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De la información a la elección: un ejercicio sobre movilidad entre escuelas

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Por Ivana Templado / FIEL – Iba a decir que por (de)formación profesional me atraían más los números que las palabras, pero la verdad es que no, me gustan ambos. Pero sí es cierto que a veces para entender mejor ciertas ideas y visualizar problemas necesito mirar gráficos, relaciones, interacciones… y los números me ayudan un poco más para eso. El mes pasado me quedé pensando mucho en la nota de Alejandro Morduchowicz[1] en la que analiza los pros, contras, limitaciones, posibilidades y resquicios o ambigüedades que están presentes tanto en la actual Ley de Educación Nacional (LEN, 26206/06), como en las reformas previstas en el proyecto de la Ley de Libertad Educativa (LLE).

A partir de esas elucubraciones, fui iterando hasta llegar a este ejercicio que me ayudó a pensar a mí, y acá lo comparto por si ayuda a alguien más. Un análisis bien hecho es una estimación de equilibrio general, y este ejercicio, claramente, no es eso. Sólo quiero ver si logro entender mejor qué se modificaría en el statu quo actual con un cambio que contempla el proyecto LLE: la publicación de desempeño de las escuelas.

El acceso de esa información, por un lado, puede hacer reaccionar (o no) a las familias; esa reacción puede traer aparejadas decisiones de cambio, esos cambios pueden transformar la estructura del sistema, los que a su vez pueden modificar las asignaciones de recursos del Estado. Y, desde ya, todas esas decisiones y movimientos no son independientes.

Vamos por partes, ¿qué significa informar sobre la calidad de una escuela? El proyecto LLE establece que, al publicar esta información deberán aplicarse metodologías capaces de distinguir la contribución específica de una institución del efecto atribuible a las características iniciales y socioeconómicas de sus estudiantes. Y justamente este es el primer punto importante, el puntaje promedio observado de una escuela combina esos dos componentes: las características de los alumnos más el aporte de la escuela. Separar este segundo componente es primordial. En lo que sigue de la nota, llamaremos puntaje al puntaje bruto, global, proveniente de evaluaciones estandarizadas; y eficacia a la medición “neta” de las características iniciales.

Ahora, saber si una escuela es eficaz ¿es importante para las familias? Hmm… ni. Si miramos la literatura, vemos que el rendimiento académico importa en la elección, pero convive con otras dimensiones, como la cercanía y la composición socioeconómica de las escuelas. Las familias parecen responder más al desempeño de los pares que a la efectividad o valor agregado del establecimiento (Burgess et al., 2015; Abdulkadiroğlu et al., 2020). No obstante, evidencia experimental de Rumania muestra que brindar información clara a las familias sobre el valor agregado puede orientar la elección hacia escuelas más eficaces, aunque como un componente más, sin desplazar preferencias por otras características también valoradas (Ainsworth et al., 2023). Por otro lado, las familias pueden no conocer todas las escuelas disponibles, pueden tener percepciones equivocadas sobre su calidad y subestimar incluso el número de alternativas existentes. Por esto, reducir sólo los costos de búsqueda, es decir, tener acceso a la información, no garantiza por sí solo, mejores elecciones. (Agte et al, 2024)

En síntesis, una familia puede desconocer alternativas; puede recibir la información pero no comprenderla; puede entenderla y, aun así, valorar más la distancia, la jornada, un determinado proyecto pedagógico o los vínculos sociales; o puede preferir otra institución, pero encontrar barreras de precio, vacantes o admisión.

Los resultados, en síntesis

Para quien prefiera quedarse en estas primeras páginas: resumo acá los tres resultados que me parecieron más destacables del ejercicio. Adelanto que se hizo sobre datos reales, del ámbito urbano porque es donde la capacidad de elegir de las familias tiene chances de llevarse a cabo, pero de solo cinco jurisdicciones (por cuestiones de tiempo de procesamiento). Las cinco jurisdicciones se eligieron como representativas de la distribución entre los sectores público/privado. El desarrollo completo —parámetros, datos y robustez— viene después, para quien quiera meterse en el detalle.

Ahora sí, primero, el derecho a elegir no genera automáticamente movilidad. Por ejemplo, si asumimos que sólo una proporción de las familias estarían dispuestas a cambiar de escuela (llamamos ρ a esa proporción), entonces, con un porcentaje de familias dispuestas a reconsiderar su elección del 20%, sólo cerca de 11,5% efectiviza el cambio, porque la restricción de capacidad de las escuelas más elegidas empieza a actuar rápido y limita posibilidades.

Segundo, la elección por escuelas de mejor desempeño, provoca una reasignación que aumenta la participación del sector privado en los dos escenarios que se simulan. Pasa de 49% a 53% en la estructura de oferta balanceada (50/50 estatal y privado); y de 31% a 35% en otra con menor peso privado inicial (70/30 estatal y privado). Esto ocurre porque las escuelas privadas están relativamente más concentradas en la parte alta de la distribución de desempeño, sea cual sea la métrica publicada.

Tercero, el indicador que se publique —puntaje bruto o eficacia ajustada por composición socioeconómica— importa para saber qué escuelas puntuales ganan o pierden atractivo, pero pesa poco sobre el resultado agregado: la diferencia en la participación privada entre informar una u otra métrica no supera medio punto porcentual en las configuraciones analizadas. Es importante destacar que esto no responde a ninguna valoración diferencial de las familias por alguno de los índices – no incorporé ese parámetro por simplicidad—, sino a que, si bien puntaje y eficacia son dos rankings distintos, al estar fuertemente correlacionados, generan una reasignación agregada parecida, aunque no siempre muevan a las mismas escuelas.

El análisis más detallado

Sin llegar a un modelo complejo, realizo un ejercicio donde miro el movimiento de la matrícula de cada escuela de acuerdo a su puntaje, nivel de eficacia y algunos parámetros que contemplen ciertas decisiones relevantes (ver cuadro metodológico al final).

