Este viernes 11 y sábado 12 de octubre, San Javier será el escenario de la 3° Fiesta Provincial de la Identidad Misionera; un evento que promete reunir a la comunidad en torno a sus tradiciones, cultura y gastronomía.
Durante los dos días de celebración, los asistentes podrán disfrutar de una variada programación que incluye espectáculos de música en vivo con artistas locales y regionales, danzas tradicionales y una oferta gastronómica que destaca los sabores típicos de Misiones.
El evento está diseñado para toda la familia, asegurando una enriquecedora experiencia para quienes deseen reconectar con la esencia misionera.
“Es una alegría inmensa presentarla, sería imposible para nosotros realizarla sin el apoyo del gobierno y del Ministerio de Turismo. Es una oportunidad única para reunirnos y compartir lo mejor de nuestras tradiciones y costumbres”, expresó el intendente Matías Vilchez, en la conferencia de lanzamiento.
La propuesta, además, busca fortalecer el sentido de identidad misionera y promover el desarrollo turístico y comercial en la región. “Este tipo de eventos reactivan la economía de la zona y de la provincia, generando empleo y oportunidades de crecimiento para la comunidad”, destacó el ministro de Turismo, José María Arrúa.
Con una oferta que abarca lo cultural, lo gastronómico y lo productivo, la Fiesta Provincial de la Identidad Misionera se proyecta como una actividad ideal para quienes buscan disfrutar de un fin de semana con sabores y música regionales.
Viernes 11/10:
19:00 hs: Daniel Pereira
19:50 hs: Taller de danzas, folklore y estampas “Herencia de mi tierra”
20:00 hs: Taller de danza nativo “Hasta el alma folklore”
20:20 hs: Taller de danzas folklóricas argentina “Mi alma baila”
20:30 hs: Fabián Antúnez
20:50 hs: Academia Chamalambo
21:10 hs: Taller de danzas “El Cumandaí”
21:30 hs: Ballet del Parque del Conocimiento
22:45 hs: Los Encinas
23:30 hs: Batería Legal
00:30 hs: Valeria y la 5ta justa
1:30 hs: La Estación 13
2.30 hs: Musical Incorporación
Sábado 12/10
19:00 hs: Instituto de danzas Luciana Britez
19:10 hs: Los de San Javier
19:40 hs: Escuela de gimnasia aeróbica y deportiva “Deporte y recreación”
19:50 hs: Taller de danza folklórica “Valorando nuestras raíces”
20:00 hs: Taller de danza nativa argentina “Ará Tirí”
20:10 hs: Estudio Superior de Danza “Tamara Esquivel”
El ex director de Aduanas, Guillermo Michel, salió al cruce de las medidas anunciadas por el gobierno nacional sobre la eliminación de regulaciones aduaneras que establecían valores mínimos para traer mercadería del exterior y precios de referencia de exportación.
“Los sistemas de control de valor de AFIP tienen origen en la RG 1907 del año 2005, firmada por su entonces titular, Alberto Abad. Son un mecanismo esencial para controlar la evasión fiscal y maniobras de sobre y subfacturación”, manifestó el ex funcionario nacional.
“Con la eliminación de esta herramienta solo buscan debilitar los controles del Estado y hacerles más fácil el trabajo a los estudios de abogados”, sostuvo.
Seguidamente, Michel hizo referencia a las recientes medidas implementadas por el gobierno de Estados Unidos relativas al endurecimiento de los controles aduaneros sobre productos chinos de bajo coste, especialmente los vendidos en plataformas de comercio electrónico.
“Vamos a contramano del mundo. EEUU acaba de profundizar los controles aduaneros a los productos chinos. Pero acá en Argentina bajamos aranceles y liberamos las importaciones”, criticó con dureza.
“Las PyMES argentinas y los trabajadores son los principales perjudicados de estas medidas que fomentan el ingreso de productos extranjeros”, aseveró.
*CONVERSATORIO CON TAIANA, WASIEJKO, MELLO Y CORREA SOBRE LA DEFENSA DE LA SOBERANÍA ARGENTINA*
El próximo miércoles 9 de octubre, a las 17 horas, se realizará en la sede del Sindicato de Obreros de la Industria Maderera, ubicada en Entre Ríos 1555, en Posadas, el conversatorio “Argentina y la defensa de su soberanía”. En el encuentro, el ex Canciller y ex Ministro de Defensa, Jorge Taiana; Pedro Wasiejko, secretario General de la Federación de Trabajadores de la Energía, la Industria, Servicios y Afines (FETIA-CTA) y actual presidente de Astillero Río Santiago, y Sonia Mello, presidenta del Frente Grande Misiones dialogarán sobre la importancia de defender la soberanía de nuestro país para garantizar un futuro con trabajo de calidad, producción e industria. Moderará el conversatorio José Correa, secretario Adjunto de la FETIA y secretario General de la Asociación del Personal Argentino de Yacyretá (APAY).
