Economía Regional

Piporé, la única yerba argentina que llega a las Islas Malvinas

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Mientras el Gobierno nacional anuncia mayores sanciones contra las empresas que operan en las Islas Malvinas y promete utilizar todas las herramientas del Estado para defender la soberanía argentina, una marca profundamente misionera mantiene una presencia singular en el archipiélago: la yerba Piporé, de Santo Pipó.

La revelación la hizo Raúl Karaben, socio de la cooperativa yerbatera, durante el encuentro del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas que se realiza en Puerto Iguazú. Allí aseguró que Piporé es la única yerba mate que se comercializa en las islas, aunque no llega directamente desde la Argentina continental.

“Piporé se vende en las Islas Malvinas. Nosotros abastecemos a los chilenos, vendemos muy bien en Chile y Punta Arenas”, explicó Karaben. Desde ese extremo austral, la yerba cruza hacia el archipiélago y encuentra consumidores en un territorio atravesado nuevamente por la tensión diplomática.

El dato apareció en medio de una exposición destinada a explicar el negocio yerbatero, pero adquirió una dimensión política inevitable. En el auditorio estaba Federico Sturzenegger, ministro de Desregulación y Transformación del Estado y uno de los principales impulsores de los cambios que quitaron al Instituto Nacional de la Yerba Mate sus facultades para ordenar el mercado y establecer precios de referencia.

Pero Karaben no se refugió únicamente en el costado exitoso del negocio exportador. Cuando describió la situación interna, eligió una definición brutal: “El precio está para el tujes”. Según el empresario, el productor percibe apenas un tercio de lo que cobraba cuatro años atrás y esos ingresos “no le alcanzan para lo más mínimo”.

Karaben evitó atribuir el derrumbe exclusivamente a las decisiones del Gobierno nacional. “¿Es producto del Gobierno? No. La yerba tiene ciclos”, sostuvo. Explicó que el mercado pasó de una etapa de escasez a otra de sobreoferta: la producción aumentó de unos 800 millones a aproximadamente 980 millones de kilos y, con más materia prima disponible, el precio se desmoronó.

El ajuste, advirtió, recae primero sobre el eslabón más débil. “Pierde el más chiquito”. Son cerca de 12.000 productores y son ellos, especialmente los de menor escala, quienes atraviesan el momento más crítico. Pero el impacto alcanza finalmente a toda la cadena. “Estamos mal porque la yerba está mal. El mal precio es para todos”, resumió.

Su mirada también chocó con la propuesta del Gobierno de Misiones de recuperar un valor obligatorio para la materia prima. “Poner un precio mínimo es una pavada”, lanzó. Argumentó que los precios fijados administrativamente pueden terminar eludiéndose mediante acuerdos informales o notas de crédito posteriores. Desde esa perspectiva, establecer un valor de referencia no resuelve el desequilibrio de fondo ni responde la pregunta central: quién pagará efectivamente el precio mínimo que reclama la Provincia.

Karaben cuestionó, además, el cruce de responsabilidades entre Posadas y Buenos Aires. Consideró que la Provincia “le tira la pelota a la Nación”, aunque el problema no haya sido originado exclusivamente por el Gobierno nacional. Recordó que la yerba atravesó una etapa de precios muy favorables que impulsó nuevas plantaciones y amplió la oferta hasta superar la capacidad de absorción del mercado.

“¿La responsabilidad la tiene el Gobierno? No, pero sí, porque no hace nada para atender la problemática”, planteó. La frase condensó su diagnóstico: el Estado no creó por sí solo la crisis, pero tampoco puede desentenderse de sus consecuencias sobre miles de familias productoras.

La crítica más dura quedó dirigida hacia la política productiva provincial. “Misiones no tiene política agraria”, sentenció Karaben. Para el dirigente cooperativista, la crisis de la yerba mate es apenas la manifestación más visible de una debilidad estructural: la falta de diversificación. “No se puede vivir de un monoproducto”, advirtió.

