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Urge nacionalizar las fuerzas armadas

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FUERZAS DE DEFENSA O TROPAS DE OCUPACIÓN AL SERVICIO DE LA ANTIPATRIA
Desde los prolegómenos hasta el golpe de Estado del “proceso.”
    Evitando errores de enfoques o capciosas interpretaciones, es necesario expresar claramente que las muy fundamentadas críticas al muy negativo “proceso”, en modo alguno significan avalar o justificar el accionar de las guerrillas, el cual de hecho fue funcional a las “sugerencias” del intelectual canadiense – británico Harry S. Ferns, quien pocos años antes había escrito que para anular los notables avances económicos y sociales concretados por el peronismo, solo una guerra civil los podría destruir.
    Ambos sectores, las guerrillas con fuerte impronta marxista, en sus más violentas versiones; y las FFAA totalmente cooptadas por la también muy apátrida ideología neoliberal, fueron instrumentos al servicio de la destrucción nacional, instalando odios viscerales que perduran…¡y aun no se dieron cuenta, salvo tal vez pocas excepciones!
    Fatídica fecha la del comienzo del “proceso”, el 24/03/76; pero claramente el prolegómeno fue el accionar de Videla en el Operativo Tucumán, cuando según todo parece indicar, consolidó su liderazgo, al mostrarse y compartir algunas jornadas con las tropas, movilizadas ya durante el gobierno de Isabel Perón.
    Las agresivas acciones de guerrilleros en Tucumán buscaban dominar una “zona liberada”, según la teoría foquista del teórico marxista francés Regis Debray, la cual fue también aplicada por el Che Guevara en Bolivia, con similares consecuencias de regueros de sangre en medio de violencias con muy negativas secuelas.
Esa supuesta “zona liberada” era contraria a la soberanía nacional, por lo cual fue enfrentada y derrotada, con el especial accionar de tropas de regimientos de monte, o sea especializadas en el combate en ese tipo de lugares, como en el monte tucumano.
    Esos claros enfrentamientos a las violencias guerrilleras, comenzaron y pudieron continuarse y acentuarse en el contexto del constitucional gobierno civil. Por otra parte, faltaban no muchos meses para que terminara el mandato presidencial constitucional, debiendo convocarse a nuevas elecciones presidenciales. ¡Falso que el golpe era “necesario”!
    Además, el gobierno democrático de M.E.M. de Perón seguía activo, tomándose muchas medidas de gobierno, como la nacionalización de las bocas de expendio de combustibles, el fortalecimiento de YPF (anulándose procedimientos sin base técnica alguna, que a costa de la petrolera estatal beneficiaban a las dos petroleras extranjeras); además que la economía seguía creciendo y no se aumentaba el endeudamiento externo.
    Pero hubo innegables problemas, como la casi imposible sustitución del carismático y excluyente poder de conducción de Perón, con el vacío de poder que provocó su deceso, el 31/07/74. Desde ese momento, las usinas de rumores y comentarios negativos, propaladas por “agentes especiales” expertos en tareas de zapa muy destructivas, sobre la opinión
pública, fue constante. Y sin duda, tuvo un descomunal efecto negativo el breve, pero muy negativo accionar de Celestino Rodrigo, en el Ministerio de Economía, con sus medidas de muy fuertes ajustes, provocando subas de precios muy acentuadas y un descalabro económico generalizado. Su severísimo plan de ajuste, aplicado entre junio y julio de 1975, fue conocido como “el rodrigazo”, con un alto costo político para el ya debilitado “gobierno peronista sin Perón”.
    También había sido muy negativo el accionar de José López Rega, quien fuera un poderoso alfil en el esquema del poder, de cuestionables procederes políticos y económicos (apodado “El Brujo”, por su afición al esoterismo), además de su rol en la tristemente célebre Triple A, de violento accionar, casi como prolegómeno de la violencia general institucionalizada en el posterior “proceso”, la cual excedió en muchos aspectos el combate a las también muy violentas guerrillas, cargadas de odio e irracionalidad.
    Pero con limitaciones y frente a la creciente hostilidad de los sectores visceralmente pro oligárquicos y ultra conservadores, el gobierno tomó iniciativas económicas y mantuvo una política exterior básicamente soberana.
    La notable usina de ideas principales de gobierno con carácter estratégico estaba en la Secretaría Legal y Técnica, conducida por el experimentado abogado e inclaudicable patriota, Julio Carlos González y su destacado equipo técnico.
Es decir que eran falsos los argumentos según los cuales el golpe de Estado “era necesario para combatir a las guerrillas”, como también era falaz la muletilla que los muchos agentes de “los servicios” diseminaban, pretextando una total carencia de gobierno efectivo y/o de falta total de capacidades para esas funciones.