El conversatorio se da en el marco de un ciclo de charlas que se están realizando en el país en el que se abordan distintas temáticas vinculadas con la necesidad de impulsar políticas que permitan garantizar la independencia Argentina y su integralidad territorial, entre las cuales el desarrollo del Canal Magdalena ocupa un lugar central.
Jorge Taiana, ex Canciller y ex ministro de Defensa
Pedro Wasiejko, secretario General de la FeTIA.
Sonia Mello, Presidenta Frente Grande Misiones
Modera: José Correa, secretario Adjunto de la FETIA y secretario General de APAY
Escribe Daniel Gutman / Inter Press Service – Bernardo Olivera se mudó hace unos años desde su pueblo a la capital de la provincia argentina de Misiones, Posadas, para estudiar en la universidad pública el profesorado de Matemática. Interesado en los números y con voluntad de progresar, sintió, sin embargo, que el sistema educativo le ponía una barrera por su origen indígena.
“Cursé todo un cuatrimestre y no pude aprobar una sola materia. Se me hizo muy difícil la carrera por el tema de la lengua; no me adaptaba”, cuenta a IPS Olivera, hoy de 27 años y padre de una niña de 8.
Como todos los jóvenes que se criaron en las más de 100 comunidades indígenas guaraníes de esta provincia, en el extremo noreste de Argentina, tiene el guaraní como lengua materna y solo aprendió el castellano en la escuela.
Ahora Olivera tiene otra oportunidad, que le sienta mejor. Está estudiando nuevamente, gracias a la inauguración en 2023 de la primera carrera terciaria de la provincia de Misiones dirigida especialmente los jóvenes indígenas egresados de la educación secundaria y diseñada desde la identidad cultural y la cosmovisión del pueblo guaraní.
Se trata de la tecnicatura superior en turismo comunitario indígena y funciona en Iguazú, en la triple frontera de Argentina con Brasil y Paraguay. Es bilingüe –en guaraní y en castellano- y tiene tanto profesores indígenas como no indígenas.
“Hoy mi sueño es crear una agencia para que los turistas visiten nuestras comunidades y conozcan nuestra cultura. Así voy a poder ayudar a mi gente”, dice Olivera.
Las clases tienen lugar todas las mañanas en las aulas de la Escuela Secundaria Provincial 117, un edificio luminoso, de una sola planta, ubicado en medio de decenas casas de madera o de barro, con techos de chapa, que se esparcen por el bosque y conforman la comunidad indígena Yriapú.
En Yriapú viven unas 140 familias, que han logrado el reconocimiento de la propiedad comunitaria de 265 hectáreas de tierra que ocupan ancestralmente.
Con la lucha de Yriapú, los guaraníes lograron rescatar una porción del avance avasallador de los emprendimientos turísticos asociados a las cataratas del Iguazú, maravilla natural que atrae visitantes de todo el mundo y que este año ya está a punto de llegar al millón de entradas vendidas, según datos de la Administración de Parques Nacionales (APN).
Las cataratas, situadas a tan solo 15 minutos por carretera de Yriapú, están en la llamada selva Paranaense, un ecosistema de vegetación exhuberante y gran biodioversidad, que Argentina comparte con Brasil y Paraguay.
Nada de los recursos que deja el turismo, sin embargo, se percibe en Yriapú, donde se consume agua de pozo por falta de red de pública de agua y la gente recorre los senderos cargando sobre sus espaldas grandes cantidades de leña, único combustible disponible para cocinar y para calentar agua.
En toda Argentina viven 1 306 730 personas que se reconocieron indígenas en el censo 2022, casi 3 % de la población total. De los 46 millones de habitantes de este país sudamericano, 52 % vive en la pobreza –según estadísticas oficiales hechas públicas a fines de septiembre- y la situación de discriminación de los pueblos indígenas agrava su situación.
Vista de una de las desperdigadas viviendas de la comunidad guaraní Yriapú, en la parte argentina de la triple frontera con Brasil y Paraguay. Un joven carga leña, único combustible disponible para cocinar y calentar agua. Imagen: Daniel Gutman / IPS
Oferta educativa intercultural
“Cuando los jóvenes indígenas ingresan a una universidad o a una institución educativa terciaria convencional, no se tiene en cuenta que su lengua materna es otra y que tienen otros ritmos. Los docentes y las autoridades los terminan viendo como un problema”, dice a IPS Viviana Bacigalupo, directora del Instituto Superior Indígena Raúl Karai Correa, que ofrece la tecnicatura.
