empleo femenino

La brecha salarial de género alcanza su mayor nivel: los hombres ganan 9,4% más por hora

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La desigualdad salarial entre hombres y mujeres volvió a ampliarse en el mercado laboral argentino y alcanzó su nivel más alto de los últimos años. Según un informe elaborado a partir de los microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC, los hombres ganan en promedio 9,4% más por hora trabajada que las mujeres, el mayor diferencial registrado en la serie reciente.

El fenómeno se da en un contexto de deterioro general de los ingresos laborales y está estrechamente vinculado con la caída del poder adquisitivo de los salarios públicos. La explicación radica en que una mayor proporción de mujeres se desempeña en el sector estatal: el 19% de las mujeres ocupadas trabaja en el sector público, frente al 13% de los hombres.

La pérdida de poder de compra en estos salarios —que acumulan una caída superior a un tercio desde el cambio de gestión— impacta con más fuerza en las trabajadoras, particularmente en áreas altamente feminizadas como educación y salud. Estos sectores, además, suelen marcar el ritmo de las negociaciones salariales del resto de la economía.

Sin embargo, la desigualdad de ingresos es aún más profunda cuando se observa el conjunto de los salarios percibidos. Si se consideran las medianas de ingreso anual, la brecha total llega al 44%, debido principalmente a que las mujeres trabajan menos horas remuneradas en el mercado laboral.

Esta diferencia responde a múltiples factores estructurales, entre ellos la mayor carga de tareas de cuidado no remuneradas, una mayor presencia en empleos parciales o de menor estabilidad y trayectorias laborales más interrumpidas.

El impacto de estas desigualdades también se refleja en la economía de los hogares. Los estudios sobre estrategias familiares muestran que los hogares con jefatura femenina son los que más han incrementado el uso de mecanismos para llegar a fin de mes, como endeudarse, gastar ahorros o pedir dinero prestado. Entre el tercer trimestre de 2023 y el mismo período de 2025, estas estrategias crecieron un 12% entre los hogares liderados por mujeres, frente a un aumento de 3,7% en los encabezados por varones.

Al mismo tiempo, la precarización laboral también se profundiza con mayor intensidad entre las mujeres. El trabajo desprotegido —sin estabilidad ni cobertura social— aumentó más entre ellas que entre los hombres en los últimos años.

En este contexto, el informe destaca que la educación superior aparece como uno de los factores que más contribuyen a reducir las desigualdades laborales, ya que entre trabajadores con título universitario completo las diferencias de condiciones laborales y desprotección tienden a reducirse significativamente.

El escenario confirma que, pese a los avances en participación laboral femenina, la igualdad en ingresos y oportunidades sigue siendo uno de los desafíos estructurales del mercado de trabajo argentino.

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El 8M en perspectiva económica

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8M y economía: un informe advierte que las brechas de género se profundizan en el nuevo esquema fiscal. Un diagnóstico económico que reabre la discusión política sobre el modelo

En la antesala de un nuevo 8 de marzo, el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) publicó un informe que vuelve a poner en el centro del debate el impacto social del actual programa económico. El documento sostiene que las políticas implementadas durante la gestión del gobierno nacional no afectan de forma neutral a la población, sino que amplían brechas estructurales entre varones y mujeres, especialmente en empleo, ingresos, acceso a políticas públicas y protección social.

Los datos relevados al tercer trimestre de 2025 muestran un patrón persistente: menor participación femenina en el mercado laboral, mayor precariedad, ingresos más bajos y una sobrerrepresentación en los segmentos de menores recursos. La pregunta que subyace al diagnóstico no es solo estadística. También es política: ¿puede sostenerse un programa de ajuste fiscal sin ampliar desigualdades preexistentes?

El informe propone leer las cifras dentro de un contexto más amplio: la reconfiguración del gasto público, la reforma laboral aprobada en febrero y los cambios en programas sociales y de cuidados, que forman parte del nuevo equilibrio fiscal impulsado por la administración nacional.

Radiografía de las brechas: empleo, ingresos y pobreza

Los indicadores laborales muestran una desigualdad persistente entre varones y mujeres.

La tasa de actividad femenina alcanza el 52,6%, mientras que en los varones llega al 70,1%, una diferencia de 17,5 puntos porcentuales. La brecha también se observa en el desempleo: 7,4% para mujeres frente a 5,9% en varones.

En materia de informalidad laboral la distancia también aparece, aunque más acotada. El 38% de las mujeres trabaja en condiciones informales, frente al 35,5% de los varones.

La brecha salarial resulta todavía más marcada. Según el informe, los ingresos masculinos superan entre 27,3% y 29% a los femeninos, diferencia que se amplía hasta 40% entre trabajadores informales.