  • Se utiliza un parámetro ρ (rho) que representa la proporción máxima de familias que, frente a la nueva información, reconsideraría un cambio de escuela[2]. Se plantean tres escenarios para ρ=10% 20% y 30%. Estos valores no son estimaciones para la Argentina, se utilizan únicamente para evaluar cómo cambia el resultado cuando la respuesta de las familias es menor o mayor.
  • Pero, como cambiar tiene costos: traslado, búsqueda, adaptación del estudiante, pérdida de vínculos, compatibilidad con los horarios familiares, se incluye un segundo parámetro: Δ (delta) que representa cuántos percentiles mejor debe estar una escuela alternativa para que se tome la decisión de cambiar[3]. La simulación considera: Δ = 5,  10 y  15.
  • Y por último, se añade también una restricción a la oferta. Ninguna escuela puede incorporar, en esta primera ronda, nuevos alumnos por más del equivalente al 20% de su matrícula inicial. Si la demanda supera ese límite, los alumnos que no encuentran vacante permanecen en su escuela de origen (este supuesto busca evitar que una escuela muy demandada pueda aumentar excesivamente su matrícula, en el corto plazo).

Para ilustrar estos mecanismos utilizamos dos configuraciones urbanas reales, sin presentarlas como predicciones para esas jurisdicciones sino como escenarios que permiten observar cómo cambia el ejercicio con estructuras de oferta distintas, teniendo en cuenta sobre todo la marcada tradición de oferta privada del país. En una, el sector privado concentra alrededor de un tercio de la matrícula y el estatal los dos tercios restantes. En la otra, ambos sectores de gestión están prácticamente balanceados 50 y 50.

Para cada escuela contamos con dos señales, su puntaje promedio en Aprender y una medida de eficacia, estimada mediante un modelo multinivel que compara los resultados de cada institución teniendo en cuenta características observables de los alumnos y de sus hogares[4]. No se trata de una medida causal de valor agregado porque no se dispone de  puntajes previos individuales comparables, por eso se denomina eficacia.

Antes de simular ningún movimiento, analizamos qué tan diferentes son las dos señales. En las cinco jurisdicciones analizadas – elegidas como representativas de distintos tipos de estructura estatal/privada del país-, los rankings según puntaje y eficacia estimada están fuertemente correlacionados. Sin embargo, hay diferencias dependiendo del sector. En el conjunto de las cinco jurisdicciones, el 9% de las escuelas estatales aparece en el cuartil superior según puntaje bruto, porcentaje que sube a 12% cuando se utiliza la medida ajustada. Mientras que en las privadas ocurre lo contrario: 61% pertenece al cuartil superior por puntaje y 56% por eficacia estimada.

El Gráfico 1 muestra las escuelas urbanas de estas cinco jurisdicciones que se encuentran en el 25% superior de puntaje o eficacia. En el cuadrante superior izquierdo se observa a los establecimientos donde el puntaje es mayor al nivel de eficacia; mientras que el inferior derecho muestra el caso contrario: aquellas que aparecerían más altas en un ranking de eficacia que uno de puntaje.

Gráfico 1: Percentiles de puntaje y eficacia en escuelas ubicadas en el cuartil superior de alguno de los dos indicadores

Fuente: elaboración propia con base en Aprender 2025, sobre 5 jurisdicciones. Ámbito urbano.

La simulación comienza con la matrícula que actualmente posee cada escuela. Suponemos que una proporción rho de las familias reconsidera su elección. Una familia sólo se traslada si existe alguna escuela que se ubica al menos delta percentiles por encima de su actual escuela[5] según la información que se haya publicado: puntaje o eficacia estimada. Entonces, si la familia considera cambiar (ρ), y encuentra una alternativa suficientemente mejor (Δ), y la escuela elegida tiene capacidad, entonces se realiza el cambio de escuela.

Para simplificar la presentación, el Cuadro 1 utiliza un umbral intermedio de delta=10 y, como dijimos, capacidad adicional máxima en 20% de la matrícula inicial.

Cuadro 1

Resultados de la simulación

Fuente: elaboración propia. Simulación estilizada. ρ, Δ y la restricción de capacidad son parámetros hipotéticos.

La primera observación es que rho no coincide con el porcentaje que termina cambiándose. En el escenario intermedio, 20% de las familias podría reconsiderar la elección, pero aproximadamente 11,5% logra concretar el movimiento. El resto no encuentra una alternativa que cumpla simultáneamente con la mejora mínima exigida y la disponibilidad de capacidad. Esto muestra algo sencillo pero importante: el derecho y la voluntad de elegir no generan automáticamente movilidad.

La segunda observación es que la reasignación aumenta la participación privada. Partiendo de aproximadamente 49%, en el escenario intermedio alcanza alrededor de 53%. El movimiento surge porque las escuelas privadas están relativamente más concentradas en la parte alta de la distribución de desempeño. Cuando algunas familias comienzan a buscar establecimientos con mejor desempeño, las privadas aparecen con mayor frecuencia entre los destinos potenciales.

El resultado no depende sólo de una configuración inicial particularmente equilibrada entre ambos sectores. Como ejercicio de sensibilidad, repetimos la simulación sobre una segunda estructura educativa en la que el sector privado concentra alrededor de 31% de la matrícula inicial. Manteniendo mismos parámetros y restricción de capacidad, la participación privada aumenta hasta aproximadamente 34,8% si se informa eficacia y 35,4% si se informa puntaje. La menor presencia inicial privada reduce marginalmente las posibilidades de reasignación, pero no elimina el mecanismo.

Una de las preguntas con las que iniciamos este ejercicio era si publicar resultados brutos o una medida ajustada podía producir patrones de elección diferentes. En el escenario urbano más balanceado, la participación privada resulta 52,8% con eficacia y 53,1% con puntaje: apenas 0,3 puntos porcentuales de diferencia. En la configuración con menor oferta privada —donde puntaje y eficacia presentan algo más de divergencia— la diferencia es de aproximadamente medio punto porcentual. Esto ocurre, en parte, porque puntaje y eficacia generan rankings bastante similares y porque en la simulación se mantiene deliberadamente constante la respuesta de las familias frente a ambos indicadores: la misma proporción reconsidera su elección y se aplica el mismo umbral mínimo de mejora. De este modo, la comparación aísla exclusivamente el efecto de cambiar la señal publicada. Bajo este supuesto, las diferencias resultan moderadas,

Sin embargo, esto no implica que en la práctica ambos tipos de información produzcan la misma respuesta. Como vimos, la evidencia internacional muestra que las familias pueden valorar de manera diferente los niveles de rendimiento y las medidas de eficacia, y que la respuesta a estas últimas depende también de cómo se comunican y comprenden. Un modelo más completo debería, por lo tanto, permitir que la propensión y la intensidad de respuesta a cada indicador difieran entre familias y, eventualmente, según sus características socioeconómicas.

