Cerca de la medianoche del domingo llegaron a Posadas decenas de camionetas y varios camiones con productores yerbateros que se suman a la protesta frente al Instituto Nacional de la Yerba Mate. Vinieron con mercadería para sostener el acampe y ya se suman unas 500 personas al reclamo.
Hay expectativas por una nueva reunión que se producirá esta mañana, posiblemente en la sede del Instituto de Fomento Agro Industrial, para lograr que los directores del INYM participen, ya que se niegan a recibir a los productores si se mantiene la toma.
La Memoria es un derecho del pueblo. Que no nos quiten la memoria
La construcción de la memoria histórica es infinita, es eterna.-
No solamente el 24 de marzo debería ser un día de reflexión profunda y consciente sino transformarse en un ejercicio de todos los días. Porque la práctica soslayada y aviesa del Terrorismo de Estado puede aparece disfrazada con distintos trajes todos los días.-
Hay un pasado que duele y por ese mismo dolor no se puede olvidar, algunos filósofos como Sztajnszrajber afirman que “el acceso a la historia es siempre una interpretación, entonces la posibilidad de una historia objetiva se vuelve como mínimo un campo de conflicto” agregando que “la memoria tiene un propósito redencional”.
Aquel 24 de marzo de 1976 se produjo un golpe de Estado, no era uno más de los que interrumpieron periódicamente la historia democrática argentina. Se trataba además, de una toma del gobierno por la fuerza de las armas, un plan elaborado, premeditado y concebido en un contexto latinoamericano que respondía a una clara estrategia política y económica que favorecería al capitalismo extranjero, a los grupos económicos concentrados nacionales, creando las bases de un neoliberalismo excluyente en lo social, concentrador en lo económico amparado por el Terrorismo de Estado, similar escenario sucedía en países vecinos tanto en lo político, económico y social, países que se transformaron en socios en el plan de exterminio de quienes militaban con pensamientos distintos; esto justificó el llamado Plan Cóndor en cuya estrategia contemplaba intercambio de información, de secuestrados ya sea para torturarlos, matarlos o desaparecerlos.-
Para que todo esto fuera posible era necesario eliminar todo obstáculo que se opusiera a los designios definidos por los tiranos de adentro como sus mandantes de afuera en aras de lograr instalar un modelo de país que sirvieran a ese interés. Fue imprescindible la participación y el protagonismo de civiles, algunos integrando el primer gabinete como el Ministro de Economía José Alfredo Martínez de Hoz representante de la más rancia oligarquía terrateniente argentina y servil sin ocultar nada a las escuelas económicas liberales, otro fue Ricardo Bruera quien debía ordenar las universidades. También participaron empresarios que hicieron buenos negocios con los dictadores acrecentando privilegios y aumentando su patrimonio, otros no activos pero si complacientes con lo que ocurría, algo similar sucedía con la Iglesia mientras caían mártires como Monseñor Angelelli, u otros prelados se jugaban por los detenidos clandestinamente y contenían a familiares de presos políticos, había quienes acompañaban sesiones de tortura o se codeaban con los dictadores en los más altos niveles políticos del tan oscuro momento de nuestra historia.-
Por eso quizás no le llamaron Revolución como los golpes de Estado anteriores, porque el término tiene implícito el hecho de subvertir el orden, y lo titularon Proceso de Reorganización Nacional, que se caracterizó por aplicar un plan sistemático de persecución, privación ilegítima de la libertad, secuestros, robo de bienes de los secuestrados, instalaron Centros Clandestinos de Detención, donde se violó a mujeres, se torturó, se mató, se apropiaron de niños nacidos de madres en cautiverio a quienes luego mataban. Desaparecían a las personas por distintos métodos siendo el más perverso y significativo el llamado vuelos de la muerte consistente en tirar desde un avión en el Rio de la Plata a seres vivos o adormecidos con sedantes. Fusilamientos clandestinos provocando la muerte a mansalva de manera infrahumana como fue lo de Margarita Belén en Chaco, llevándose la vida de varios misioneros.-
Tanta saña y dolor entre argentinos.-
Los perseguidos en su mayoría eran jóvenes que militaban por ideas progresistas, obreros sobre todo los sindicalizados considerados peligrosos por la defensa de sus derechos y condiciones de trabajo, de esto se desprende que haya muchos empresarios implicados en persecuciones y desapariciones, incluso aportando logística para que se cometan estos crímenes de Lesa Humanidad, estudiantes secundarios y universitarios que se distinguían por pensar distinto al régimen que impusieron por la fuerza y que favoreció a los complacientes que apoyaban o se hacían los distraídos ante las atrocidades que se cometían, los profesionales universitarios por el solo hecho de promover justicia social o transformarse en militantes sociales embarcados en luchar a favor de los pobres y peticionar justicia era suficiente para ser rotulado comunista y subversivo , éste estigma era sinónimo de peligro de muerte de la persona o de su familia.-
