La empresa de internet satelital aplicó una rebaja en sus precios. La medida se lee como un fuerte gesto de apoyo al gobierno para mejorar la conectividad.
El magnate Elon Musk activó una significativa rebaja en los precios de su servicio de internet satelital, Starlink, en Argentina. La medida, que busca masificar el acceso a la conectividad en todo el territorio, se interpreta como un claro apoyo a la gestión libertaria y una apuesta por el mercado local, especialmente en zonas rurales o con poca infraestructura.
La baja de precios se aplica tanto al costo del equipo (la antena) como a los abonos mensuales, volviendo la tecnología satelital una opción más accesible para miles de argentinos.
¿Cuánto cuesta ahora tener el internet de Elon Musk?
La compañía oficializó los nuevos valores a través de su sitio web, con descuentos que alcanzan el 20% en el hardware y promociones en los planes de servicio.
Antena Starlink Mini: Pasó de costar $189.000 a $151.200 (una reducción del 20%). Este kit es itinerante y permite usar la antena en movimiento.
Abonos mensuales (promoción por 6 meses):Servicio itinerante de 50 GB: $44.100 por mes durante el primer semestre (luego, $63.000).Pack itinerante ilimitado: $87.500 por mes.
Esta estrategia comercial no solo busca captar nuevos usuarios, sino que también es una respuesta a la creciente competencia en el sector, principalmente del Proyecto Kuiper de Amazon, que amenaza con disputarle el mercado global.
Una apuesta por la conectividad total
El desembarco y ahora la expansión de Starlink en Argentina fue una de las banderas del gobierno de Javier Milei para abrir los mercados y mejorar la infraestructura de comunicaciones. La decisión de Musk de bajar los precios es vista como una señal de confianza y un impulso a esa política.
A nivel global, la empresa de SpaceX sigue creciendo a un ritmo acelerado. Ya cuenta con más de 7 millones de clientes en 150 países y una constelación de más de 7.500 satélites activos, demostrando su liderazgo en un sector que será clave para el futuro del país.
En un mes donde las principales empresas tecnológicas empujaron a los índices bursátiles de Estados Unidos a máximos históricos, el CEO de la firma de chips de inteligencia artificial Nvidia también aprovechó la ola. Jensen Huang arrancó agosto como la sexta persona más rica del mundo, según cálculos de Forbes. A principios de julio estaba en el décimo lugar. Su patrimonio subió US$ 17.000 millones en solo un mes y llegó a rozar los US$ 155.000 millones, justo cuando Nvidia se convirtió en la primera compañía con una capitalización bursátil de US$ 4 billones. Las acciones crecieron cerca de un 14 % en julio.
De todos modos, Huang no fue el que más ganó entre quienes están en los diez primeros escalones. Ese puesto lo ocupó Larry Ellison, el segundo más rico del planeta. Las acciones de Oracle, su empresa de software y servicios en la nube, también subieron un 14 % en julio. Ese salto le sumó US$ 37.000 millones a su fortuna, que quedó apenas por debajo de los US$ 300.000 millones. A fin de mes, la empresa de su hijo, David Ellison, Skydance, cerró un acuerdo para comprar Paramount —dueña de CBS, MTV, Nickelodeon y otras señales— por US$ 8.000 millones. La operación fue posible gracias a la fortuna de Ellison padre y su cercanía con el presidente Trump.
Otro de los diez más ricos, Mark Zuckerberg, CEO de Meta, también fue noticia por los paquetes salariales de US$ 100 millones que la empresa empezó a ofrecer para atraer a los mejores talentos en inteligencia artificial. El último día de julio, su fortuna saltó en casi US$ 27.000 millones después del balance trimestral del 30. De todas formas, el incremento total de su patrimonio en el mes fue de US$ 12.000 millones, y quedó apenas por debajo de los US$ 267.000 millones.
Ocho de las diez personas más ricas del mundo arrancaron agosto con fortunas más abultadas que el 1° de julio. Las excepciones fueron Elon Musk, que perdió US$ 5.300 millones, y Warren Buffett, con una baja de US$ 2.200 millones en su patrimonio. Aun así, Musk sigue en la cima del ranking, con una fortuna estimada en US$ 401.000 millones. Es el único en la lista de Forbes que supera los US$ 400.000 millones. Buffett, en cambio, cayó al noveno lugar, tres puestos más abajo que hace un mes. En conjunto, los diez más ricos del planeta suman un patrimonio de US$ 2,1 billones, lo que representa US$ 100.000 millones más que al comenzar julio.
Amancio Ortega fue uno de los cuatro multimillonarios del top 10 del mes pasado que cerraron junio con pérdidas. El mayor golpe, sin embargo, lo sufrió Musk, que en ese mes había visto caer su fortuna en unos US$ 16.000 millones, quedando con US$ 407.000 millones.