La escena concentró varias de las contradicciones que rodean a la actividad. Piporé habló de exportaciones y expansión internacional frente al funcionario que condujo la apertura del mercado interno, mientras los productores misioneros denuncian una fuerte caída del precio de la hoja verde y reclaman nuevas herramientas de regulación.

Karaben describió una actividad con características difíciles de encontrar en otros sectores productivos. La yerba mate no ofrece resultados inmediatos: es un árbol que requiere alrededor de cinco años antes de entregar su primera cosecha comercial, pero luego puede mantenerse productivo durante cuatro décadas.

Esa espera inicial condiciona las decisiones de inversión y limita la capacidad de reaccionar rápidamente ante los movimientos del mercado. Cuando los precios caen, el productor no puede sustituir de inmediato el cultivo. Cuando la demanda aumenta, tampoco es posible multiplicar la oferta de una temporada a otra.

La producción se concentra prácticamente en tres países: la Argentina, Brasil y Paraguay. Dentro del mercado argentino, aproximadamente el 85 por ciento de la yerba mate se cultiva en Misiones.

Brasil, que durante años tuvo un peso mayor dentro del mapa regional, redujo parte de su superficie yerbatera ante el avance de la soja. De ese modo, el grueso de la producción quedó concentrado en la Argentina y, especialmente, en suelo misionero.

Karaben también describió un proceso de concentración productiva. Los primeros ocho establecimientos representan alrededor del 75 por ciento de la producción, mientras que los quince principales reúnen cerca del 90 por ciento.

La yerba mate, además, se mueve dentro de un mercado interno relativamente inelástico. El consumo argentino presenta pocas variaciones estructurales y deja escaso margen para crecer únicamente dentro del país.

“Si alguien sube, le ganó a otro”, resumió Karaben. En otras palabras, cuando una marca aumenta su participación, generalmente lo hace desplazando a un competidor, no porque se haya ampliado considerablemente el consumo total.

Por esa razón, la exportación se convirtió en una pieza estratégica.

El largo viaje hacia el mundo árabe

Piporé construyó una presencia especialmente fuerte en los países árabes. La relación tiene raíces históricas y comenzó a consolidarse después de la Segunda Guerra Mundial, cuando numerosos inmigrantes sirios y libaneses que habían vivido en la Argentina regresaron a sus lugares de origen llevando consigo el hábito de tomar mate.

Ese consumo, nacido de la experiencia migratoria, se transmitió entre generaciones y atravesó fronteras. En la actualidad, la yerba llega a más de 25 países del mundo árabe.

La guerra en Siria produjo nuevos desplazamientos poblacionales y contribuyó a expandir el consumo hacia otros destinos. El mate acompañó a esas comunidades como una marca de identidad, del mismo modo que sucede con los argentinos que viven en el exterior.

Karaben identificó así dos grandes perfiles entre los consumidores internacionales: el argentino nostálgico que busca sostener sus costumbres y el consumidor árabe que incorporó la yerba como parte de su propia tradición familiar.

La cooperativa también exporta a mercados alejados del consumo histórico sudamericano, entre ellos Alemania, Bulgaria, Dinamarca, Noruega y Canadá. Chile ocupa un lugar central dentro de esa estrategia, especialmente el sur del país.

Desde allí se produce la conexión más inesperada: Punta Arenas funciona como puerta de entrada de Piporé hacia las Islas Malvinas.

La presencia de Piporé en las islas aparece justo cuando la cuestión Malvinas volvió al centro de la agenda nacional. El presidente Javier Milei anunció el endurecimiento de las sanciones contra compañías que desarrollen actividades sin autorización argentina y anticipó mayores recursos para avanzar con una base naval en Tierra del Fuego.

En ese contexto, la ruta comercial de la yerba expone una paradoja. Una cooperativa nacida en Misiones, propiedad de productores argentinos y estrechamente ligada a una de las economías regionales más representativas del país, llega al territorio a través del circuito comercial chileno.