En nuestra provincia merecen un párrafo distinguido los colonos y obreros rurales, tareferos y otros que integraban el MAM-(Movimiento Agrario Misionero) quienes defendían los justos intereses de los más débiles de la cadena productiva, los colonos y pequeños agricultores. Además varios de sus dirigentes tuvieron participación política en el marco democrático y legalmente permitido, los genocidas arrasaron con todo a partir de desconocer y pisotear nuestra Constitución.-
En lo económico, con su ministro civil José Alfredo Martínez de Hoz se aplicaba los designios de la ortodoxia neoliberal constituida básicamente por flexibilización laboral sinónimo de explotación en la mayoría de los casos, apertura indiscriminada a la importación que impactaba en nuestra industria nacional sobre todo en las pymes manufactureras con elevadas pérdidas de puestos de trabajo, cierre de fábricas, comenzó la etapa de las privatizaciones con fuerte extranjerización de sectores estratégicos de nuestra economía,
Todo era posible en la dimensión mental de los genocidas, y todo dirigido a consolidar una economía de privilegio. El escenario era con un gobierno con dos caras, una que convocaba a todos los argentinos a participar en el proceso de reorganización nacional, que hacía uso propagandístico el mundial de futbol en 1978, e intentaba imponer como slogan aquí y en el exterior que” los argentinos somos derechos y humanos” y un marketing acompañado por muchos medios periodísticos que usufructuaban su relación con los dictadores. La otra cara era un gobierno paralelo que imponía el terror cometiendo cualquier tipo de tropelías que consolidara la ideología neoliberal en lo económico, injusta en lo social y autoritaria en lo político de la mano de mesiánicos que hacían gala de extraordinaria impunidad, configurando claramente el Terrorismo de Estado.-
Como olvidar el terror que se llevó tantas vidas, que hirió medularmente el tejido social de la sociedad, que laceró mortalmente una generación, que enajenó bienes públicos, que sumergió en la pobreza a millones de personas iniciando el endeudamiento externo con criterio prebendario, que aplicó el terrorismo de estado cometiendo crímenes de lesa humanidad que históricamente se siguen juzgando con juicios en tribunales ordinarios con jueces naturales cumpliendo el debido proceso y legítima defensa, ejemplo mundial, sin revancha ni venganza pero con Verdad para llegar a la Justicia.-
Por eso es muy importante cada año cuando llega el 24 de marzo reflexionar profundamente para que aquella terrible experiencia no se repita Nunca Más, y continuemos el camino azaroso de construir una democracia cada vez más sólida que se afirme en la república basada en la Libertad y la Igualdad en el justo equilibrio, que valore los Derechos Humanos y la dignidad de todas las personas.-
El NUNCA MÁS, no debe ser una frase vacía sino una actitud permanente de lucha para no repetir aquella barbarie y vivir en Democracia y Libertad.-
La tasa de desempleo en Posadas para el cuarto trimestre de 2016 fue del 2,7 por ciento, según difundió el Indec esta tarde.
Implica una caída respecto al 3,7% del tercer trimestre del año. Sin embargo, no hay datos oficiales para compararlo con el mismo período del año anterior, ya que las cifras de ese lapso del 2015 están bajo revisión, en el marco de la emergencia estadística que dictó el organismo bajo la nueva conducción.
Si bien la primera impresión es que la baja del desempleo debería ser una buena noticia, la realidad del mercado laboral en Posadas (es la única ciudad relevada por el Indec de la provincia) dista de ser auspiciosa.
Lo cierto es que en el contexto de crisis general y con una economía especialmente golpeada por las asimetrías con Paraguay, la baja del desempleo responde más al efecto “desencanto” que se produce entre una parte de la población.
Es decir, mucha gente se desalienta y deja de buscar activamente trabajo, con lo cual, no es considerada desempleada por las estadísticas.
El propio organismo alertó en el comunicado que difundió hoy sobre esta realidad. “Disminuye la actividad y la desocupación por refugio en la inactividad”, explicó el Indec. Lo hizo para ofrecer una lectura sobre los datos nacionales, donde sucedió algo similar a los indicadores referidos a Posadas. Es decir, cayó el desempleo (de 8,5 a 7,6% actual) pero con menos gente en el mercado laboral buscando trabajo.
En el caso de Posadas, este deterioro de las condiciones del mercado laboral se reflejan en el dato más negativo de las cifras difundidas esta tarde por el organismo y que son recolectadas en la EPH (Encuesta Permanente de Hogares) que se realiza trimestralmente y en la que interviene el IPEC provincial: la caída de la tasa de actividad y la tasa de ocupación.
