EMBARAZO

Corazón de mamá: llaman a prevenir enfermedades cardíacas antes, durante y después del embarazo

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 El tránsito por el embarazo es un período fisiológico asociado a cambios hemodinámicos, hormonales y metabólicos en el cuerpo de la mujer. Estos cambios pueden desencadenar o agravar afecciones cardiovasculares subyacentes, que pueden poner en riesgo la salud de la madre y del bebé.


A pesar de su relevancia, la salud cardiovascular materna sigue siendo una dimensión no siempre explorada en la salud pública. Por eso, este 8 de agosto se lleva adelante en América la campaña de concientización #CorazónDeMamá, una iniciativa impulsada por la American Heart Association y replicada en Argentina por la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC) y la Fundación Cardiológica Argentina (FCA), desde el Área Corazón y Mujer “Dra. Liliana Grinfeld”.


El objetivo de esta fecha es claro: visibilizar la importancia del cuidado cardiovascular antes, durante y después del embarazo, generar conciencia en la comunidad médica y en la población general y promover prácticas preventivas en mujeres en edad fértil. 


Tal como afirma el Consenso sobre enfermedad cardiovascular y embarazo de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC)1 , ‘la presencia de una cardiopatía puede generar situaciones clínicas inesperadas y desafortunadas, tanto para la madre como para el feto. El conocimiento sobre su existencia, el manejo adecuado y el tratamiento correcto de estas patologías hacen posible disminuir y, muchas veces, eliminar las posibles complicaciones maternas y fetales’.


“Según datos internacionales, las enfermedades cardiovasculares representan entre el 10 y el 15 % de las muertes maternas en países de ingresos medios y altos. En Argentina, aunque los registros sobre esta causa específica aún son fragmentarios, los reportes de comités de vigilancia materna avanzan en identificar la hipertensión gestacional, las cardiopatías previas no diagnosticadas y la insuficiencia cardíaca periparto como factores de riesgo críticos”, afirmó la Dra. Lucía Kazelian , médica cardióloga, Directora del Área Corazón y Mujer ‘Dra. Liliana Grinfeld’ de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC).


Durante el embarazo, el sistema cardiovascular materno debe adaptarse a un aumento del volumen sanguíneo de hasta un 50 %, con mayor gasto cardíaco y frecuencia cardíaca, lo cual puede desenmascarar patologías previas o desencadenar nuevas condiciones”, destacó por su parte la Dra. Verónica Lía Crosa , investigadora principal del Registro Argentino de Cardiopatías en Embarazo y Postparto (RACEP) y exdirectora del Área Corazón y Mujer ‘Dra. Liliana Grinfeld’ de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC).


Las enfermedades más frecuentes en esta etapa incluyen:
●   Hipertensión gestacional y preeclampsia: afectan a entre el 5 y el 10 % de los embarazos. Se caracterizan por presión arterial elevada y daño en órganos como hígado o riñones. La preeclampsia puede derivar en eclampsia y desencadenar emergencias obstétricas graves.
● Cardiopatías congénitas o adquiridas previas no diagnosticadas: muchas mujeres llegan al embarazo desconociendo que presentan enfermedades como estenosis valvular o miocardiopatías. El esfuerzo hemodinámico del embarazo puede hacerlas sintomáticas o descompensarlas.
●    Miocardiopatía periparto: una forma de insuficiencia cardíaca que ocurre en el último mes del embarazo o hasta cinco meses después del parto, sin otra causa identificable. Su incidencia es baja, pero con alta morbilidad si no se diagnostica a tiempo.
●    Arritmias: algunas mujeres desarrollan palpitaciones, taquicardias o fibrilación auricular durante el embarazo, lo cual requiere evaluación cuidadosa para diferenciar síntomas benignos de situaciones de riesgo.