“Lo que suele pasar entonces es que empiezan a estudiar con gran entusiasmo y después abandonan, lo que potencia su exclusión del mundo laboral y su vulnerabilidad. Aquí se trata de generar una oferta educativa con la cultura, los ritmos y la cosmovisión del pueblo guaraní”, agrega.
Bacigalupo y la mayor parte del resto del equipo intercultural que la acompaña proviene del llamado Proyecto Mate, creado en 2005 para favorecer la autogestión de los recursos turísticos y culturales por parte de los guaraníes de la zona de Iguazú, que comenzó con capacitaciones breves orientadas a aumentar la capacidad laboral de las comunidades.
El pueblo guaraní está presente, además de en Argentina, en Paraguay, el sur de Brasil y en menor medida en Bolivia. De hecho en la tecnicatura hay un estudiante de cada uno de esos países, que realizan el curso a distancia.
La mayor marca del legado cultural guaraní está actualmente en la fortaleza de su lengua, que es idioma oficial en Paraguay. En ese país lo habla 85 % de su población, según datos del Parlamento de Mercosur, y además otros 15 millones de personas lo utilizan en Argentina, Brasil y Bolivia.
Oscar Benítez, profesor de cultura y cosmovisión del pueblo guaraní; Claudio Salvador, coordinador académico; y Viviana Bacigalupo, directora del Instituto Superior Indígena Raúl Karai Correa, única institución educativa de la provincia argentina de Misiones diseñada para los jóvenes guaraníes egresados de la educación secundaria. Imagen: Daniel Gutman / IPS
En forma presencial el curso de tecnicultura tiene actualmente 26 estudiantes, de los cuales siete son de comunidades distantes de Iguazú, que durante la semana se quedan en albergues en Yriapú.
El Instituto, que depende del gobierno de Misiones, fue reconocido internacionalmente por la Organización Mundial del Turismo de Naciones Unidas (OMT) y la Alianza Mundial del Turismo Indígena (Winta, en inglés), como un modelo único de Educación Indígena Intercultural.
“El turismo indígena es el que se realiza de acuerdo a los principios de los pueblos y está apegado a su espiritualidad. No es una actividad principal para las comunidades, sino complementaria a la vida tradicional”, explica a IPS Claudio Salvador, coordinador académico del Instituto.
“Hoy por ejemplo, cuando los turistas que vienen a la provincia de Misiones visitan las ruinas de las misiones jesuíticas creadas por la Iglesia católica para evangelizar a los guaraníes, no escuchan el relato indígena. Queremos que esté presente”, añade.
Abdón Ojeda, de la comunidad Yriapú, muestra una de las trampas tradicionales diseñadas por las comunidades guaraníes para cazar animales en el bosque. Las trampas ya no se utilizan pero fueron construidas para mostrar a los turistas parte de la cultura ancestral de su pueblo. Imagen: Daniel Gutman / IPS
Pérdida de biodiversidad
La comunidad Yriapú recibe desde hace años algunos turistas, que llegan atraídos por algunos carteles colocados al costado de la ruta que une la zona de hoteles en Iguazú con el ingreso a las cataratas. A los visitantes los llevan a recorrer los senderos de la selva y les cuentan algo de la cultura guaraní.
“Vemos una oportunidad en el turismo si reforzamos nuestros conocimientos”, dice a IPS Abdón Ojeda, mientras enseña un árbol llamado guaporaity (Plinia cauliflora), cuya corteza, según cuenta, es utilizada por los indígenas para preparar un té que sirve para aliviar el dolor de estómago.
Además de las plantas medicinales, los visitantes pueden ver trampas para cazar animales construidas con madera. El pueblo guaraní era cazador pero hoy las trampas están hechas solo para mostrárselas a los turistas, porque en la selva misionera se ha perdido gran parte de la biodiversidad.
Comunicación, servicios turísticos, informática, inglés, teatro y cultura y cosmovisión del pueblo guaraní son algunas de las materias que forman parte de la tecnicatura. Se intenta que estén a cargo de parejas pedagógicas constituidas por un docente indígena y uno no indígena, que trabajan a la par con estrategias de enseñanza en las que se alternan equitativamente ambas lenguas.
“Lo que estamos haciendo nunca existió en nuestra provincia y yo lo llevo con mucho orgullo”, cuenta a IPS Oscar Benítez, docente indígena de cultura cosmovisión del pueblo guaraní.
“Queremos colaborar para que las generaciones jóvenes tengan un título profesional y puedan integrarse, a partir del fortalecimiento de nuestra propia cultura, a un mundo que hoy nos avasalla con el poder de su comunicación. Y sabemos que solo la educación es el camino para la igualdad de oportunidades”, concluye.
