Ellas Deciden

Agotada de los números, decidió dejar la contaduría y dedicarse al arte y la vitrofusión

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El matemático español, Eduardo Saenz de Cabezón, explicó una vez durante su charla TEDx Río de la Plata, que lo único realmente eterno, son los teoremas, inclusive más que los diamantes. Ya sea una relación amorosa, de amistad, un trabajo y hasta una vocación, son propensos a culminar y ser reemplazados (o no) por otras.

Lorena Jacob estudió, se graduó y ejerció de contadora por más de doce años, hasta que la presión de los números, liquidaciones de sueldo, nuevas disposiciones tributarias, entre otras cosas, la empezaron a fatigar y encontró un cable a tierra con artes plásticas. Actualmente Lorena abandonó los libros contables, se alejó del trabajo en relación de dependencia y se dedica al arte de la vitrofusión.

Platos para sushi o picadas, fuentes, llaveros, bachas de baño, llamadores de ángeles, esculturas y un sinfín de productos más se encuentran en el taller que Lorena tiene en la sala de su casa en Villa Sarita, Posadas. Sobre la mesa de trabajo, que no fue pensada como tal, pero terminó oficiando de tal, se encuentran algunas herramientas de trabajo y un atril que sujeta una pintura circular de unos 20 centímetros de diámetro. “Ahora también estoy incursionando en la pintura, me sirve para quitarme la ansiedad, ese y estos otros los pinte anoche, cuando llegué a casa”, explica, señalando otras pinturas que están sobre otra mesa.

Lorena habla tranquila, sin disimular si algo no la agrada por completo y no tiene reparos en decir si algún comentario la incomoda o si algún tema en específico desea evitar. Sonríe lo necesario y sus ojos están siempre atento a su interlocutor, evaluando no sólo las palabras que le dirigen, también el lenguaje corporal, pero sin incomodar.

El arte ingresó a su vida cuando ya tenía una carrera profesional establecida, a través de las mandalas. Realizó talleres sobre cómo dibujarlas, pintarlas y de a poco vio que el hobby se iba transformando en algo más, hasta que descubrió la vitrofusión, que sería posteriormente la disciplina a la que se dedicaría con mayor entusiasmo.

La vitrofusión es el arte de unir, fusionar, modelar y superponer vidrio con calor. Es un proceso donde se calientan dos o más vidrios a altas temperaturas hasta que estos se junten logrando como resultado final una pieza homogénea y libre de tensiones. La técnica consiste en el uso de un horno que logre altas temperaturas para fundir el vidrio y que permite obtener piezas únicas con distintas texturas, colores, relieves y formas y con el uso de diversos pigmentos de colores, pinturas esmaltadas, vidrio molido, hilos de vidrio y metales para obtener piezas utilizadas para decoración del hogar, diseño de joyería y accesorios.

Para Lorena se trató de un mundo nuevo, donde la lógica de los números no tienen lugar ya que son ocupados por la inspiración y la necesidad de crear, de dar forma y plasmar en diferentes piezas lo que piensa y siente en ese momento. Es por eso que, a pesar de realizar varias piezas similares, en una misma tanda, todas son diferentes unas con otras. “Por más que lo intente hacer, no me saldrán dos platos iguales, no hay una matriz y en eso también está lo lindo de lo artesanal”, reflexionó.

El proceso de creación de las piezas varía partiendo del objeto final, de si es a pedido o si lo realiza para abastecer el stock de obras que luego venderá en ferias o tendrá para cuando alguien le escriba solicitando un regalo de cumpleaños o cualquier otro tipo de celebración. El vidrio lo adquiere en, valga la redundancia, vidrierías locales, las pinturas son traídas de buenos aires y luego empieza el proceso en su taller, un proceso de creación que puede llegar a los dos o tres días como mínimo, para llegar al producto final.