“La salud cardiovascular de la mujer no puede comenzar a observarse recién durante el embarazo. Es imprescindible evaluarla desde la etapa previa. Una mujer que planifica un embarazo debe realizar una consulta preconcepcional que incluya la evaluación del riesgo cardiovascular: presión arterial, glucemia, perfil lipídico y peso corporal”, explicó la Dra. Kazelian . “Muchas veces llegamos tarde al diagnóstico, cuando ya hay una complicación instalada. La medicina preventiva tiene que ser parte del proyecto reproductivo de toda mujer para transitar un embarazo saludable”, comentó. 


Los controles prenatales regulares son fundamentales para detectar alteraciones en la presión arterial, síntomas de insuficiencia cardíaca incipiente o alteraciones del ritmo cardíaco. La realización de estudios complementarios como ecocardiogramas, electrocardiogramas y análisis de laboratorio permite detectar patologías silenciosas o en evolución. Además, el seguimiento debe mantenerse durante el puerperio, ya que muchas enfermedades cardiovasculares pueden manifestarse semanas después del parto, cuando la atención médica suele disminuir.


“Existe una falsa sensación de ‘alta médica’ luego del parto, cuando en realidad el corazón de la mujer todavía está sometido a un proceso de adaptación. Las primeras semanas del posparto son críticas, sobre todo en mujeres que tuvieron hipertensión o signos de disfunción ventricular. En ese período, deben mantenerse los controles y continuar con el cuidado cardiovascular”, sostuvo la Dra. Crosa


Por otra parte, las estadísticas vitales publicadas por el Ministerio de salud dan cuenta del incremento en la mortalidad materna de causa indirecta, donde la mortalidad cardiovascular ha mostrado un aumento en los últimos años. Por este motivo, desde la SAC están impulsando el Registro Argentino de Cardiopatías en Embarazo y Postparto (RACEP) con el objetivo de establecer un diagnóstico de situación que permita mejorar la salud cardiovascular materna.


“Por eso, en esta fecha dedicada al cuidado del corazón materno, insistimos con que el #CorazónDeMamá no se apaga con el parto. Al contrario, sigue latiendo por dos y merece atención médica sostenida”, agregó la Dra. Crosa.


El abordaje preventivo de las enfermedades cardiovasculares en el embarazo incluye estrategias claras y sostenibles:
●  Consulta preconcepcional: evaluar antecedentes personales y familiares, identificar factores de riesgo como hipertensión, diabetes, obesidad o tabaquismo.
● Controles prenatales regulares: detectar hipertensión, signos de insuficiencia cardíaca o preeclampsia precozmente.
●    Estilo de vida saludable: promover una dieta equilibrada, actividad física segura durante el embarazo y control del aumento de peso.
● Tratamiento farmacológico adecuado: ajustar la medicación antihipertensiva o anticoagulante a fármacos compatibles con el embarazo.
●  Coordinación multidisciplinaria: contar con equipos integrados por obstetras, cardiólogos y especialistas en medicina materno-fetal.
●    Educación sanitaria: empoderar a las mujeres para reconocer síntomas de alerta como disnea, edema, cefaleas intensas o palpitaciones persistentes.


El #CorazónDeMamá también interpela al sistema de salud. La SAC y la FCA proponen avanzar hacia un modelo asistencial que incluya la evaluación cardiovascular de la mujer desde la adolescencia, en todas las consultas ginecológicas y en la atención primaria. La inclusión del riesgo cardiovascular en los programas de salud reproductiva es una deuda pendiente que podría cambiar el destino de miles de embarazos.


En los últimos años, organismos internacionales como la American Heart Association (AHA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) han publicado guías para integrar la salud cardiovascular al cuidado perinatal. En Argentina, este esfuerzo está empezando a reflejarse en campañas como #CorazónDeMamá, que no solo promueven hábitos saludables, sino que posicionan la maternidad como una oportunidad clave para cuidar el corazón femenino.