    Las violencias de las guerrillas y la de las FFAA fueron totalmente funcionales a los dictados destructivos del Reino Unido, sutilmente definidos por Harry S. Ferns, pocos años antes. Pese a ser escritos en Argentina y publicados en castellano, evidentemente los libros de ese autor canadiense – británico, no fueron leídos por las FFAA ni sus mandantes y asesores civiles, pese a la importancia geopolítica de conocer el pensamiento de los usurpadores territoriales.
Si el pretexto era la necesidad de un cambio de gobierno, las elecciones estaban ya a meses de distancia.
    Menos de una semana antes de la perpetración de la toma del poder por Videla y sus secuaces, Ricardo Balbín -líder político indiscutible del arco opositor al gobierno peronista-, se dirigió al país en una cadena radial.
    El viejo líder radical, de notable oratoria (apodado “pico de oro”), era no obstante su verba “institucionalista”, poco o nada proclive a definir imprescindibles ideas estratégicas, y eso mismo sucedió en el discurso pronunciado en los prolegómenos de la asonada militar, cuando la toma del poder era un “secreto a voces”, y de hecho, Balbín no ofreció ninguna idea en concreto, diluyéndose en generalidades, con lo que terminó allanando las últimas resistencias políticas que podrían oponerse al golpe de Estado.
    En la madrugada del 24 de marzo de 1976 se dio el anunciado golpe de Estado, el cual no por casualidad fue llamado Gobierno de Reorganización Nacional, ubicándose como continuador histórico del Gobierno de Organización Nacional, comprendido entre 1852 y 1880; período en el cual el unitarismo mitrista consolidó a fuerza de brutales represiones y asesinatos, el poder económico oligárquico que instrumentó un esquema económico excluyentemente agropecuario, con su poder político que consolidó una realidad de características semi feudales, con una minoría ahíta de riquezas y las mayorías excluidas y sumidas en la pobreza, mientras en lo geopolítico, operábamos como subordinados totales al Imperio Británico.
    Los uniformados perpetradores del “proceso” y los civiles que comandaron de hecho las brutales medidas económicas destructivas, estaban decididos a superar con creces el accionar de sus admirados predecesores del siglo XIX, y para ello se abocaron con saña, aplicando violencias y “desapariciones” (pseudónimo de asesinatos políticos), contra todos los quo osaran oponerse, así sea abiertamente o incluso con moderadas críticas.
    Uno de los pocos opositores al “proceso”, que no fue “desaparecido” fue el gran historiador revisionista José María Rosa, quien dentro de sus geniales escrituras, se permitió la fina ironía de tildar de “gobierno marzista” al “proceso”, mezclando el declamado anti marxismo de la milicada procesera con el hecho de la asonada perpetrada en marzo.
    En la noche del golpe de Estado, apresaron a M.E.M. de Perón y al Dr. Julio C. González, quienes pese a no haber cometido delito alguno, padecieron cárcel y malos tratos, como presos políticos, durante todo el infame “proceso”. Otros abogados, del equipo de J.C. González, fueron brutalmente interrogados, falleciendo uno de ellos por un paro cardíaco a consecuencia del sádico interrogatorio.
    Comenzaban los siete años cargados de violencia estatal, destrucción socio económica y subordinación vergonzosa a las imposiciones del Consenso de Washington. La violencia de las guerrillas, pasó a ser la excusa suficiente para tanto horror institucionalizado.
    Ese contexto de violencia y terror institucionalizados, evitó en los hechos toda oposición -así sea ella pacífica y con sólidos fundamentos-, al accionar político, económico y social, del siniestro “proceso”, que a punta de bayonetas allanó el camino para que Martínez De Hoz y sus “Chicago’s Boys”, implementaran con toda brutalidad y sadismo apátrida, el muy nefasto sistema neoliberal, acorde a los mandatos del Consenso de Washington, cuyos ejes directrices fueron el FMI, el BM y el gobierno de EEUU, con sus aliados “occidentales”.
    Para los pobres de memoria o faltos de elementales conocimientos de Economía, es bueno señalar que el neoliberalismo, con sus imposiciones de “libertad de los mercados”, “libre comercio”, achicamiento brutal del Estado, y en los hechos denigración del concepto concreto de Soberanía Nacional; todo ese perverso combo tuvo como buscadas consecuencias la destrucción intencional de la industria argentina, la concentración de la riqueza en pocas manos, con la consecuente extensión de la pobreza y de la miseria extrema; como también el comienzo de la destrucción de los entes tecnológicos estatales; todo en un marco de deuda externa descomunal e impagable.