La tasa de actividad cayó en Posadas en el período octubre-diciembre al 40,8%. Antes, este indicador estaba en 41,9% para el tercer trimestre de 2016 (julio-agosto-septiembre). Un trimestre más atras (mayo-junio-julio), la tasa de actividad había sido del 42,2%.
La tasa de actividad mide la cantidad de población económicamente activa (ocupados, sub-ocupados y desempleados que buscan activamente trabajo) contra el total de la población. Es decir, se achica la población que trabaja o quiere trabajar en Misiones y esto siempre implica un deterioro del mercado laboral.
Así lo demuestra, también, el otro indicador importante para medir el mercado de trabajo, que es la tasa de empleo. Este indicador mide la cantidad de gente que trabaja (ocupados y subocupados) sobre el total de la población.
Esta tasa cayó al 40,8 por ciento, contra el 41,9% anterior (julio-septiembre) y el 42,2% del período abril-mayo-junio. Es decir, a medida que avanzó el 2016, disminuyó la cantidad de gente con trabajo y también, como lo demuestra la cifra del desempleo, la gente que está buscando trabajo activamente.
En otras palabras, la crisis y la falta de ocupación hace que mucha gente prefiere por abandonar la búsqueda, desalentada por la falta de oportunidades.
El otro dato que habla a las claras del deterioro del mercado de trabajo en Posadas es el de subocupación, que cayó a 10,4% en el cuarto trimestre de 2016, cuando en el trimestre anterior se ubicaba en 12,5% (julio-septiembre).
La foto que ilustra esta nota es simbólica. Es el choque de realidades. La chacra y sus penas. La custodia, abrumadora, en el edificio que debería ser la casa de los yerbateros. De puertas abiertas. Sin trabas, burocracias ni dilaciones. La foto representa el fracaso del organismo regulador para proteger a los sectores más vulnerables de la cadena productiva. No los cuida. Les pone una barrera policial.
El reclamo de un precio justo para la yerba mate no es nuevo. Misiones ya mucha historia sobre las luchas agrarias que se cobraron vidas o cambiaron el escenario político del momento. Los productores saben del ninguneo y la invisibilidad. Pero como nunca, ahora son despreciados en su propia casa. La que fue creada para darle soluciones.
Donde sus directivos se refugian en una desgastante burocracia y piden garantías de “seguridad”. El yerbatero pasó a ser un otro. Del que hay que protegerse. El director del INYM, el radical Alberto Ré pidió primero custodia policial y después, al juez Ricardo Skanata, que ordenara desalojar el edificio rodeado por productores.
Con buen tino, el Gobierno provincial puso paños fríos a una situación que estaba en ebullición.
Pero el directorio del INYM se niega a recibir a los productores si sigue la toma. Básicamente, no tiene nada nuevo para ofrecer. El salvavidas prometido por la Nación de un fondo de 1.500 millones para financiar la cosecha, se fue como el humo del mate. El Momo Venegas, amigo personal del embajador yerbatero Ramón Puerta, y el radical Ricardo Negri les habían dicho que el propio Mauricio Macri decidió poner esos recursos. Una semana después, la mentira quedó al descubierto.
Y el INYM se quedó sin respuestas para salir del paso. Las medidas de fondo, que no se tomaron antes, si se tomaran, demorarían un tiempo en ser efectivas. El juego de la dilación es adecuado para el momento, a la espera de una solución que llegue del Gobierno nacional o, en última instancia, un esfuerzo extra del Gobierno provincial, que siempre sale al cruce para contener la problemática social, pero no tiene el poder suficiente para aplicar los cambios que considera pertinentes.
El INYM es un organismo nacional porque también alcanza a Corrientes, donde la realidad es distinta. En Corrientes la yerba está en pocas manos con grandes plantaciones y los tareferos son un puñado irrelevante en el tejido social. Las crisis sociales se padecen únicamente en Misiones, donde la producción es minifundista, y los costos son asumidos por el Gobierno provincial.
El problema, ya dicho, no es solo de precios, sino de desequilibrios y falta de controles con los que se benefician algunos de los grandes operadores del mercado –y generan una competencia desleal con quienes pagan el precio acordado-. El INYM tiene las herramientas institucionales para corregir esos márgenes, pero la lentitud inclina la balanza para el lado de los más poderosos. Los problemas se hacen más visibles en épocas de sobreoferta o crisis económica, dos circunstancias que se conjugan en el momento del país, tomador de mate por excelencia, pero donde, por la inflación y pérdida de empleo, se registró una caída del consumo de casi cinco por ciento durante el año pasado.
Desde hace tiempo los productores vienen alertando de estos desequilibrios. Pero cuando los precios alcanzan para llenar la olla, las voces se silencian.
En paralelo, el Gobierno provincial también viene trabajando en diferentes variantes que lleven transparencia y control desde el Estado para garantizar que el precio oficial llegue a manos de los yerbateros. Pero siempre aparecen trabas, desde el mismo organismo que ahora está tomado por los productores.