Ese diferencial tiene consecuencias directas sobre la estructura social. Las mujeres representan el 64,2% de las personas con menores ingresos, un aumento respecto al 61,4% del año anterior, lo que refuerza el fenómeno que los economistas denominan “feminización de la pobreza”.

La contracara es la distribución en los niveles altos de ingresos. En el decil superior, la participación femenina cae al 37%, mientras que 63% de ese segmento corresponde a varones.

El peso del trabajo no remunerado

Uno de los factores estructurales que condiciona la inserción laboral femenina se encuentra fuera del mercado de trabajo formal.

El informe señala que las mujeres dedican tres horas más por día que los varones al trabajo doméstico no remunerado, lo que impacta en su disponibilidad para empleos formales o de jornada completa.

Ese patrón se refleja también en la composición sectorial del empleo. El trabajo en casas particulares, altamente feminizado, muestra cifras contundentes: 98,8% de quienes desempeñan esa actividad son mujeres.

Además, el sector sufrió un deterioro reciente. Entre noviembre de 2023 y noviembre de 2025 se perdieron 22.436 puestos de trabajo, acompañado por una caída del salario real del 35,2%.

El impacto del ajuste en políticas públicas

El informe del CEPA pone especial atención en el rediseño presupuestario implementado en los últimos años. Según el relevamiento, el presupuesto 2026 consolidó la reducción o eliminación de programas orientados a reducir desigualdades de género.

El dato central: 7,5 de cada 10 programas vinculados a la reducción de brechas sufrieron recortes o directamente dejaron de existir.

Entre los principales cambios se destacan: Moratoria previsional: ajuste del 41,71%. Prestación Alimentar: reducción del 17,26%. Pensiones para madres de siete hijos: caída del 0,83%.

En contraste, el único programa con crecimiento real es la Asignación Universal por Hijo, que registra un aumento del 74,64%, interpretado en el informe como un mecanismo de contención social frente al ajuste general.

En paralelo, tres programas orientados a reducir brechas laborales —Potenciar Trabajo, Registradas y Potenciar Inclusión Joven— fueron virtualmente eliminados en el presupuesto proyectado para 2026.

Violencia, salud y políticas de cuidado: el reordenamiento presupuestario

Las áreas vinculadas a políticas de género también muestran cambios significativos.

Los programas destinados a protección de víctimas de violencia de género registraron un ajuste global del 86,5% respecto a 2023.

En el mismo período, la Línea 144, destinada a la atención de casos de violencia, registró una caída del 90% en la cantidad de personas asistidas durante 2025, mientras que la meta proyectada para 2026 sería 79,1% menor que en 2023.

En el área de salud sexual también aparecen modificaciones relevantes: Educación Sexual Integral (ESI): reducción del 98%, quedando sin crédito presupuestario para 2026. Salud Sexual y Procreación Responsable: ajuste del 20,9%. Programa de VIH e infecciones de transmisión sexual: incremento del 11,2%.

El informe agrega un dato llamativo: durante 2025 no se distribuyó ningún preservativo en el marco del programa nacional correspondiente.

En el campo de las políticas de cuidado, la paralización de la obra pública impactó en programas vinculados a infraestructura social. Según el documento, no se proyecta construir ningún jardín de infantes en 2026, tras la eliminación de programas de infraestructura educativa y de cuidado.

Reforma laboral y tensiones sobre derechos laborales

El documento también analiza los efectos potenciales de la reforma laboral aprobada en febrero, que introduce cambios en el funcionamiento del mercado de trabajo.

Entre los aspectos destacados aparecen: Fondo de Asistencia Laboral (FAL): financiado con aportes patronales equivalentes al 1% del salario en grandes empresas y 2,5% en PyMES, compensado con reducción de contribuciones al sistema previsional. Despido por embarazo: se elimina la posibilidad de solicitar reincorporación, limitando la respuesta estatal a una indemnización agravada. Banco de horas: permite compensar horas extras con descanso en lugar de pago. Teletrabajo: derogación de la ley que reconocía explícitamente las tareas de cuidado dentro de la relación laboral. Período de prueba: extensión a seis meses para trabajadoras de casas particulares, cuando antes era de 15 días.

Según el informe, estos cambios podrían generar mayor flexibilidad laboral pero también nuevas tensiones en materia de estabilidad e ingresos, particularmente en sectores con alta presencia femenina.

Un debate económico que trasciende el 8M

El informe del CEPA llega en un momento de fuerte discusión pública sobre el rumbo económico del país. El gobierno nacional sostiene una estrategia centrada en orden fiscal, reducción del gasto y desregulación del mercado laboral, mientras distintos centros de estudios advierten sobre impactos sociales diferenciados.