Al tratarse de producciones que se realizan a altas temperaturas, el proceso es más duradero y amerita un cuidado especial, donde Lorena debe controlar la humedad del aire para que la pintura se impregne de la manera correcta, hasta la temperatura del horno durante la preparación y su posterior enfriamiento. Un proceso tedioso, pero que a Lorena le genera esa satisfacción que otros trabajos no lograron.

“Lo bueno es que soy mi propia jefa, pero también mi propia empleada; pero todo lo que acá genere es para mí, si me quedo hasta altas horas de la noche trabajando, sé que lo hago porque quiero y no porque tengo la obligación de. Yo sé que puede ser más fácil trabajar en relación de dependencia y tener un sueldo fijo todos los meses, pero ahora ya me costaría y prefiero esta libertad de acción”, señaló.

A pesar de llevar ya algunos años en el rubro, Lorena considera que todavía tiene cosas que aprender y desea ampliar su taller, tal vez sumar otro horno para trabajar la cerámica que es otra de las artes del fuego. No obstante, desde que se inició en el rubro, no paró de trabajar y capacitarse, como cuando la pandemia obligó a todo el mundo a encerrarse, ella aprovechó ese tiempo para realizar seminarios online, donde pulió su técnica.

Lorena menciona en más de una oportunidad a Ernesto Engel, con quien dio sus primeros pasos en el mundo del arte y con quien también aprendió sobre otro tipo de expresiones artísticas, como ser cuadros de pinturas abstractas. “Me gusta que la gente venga e interprete lo que mejor le parezca las obras, el otro día un arquitecto vio en una de mis pinturas un mapa de Posadas y yo vi otra cosa, la interpretación es libre de cada uno, algo muy subjetivo”, expresó.

Los estantes, abarrotados de diferentes obras son el claro reflejo de una mente que no para de imaginar, no para de crear ideas innovadoras, dentro de las posibilidades que le permite el material y las herramientas que posee. “Una vez me pidieron una tapa de baño, claramente no la hice, podría llegar a lastimarse alguien”, recordó divertida.

Aunque en sus inicios producía para vender en ferias, luego de la cuarentena decidió cambiar el sistema de ventas y trabajar más con redes sociales y pedidos. “Ir a una feria implica mucho gasto que a veces no compensa, ir, pagar el puesto y llevar productos que no siempre se venden, por ejemplo, llevás un plato con un lindo diseño pero justo el que pasaba lo quería de otro color, es difícil y muchas veces no amerita el gasto y el esfuerzo”, indicó.

No obstante, eso no le impidió vender algunas obras a turistas que vinieron de Europa y otras partes del mundo, como así también entregar productos que se exhiben en el mercado que tiene Ademis en el aeropuerto de Puerto Iguazú. “Trabajo más por pedido a través de las redes, este plato, por ejemplo, tiene como destino Córdoba”, resalta mientras señala un plato con hojas pintadas que está sobre la mesa escuchando la entrevista.

Lorena mantiene una calma digna de quien trabaja con materiales delicados como el vidrio y sobre todo vidrio que se somete a altas temperaturas. Aunque asegura todavía seguir aprendiendo, su amor por el arte que produce es directamente proporcional a la calidad de los mismos.

Para conocer los productos de Lore Arte o realizar un pedido específico, podés contactarte a través de sus redes sociales. En Facebook, www.facebook.com/lorearte69/ o a través de su página de Instragam, www.instagram.com/lore_arte_vitrofusion/. También se la puede contactar vía mail a lorearte69@gmail.com o su número de teléfono (0376) 154222085.

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Potencia femenina: Arauco incorpora mujeres para conducir sus transportes

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Potencia femenina, Mariela Gómez Carballo es la primera conductora mujer que se hace un espacio  en un ámbito donde históricamente dominaron los hombres. Con apenas 23 años de edad es la encargada de transportar a los trabajadores de la empresa Arauco a sus puestos de trabajo, al mando de un colectivo de pasajeros.