La hoja verde se paga menos y con cheques hasta a 300 días, en condiciones que ninguna empresa seria aceptaría para sus propios pagos. En la ley del mercado, el más fuerte siempre gana. Y cada uno elige de qué lado estar.
El Gobierno nacional no parece tener dimensión del problema ni de la premura necesaria.La oferta de recursos para financiar la cosecha beneficia con dinero en mano a los productores, pero no soluciona el problema de fondo que es el incumplimiento de precios. En última instancia, cubrirá las espaldas de los que incumplen con la ley. El radicalismo, socio menor de la alianza gobernante, que como oposición en Misiones fogonea cualquier conflicto, ahora defiende con uñas y dientes a la administración de Macri y exculpa a los sectores industriales de la crisis. ¿Llamativo? No. El radicalismo misionero siempre estuvo en sintonía con el pensamiento de don Adolfo Navajas Artaza, el patriarca de Las Marías, que también asesora al gobierno de Macri a través de la fundación Pensar.
Sí resulta sorprendente que en medio de la efervescencia de los productores que reclaman la cabeza del INYM, los diputados radicales decidan pararse en la vereda opuesta. A pocos días de que un laudo defina el precio de la hoja verde, apostaron a tirarlo para abajo. “Es ilusorio” pensar en elevar el precio de la yerba a 50 centavos de dólar, expresaron en un documento oficial, desdeñando las esperanzas de los productores, pero también una postura pública del Gobierno provincial, que debería ser asumida como propia, en defensa de los intereses misioneros y ya no de un partido. Si la materia prima valiera 50 centavos de dólar, la economía provincial, a través de los productores, recibiría una inyección de dos mil millones de pesos.
Pero los radicales prefieren defender sus cotos. “Como en todas las producciones agropecuarias, los grandes ganadores son los intermediarios y comercializadores, que adoptan políticas que empujan a la cadena productiva a no obtener la justa retribución por su aporte en la elaboración del producto”, acusan. Ni una sola mención a los industriales, a quienes defienden porque no tienen, desde el INYM un valor de referencia a salida de molino, que permitiría “cumplir con el precio de los demás eslabones de la cadena de la yerba, dándole a cada sector una justa retribución, dado que sin su intervención, no existiría el producto”. Es decir, se puede perdonar que algunos incumplan con los precios, ya que sin ellos, “no existiría el producto”. Dos liberados de culpa. El sector industrial y el Estado nacional. Ni el PRO se anima a tanto.
Es esquizofrénico el desprecio del radicalismo a la intervención del Estado la regulación del mercado yerbatero. La última vez que fue Gobierno, en 1986, Ricardo Barrios Arrechea impulsó la estatización de toda la cadena para promover un mayor consumo y acudir en socorro de pequeños molineros que no podían competir en el mercado por falta de capacidad empresaria y financiación. Con la Ñande Yerba el Estado se había convertido en comprador, contratista, adjudicador, publicitario y vendedor de yerba mate.
Por entonces, los molineros denunciaban que con dinero del Estado, se generaba una competencia desleal. Después, la desregulación total impulsada por Ramón Puerta embanderado con el neoliberalismo de Carlos Menem y Domingo Cavallo, volvió a dejar en bancarrota a los productores y produjo una enorme concentración de la producción y también de la tierra. Los dos extremos son malos. A fines de 2000, cuando el primer tractorazo comenzaba a germinar, la crisis era inmensa. Ya entonces se pensaba en poner cupos a la producción para bajar la oferta de materia prima y mejorar los precios. Coincidían molineros, yerbateros, Gobierno y oposición. Productores y molineros reclamaban una intervención urgente del Estado.
El Gobierno misionero actual prefiere hablar de mercado con regulaciones. Regular para beneficiar a los eslabones más débiles, sin dejar de atender las necesidades de las cadenas intermedias. Fijar el precio en 50 centavos de dólar –un valor que ya rigió hace unos pocos años, aunque con una cotización más barata- beneficiaría a la producción primaria pero también mejoraría la renta de la industria con precios más elevados en góndola.
No es casual que los productores acepten como interlocutor al ministro del Agro, José Luis Garay. Es el Gobierno provincial el que está haciendo los mayores esfuerzos por salir de la crisis coyuntural ante las evidentes dilaciones del INYM. El viernes Garay convocó a una reunión en la AFIP con productores y la Dirección General de Rentas para coordinar mejores y más controles. El organismo yerbatero estuvo ausente y es el que está demorando una herramienta clave: el registro de productores. La directora regional de Afip, María Alejandra Dahlgren Santalucia, el subdirector de Fiscalizaciones, Rogelio Canteros y el de Jurídica y Técnica, Luciano Vernetti, coincidieron en que sin eso, poco se puede hacer. El INYM quiere seis meses más para terminarlo.