No se trata de una operación directa con origen argentino hacia las islas, sino de la expansión regional de una marca que logró instalarse con fuerza en el mercado austral. Desde Punta Arenas, el producto continúa un recorrido que termina colocando yerba misionera en las góndolas malvinenses.

Piporé, próxima a cumplir 96 años de historia, se convirtió así en una inesperada avanzada argentina. No lleva discursos ni documentos diplomáticos. Lleva yerba mate.

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“Mire a Misiones”: El pedido del PAYS al presidente en su llegada a Puerto Iguazú

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En el marco de la visita del presidente de la Nación, Javier Milei, a nuestra provincia, desde el Partido Agrario y Social (PAYS) expresamos nuestro más enérgico repudio a las políticas económicas y sociales que lleva adelante el Gobierno nacional y que están provocando un profundo deterioro de las condiciones de vida y de producción de miles de familias misioneras.

Misiones no puede permanecer indiferente frente a un modelo económico que profundiza las desigualdades, destruye el mercado interno y abandona a las economías regionales.

El sostenimiento de un tipo de cambio que encarece enormemente nuestra vida cotidiana y nuestra producción, mientras abarata artificialmente el consumo en los países vecinos, está provocando una caída brutal de la actividad comercial y económica en nuestra provincia. Comerciantes, trabajadores, pequeñas empresas y productores padecen diariamente las consecuencias de esta asimetría, sin que el Gobierno nacional implemente políticas concretas para compensarla.

La situación de la yerba mate es particularmente grave. La desregulación impulsada por el Gobierno nacional dejó a miles de productores y trabajadores tareferos librados a la lógica de un supuesto “libre mercado” que, en la práctica, significa precios de miseria para quienes producen y trabajan y concentración de beneficios en los eslabones más poderosos de la cadena. Más de 15.000 familias vinculadas directamente a la actividad yerbatera enfrentan una crisis que amenaza su permanencia en la chacra.

La producción forestal, uno de los pilares de la economía misionera, tampoco escapa a esta realidad. La caída de la actividad, el cierre de empresas y la pérdida de puestos de trabajo muestran las consecuencias de una política nacional que parece desconocer la realidad productiva de las provincias y, particularmente, las características de una economía regional como la nuestra.

A esto se suma una consecuencia dolorosa que no puede ser naturalizada: miles de misioneros que se ven obligados a buscar oportunidades y trabajo al otro lado de nuestras fronteras, provocando desarraigo y debilitando nuestras comunidades. Cuando un trabajador debe abandonar su tierra para poder sobrevivir, no estamos frente a una estadística: estamos frente al fracaso de una política económica.

El presidente Milei llegó al Gobierno prometiendo terminar con privilegios, corrupción y una supuesta “casta”. Sin embargo, buena parte de las decisiones adoptadas han terminado perjudicando a trabajadores, jubilados, productores, comerciantes y pequeños empresarios, mientras se favorecen intereses concentrados y sectores económicos con enorme capacidad de presión.

La mayoría de los argentinos no votó para entregar la soberanía nacional. No votó para destruir la producción argentina. No votó para que nuestras familias se endeuden para llegar a fin de mes. No votó para que nuestros jóvenes deban emigrar en busca de un futuro.

Y tampoco votó para que las provincias productivas sean condenadas al abandono.

Por eso, aprovechando su presencia en Puerto Iguazú, en esta tierra colorada que limita con Paraguay y Brasil, que conoce como pocas regiones del país las consecuencias de las asimetrías fronterizas y que alberga a una de las Siete Maravillas Naturales del Mundo, desde el Partido Agrario y Social le decimos al presidente:

Mire a Misiones. Escuche a sus productores. Escuche a sus trabajadores. Escuche a nuestros comerciantes. Escuche a nuestras familias.

Le exigimos que gobierne para el conjunto del pueblo argentino y no para los intereses de unos pocos.

Que defienda el trabajo nacional, las economías regionales y la producción.

Que respete a quienes todos los días trabajan la tierra y sostienen nuestras comunidades.