Antes de concluir, conviene subrayar los límites de este ejercicio. Esto no es un pronóstico de lo que produciría la Ley de Libertad Educativa: no estimamos ρ, Δ ni la capacidad de las escuelas para Argentina, y el ejercicio tampoco deja reaccionar a la oferta —en la realidad, una escuela que pierde alumnos podría mejorar, bajar aranceles o cerrar; una con exceso de demanda podría abrir secciones o seleccionar—. Falta además una fuerza clave para los próximos años: la caída demográfica, que va a liberar vacantes y a la vez agravar el problema de escala de las escuelas que pierdan matrícula. Por eso, los resultados son una primera ronda de reasignación entre escuelas existentes, no el nuevo equilibrio del sistema.

Creo que el artículo 71 acierta al requerir información que permita distinguir resultados de composición, y aunque en nuestras simulaciones puntaje y eficacia generan movimientos agregados relativamente similares, no necesariamente identifican a las mismas escuelas como las de mejor desempeño ni, por lo tanto, a las mismas ganadoras y perdedoras de matrícula. Qué información se publica no es entonces neutral, aun cuando su efecto agregado parezca pequeño.

A partir de allí se abre una segunda cuestión que este ejercicio no aborda: qué ocurre con el financiamiento cuando la matrícula se reasigna. Si una parte de los recursos acompaña a los alumnos, las decisiones individuales de las familias terminan incidiendo también sobre la distribución de fondos entre escuelas y sectores. Cuánto, en qué dirección y con qué efectos dependerá de la fórmula de financiamiento que finalmente se adopte. Es un paso siguiente del análisis, porque los movimientos de matrícula que aquí simulamos serían uno de sus insumos.

En este sentido, el ejercicio realizado es sencillo, pero permite ordenar algunas cuestiones que una reforma de esta magnitud debería hacer explícitas. Publicar información no equivale, no es sinónimo de elección, se debe también promover las condiciones que permitan ejercerla[6], entender cómo la información orienta esas decisiones y anticipar qué ocurre cuando miles de elecciones individuales interactúan con una oferta limitada y, eventualmente, con un esquema de financiamiento que sigue a la matrícula.

Nota metodológica
Para cada escuela se observa su matrícula inicial Mj0 y su posición relativa en un indicador de calidad Qj, definido alternativamente como percentil de puntaje promedio o percentil de eficacia estimada.

El ejercicio introduce tres parámetros: (i) ρ (rho), la proporción máxima de familias que reconsideraría su escuela frente a la nueva información. (ii) Δ (delta), la mejora mínima —en percentiles— necesaria para considerar una alternativa. (iii) una restricción de capacidad: ninguna escuela puede recibir nuevos alumnos por más del 20% de su matrícula inicial.
El conjunto de destinos posibles para una escuela j es: Aj(Δ) = {k: Qk ≥ Qj + Δ}: las escuela donde la calidad de la escuela “nueva” sea al menos delta percentiles más alta que la escuela actual.

Si no existe una escuela que cumpla esa condición, no se produce movilidad. Si existen varias, los potenciales alumnos se distribuyen entre ellas proporcionalmente a su matrícula inicial:

Cuando la demanda hacia una escuela supera su capacidad, los flujos se reducen proporcionalmente. Los alumnos que no consiguen vacante permanecen en su escuela de origen. La matrícula final resulta de restar las salidas efectivas y sumar las entradas:

Por construcción, la matrícula total permanece constante. El modelo tampoco introduce una preferencia directa por sector estatal o privado: cualquier cambio en su participación surge de la posición relativa de sus escuelas en el indicador utilizado.
Los valores de ρ, Δ y capacidad son escenarios de sensibilidad.

La literatura respalda la existencia de respuestas parciales a la información, costos de cambio, restricciones en los conjuntos de elección y límites de capacidad, pero no permite trasladar valores específicos al contexto argentino. El ejercicio representa sólo una primera ronda y no incorpora reacciones posteriores de las escuelas, cambios de calidad, apertura o cierre de establecimientos, aranceles, admisión ni la contracción demográfica prevista.

Referencias
Simon Burgess, Ellen Greaves, Anna Vignoles, Deborah Wilson. 2015. What Parents Want: School Preferences and School Choice. The Economic Journal, Volume 125, Issue 587, Pages 1262–1289, https://doi.org/10.1111/ecoj.12153

Abdulkadiroğlu, Atila, Parag A. Pathak, Jonathan Schellenberg, and Christopher R. Walters. 2020. «Do Parents Value School Effectiveness?» American Economic Review 110 (5): 1502–39. DOI: 10.1257/aer.20172040

Ainsworth, Robert, Rajeev Dehejia, Cristian Pop-Eleches, and Miguel Urquiola. 2023. «Why Do Households Leave School Value Added on the Table? The Roles of Information and Preferences.» American Economic Review 113 (4): 1049–82.DOI: 10.1257/aer.20210949

Patrick Agte, Claudia Allende, Adam Kapor, Christopher Neilson, and Fernando Ochoa. 2024. Search and Biased Beliefs in Education Markets. NBER Working Paper 32670, https://doi.org/10.3386/w32670.

Hastings, Justine S. & Weinstein, Jeffrey M. 2008. Information, School Choice, and Academic Achievement: Evidence from Two Experiments. The Quarterly Journal of Economics, 123(4), 1373–1414


[1] https://alejmordu.medium.com/la-libertad-educativa-el-error-de-dar-por-hecho-lo-que-hay-que-construir-975bb9e6f19b

[2] No distinguimos aquí entre quien no quiere, quien no sabe y quien no puede hacerlo. Todos esos mecanismos quedan resumidos en ρ, es una simplificación importante. La literatura muestra precisamente que información, preferencias y restricciones son fenómenos distintos.

[3] Este supuesto tampoco significa afirmar que en la realidad nadie se traslada a una escuela con menor puntaje. La evidencia muestra que eso sucede: las familias eligen escuelas por muchas razones. En Charlotte-Mecklenburg, por ejemplo, Hastings y Weinstein (2008) encuentran una respuesta parcial a la información, no una migración universal hacia las escuelas de mayor puntaje.

