El Índice de Precios al Consumidor (IPC) de la región del NEA registró un alza del 1,8% en el mes de agosto de 2026, presentando una desaceleración respecto al mes anterior. A nivel acumulado, los precios del nordeste crecen 24,4% y 37,0% en la trayectoria interanual; en estos casos, el NEA aún sostiene la mayor suba de precios del país.
En el NEA, la suba mensual de agosto 2026 presentó una desaceleración de 0,2 puntos porcentuales respecto al mes previo (2,0% en julio 2026), un nivel inferior al observado para el total país (+0,4 p.p.). A nivel interanual, la suba de precios fue del 37,0%, su mayor nivel desde julio de 2025.
En la comparación con las otras regiones del país, el NEA presentó, junto a NOA y Patagonia, la mayor suba mensual de precios de todo el país, al tiempo que sostiene el incremento más alto en el acumulado anual y en la trayectoria interanual, tal como se había visto en los meses previos.
Vivienda y servicios públicos volvió a ser la división de mayor suba mensual en la región
Desagregando por divisiones, durante agosto hubo cinco divisiones que mostraron expansiones superiores al total general regional: la más fuerte volvió a verse, como en varios momentos del año, en Vivienda, agua, electricidad y gas que registró un alza del 4,0%, muy influenciada tanto por subas del alquiler de la vivienda como de tarifas eléctricas y del gas. En segundo lugar quedó Restaurantes y Hoteles con 3,1% y luego se ubicaron Salud con 2,7% (traccionado por prepagas), Alimentos y bebidas no alcohólicas con 2,2% (con fuerte empuje de las verduras) y Comunicación con 1,8% (por subas de telefonía e internet).
A su vez, las divisiones que arrojaron alzas inferiores al nivel general regional fueron Bebida alcohólicas y tabaco (1,4%), Equipamiento y Mantenimiento del Hogar (1,4%), Bienes y servicios varios (1,0%), Educación (0,9%) y Recreación y cultura (0,3%), al tiempo que Transporte (-0,1%) y Prendas de vestir y calzado (1,8%) mostraron retracción de precios, en el primer caso apoyado en la baja de precios de vehículos y en el segundo traccionado por prendas de vestir y materiales.
En el análisis de la comparación interanual, la división de Vivienda y servicios sostiene con holgura el liderazgo en la región con +74,5%, dos veces más que el nivel general regional (37,0%); le sigue Educación (43,4%) y Alimentos y bebidas no alcohólicas completa el podio con 41,8%; a su vez, Prendas de vestir y calzado (12,2%) muestra la menor suba.
¿Qué pasó con los alimentos?
En agosto 2026, la división de Alimentos y bebidas no alcohólicas presentó un alza del 2,2% y, a contramano del total general, aceleró con cierta fuerza respecto al mes anterior cuando la suba fue del 1,5%. Esto se explicó, principalmente, por el factor estacional de las Verduras, tubérculos y legumbres que crecieron 13,9% en el mes, seguida por Frutas con 5,6%. Por el contrario, la Carne mostró la mejor suba del mes en la región (0,3%), igual posición que ya había tenido en julio pasado.
Estacionales impulsaron el resultado regional; pero los Núcleo marcan su menor suba desde enero 2018
Al observar los resultados de agosto por categorías de precios, se observa que los precios Estacionales volvieron a ser los de mayor crecimiento en el NEA con 3,9%, acelerando contra el mes previo (+0,3 p.p.) y moviéndose a contramano del nivel general nacional donde los precios estacionales tuvieron una variación negativa (-0,9%). Por su parte, los precios Regulados se mantuvieron en niveles altos, pero con menor intensidad que el mes anterior: la suba fue del 2,3% vs. 2,9% de julio pasado. A su vez, se destaca el comportamiento de los precios Núcleo, que desaceleraron por quinto mes consecutivo: la suba de agosto fue de 1,3% (-0,2 p.p. contra el dato de julio) y con un dato relevante: esa suba fue la más leve para la región de precios núcleo desde enero de 2018.