Mariela es una aficionada por la conducción desde muy pequeña, ya con 13 años aprendió a manejar junto a su hermano y su padre, a los 19 años ingresó a un cuartel de bomberos voluntarios de su Eldorado natal. Una vez adentro del cuartel fijó sus ojos en los camiones cisternas y autobombas que utilizaban en los operativos.

“Mi jefe de guardia me enseñó a manejarlos, aunque en ese tiempo todavía no podía sacar mi carnet, por lo tanto practicaba y aprendía lo básico, prácticamente”, explicó. Un par de años después, apenas cumplió los 21 sacó la licencia profesional y empezó a manejar más de seguido, “ahí ya era chofer”, manifestó orgullosa.

Es que Mariela debe presumir orgullosa ser una de las conductoras más jóvenes de rodados de tránsito pesado del Alto Paraná, algo que históricamente fue un trabajo dominado por los hombres, pero donde ellas demuestran día a día que están igual de capacitadas para hacerlo.

Tiempo después de su experiencia en el cuartel, Mariela estaba convencida cuál era su siguiente objetivo: desembarcar en una empresa a hacer lo que le gusta. “Vi un estado de wattsapp del teléfono de mi madre, donde una chica en un colectivo de la empresa Kenia y le dije que también quería formar parte de la empresa”. Gracias a ese contacto, la citaron a una entrevista en San Vicente y luego en Eldorado, que fue donde la seleccionaron.

En ese momento arrancó en el área que le brinda el servicio de transporte a Arauco, donde todos los días debe verificar una hora antes que el colectivo esté en condiciones y salir. Además, entre ambas empresas brindan de manera constante capacitaciones de varios tipos, como ser primeros auxilios, simulacros, manejo defensivo, entre otras.

“También, a veces, me toca cubrir en otros lugares, como por ejemplo los servicios públicos, como es el urbano o escolar en Puerto Piray”, comentó. “Al principio no tomaba dimensión de lo que estaba haciendo, de que significara tanto trabajar de esto y ahora me doy cuenta que significa un avance importante, no sólo para mí, sino para la sociedad en sí, es un comienzo para que otras se animen al cambio, como siempre digo, por ahora soy la primera pero no tengo que ser la última”, se animó.

Los primeros días fueron algo confusos, mucha gente se sorprendía por algo que, a priori, no debería ser atípico, ya que se trataba de una trabajadora realizando una actividad, como cualquier otra persona. “Fue raro, sí, en el transporte de pasajeros los más chicos miraban sorprendidos, acá en la empresa los colegas me felicitaron y me hicieron sentir muy cómoda, fue raro, pero en buena manera”, expresó.

Pero las felicitaciones no sólo fueron de sus pares hombres, muchas mujeres le expresaron sus buenos deseos y le acercaron sus saludos por el trabajo conseguido. “Recibí también mucho apoyo de mujeres que estaban en agrupaciones, que apoyaban lo que estaba haciendo y las felicitaciones de mujeres, señoras, jóvenes”, señaló.

Sin embargo sabe que, a pesar de conquistar un espacio, eso no la exime de los deberes que eso conlleva. “Es mucha responsabilidad, sobre todo cada día, para que no pase ningún accidente, que no pase nada con ningún pasajero, que no haya una discusión o algo así, porque van a decir que fue responsabilidad de la chofer y la única mujer soy yo”, manifestó.

No obstante, asegura que es la misma presión que tienen todos los trabajadores que tienen la responsabilidad de transportar personas. “Una debe dar el ejemplo de que se puede y de que nosotras las mujeres también podemos manejar un colectivo. No es cosa de otro mundo, ni tampoco sólo de los hombres. Tenemos las mismas capacidades, tal vez algunas aprenden más, otras menos rápido, pero de aprender, se aprende”, apuntó.