[4] Tener en cuenta que la estimación de eficacia, si bien se estimó teniendo en cuenta la estructura multinivel escolar y variables socioeconómicas relevantes, es una primera estimación preliminar para este ejercicio.

[5] Si hay varias alternativas que superan ese umbral, los alumnos se distribuyen entre ellas proporcionalmente a la matrícula inicial de las escuelas receptoras. Esta es simplemente una regla parsimoniosa para el ejercicio; no constituye una estimación de las preferencias de las familias.

[6] Algunas de esas condiciones —estándares comunes con evaluación corregida por contexto, apoyo diferencial a las escuelas con menos capacidad de aprovechar la autonomía, y ponderación efectiva (no solo declarativa) por vulnerabilidad— las desarrollo en “Más autonomía ¿mejor escuela? Lo que dice la evidencia y lo que exige el diseño” (Panorama educativo, Revista Indicadores de Coyuntura, FIEL).

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Llega el noveno Congreso Internacional Innova Educa 21: Expansión del Código Humano, Cerebro, Tecnología y Red

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Universidad Siglo 21 presenta la 9.ª edición del Congreso Internacional Innova Educa 21, el principal encuentro de innovación educativa de Argentina y la región.

La novena edición tendrá lugar el próximo 5 de noviembre en Córdoba y reunirá a educadores, empresarios, investigadores y expertos de todo el mundo que aportarán conocimiento, tendencias y nuevas perspectivas sobre los temas centrales que hoy desafían a la educación.

Desde hace casi una década, el Congreso Internacional Innova Educa 21 se consolida como uno de los foros de innovación educativa más relevantes de América Latina y como el espacio que establece la agenda educativa de la región. Con más de 18.000 participantes y 220 disertantes en sus ocho ediciones anteriores, se ha convertido en un ámbito de referencia para el ecosistema educativo, impulsando debates y transformaciones que redefinen cómo se enseña y cómo se aprende.

Expansión del Código Humano es el concepto que guiará esta edición, invitando a comprender cómo potenciar nuestras capacidades para aprender, crear, decidir, colaborar y liderar junto a la inteligencia artificial fortaleciendo aquello que hace única a la inteligencia humana.

En un contexto de creciente integración entre las capacidades humanas y la tecnología, expandir el código humano implica reconocer y fortalecer aquello que distingue a las personas: el propósito, el criterio, la sensibilidad y la capacidad de construir significado. Competencias que hoy adquieren un valor renovado para aprovechar el potencial de la inteligencia artificial y generar transformaciones con impacto. Con este enfoque, el Congreso pondrá especial atención en el cerebro, la tecnología y las redes como perspectivas clave para comprender y liderar la transformación educativa.

“La inteligencia artificial no reemplaza el propósito de la educación; por el contrario, vuelve más relevante que nunca la formación de personas capaces de interpretar la complejidad, tomar decisiones con criterio y liderar transformaciones con impacto”, sostiene María Belén Mendé, vicepresidenta de Fundación Universidad Siglo 21.

Una experiencia diseñada para generar expansión 

Tres dimensiones conforman una agenda dinámica  y guiarán las conversaciones de esta edición, con la participación de destacados expertos como Diego Golombek, quien liderará la perspectiva Cerebro; Dolors Reig, que abordará las tendencias en Tecnología en la era de la inteligencia artificial; y Fernán Quirós, que encabezará el debate sobre liderazgo colaborativo, alianzas estratégicas y construcción de valor desde la perspectiva Red.

A través de conferencias magistrales, más de veinte Talks, Laboratorios de Expansión y espacios de networking de alto nivel, el Congreso Internacional Innova Educa 21 promoverá el intercambio de ideas, la colaboración y la aplicación práctica de nuevos enfoques. Con transmisión simultánea y experiencias presenciales en Buenos Aires, Mendoza y Rosario, convocará a la comunidad educativa de distintos puntos del país y la región en una experiencia compartida.Las inscripciones y más información sobre el 9° Congreso Internacional Innova Educa 21: Expansión del Código Humano: Cerebro – Tecnología – Red están disponibles en 21.edu.ar/eventos/innova-educa.

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El Gobierno modifica el Presupuesto 2026 por DNU: refuerza fondos para el pago de salarios, deuda y programas sociales

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El Gobierno nacional volvió a recurrir a un Decreto de Necesidad y Urgencia para introducir modificaciones al Presupuesto 2026 con el objetivo de reforzar partidas destinadas a áreas consideradas críticas para el funcionamiento del Estado. A través del DNU 594/2026, publicado este miércoles en el Boletín Oficial, el Poder Ejecutivo reasignó recursos para afrontar incrementos salariales, fortalecer el financiamiento de las universidades nacionales, ampliar el presupuesto de la ANSES para cubrir déficits previsionales provinciales y garantizar el funcionamiento de distintos organismos de la Administración Pública.

La medida, firmada por el presidente Javier Milei y la totalidad del Gabinete, sostiene que la adecuación presupuestaria resulta indispensable para evitar riesgos en la prestación de servicios esenciales y para atender compromisos que surgieron durante la ejecución del ejercicio fiscal. El decreto será remitido a la Comisión Bicameral Permanente del Congreso, que deberá expedirse sobre su validez conforme al procedimiento previsto para los DNU.

Uno de los principales ejes de la modificación es el refuerzo presupuestario para la Secretaría de Educación, dependiente del Ministerio de Capital Humano. Los nuevos recursos estarán destinados a financiar la política salarial de docentes y no docentes de las universidades nacionales y asegurar la continuidad del Programa Nacional de Becas Estratégicas Manuel Belgrano, una herramienta orientada a estudiantes de carreras consideradas prioritarias para el desarrollo productivo. El área recibirá un aumento de $1.335.312.502.795 en su partida presupuestaria.

En paralelo, el Ejecutivo amplió el presupuesto de la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social para garantizar el financiamiento del Programa Monotributo Social, mecanismo que facilita la formalización laboral de trabajadores de bajos ingresos y emprendedores de la economía popular.