Que comprenda que la soberanía también se defiende produciendo, trabajando y viviendo dignamente en nuestra propia tierra.

Desde el Partido Agrario y Social reafirmamos nuestro compromiso con una Argentina federal, productiva, soberana y socialmente justa.

Y frente a cualquier intento de entregar nuestro patrimonio, nuestra producción o nuestra soberanía, lo decimos con absoluta claridad:

LA PATRIA NO SE VENDE.

MISIONES NO SE VENDE.

EL TRABAJO Y LA DIGNIDAD DEL PUEBLO TAMPOCO.

PARTIDO AGRARIO Y SOCIAL – PAYS

ISAAC LENGUAZA

Presidente

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Passalacqua pidió que el debate económico también responda al ciudadano

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El gobernador Hugo Passalacqua acompañó la apertura de la 47ª Convención Anual del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF), que se desarrolla en Puerto Iguazú. Durante su intervención, valoró que Misiones haya sido elegida como sede y sostuvo que, junto a los debates sobre la realidad económica y productiva, es necesario atender las demandas cotidianas de la sociedad. En ese sentido, destacó que estos espacios deben contribuir a “tomar buenas decisiones” tanto en el ámbito público como privado.

El gobernador Hugo Passalacqua acompañó este jueves la apertura de la 47ª Convención Anual del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF), que reúne en Puerto Iguazú a referentes de distintos ámbitos vinculados con la economía, las finanzas y la producción. En ese marco, el mandatario puso el foco en la necesidad de que los debates económicos contemplen también las demandas concretas de la sociedad.

La ceremonia se realizó en el hotel Loi Suites, donde el mandatario compartió la apertura con el presidente del IAEF, Pablo Miedziak, y el socio de PwC Argentina y presidente del Comité Organizador de la convención, Ezequiel Mirazón.

Passalacqua agradeció que la institución haya elegido a Misiones como sede de su 47ª edición y valoró el carácter federal de la convocatoria. “El honor es nuestro, sinceramente, la distinción es nuestra. Que el IAEF haga un evento acá en la provincia de Misiones, con esa especie de pátina federal, a nosotros nos llena de alegría”, expresó.

El gobernador también se refirió a la diversidad de cuestiones económicas y productivas que forman parte del encuentro y remarcó la importancia de que el análisis de las grandes variables tenga en cuenta la realidad cotidiana de la población.

“También está el ciudadano de a pie”

En ese sentido, Passalacqua sostuvo: “La idea es una cosa macro y también está el ciudadano de a pie, que pide respuestas a otra velocidad que el reloj”.

Desde esa perspectiva, consideró que los intercambios que se produzcan durante la convención deben tener una utilidad concreta y contribuir a mejorar la toma de decisiones tanto en el sector privado como en la gestión pública.

“Este tipo de convenciones, a mi entender, deben servir para lo público y lo privado para tomar buenas decisiones, de eso se trata”, afirmó.

Asimismo, destacó el intercambio de conocimientos y experiencias que propone el encuentro. “En estos tres días vamos a aprender, vamos a debatir, vamos a intercambiar ideas con un fin”, señaló. Y sintetizó: “Estos eventos son para aprender y después tomar buenas decisiones. En la pyme, en la megaempresa, en el banco, en la provincia”.

Por su parte, el presidente del IAEF, Pablo Miedziak, señaló que los análisis sobre la economía también deben considerar los tiempos y las dificultades que atraviesan actualmente distintos sectores de la actividad productiva. Al describir esa realidad, mencionó “el reloj de la pyme que paga sueldos el 4 de cada mes, el del productor yerbatero que acá liquida la cosecha, el del hotelero de esta ciudad que factura en pesos y compite con la vereda de enfrente, y el del comerciante que ha renovado capital de trabajo con tasas muy superiores a la de los países vecinos”.

Miedziak sostuvo que esos tiempos “se miden en días y semanas” y planteó la necesidad de que los procesos económicos puedan traducirse en resultados concretos para la sociedad. “No hay reforma sostenible sin resultados que la gente vea e impacten en su realidad personal y familiar”, expresó.