El Gobierno provincial confía en que si el INYM asume el compromiso de fortalecer los controles, la protesta se levantaría en las próximas horas. Sin embargo, dudan sobre el juego de desgaste que puede estar haciendo la conducción del organismo, el mismo al que apela la Nación ante cada conflicto, como el de los docentes o los reclamos sindicales.
“Acá no hay dudas de que Rosamonte, La Cachuera y las principales cooperativas misioneras, cumplen con los precios, aunque pueden variar en la forma de pago. Y están comprometidos con la producción misionera. Pero ellos mismos están sometidos a una competencia desleal desde Corrientes y Molinos, que manejan buena parte del mercado”, señalaron voceros oficiales.
Mientras el Gobierno se esfuerza por descomprimir el conflicto yerbatero, atiende otros frentes. Misiones es una de las pocas provincias que tiene las aulas abiertas, con acuerdos salariales cerrados, lo mismo que con los sindicatos que contienen a otros empleados del Estado. En momentos de crisis, como la que padece hoy el país, el Estado misionero asume un rol central para mitigar los daños. A contramano del Gobierno nacional que provocó una brutal caída del consumo con tarifazos, salarios a la baja y “sinceramiento de precios” financiados, en Misiones el Gobierno volvió a acordar con bancos y comercios la extensión por seis meses del Ahora Misiones, para poder comprar con tarjetas de crédito en cuotas y con descuentos.
El tarifazo eléctrico nacional no podrá ser eludido en Misiones. En las próximas horas se conocerán los detalles de los aumentos, pero no serán menores al 50 por ciento para los usuarios residenciales. El Gobernador decidió que los sectores industriales y que tengan incidencia directa en el empleo, tendrán algunas rebajas a través de subsidios. “Pero más no se puede. Las tarifas que debe pagar la Provincia aumentan cien por ciento”, indicó un ministro encargado de mitigar el impacto. “El mandato de Passalacqua es proteger el empleo, lo mismo que cuidar a los productores y tareferos”, definió.
Del otro lado, la oposición comienza a calentar motores para las elecciones. Sabe que una derrota en las legislativas dañaría sensiblemente sus posibilidades de retener el poder nacional. Cambiemos asume que está en zona de riesgo y se victimiza. Pone a Cristina Fernández como la ideóloga de cuanta movilización hay en el país y agita fantasmas de desestabilización. Es permanente la apelación a la “gobernabilidad” en riesgo, cuando en la práctica, los partidos enrolados en la oposición, hasta ahora han cumplido hasta en exceso votando cada una de las leyes pedidas por el Ejecutivo, incluso aquellas que consideran nocivas para el país, como el pago a los Fondos Buitre. La vicepresidenta, Gabriela Michetti, llegó a sugerir que “lo más efectivo sería evitar las elecciones de medio término”.
Los problemas de gobernabilidad, entonces, no surgen de la oposición, sino de las propias acciones emanadas del Gobierno. Cada decisión tomada terminó perjudicando el poder adquisitivo o generó pérdida de empleo, mientras que en paralelo se produjo una enorme transferencia de recursos a los sectores más concentrados.
No está claro cómo llegará la alianza gobernante a las elecciones. Macri pidió que haya consenso en las provincias para ir con lista única. Pero en Misiones, ya comienzan a verse las primeras diferencias. Ayer el PRO arengó a su tropa con un acto encabezado por Humberto Schiavoni –presidente del partido- en el que se pidió a los dirigentes poner el máximo empeño en lograr un buen resultado en las legislativas. Los ejes comunicacionales son “cercanía, positivismo y futuro”.
Aunque no fue formalizado, ya ven al director de Yacyretá como candidato a senador. Otros dicen que su hermano Alfredo encabezará la lista. Pero de ellos dos no sale. A la hora de los discursos, Alfredo dejó una frase llamativa: “El cambio, el verdadero cambio, llega en 2019”, disparó.
Que Schiavoni –cualquiera de los dos- encabece la lista, marca a las claras que el PRO prefiere en sus nóminas a nombres propios. Pero sus socios no piensan ceder los pocos espacios que quedan. El diputado nacional Luis Pastori ya se autopostuló para continuar en el Congreso, como diputado o quizás como senador. Gustavo González ambiciona dar el salto a la Nación y amenaza con ir a las Primarias, lo mismo que Alex Ziegler, quien incluso piensa en forzar las negociaciones. “Si no nos dan espacios, iremos por afuera”, advirtió el joven Facundo Sartori, una de las caras visibles del partido del “Colorado”.
En el PRO no creen que la sangre llegue al río. Confían en que las amenazas del radicalismo y de Ziegler sean apenas para negociar mejor algún otro cargo. El problema es que si hay derrota, habrá poco para repartir.
Lo cierto es que hoy hay malestar con el Gobierno nacional y el bolsillo planta interrogantes hasta en los más convencidos.