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Alertan sobre el riesgo para el feto y el recién nacido frente al consumo de sustancias psicoactivas durante el embarazo y la lactancia

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El consumo de sustancias psicoactivas durante la concepción, el embarazo y la lactancia conlleva un riesgo significativo para la salud del bebé. Especialistas advierten sobre posibles afecciones en el sistema nervioso central, cardiovascular, renal y cutáneo, así como complicaciones obstétricas como retraso del crecimiento intrauterino, abortos, partos prematuros y eclampsia, que pueden poner en peligro la vida tanto de la madre como del recién nacido.

La advertencia forma parte de un documento elaborado por el Grupo de Consumos Problemáticos y el Comité de Estudios Fetoneonatales de la Sociedad Argentina de Pediatría. En él, los pediatras sostienen que se trata de situaciones evitables y prevenibles, y destacan el rol clave de las intervenciones en salud para prevenir este tipo de complicaciones.

“Cuando hablamos de sustancias psicoactivas, tanto sintéticas como naturales, nos referimos a productos como alcohol, marihuana, cocaína, éxtasis y ácido lisérgico, entre otros. Su consumo, en cualquier cantidad —porque no existe una dosis segura— afecta tanto la salud del bebé como la de la propia madre”, explicó la doctora Guadalupe Albornoz, médica pediatra y neonatóloga, secretaria del Comité de Estudios Fetoneonatales.

En la misma línea, la doctora Silvia Cabrerizo, pediatra y toxicóloga, secretaria del Grupo de Trabajo de Adicciones, señaló: “Estas sustancias, en su mayoría psicotrópicas, ingresan fácilmente al cerebro y, en muchos casos, también a la leche humana. Por eso representan una alerta para las madres que amamantan”.

El informe detalla que este tipo de sustancias puede alterar el comportamiento de quien las consume y provocar riesgos concretos para el lactante, como alteraciones en la talla, en el perímetro cefálico, en el neurodesarrollo, infecciones, e incluso el Síndrome de Muerte Súbita del Lactante.

La doctora Sandra Machado, médica neonatóloga, prosecretaria del Comité y coautora del documento, advirtió que “este tipo de adicciones suele estar asociado a contextos socioambientales específicos y a características individuales que aumentan el riesgo para la salud del bebé”, como embarazos en adolescentes, bajos niveles educativos, desnutrición y falta de controles prenatales adecuados.

Además, el texto advierte sobre el fenómeno del policonsumo, que incluye sustancias legales como el tabaco y el alcohol, y que incrementa las conductas de riesgo. Estas conductas, a su vez, predisponen a contraer infecciones como el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) o hepatitis B y C. “En todos los casos, los recién nacidos están expuestos a un alto riesgo de presentar problemas médicos, psicológicos y del desarrollo”, indica el documento.

Frente a esta situación, la doctora Albornoz remarcó la necesidad de un abordaje multidisciplinario que incluya a profesionales de ginecología, obstetricia, neonatología, pediatría, toxicología, salud mental y servicios sociales.

En cuanto a la lactancia, se recomienda suspenderla de forma inmediata ante la detección de consumo activo, hasta evaluar la situación de la madre, del bebé, el contexto familiar y social de cuidado, y asegurar una evolución clínica, mental y toxicológica estable de ambos. Así lo afirmó la doctora Cabrerizo.

Asimismo, la doctora Albornoz agregó que “deben considerarse cuidadosamente los beneficios documentados de la leche humana frente a los riesgos que implica la exposición del bebé a sustancias psicoactivas durante la lactancia. La atención médica debería comenzar incluso antes del embarazo, en el período preconcepcional”.

El documento concluye señalando que, para una persona con consumo problemático de sustancias, asumir la crianza puede representar una oportunidad de transformación. Para ello, es fundamental que existan equipos de salud capacitados, con enfoque de género y una mirada integral, que acompañen a estas mujeres y a su entorno durante el embarazo, el parto, el posparto y la crianza, sin adoptar actitudes punitivas.

“La prevención del consumo problemático debe comenzar en la niñez y la adolescencia, para que el momento de la concepción ocurra en las condiciones más saludables posibles”, concluyó la doctora Machado.