Forbes lleva un registro de las grandes fortunas desde 1987. En abril de 2025 identificó a 3.028 multimillonarios en su ranking anual.
Estas son las diez personas más ricas del mundo al 1° de agosto de 2025, a la medianoche del este de EE.UU., según Forbes. Como los precios de las acciones varían a cada rato, los patrimonios pueden cambiar de un día para el otro. Forbes actualiza esos movimientos en su lista de multimillonarios en tiempo real.
¿Quiénes son las 10 personas más ricas del mundo?
1. Elon Musk
Patrimonio neto: US$ 401.000 millones
Fuente: Tesla, SpaceX, xAI, X
Edad: 53
Residencia: Austin, Texas
Ciudadanía: EE.UU.
Elon Musk 21 mayo 2025 en el Despacho Oval de la Casa Blanca, Washington, D.C.
La fortuna de Elon Musk se achicó en US$ 5.500 millones en julio por una caída del 3 % en el precio de las acciones de Tesla, la automotriz de vehículos eléctricos. Aunque la cifra parece alta, representa apenas una fracción de su patrimonio actual, estimado en US$ 401.000 millones. Tesla viene atravesando varios trimestres con bajas en sus ventas, pero Musk promete que el servicio de robotaxis —que hoy opera a baja escala— va a crecer fuerte en los próximos meses.
Musk es CEO de Tesla y de SpaceX, presidente y director de tecnología de X —la red social antes conocida como Twitter— y fundador de xAI, su empresa de inteligencia artificial. A fines de marzo, xAI adquirió X por una valoración de US$ 45.000 millones (con deuda incluida), según dijo el propio Musk. En octubre de 2022, él mismo había pagado US$ 44.000 millones (también con deuda) para quedarse con Twitter.
Hoy tiene alrededor del 12 % de las acciones de Tesla y ya usó parte de ellas como garantía de préstamos. En junio de 2024, los accionistas de Tesla votaron para que Musk mantuviera sus opciones sobre acciones atadas al rendimiento. Ese paquete —según el mercado— podría valer casi US$ 90.000 millones. Sin embargo, en enero de 2024 una jueza de Delaware había anulado esa adjudicación, a la que calificó como “la mayor oportunidad de compensación potencial jamás observada en los mercados bursátiles”. Ratificó el fallo en diciembre, aunque probablemente la decisión se apele y el caso siga. Hasta que Musk reciba formalmente esas opciones, Forbes descuenta la mitad del valor de ese paquete de su patrimonio.
Nacido en Sudáfrica, Musk se mudó a Canadá antes de cumplir 18 años. Tuvo distintos trabajos, entró a la Queen’s University de Ontario y luego se transfirió a la Universidad de Pensilvania, donde se recibió en Economía.
En 2000, fusionó X.com —el banco online que cofundó— con una empresa parecida creada por Peter Thiel. Así nació PayPal, que eBay compró en 2002 por US$ 1.400 millones. Ese mismo año fundó SpaceX, en El Segundo, cerca de Los Ángeles. En 2004 se sumó a Tesla como inversor y presidente, un año después de que la compañía se fundara, y más tarde recibió el título de cofundador. Desde 2008 ocupa el cargo de CEO. Tesla salió a la bolsa en 2010.
Musk se convirtió en la persona más rica del mundo en septiembre de 2021. Ocupó el primer lugar durante casi todo 2022, hasta que en diciembre bajó al segundo puesto. El 8 de junio de 2023 volvió al tope del ranking y se mantuvo ahí durante lo que quedaba del año. Cayó al segundo lugar el 31 de enero de 2024, pero regresó a la cima a fines de mayo, cuando su startup xAI recaudó US$ 6.000 millones de inversores privados con una valuación de US$ 24.000 millones. Según Musk, xAI ya vale US$ 80.000 millones.
2. Larry Ellison
Patrimonio neto: US$ 299.600 millones
Fuente: Oracle
Edad: 80
Residencia: Woodside, California
Ciudadanía: EE.UU.
Larry Ellison sumó US$ 37.000 millones a su fortuna en julio.
Larry Ellison sigue siendo el segundo más rico del mundo desde el 1° de agosto, después de sumar US$ 37.000 millones a su fortuna en solo un mes. La distancia con Elon Musk, que lidera el ranking, se achicó: pasó de US$ 144.000 millones el 1° de julio a US$ 101.600 millones al comenzar agosto.