    Los sucesivos gobiernos neoliberales, que padecimos después del “proceso”, continuaron en esas destructivas tareas, lo cual es fácilmente verificable.
    Resulta interesante transcribir un listado de los “motivos” por lo que los sectores oligárquicos y antinacionales, perpetraron el golpe de Estado del “proceso”.
    Medidas que implementó el gobierno de M.E.M. de Perón:
1. Se nacionalizaron las bocas de expendio de combustibles, que quedaron en manos de YPF.
2. Se nacionalizaron las agencias noticiosas extranjeras.
3. Incorporaron al patrimonio nacional el canal 7 y 36 radioemisoras comerciales.
4. Nacionalizaron los canales de Televisión 9, 11 y 13.
5. Nacionalizó “Panamericana de Televisión”, única convertidora de ciclaje de Sudamérica.
6. Nacionalizó Editorial Codex.
7. Sancionó la Ley de represión de la subversión, incorporando la represión de la subversión
económica (Usura).
8. Sancionó la Ley de represión al narcotráfico.
9. Suspendió el negociado que colocaba por cincuenta años la producción siderúrgica en manos del Brasil (Mineração Corumbaense Reunida de Brasil).
10. Declaró la nulidad de los contratos del Estado, la ITT y Siemens, por mayores costos cobrados a ENTEL (Empresa Nacional de Telecomunicaciones).
11. Suspendió el negociado de la Italo que pretendía venderle la empresa al Estado, la que debido al tiempo transcurrido ya le pertenecía a la Nación. (Los cipayos del PRN hicieron el negociado y la estatizaron, pese a ser liberales en lo económico)
12. Suspendió el negociado de valores internos y de bonos externos.
13. Suspendió el negociado del Banco Popular Argentino y otros.
14. Implementó el profesionalismo militar integrado a la nación (coronel Damasco y General Numa Laplane).
15. Sancionó la Ley de nacionalización de los depósitos bancarios (cuya anulación permitió el alevoso robo de todos los bancos en el 2001).
16. Decretó el arresto del directorio de Bunge y Born, por subvención a la guerrilla.
17. Sancionó la Ley del Sistema Nacional Integrado de Salud.
18. Sancionó la ley de contrato de trabajo 20.744.
19. Proyectó la Ley nacional de prensa.
20. No contrajo ningún empréstito. La deuda externa al 25 de mayo de 1973 era de u$s 5.189 millones de dólares, y al 24 de marzo de 1976 seguía siendo de u$s 5.189 millones de dólares, con los intereses pagos (conceptos coincidentes, con datos diferentes respecto al estudio de la Dra. Noemi Brenta).
21. Declaró prioritaria a toda elección de autoridades nacionales, provinciales y municipales, mediante el Decreto 620 del 13 de febrero de 1976. La reunión de la Convención Constituyente, que decidiría sobre la Constitución Nacional que organizaba el Estado Nacional Argentino en consonancia con las actuales necesidades de su pueblo y los supremos intereses de la Patria, y así incorporar el artículo 40 de la Constitución de 1949, donde establece que los minerales, las caídas de agua, los yacimientos de petróleo, de carbón y de gas y demás fuentes de energía y recursos, son propiedad imprescriptible e inalienable de la Nación Argentina.
22. Realizó una reunión de gabinete en la Antártida, dando a conocer al mundo, y dejando sentado, que ese territorio pertenece a la Nación Argentina.
23. Interceptó armamentos destinados a las guerrillas, enviados desde Gran Bretaña. 160.000 proyectiles consignados a la embajada británica y remitidos de contrabando en la carga de un buque. Toneladas de armas con el mismo destino, descubiertas en el avión de la British Caledonian. Contrabando de ametralladoras marca Stirling, por nombrar sólo los casos conocidos e interceptados (ver diarios de la época).
24. Pidió, mediante la Cancillería, el retiro del embajador inglés el 13 de enero de 1976. La reacción del gobierno respondía a la decisión unilateral del Reino Unido de suspender las negociaciones sobre las Islas Malvinas y de enviar la misión “Shackleton”, habiendo ordenado Isabel Perón el cañoneo de una nave británica, el 4 de febrero de 1976, por su incursión en aguas territoriales argentinas.
    Cabe suponer que por todo esto, los anglófilos y otros apátridas, la derrocaron y la quisieron borrar de nuestra historia política.
    En las tres entrevistas, que muy amablemente me concedió el Dr. Julio C. González, corroboró la certeza de las afirmaciones precedentes, respecto a los hechos del accionar del gobierno de M.E.M. de Perón, que molestaron al establishment ultra conservador y apátrida. Impulsado por esos deleznables intereses, que operó el infame “proceso”.
    Hechos y consecuencias del “proceso”, tal vez poco conocidos, dan forma a la Quinta Parte de esta serie de artículos, que será publicada en breve, Dios mediante.