Sobre la Sociedad Argentina de Pediatría

La Sociedad Argentina de Pediatría fue fundada el 20 de octubre de 1911 y es una de las instituciones científicas más antiguas del país. Reúne a médicas y médicos pediatras, así como a profesionales interesados en el estudio y la atención integral de niñas, niños y adolescentes.

Su independencia de intereses sectoriales ha consolidado su rol como entidad asesora de gobiernos, universidades y organizaciones sociales en el área maternoinfantil.

Actualmente, la SAP cuenta con más de 19.500 asociados distribuidos en 49 filiales y una delegación, organizadas en nueve regiones. Todos ellos trabajan en forma solidaria por los objetivos de la institución, con un fuerte compromiso con la infancia y la adolescencia.

Su lema —“por una niñez y una adolescencia sanas, en un mundo mejor”— expresa el compromiso integral de la pediatría con el bienestar social.

La SAP participa activamente en el movimiento pediátrico internacional, a través de alianzas con UNICEF, la Organización Panamericana de la Salud, la Asociación Latinoamericana de Pediatría, la Asociación Internacional de Pediatría y el Foro de Sociedades de Pediatría del Cono Sur.

Para más información, se puede consultar el sitio web oficial: www.sap.org.ar

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Contaminación ambiental, tabaquismo, estrés: cómo afecta la calidad de vida en la posibilidad de tener hijos

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Durante junio se conmemora el Mes Internacional del Cuidado de la Fertilidad y una vez más la Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva y la Asociación Civil Concebir se unieron para resaltar la importancia de poner el foco en la fertilidad, en el impacto que tiene en ella la calidad de vida y en las acciones preventivas que cada persona que tiene el deseo de formar una familia puede realizar para maximizar las posibilidades de lograrlo.

A la hora de buscar un embarazo, la salud de los progenitores es importante. Por eso, es recomendable que tengan un peso adecuado, lleven una alimentación saludable, eviten el consumo de tabaco o alcohol y limiten el estrés. Esto aplica tanto a varones como a mujeres y es un primer paso necesario, pero no suficiente, para maximizar las posibilidades de la concepción.

“Cuando un paciente o una pareja llega a la consulta, lo primero que hacemos es mencionarles estos factores y fomentar un estilo de vida más saludable, que sabemos que impacta directamente en la fertilidad tanto del varón como de la mujer. Luego, por supuesto, podemos realizar otros estudios o indicar un tratamiento, pero lo más recomendable es que cualquier persona que esté pensando en lograr un embarazo mejore sus hábitos para, en primer lugar, lograr la concepción, y en segundo lugar que el bebé tenga el mejor desarrollo posible”, destacó el Dr. Agustín Pasqualini . médico especialista en medicina reproductiva y presidente de SAMeR.

Ana Claudia Ceballos , presidenta de la Asociación Civil Concebir, remarcó que: “muchas personas que se acercan a Concebir están con cierta inquietud y ansiedad, lo que hace que sea difícil implementar cambios en el estilo de vida. Sin embargo, el deseo de tener un hijo, afortunadamente, suele ser un motor muy eficaz para impulsar las actitudes necesarias en este sentido y desde la asociación buscamos brindarles todo el apoyo e información de calidad disponible para que lo logren”.

“Un factor que sin dudas requiere nuestra atención es la presencia de microplásticos en el tejido ovárico, como fue descrito hace apenas algunas semanas en una investigación reciente. Si bien todavía no sabemos cómo puede afectar la fertilidad, a lo que sin dudas nos invita es a modificar todos los factores sobre los cuales tenemos sí injerencia, como lo son el estilo de vida, el control del peso, la alimentación, evitar el tabaco y el alcohol y realizar actividad física”, explicó el Dr. Fabián Lorenzo , médico especialista en medicina reproductiva y vicepresidente de MISMO.