En enero, al día siguiente de la asunción de Donald Trump como presidente, Ellison estuvo presente cuando se presentó el Proyecto Stargate, una iniciativa conjunta entre Oracle —la empresa que cofundó—, OpenAI (creadora de ChatGPT), el japonés Masayoshi Son con Softbank, y MGX de Emiratos Árabes Unidos. El plan original incluía una inversión de US$ 500.000 millones en cuatro años para construir infraestructura de inteligencia artificial en Estados Unidos, sobre todo centros de datos. Pero según publicó el Wall Street Journal en julio, Stargate recortó sus planes y ahora apunta a levantar un centro de datos más chico durante 2025.
Ellison fundó Oracle en 1977 y fue su CEO hasta 2014. Hoy sigue como presidente y director de tecnología de la compañía. En 2012 compró el 98 % de la isla hawaiana de Lanai por US$ 300 millones. Además, tiene propiedades en California, Nevada y Florida. Invirtió en Tesla y fue parte del directorio de la automotriz entre 2018 y agosto de 2022.
3. Mark Zuckerberg
Patrimonio neto: US$ 266.700 millones
Fuente: Meta (Facebook)
Edad: 41
Residencia: Palo Alto, California
Ciudadanía: EE.UU.
Mark Zuckerberg cerró julio con un resultado más que positivo.
El CEO de Meta cerró julio con un resultado más que positivo, después de que la empresa superara las expectativas de los analistas con su balance del segundo trimestre. La ganancia por acción fue de US$ 7,14, por encima de los US$ 5,89 que esperaba el mercado. Los ingresos también superaron las proyecciones y alcanzaron los US$ 47.500 millones. Con ese empuje, las acciones subieron un 11 % en un solo día.
Mark Zuckerberg cofundó Facebook —hoy Meta Platforms— en 2004, mientras estudiaba en Harvard. Con el tiempo, se convirtió en la red social más grande del planeta, con miles de millones de usuarios. Meta también es dueña de Instagram y WhatsApp, dos plataformas que adquirió y expandió con fuerza. Zuckerberg, que sigue como CEO, sacó a la bolsa la compañía en 2012 y aún conserva cerca del 13 % de las acciones.
4. Jeff Bezos
Patrimonio neto: US$ 246.400 millones
Fuente: Amazon
Edad: 61
Residencia: Miami, Florida
Ciudadanía: EE.UU.
La fortuna de Jeff Bezos creció en US$ 13.000 millones en julio.
La fortuna de Jeff Bezos creció en US$ 13.000 millones en julio, impulsada por un aumento de casi el 7 % en las acciones de Amazon. Además, el fundador de la compañía fue noticia a fines de junio por su lujosa boda con Lauren Sanchez en Venecia, Italia.
Bezos creó Amazon en 1994 y la dirigió como CEO hasta julio de 2021. Ese mismo mes dejó el cargo y viajó al espacio en un cohete de Blue Origin, la empresa aeroespacial privada que también fundó y financió con miles de millones de dólares. El mes pasado, Blue Origin realizó otro vuelo breve al espacio, esta vez con una tripulación compuesta solo por mujeres. Entre ellas viajaron la cantante Katy Perry, la copresentadora de CBS Mornings, Gayle King, y Lauren Sanchez, actual pareja de Bezos.
Antes de fundar Amazon desde su garaje en Seattle, trabajó en el fondo de cobertura DE Shaw, en Nueva York. Amazon arrancó como una librería online cuando casi nadie compraba por internet. Con el tiempo, se transformó en un gigante del comercio electrónico, dominó el negocio del almacenamiento en la nube y se metió en la producción de películas y series para su plataforma Amazon Prime Video.
Bezos lideró la lista de los más ricos de Forbes entre 2018 y 2021. En 2022 bajó al segundo puesto y hoy ocupa el tercero.
En 2019 se divorció de MacKenzie Scott. Como parte del acuerdo, ella recibió el 4 % de las acciones de Amazon y él conservó el 12 %. Desde entonces, Bezos vendió y cedió más parte de su participación, y actualmente tiene el 9 % de la compañía. Desde que Amazon cotiza en bolsa, Forbes calcula que vendió acciones por más de US$ 38.000 millones. A través de su fondo Bezos Expeditions, invirtió en empresas como Airbnb y Workday.
5. Larry Page
Patrimonio neto: US$ 158.000 millones
Fuente: Google
Edad: 52
Residencia: Palo Alto, California
Ciudadanía: EE.UU.
La fortuna de Larry Page subió más de US$ 12.000 millones en julio.
La fortuna de Larry Page, cofundador de Google, subió más de US$ 12.000 millones en julio gracias a un repunte de casi el 9 % en las acciones de Alphabet. La empresa se vio beneficiada por la buena racha que atravesaron las grandes tecnológicas. Page sigue en el quinto lugar del ranking, sin cambios desde hace un mes.
Page fundó Google en 1998 junto a Sergey Brin, su compañero de doctorado en Stanford. Fue CEO de la compañía hasta 2001 y luego entre 2011 y 2015. Actualmente es miembro del directorio de Alphabet, la empresa matriz, y mantiene el control accionario.