En esa línea, advierte que el hecho de ser la primera en conducir un transporte de pasajeros en su zona, es novedoso por una cuestión de género y que, por ello, tiene la responsabilidad de validar la confianza que le depositaron. “Desde mi punto de vista siempre fue por falta de oportunidades para nosotras. A mí se me dio y la posibilidad la aproveché. No me canso el doble por ser mujer, es un trabajo como todos, con días más cansadores que otros, pero es igual para todos”.

La jornada laboral varía por semanas o por día, dependiendo de la actividad que le toque, si es transporte del personal de la empresa Arauco o servicio urbano de pasajeros. En ambos casos, la jornada laboral inicia a partir de las cuatro de la mañana, para controlar los vehículos, que esté todo en orden la parte técnica para salir a las cinco de la mañana.

Si es para transportar a trabajadores, se los ubica a sus puestos de trabajo y se los busca. En cambio, si es transporte de pasajeros se arranca 45 minutos después, pero es jornada corrida con una hora de descanso al medio día para almorzar y continuar hasta las 19 horas aproximadamente, que es el horario de salida de los choferes del turno diurno.

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Cocinar en comunidad, liderar refugios o tatuarse, algunas estrategias contra la violencia machista

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Por Silvina Molina – Mujeres que cocinan en comunidad y, entre confidencias, rearman su vida, mientras Rosana y Karina, quienes de buscar refugio en un hogar pasaron a liderarlo, y otras que colaboran con sobrevivientes a partir de sus propias experiencias, son algunas de las historias de vida del especial que produjo Télam con los testimonios de reconstrucción vital que llevan adelante mujeres de todo el país, en ocasión del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

Hace 40 años que en el Primer Encuentro Feminista de Latinoamérica y el Caribe se eligió el 25 de noviembre, fecha del asesinato de las hermanas Patria, Minerva y María Teresa Mirabal por parte del régimen dictatorial de Rafael Trujillo en República Dominicana, para concientizar sobre las violencias hacia las mujeres.

Esto se puede ver en la nota “A 40 años de la institución del 25N como Día de la No Violencia contra las Mujeres”.

Luego, en 1999 Naciones Unidas oficializa la fecha e incluye a los medios de comunicación como aliados esenciales para prevenir, concientizar, denunciar e interpelar al Estado sobre esta violación de derechos humanos.

En estos 40 años la violencia hacia las mujeres, y su expresión máxima, los femicidios forman parte de la agenda política.

Hoy, la ministra de las Mujeres, Géneros y Diversidad de la Nación, Elizabeth Gómez Alcorta anunció que se realizará un proceso participativo y federal para reformar la Ley 26.485 de Protección Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales.

La iniciativa busca incorporar nuevos tipos y modalidades de violencias de género, la perspectiva de diversidad, brindar herramientas para el abordaje y fortalecer el rol de las provincias, municipios y organizaciones sociales territoriales.

El anuncio oficial busca adecuar la norma a nuevos escenarios sociales, donde las voces de las sobrevivientes son esenciales.

Es lo que trae este especial de Télam: en cuatro décadas se logró poner en agenda mediática la violencia femicida, y la cuestión ahora es ver de qué manera se reporta sobre ella y con qué fuentes.

Los testimonios, saberes y aprendizajes de las que estuvieron en situación de violencia y ahora reconstruyen sus vidas son el eje del trabajo periodístico para este 25 de noviembre 2021.

En “Cocinan y piensan proyectos juntas para reconstruir sus vidas luego de ser víctimas de violencia” compartimos una clase de cocina en el conurbano bonaerense donde entre confidencias, ellas aprenden a elaborar comidas y estrategias de venta en un proceso impulsado por el sector privado, una ONG y el Estado.

También estuvimos en el Hogar de Protección Integral para Mujeres en Situación de Violencia de Santiago del Estero. Allí, Alejandra, egresada del lugar nos recibió con esta reflexión: “Se trata de creer en una misma, saber que es difícil, pero que se puede. Me siento orgullosa de mí misma”. Y hay mas testimonios en la nota “Sobrevivieron a la violencia machista y junto a sus compañeras de hogar reconstruyen su futuro”.