Otro de los capítulos de mayor impacto económico corresponde a la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES). El decreto fija en $409.342.664.874 el crédito presupuestario destinado a financiar las transferencias hacia las cajas previsionales provinciales con déficit no transferidas al Estado nacional, consolidando uno de los principales compromisos financieros del sistema previsional argentino.

La readecuación también alcanza a la Jurisdicción Servicio de la Deuda Pública, cuyos créditos fueron incrementados para asegurar el cumplimiento de los vencimientos financieros previstos durante el ejercicio. Paralelamente, se modifican partidas de Obligaciones a Cargo del Tesoro para asistir financieramente a Educ.ar S.A.U., empresa estatal que depende de la Secretaría de Educación y desarrolla contenidos y plataformas digitales para el sistema educativo.

El decreto incorpora además una operación financiera relevante para las cuentas públicas. El Ministerio de Capital Humano deberá transferir al Tesoro Nacional $280.510.611.926, correspondientes al reembolso de fondos vinculados al préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para el Programa de Desarrollo Integral de la Primera Infancia, recursos que habían sido adelantados previamente por el Tesoro.

La modificación presupuestaria también contempla ajustes administrativos derivados de cambios en la estructura del Estado. Mientras se completan las adecuaciones formales de organismos cuya naturaleza jurídica fue modificada durante 2026, el Ejecutivo dispuso que continúen ejecutando sus gastos con cargo a las partidas originalmente asignadas.

Se asignaron más fondos para el funcionamiento de hospitales nacionales. El Hospital Garrahan recibirá $103.966 millones, mientras que el Hospital Cuenca Alta Nestor Kirchner contará con $17.521 millones, entre otros centros de salud del sistema SAMIC.

La Secretaría de Inteligencia de Estado (SIDE) recibió un refuerzo total de $49.261 millones, que incluye partidas para personal, bienes de consumo y equipos de computación. Por su parte, la Gendarmería Nacional y la Policía Federal también recibieron adecuaciones en sus créditos para gastos de personal y funcionamiento.

En cuanto a la deuda pública, se registró una readecuación importante del presupuesto para cumplir con los servicios financieros del ejercicio actual, incluyendo la amortización de letras intransferibles al Banco Central por más de $18 billones, utilizando recursos del Tesoro Nacional.

Las planillas anexas al decreto muestran que la redistribución de recursos alcanza a numerosos organismos del Estado. Entre ellos aparecen refuerzos para el Poder Judicial, el Ministerio Público, universidades nacionales, áreas de seguridad, cultura y diversos organismos descentralizados, principalmente para afrontar gastos salariales, funcionamiento e inversiones operativas.

Desde una perspectiva fiscal, el DNU refleja las tensiones propias de la ejecución presupuestaria en un contexto de fuerte disciplina sobre el gasto público. Aunque el Gobierno mantiene como objetivo central el equilibrio fiscal, la dinámica de la administración obliga a reasignar partidas para atender compromisos salariales, previsionales, educativos y financieros que no podían postergarse sin afectar el funcionamiento del Estado.

DNU 594/2026 by CristianMilciades

La decisión confirma, además, que el Poder Ejecutivo continúa utilizando la herramienta de los decretos de necesidad y urgencia para introducir modificaciones presupuestarias durante la ejecución del ejercicio, una práctica prevista por la legislación vigente pero que, como ocurre con todos los DNU, quedará sujeta al control político posterior del Congreso de la Nación.

anexo 1 DNU 594/2026 by CristianMilciades

anexo 2 DNU 594/2026 by CristianMilciades

anexo 3 DNU 594/2026 by CristianMilciades

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El valor de aprender a tiempo

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Escribe Ivana Templado / FIEL – Este primero de julio tuve la oportunidad de reunir, con motivo de la presentación del libro Educación e ingresos de los jóvenes en la Argentina. La importancia de la calidad de los aprendizajes escolares, a un grupo de colegas especializados en distintas áreas de la educación, provenientes de diversos espacios y corrientes de pensamiento. También participaron representantes del Poder Legislativo y funcionarios de la cartera educativa, entre quienes destaco especialmente la presencia del Dr. Carlos Torrendell, secretario de Educación de la Nación. Los hallazgos del libro fueron el puntapié inicial para un espacio de conversación y discusión muy fructífero, que voy a tratar de condensar en esta nota.

Si bien ya había adelantado en esta columna[1]algunos de los principales resultados, conviene repasarlos brevemente para contextualizar la discusión. En el libro, analizo los retornos a la educación de los jóvenes de 17 a 25 años en la Argentina, cruzando datos de ingresos de la EPH con los resultados de aprendizaje que su cohorte respectiva tuvo en su paso por la secundaria (operativo Aprender). La síntesis, a nivel país, es la siguiente:

  • cada año adicional de educación aumenta el salario horario un 7.3%; la calidad de la cohorte suma un 2.6% adicional, aun controlando por los años acumulados (Gráfico 1);
  • y esa calidad no solo suma, sino que multiplica, amplificando su efecto dependiendo de la calidad a la que estuvo expuesta su cohorte. El retorno por año pasa de 3.9% en cohortes de baja calidad a 10.9% en las de alta calidad (Gráfico 2).
  • Los estudios superiores son los que traccionan el efecto multiplicador: entre quienes completan la universidad, el retorno por año oscila entre un piso de 12% y un techo de 41% según la calidad de la cohorte ((Gráfico 3).
  • Terminar cada ciclo también importa: el retorno de un año de estudio es de apenas 2.5% para quien no termina la secundaria, 8.3% para quien la termina, y 14.6% para quien culmina estudios superiores (Gráfico 4).

Gráfico 1: Retornos  a los años y a la calidad de la educación

Gráfico 2: Retornos  a los años a los años de educación, según la calidad de la cohorte

Gráfico 3: Retornos  a los años a los años de educación, según la calidad de la cohorte y nivel educativo finalizado.

Gráfico 4: : Retornos  a los años a los años de educación según nivel educativo finalizado

Fuente: elaboración propia con base en Templado (2026).