La inflación mensual en la región NEA fue del 1,8% en agosto de 2026, según el Índice de Precios al Consumidor elaborado por el Observatorio Económico Kûmbykuaa, de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNaM sobre la base de datos del INDEC. El registro quedó 0,1 puntos porcentuales por encima del nivel nacional, que marcó una suba del 1,7%.
El dato regional acumula una variación del 24,4% entre enero y agosto y alcanza un incremento interanual del 37%. El comportamiento de agosto, sin embargo, muestra diferencias importantes entre los componentes de la canasta: mientras algunos rubros vinculados a servicios y gastos esenciales avanzaron por encima del promedio, otros registraron bajas.
Vivienda y servicios encabezaron las subas
El mayor incremento mensual del NEA correspondió a la división Vivienda, agua, electricidad y gas, con una suba del 4%. El dato más que duplica la variación general de la región y vuelve a colocar los gastos asociados al hogar entre los principales factores de presión sobre el presupuesto familiar.
Restaurantes y hoteles se ubicaron en segundo lugar, con un aumento del 3,1%, mientras que Salud registró una variación del 2,7%. Alimentos y bebidas no alcohólicas, una de las divisiones con mayor incidencia sobre el consumo cotidiano, aumentó 2,2%, también por encima del nivel general.
En total, cuatro de las doce divisiones relevadas se ubicaron por encima del 1,8% regional. La distancia entre el mayor y el menor movimiento de precios alcanzó los 5,8 puntos porcentuales, una diferencia que permite observar que la inflación no impactó de manera uniforme sobre los hogares.
Vestimenta cayó y transporte prácticamente no se movió
En el extremo opuesto, Prendas de vestir y calzado registró una caída del 1,8% durante agosto. Transporte también mostró una variación negativa, aunque marginal, de 0,1%.
Recreación y cultura, por su parte, aumentó apenas 0,3%, mientras que Educación avanzó 0,9%. Equipamiento del hogar y Bebidas alcohólicas y tabaco presentaron incrementos del 1,4% cada uno, y Bienes y servicios varios subió 1%.
El comportamiento también permite distinguir entre categorías del IPC. En agosto, los precios estacionales aumentaron 3,9%, los regulados 2,3% y el componente núcleo 1,3%. Esta composición ayuda a explicar por qué el promedio general puede coexistir con movimientos considerablemente diferentes entre los distintos segmentos de consumo.
Un NEA que mantiene una inflación acumulada del 24,4%
El registro de agosto lleva la inflación acumulada de la región a 24,4% en los primeros ocho meses de 2026. En términos interanuales, el incremento alcanza el 37%.
La diferencia mensual respecto del promedio nacional fue reducida, pero el desglose regional aporta una lectura más precisa sobre dónde se concentra la presión. Vivienda, servicios básicos, gastronomía y salud mostraron aumentos superiores al promedio, mientras que indumentaria y transporte tuvieron comportamientos más moderados o directamente negativos.
La información forma parte del Monitor de Datos del Observatorio Económico Kûmbykuaa, de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Misiones, que releva la evolución de precios y otros indicadores económicos. La utilidad de este seguimiento está precisamente en pasar del número general a la composición de la inflación: identificar qué rubros explican el movimiento de precios permite dimensionar mejor su impacto sobre los hogares y las actividades económicas de la región.
El impuesto a los combustibles se convirtió en el tributo que más creció en términos reales durante la gestión de Javier Milei, pero ese incremento no tuvo como correlato una recuperación de la inversión vial. Según un informe del Instituto Argentina Grande (IAG), la carga impositiva sobre las naftas aumentó 240% real desde noviembre de 2023, mientras que la Dirección Nacional de Vialidad (DNV) ejecutó apenas el 32,7% de los recursos recaudados por el gravamen con asignación específica para ese destino.
El contraste adquiere mayor dimensión cuando se observa la evolución nominal. Desde el comienzo de la actual gestión, el impuesto a los combustibles líquidos (ICL) aumentó 1.387%, frente a una inflación acumulada de 329%. Descontado el efecto de los precios, la presión tributaria sobre la nafta más que se triplicó.