El estrés es un factor muy relevante en la fertilidad, dado que en la mayoría de los casos suele aumentar a medida que el tiempo pasa y no se logra el tan deseado embarazo. La dificultad para tener un hijo y los tratamientos de fertilidad fallidos conllevan montos elevados de tensión, ansiedad y malestar que pueden acrecentar o desatar cuadros de estrés agudo. Desde el equipo de psicología de Concebir ofrecemos un espacio de reflexión y elaboración en el cual podemos valorar antecedentes, estudios, factores de riesgo, estilo de vida y demás cuestiones importantes para poder tomar una posición activa frente al proceso y, al mismo tiempo, trabajar todo lo relacionado con situaciones de tensión, estrés y ansiedad, atendiendo a la singularidad de cada caso, detalló la Lic. Luciana López Ayala , psicóloga especializada en reproducción asistida y miembro del Equipo de Psicología de Concebir.

“Una tendencia que estamos viendo en el consultorio y que se evidencia en las investigaciones clínicas es la disminución en el recuento espermático, es decir, muchos varones tienen menos espermatozoides que en el pasado. En paralelo, estamos viendo que muchas mujeres tienen una reserva ovárica más baja a edades cada vez más tempranas. Factores como la contaminación ambiental, los llamados ‘disruptores endócrinos’, que son sustancias presentes en Múltiples productos de uso diario, y los cambios en el estilo de vida muy probablemente juegan un rol preponderante en esta realidad”, describió el Dr. Pasqualini .

La importancia de compartir esta información también está en que muchas parejas no la conocen y posiblemente no accedan a la consulta con un especialista a tiempo. Entonces, es posible que no consigan la concepción y siga pasando tiempo, lo que puede generar más frustración y, a la vez, minimizar las posibilidades de lograrlo, conforme la reserva ovárica de la mujer disminuye.

“Existen otros factores que influyen en la fertilidad y que no son modificables, como puede ser alguna alteración directamente ligada a la reproducción, enfermedades o incluso el paso del tiempo: sabemos que la fertilidad, principalmente femenina, se reduce principalmente a partir de los 35 años. En el varón, si bien el impacto es más progresivo, también se observa una disminución en la calidad espermática con la edad, algunos proponen a los 45 años y otros a partir de los 50”, explicó el Dr. Fabián Lorenzo .

En Argentina las mujeres consultan en promedio a los 38 años a los centros de fertilidad, muchas desconociendo sobre su fertilidad, y otras consultando previamente con algún médico de su confianza que no genera una derivación a tiempo. Para ayudar a aquellas personas que buscan la concepción, desde Merck, empresa líder en ciencia y tecnología, lanzaron ‘Fertilmente’, una iniciativa digital sobre fertilidad que busca compartir con todas las personas la información más relevante de este campo. Cuenta con una página web y perfiles en redes sociales con entradas como ‘Información sobre los problemas de fertilidad’, ‘Las infecciones de transmisión sexual y su impacto en la fertilidad’ o ‘Conocé cómo la obesidad puede afectar la fertilidad’. Para visitar “Fertilmente”: https://www.fertil-mente.com/

Además, Fertilmente cuenta con ‘Ovometer’, una calculadora de óvulos (ovocitos) que permite conocer una estimación de la cantidad sana disponible tanto a la edad actual como una proyección futura para cuando la persona estima que buscará un embarazo. Por ejemplo, una mujer de 27 años cuenta con cerca de 93.706 óvulos, lo que representa el 13,4% de la cantidad que tenía al nacer. Asimismo, la caída de esta reserva ovárica se acentúa con la edad y es cada vez más difícil lograr el embarazo: a los 40 años, una mujer tiene en promedio 17.585 óvulos que son apenas el 2,5% del total inicial. También brinda un mensaje de concientización con fines educativos para empoderarlas en el conocimiento de su fertilidad y les da la posibilidad de contactarse con el centro de fertilidad de su preferencia para ampliar la información o agendar una consulta. Para ver la calculadora: https://www.fertil-mente.com/calculadora/

En este sentido, es una tendencia ya firme la de muchas mujeres de retrasar la edad a la que deciden ser madres, lo que en muchas ocasiones las lleva a tener menos posibilidades de lograr el embarazo y acceder a una consulta cerca de la edad de 40 años. En CABA, la tasa de natalidad ha caído a sus mínimos históricos (1,09 hijos por mujer vs 1,86 en 2006) y la edad de las madres es cada vez mayor.