Al mirar conjunta y globalmente estos resultados, sobre todo que la complementariedad entre calidad y años de educación se concentra, y se dispara, en el nivel superior, no puedo evitar pensar en un mecanismo que J. Heckman (premio Nobel de economía en el 2000) resumió en una frase: las habilidades generan habilidades. La literatura sobre desarrollo temprano de habilidades sostiene que las inversiones tempranas rinden más que las remediaciones tardías porque, como lo plantean Cunha y Heckman (2006) las habilidades adquiridas en una etapa facilitan la adquisición de nuevas habilidades en la siguiente. La complementariedad entre calidad y años de educación observada en esta investigación —que se dispara justamente en el nivel superior, la etapa más alejada de la escuela primaria— es consistente con esa lógica acumulativa.

Si esa lógica acumulativa efectivamente opera, tendría una implicancia sobre cuándo conviene invertir, no solo cuánto. Y permítanme volver a la nota del mes pasado, sobre el descenso demográfico porque fue otro de los temas que surgió en la discusión a la que dio lugar el libro. Allí mostraba que la caída de la matrícula libera recursos por alumno de manera escalonada entre niveles. La ventana en inicial y primaria está abierta ahora, entre 2024 y 2030, con aumentos proyectados del gasto por alumno de entre 22% y 59% según la provincia, mientras que la de secundaria llega, en la mayoría de los casos, recién después de 2030.

Si la calidad educativa temprana es la que arranca la cadena de complementariedad dinámica que después se multiplica en el nivel superior, entonces el momento en que se abre el margen de recursos en inicial y primaria es el que mejor coincide con el tramo del sistema donde una mejora hoy tiene más tiempo para acumularse y sostener permanencia antes de llegar al mercado de trabajo. Postergar la inversión temprana no es solo perder el margen fiscal de hoy, es arriesgarse a que, cuando esa cohorte llegue al tramo donde más rinde, tenga menos con qué capitalizar.

La semana pasada, el Ministerio de Capital Humano difundió un adelanto de los resultados de Aprender 2025 en sexto grado: Lengua tuvo su mejor desempeño en una década (76.9% en nivel satisfactorio o avanzado, contra 66.4% en 2023), mientras que Matemática tuvo una mejora marginal, de 3 p.p. más[1]. Es una buena noticia a medias. Buena, porque si bien habrá que investigar las causas de una mejora tan marcada (cuánto se debe a la agenda de alfabetización por ejemplo), las mejoras siempre son una buena noticia. A medias, porque de acuerdo a la investigación sobre retornos educativos, los aprendizajes en matemática son los que muestran la asociación más clara con los ingresos durante la inserción laboral temprana, y es justamente en matemática donde, según estos datos, todavía no hay mejora sustancial.

La cohorte que hoy cursa la primaria es también la que podría beneficiarse más del margen fiscal generado por la caída de la matrícula. La oportunidad consiste en transformar esos recursos disponibles en mejores aprendizajes, particularmente allí donde todavía no se observan avances, para ampliar las oportunidades educativas y laborales futuras de esta generación. Buena parte de la agenda de mejora depende de la formación docente, quién forma a los formadores, y con qué herramientas. En este sentido, el Secretario de Educación contó sobre el avance en el ordenamiento de los institutos de formación docente[2] y en la incorporación pedagógica de inteligencia artificial a través de PaideIA[3], dos frentes que todavía están en una etapa temprana de implementación.

La focalización en el fortalecimiento de los aprendizajes tempranos no equivale a decir que la secundaria pueda esperar. Los resultados en ese nivel siguen siendo, hoy, los más bajos del sistema. La agenda impulsada desde Nación – con el Plan Nacional de Alfabetización Inicial, el Compromiso Federal por la Matemática, el ordenamiento de la formación docente y los posibles usos de la IA – fija objetivos comunes y acompaña con asistencia técnica (en algunos caso con financiamiento), pero la ejecución, la reasignación efectiva de recursos entre niveles, la definición de qué se prioriza primero, queda en manos de cada jurisdicción.

Ahí es donde entra la ventana demográfica, el margen fiscal que libera la caída de matrícula en inicial y primaria no se traduce por sí sola,  en mejores aprendizajes; hace falta que cada provincia decida usarlo donde más rinde, y no todas parten del mismo punto ni tienen el mismo margen automático para hacerlo en el corto plazo. Si las habilidades generan habilidades, y si ese margen está disponible ahora en la mayoría de las jurisdicciones, la pregunta que cada provincia tiene que responder no es solo qué política implementar, sino cuál conviene acelerar primero con los recursos que tiene.


Referencias
Templado, I. (2026). Educación e ingresos de los jóvenes en la Argentina: La importancia de la calidad de los aprendizajes escolares. Konrad-Adenauer-Stiftung.

Cunha, F., Heckman, J. J., Lochner, L., & Masterov, D. V. (2006). Interpreting the evidence on life-cycle skill formation. In E. A. Hanushek & F. Welch (Eds.), Handbook of the Economics of Education (Vol. 1, pp. 697-812). Elsevier, https://doi.org/10.1016/S1574-0692(06)01019-1


[1] Ministerio de Capital Humano (2026). Resultados preliminares de las pruebas Aprender 2025. Comunicado oficial, 30 de junio de 2026. El informe técnico completo, con desagregación jurisdiccional, aún no fue publicado a la fecha de esta nota.

[2] Sistema Federal Integrado de Evaluación, Certificación y Acreditación del Sistema Formador (SiFIECA), Resolución CFE N° 483/24, implementado desde marzo de 2026 por la Secretaría de Educación de la Nación a través del INFoD. Releva las condiciones institucionales, organizativas y de gestión curricular de los institutos de formación docente del país — incluida la superposición de tecnicaturas y profesorados —, como base para las decisiones sobre habilitación oficial.

[3] Programa Argentino de Innovación de la Educación con Inteligencia Artificial (PaideIA), Secretaría de Educación de la Nación. Integra el uso pedagógico de IA en primaria y secundaria en tres ejes — pensamiento computacional, aplicación de IA y desarrollo de IA — e incluye el diseño de sistemas de alerta temprana basados en trayectorias educativas.