El resultado también modificó el peso del impuesto dentro del precio final. En noviembre de 2023, los tributos representaban el 8,9% del valor de la nafta. En agosto de 2026 llegaron al 20,1%. Sobre un litro de nafta súper de $2.045 en la Ciudad de Buenos Aires, $411 corresponden a impuestos.
La contracara aparece en el precio real del combustible. A valores constantes de agosto de 2026, el litro de nafta costaba $1.333 en noviembre de 2023 y contenía apenas $120 correspondientes al impuesto. Desde entonces, el precio real del combustible aumentó 53,4%, con una incidencia significativa del incremento del componente tributario.
Más recaudación, menos ejecución vial
El problema central señalado por el IAG no está solamente en cuánto se cobra, sino en qué ocurre posteriormente con esos recursos. Entre enero y agosto de 2026, la recaudación real del impuesto a los combustibles con asignación vial aumentó 91,2% frente al mismo período de 2023.
En ese mismo lapso, el gasto real devengado por la Dirección Nacional de Vialidad cayó 82,3%. El resultado es una brecha significativa entre los recursos generados por el tributo y el nivel de ejecución del organismo responsable de la infraestructura vial.
El informe agrega un dato todavía más relevante para la discusión presupuestaria: desde el cambio de gestión, la DNV gastó por todo concepto menos de lo que le llegó por el impuesto a los combustibles. Es decir, incluso considerando créditos externos y transferencias del Tesoro, el gasto vial quedó por debajo de los recursos que, según la asignación específica, deberían haber tenido ese destino.
La discusión deja así de ser exclusivamente tributaria. Si un impuesto específico aumenta muy por encima de la inflación y el gasto de la estructura que debería recibir esos fondos se reduce en términos reales, aparece una pregunta sobre la correspondencia entre recaudación y prestación pública.
La cuestión tiene además una dimensión de seguridad. Milei había planteado que una ruta en buen estado puede salvar tantas vidas como un automóvil seguro. El propio informe utiliza esa afirmación como punto de contraste con la evolución de la inversión vial.
Misiones, en el centro del impacto fronterizo
El aumento de la carga impositiva sobre los combustibles también tiene un efecto particularmente visible en las provincias de frontera. El consumo de nafta cayó en las 24 jurisdicciones durante los primeros siete meses de 2026 en comparación con el mismo período de 2023, pero la magnitud del retroceso fue muy diferente según el territorio.
A nivel nacional se consumieron 5.667,3 millones de litros entre enero y julio de 2026, contra 5.981,8 millones en igual período de 2023. La diferencia alcanza los 314 millones de litros y representa una caída del 5,26%. Incluso frente a 2025, el consumo retrocedió 1,84%.
Misiones registra el mayor descenso del país, con una caída del 32,48%, seguida por Formosa, con 26,26%. El informe vincula la mayor contracción en las provincias fronterizas con el cambio en la relación de precios respecto de los países vecinos: el aumento del precio de la nafta en Argentina habría eliminado la ventaja que históricamente impulsaba parte de la demanda fronteriza.
Para Misiones, el dato tiene una importancia que excede al mercado de combustibles. En una economía condicionada por la frontera y por el flujo comercial con Paraguay y Brasil, el precio relativo funciona como una variable de competitividad territorial. Cuando cargar combustible deja de resultar conveniente frente a las alternativas del otro lado de la frontera, parte de esa demanda se desplaza y la actividad asociada pierde movimiento.
La caída tampoco se distribuyó de manera uniforme entre los productos. Frente a 2023, el consumo de nafta premium retrocedió 7,3%, mientras que el de nafta súper cayó 4,5%.
El impuesto crece mientras cae el consumo
La combinación de mayor carga tributaria y menor volumen vendido genera otra de las paradojas que atraviesan al mercado. El Estado obtiene una recaudación real significativamente mayor por cada unidad gravada, pero la cantidad de combustible comercializada disminuye.