El presidente del banco Macro, Jorge Brito, a quien no se puede acusar de kirchnerista ni siquiera de opositor, advierte que no hay país en el mundo “que pueda crecer si no es en base a un gran mercado interno”.
El banquero advierte que el problema central es el déficit fiscal que no se ha corregido y que sólo se atenuó por efecto del blanqueo. También mostró preocupación por el endeudamiento de la Argentina que “en algún momento” volverá a ser un problema.
Ajeno a los avatares electorales, Brito sugirió un gran pacto nacional en el que “todos los dirigentes políticos que tengan relevancia para que este país tenga cuatro, o cinco, o seis, no sé, puntos que no estén en discusión”. “Tenemos que sacar de agenda algunos puntos de discusión. Y no estoy hablando de un Gobierno de coalición, estoy hablando de cuatro o cinco, puntos problemáticos centrales”. Sería todo un logro.
Por Cristian Milciades. La historia del Instituto Nacional de la Yerba Mate mucho tiene que ver con la imagen de este joven desgarbado, antes con aires de revolucionario, ahora mucho más estilizado. El vínculo empezó allá por el 2001 y 2002, cuando la crisis emergente del neoliberalismo había sumido en la pobreza a la producción y a miles de misioneros. Con apenas 17 años, Julio Peterson, fue uno de los rostros de la protesta masiva, conocida como el Tractorazo. Quince años después, mucho más moderado, vuelve a liderar una nueva manifestación yerbatera.
Sentado en una ronda bajo una carpa atada entre los camiones el joven atiende una llamada de una radio misionera para explicar las razones de la toma del INYM el pasado miércoles. A su lado familias enteras comparten un reviro y piensan que hacer para el almuerzo. Mientras espera que le den aire, saluda al cronista de Economis con un afectuoso “que hacés gurí”, y pide que lo espere para charlar.
Los productores y tareferos pasan a su lado, lo escuchan hablar y lo palmean felicitándole por lo que dice y a la par le susurran lo que escuchan por otros medios, sobre la protesta. Un transeúnte para y lo felicita por “los hue… que tenés para encabezar esta movilización”. Luego de un apretón de manos, sigue su camino.
“Luchamos para dejar un mejor futuro a nuestros hijos y para todos los misioneros” dice Peterson, al comenzar la entrevista con Economis. Él aún es joven, apenas un treintañero, pero los años de lucha le dan una perspectiva a largo plazo.
Recordó que el Tractorazo del 2001 generó como respuesta la creación del INYM, que ellos veían como la solución a la opresión de los grandes industriales. Sin embargo, actualmente lamentó que las expectativas que tenían en el Instituto no se hayan cumplido.
Foto de Ramón González.
Una nueva protesta, viejos reclamos
Peterson es uno de los referentes del acampe frente al INYM, donde los productores yerbateros y los tareferos esperan soluciones. Hace un año, cuando comenzaron a caer los precios de la producción empezó a reclamar desde su cargo como presidente de la Asociación Civil de Productores Yerbateros del Norte (ACPYN).
Ahora unas 330 personas acampan frente al Instituto Nacional de la Yerba Mate en Posadas. Con toldos, recordando los viejos campamentos de los yerbales. Práctica que por suerte, Peterson afirma que ha quedado en el pasado ya que “al menos en nuestra zona se solucionó y se arman los campamentos con las comodidades necesarias para los tareferos”.
Sostuvo que “a raíz de los incumplimientos del precio se han generado muchos problemas”. Por eso han vuelto a la calle a protestar por precios justos y que se cumplan las normas vigentes.
“Estamos acá peleando, no vamos a bajar los brazos, lo último que podemos hacer es bajar los brazos y arrodillarnos para los grandes. Si hay que morir, hay que morir parados y luchando por lo nuestro”, dramatiza.
Luego de tractorazo del 2001 el INYM fue creado para regular la oferta y la demanda. Según Peterson para lograr eso “es necesaria la cupificación y la limitación de la plantación. Porque ¿quién planta? Las grandes industrias plantaron miles de hectáreas. Tenemos una industria que tiene 10 mil hectáreas y otra que tiene 9600 hectáreas y después tenemos los productores clase media que tienen entre 30 y 80 hectáreas y el 63 por ciento de los productores que tienen menos de 30 hectáreas”.
Afirma que los “pequeños productores no pudieron plantan nuevos yerbales, sino apenas arreglar los que tenían y lo mismo los clase media”. Mientras que “las grandes industrias siempre cuidaron sus yerbales y cuando tenían buenos precios plantaron nuevos”.
“Además los yerbales nuevos son sin mano de obra porque tienen cosecha mecanizada”, lamenta.