[1] Templado, I. (2025, noviembre). La huella de la secundaria en el salario de los jóvenes: ¿Influye la calidad de los aprendizajes? Indicadores de Coyuntura, (680), 34–37. FIEL Blog. https://fielfundacion.org/blog/2025/11/08/la-huella-de-la-secundaria-en-el-salario-de-los-jovenes-influye-la-calidad-de-los-aprendizajes/
Templado, I. (2025, diciembre). Más aprendizajes, más continuidad, más retornos. Indicadores de Coyuntura, (681), 46–50. FIEL Blog. https://fielfundacion.org/blog/2025/12/09/mas-aprendizajes-mas-continuidad-mas-retornos/

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Menos alumnos, más decisiones

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Por Ivana Templado / FIEL – Los datos del censo 2022 confirmaron un fenómeno que había sido malinterpretado tras la irrupción de la pandemia en 2020: la marcada caída de la natalidad de todo el país. Durante un tiempo se pensó que los niños más pequeños no “volvían” al jardín una vez regularizadas las clases presenciales. Pero no era que no volvían, sino que había (y hay) menos niños para ingresar al jardín. Y este hecho, como ya han advertido varios especialistas, tendrá consecuencias en muchos aspectos sociales y económicos. El que más nos interesa aquí, es el que tendrá en el sistema educativo.

La Dirección Nacional de Población (2025) publicó un informe donde proyectaba y analizaba la caída sostenida de la matrícula en el nivel primario. Luego, un informe de Argentinos por la Educación (2026) ahondó en las implicancias que esta caída de la matrícula en primaria tendría sobre la cantidad de secciones, cargos docentes y recursos. En esta nota amplío la mirada tratando de analizar varias dimensiones que creo también importantes; por un lado miro el sistema educativo obligatorio en su conjunto, que es el que tienen bajo su responsabilidad las jurisdicciones, por otro lado, focalizo en el sector de gestión estatal, porque es donde los datos de costos educativos están más completos y finalmente contrasto también con los niveles de aprendizajes para valorar las posibles ventanas de oportunidad.

El punto de partida es el Gráfico 1, que muestra la evolución de la matrícula estatal proyectada a 2040 para el total del país, separada en dos bloques: inicial más primaria por un lado, y secundaria por el otro (ver nota metodológica al final). La diferencia temporal es esperable en términos demográficos pero observar la claridad de la secuencia no deja de ser interesante. El bloque inicial + primaria[1] viene contrayéndose desde la década pasada, y entre 2024 y 2030 perderá en torno al 26% de su matrícula estatal. La secundaria, en cambio, todavía crece levemente hasta 2027-2028 y recién a partir de ahí inicia su caída, que se acelera notoriamente en la segunda mitad de la próxima década. Dos curvas que cuentan la misma historia pero con una diferencia de casi diez años.

Gráfico 1: Matrícula estatal proyectada a 2040

Fuente: elaboración propia con base en datos de la Dirección Nacional de Población (proyecciones poblacionales 2022-2040).

Esta diferencia temporal es el puntapié a todo lo que sigue, porque define dos ventanas de oportunidad distintas. Bajo el supuesto de mantener (en términos reales) el gasto educativo realizado por cada provincia en 2024 sin cambios hasta 2030, la caída de matrícula (barras verdes) implica automáticamente un aumento del gasto por alumno estatal (GAE, barras naranjas): los mismos recursos repartidos entre menos estudiantes. Las diferencias entre provincias vienen tanto por lo que cada una asigna al nivel como por su patrón demográfico. En el bloque inicial + primaria, ese aumento proyectado del GAE entre 2024 y 2030 oscila entre el 22% en Misiones y Chaco, y el 59% en Tierra del Fuego, con la mayor parte de las provincias ubicadas entre el 28% y el 46% (Gráfico 2). No es un incremento trivial. La pregunta es si las potenciales mayores ventajas pertenecen a aquellas provincias donde más falta hace.

Gráfico 2: Inicial + Primaria Estatal. Variaciones proyectadas en matrícula y gasto por alumno. 2024-2030.

Gráfico 3: Inicial + Primaria Estatal. Variaciones proyectadas en matrícula vs. aprendizajes.

Fuente: elaboración propia con base en proyecciones DNP, RA 2024, CGECSE y Aprender 2023

El Gráfico 3 cruza ese margen proyectado en el GAE de inicial + primaria con los aprendizajes de matemática en 6° grado según el operativo Aprender 2023. Dado el cambio demográfico, uno desearía que las provincias con peores aprendizajes fueran también las que más recursos por alumno van a tener disponibles para reasignar. No es lo que se observa. Un número muy importante de provincias se ubica en el cuadrante inferior izquierdo, que son las que tienen el menor margen en inicial + primaria y los resultados educativos más bajos del país. Allí se observa a varias de las provincias del NEA: Misiones, Chaco, Corrientes y algunas del NOA o Cuyo como Salta,  La Rioja o San Juan. El cuadrante donde deberían concentrarse las miradas —margen alto y aprendizajes bajos— está relativamente vacío, pero esas provincias (Santa Cruz, Catamarca, Tucumán, Entre Ríos, San Luis), no deberían dejar pasar la oportunidad.

Vale enfatizar también que con niveles de logro por debajo del 60% en matemática, la mayoría de las jurisdicciones — incluso las del cuadrante con mejores aprendizajes relativos — tiene motivos, y ahora la oportunidad, para revisar qué intervenciones pueden mejorar los resultados, en línea con la evidencia internacional sobre programas efectivos.

En secundaria, el panorama de corto plazo es radicalmente distinto. Hasta 2030, los cambios en la matrícula secundaria son pequeños y el signo varía según la jurisdicción: en Chaco la matrícula todavía crece un 10%, lo que reduce el GAE secundario un 9%; en Jujuy y San Luis ya cae, lo que genera un margen positivo para el GAE de 7% y 6% respectivamente; en la mayoría de las provincias el movimiento no supera el ±3% (Gráfico 4). La ola demográfica todavía no llegó a secundaria en buena parte del país, y eso configura una situación particular ya que es justamente en este nivel donde los aprendizajes son más preocupantes —apenas entre el 8% y el 35% de los estudiantes alcanza el nivel satisfactorio o avanzado en matemática según Aprender 2024— y donde, en el corto plazo, hay menos margen fiscal automático para hacer algo al respecto.

Gráfico 4: Secundaria Estatal. Variaciones proyectadas en matrícula y gasto por alumno. 2024-2030.

Gráfico 5: Secundaria Estatal (corto plazo). Variación en el gasto proyectado por alumno vs. aprendizajes

Fuente: elaboración propia con base en proyecciones DNP, RA 2024, CGECSE y Aprender 2024.