El impuesto a los combustibles fue, de hecho, el tributo cuya recaudación real más aumentó frente a 2023. Entre enero y agosto acumuló una suba del 91%, mientras que los derechos de exportación crecieron 3,9%. En contraste, otros componentes de la recaudación mostraron retrocesos, en un contexto en el que el sistema de seguridad social también enfrenta la pérdida de puestos de trabajo registrados.
El cuadro configura una fuente de recursos fiscales cada vez más pesada sobre un consumo que, al mismo tiempo, pierde volumen. Para las provincias fronterizas, el problema agrega una segunda dimensión: cuando la diferencia de precios deja de favorecer al mercado argentino, la presión tributaria no necesariamente se traduce en mayor actividad económica.
La experiencia de Misiones resulta particularmente ilustrativa. El derrumbe de 32,48% en el consumo de nafta no solo expresa una menor demanda interna: también muestra hasta qué punto la estructura de precios puede modificar los flujos económicos en territorios donde la frontera constituye una variable cotidiana de la actividad.
La discusión que queda abierta
El informe del IAG plantea, en definitiva, una tensión entre recaudación, consumo e infraestructura. El impuesto a los combustibles aumentó muy por encima de la inflación y aportó más recursos al Estado, pero la ejecución de Vialidad cayó de manera pronunciada y el consumo de nafta retrocedió.
El desafío de política pública pasa entonces por determinar si una mayor presión sobre el combustible puede sostenerse cuando el consumo pierde volumen y, al mismo tiempo, no se refleja en una recuperación equivalente de la infraestructura a la que el impuesto tiene asignación específica.
En el caso de Misiones, la discusión incorpora una variable adicional: la competitividad fronteriza. El combustible es un bien esencial para la movilidad y para la actividad productiva, pero su precio relativo puede decidir dónde se concreta el consumo.
La ecuación termina siendo especialmente sensible para el Norte argentino. Una ruta deteriorada encarece tiempos y costos logísticos; un combustible más caro reduce movilidad y puede trasladar demanda hacia países vecinos; y una menor ejecución vial limita la capacidad del Estado para corregir parte de esos costos estructurales.
Por eso, detrás de los porcentajes del impuesto aparece una discusión más profunda sobre el uso de los recursos públicos. El dato fiscal muestra que el Estado recauda más por los combustibles. El dato vial muestra que Vialidad gasta menos. Y el dato territorial muestra que Misiones vende mucho menos combustible. La pregunta que conecta los tres números es qué retorno reciben los ciudadanos y las economías regionales por una carga tributaria que creció mucho más rápido que la actividad que pretende financiar.
Una delegación acompañada por el Ministerio del Agro participó del XVI Congreso Latinoamericano de Apicultura, realizado en Mar del Plata con representantes de 23 países. Misiones obtuvo tres medallas de oro, una de bronce y tres menciones especiales por trabajos vinculados con la meliponicultura, la investigación, la divulgación y la elaboración de hidromieles.
La producción, el conocimiento y las experiencias desarrolladas en Misiones volvieron a obtener reconocimiento en uno de los principales espacios de encuentro de la apicultura regional. Una delegación provincial participó del XVI Congreso Latinoamericano de Apicultura, desarrollado entre el 30 de agosto y el 6 de septiembre en la ciudad de Mar del Plata, donde presentó trabajos vinculados con apicultura y meliponicultura y alcanzó nuevas distinciones en diferentes categorías.
La participación fue posible a partir de un trabajo articulado entre el Ministerio de Coordinación de Gabinete de Misiones, el Ministerio del Agro y la Producción, los municipios de Oberá, Alba Posse, Aristóbulo del Valle y Dos de Mayo, el INTA y la Sociedad Argentina de Apicultores. La delegación estuvo conformada por productores de distintas localidades, el subsecretario de Producción Animal, Carlos Caraves; el director de Apicultura, Néstor Mendoza; un representante del INTA de Aristóbulo del Valle; y docentes del Instituto Superior del Profesorado en Ciencias Agrarias y Protección Ambiental (PROCAyPA) de Capioví.