El productor denunció que “en Corrientes cosechan con máquinas y le ponen todo el palerio y después a nosotros nos exigen en Misiones solo hoja para poder equilibrar el porcentaje de palo”. Aseguró que el palo debería ser un desecho de la yerba, pero los grandes molinos lo usan para hacer polvo e incorporar a la yerba.
Detalló que “compran tres kilos de hoja verde a 3 pesos el kilo y le agregan un kilo de palo a 2,50 pesos y con eso están haciendo 1,5 kilos de yerba en paquete, a un costo de 11,50 pesos”. Para él ahí está la distorsión que termina afectando a los pequeños productores y la sobreoferta de yerba.
Quien es Peterson
Julio Peterson es el orgulloso hijo de productores yerbateros de Andresito, que mientras estudiaba en la Escuela de la Familia Agrícola (EFA) de su pueblo, decidió subirse a uno de los tractores y llegar primero a Oberá y luego a Posadas en 2001. Pese a su juventud aquel año fue el referente y la voz cantante de los productores.
Con solo 17 años logró lo impensado, sacudir el status quo de la capital misionera y de todo el ámbito político. Al ser una voz nueva, su figura se posicionó rápidamente en la escena mediática y los políticos no supieron cómo tratarlo.
Luego, al levantarse la protesta, que duró casi 20 días en la plaza central de Posadas el joven volvió a la chacra de sus padres y terminó sus estudios secundarios.
Pero al cumplir los 18 años debió fugarse del país, porque la fama obtenida en el tractorazo, le valió 74 causas penales.
Estuvo dos años viviendo en Brasil, tuvo que enajenar todas las propiedades que tenía a su nombre y tuvo que pagar fortunas en abogados para poder volver a su tierra.
“Esto nunca lo conté, pero tampoco nunca me lo preguntaron”, dijo sobre los años luego del tractorazo. “Hoy, por hoy tengo la conciencia tranquila” dijo el joven dirigente, recordando esos años.
Con apenas la secundaria terminada, sin posibilidad de seguir estudios universitarios, este joven dirigente terminó aprendiendo en la escuela de la calle. “La calle te enseña muchas cosas, pero tenés que cuidarte que sea la buena calle, porque hay cosas muy malas”, dijo.
Ahora 16 años después del tractorazo, recordó que “soñaba con haber conseguido un Instituto Nacional de la Yerba Mate grande, fuerte, organizado, ordenado y principalmente que trabaje a pleno por los productores, para los trabajadores y hoy no nos encontramos con eso y por ello volvimos a marchar”.
Consideró que hubo buenos años para el sector, donde había una gran demanda de yerba desde el extranjero, poca oferta y eso generó muy buenos precios para todo el sector. “El INYM se durmió cuando anduvo la yerba, no siguieron estudiando cómo hacer para cuando caiga la demanda y si subía la oferta. Ese fue el momento en que el INYM se durmió, o se calló como se dice”.
“Hoy tenemos que estar más fuertes que nunca, tenemos mucha experiencia y hace un año que venimos peleando con esto”, dijo seguro. Indicó que el sector productivo debe luchar por sus derechos y valoró que muchos productores que, si bien no pudieron llegar a Posadas, acompañan no cosechando.
Al ser consultado, como se ve ahora en relación a la primera gran marcha que participó, recordó que en el 2001 aún vivía con sus padres. Ahora tiene un diálogo muy fluido con los productores, tareferos, cuadrilleros y secaderos de la zona de Andresito.
“Si no estamos unidos todos, vamos mal”, remarcó el dirigente, resaltando el apoyo que tiene de los diferentes sectores que trabajan en la parte productiva.
La familia el gran sostén de Peterson
Si bien durante el tractorazo del 2001 era un joven, ahora Peterson ya es un hombre de familia. En su chacra de 30 hectáreas y en su ferretería el productor debe buscar sustento para los suyos. No deja de agradecer a sus padres, su esposa y sus suegros.
El joven se tomó el tiempo de agradecer el acompañamiento de su familia, en especial de su esposa. En estos días que él encabeza la marcha, ella toma la posta en la chacra y en la ferretería que montaron hace poco tiempo con el apoyo de su padre y su suegro.
Para Peterson hablar de su familia es tocarle el lado emotivo, muy sensible aún porque la llegada de su primer hijo hace dos años y cuatro meses lo cambio todo en su vida. Junto a su esposa debieron hacer casi cinco años de tratamiento para lograr tener un hijo. Pero ahora se lo ve feliz.
“Fueron muchos años de búsqueda y tratamiento para tener esta bendición que es un hijo”, dice, remarcando que le cambió mucho la llegada de su nene.
Al ser consultado sobre los dichos periodísticos de que “fue comprado”, Peterson responde “que lo prueben, hoy estoy limpio para sentarme con cualquiera para pelear frente a frente. Y les puedo probar que lo que hice lo logré con el apoyo de mi padre y de mi suegro para poder formar la pequeña ferretería que ahora está cuidando mi señora”.