A fines de 2024, el Departamento de Justicia de EE.UU. ordenó que Google debía desprenderse de su navegador Chrome para limitar su poder online. Desde la empresa respondieron que la medida perjudicaría a los consumidores y al liderazgo tecnológico del país. Algunos analistas creen que ese contexto explicaría por qué Sundar Pichai, CEO de Alphabet, estuvo presente en la asunción de Donald Trump en enero.
Page también fue uno de los primeros inversores de Planetary Resources, una firma dedicada a la minería de asteroides que en 2018 fue adquirida por la empresa de blockchain ConsenSys.
6. Jensen Huang
Patrimonio neto: US$ 154.800 millones
Fuente: Semiconductores
Edad: 62
Residencia: Los Altos, California
Ciudadanía: EE.UU.
Jensen Huang ahora ocupa el sexto lugar entre los más ricos del mundo tras la suba de las acciones de Nvidia.
Jensen Huang, que ahora ocupa el sexto lugar entre los más ricos del mundo tras la suba de las acciones de Nvidia, fue directo en una reciente declaración: “Creé más multimillonarios en mi equipo directivo que cualquier otro CEO del mundo”, dijo durante un panel organizado por el podcast All-In. Y no exagera: cualquiera que haya mantenido acciones de Nvidia a largo plazo salió beneficiado.
Huang cofundó Nvidia, la empresa de chips gráficos, en 1993 y desde entonces sigue como CEO y presidente. Tiene cerca del 3 % de la compañía, que salió a bolsa en 1999. Bajo su liderazgo, las GPU de Nvidia se consolidaron como referencia en videojuegos y luego en inteligencia artificial. Ese crecimiento empujó su capitalización bursátil a US$ 3,9 billones al 30 de junio.
Nacido en Taiwán, pasó parte de su infancia en Tailandia, pero su familia lo envió junto a su hermano a Estados Unidos cuando crecían los conflictos civiles en la región.
7. Sergey Brin
Patrimonio neto: US$ 150.800 millones
Fuente: Google
Edad: 51
Residencia: Los Altos, California
Ciudadanía: EE.UU.
Sergey Brin sumó US$ 11.300 millones a su fortuna en julio.
Sergey Brin, cofundador de Google, sumó US$ 11.300 millones a su fortuna en julio gracias al salto en las acciones de Alphabet durante el mes.
Brin y Larry Page crearon el motor de búsqueda Google cuando ambos cursaban el doctorado en informática en Stanford. Hoy, como su socio, forma parte del directorio de Alphabet —la empresa matriz— y sigue siendo uno de los principales accionistas.
El año pasado, Brin interrumpió su semi-retiro para involucrarse en el desarrollo del chatbot Gemini AI. Su participación fue clave y se lo mencionó como “colaborador principal” cuando se lanzó el modelo en diciembre.
8. Steve Ballmer
Patrimonio neto: US$ 148.700 millones
Fuente: Microsoft, LA Clippers, inversiones
Edad: 69
Residencia: Hunts Point, Washington
Ciudadanía: EE.UU.
Steve Ballmer sumó cerca de US$ 7.500 millones a su fortuna en julio.
Steve Ballmer, ex CEO de Microsoft, sumó cerca de US$ 7.500 millones a su fortuna en julio, impulsado por una suba del 7 % en las acciones de la tecnológica. En junio, durante un podcast, Ballmer contó que sigue conservando la mayoría de sus acciones desde que dejó la empresa en 2014.
Ballmer fue compañero de Bill Gates en Harvard. Se sumó a Microsoft en 1980 como el empleado número 30, después de abandonar el MBA en Stanford. Estuvo al frente de la compañía como director ejecutivo entre 2000 y 2014.
Al retirarse, compró los Los Angeles Clippers por US$ 2.000 millones, una cifra récord para un equipo de la NBA en ese momento. Hoy, Forbes valora a la franquicia en US$ 5.500 millones. El nuevo estadio del equipo, el Intuit Dome, abrió sus puertas en agosto de 2024 en Inglewood, cerca del aeropuerto de Los Ángeles.
9. Warren Buffett
Patrimonio neto: US$ 143.400 millones
Fuente: Berkshire Hathaway
Edad: 94
Residencia: Omaha, Nebraska
Ciudadanía: EE.UU.
Warren Buffett perdió US$ 2.200 millones en julio tras una leve baja en las acciones de Berkshire Hathaway.
Warren Buffett fue uno de los dos únicos miembros del top 10 cuya fortuna cayó en julio. Perdió US$ 2.200 millones tras una leve baja, de poco más del 1 %, en las acciones de Berkshire Hathaway. Eso lo llevó a pasar del sexto al noveno puesto en la lista de los más ricos.