Salvador, el coordinador académico, un docente con amplia experiencia, que se vinculó con la comunidad Yriapú, en 2003, cuando se unió a la lucha para que se le reconociera la propiedad comunitaria de las tierras que ocupan ancestralmente, explica que el plan es que el instituto crezca en 2025.
«Vemos que hay mucho interés para el año próximo y la idea es abrirse a otros públicos, a otros grupos, objetivos y metas. Apuntar a campesinos, otras provincias y otras culturas. Si nos sale bien, seremos interculturales plenos a partir del año que viene», argumenta sobre el auspiciante futuro del Instituto Superior Indígena en Yriapú.
Daniel Gutman, corresponsal de IPS en Argentina desde 2017
Escribe Mario Lubetkin / Inter Press Service – La Amazonia se encuentra en un momento crítico. A pesar de su abundante biodiversidad, su riqueza cultural y su incalculable valor ambiental, enfrenta serias amenazas que ponen en riesgo su futuro y el de las comunidades que dependen de ella. Los altos índices de pobreza, la desigualdad y los desafíos ambientales comprometen el progreso de sus habitantes y su capacidad para acceder a alimentos seguros y nutritivos.
Este vasto territorio, que abarca Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú, Suriname y Venezuela, no es solo una fuente de recursos naturales, sino también el hogar de 50 millones de personas y más de 400 pueblos indígenas y diversas comunidades tradicionales.
Las soluciones para los retos de la Amazonia no solo deben llegar desde el exterior, sino que, fundamentalmente, deben nacer del corazón mismo de las comunidades. Son ellas quienes poseen el conocimiento local y la fuerza para proponer acciones hacia un futuro sostenible.
Aquí es donde cobra relevancia el concepto de la bioeconomía amazónica, que plantea aprovechar de forma sostenible e inclusiva los recursos naturales de la región, beneficiando a las poblaciones locales.
Aunque es una propuesta prometedora, el camino incluye diversos desafíos. Los riesgos climáticos, la deforestación y las desigualdades agravan las dificultades para establecer un modelo económico que funcione tanto para las personas como para la naturaleza.
No podemos permitir la continuidad de modelos de negocio que sacrifiquen la biodiversidad y los recursos naturales, pues, inevitablemente, estaremos frente a un colapso irreversible. Por ello, es crucial promover mecanismos que permitan generar un desarrollo económico sostenible, mejorando el acceso a alimentos, incrementando ingresos, creando empleo y elevando las condiciones de vida.
El encuentro de los “Diálogos Amazónicos”, organizado por la FAO y el gobierno de Brasil hace un año en Belém, abrió la puerta para que múltiples sectores – academia, sociedad civil, sector público, sector privado, pueblos indígenas – discutieran cómo abordar este desafío.
Como resultado, ocho países firmaron la Declaración de Belém, con 113 objetivos para avanzar hacia el desarrollo sostenible de la región. La conclusión fue clara: la bioeconomía puede ser un pilar fundamental, pero requiere un enfoque integral y multisectorial.
La FAO, junto con la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (Otca), continúa trabajando para garantizar la seguridad alimentaria y nutricional, reducir la pobreza y fortalecer cadenas de valor sostenibles en la región, a través de acciones orientadas a mejorar la productividad, generar bienes públicos e impulsar la bioeconomía, brindando perspectivas de un futuro mejor.
Por medio de la iniciativa Mano de la Mano, la FAO impulsa un programa de inversiones con tres componentes: fortalecer los bienes públicos y la formulación de políticas; garantizar el acceso a servicios digitales y la conectividad; y desarrollar cadenas de valor sostenibles, especialmente en la gestión de las cuencas hídricas y los recursos pesqueros.
La bioeconomía amazónica no es solo un modelo económico; es una oportunidad para reforzar nuestra relación con la naturaleza, reconociendo a la Amazonía como un patrimonio que debemos proteger y valorar.
Avanzar en este camino requiere un enfoque intersectorial con la participación de comunidades, gobiernos, sector privado y financiero, y la academia.
Debemos mantenernos activos en los foros y espacios de diálogo, como el Foro Mundial de Inversiones 2024, que se celebrará del 15 al 17 de octubre en Roma, Italia, donde los países presentarán sus programas de inversión ante entidades financieras, públicas y privadas, interesadas en apoyar el desarrollo de diferentes cadenas de valor.
Este es un esfuerzo colectivo. Juntos, podemos lograr una transformación inclusiva en el bioma amazónico, protegiendo su biodiversidad y creando sistemas agroalimentarios más eficientes, inclusivos, resilientes y sostenibles, sin dejar a nadie atrás.
Mario Lubetkin subdirector general de la FAO y su representante regional para América Latina y el Caribe.