El Gráfico 5 muestra el cruce entre la variación proyectada del GAE secundario en el corto plazo y los aprendizajes actuales en secundaria. Las provincias con peores resultados —Chaco, La Rioja, Catamarca, Santiago del Estero— aparecen concentradas en el margen izquierdo del gráfico, con muy bajos niveles de aprendizaje, pero con variaciones de GAE que van en sentidos opuestos: algunas tienen un pequeño margen positivo porque su matrícula ya empieza a caer (La Rioja, Catamarca, Santiago), otras están perdiendo GAE porque su matrícula secundaria todavía crece (Chaco, Misiones). Es decir, este grupo tiene urgencias pedagógicas muy concretas en el corto plazo y no van a poder hacer uso de casi ningún margen que venga del lado demográfico.

En el mediano plazo, en cambio, entre 2030 y 2040, la matrícula secundaria cae en todas las provincias sin excepción, entre el 29% en Misiones y el 52% en Santa Cruz. El GAE secundario sube entre el 40% y el 110%. Es la misma magnitud de lo que hoy ya está pasando en inicial y primaria, pero corrida una década.

Y acá surge una tercera lectura relevante. La caída de la matrícula en inicial y primaria abre una gran oportunidad para mejorar los aprendizajes antes de que esa misma cohorte llegue a la secundaria. Si las provincias aprovechan este margen para fortalecer los resultados educativos hoy, dentro de una década podrían beneficiarse por dos vías: por un lado, recibirán en la secundaria estudiantes con una base académica más sólida; por otro, la menor presión demográfica liberará recursos que podrán destinarse a mejoras cualitativas en todos los niveles. La contracara es que, si esa ventana no se aprovecha, las provincias podrían llegar a la etapa de reducción de matrícula en secundaria con cohortes que, al igual que hoy, arrastren déficits de aprendizaje, descartando los potenciales beneficios demográficos.

Dicho esto, ¿puede el margen que se libera en un nivel usarse para reforzar el otro? El Gráfico 6 muestra esa posibilidad en el corto plazo (hasta 2030): la variación proyectada del GAE de inicial + primaria en el eje horizontal, y la del GAE secundario en el eje vertical. La mayor parte de las provincias está en posición asimétrica —el GAE de inicial + primaria sube entre el 20% y el 60%, mientras que el de secundaria se mueve apenas entre el -10% y el +7%— lo que abre un espacio concreto de reasignación entre niveles. Reasignar parte de los recursos que libera el primer tramo para reforzar el segundo, anticipando la ola que llegará después de 2030, es una estrategia posible. Las provincias en el cuadrante superior derecho —Jujuy, San Luis, La Pampa, Catamarca— tienen margen en los dos niveles a la vez, lo que amplía aún más esa posibilidad. Las del cuadrante inferior izquierdo —Chaco, Misiones—tienen menos margen en primaria y ninguno en secundaria, y son, a la vez, las de aprendizajes más bajos. En esas provincias, la reducción de la matrícula no llega a representar una ventaja que compense la necesidad pedagógica.

Gráfico 6: Relación en la variación en el gasto proyectado por alumno entre Inicial + Primaria y Secundaria Estatal. 2024-2030

Fuente: elaboración propia con base en proyecciones DNP, RA 2024, CGECSE.

A modo de cierre. Primero, el descenso demográfico existe, pero como vimos, no es un fenómeno homogéneo entre jurisdicciones y vale la pena mirarlo para todos los niveles del sistema educativo en su conjunto. Hay provincias donde la dinámica de reducción de la matrícula ofrece un margen de acción importante y temprano, en otras este margen es menor y/o llega más tarde; y en algunas, directamente no existe en el nivel que más lo necesita. Segundo: en las provincias del NEA, donde la matrícula secundaria todavía crece en el corto plazo y los aprendizajes son los más bajos del país, no hay reasignación posible entre niveles sin poner recursos adicionales o sin decidir explícitamente qué se posterga. Si esa decisión no se toma de manera deliberada, la tomará el presupuesto por defecto. Tercero: el tiempo importa. La ventana en inicial + primaria es ahora, no en 2030. Si no se la usa con intención —para mejorar aprendizajes en el primer tramo, para reforzar la transición hacia secundaria, para anticipar la segunda ola— puede diluirse en otros gastos sin dejar huella en los resultados. El cambio demográfico es una oportunidad, no un resultado.

Notas metodológicas

Las proyecciones de matrícula estatal surgen de aplicar las tasas de cobertura por nivel y provincia del año 2024 (Relevamiento Anual, RedFIE-DIE) a las proyecciones de población en edad escolar elaboradas por la Dirección Nacional de Población para el período 2022-2040. Se adoptó la estructura académica de cada jurisdicción (6+6 o 7+5) para la asignación de edades a niveles. El gasto por alumno proyectado se calcula bajo el supuesto de gasto educativo real constante a partir del dato 2024, con base en el Cuadro de Gasto en Educación de la Coordinación General de Estudio de Costos del Sistema Educativo (CGECSE). Para el nivel inicial + primario, se trabajó con el gasto agregado de ambos niveles dado que diez jurisdicciones no reportan el desglose en la fuente. Los datos de aprendizajes corresponden al operativo Aprender 2023 (primaria, 6° grado) y Aprender 2024 (secundaria, último año), porcentaje de estudiantes con nivel satisfactorio o avanzado en matemática, sector estatal.

Fuentes: Dirección Nacional de Población (proyecciones poblacionales 2022-2040); Relevamiento Anual 2024 y 2025, RedFIE-DIE, Ministerio de Educación; CGECSE (gasto educativo); Aprender 2023 y 2024, Secretaría de Evaluación e Información Educativa.


Referencias

De Simone, M., Alzú, M.S. & Nistal, M. (2026). Presente y futuro de la cantidad de alumnos por docente y por grado. Argentinos por la Educación.

Dirección Nacional de Población [DNP]. (2025). Natalidad y educación en Argentina: Perspectivas a futuro. Ministerio del Interior, República Argentina. https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/2025/08/natalidad_y_educacion_en_argentina._perspecti vas_a_futuro._-_2025.pdf    

[1] Se trabaja con ambos niveles agregados porque diez jurisdicciones no reportan el desglose presupuestario entre inicial y primaria.

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