“Por ello, consideramos que es importante evaluar todas las herramientas con las que contamos hoy en día, y considerar sustituir el concepto de planificación familiar por el de planificación reproductiva, que engloba la vitrificación de óvulos y la criopreservación de semen. Muchas veces, los tiempos biológicos no van de la mano de la situación de la persona. Hoy en día, estamos notando que cada vez más personas inician una búsqueda proactiva de información sobre su fertilidad, lo cual consideramos un aspecto muy positivo”, explicó el Dr. Pasqualini .

Por este motivo, y con el objetivo de maximizar las posibilidades de formar una familia, es importante acceder a la consulta temprana con el especialista en fertilidad. Aunque no se esté planificando en el corto plazo tener un hijo, evaluar las alternativas para cuidar la salud reproductiva es una decisión que sin dudas cada uno agradecerá en un futuro. Asimismo, llevar un estilo de vida saludable es una inversión en múltiples aspectos de la salud, entre los cuales está la fertilidad.

“Se suele creer que una pareja debe esperar un año desde que inicia la búsqueda del embarazo hasta que consulta. Esto no es así, principalmente si hay signos de alerta, como ciclos irregulares, antecedentes de infecciones pélvicas, endometriosis (dolor) o cualquier antecedente en los genitales masculinos. Consultar con un especialista en medicina reproductiva a tiempo puede evitar tratamientos complejos o tardíos. Además, es importante asesorarse con un especialista en caso de querer postergar la maternidad o paternidad”, concluyó el Dr. Lorenzo .

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Rihanna, madre y mito: anunció su tercer embarazo en la Met Gala 2025

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Como si fuera un ritual cuidadosamente orquestado entre la alta moda y la maternidad, Rihanna volvió a convertir una alfombra roja en un escenario íntimo. La Met Gala 2025 fue testigo de otro de sus momentos memorables: el anuncio de su tercer embarazo, confirmado no desde una declaración oficial sino desde el lenguaje silencioso pero elocuente de su cuerpo, su ropa y su andar.

La estrella barbadense fue fotografiada saliendo del Carlyle Hotel en Nueva York, vestida con un conjunto gris de dos piezas que revelaba sutil pero inconfundiblemente la curva incipiente de su vientre. Como en un susurro público, Rihanna dejó que su silueta hablara, fiel a su estilo de comunicar lo íntimo en lo espectacular.

Una llegada diferente

A diferencia de otras ediciones, donde suele ser de las últimas en pisar la escalinata del Museo Metropolitano, esta vez llegó temprano. No por casualidad: A$AP Rocky, su pareja y padre de sus hijos, actuaba como co-presidente del evento. Ella, en cambio, fue la gran protagonista sin necesidad de presentación formal.

El fotógrafo Miles Diggs, que ha retratado varios de sus momentos más personales, capturó la imagen y la compartió en redes sociales, convirtiendo el instante en una noticia mundial incluso antes de que Rihanna cruzara la alfombra.

La maternidad como declaración de estilo

Para la gala, Rihanna eligió una silueta que reafirmó su estatus como ícono no solo de moda, sino también de poder blando en la cultura pop. Los accesorios fueron impecables, sí, pero fue su vientre el que se llevó todas las miradas: allí estaba la noticia, envuelta en tela y celebrada con glamour. La moda, para ella, es mensaje; y el embarazo, una forma de manifestación artística.

Ya lo había hecho antes.