Conocido como el “Oráculo de Omaha”, Buffett es uno de los inversores más exitosos de la historia. Sigue al frente de Berkshire Hathaway, un conglomerado que controla empresas como la aseguradora Geico, el fabricante de baterías Duracell y la cadena de comida rápida Dairy Queen. Pero en mayo anunció que dejará el cargo de CEO a fines de 2025.
Hijo de un congresista estadounidense, compró sus primeras acciones a los 11 años y presentó su primera declaración de impuestos a los 13.
En 2010, junto a Bill y Melinda Gates, creó el Compromiso de Donación, una iniciativa que busca que los multimillonarios donen al menos la mitad de su fortuna a causas benéficas. Buffett aseguró que planea donar el 99 % de la suya. Hasta ahora, transfirió más de US$ 66.000 millones en acciones de Berkshire Hathaway a la Fundación Gates (antes Fundación Bill y Melinda Gates), a fundaciones de sus hijos y a la organización creada por su primera esposa. Este año, el Compromiso de Donación cumple 15 años.
10. Bernard Arnault
Patrimonio neto: US$ 142.900 millones
Fuente: LVMH/artículos de lujo
Edad: 76
Residencia: París
Ciudadanía: Francia
Bernard Arnault sumó US$ 4.500 millones en julio.
El magnate francés Bernard Arnault sumó US$ 4.500 millones en julio por la suba del 6 % en las acciones de LVMH. Sin embargo, esa mejora no le alcanzó para mantener el noveno lugar que tenía hace un mes. Ahora figura décimo en el ranking global.
Arnault es CEO y presidente del grupo de lujo LVMH. Su historia arrancó con los millones que su padre hizo en la construcción. Con US$ 15 millones de esa fortuna, compró Christian Dior y desde ahí armó el mayor conglomerado de marcas de lujo del mundo. Hoy LVMH reúne unas 70 firmas de moda y cosmética, entre ellas Louis Vuitton, Christian Dior, Moët & Chandon, Sephora y Tiffany & Co.
Los cinco hijos de Arnault tienen roles dentro del imperio. En 2024, sumó a Alexandre y Frédéric al directorio de LVMH. Alexandre también asumió como director general adjunto de la división de vinos y licores. Delphine, al frente de Dior, y Antoine ya estaban en el consejo. En junio, Frédéric fue nombrado director del holding familiar. Jean, el más joven, dirige el área de relojes en Louis Vuitton.
Arnault fue la persona más rica del mundo durante buena parte de la primera mitad de 2023 y volvió a ocupar ese lugar entre febrero y fines de mayo de 2024.
¿Quién es el hombre más rico del mundo?
Al 1° de agosto de 2025, el hombre más rico del planeta es Elon Musk, CEO de Tesla y SpaceX. Su fortuna está estimada en US$ 401.200 millones. A fines de mayo de 2024 volvió al primer puesto, por encima del francés Bernard Arnault.
¿Quién es la mujer más rica del mundo?
Alice Walton, hija de Sam Walton —fundador de Walmart—, es la mujer con mayor patrimonio del mundo. Tiene una fortuna de US$ 107.000 millones y ocupa el puesto 16 en el ranking global. Su riqueza proviene de su participación heredada en Walmart. Sus hermanos Rob, Jim y John (fallecido en 2005) también heredaron acciones de la cadena. La viuda de John, Christy Walton, y su hijo Lukas también figuran entre los multimillonarios de Forbes gracias a esas acciones.
A través de una serie de cuestionamientos de público conocimiento, se supo que Grok, la famosa IA que incorporó X (antiguamente Twitter), comenzó a disparar comentarios y respuestas que muchos usuarios los caratularon de racistas y antisemitas. Eso, sin lugar a dudas abrió el debate puesto en lo digital y en la penetración política en un ámbito extenso y de difícil control.
El anonimato y el comentario fácil
Las palabras van y vienen como balas cargadas de odio, resentimiento y necesidad de destrucción en la era digital. Esconderse detrás de un perfil que puede ser tan real como falso parece ser una gran arma que, políticamente, tiene efectividad. Sin embargo, parece ser un síntoma de época que responde a algo más abarcativo, inclusive de explicación geopolítica.
El tema de la IA es un fiel reflejo de los seres humanos, por ahora al menos. Esos buscadores o chatbots que se hicieron tan conocidos en los últimos tiempos no son “racistas” o “antisemitas”. En todo caso, los usuarios de los mismos son los que le cargan esa connotación.
No es una novedad entender y ver qué la era digital le dio un refugio a aquellos quienes en la vida real no podrían ni por asomo emitir comentario alguno en la vía pública, como sí lo hacen en redes sociales.