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Argentina, ¿potencia militar?

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Para el gobierno de Javier Milei, el rearme y el reposicionamiento del Ejército argentino pareciera ser una premisa de primer orden. Desde la inversión hasta la exposición pública demuestran el rol activo actual y la consideración del jefe de Estado, sin embargo, ¿nuestro ejército tiene desafíos geopolíticos?

Ejército versión 2.5 

Una noticia dividió las aguas en Argentina durante los últimos días. El Gobierno nacional decidió adquirir material bélico de primer orden. El arribo de 207 blindados Stryker de Estados Unidos se suma a los cazabombarderos F-16 comprados a Dinamarca y los aviones P-3 Orión de Noruega. Contempla el gobierno de Milei la adquisición de submarinos franceses y alemanes, todo esto junto a la posibilidad de incorporar helicópteros, vehículos blindados y la necesaria modernización de las instalaciones militares de nuestro país. 

A esta situación se le puede agregar un cambio importante en el financiamiento de Defensa. Para el presupuesto de 2025, esta área se llevó 6.200 millones de dólares, un valor que duplica a lo expuesto en el presupuesto de 2024, que redondeaba los 3 mil millones de dólares. Cabe destacar que el aumento en el presupuesto a defensa significa el 0,31% del PBI. 

Si bien la cifra parece baja, la realidad es que para un país con un Ejército desvencijado como el argentino, es un cambio realmente significativo. 

Otra de las cuestiones que han gozado de un giro importante en la era Milei es el de aumentos salariales del 5% en 2024 y ajustes retroactivos en 2025. 

Además, el Servicio Militar Voluntario se amplió para jóvenes de 18 a 28 años, trayendo a debate a nivel público la presencia del Servicio Militar Obligatorio en Argentina, algo que no funciona más desde 1994 con el polémico caso del soldado Carrasco. 

Todo este ensamble y generación de una estructura más fortificada del ejército parece ser propia de un país que se prepara para una guerra. Sin embargo, no siempre una guerra debe ser el propósito de un ejército, sino el cuidado de las fronteras, y allí es donde el ejército tiene mucho trabajo. A esto se le agregan dos tendencias, una interna y otra externa. 

El gobierno de Milei goza de un amplio apoyo de las fuerzas por la figura de la vicepresidente Victoria Villarruel, por cuestiones familiares y también por dichos, algunos polémicos con tildes negacionistas relacionado a la última Dictadura Cívico Militar. 

Asimismo, el gobierno de Milei ha traído a debate la cifra de los desaparecidos y la construcción de la “historia completa”, aduciendo una falta de “objetividad” en el relato y análisis de los hechos de lo ocurrido entre 1976 y 1983. 

Pese a que la construcción del conocimiento histórico es algo sujeto a análisis y es totalmente dinámico, estas tesis pregonadas desde comunicadores pro Milei y desde el propio seno del gobierno, han caído bien en parte de la “familia” militar, sobre todo luego de una era de total revisionismo bajo el kirchnerismo. 

La otra situación es parte de una decisión en el marco de la política exterior argentina. Milei se alió por completo con Estados Unidos y la OTAN. Esta toma de posición tiene un relieve particular en cuanto a la adquisición del armamento occidental y una especie de guiño o tributo hacia las potencias a las cuales piensa el gobierno nacional que debe asemejarse, lejos de la discusión de que si algún día podría sentarse en la mesa y debatir mano a mano con Estados Unidos, pero es parte de la construcción del relato. 

Geopolítica nacional   

Más allá de cuestiones de debate ideológico, hay una realidad inescrutable, y es que Argentina tiene un amplio territorio que debe ser protegido de cualquier tipo de amenaza. 

Los desafíos geopolíticos de Argentina son variopintos, pero los más importante uno podría resumirlos en la plataforma antártica y marítima, los conflictos transfronterizos y el narcotráfico. 

La situación de la protección de nuestro territorio marítimo y de la Antártida no se remite solamente a la cuestión Malvinas, la cual es bandera y estirpe de la geopolítica nacional, sino también al cuidado de la depredación de la fauna marina en territorio argentino y de la protección de las bases en la Antártida. La zona del sur austral es fundamental para nuestro país, porque nos da la perspectiva de ser un país intercontinental, además de tener la capacidad de explotar los recursos naturales de la manera más efectiva para los intereses nacionales. Con el avance imperante de la tecnología, tal vez pueda haber lugar para nuevos descubrimientos de recursos en zonas marítimas de Argentina. Todo esto en paralelo a la loable defensa legítima de las Malvinas Argentinas. 