Una convención nacional con sede en Puerto Iguazú

La 47ª Convención Anual del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas se desarrolla en Puerto Iguazú del 3 al 6 de septiembre y reúne a empresarios, ejecutivos, especialistas y representantes del ámbito público de distintos puntos del país.

Durante la apertura, el presidente del IAEF, Pablo Miedziak, destacó especialmente la elección de Puerto Iguazú y explicó que la realización del encuentro en Misiones responde a una decisión de llevar estas discusiones a distintos puntos del país.

“Cuando el IAEF sale de Buenos Aires, no lo hacemos por turismo”, afirmó Miedziak. En ese sentido, recordó que durante el año la institución también realizó actividades en Rosario, Córdoba y Tucumán y sostuvo que “la conversación económica argentina no solo tiene que estar concentrada en el AMBA”.

Asimismo, señaló que “la Argentina que produce, que exporta y genera empleo está en todo el país”, una definición que acompañó el reconocimiento expresado por Passalacqua por la elección de Misiones como sede de la convención.

Según el cronograma difundido por la organización, para este viernes está prevista la participación del gobernador en el panel “El rol de las provincias en la transformación competitiva del país”, junto a los mandatarios de Mendoza, Alfredo Cornejo; Catamarca, Raúl Jalil; y Corrientes, Juan Pablo Valdés.

La convención continuará en Puerto Iguazú de acuerdo con la programación establecida por el IAEF.

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La yerba orgánica gana terreno y Misiones abre una nueva vía de exportación a Estados Unidos

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Orgánico Andresito concretó sus primeros embarques de yerba mate orgánica elaborada a granel hacia el mercado estadounidense. Las operaciones, realizadas entre mayo y junio, alcanzaron 20 toneladas y obtuvieron un valor casi 50% superior al promedio general de las exportaciones argentinas.

La yerba mate orgánica comienza a ganar escala y a abrir un espacio propio dentro de la matriz exportadora de Misiones. Durante el primer semestre de 2026, la empresa Orgánico Andresito concretó sus primeras ventas de yerba mate orgánica elaborada a granel con destino a Estados Unidos, un movimiento que introduce una nueva modalidad de comercialización para los productos de especialidad de la provincia.

Los embarques se realizaron el 27 de mayo y el 30 de junio y, en conjunto, representaron 20 toneladas. Más allá del volumen inicial, la relevancia de las operaciones está en el salto cualitativo: la firma dejó de concentrarse exclusivamente en la producción de hoja verde certificada para avanzar en la elaboración y exportación directa de yerba mate orgánica a granel.

De esta manera, Misiones incorpora una alternativa con mayor valor agregado dentro de un mercado internacional todavía dominado por los grandes volúmenes de yerba convencional y por una fuerte concentración de las ventas en pocos destinos y operadores.

El precio obtenido por Orgánico Andresito no fue informado públicamente como parte de la operación comercial, pero los datos a los que accedió Economis permiten dimensionar el diferencial alcanzado: el valor por tonelada se ubicó cerca de 50% por encima del promedio de la canasta exportadora argentina de yerba mate.

Entre enero y julio de 2026, el sector exportó 32.113,06 toneladas -equivalentes a 32,11 millones de kilos- por un valor FOB de US$58,45 millones. El precio promedio fue de US$1.820,04 por tonelada.

El volumen exportado no es el único factor relevante. Las certificaciones, el origen, la trazabilidad y la diferenciación ambiental permiten acceder a nichos capaces de pagar valores considerablemente superiores a los de la yerba mate convencional.

Orgánico Andresito nació hace doce años y se consolidó como una de las principales productoras de hoja verde orgánica certificada de Misiones. Sus yerbales están ubicados en Comandante Andresito, en una zona rodeada por el Parque Nacional Iguazú, el Parque Provincial Urugua-í y los ríos San Antonio, e Iguazú.