La IA y esos comentarios polémicos son simples reflejos de aquello que aún prolifera. Algunos le llaman discursos de odio, otros lo maquillan como libertad de expresión. Sea como sea, hay una explicación mayor para este suceso y es meramente político.
A lo largo de los años y las etapas históricas, los conceptos del bien y del mal fueron mutando. Fácilmente podemos decir que aquello que se aplaudía o estaba naturalizado hace más de 200 años, cómo la esclavitud en Buenos Aires, hoy en día no sólo es “mal visto” sino que es duramente penado.
A través de este argumento lo que se busca explicitar es el hecho de que los discursos de odio simplemente se van resignificando con el tiempo y encuentran en los recovecos de la era digital, un lugar “seguro” para seguir operando.
Entre relatos y gobiernos
A nivel global, esta situación se va ampliando y es claro que hay una explicación geopolítica o de síntoma de época. Los gobiernos mundiales se hicieron eco de la importancia de las plataformas digitales para amplificar sus idearios y grandes avances como la IA no quedan afuera. Sin embargo, hay un síntoma de época en el que es preciso detenerse.
En todo el mundo, comenzó a gestarse una radicalización de los discursos políticos. Muchos afirman que es un concepto puro de la derecha pero hay expresiones de izquierda que han “pecado” de progresistas y magnificaron una grieta inevitable en todas partes.
La tendencia a los comentarios y los discursos radicalizados han inundado el mundo pero, lógicamente, todo lo que pasa en EEUU tiene un tratamiento especial. La irrupción de Trump en la vida política estadounidense fue un cambio de época. De hecho, va por su segunda presidencia, lo que denota todo un éxito en su carrera.
Lo llanamente importante es que Trump supo construir su capital electoral y político a base de un lenguaje simple, de acceso a todo público pero con decididos tonos de polarización y descalificación. De hecho, la construcción de un colectivo imaginario como enemigo único le sirvió y mucho (migrantes = delincuentes, pandilleros y narcos). Esta simplicidad y nueva forma de una política mucho más agresiva se repitió y se repite en muchos países y con varios líderes y partidos. España tiene a VOX, Alemania a AfP, Italia a Georgia Meloni y Argentina a Javier Milei. Todos, desde sus posturas y particulares han hecho de la violencia verbal su modo de impartir política y de ganar adeptos. Es obvio, los adeptos y las ideas, no paran de circular en redes sociales. ¿Son los culpables de esta proliferación en redes? ¿Son quiénes tienen que tomar cartas en el asunto? Interrogantes de difícil respuesta.
El morbo geopolítico
Los conflictos a nivel mundial se vieron reflejados en el interés de la gente dentro de redes sociales. Es inevitable pensar que conflagraciones como las de Medio Oriente o Ucrania, como así también otros fenómenos sociopolíticos como las migraciones en América Latina, no tengan un impacto y no sirvan como disparadores para ser formadores de opinión.
El conflicto palestino – israelí en su faceta de la guerra en Gaza, comenzada en octubre de 2023, ha tenido un correlato interesante en cuanto a opiniones y versiones encontradas. Por un lado, hay una fuerte denuncia de que el antisemitismo ha crecido mucho, amparado en la defensa de la causa palestina. Según la DAIA (Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas), en el país creció un 12% los incidentes relacionados al antisemitismo entre 2023 y 2024, un dato difícil de ignorar.
La otra parte de la campaña aclara que no hay el mismo tratamiento noticioso para los crímenes que comete Israel en Gaza como si en otros lugares y con otras naciones involucradas. Asimismo, la palabra “genocidio” volvió al ruedo cuando se habla de Gaza. Las redes sociales son grandes amplificadores de esto.
Con la guerra en Ucrania pasa algo símil. Quienes defienden a ultranza a Kiev denominando a Putin como un vil dictador por un lado, y por otro lado a quienes justifican la avanzada rusa sobre Ucrania, siendo que cuestionan otras situaciones similares en otras partes del mundo. Parece ser que todo es dependiendo de quien lo mire, es básicamente eso lo que absorbe una IA y es lo que abunda en redes sociales.
Tomarse el trabajo de intentar entender el mundo digital es también una forma de intentar ver cómo se está configurando el mundo. Realidades individuales que responden a tendencias y van comprendiendo el sistema en base a sus ópticas. No parece muy disímil a otras épocas de la historia donde todo se construía con un manifiesto o un libro sagrado. El eterno devenir de la historia vuelve a aparecer como si fuera una regla eterna de nuestro mundo, donde la tolerancia es selectiva y el que triunfa es el más alto alza su voz.
Musk admite que el show con la “motosierra” de Milei fue “falto de empatía” al debatir sobre el techo de la deuda de EE. UU.