Reconoció que su emprendimiento tiene una deuda con el Banco, pero explicó “en estos años desde la ACPYN fuimos sacando cosas a través de la ferretería para poder ayudarlos a todos los productores, compramos cemento, alambre, herramientas y muchas cosas, todo a través de un acuerdo. Yo compraba y ellos después me iban pagando”.
Sobre la deuda dijo que “compramos mucho, en cantidad para llegar a todos, pero cuando cayeron los precios el año pasado comenzaron las dificultades. Llegamos a deber 3 millones de pesos, pero no importa, vamos a seguir trabajando y vamos a salir de esta, como salimos de muchas otras cosas”.
“Los que me critican que vine acá para negociar mi deuda, sepan que vinimos a pelear por el pago justo a todos los productores”, dijo. “Yo vivo en un galpón, no en una mansión como muchos de los que me critican, todos pueden ir a ver dónde vivo”, afirmó desafiante.
Destacó que, como él, los demás productores han dejado a parte de su familia al cuidado de sus chacras, mientras ellos llevan adelante esta lucha política en pro de sus derechos. “No podemos dejar todo tirado y venir acá pensando que mañana vamos y seguimos con la chacra como si nada, hoy más que nunca los productores deben cuidar su yerbal para que cuando logremos un precio justo ellos puedan vender bien su producción y no solo los grandes se enriquezcan”.
Al rememorar los años que vivió como prófugo en el vecino país se emocionó y remarcó que “gracias a Dios seguimos adelante. Volví a mi tierra donde nací y hoy estos decidido a seguir luchando por los derechos de todos”.
Este Gobierno nacional no ha hecho mucho por las economías regionales
El reclamo de los productores está focalizado en el INYM, instituto al cual acusan de no cumplir con las funciones que le fueron establecidas por el Estatuto y las normas fundacionales.
Para Peterson “no es culpa de este gobierno ni del anterior lo que está sucediendo. Viene de añares llegando a la monopolización, llevando a que dependamos de dos o tres. Este Gobierno nacional no ha hecho mucho para cambiar esto. Hoy las economías regionales están mal”.
Lamentó que hoy en día “los productores y los trabajadores tienen que pedir comida, eso es imposible en un país tan rico como el nuestro. No puede ser que la riqueza sea para unos pocos como nos está pasando en el sistema yerbatero”.
Planteó que el Gobierno nacional no está planteando políticas que luchen contra esta concentración de la riqueza. “En un país tan rico como la Argentina acá lo que debería estar sobrando es riqueza, pero para todos, no solo para dos o tres” remarcó convencido.
Consideró que el sector político debe ponerse a trabajar para fomentar las economías regionales. “Hoy más que nunca se dieron cuenta que las economías regionales son las que generan riqueza, las que generan mano de obra y son las únicas que derraman la riqueza en el país”.
Graficó que “cuando el productor y el secadero gana bien derrama riqueza, si el trabajador gana bien en quince días o una semana esa plata es invertida y el rico se dedica a guardar la plata o compra grandes extensiones de tierra”.
No a las drogas a los hijos de los tareferos
Peterson se muestra preocupado por el impacto nocivo que tiene la droga en la zona rural. Explicó que desde la ACPYN organizan charlas en Andresito todos los sábados con los jóvenes para alejarlos del flagelo de las drogas.
“Creo que es bueno este trabajo denominado No a las drogas a los hijos de los tareferos. Porque la verdad me da dolor ver a los gurises con 12 o 13 años drogándose”, dice Peterson. Explica que el mayor flagelo es el Paco.
Comentó que la droga es un gran problema para los jóvenes en la zona de Andresito. Se forman barritas y allí caen en el consumo de sustancias ilegales. “Porque a los gurises les genera expectativa lo prohibido”, cuenta explicando que para él las drogas deben ser legalizadas, y a la par se debe concientizar a los chicos en el daño que produce su consumo.
Explicó que el alcohol se consume en eventos y legalmente, pero que los jóvenes se ven cautivados por las drogas ilegales y eso los impulsa a evadirse de los padres y caer en el consumo.
“Cada sábado organizamos charlas en Andresito, con los gurises de 5 años hasta 16 años, tratamos de concientizarlos en que hagan sus vidas y no se dejen manejar por el consumo de las drogas”, dijo el joven.
Las charlas las encabezan los productores, tareferos y cuadrilleros, que con el apoyo de comerciantes y profesores de la zona organizan las actividades. Llevan especialistas de Salud Pública y referentes en la lucha contra las adicciones para poder concientizar a los chicos.
“Antes, cuando éramos chicos íbamos de campamento, jugábamos a la bolita, a la mancha escondida, íbamos a pescar, pero ahora no se ve eso en los chicos. Están todo el día con el teléfono, y el teléfono es el que le lleva a las cosas prohibidas”, describe Peterson.