Posadas y Encarnación buscan dar un salto en integración turística con un corredor directo al aeropuerto
La integración entre Posadas y Encarnación tiene desde hace años una paradoja difícil de resolver: son dos ciudades separadas por apenas unos kilómetros, comparten comercio, turismo, servicios y una intensa circulación cotidiana, pero cruzar de una a otra todavía puede demandar un tiempo incompatible con la dinámica de una región que pretende funcionar como un mismo destino.
Sobre esa dificultad concreta se apoya el proyecto del Corredor Turístico Posadas–Encarnación, una iniciativa impulsada desde hace más de cuatro años por el empresario turístico Fernando Clavero, propietario de la agencia El Jesuita, y que ahora sumó un nuevo capítulo al ser presentada ante autoridades de la Dirección Nacional de Transporte (DINATRAN) de Paraguay y la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT) de Argentina, durante la reunión bilateral realizada el 9 de septiembre.

La propuesta busca establecer una conexión turística más eficiente entre Encarnación y Posadas, con un componente que adquirió mayor peso a partir de las nuevas conexiones aéreas de la capital misionera: utilizar al aeropuerto posadeño también como puerta de entrada y salida para pasajeros del departamento paraguayo de Itapúa.
“Este proyecto no nació de un día para otro. Llevo más de cuatro años trabajando, gestionando y tocando puertas para que finalmente sea escuchado y considerado como una oportunidad real para nuestra región”, explicó Clavero.
El empresario sostiene que el crecimiento de la conectividad aérea de Posadas abre una oportunidad que excede al mercado misionero. Encarnación y buena parte del sur paraguayo podrían incorporarse al área de influencia del aeropuerto Libertador General José de San Martín, ampliando al mismo tiempo el universo potencial de pasajeros para las rutas que operan desde la capital provincial.
La iniciativa cobra mayor dimensión a partir de la estrategia de JetSMART, que comenzó a promocionar en el mercado paraguayo sus nuevas conexiones entre Posadas y Buenos Aires como una alternativa aérea para los habitantes de Itapúa.
Desde el 1° de noviembre, la compañía prevé conectar diariamente el Aeroparque Jorge Newbery con el aeropuerto de Posadas, ubicado del otro lado del Paraná frente a Encarnación. La decisión de comunicar específicamente estos vuelos en Paraguay refuerza la idea que sostiene el proyecto de Clavero: el aeropuerto posadeño puede ampliar su radio de influencia hacia el sur del país vecino, aunque para capturar ese mercado será determinante reducir las demoras fronterizas y garantizar una conexión terrestre rápida y previsible entre Encarnación y la terminal aérea misionera.
Pero para que esa complementariedad funcione hay una condición previa: la frontera debe acompañar los tiempos del transporte aéreo.
Un pasajero puede organizar un vuelo con horarios precisos, pero difícilmente pueda asumir como normal una demora imprevisible para atravesar el puente internacional San Roque González de Santa Cruz. Allí aparece uno de los puntos centrales del proyecto: reducir tiempos de espera, coordinar los controles migratorios y aduaneros y facilitar el traslado terrestre entre Encarnación y el aeropuerto de Posadas.
“La llegada de nuevos vuelos al aeropuerto de Posadas vuelve aún más necesaria esta integración. Los habitantes de Itapúa podrán utilizar esta conexión aérea, pero para aprovecharla plenamente necesitamos una frontera más ágil, coordinada y preparada para recibir a los pasajeros”, planteó Clavero.
La mirada detrás del corredor intenta correr la discusión de una lógica de competencia entre Posadas y Encarnación. También entre sus respectivas infraestructuras de transporte. La apuesta es exactamente la contraria: sumar escala a partir de la complementariedad.
Posadas dispone de conexiones aéreas nacionales y Encarnación aporta un mercado potencial de pasajeros que se extiende hacia buena parte de Itapúa. Al mismo tiempo, una conexión terrestre eficiente permitiría que visitantes que llegan a Misiones incorporen con mayor facilidad al sur paraguayo dentro de sus recorridos.
“No se trata de competir entre ciudades ni aeropuertos. Se trata de unir Itapúa y Misiones, generar oportunidades y trabajar juntos por el crecimiento de toda la región”, sintetizó el empresario.
La cuestión excede al turismo. Una circulación fronteriza más previsible impactaría sobre agencias de viajes, hoteles, gastronomía, transporte de pasajeros, comercios y prestadores de servicios de ambos lados del Paraná.
También permitiría comenzar a pensar la región desde otra escala. Posadas y Encarnación conforman, en los hechos, un conglomerado urbano y económico binacional con un intercambio cotidiano intenso. Sin embargo, esa cercanía geográfica todavía no consiguió traducirse plenamente en una integración logística acorde.
El corredor propuesto por Clavero intenta cubrir una parte de esa brecha.
La presentación ante la reunión bilateral no implica que el proyecto ya esté resuelto ni que su instrumentación sea inmediata. Sí representa un avance institucional después de cuatro años de gestiones, porque llevó la iniciativa ante organismos de transporte de ambos países y colocó sobre la mesa una discusión que será cada vez más relevante si Posadas continúa ampliando su conectividad aérea.
“Hoy sigo batallando por este proyecto, con la misma convicción de hace cuatro años. La presentación ante la bilateral fue un paso muy importante, pero todavía queda mucho por hacer”, señaló Clavero.
El desafío ahora será convertir esa idea en mecanismos concretos: coordinación institucional, transporte adecuado, previsibilidad horaria y procedimientos fronterizos capaces de acompañar el movimiento de pasajeros.
La oportunidad está a ambos lados del Paraná. Si Posadas consigue ampliar su papel como nodo aéreo y Encarnación puede conectarse de manera rápida y previsible con ese aeropuerto, la escala del mercado deja de ser exclusivamente provincial o departamental para convertirse en regional.
Clavero resume esa aspiración en una frase que funciona también como definición del proyecto: “Una frontera no debe separarnos: debe conectarnos”.