La localización constituye un activo productivo y comercial. La cercanía con grandes áreas protegidas fortalece el posicionamiento de una yerba asociada con la biodiversidad de la selva paranaense, la conservación del ambiente y una producción con menor utilización de insumos químicos.

La totalidad de la producción está certificada por Ecocert Environnement Argentina, entidad encargada de supervisar los procesos productivos y de otorgar las certificaciones correspondientes para los principales mercados internacionales.

Entre ellas se encuentran la certificación bajo las regulaciones orgánicas del Departamento de Agricultura de Estados Unidos -USDA Organic-, la normativa Canada Organic Regime y la certificación de Senasa con equivalencia respecto de las regulaciones orgánicas de la Unión Europea.

Este esquema permite que la producción pueda ingresar a Estados Unidos, Canadá y el mercado europeo bajo la denominación orgánica, una condición decisiva para competir en segmentos donde los consumidores exigen trazabilidad, controles independientes y garantías sobre los métodos de producción.

Producción regenerativa y comercio justo

La empresa avanza ahora hacia una nueva etapa de diferenciación. Actualmente se encuentra en proceso de obtener la certificación Fair for Life, vinculada con prácticas de comercio justo, responsabilidad social y condiciones laborales dentro de la cadena productiva.

También formalizó un contrato con la Regenerative Organic Alliance para avanzar en estándares de producción orgánica regenerativa. Esta categoría amplía el enfoque tradicional: además de restringir el uso de productos químicos, evalúa la recuperación de los suelos, la biodiversidad, el bienestar de los trabajadores y la capacidad del sistema productivo para regenerar los recursos naturales.

El objetivo es posicionar la yerba mate de Andresito dentro de una tendencia internacional que ya comienza a modificar los mercados de alimentos. Los consumidores de mayor poder adquisitivo no solo buscan productos orgánicos, sino también garantías sobre su impacto ambiental y social.

La experiencia de Orgánico Andresito expone otra posibilidad para la producción yerbatera misionera. Frente a un mercado convencional atravesado por la caída del precio de la hoja verde, la desregulación y la disputa entre productores, secaderos y grandes industrias, la especialización puede ofrecer márgenes más amplios y vínculos comerciales menos dependientes de la escala.

Sin embargo, el modelo requiere tiempo, inversión y controles permanentes. La reconversión de un yerbal convencional hacia un sistema orgánico demanda varios años, mientras que la certificación obliga a documentar cada etapa del proceso, desde el manejo del suelo hasta la elaboración, el almacenamiento y el transporte.

Los primeros embarques hacia Estados Unidos todavía representan una porción pequeña frente a las más de 32.000 toneladas exportadas por el complejo yerbatero durante los primeros siete meses del año. Pero el diferencial de precios muestra por qué este mercado despierta interés.

La exportación a granel también abre posibilidades comerciales adicionales. El producto puede ser fraccionado, mezclado o incorporado a nuevas bebidas en el país de destino, donde la yerba mate crece como ingrediente de infusiones, energizantes naturales y alimentos funcionales.

Para Misiones, el desafío será transformar estos primeros envíos en una corriente sostenida de exportaciones. Si consigue escala sin perder trazabilidad ni calidad, la yerba orgánica puede dejar de ser un segmento marginal para convertirse en una de las líneas de mayor valor agregado de la economía regional.

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El té sale de la taza: Apasionaté prepara su primer local y busca llevar el té misionero a la coctelería

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El té ya no quiere quedar asociado únicamente a una taza caliente durante la merienda. En Misiones, un emprendimiento busca correr ese límite y convertir a la infusión en protagonista de reuniones sociales, barras de tragos y propuestas gastronómicas. La apuesta de Apasionaté es ampliar las ocasiones de consumo y explorar un mercado que todavía tiene margen para crecer.