“Rosana y Karina se conocieron en un refugio para víctimas de violencia y ahora son las directoras” es el relato de dos historias potentes: “Se puede salir de la violencia, se puede tener otra vida”, nos dicen.

En San Luis, en una zona rural trabaja Claudia Allayme, sobreviviente de un intento de femicidio con fuego, ahora es funcionaria del área de la Mujer de la provincia, que recorre el territorio y acompaña a otras en esta nueva etapa de sus vidas, lo que cuenta en “Trabajar para otras mujeres que sufren violencia es una de las razones que me sostienen”.

Se suman a este especial en la nota “Son sobrevivientes y acompañan a otras mujeres”, con los testimonios de Lidia Ortellado y Andrea Gianatti, que dicen: “Ser promotoras territoriales nos ayuda a sanar”.

“Algo se enciende: cómo el femicidio de Anahí Benítez movilizó a la comunidad de su escuela”, es el retrato de un grupo de adolescentes atravesando un femicidio en el contexto de su escuela secundaria. ¿Qué dicen y hacen las, los, les adolescentes ante la violencia extrema?.

Hay además dos bibliotecas, una juvenil y una de masculinidades para pensar las violencias, reunidas en “Nuevas masculinidades, una biblioteca para desandar mandatos desde las primeras lecturas” y “Una biblioteca juvenil con títulos clave para reflexionar sobre la no violencia contra las mujeres”.

En “‘Peng Shuai y violencia de género, los temas urgentes del tenis”, seguimos pensando los cambios necesarios en el mundo del deporte por la no violencia.

El mundo del trabajo también necesita cambios contra el acoso y las violencias, y los viene a aportar el Convenio 190 de la OIT, tema de Desmuteadas, el podcast de Télam Radio sobre género y diversidades.

Las heridas emocionales, psicológicas, físicas de la violencia machista son visibles en las mujeres. En algunas, más que en otras, y por eso compartimos una sesión de tatuajes en la Fundación Mandinga Tatoo.

“Pasamos de tener un cuerpo lleno de cicatrices a un cuerpo lleno de arte”, se define Gina Certoma, mientras se borran las marcas violentas y aparecen dibujos de mujeres potentes.

Los cambios necesarios para prevenir las violencias hacia las mujeres solo son posibles con el compromiso de todos los sectores de la sociedad.

Y escuchándolas a ellas.

Porque las mujeres somos las víctimas de las violencias de género y femicidas, y a la vez somos potentes y tenemos mucho para aportar en el proceso de construir vidas sin violencias.

Línea 144: atención, contención y asesoramiento en situaciones de violencia de género. Por WhatsApp: +5491127716463.

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En San Ignacio ellas toman el volante y conducen su propio destino

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Conducir un vehículo parece ser una tarea sencilla, millones de personas lo hacen, muchos acceden a la licencia luego de aprender con algún familiar, tal vez el padre, algún amigo. No obstante, las mujeres continúan siendo marginadas y estigmatizadas en una cultura patriarcal que, mediante diferentes formas de desacreditación, limitan las posibilidades de ellas a ser tratadas con el mismo respeto que se los trata a los hombres, detrás del volante.

Andrea Pietrowski vio como esta marginación, a veces sutil, a veces más evidente, se perpetraba en su comunidad, en la localidad de San Ignacio. “Escuchaba mucho las dificultades que tenían las mujeres para aprender a conducir, sobre todo hoy donde todavía vivimos en un mundo muy machista, así que se me ocurrió crear esta escuela, pensando en ellas”, explicó.