En medio de una fuerte discusión parlamentaria por el límite de endeudamiento estadounidense, Elon Musk reconoció que exhibir la “motosierra” que le prestó Javier Milei durante un foro en Los Ángeles “careció de empatía” y desvió la atención del mensaje fiscal que pretendía dar.
La autocrítica surgió tras un cruce en X: Musk afirmó a la 1.52 (hora del Este) que “llegar al techo de la deuda es la única manera de obligar al gobierno a recortar despilfarro y fraude”, pero un usuario le reprochó “actuar como un tonto” con la herramienta que simboliza el ajuste libertario.
El empresario respondió: “Valid point. Milei me dio la motosierra entre bambalinas y salí con ella, pero, en retrospectiva, le faltó empatía”.
La escena original ocurrió en mayo en el Milken Institute: Milei le obsequió a Musk una réplica de la motosierra con la que identifica su política de recortes. El video ahora regresa al debate cuando Musk insiste en que el Congreso deba permitir que EE.UU. toque el techo para forzar recortes, mientras moderadores y opositores subrayan los riesgos de una cesación de pagos federal.
Por Ana Ionova y María Silvia Trigo. Ana Ionova reportó desde Río de Janeiro, y María Silvia Trigo desde Santa Cruz, Bolivia, New York Times. Las páginas web se cargan a paso de tortuga. Las transmisiones de video fallan y se congelan. Fuera de las ciudades más grandes de Bolivia, a veces la señal de internet más cercana está a horas de distancia, por peligrosas carreteras de montaña.
Así que cuando Starlink, de Elon Musk, ofreció a Bolivia una conexión a internet rápida y asequible, transmitida desde el espacio, muchos esperaban que el país andino de 12 millones de habitantes lo celebrara. En cambio, Bolivia dijo no, gracias.
Starlink, el servicio de internet por satélite de SpaceX, la empresa espacial privada de Musk, ha realizado notables avances en Sudamérica, al extenderse a casi todos los países y llevar internet de alta velocidad a los rincones más remotos de la región, llegando incluso a indígenas aislados que viven en lo más profundo de la selva amazónica.
Sin embargo, el avance de Starlink se ha visto obstaculizado por Bolivia, que se negó a concederle una licencia de operación el año pasado. Expertos y funcionarios citaron su preocupación por el dominio descontrolado que el servicio ejerce en todos los lugares donde se ha establecido. En su lugar, el país optó por confiar en su propio vetusto satélite de fabricación china.
La decisión de rechazar Starlink ha desconcertado y enfurecido a la población de Bolivia, donde las velocidades de internet son las más lentas de Sudamérica y cientos de miles de personas siguen sin conexión. Sin conexión a internet, la gente suele tener dificultades para recibir educación y carece de acceso a empleos y ayuda rápida en caso de catástrofes naturales.
Pero al impedir la entrada de Starlink, Bolivia se ha unido a otras naciones que han empezado a dar la voz de alarma sobre SpaceX y la influencia política que Musk puede ejercer mediante su control de una red de telecomunicaciones utilizada por gobiernos, militares y personas de todo el mundo.
Starlink, que no respondió a las solicitudes de comentarios, también se ha enfrentado a bloqueos en el Caribe, Europa y Sudáfrica. Musk afirma que “no hay sustituto para Starlink” y utiliza X, la plataforma de redes sociales de la que también es propietario, para promover sus políticas de derecha. Además, ha sido explícito sobre el poder que ostenta.
“Los países se han dado cuenta de que no pueden confiar solo en un actor”, dijo Antoine Grenier, director global de espacio en Analysys Mason, una consultora con sede en Inglaterra.
Poco más de la mitad de los hogares bolivianos tienen internet de banda ancha, frente al 87 por ciento de Brasil y el 94 por ciento de Chile. Más del 90 por ciento de los bolivianos utiliza teléfonos móviles para conectarse a internet, pero en las zonas rurales, donde la señal puede ser irregular, muchos no tienen forma de hacerlo.
“A veces, la gente tiene que subirse a un árbol o a una roca para captar la señal”, dijo Patricia Llanos, profesora universitaria y geógrafa, quien a menudo dirige equipos de investigadores de campo en la región amazónica de Bolivia. “Es un gran problema para nosotros”.
En otras partes del mundo, Starlink ha ayudado a llevar internet a muchos lugares. En solo unos años, SpaceX ha lanzado más de 7300 satélites pequeños al espacio, y conecta a más de cinco millones de personas en 125 países.
Pero a pesar de su éxito en otros lugares, Starlink es visto con recelo por el gobierno de Bolivia.
La preocupación, según las autoridades y los expertos bolivianos, es que Starlink pueda dar paso a una competencia injusta y socavar la soberanía del país al ceder demasiado control a una poderosa empresa extranjera, la cual podría intentar utilizar su influencia para inclinar la normativa boliviana a su favor.