El encuentro reunió a productores, investigadores, docentes, técnicos y especialistas de 23 países de Latinoamérica. El ministro del Agro y la Producción, Facundo López Sartori, destacó que “fue una oportunidad única para visibilizar el trabajo que se desarrolla en Misiones alrededor de la producción de miel y sus derivados, la cría de abejas nativas, la investigación, la educación y la conservación de los polinizadores”.
Cuatro medallas para producciones y conocimientos generados desde Misiones
Uno de los principales reconocimientos fue para Sergio Martín Paredes, oriundo de Caraguatay y estudiante de la Formación Profesional Operario Meliponicultor del Profesorado en Ciencias Agrarias y Protección Ambiental, quien obtuvo medalla de oro en la categoría audiovisual por su obra “Meliponicultura”.
También recibió medalla de oro el libro “Lo dulce y amargo de la miel en Misiones: más de cien años de relatos de vidas, abejas y miel”, de Pablo Fernando Müller y publicado por la Editorial Universitaria de la Universidad Nacional de Misiones (EDUNAM).
Una tercera medalla de oro fue otorgada al libro “Meliponicultura y Bombucultura: cría racional de abejas nativas en Argentina, Uruguay y Paraguay”, también publicado por EDUNAM. La obra reúne el trabajo de Pablo Fernando Müller, Norma H. Hilgert, Estela I. Santos Martínez, Fabio F. Flores, Natalia Bulacio Cagnolo, Carlos Alberto Escobar Martínez, Leopoldo Álvarez, Shenna Salvarrey, Fermín J. Chamorro, Melisa G. Geisa y Martín Pablo Porrini.
La cuarta medalla para Misiones llegó desde el concurso literario: la obra infantil “El secreto”, de Pablo Fernando Müller, obtuvo medalla de bronce. En tanto, la poesía “Hoy me desperté” recibió una mención especial.
El subsecretario de Producción Animal, Carlos Caraves, señaló que “Misiones pudo mostrar que el desarrollo de la actividad abarca mucho más que la producción de miel: la delegación llevó experiencias de apicultura y meliponicultura, trabajos de investigación y educación, producciones audiovisuales y bibliográficas y productos elaborados. Los reconocimientos obtenidos reflejan justamente esa diversidad que hoy tiene el sector en nuestra provincia”.
El agregado de valor también tuvo su espacio entre las distinciones alcanzadas. En el concurso de hidromiel, el productor Armando Kreitzer, de Oberá, recibió una mención especial en Melimiel y otra mención especial en Hidromiel Tradicional.
De esta manera, junto con la mención obtenida en poesía, Misiones cerró su participación con cuatro medallas y tres menciones especiales, distribuidas entre producciones audiovisuales, bibliográficas, literarias y productos derivados de la actividad apícola. El director de Apicultura, Néstor Mendoza, remarcó que “los reconocimientos muestran distintas dimensiones sobre las que venimos trabajando: formación de nuevos actores, conocimiento sobre las abejas nativas, investigación, divulgación y agregado de valor”.
La participación tuvo, además, una fuerte representación territorial. Productores y productoras de Puerto Rico, Oberá, Capioví, Garuhapé, Aristóbulo del Valle y 25 de Mayo integraron y colaboraron con la presencia misionera durante el Congreso. Además de competir, los integrantes de la delegación presentaron experiencias y trabajos desarrollados en Misiones mediante pósteres y exposiciones orales, y participaron de diferentes ponencias. Estas instancias permitieron compartir conocimientos y experiencias con productores, investigadores, docentes, técnicos y especialistas provenientes de 23 países latinoamericanos.
Los reconocimientos obtenidos se suman a una participación que permitió mostrar la amplitud del trabajo vinculado con las abejas en la provincia: producción apícola, meliponicultura, conservación de polinizadores, formación, investigación, divulgación y agregado de valor, con experiencias misioneras que encontraron en el XVI Congreso Latinoamericano de Apicultura un espacio de intercambio y reconocimiento internacional.