Un relato en tres actos

En 2022, su primer embarazo se reveló al mundo de manera casual, casi callejera, mediante fotos que la mostraban caminando por Nueva York con el abrigo abierto y el vientre al aire. No asistió a la Met Gala de ese año, pero su ausencia no fue silencio: el MET le rindió tributo con una escultura digital inspirada en su portada para Vogue, donde aparecía embarazada. Fue un homenaje a su magnetismo, incluso sin estar allí.

En 2023, durante la Met Gala dedicada a Karl Lagerfeld, reapareció con un imponente vestido blanco de Valentino, cubierto de camelias tridimensionales. Al principio ocultó su cuerpo con una capa, pero al quitarla dejó a la vista su segundo embarazo, provocando ovaciones en la prensa y en redes sociales.

Ahora, en 2025, la historia se repite y se reinventa. Rihanna vuelve a mezclar lo sagrado con lo profano, lo íntimo con lo mediático. Anunciar una nueva vida en el templo de la moda es su manera de declarar que su cuerpo, su maternidad y su legado forman parte de una misma narrativa. Ya no solo canta, diseña o actúa. Rihanna encarna, a su manera, el relato moderno de una mujer que convierte cada paso en un símbolo.

Y lo hace con la serenidad de quien ya no necesita hablar para ser escuchada.

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Cuáles son los desafíos y decisiones alrededor de la maternidad y la vuelta al trabajo

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 La sociedad cambia a gran velocidad; hoy, muchas madres trabajan fuera de casa por necesidad económica o porque no conciben la vida de otra manera. En ocasiones, las mujeres llegan a la maternidad con un largo recorrido laboral y responsabilidades que les hacen plantearse rápidamente la vuelta al trabajo. En ese contexto, deben tomarse múltiples decisiones de crianza, de educación formal e informal y de alimentación. Maritchu Seitún, psicóloga especializada en orientación a padres, aporta su mirada al respecto.

En la actualidad, bombardeadas por la gran cantidad de información que llega sin filtro por muchos canales, las mujeres pueden llegar a sentirse muy exigidas por la sociedad: “se espera de ellas que tengan parto natural, que den de mamar durante muchos meses, que los tengan mucho a upa y, a la vez, que vuelvan al trabajo, que bajen rápido de peso y recuperen su cuerpo y su estado físico anterior, de modo que no se note que tuvieron un bebé, que estén informadas de temas políticos y de actualidad, ¡y que no descuiden a su pareja!”, reconoció Maritchu. 

En paralelo, la ‘madre internalizada’, la que Maritchu define como la representante interna de las madres de generaciones anteriores (madres, abuelas, bisabuelas, tatarabuelas), les reclama que estén más presentes en la vida de sus hijos; las hace sentir culpables por tener y disfrutar una vida que incluye a sus hijos, pero que no gira por entero a su alrededor. 

Todo el tiempo deben ir tomando decisiones, algunas más trascendentales y otras más pequeñas, cotidianas. Cada una está condicionada por múltiples aspectos, lo que a menudo estigmatiza y agobia fundamentalmente a la madre, que la mayoría de las veces, junto con su pareja, hacen lo mejor que pueden y lo que consideran más adecuado para el desarrollo de su hijo. 

Desde el nacimiento, se toman decisiones como a qué pediatra se lo llevará, si se le permitirá al entorno alzarlo, calmarlo, si se le permitirá llorar o no, cómo se lo alimentará, si es a demanda o con horarios fijos, si es posible y suficiente con lactancia materna (teniendo en cuenta que la tasa de lactancia exclusiva a los 6 meses creció un 50% en la última década y de la cual existe consenso de que es la mejor opción) o si deberán explorarse alternativas con el pediatra, y así muchas decisiones van desafiando las estructuras de maternidad y/o paternidad que en la pareja ambos miembros traen heredadas, en contraste con las que van construyendo y mediadas éstas por la mirada de la sociedad, la de parejas amigas, la información que ofrecen los medios de comunicación y redes sociales, el pediatra oficial y el pediatra amigo, entre otras fuentes.