Starlink “tiene superioridad tecnológica” sobre los servicios de internet de Bolivia, dijo Iván Zambrana, director de la Agencia Boliviana Espacial, propietaria del satélite nacional de fabricación china y que lo opera desde su lanzamiento en 2013. Pero los reguladores deben establecer normas que garanticen que Starlink contribuye a la economía de Bolivia y “entren al mercado a competir en igualdad de condiciones” sin perjudicar a los proveedores locales de internet, añadió.
“Cualquier empresa que venga a hacer negocios en el país se va a llevar un pedazo del pastel, pastel que ahora mismo está entre los que estamos aquí”, dijo Zambrana en una entrevista.
El servicio de Starlink se ha convertido en un éxito en gran parte de Sudamérica, en gran medida porque puede resultar difícil y costoso llevar la infraestructura tradicional de internet a zonas remotas. En pueblos a los que solo se puede llegar en barco o por caminos de tierra, los kits compactos de Starlink ofrecen una forma más barata y práctica de conectar hogares, escuelas y hospitales a internet.
En Brasil, su mayor mercado en América Latina, Starlink ha crecido hasta superar los 250.000 suscriptores desde su llegada en 2022, según cifras de la empresa.
Pero Brasil ha empezado a buscar alternativas, al temer una dependencia excesiva de Starlink. El año pasado, después de que X, de Musk, desafiara las órdenes del Supremo Tribunal Federal del país de eliminar publicaciones de derecha en redes sociales que difundían desinformación, Brasil llegó a un acuerdo con SpaceSail, un rival chino que actualmente está desarrollando su propio sistema de internet satelital.
En Bolivia, Zambrana restó importancia a la necesidad de Starlink, e insistió en que el satélite chino que utiliza es fiable y proporciona cobertura de internet en todo el país. “No hay lugar donde no se presten estos servicios”, dijo.
Pero los expertos dicen que, en realidad, el viejo satélite no es rival para Starlink. Su señal es lenta y desigual, y la instalación de antenas y parabólicas en zonas rurales es cara y difícil.
Ahora, el satélite gestionado por Bolivia se acerca al final de su vida útil, y se prevé que podría quedarse sin combustible y desconectarse ya en 2028.
Bolivia todavía evalúa cómo sustituir el satélite, pero ha mantenido conversaciones preliminares con SpaceSail de China sobre la posibilidad de utilizar la red de satélites que está construyendo, dijo Hugo Siles, embajador de Bolivia en China.
“Hemos venido trabajando con China porque sentimos que hay una absoluta comodidad en cuanto a la normativa boliviana y respecto a la soberanía”, dijo Siles en una entrevista.
SpaceSail, que no respondió a una solicitud de comentarios, tiene previsto lanzar 648 satélites de órbita baja este año y hasta 15.000 para 2030, según cifras publicadas por el gobierno municipal de Shanghái, propietario de SpaceSail.
“Si alguien va a poder competir con Starlink en un futuro próximo, serán ellos”, dijo Gregory Falco, profesor adjunto de ingeniería mecánica y aeroespacial en la Universidad de Cornell.
Por ahora, la presión para conectar a los bolivianos es cada vez mayor, y los legisladores reconsideran si el país debe permitir que Starlink opere en él.
Starlink parece optimista sobre sus posibilidades. En su mapa de ubicaciones de servicio, incluye a Bolivia como uno de los países donde su internet satelital estará disponible en 2025.
Sería una buena noticia para Adrián Valencia, de 45 años, maestro de Quetena Chico, un pueblo de 1000 habitantes en la región meridional de Bolivia.
Valencia, quien dirige la única escuela secundaria del pueblo, que atiende a unos 200 alumnos, dijo que la mala conexión a internet del pueblo lo obliga a conducir seis horas hasta la ciudad más cercana para subir los videos educativos que graba para sus alumnos.
“El internet es pésimo”, dijo. Eso socava la educación y la alfabetización digital de sus alumnos. “Si no tenemos acceso a internet”, añadió, “es como si no supiéramos leer”.
Algunos hoteles locales incluso han pasado de contrabando enrutadores Starlink a través de la frontera desde el vecino Chile. Aunque la señal llega a partes de la frontera boliviana, Starlink suele cortar internet al cabo de unos meses.
Mientras Llanos, la geógrafa, preparaba recientemente un taller en una remota región forestal a siete horas de La Paz, ella también esperaba recurrir a Starlink, y pidió a sus colegas que le trajeran un enrutador. Sin embargo, no pudieron conseguir uno a tiempo, así que los 80 participantes utilizaron walkie-talkies para comunicarse durante la formación.
“Aunque tengamos un satélite en el espacio”, dijo Llanos, refiriéndose a la nave espacial china, “seguimos sin tener forma de conectarnos”.