El proceso no fue fácil, pero con el objetivo claro, el apoyo de la familia y de amigas, entendió que debía poner manos a la obra y, en diciembre de 2019 arrancó, con Escuela de Manejo Master School San Ignacio. El nombre es compartido con otra escuela de manejo de San Juan, con quienes tienen un nexo luego de conocerse en una capacitación sobre el rubro.

Es que para brindarle más seriedad al proyecto y ofrecer un servicio de excelencia, Andrea realizó una investigación previa de cómo funcionan otras escuelas, las normas de seguridad, la parte legal y a eso le sumó capacitaciones. Durante el proceso de formación conocieron a capacitadores de diferentes partes del país, entre los que estaban los instructores de San Juan, con quienes decidieron emprender en conjunto de manera remota.

Este convenio les permitió manejarse en conjunto con sus pares del cuyo. “Más  que nada, compartimos las capacitaciones del día a día, como avanzan los alumnos, se hace una estadística de cuantos estudiantes es posible tener en el mes,  qué aprendieron durante el cursado, si avanzaron o no avanzaron”, explicó Andrea. Esto les permite también compartir experiencias que puedan ser útiles al otro en algún futuro, “estamos en contacto siempre, porque eventualmente nos encontramos con alguien que tiene problemas de aprendizaje, ya sea por alguna mala experiencia, algún accidente traumático y debo estar capacitada para ayudarlas a superar eso”, reflexionó.

El programa de estudio consta de ocho clases de una hora por encuentro, aunque eventualmente hay casos que deben prolongar la capacitación, ya sea por tratarse de personas mayores o porque la estudiante tiene alguna dificultad de aprendizaje. “Para eso llevamos una planilla donde voy marcando los objetivos logrados y los no logrados, lo que hay que repasar o no”.

Cada estudiante puede realizar el curso con el autoescuela, aunque algunas prefieren usar su auto particular, es una decisión de cada uno. Andrea las prepara de manera integral, para que rendir la parte teórica y la práctica en las mejores condiciones y así sacar su licencia de conducir.

Luego de casi dos años de instalar la propuesta en San Ignacio, Andrea ya formó a más de 100 estudiantes que lograron aprender a manejar y, en muchos casos, sacar la licencia de conducir. “No suena a un número muy grande, pero para un proyecto que está creciendo, como el nuestro, creo que es un buen número”, advirtió.

A pesar de radicarse en la ciudad de las Reducciones Jesuíticas, estudiantes, en su mayoría jóvenes de entre 18 y 30 años, de Santo Pipó, Gobernador Roca y Santa Ana se acercan para solicitar sus servicios.

Esto tiene que ver, también, porque en San Ignacio rige recientemente una ordenanza que regula los requisitos, condiciones de seguridad, trabajo y enseñanza de las escuelas de manejo. Al haber un marco regulatorio, genera mayor confianza a los estudiantes sobre las competencias del capacitador o capacitadora. Una herramienta fundamental que garantiza seguridad ante algo tan cotidiano, pero importante para la seguridad vial que tanto hace falta en la región.

Doble comando

Una de las falencias que tiene actualmente Andrea es la falta del doble comando para poder enseñar de manera más óptima y brindar aún mayor seguridad a sus estudiantes. Este sistema está diseñado para ser utilizado en vehículos con transmisión mecánica o automática. A través de este mecanismo, es posible controlar los pedales originales desde el asiento del copiloto.

“Estamos queriendo instalarlo, pero tiene un costo importante. Además hay que mandarlo a hacer en Córdoba o Buenos Aires y la última vez que me presupuestaron, hace un año estaba cerca de los 60 mil pesos”, explicó. Un monto que, debido a la tasa de inflación local debe haberse duplicado a la fecha de publicación de esta nota.

Sin embargo, es el próximo objetivo que tiene Andrea, debido a que este sistema la provee de múltiples ventajas: de uso universal, es decir puede ser usado en cualquier tipo de vehículo; mantiene la integridad estructural del automóvil, ya que no requiere soldaduras que debilitan los componentes originales; permite mantener las características originales del vehículo eliminando pérdidas del valor comercial del automóvil al momento de una reventa; puede ser reinstalado cuando necesite renovar su flota, lo que se traduce en una inversión a largo plazo.

