: “Hay una resolución (…) que establece una única modal productiva y eso es lo que nos oponemos (…) debería haber tantas modalidades productivas como productores haya”.

Para Correa, la eficiencia individual será clave en los nuevos tiempos de la yerba. “Va a depender el costo real de cuán eficiente es cada productor”.

Finalmente, el titular del INYM dejó en claro que no espera soluciones inmediatas: “Acá no hay soluciones de la noche a la mañana. Acá es trabajo y tenemos que incrementar la demanda”.

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