El té empieza a abandonar el lugar que tradicionalmente ocupó en la mesa misionera. Ya no se trata solamente de una infusión caliente asociada al desayuno, la merienda o una pausa cotidiana. También puede convertirse en una bebida fría, integrar una copa de bienvenida, formar parte de una barra de tragos o funcionar como base de un cóctel con o sin alcohol. Esa transformación es el terreno sobre el que Rita Salguero construyó Apasionaté, un emprendimiento que desde 2019 busca ampliar la manera de consumir y experimentar el té.

La marca atraviesa ahora una nueva etapa. En pocos meses tendrá su primer local comercial en la galería Bencivenga de Posadas, un paso que marca el crecimiento de un proyecto que hasta el momento se desarrolló principalmente a través de la venta directa y las redes sociales. El desembarco físico permitirá acercar la propuesta a un público más amplio y consolidar una identidad comercial alrededor de los blends, las infusiones y las experiencias vinculadas con el té.

Salguero es diseñadora de blends, sommelier de té, terapeuta vibracional y docente. Desde ese recorrido desarrolló una propuesta que combina conocimiento técnico, creatividad y una búsqueda por ampliar los momentos y espacios en los que el té puede formar parte de la vida cotidiana. Actualmente trabaja con 14 líneas de blends, además de variedades de té en hebras como negro, verde, blanco y oolong.

Apasionaté” nació con una idea concreta: darle mayor valor al té más allá de la infusión tradicional. Para Salguero, el desafío consiste en cambiar la asociación inmediata que existe entre la palabra té y una taza caliente. La propuesta apunta a incorporar la bebida en reuniones sociales, copas de bienvenida, barras de tragos y coctelería, tanto con alcohol como sin alcohol.

La tendencia ya tiene antecedentes en otros mercados, donde el té frío forma parte de la oferta habitual de bebidas. En Argentina, en cambio, ese consumo todavía está en una etapa de desarrollo. “Hay un mercado, empezó, pero todavía no es masivo”, explicó Salguero, al señalar que ya existen propuestas de té listo para consumir y bebidas elaboradas a partir de esta infusión.

El cambio también encuentra una oportunidad en una nueva generación de consumidores que busca combinar practicidad y productos asociados a lo natural. En ese escenario, el té puede ocupar un espacio entre las bebidas tradicionales y las nuevas alternativas de consumo, especialmente cuando se presenta en formatos fríos, listos para beber o integrados a experiencias gastronómicas.

Para introducir esos hábitos, Apasionaté apuesta particularmente por los blends. La explicación es sensorial: las combinaciones con frutas, pétalos de flores, esencias y especias permiten suavizar el sabor y aportar aromas y notas dulces que facilitan el acercamiento de quienes todavía no tienen incorporado el consumo habitual de té.

La estrategia también pone en valor una materia prima que tiene una fuerte presencia productiva en Misiones. La provincia cuenta con condiciones y conocimiento acumulado para producir té, pero el desafío no termina en la producción primaria. Parte de la oportunidad está en desarrollar nuevos productos, formatos y experiencias capaces de capturar mayor valor dentro de la cadena.

En esa búsqueda, el trabajo de Apasionaté se ubica en un segmento todavía pequeño, pero con posibilidades de expansión: el de las bebidas a base de té y la incorporación de la infusión a la gastronomía y la coctelería. El objetivo no es reemplazar la taza tradicional, sino ampliar el mercado y los momentos de consumo.

La llegada del primer local propio representa, en ese sentido, algo más que una apertura comercial. Para un emprendimiento nacido en 2019, significa pasar a una nueva escala de operación y construir un punto físico desde el cual desarrollar la marca, exhibir sus productos y acercar al consumidor una experiencia que hasta ahora estuvo principalmente mediada por las redes.

Apasionaté” busca que el té deje de ser solamente una bebida asociada a determinados horarios y se convierta en un ingrediente capaz de acompañar encuentros, celebraciones y nuevas experiencias gastronómicas. El próximo paso será en Posadas, donde la marca tendrá su primera vidriera comercial y podrá poner a prueba una apuesta que combina producción local, innovación y cambio de hábitos de consumo.

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