Andrea sabe que todavía hay mucho camino por recorrer, pero la respuesta de la comunidad la fortalece para seguir superando las adversidades que se presente y le genera los ánimos para avanzar y crecer cada día más. Escuela de Manejo Master School San Ignacio se instaló en el sur de la provincia para, desde su lugar, derrumbar esos mitos misóginos sobre las mujeres y el volante.

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Llamado a la inclusión y equidad de las mujeres en el mundo de los negocios

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Delia Flores, directora del Grupo Empresarial de Mujeres Argentinas (GEMA), analizó las dificultades que tienen las mujeres empresarias y emprendedoras en la actualidad.

Recientemente, la entidad lanzó un comunicado alertando sobre los problemas que las mujeres de la sociedad argentina del siglo XXI enfrentan al momento de ser tenidas en cuenta para cubrir vacantes importantes en diferentes rubros empresariales.

Al comienzo del documento, describe que “en la Argentina existen importantes diferencias entre hombres y mujeres en cuanto a la igualdad de oportunidades en el plano económico”, tras lo que explica que “una igualdad económica implica igualdad de derechos, de oportunidades, de libertad para todas las personas de nuestro país”.

Para lo cual, Delia Flores entiende que son necesarias una serie de medidas urgentes para lograr disipar la brecha que separa ambos universos muy divergentes entre sí.

A las empresas, les exige que “incorporen más mujeres en los ámbitos de decisión y liderazgo, en las finanzas, en los procesos de compras. Que entiendan que somos socias igualitarias. Que busquen proveedoras mujeres: ambas partes serán beneficiadas”.

Además, la directora empresarial del GEMA, les solicita a los inversores  “que inviertan en proyectos de mujeres. Hay mujeres muy capaces abiertas y con igual derecho a nuevas oportunidades”.

Concretamente al Gobierno, le pide que “que establezca políticas claras, aplicables y sostenibles en el largo plazo, basadas en apoyos concretos a emprendimientos de mujeres, desde el acceso al crédito, la apertura de empresas propiedad de mujeres con menos burocracia, más simplificada, con beneficios”, para lo cual cita ejemplos de otras partes del mundo: “Miremos el caso de países como Italia y Sudáfrica, que adoptaron políticas concretas para empresas de mujeres. Siguiendo este ejemplo, sin lugar a dudas tendremos incorporado un 50% más de la fuerza empresarial poderosísima, que generará riquezas y empleo”.

Y le reclama por sobre todas las cosas “políticas por licencias parentales (por maternidad y por paternidad) y otras que ayuden a equilibrar la mesa para estar ambos en un plano de igualdad”.

A las instituciones, “que articulen en todos los niveles para lograr la equidad de género y para proponer e impulsar políticas de Estado, mostrando ejemplos de buenas prácticas que inspiren a la sociedad en su conjunto”.

Y le habla por el final del texto a la parte más importante de esta historia: las mujeres, a las que les aclara que “mi llamado a la acción es superar el preconcepto del techo de cristal, el piso pegajoso y todos esos discursos que muchas veces llevan al conformismo, que se usan para justificar, para no salir a defender nuestros derechos y ganar nuestros espacios. Estar empoderadas es el primer paso necesario. Pero no es suficiente. Debemos también ocupar espacios de poder”.

Para finalizar, Delia Flores, directora empresarial del GEMA, hace un llamado de reflexión a la sociedad, a la que le ruega “involucrarse más. Es un problema social y nadie puede quedar ajeno. No apoyar eventos y paneles donde no se haya convocado a mujeres”. Y menciona a modo de conclusión que “es un tema que nos involucra a todos, es un compromiso de toda la sociedad”.

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