Sobre este aspecto, Seitún aclaró que, para cada determinación sobre la crianza, la alimentación y la educación formal e informal, “ambos tienen el derecho, pero también la responsabilidad, de buscar y acceder libremente a información relevante y transparente sobre cada una de las alternativas disponibles y a hacer una elección en función de su preferencia y realidad familiar”

En el caso de la alimentación, es necesario garantizar información objetiva para tomar decisiones, priorizando siempre la lactancia humana, pero sin desaprobar o juzgar a quienes no la pueden llevar a cabo, no logran sostenerla en el tiempo, no la eligen o no es una opción por el modelo de familia que formaron. Para lograr sostener la lactancia, ayuda completar el periodo de licencia en lugar de acortarlo, e inclusive -dentro de lo posible- hacer progresivo el retorno al trabajo. Además, es deseable que en su lugar de trabajo cuente con espacios adecuados para extracción y conservación de leche materna (lactarios) y apoyo del entorno y la familia.

La mamá perfecta versus la mamá posible

Son muchos los años de crianza, por lo que la madre, fundamentalmente, también tiene que estar atenta a sus propias necesidades de modo de poder permanecer no solo viva sino sana, de buen humor, con energía y ganas de estar o de volver a casa, con capacidad de disfrutar de la vida.

La crianza implica poner el cuerpo: no solo a través de la lactancia, sino también por la deuda de sueño tras noches en vela, a veces con llantos que cuesta comprender. Es central también revisar las exigencias y autoexigencias: hijos, casa, cuerpo, pareja, amigas, todo perfecto no se puede.

Por suerte, afirmó la Lic. Seitún, no todo lo nuevo complica, “ya que cada vez son mayores la presencia y compromiso de la pareja en la atención y cuidado del bebé desde que nace y a medida que crece. Vamos hacia una crianza en equipo, con parejas que no ‘ayudan’ a las mamás, sino que son socios igualitarios en la crianza. Pero, probablemente, lleve más de una generación consolidar ese cambio de mirada, tan valioso para todos los integrantes de la familia”.

Por otro lado, los padres y madres ahora suelen tener menos ayuda del entorno que en generaciones anteriores y corren riesgo de quedarse algo solos en esa etapa crucial. “El posparto, el puerperio, los cambios hormonales de la mamá… Los primeros meses no son fáciles. Más allá de la felicidad de haber tenido un hijo, aparecen miedos, inseguridades, incertidumbres, frustraciones, agobio y situaciones nuevas a resolver a cada paso, que no se resuelven sino que algunas se acentúan cuando se debe volver a trabajar”, reconoció Martichu Seitún

Una separación saludable

Estableciendo progresivamente una relación de apego saludable, se forja un vínculo que le permite al bebé, de a poco, ir separándose y diferenciándose. A medida que esto ocurre, el hijo internaliza la seguridad de que cuenta con su mamá, aunque esté en el cuarto de al lado, aunque empiece a recibir mamadera en lugar de ser amamantado, aunque lo siente en el piso a jugar junto a ella, en lugar de tenerlo pegado, ofreciéndole así el espacio para reconocerse como persona separada.

Esa separación no puede empezar de golpe y por decreto; debe ser gradual: empieza en el parto con el corte del cordón y continúa en aquellos actos, algunos concretos y otros simbólicos, con los que la mamá va mostrándole, de a poco, sin apurarlo ni abrumarlo, que -más allá de ellos dos- hay personas y relaciones, lugares y cosas a incorporar a su vida para enriquecerla.

Dentro de esa maravillosa danza de apego, “llega el momento temido, y a la vez deseado, en que la mamá tiene que volver a trabajar. Las situaciones de separación pueden generar angustia y dolor en el bebé, pero, en el contexto de una relación normal y afectiva, no dejarán cicatrices”, concluyó Maritchu Seitún.

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