El otro desafío son los conflictos transfronterizos. Aquí hay vital atención con la frontera con Chile. Puntos calientes en la Patagonia donde hasta el día de hoy existe cierta rispidez, sin olvidarse jamás del conflicto por el Canal de Beagle en donde casi estalla una guerra entre Argentina y Chile entre 1971 y 1984.

Además de la frontera sureña, el norte tiene un punto de contacto fuerte. Entre Jujuy y Salta, la frontera con Bolivia corresponde a 742 km con una sangría en cuanto al contrabando y la ocupación territorial indebida. El gobierno actual puso un límite importante en cuanto a la extensión de un alambrado militarizado, al mejor estilo Trump con México. La dinámica económica de frontera conlleva muchas veces a casos de contrabando que pueden ser severamente castigados, además de la situación migratoria que es una preocupación para la gestión Milei, con un debate grande acerca de la atención sanitaria gratuita y pública de extranjeros en Argentina, cómo así también la educación de mismo carácter. 

El mayor flagelo de un conflicto geopolítico en Argentina y que es un desafío para el ejército es el narcotráfico. Esta actividad ilícita es un crimen transfronterizo, en donde ninguna de las fronteras argentinas se encuentra exenta de ser vulnerada por estados mecanismos que tanto daño traen a las sociedades. Hay que entender que el narcotráfico maneja zonas de influencia a nivel internacional, generando un poder paralelo a los Estados, y que si no se controla con la efectividad necesaria, puede derivar en un problema de legitimidad total. Solo basta ver a Colombia y a Ecuador. 

Como un bis se podría agregar la amenaza terrorista. Quizás en un contexto de tensiones fuertes en Medio Oriente y con el posicionamiento total de Argentina a favor de Israel, el ejército debe prestar total atención a cualquier tipo de actitud que pueda derivar en algún atentado, entendiendo los antecedentes de la embajada de Israel y de la AMIA en la década de 1990. 

Sea como sea, es indudable que el ejército argentino está pasando por un refresh, y que es algo que, si uno planifica a largo plazo en ser una potencia, no se puede negar. No hay proyección de poder económico y político sin el militar, sino hay que ver ejemplos en el mundo, sin ir a Estados Unidos o Rusia, sino simplemente a Brasil. Para ser potencia hay que tener un robustecido sistema de defensa, lo que no signifique que la misma sea para vulnerar al pueblo al que deben cuidar. Un ejército sanmartiniano en pos del ciudadano argentino sería el marco ideal, en una reestructuración a largo plazo que no comprenda los ciclos presidenciales sino como una política de Estado duradera. 

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El Gobierno dispone un aumento salarial del 14% para el personal de las FFAA

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El Gobierno nacional dispuso un aumento salarial del 14% a partir de marzo para el personal militar de las Fuerzas Armadas.

La medida, que abarca también al personal de la Policía de Establecimientos Navales, se adoptó mediante la resolución conjunta 1/2022 de los ministerios de Defensa y Economía, publicada hoy en el Boletín Oficial, con la firma de los titulares de esas carteras, Jorge Taiana y Martín Guzmán, respectivamente.

Allí, se destaca que “resulta necesario fijar una nueva escala de haberes para el personal militar de las Fuerzas Armadas y para la Policía de Establecimientos Navales, que reconozca una adecuada jerarquización con relación a la capacidad, responsabilidad y dedicación que demanda la correcta ejecución de su actividad”.

En tanto, en un comunicado, el Ministerio de Defensa indicó que “este aumento se da en el marco de la histórica regularización de haberes de las Fuerzas, concretada a partir de octubre 2020, por el presidente de la Nación, Alberto Fernández”.

“De esta manera, miembros activos y retirados recibirán un nuevo aumento del 14% en sus haberes a partir de marzo de este año correspondientes a la política salarial 2021, dando como resultado un total del 54% en el incremento salarial”, agregó la cartera.

Defensa remarcó que “estos incrementos salariales están en línea con los brindados al personal de la Administración Pública Nacional y de las Fuerzas de Seguridad nacionales”.

“Asimismo, benefician a más de 165 mil familias y se fortalecerán las finanzas del Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas (IOSFA) y del fondo de capitalización del Instituto de Ayuda Financiera para Pago de Retiros y Pensiones Militares (IAF)”, concluyó.

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