Mientras el Gobierno nacional anuncia mayores sanciones contra las empresas que operan en las Islas Malvinas y promete utilizar todas las herramientas del Estado para defender la soberanía argentina, una marca profundamente misionera mantiene una presencia singular en el archipiélago: la yerba Piporé, de Santo Pipó.
La revelación la hizo Raúl Karaben, socio de la cooperativa yerbatera, durante el encuentro del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas que se realiza en Puerto Iguazú. Allí aseguró que Piporé es la única yerba mate que se comercializa en las islas, aunque no llega directamente desde la Argentina continental.
“Piporé se vende en las Islas Malvinas. Nosotros abastecemos a los chilenos, vendemos muy bien en Chile y Punta Arenas”, explicó Karaben. Desde ese extremo austral, la yerba cruza hacia el archipiélago y encuentra consumidores en un territorio atravesado nuevamente por la tensión diplomática.
El dato apareció en medio de una exposición destinada a explicar el negocio yerbatero, pero adquirió una dimensión política inevitable. En el auditorio estaba Federico Sturzenegger, ministro de Desregulación y Transformación del Estado y uno de los principales impulsores de los cambios que quitaron al Instituto Nacional de la Yerba Mate sus facultades para ordenar el mercado y establecer precios de referencia.
Pero Karaben no se refugió únicamente en el costado exitoso del negocio exportador. Cuando describió la situación interna, eligió una definición brutal: “El precio está para el tujes”. Según el empresario, el productor percibe apenas un tercio de lo que cobraba cuatro años atrás y esos ingresos “no le alcanzan para lo más mínimo”.
Karaben evitó atribuir el derrumbe exclusivamente a las decisiones del Gobierno nacional. “¿Es producto del Gobierno? No. La yerba tiene ciclos”, sostuvo. Explicó que el mercado pasó de una etapa de escasez a otra de sobreoferta: la producción aumentó de unos 800 millones a aproximadamente 980 millones de kilos y, con más materia prima disponible, el precio se desmoronó.
El ajuste, advirtió, recae primero sobre el eslabón más débil. “Pierde el más chiquito”. Son cerca de 12.000 productores y son ellos, especialmente los de menor escala, quienes atraviesan el momento más crítico. Pero el impacto alcanza finalmente a toda la cadena. “Estamos mal porque la yerba está mal. El mal precio es para todos”, resumió.
Su mirada también chocó con la propuesta del Gobierno de Misiones de recuperar un valor obligatorio para la materia prima. “Poner un precio mínimo es una pavada”, lanzó. Argumentó que los precios fijados administrativamente pueden terminar eludiéndose mediante acuerdos informales o notas de crédito posteriores. Desde esa perspectiva, establecer un valor de referencia no resuelve el desequilibrio de fondo ni responde la pregunta central: quién pagará efectivamente el precio mínimo que reclama la Provincia.
Karaben cuestionó, además, el cruce de responsabilidades entre Posadas y Buenos Aires. Consideró que la Provincia “le tira la pelota a la Nación”, aunque el problema no haya sido originado exclusivamente por el Gobierno nacional. Recordó que la yerba atravesó una etapa de precios muy favorables que impulsó nuevas plantaciones y amplió la oferta hasta superar la capacidad de absorción del mercado.
“¿La responsabilidad la tiene el Gobierno? No, pero sí, porque no hace nada para atender la problemática”, planteó. La frase condensó su diagnóstico: el Estado no creó por sí solo la crisis, pero tampoco puede desentenderse de sus consecuencias sobre miles de familias productoras.
La crítica más dura quedó dirigida hacia la política productiva provincial. “Misiones no tiene política agraria”, sentenció Karaben. Para el dirigente cooperativista, la crisis de la yerba mate es apenas la manifestación más visible de una debilidad estructural: la falta de diversificación. “No se puede vivir de un monoproducto”, advirtió.
La escena concentró varias de las contradicciones que rodean a la actividad. Piporé habló de exportaciones y expansión internacional frente al funcionario que condujo la apertura del mercado interno, mientras los productores misioneros denuncian una fuerte caída del precio de la hoja verde y reclaman nuevas herramientas de regulación.