Las cifras presentadas no resuelven el debate. Pero sí introducen un elemento que vuelve cada año en la agenda del 8 de marzo: la economía no es neutral. Las decisiones fiscales, laborales y presupuestarias reordenan incentivos, recursos y oportunidades.

La discusión que se abre hacia adelante no será solo estadística. También será política: cómo se distribuyen los costos del ajuste y quiénes quedan más expuestos en el nuevo equilibrio económico.

8M 2026 en Perspectiva Económica by CristianMilciades

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La pandemia acentuó la salida de mujeres del mercado laboral

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Bridge The Gap, hub de soluciones en género y diversidad, llevó adelante una investigación con fin de indagar y medir el impacto de la pandemia en los hogares y las trayectorias laborales en el último año a raíz del COVID-19. Los resultados arrojados por este estudio indican que el 60% de las mujeres encuestadas que tienen hijos tuvieron que reducir su jornada laboral. 44.6% de las mujeres dijeron que el cierre de los establecimientos educativos les influyó mucho o bastante. “Es clave la recuperación de la presencialidad en las escuelas en todo el país porque es lo que sostiene las tareas de cuidado y la posibilidad de salir al espacio laboral. La falta de estos espacios generó mucho daño”, opina Cintia Gonzalez Oviedo, directora de Bridge The Gap.

 

Teletrabajo y desarrollo personal. Las mujeres reportaron mayores niveles de dificultad para adaptarse a las modalidades de teletrabajo: 67.5% manifestaron dificultades para compatibilizar tareas laborales y familiares, en comparación al 40% de los varones. En estos datos, encontramos que 9 de cada 10 personas que respondieron tener dificultades para compatibilizar ambos espacios son mujeres, y la misma proporción se mantiene en quienes respondieron sentir una falta de adecuación de su espacio de trabajo. Además, el 12% de las mujeres encuestadas refiere haber rechazado posibilidades de crecimiento laboral por responsabilidades en el hogar. Sólo un 3.8% de los varones dieron la misma respuesta. Por otra parte, el 29% de las mujeres consideran que su productividad laboral se vio más afectada que la de sus parejas. Este porcentaje se reduce a un 15% en el caso de los varones.

Familia y dificultades laborales. Las diferencias son notorias entre las personas con hijos/as, y las personas sin hijos/as. La misma se acentúa aún más en el caso de las mujeres que trabajan: 6 de cada 10 mujeres con hijos/as tuvieron que reducir horas de su trabajo remunerado. Esta proporción baja a 1.2 en mujeres sin hijos/as. Dentro de las estrategias adoptadas para resolver este problema, el 31% de las personas con hijos/as refieren haber recurrido a contratar ayuda externa para realizar tareas domésticas durante la pandemia. Este porcentaje se reduce a un 10% en el caso de quienes no tienen hijos/as. En relación al desarrollo laboral, un 18% de las mujeres con hijos/as tuvo que rechazar posibilidades de ascenso o mayor responsabilidad en su trabajo por tener que asumir nuevas responsabilidades en la casa. Este número baja tan sólo un 3.5% en las mujeres que no tienen hijos/as.

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YPF promueve la diversidad, la equidad de género y la igualdad de oportunidades en su red de Estaciones de Servicio

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Referentes del Comité de Diversidad de la petrolera hacen un repaso por la participación de las mujeres en el rubro estacionero. Los desafíos y cambios que vienen.

SurtidoresMaite de la Arena, Gerente de Negocio Red Propia y Tiendas e integrante del Comité de Diversidad, y Poli Argento, Líder Diversidad YPF y coordinadora del Comité de Diversidad, son trabajadoras incansables del nuevo paradigma en la administración de Estaciones de Servicio. En diálogo con surtidores.com.ar, hablan sobre el rol de la mujer en las diferentes etapas y cómo se adapta la realidad estacionera a los nuevos contextos sociales.

¿Cuál es la diferencia que existe entre la participación de las mujeres que hace décadas se dedican a trabajar en Estaciones de Servicio con las que se suman hoy?

La diferencia no está en las mujeres de hace décadas y las de hoy, sino en el contexto de hace décadas y el de hoy. En el año 1993 se inició el camino para la incorporación de mujeres en nuestras Estaciones de Servicio.

En ese momento, no era común ver mujeres en las estaciones, era un ámbito más relacionado a lo masculino. Existía resistencia tanto en las dotaciones, como en los clientes que asumían que los varones tenían conocimientos relacionados con los autos, el combustible, los lubricantes, etc. y las mujeres no.

Fue un proceso en el que se fueron construyendo las condiciones para cambiar el contexto y que pudiéramos pasar de ver algunas mujeres en la playa como promotoras a verlas como vendedoras.