Karaben describió una actividad con características difíciles de encontrar en otros sectores productivos. La yerba mate no ofrece resultados inmediatos: es un árbol que requiere alrededor de cinco años antes de entregar su primera cosecha comercial, pero luego puede mantenerse productivo durante cuatro décadas.
Esa espera inicial condiciona las decisiones de inversión y limita la capacidad de reaccionar rápidamente ante los movimientos del mercado. Cuando los precios caen, el productor no puede sustituir de inmediato el cultivo. Cuando la demanda aumenta, tampoco es posible multiplicar la oferta de una temporada a otra.
La producción se concentra prácticamente en tres países: la Argentina, Brasil y Paraguay. Dentro del mercado argentino, aproximadamente el 85 por ciento de la yerba mate se cultiva en Misiones.
Brasil, que durante años tuvo un peso mayor dentro del mapa regional, redujo parte de su superficie yerbatera ante el avance de la soja. De ese modo, el grueso de la producción quedó concentrado en la Argentina y, especialmente, en suelo misionero.
Karaben también describió un proceso de concentración productiva. Los primeros ocho establecimientos representan alrededor del 75 por ciento de la producción, mientras que los quince principales reúnen cerca del 90 por ciento.
La yerba mate, además, se mueve dentro de un mercado interno relativamente inelástico. El consumo argentino presenta pocas variaciones estructurales y deja escaso margen para crecer únicamente dentro del país.
“Si alguien sube, le ganó a otro”, resumió Karaben. En otras palabras, cuando una marca aumenta su participación, generalmente lo hace desplazando a un competidor, no porque se haya ampliado considerablemente el consumo total.
Por esa razón, la exportación se convirtió en una pieza estratégica.
El largo viaje hacia el mundo árabe
Piporé construyó una presencia especialmente fuerte en los países árabes. La relación tiene raíces históricas y comenzó a consolidarse después de la Segunda Guerra Mundial, cuando numerosos inmigrantes sirios y libaneses que habían vivido en la Argentina regresaron a sus lugares de origen llevando consigo el hábito de tomar mate.
Ese consumo, nacido de la experiencia migratoria, se transmitió entre generaciones y atravesó fronteras. En la actualidad, la yerba llega a más de 25 países del mundo árabe.
La guerra en Siria produjo nuevos desplazamientos poblacionales y contribuyó a expandir el consumo hacia otros destinos. El mate acompañó a esas comunidades como una marca de identidad, del mismo modo que sucede con los argentinos que viven en el exterior.
Karaben identificó así dos grandes perfiles entre los consumidores internacionales: el argentino nostálgico que busca sostener sus costumbres y el consumidor árabe que incorporó la yerba como parte de su propia tradición familiar.
La cooperativa también exporta a mercados alejados del consumo histórico sudamericano, entre ellos Alemania, Bulgaria, Dinamarca, Noruega y Canadá. Chile ocupa un lugar central dentro de esa estrategia, especialmente el sur del país.
Desde allí se produce la conexión más inesperada: Punta Arenas funciona como puerta de entrada de Piporé hacia las Islas Malvinas.
La presencia de Piporé en las islas aparece justo cuando la cuestión Malvinas volvió al centro de la agenda nacional. El presidente Javier Milei anunció el endurecimiento de las sanciones contra compañías que desarrollen actividades sin autorización argentina y anticipó mayores recursos para avanzar con una base naval en Tierra del Fuego.
En ese contexto, la ruta comercial de la yerba expone una paradoja. Una cooperativa nacida en Misiones, propiedad de productores argentinos y estrechamente ligada a una de las economías regionales más representativas del país, llega al territorio a través del circuito comercial chileno.
No se trata de una operación directa con origen argentino hacia las islas, sino de la expansión regional de una marca que logró instalarse con fuerza en el mercado austral. Desde Punta Arenas, el producto continúa un recorrido que termina colocando yerba misionera en las góndolas malvinenses.
Piporé, próxima a cumplir 96 años de historia, se convirtió así en una inesperada avanzada argentina. No lleva discursos ni documentos diplomáticos. Lleva yerba mate.