El primer espacio para incorporarlas como vendedoras fue la tienda, más permeable a la recepción de mujeres. Poco a poco fueron abriendo camino y ganando terreno. Hoy, nuestras estaciones tienen un nivel de participación equitativo para los roles de venta de varones y mujeres, tanto en tienda como en playa.

Cuando llegamos hoy a cargar nafta a una estación, no sorprende que se acerque una vendedora a preguntarnos si llenamos el tanque con Infinia, pero hace 30 años era todo un desafío para una mujer acercarse a un cliente y ofrecerle llenar el tanque de su auto.

¿Cuál es la realidad de la mujer en las Estaciones de Servicio?

En términos de desempeño y desafíos laborales, hoy en día la realidad de las mujeres es la misma que la de los varones, pero si hablamos de estereotipos y creencias, todavía encontramos diferencias.

Se mantiene una cierta asociación automática de mujeres en la tienda, varones en la playa, sobre todo en el universo de clientes, entre quienes es más común que si los atiende una vendedora duden en solicitar asistencia para revisar fluidos o pidan llamar a un vendedor varón para realizar esa tarea.

También pasa que, ante alguna consulta o inconveniente, soliciten hablar con el jefe de estación y si el jefe es “jefa”, insistan en requerir la asistencia de un varón.

En el camino que nos permitió alcanzar los niveles de participación actuales, pusimos especial foco en generar las condiciones para que las mujeres puedan desempeñarse en igualdad de condiciones. Diseñamos la indumentaria adecuada para las mujeres, redefinimos las licencias familiares extendiendo la licencia por paternidad y adecuando la licencia por maternidad al contexto de la estación (ámbito de desempeño, reducción progresiva de la jornada laboral, inicio anticipado de la licencia y un mes adicional) para promover la corresponsabilidad y que la maternidad no sea una barrera. También tomamos el compromiso de brindarles acompañamiento en caso de que estén atravesando situaciones de violencia doméstica.

¿Hay ventajas y desventajas en el rubro por ser mujer?

Hoy podemos considerar que la ventaja que tienen las mujeres es el camino que ya se ha recorrido. Las puertas que se han abierto y ciertas barreras que ya no son tan altas. Sin embargo, las mujeres tienen que esforzarse de forma extra para obtener respeto y construir credibilidad, todavía existen muchos preconceptos y prejuicios sociales y culturales. Son creencias instaladas en la sociedad en su conjunto y si bien las resistencias van cediendo no es igual en todos los ámbitos del país.

Como compañía tomamos el compromiso de impulsar este cambio porque creemos que la diversidad y la equidad aportan no sólo en términos de representatividad, sino también en términos de innovación y resultados de negocios.

Hay resistencias, pero también hay un contexto social que espera encontrar organizaciones que incluyan la diversidad como un valor. Como también hay un universo de clientes que quieren encontrar empatía hacia sus propias diversidades.

Por eso, creemos que nuestro compromiso de promover la diversidad, la equidad de género y la igualdad de oportunidades no sólo aporta a la empresa que queremos crear y a la construcción de entornos laborales inclusivos, sino que también puede generar un impacto positivo en todas aquellas personas con las que interactuamos y contribuir a una sociedad más inclusiva e integradora.

¿Debería haber más mujeres en las Estaciones de Servicio? ¿Por qué?

Como mencionamos para los roles de venta tenemos un porcentaje de participación de mujeres y varones de 50-50. Pero seguimos trabajando para ampliar los niveles de participación en posiciones más técnicas y en posiciones de liderazgo.

Tenemos un gran desafío en ampliar la participación de mujeres en BOXES, hoy contamos con 4 lubriexpertas y 115 lubriexpertos en nuestra Red de Estaciones Propia. Es tal vez el espacio que todavía se percibe reservado para los varones. Para lograrlo, tenemos un plan concreto de formación para mujeres y de sensibilización para cambiar esta percepción.

También estamos poniendo especial foco en ampliar la participación de mujeres como jefas de estación, si bien ya hay un buen camino transitado y alcanzamos un porcentaje del 30 por ciento de mujeres en posiciones de jefaturas seguimos implementado iniciativas y desarrollando herramientas que nos acerquen a una mayor equidad.

Todas las iniciativas y los porcentajes que mencionamos corresponden a nuestra Red Propia de Estaciones de Servicio, pero es importante destacar que estamos trabajando en expandir estas iniciativas a la totalidad de la red con el apoyo de la AOYPF.

Para acercarse aún más, enterarse de las novedades, actividades y conocer con profundidad el trabajo que realiza YPF en sus políticas de Diversidad e Inclusión, ingresar a la web www.ypf.com/diversidad.

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